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Ya disponible el nuevo Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm

 

Uno (de los muchos) clásicos de la casa italiana, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, vuelve a estar disponible en una versión que repasamos con fotos en vivo y precio.

 

UN POCO DE HISTORIA

Como ocurre con la mayoría de los grandes éxitos de la manufactura, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm no nace de la nada, sino que tiene tras de sí una historia que en este caso es particularmente llamativa.

Ya sabemos que el origen de los relojes Panerai que conocemos está en los instrumentos desarrollados para la Marina italiana. Su notable historia relojera se expande entre 1936 y finales de los años 50, si bien durante y después de los años que duró la II Guerra Mundial esta producción no fue tan relevante.

Prototipo original del Mare Nostrum

Pero el relativamente pequeño número de relojes creado en esa época ha sido, sin embargo, el origen de muchos modelos que han hecho salivar permanentemente a los -muchos- seguidores fieles de la marca, y seguramente ninguno como el cronógrafo Mare Nostrum (excepción hecha, quizá, con el Egiziano de los años 50).

Es conocido que Mare Nostrum era el nombre que los romanos daban al Mediterráneo. Ese nombre fue también adoptado por la Marina italiana y también por Panerai, que nombró así a los temporizadores de torpedos que vendía a la Marina.

La propia Marina encargó a Panerai en 1942 un cronógrafo de muñeca para los oficiales de cubierta, de los que al año siguiente había producido unos cuantos prototipos (no se sabe el número) de un reloj de acero de 52 mm de diámetro (¡les debía quedar enorme!) con un calibre Angelus 215, un cronógrafo con rueda de pilares.

La esfera tenía un insual color “verde alga”, y los índices y manecillas estaban recubiertos, claro, con el pigmento Radiomir. Pero la invasión aliada de Italia en 1943 hizo que el reloj nunca se llegara a fabricar en serie. Como se puede uno imaginar, esto hizo de los prototipos unos ejemplares muy deseados por los coleccionistas de la marca. Hasta el punto que Panerai compró en 2005 uno de ellos que había salido a subasta en Christie’s, y pagó por él 132.000 francos suizos (116.000 euros).

Un Mare Nostrum pre-Vendome

Se cree que entre 1993 y 1997 se hicieron 492 Mare Nostrum como el de aquí arriba, una versión más manejable porque tenía 42 mm de diámetro. Incluía además un calibre ETA con un módulo cronógrafo de Dubuis Depraz y, significativamente, un bisel grabado con la leyenda “Km/h”. Tras la compra de Panerai en 1997 por el Grupo Vendome (después Richemont) se fabricaron otros 398 relojes que incluyen la leyenda “Tachymetre”. Ni qué decir tiene que los más buscados son los pre-Vendome. Después, en el SIHH 2010, el Mare Nostrum volvió a ser presentado.

El Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm es una reedición del modelo pre-Vendome. Tiene una caja de 42 mm de diámetro de acero. Éste es un tamaño que cada vez vemos más en Panerai, probablemente como estrategia comercial para poder llegar a más gente. Un reloj que tiene un diámetro entre 44 y 47 mm limita su alcance porque es demasiado grande para muchas muñecas.

Recordemos que, por ejemplo, China es un país a cuyos jóvenes les gusta mucho Panerai, pero sus muñecas caen más bien del lado pequeño. Pero es que además hay otro mercado muy importante: el femenino, que no hace sino crecer. Panerai tiene mucho éxito entre las mujeres, y eso sin tener que hacer nada especial para ellas. El lanzamiento de estos Luminor Due dieron carta de naturaleza al nuevo diámetro, ya que se han convertido en una nueva familia de producto.

En el caso del Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm el bisel tan ancho hace parecer más grande el reloj, pero no mucho más porque a su vez la esfera azul se encarga de que la sensación visual no sea excesiva. El bisel, satinado, también ha recuperado el grabado pre-Vendome, con la inscripción Km/h.

La caja tiene una corona muy pronunciada. Tanto como la de los Radiomir, aunque en este caso es cilíndrica. Lleva además el nombre grabado. La inserción de los pulsadores de pistón es la misma que la original, lo que acentúa su aspecto vintage y mecánico. El conjunto tiene una hermeticidad sólo hasta 50 metros, lo que unido al taquímetro en kilómetros y no millas náuticas (como estos Regatta) parece contradecir el origen marino del reloj.

La esfera, por su parte, es incuestionablemente seductora. La combinación del azul marino con la pintura Super-LumiNova beis (aunque brilla en verde) sobre manecillas, numerales e índices resulta muy atractiva. Al reducir el tamaño de los 52 mm originales a los 42 actuales Panerai ha prescindido de la esfera partida, que seguramente habría hecho que el conjunto estuviera demasiado atosigado por tanto elemento en tan poco espacio.

Al igual que en los modelos pre-Vendome, el reloj está animado por un ETA 2801-2 con módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es, en efecto, el mismo que el reloj de entre 1993 y 97. El ETA 2801-2 es un calibre manual que funciona perfectamente, pero al que se le nota la edad: sólo tiene 42 horas de reserva de marcha. Muy lejos de los 3 días como mínimo que tienen los movimientos propios de la casa.

Me pasa una cosa curiosa con Panerai: a menudo pienso que son demasiado grandes con sus medidas de 45 ó 47 mm de diámetro. Pero en cuanto me los pongo se me pasa la idea, porque quedan fantásticamente en la muñeca. Sin embargo, cuando me pongo  uno de 42 mm me resultan pequeños. ¿Quiere eso decir, por tanto, que el reloj queda mal? Absolutamente no.

De hecho queda estupendamente, y más un reloj como el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, tan bonito. Pero es verdad que al principio me sorprende su tamaño. Pero claro, en cuanto te miras la muñeca y ves esa esfera tan bien equilibrada con el pequeño segundero a las 3 y el contador de 30 minutos a las 9 horas… ¡difícil devolverlo!

Como dice el título del artículo, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm ya está disponible en las dos boutiques de la casa en Madrid. Me consta que está siendo un éxito, y eso a pesar de un precio que puede sorprender: 9.900 euros. Pero ese es el precio de la exclusividad, porque este reloj es todo un Panerai, pero muy distinto a los Panerai que ya conocemos. Más información en Panerai.es.

 



A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar

 

 

El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar es otra de las novedades de este año de la Reina Sajona. Una de las complicaciones más interesantes para el reloj más clásico de la casa.

 

Ya sabemos que A. Lange & Söhne no necesita presentar muchas novedades para ser la reina del baile, año tras año además. En el SIHH 2017 presentó el espectacular Tourbograph (fotos en vivo aquí), los preciosos Lange 1 Moon Phase (aquí, también en vivo), su homenaje a la técnica de los antiguos relojes de bolsillo con el Lange 31 y otros que aún no hemos publicado aquí.

Pero Lange siempre presenta algún modelo para su colección 1815 que, como ya sabemos, es el año de fundación de la manufactura. Es también la colección más tradicional, en el sentido de que se basa en los relojes de bolsillo de la casa. Por eso siempre tiene una minutería de ferrocarril y numerales arábigos. ¿Por qué no lleva además la gran fecha por la que Lange es tan conocida (y reconocida)? La respuesta la tiene Tino Bobe, Director de Fabricación, en la entrevista que le hice durante el Salón de Ginebra y que publiqué aquí.

El 1815 Annual Calendar integra, como indica su nombre, un calendario anual. Esta complicación reconoce los días 30 y 31 y salta al 1 del siguiente mes de manera instantánea, pero no el cambio de febrero a marzo. Eso significa que el reloj necesita un ajuste una vez al año. Esta complicación está justo por debajo del calendario perpetuo en complicación, pero muy por debajo en precio. Por eso es resulta tan interesante. Ofrece prácticamente todo a cambio de hacer algo que al fin y al cabo nos encanta a los aficionados a la relojería: toquetear el reloj.

De manejar los datos se encarga el calibre manual Lange L051.3. Ya existe un calendario anual en la gama Saxonia, pero es automático. En la colección 1815, como homenaje a la tradición, los calibres son manuales. Sobre la base del movimiento del 1815 tres agujas se ha desarrollado un módulo calendario con un desempeño técnico muy interesante.

El pulsador a las 2 horas permite avanzar todas las indicaciones del calendario a la vez. Esto es muy interesante en caso de que el reloj haya estado parado muy tiempo, una circunstancia que a mí me parecería inconcebible si fuera el propietario del reloj. Pero además, gracias a cuatro pulsadores en bajorrelieve (a las 4, 8, 9 y 10), se puede ajustar individualmente cada parte del calendario, incluida por primera vez la gran fecha. Por supuesto el calibre tiene todos los elementos de la relojería sajona: platina de alpaca de tres cuartos con nervaduras Glashütte, ajuste de cuello de cisne, puente del volante grabado a mano, tornillos azulados y chatones de oro, volante atornillado… Se mueve con una frecuencia de 21.600 alternancias por hora. La verdad, dan ganas de dejar el reloj parado mucho tiempo para luego darse el gusto de poder apretar unas cuantas veces el pulsador.

La esfera de plata maciza del 1815 Annual Calendar es un dechado de equilibrio y serenidad. Parece mentira que un nombre tan largo como el de la manufactura Lange y encima en curva caiga perfectamente sobre la esfera sin agobiar los otros dos registros circulares. Se puede caminar tranquilamente desde la esfera del día y la fecha a las 9 hasta la de los meses a las 3, pasando por el nombre completo de la casa sin el menor atisbo de claustrofobia. Y eso que los numerales son bien grandes. Pero es que es así como se las gasta Lange: todo es armonía. Pero si es aprensivo en exceso, siempre puedes descansar mirando el firmamento infinito de las fases lunares, visión barrida cada medio minuto por el pequeño segundero.

Esta golosina relojera se aloja en una caja de oro rosa u oro blanco con 40 mm de diámetro y 10,1 de altura, pero con la forma redondeada de la caja parece más pequeño. El resultado es tan elegante como funcional: aunque el calibre tiene una altura de sólo 5,7 mm el reloj sólo necesita atención cada 72 horas, lo que permite dejarlo descansar durante el fin de semana y poder retomar el lunes la cátedra de elegancia sin mayor problema. Se ata con una correa de aligátor marrón o negra y hebilla de ardillón en el mismo metal que la caja.

El reloj ya está disponible (pero con lista de espera) en las boutiques de la marca y en los distribuidores. El precio del 1815 Annual Calendar es el mismo para las dos versiones, algo no habitual porque el oro blanco es una aleación de oro con paladio, que ha recuperado el nivel de precio que tenía en 2014 (aunque también es verdad que el oro ha perdido un 21% de su valor desde 2012).  Sea como fuere, la etiqueta de los dos modelos marca 37.500 euros. ¿Que por ese dinero te puedes comprar otros relojes? Desde luego. ¿Tan buenos como éste? Yo personalmente no los conozco. Y aunque los conociera, mi elección está clara. Más información en Lange.com.

 

 



En la muñeca: IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000”

 

 

El nuevo IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es la reedición de un modelo que fue una proeza de la ingeniería y que ha ido mutando hasta llegar a nuestros días.

En 1982 Ferdinand Porsche, el mítico creador del Porsche 911 y fundador de Porsche Design creó, junto con IWC,  el Ocean 2000 para la marina alemana. Era un reloj de titanio que podía descender hasta los 2000 metros de profundidad, aunque también se hicieron otros para poder llegar hasta los 500 metros. En puridad aguantar la presión del agua a 2.000 metros es un ejercicio de proeza de la ingeniería, porque ningún buzo va a bajar nunca a esa profundidad.

Hay que recordar que PADI (de la que ya hablamos aquí) expide sus licencias de buceo para una profundidad de hasta 18 metros. Se necesita un certificado avanzado para bajar a 30 metros. A partir de esa profundidad es necesario usar botellas con mezclas de gases distintas para evitar la narcosis del nitrógeno. Pero es que a partir de los 60 metros comienza la hiperoxia, que es la intoxicación por exceso de oxígeno y que produce contracciones primero y espasmos, convulsiones, mordedura de lengua y emisión de orina después. Por último, si aún no se ha perdido la consciencia, el buceador se queda adormilado durante horas. Como es fácil de imaginar, ninguna de las dos situaciones son las que uno desea cuando está bajo el agua.

Y luego está la bestia negra del buceo: el Síndrome Nervioso de las Altas Presiones (SNAP). Comienza a aparecer a los 130 metros en descensos rápidos, pero si se está muy entrenado y se baja despacio aparece a partir de los 300 metros. Los síntomas son: temblores en las piernas, náuseas y trastornos psicomotores. Consecuencias más graves son temblores, vómitos, hiperreflexia, somnolencia y descenso cognitivo. En estadios graves del SNAP presentan temblores y, en casos extremos, psicosis, crisis convulsivas focalizadas o generalizadas. Esto es un ejemplo de cómo utilizar un párrafo para describir el proceso de una muerte segura (salvo que se reciba ayuda).

¿Por qué entonces hacer un reloj así, si nunca nadie va a bajar a esa profundidad? Pues porque la relojería, como todos los artes y todas las ciencias siempre quiere explorar nuevos terrenos, que se dibujan delante de quien los afronta como hitos a superar. Nadie va a bajar nunca a esas profundidades, pero ¿no llena de orgullo saber que llevamos un logro así en la muñeca? ¡Pues claro que sí! Por eso el IWC Aquatimer Automatic 2000 es un modelo tan celebrado y por eso se ha ido manteniendo en el tiempo. Pero el anterior Aquatimer 2000 tenía casi 49 mm de diámetro total y casi 20 de altura. Este nuevo  IWC Aquatimer Automatic 2000 sin embargo vuelve a los 42 mm originales, y tiene un grosor de sólo 14,5 mm. Es decir, sólo medio milímetro más que el Aquatimer normal.

La caja está hecha de titanio. Como todos los Aquatimers tiene el bisel Safe Drive, que combina el movimiento del bisel exterior con el interior. La protuberancia a las 9 -visible en todos los Aquatimers modernos- no es una válvula de helio, sino el alojamiento para el engranaje del bisel. Es increíble que con la presión a la que puede llegar a estar sometido el reloj se consiga que siga funcionando el bisel y no se vea afectado en sus engranajes. Especialmente si esa protuberancia es una vía de salida de agua del mecanismo. Sorprende que la presión no involucione esa función.

El reloj se mueve gracias al calibre IWC 30120 que es en realidad el ETA 2892 pero modificado por IWC. Pero por supuesto no se ve porque tiene un fondo conmemorativo. Y aunque no lo tuviera: sería impensable un cristal trasero, como todo el mundo puede entender.

La esfera negra graneada está salpicada por unos índices aplicados muy potentes. Aunque no tanto como las manecillas, que son grandes para que la visibilidad sea excelente. La manecilla del segundero está pintada en el mismo rojo que la leyenda de los 2000 metros, lo que le da un toque deportivo.

Por supuesto el tratamiento con SuperLuminova es intachable. No sólo es intenso sino además bicolor para que la lectura sea instantánea. Eso sí, como la cantidad de pigmento es notable necesita tiempo para cargarse totalmente; no basta con iluminarlo con la linterna del móvil durante unos segundos.

La verdad es que el IWC Aquatimer Automatic 2000 es mucho más discreto de lo que uno pensaría y podría pasar perfectamente como reloj de diario, si obviamos la correa técnica de caucho. Que por cierto es muy cómoda de llevar y de poner, sujeta por una hebilla de ardillón también en titanio.

Pero haber conseguido una cámara para que el reloj aguante esa presión abisal y que sin embargo tenga una altura tan moderada es encomiable. Por eso se adueña de manera tan natural de la muñeca, sobre la que se siente realmente bien. No sería por tanto extraño verlo tras una mesa de oficina, soportando la enorme presión… de los correos electrónicos y la falta de vacaciones (que también tiene lo suyo).

El IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es una edición especial de 350 piezas que ya está disponible en la boutique de la casa, y tiene un precio de 8.250 euros. Más información en IWC.es.

 

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



En la muñeca: Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary

 

En este año 2017 cumple 60 años el reloj más icónico de la manufactura Piaget, y la casa lo ha celebrado lanzando numerosas versiones. Vamos a ver los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary, que a mí me fascinan.

 

Al preparar este artículo sobre los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary me he dado cuenta de que sólo había escrito sobre el aniversario del Altiplano una vez, y fue en diciembre. En ese momento se desvelaron las dos primeras piezas del aniversario, y yo tuve la suerte de verlas antes de su presentación oficial (y de mostrarlas en este reportaje). Después han llegado unas cuantas más y la verdad, para ser un reloj que me gusta tanto, no es que haya sido muy profuso. ¡Ya me vale! Vamos a compensar deteniéndonos en estas preciosidades, tan delicados y a la vez tan masculinos.

El reloj es un objeto maravilloso, pero totalmente obsoleto. Tan obsoleto que no puede serlo más, porque no hace nada que no hagan otros cacharros más versátiles y desde luego mucho más baratos. Y como tal obsoleto no lo necesitamos, sino que nos lo ponemos por el puro gusto de llevar una máquina que complementa nuestra forma de presentarnos ante los demás. Y yo creo que ese es el motivo por el que los relojes que rememoran los modelos de otros tiempos son tan populares: ya que nos vamos a poner un objeto que es obsoleto ahora, que sea como era cuando lo conocíamos plenamente vigente, cuando de verdad hacía falta un reloj para saber la hora y el día.

Por eso los diseños ultramodernos son siempre minoritarios y los vintage nunca pasan de moda y siempre vuelven: queremos algo que retenga y rememore la esencia de lo que significaban en su tiempo los relojes. Y de esa época son los llamados “relojes de vestir” que es donde se encuadran estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary. Pero ¿qué es exactamente un reloj de vestir hoy en día?

Supuestamente un reloj de vestir es aquel que se va a usar en ambientes formales: en la oficina, en una comida seria, en un acto religioso si me apuras. Francamente, eso ha desaparecido. No voy a decir el Polo S cronógrafo porque de por sí es muy delgado, pero si alguien aparece por la oficina por ejemplo con alguno de estos Panerai -y no me importaría ser yo- nadie va a decir “pero ¡dónde vas con eso!”. Más bien el comentario sería “¡vaya relojazo que llevas!”. Tampoco es que vayas a ir a trabajar con los Clerc que vimos ayer, pero digamos que lo de reloj de vestir casi está relegado a ocasiones mucho más formales.

Esas ocasiones más formales exigen un smoking, un chaqué o un frac. Pues bien, en puridad con ninguna de las tres vestimentas se debería llevar reloj. Y eso es así porque cuando acudimos a donde quiera que sea que exige esa etiqueta nos están haciendo el honor de invitarnos, y por tanto es de mala educación consultar la hora. Es como decir al anfitrión que te empiezas a aburrir, o que empiezas a querer estar en otro sitio.

Por supuesto esas normas también se han flexibilizado (afortunadamente para mí que me gusta llevar siempre un reloj). Primero se empezó por el smoking -que es la ocasión menos formal-, después se siguió por el chaqué -aunque lo ideal sería llevar un reloj de bolsillo- y llegó incluso al frac. Al menos las fronteras entre los trajes sí se han respetado: NO te casas de smoking sino con chaqué, NO vas a una recepción real con chaqué sino con frac… De la misma forma, el reloj de vestir debe cumplir unas normas …que, como toda norma, están hechas para saltárselas.

La regla fundamental es la discreción. Y la discreción empieza por la delgadez para que el reloj se mueva bien entre los puños de la camisa, no vaya a ser que se enganche con los gemelos y esconda el puño dentro de la chaqueta, de manera que se vea la muñeca desnuda (o peor, llena de vello). Las funciones del reloj se reducen al mínimo: horas y minutos. Ni siquiera segundero. El metal debe ser precioso y claro (es decir, oro blanco o platino). La correa debe de ser de piel oscura y lisa, cerrada con hebilla. Ese es el origen del Piaget Altiplano. Pero, como digo, las normas se han hecho más flexibles, y también lo ha hecho este paradigma de la elegancia.

Los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary cumplen alguno de esos preceptos e inclumplen otros. El resultado es sin embargo el mismo: una belleza de reloj. Por supuesto la delgadez sigue siendo una de sus grandes bazas: 6,36 mm en un reloj con movimiento automático es francamente notable. Eso hace que los 40 mm de diámetro ajusten perfectamente sobre cualquier muñeca pero sin que el reloj resulte intrascendente. Y menos con las combinaciones de metal y color de esfera que traen estos modelos, que son de quitar el hipo de bonitas.

Piaget ha querido presentar las tres variaciones habituales del oro y combinarlas con unas esferas con decoración rayos de sol, que hace que los colores ofrezcan unas tonalidades preciosas. El azul de la caja de oro rosa pasa del cielo brillante al azul más profundo. El verde puede ser muy discreto y con un movimiento de muñeca pasar a ser de un funky rabioso, gracias también al oro amarillo. Y la esfera marrón en caja de oro blanco se combina con tonos grisáceos según le dé la luz. Los índices y manecillas son del mismo oro que las cajas.

Yo, que no soy de ventanas de fecha porque rompe la estética de la esfera, en este caso debo confesar que me gusta. No la ventana en sí, sino la fuente que han usado para los números. Sus formas redondeas ocupan toda la ventana y, sencillamente, queda bien.

Las entrañas de los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary quedan a la vista gracias al zafiro posterior, que deja ver el calibre 1203P. Está construido con 209 piezas que ocupan sólo 3 milímetros de altura. Para poder ser tan delgado se ha optado por un microrrotor, que lleva grabado el escudo de la casa. El volante se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 44 horas. La decoración es, como siempre, muy buena: tornillos azulados en los puentes, ruedas con motivo sol, puentes biselados, Côtes de Genève circulares y platina perlada.

Las correas de aligátor son del mismo color de la esfera, y están rematadas por una hebilla de ardillón. Una maravilla, debo decir, porque es lo que mejor le queda a una correa de piel (mucho mejor que el cierre plegable).

En definitiva estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary son un perfecto homenaje al modelo nacido a finales de los años 50. Captan de manera exacta ese aire elegante y feliz de la vida social de su tiempo, y son unos compañeros perfectos para cualquier ocasión en la que queramos llevar un reloj arrebatadoramente clásico y la vez capaz de comenzar muchas conversaciones por sus reminiscencias de los años 60 y 70.

Los tres modelos están ya disponibles en las boutiques de la marca y en sus distribuidores, y los tres son ediciones limitadas a 260 unidades. Los dos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary en oro amarillo y rosa tienen el mismo precio en la web de la marca:  25.900 euros. La versión en oro blanco tiene un precio de 27.000 euros. Hay que tener en cuenta sin embargo que estos precios puede variar en cada país, así que conviene comprobarlos localmente. Más información en Piaget.es.



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



En la muñeca: Porsche Design Monobloc Actuator Titanium

 

Baselworld 2017 ha visto el relanzamiento de uno de los mecanismos de cronógrafo más singulares del mercado: el que se aloja dentro de los Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que vamos a repasar con fotos en vivo y precios.

 

Cuando hablé por primera vez de Porsche Design para presentar los 1919 Eternity Design ya conté los lazos que unen la casa de diseño con la empresa automovilística. Se puede encontrar en este artículo, que además está lleno de fotos en vivo de los relojes. Los diseños de todo aquello que toca PD son siempre muy singulares, y eso también es así para los relojes. Desde luego es así para los Porsche Design Monobloc Actuator.

Fue Porsche Design la que en 1980 y en colaboración con IWC lanzó el Titan 1 Chronograph, el primer cronógrafo de titanio que además incluía unos pulsadores integrados en la carrura, de manera que parecían formar parte de la misma. Hoy casi no nos hace mover una ceja por lo habitual, pero en aquel entonces un reloj de titanio  era algo realmente rompedor, como rompedor era la forma en que los pulsadores quedaban alineados con la caja. En 2010 lanzó una nueva versión, pero esta vez con Eterna.

A la izquierda el Titan creado por IWC (1980) y la derecha el modelo creado con Eterna

Este año la casa presenta el Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que es una actualización del Titan pero con unas innovaciones muy interesantes. La caja mide 45,5 mm de diámetro y 15,5 mm de altura. No es en absoluto un reloj pequeño, pero al estar hecho de titanio es relativamente ligero, y al estar bien equilibrado resulta cómodo de llevar.

La caja sigue siendo de titanio, pero los pulsadores son de una sola pieza y moviéndose sobre un pivote para hacer funcionar el cronógrafo. Es el mismo diseño que las levas de un motor. De hecho el mecanismo está desarrollado junto con Porsche Motorsport e inspirado en el juego de levas del Porsche 911 RSR. La sensación al accionar el pulsador de doble cabeza es muy agradable, y el diseño es perfecto porque cuando el pulsador vuelve a su posición la línea de la caja permanece inalterada.

En la esfera se ha buscado la máxima legibilidad. Por eso el segundero ha pasado a ser una pequeña apertura a las 9 que sólo sirve para saber que el reloj está funcionando. Con esto se consigue dar mayor importancia a los registros del cronógrafo. A las 12 horas aparece el contador de 30 minutos y a las 6 el de doce horas. En la versión con la esfera de carbono el pequeño segundero sigue siendo simbólico, pero tiene un diseño más rico, no tan espartano como en los demás modelos.

A decir verdad estos Porsche Design Monobloc Actuator son puros relojes instrumento, que se compran por su fiabilidad y comodidad de uso. El atractivo estético no es su fuerte. Quiero decir que, salvo la versión con esfera de fibra de carbono, más inspirada, las demás tienen una esfera muy sobria que prima puramente los aspectos técnicos.

¿Quiere esto decir que los relojes son feos, o poco atractivos? ¡En absoluto! Simplemente su baza está en lo que promete entregar una vez que sabemos qué se mueve dentro. A quién no le gustaría tener un cronógrafo como éste, que transmite una sensación de potencia, solidez y fuerza bruta como pocos relojes. Además la fuente usada para los números (inspirada en la del Porsche 911) es muy atractiva. Y por fortuna también es consistente en toda la esfera -incluida la ventana de fecha-, lo que es muy de agradecer.

Los Porsche Design Monobloc Actuator son además un GMT. Es decir, permite tener un segundo huso horario, marcado por una aguja que se diferencia claramente de las de horas y minutos. Para fijar el segundo huso hay que girar la corona en el sentido inverso al que usamos para cambiar la fecha. De hecho, como el bisel marca las 24 horas, cuando el reloj no está trabajando como GMT puede servir de indicación de 24 en su propio uso horario.

Esto es así porque el reloj se mueve gracias al calibre 7754, la versión GMT del eterno Valjoux 7750. El zafiro posterior está ahumado, así que la visibilidad del movimiento es reducida. A cambio gana en elegancia. Destaca sobre todo el rotor, personalizado con el logotipo de la casa. Por lo demás, el calibre se mueva a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

Como ya hemos visto existen también versiones con esfera azul y una edición limitada a 251 unidades que tiene la esfera de fibra de carbono. De hecho cambia hasta el nombre del reloj, que en este caso se llama Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition.

También es muy llamativa la opción del brazalete de titanio, una de las más potentes que he visto últimamente. Si no se quiere el brazalete el reloj viene con una excelente correa de caucho, rematada por una hebilla tradicional.

Los precios de los Porsche Design Monobloc Actuator comienzan en los 5.950 euros para la versión con correa de caucho. Si se elige la versión con brazalete de titanio el precio es de 6.450 euros. Por último, si se opta por el Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition el precio es de 6.950 euros. . Por esos precios te estás llevando un reloj muy poco visto, con una estética singular y sobre todo con una configuración de cronógrafo única. Más información en PorscheDesign.es.

 

 

 



Los nuevos Panerai Luminor 1950 PCYC, en la muñeca

 

 

Pocos espectáculos tan bellos, evocadores y emocionantes como una competición de vela. Panerai, que podríamos decir nació para el mar, comanda los Panerai Classic Yacht Challenge, el origen de losPanerai Luminor 1950 PCYC que vamos a ver ahora.

 

Angelo Bonati gobierna la nave de Panerai desde el puente de la Dirección General desde 1997. Veinte años en los que ha conseguido que una marca que sólo tenía el nombre se convirtiera en una manufactura por su propio derecho. Y sin duda ninguna una de las pocas casas que en estos años no han hecho sino aumentar su caché y deseabilidad de manera palpable.

El propio Bonati es un consumado aficionado a la navegación, así que no es de extrañar que Panerai lleve desde 2004 patrocinando los Panerai Classic Yacht Challenge. Panerai tiene incluso su propio yate, el Eilean, un maravilloso queche de 22 metros de eslora construido en 1936 (el año del primer prototipo del Radiomir), abandonado en Antigua y descubierto por Angelo Bonati en 2006 y restaurado durante tres años por Panerai.

A mí la unión de la navegación a vela y la relojería me parece un matrimonio natural. Al fin y al cabo, la cronometría tal como la conocemos se la debemos a John Harrison, creador del cronómetro precisamente para poder calcular la longitud durante la navegación en mar abierto. Si la navegación transoceánica fue el verdadero motor del cambio mundial, la relojería fue la que hizo posible que ese cambio ocurriera.

Pero la navegación no es algo estático, sino que históricamente ha sido -y aún es- una búsqueda continua de mejores materiales, más duraderos, más precisos y, al mismo tiempo, más bellos. Esa es también la historia de la relojería. El resultado de ese continuo avanzar son, por ejemplo, las naos supertecnológicas como las que acuden al America’s Cup. Panerai ha creado unos relojes para el Oracle Team USA (que vimos con fotos en vivo en este reportaje).

Pero los Panerai Luminor 1950 PCYC están a otra cosa. Celebran la belleza de la mecánica. O la Belleza; así, pura y con mayúscula. Celebran el reto humano de competir contra otros con unos recursos puramente manuales, al estilo antiguo, en un enfrentamiento regido por la nobleza. Es una canto a la pureza del mar y del dominio de sus artes.

Decía antes que Panerai lleva 13 patrocinando estos “desafíos” náuticos, y sin embargo es ahora cuando lanza unos relojes específicos para la colección. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena!

Vamos a ver cada uno de los tres modelos.

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC REGATTA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO (PAM 652)

 

El reloj más importante, mecánicamente hablando, es el PAM 652. Mide unos contundentes 47 mm de diámetro, pero al estar hecho de titanio resulta muy cómodo de llevar. Quiere decirse que el reloj no va a poder navegar escondido porque su presencia y tamaño -incrementados física y visualmente por el protector de corona y los pulsadores- no son precisamente de Pulgarcito, pero el equilibrio de pesos y dimensiones es intachable, así que se ubica sobre el pulso de manera instantánea. Y de todas formas, quién iba a querer llevarlo tapado.

Mientras que la carrura está satinada el bisel está pulido a espejo, para darle el toque de elegancia necesario si te tienes que bajar del barco y cenar en el club marítimo. Aunque en la foto el PAM 652 parece un cronógrafo rattrapante, en realidad no lo es. La doble aguja es, por un lado, para marcar los segundos del cronógrafo (la aguja anaranjada) y por otro para marcar la cuenta atrás de la regata (la rodiada).

Mediante el botón a las cuatro la manecilla va atrasando un minuto por cada pulsación. En una regata se anuncia la marca de los 5 minutos previos al comienzo, de manera que los barcos pueden maniobrar como consideren para estar lo más cerca posible de la línea de salida cuando suene la sirena de arranque. Cuando se presiona el pulsador a las 10 se lanza el cronógrafo y empieza la cuenta atrás. Cuando llega a cero comienza a contar los minutos hacia adelante, como un cronógrafo normal.

En puridad “la manecilla de regata” podría retrasarse hasta 59 minutos, simplemente pulsando repetidamente hasta llegar donde se quiera. De esta manera el reloj vale tanto para una regata como para algo tan mundano como, por ejemplo, medir el tiempo de cocción de la pasta. Pues sí. No juzgues y no serás juzgado. El encargado de zarpar a tiempo (o del sabor al dente) es el calibre de manufactura P.9100/R, en el que la R marca la variación para regatas del conocido P.9100. Dos barriletes, reserva de marcha de 3 días y frecuencia de 4 hercios. El calibre no se ve porque está tapado por un fondo conmemorativo, también de titanio.

La Super-LumiNova se limita a los numerales 12 y 6, las manecillas de horas y minutos, el pequeño segundero a las 9 horas y el contador de 12 horas del crono a las 3. El reloj se ata con la correa de piel de becerro Assolutamente. Es, en efecto, absolutamente Panerai. Habría que saber qué correa de la casa se vende más, pero yo apostaría que es esta.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 653)

Con el segundo de los Panerai Luminor 1950 PCYC bajamos de complicación, bajamos de material y bajamos de tamaño también. El PAM 653, como su nombre italiano indica, está fabricado en acero y sólo mide 44 mm de diámetro, 3 milímetros menos que su hermano mayor. ¿Se nota la diferencia? Pues sí. ¿Mucho? Pues no. Ya he dicho que el PAM 652 está muy bien equilibrado. Los Panerai son relojes-instrumento pensados para trabajar y por tanto tienen que ser una ayuda en el tajo, no un estorbo. En Panerai se rigen por el concepto de “la forma sigue a la función”, así que sus relojes cumplen perfectamente sea cual sea su tamaño.

Este PAM  653 también opera bajo el mando del calibre de manufactura P.9100. No tiene la R porque en realidad es sólo (aunque lo que corresponde es un “nada menos que”) un cronógrafo flyback. En este caso la doble aguja tiene la misma función que en la versión de regata, pero lógicamente sin una cuenta atrás de minutos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

También en este caso el reloj viene con la correa Assolutamente, terminada en la conocida hebilla de la marca. Como se puede ver, el reloj queda fantástico en la muñeca.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 654)

El PAM 654 es exactamente igual que el que acabamos de ver, pero es completamente distinto. Quiero decir que forma, tamaño y calibre son los mismos, pero en este caso la esfera es de un color marfil casi blanco que, personalmente, me ha enamorado y que hace que el reloj se distinga de sus hermanos de colección. De hecho uno diría que ni pertenece a ella. Y eso es bueno.

Como cronógrafo flyback que es y con el contador de minutos también central, en este caso se ha optado por una trotadora azul y una contadora de minutos dorada. Azul es también la aguja del pequeño segundero a las 3 horas, un uso -el de usar el azul en el segundero- que ha comenzado a aplicarse este año. El resultado es precioso.

Debo confesar que de los tres Panerai Luminor 1950 PCYC este PAM 654 es el modelo que más me gusta. Es más “Panerai” la esfera sandwich, lo sé, pero a mí éste me parece el más marino de los tres (quitando la función regata, claro). Me parece una belleza que llevaría todos los días.

Había olvidado decir que los tres relojes tienen un taquímetro, pero en vez de medir kilómetros mide nudos marinos (con toda lógica). El PAM 654 viene con una correa también de becerro, pero en este caso es la Ponte Vecchio más oscura. Un perfecto contraste.

Los tres Panerai Luminor 1950 PCYC ya están disponibles en las boutiques de Panerai (en España hay dos, y las dos en Madrid). Su precios son: PAM 652, 16.700 euros. PAM 653, 12.000 euros. Por último, el precio del PAM 654 es también de 12.000 euros.

Digamos para acabar que este año los Panerai Classic Yatch Challenge van a pasar por España. Del 29 de agosto al 2 de septiembre se va a celebrar en Mahón la decimocuarta edición de la Copa del Rey de Barcos de Época – Vela Clásica. Momentazo para visitar un isla maravillosa (Menorca) y una ciudad igualmente preciosa. El que pueda, que no se lo pierda. Le doy permiso para después contármelo y hacerme morir de envidia. Para los afortunados y para todos los demás, más información en Panerai.es.

 

 



En la muñeca: Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017

 

El próximo 19 de agosto arranca una nueva edición de La Vuelta en Nîmes y, un año más, Tissot es su cronometrador oficial. Y, también un año más, lanza una reloj que celebra el acontecimiento deportivo. Es el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017.

 

Tissot lleva más de 50 años colaborando con el mundo del ciclismo. Es algo que cuadra con su historia de cronometrador deportivo y que el mundo del ciclismo agradece. Sin embargo esa larga historia juntos no tendría demasiado recorrido comercial si Tissot no estuviera presente en las competiciones más significativas, y las dos más importantes son sin duda el Tour de Francia y la Vuelta Ciclista a España. En ambas está presente la marca.

Y no sólo es un patrocinador, de los que pagan un dinero para poner el nombre en (o cerca de) la línea de meta. Es que es el cronometrador oficial, que lleva de suyo una responsabilidad enorme al alcance de pocas marcas. Podríamos decir que Tissot no sólo está, sino que es la carrera. Es tan importante la cronometría que en el Tour de este año el corredor español Mikel Landa no se subió al podio en el tercer puesto por un segundo. ¡Todo un mundo de diferencia!

Tissot celebra esta unión con relojes conmemorativos, pero a la vez atemporales. El año pasado vimos el T-Race Touch La Vuelta 2016pero para este año Tissot vuelve a un reloj cronógrafo analógico tradicional, el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017. El reloj está construido en acero 316L (el llamado “quirúrgico” por ser hipoalergénico), pero con un recubrimiento de PVD gris oscuro y negro para hacerlo más resistente. Por encima se asienta un bisel fijo de aluminio, pero entre éste y la carrura se añadido un disco de fibra de carbono para darle un toque más deportivo. Y recordemos que la fibra de carbono también se usa en la fabricación de las bicicletas.

El Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 tiene 44,5 mm de diámetro, pero 11,6 de altura, así que se lleva bien. Y la hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros, lo que significa que también te vale si practicas triatlón… o si vas a la piscina del barrio. Los pulsadores del cronógrafo tienen una forma ergonómica que recuerda a los frenos de la bicicleta, y son agradables al tacto. Flanquean una corona  grande y fácil de usar.

En la esfera prima la legibilidad, ayudada por unos índices aplicados que caen sobre el dial desde una minutería elevada, de manera que el conjunto gana en profundidad. Las manecillas son las del T-Race de Jorge Lorenzo, pero esqueletadas en la base para darles más aire. Tanto los índices como las manecillas están impregnados de tinta fosforescente azul.

El cuarzo que utiliza el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 es un Precidrive, el cuarzo más avanzado de Swatch hasta que apareció el Longines V.H.P. (cuya presentación cubrimos extensamente aquí). Para tener una idea más clara de lo que significa tener un cuarzo Precidrive lo mejor es ver este artículo sobre los Certina DS Podium Chronograph. Pero como resumen diré que es un crono con contador de décima de segundo y función Add (es decir, al apretar con el pulsador a las 4 la trotadora para y cuando se vuelve a pulsar va hasta donde debería estar de haber seguido corriendo). Por supuesto el cuarzo no se ve. Está escondido tras un fondo conmemorativo de la Vuelta con un dibujo del plato de marchas de una bicicleta.

El reloj se ata a la muñeca con una correa de silicona elástica y muy suave que hace que sea un gusto llevarla. Está bien hecha y la combinación de negro y rojo le queda muy bien. Por otra parte, el que el dibujo conmemorativo esté en el reverso libera al reloj de la sumisión a la competición y al año, pudiéndose llevar en cualquier momento. A ello también contribuye el precio, porque el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 cuesta 485 euros. Más información en Tissot.es.

 

 

 



Rado Coupole Classic: el reloj que no sabías que necesitabas

 

 

RADO es la marca más silenciosa del grupo Swatch que sin embargo es también una gran innovadora de materiales, y hace unos relojes de vestir que a menudo me arrebatan el corazón. El nuevo Rado Coupole Classic Gent XL es uno de ellos.

 

Ya sabemos que la cerámica es consustancial en Rado porque en los genes de la casa está la búsqueda incansable de nuevos materiales. De hecho es la gran innovadora del grupo -y de la relojería- , con lustros (si no décadas) de ventaja. Así que cuando otras casas hermanas empezaban a hablar de ese material Rado las debió mirar como diciendo “pero qué me estás contando”.

Sin embargo la casa tiene una colección que NO es de cerámica y es a la que pertenece este Rado Coupole Classic Gent XL. Los Coupole  (que significa cúpula) son relojes de vestir clásicos, de los que Rado ofrece nada menos que 88 variantes. Y eso sin contar el que nos ocupa y sus variaciones. Para ser sincero, la mayoría de los modelos me dejan indiferente, sobre todo porque muchos de ellos son relojes de cuarzo.

Sin embargo los Classic Automatic  y sobre todo este Rado Coupole Classic tienen un diseño de esfera excelente, muy atractivo. La caja es de 41 mm de diámetro, que es una medida perfecta para un reloj de vestir. Pero sin embargo la sensación de tamaño es mayor porque el bisel es prácticamente inexistente. Esto no es un defecto (o no lo es en este caso), porque al hacer más visible la esfera el porte de la pieza es más potente.

Cuando se mira la caja de perfil, además de notar el ancla grabada sobre la corona, se puede apreciar la forma redondeada de la caja. Ahí es donde el nombre de Coupole cobra sentido, porque en efecto parece una cúpula invertida. También se aprecia la discreta longitud de las asas, lo que ayuda a que el reloj se sujete mejor en muñecas pequeñas.

La altura de la caja es 11,7 mm. Eso significa que el reloj va a tener más que palabras con los puños de camisa de ajuste más exigente, pero en general se puede llevar sin problemas en el día a día. Desde luego, en mi caso, ya me ocuparía yo de llevar puños con más holgura. Quiere decirse que entre una camisa y este Rado, para mí la elección está clara.

Pero lo que hace al Rado Coupole Classic tan seductor es, por supuesto, su esfera. Y es que hablamos mucho de los avances tecnológicos de la casa, y está bien, pero deberíamos decir también que el que diseña últimamente las esferas de los modelos más singulares debería ser también acreditado como le corresponde. En este segmento de precio Rado hace cosas que incluso llamaría atrevidas. Solo hay que ver, por ejemplo, el Diamaster Grande Seconde (con fotos en vivo aquí). O mejor aún el HyperChrome Ultralight que vimos en este reportaje.

La decoración de la esfera es un guilloché Clous de Paris (clavos de París), una decoración clásica normalmente utilizada en relojes de mayor nivel. Como buena cúpula, la esfera está curvada hacia el exterior, un toque vintage que corresponde con los años 60, que es cuando surgieron los Coupole. En el borde se ha aplicado una decoración circular para romper la uniformidad y ofrecer contraste. Los índices aplicados de bastón y las agujas con forma de hoja -todos rodiados- acentúan el aspecto clásico del reloj.

Y sin embargo el reloj es perfectamente actual gracias al gran indicador de reserva de marcha (de 80 horas). Esta complicación le otorga un aire moderno y vivaz, pero sin perder la elegancia. La ventana de fecha, un mal necesario, está bien tratada, con un marco también rodiado. Por último, a las tres y por encima de Rado aparece el ancla, que gira con el movimiento. No tiene mayor utilidad que la estética, y como tal está muy bien.

El Rado Coupole Classic ostenta una reserva de marcha de 80 horas gracias al calibre ETA C07.671, que no es sino el ya conocido Powermatic 80. Está basado en el 2824-2 pero con una rebaja de la frecuencia a 3 hercios y el uso de un muelle real más fino, para conseguir tantas horas de aguante. Como siempre en Rado el rotor tiene forma de ancla y está decorado con Côtes de Genève.

El reloj se ata al pulso mediante una correa de cuero de buena calidad, con un grosor adecuado y buen tacto. Se asegura gracias a un cierre plegable muy bien resuelto, distinguido y que sobre todo no abulta, que es el problema que suelen tener estos cierres.

En definitiva, el Rado Coupole Classic es un reloj redondo (en la sexta acepción del diccionario, me refiero). Se lleva perfectamente en la muñeca, es elegante, distinto a los relojes de vestir habituales y de una construcción intachable. Su precio es de 1.650 euros y estará disponible a partir de agosto. Más información en Rado.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



Fotos en vivo y precios del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto

 

El gusto por las piezas inspiradas en relojes de otro tiempo parece no tener fin, y más aún si son relojes de buceo. El nuevo Hamilton Khaki Navy Scuba Auto viene a reclamar su parte de pastel, presentándose como un diver atractivo tanto en su apariencia como en su precio.

 

Hamilton presentó el año pasado  los Khaki Navy Frogman -que también repasamos con fotos en vivo en este artículo-. Esos relojes estaban inspirados en los que Hamilton fabricaba para el ejército norteamericano, tanto el de tierra como el de marina. En concreto los Frogman se llaman así porque iban destinados a los del Servicio de Demolición Submarina. Los relojes integraban una especie de cierre de cantimplora para evitar el desenroscado accidental de la corona.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto es un heredero de los Frogman, pero con ademanes más suaves para llegar a más muñecas. Los Frogman tenían 42 mm de diámetro, pero con el protector daba sensación de más tamaño. Además las manecillas y numerales eran muy grandes, aumentando esa impresión. No es así en este otro buceador.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto tiene una caja de acero de 40 mm, con las asas contorneadas de tal manera que es difícil que el reloj quede mal incluso en las muñecas más pequeñas. Además la altura es muy contenida, así que siempre va a tener buenas relaciones con las camisas de su dueño. Las asas se prolongan hasta formar los protectores de corona, que aún así está roscada para facilitar la hermeticidad. Es de hasta 100 metros, suficiente para lo que se va a usar (salvo alguna excepción).

El bisel giratorio unidireccional también es de acero y está coronado por una superficie de aluminio anodizado. Los primeros 15 minutos están marcados en naranja, que es el color elegido para contrastar con el negro general (y es un acierto). El bisel carece de material fosforescente, sin embargo.

La esfera del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto está lacada en negro y conserva la hora militar. Éste es un detalle que siempre añade Hamilton en la colección Khaki Field para recordar sus vínculos con el ejército. Sin embargo es la primera vez que se ve fuera de esa colección, y ciertamente queda muy bien. Los índices son grandes para que se lean bien, y tanto ellos como las manecillas están profusamente impregnados de una SuperLuminova que en la oscuridad brilla -y mucho- en azul.

El segundero es también naranja, al igual que la minutería. Recordemos que el naranja es el color del logotipo de Hamilton, así que es normal que lo use a menudo. Sus colecciones siempre están salpicadas con ese color. Por dentro se mueve el calibre H-10 que, como ya he dicho en otras ocasiones, es un ETA 2824-2 con la frecuencia rebajada de 28.000 a 21.600 alternancias a la hora para tener 80 horas de reserva de marcha. Es el conocido calibre Tissot Powermatic 80 (del que se puede ver más aquí, en su versión de silicio). En cualquier caso el  movimiento no está a la vista porque el reloj lleva un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Como ya he dicho antes el reloj, gracias a sus medidas, es muy fácil de llevar incluso por las mujeres. Está disponible con una correa NATO, que es la que vemos aquí con pespuntes naranjas, con un precio de 645 euros. También se puede comprar con un brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 695 euros.

La verdad es que son unos precios muy buenos, y se agradece especialmente el que la diferencia de precio entre la NATO y el brazalete sea de 50 euros nada más. Eso permite tener un reloj más versátil porque el brazalete siempre viste más que una correa de tela. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Hamilton.es.

 

 

 

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Marine Torpilleur

 

Vamos a ver los primeros modelos de una nueva gama de la manufactura: Ulysse Nardin Marine Tourpilleur, con vídeo, fotos en vivo y precios.

 

De Ulysse Nardin no se habla tanto como de otras marcas, seguramente porque su marketing no es tan sonoro ni tan persistente como el de otras casas relojeras. La manufactura prefiere que sean sus productos los que hablen por ella, y sobre todo sus innovaciones. Y es que Ulysse Nardin es una de las grandes innovadoras de la relojería, a la que debemos, por ejemplo, el uso del silicio en el escape de áncora y en el órgano regulador fundamentalmente.

El silicio es un elemento excelente en estas piezas clave del reloj porque es antimagnético, es más duro, más resistente a la corrosión, aguanta mejor las sacudidas y, sobre todo, no genera fricción como el metal, y por tanto no necesita lubricación. A pesar de que los lubricantes actuales son muy buenos, siguen siendo uno de los causantes de que tengan que pasar los relojes por el servicio técnico, ya que se van deteriorando con el tiempo.

Ulysse Nardin, a partir de su capacidad de innovación y fabricación, ha creado excelentes calibres propios que además de ser cronómetros certificados por el laboratorio COSC pasan un control propio de la manufactura, que dura siete días y tiene criterios más exigentes que los del COSC y que además abarcan inspección estética, pruebas de hermeticidad, de vacío y de presión. Uno de ellos es el calibre UN-118, que es el que mueve al Marine Chronometer y que ahora también alimenta el nuevo Marine Torpilleur.

Este torpedero es una versión del Marine Chronometer que por supuesto sigue estando inspirada en los cronómetros marinos, que son el origen de la manufactura. Pero tiene un estilo más moderno, no tan clásico. Es igualmente elegante -según y cómo, incluso más- pero más dinámico. La caja es de acero y está construida de una sola pieza, con 42 mm de diámetro y poco más de 10 de altura. Esta toda pulida a espejo y lleva en el lateral una plaquita con el número de fabricación, como es costumbre en la manufactura. El bisel es puramente decorativo, ya que no gira. La corona lleva el logotipo grabado y es roscada. Aún así la hermeticidad es de sólo 50 metros. Aunque no es un reloj pensado para meterte en el agua con él, creo que la hermeticidad debería ser al menos de 100 metros, por principio.

El Ulysse Nardin Marine Torpilleur viene con esferas lacadas en color blanco o azul. La disposición corresponde a la de un cronómetro marino, con una subesfera del pequeño segundero más grande de lo que es habitual, que además aloja la ventana de fecha. Las agujas son también de cronómetro. En la versión de esfera azul las agujas están rodiadas, mientras que las de la esfera blanca están azuladas. Como siempre ocurre, la lectura en la esfera blanca es mejor que en una más oscura, pero la azul es muy elegante.

A las 12 horas aparece el registro de la reserva de marcha, que es de 60 horas. Suficiente si te cambias el reloj el fin de semana, porque cuando llega el lunes sigue funcionando. La parte alta y baja de la reserva están señaladas en rojo con las palabras Bas y Haut. También aparece en rojo el año de fundación de la manufactura. El uso del rojo hace la esfera más dinámica, ayudado por los numerales romanos alargados y la minutería, muy delgada.

Si giramos el reloj podemos ver el calibre UN-118, que como ya he dicho es un gran calibre automático. Los puentes están achaflanados y decorados con Côtes de Genéve circulares, además de sujetos por tornillos azulados. El rotor está decorado con dos anclas, el símbolo de Ulysse Nardin.

El escape está fabricado con Sigatec (que es un proyecto empresarial en conjunto con Mimotec), con el material llamado DIAMonSIL. Es un silicio recubierto de diamante sintético, una tecnología que permite dar forma a piezas especialmente concebidas para conceptos de alta tecnología. Entre otras ventajas no necesita lubricación y su duración es aún mayor. El volante si sitúa bajo un puente y presenta una rueda de inercia variable con ajuste con 4 tornillos, además de un muelle de silicio.

El reloj se presenta con correa de piel con cierre plegable, muy bien hecho para que no abulte mucho. No se nota que llevas la triple estructura de metal. No se puede decir nada que le dé más mérito. Y por supuesto se lleva muy bien en la muñeca. Es elegante y llamativo a la vez.

Su precio también es inferior a lo que es habitual en la marca. Ambas versiones del Ulysse Nardin Marine Torpilleur  tienen un precio de 6.900 euros., No está nada mal para un reloj de vestir de inspiración clásica pero a la vez muy actual. Es atractivo, con personalidad y sobre todo con un calibre a la última. Los relojes ya están disponibles. Más información en UlysseNardin.com.

 

 



Nuevos Certina DS Action Chronograph: fotos en vivo y precios

 

Los Certina DS Action Chronograph reeditan uno de sus grandes éxitos: los relojes automáticos de buceo con certificación ISO 6425. Vamos a ver qué ofrecen, tanto técnicamente como en precios.

 

Los nuevos Certina DS Action Chronograph tienen una historia heredada. En 2013 (si no recuerdo mal) Certina lanzó los DS Action Diver Automatic y Chronograph, que se convirtieron en un éxito inmediato y duradero hasta hoy día. Ambos cumplían con la normativa ISO 6425. Esta certificación es notoriamente exigente, y con razón: está pensada para salvar vidas, ya que los relojes de inmersión son instrumentos pensados para garantizar la seguridad de los buceadores.

Creo que lo mejor es ver en detalle las pruebas a las que se ha de someter un reloj para obtener la certificación, que además se debe realizar en cada reloj de manera individual, no en grupo.

 PRUEBA DE MAGNETISMO:
3 exposiciones a un campo magnético de 4.800 A/m. El reloj debe mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE GOLPES:
Dos golpes con un martillo de plástico duro  de 3 kg montado en un péndulo con una velocidad de impacto de 4,43 m/seg (equivale a una caída de 1 m — mgh=mv2/2). La primera de canto a las 9, y la segunda plano sobre el cristal. El reloj debe mantenerse en +-60 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA QUÍMICA 1:
El reloj se sumerge en una solución de cloruro sódico (agua salada) de 30 gr/l durante 24 horas. El reloj debe mantener sus cualidades de resistencia a la corrosión.

– PRUEBA QUÍMICA 2:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) entre 18 – 25º C durante 50 horas. El reloj debe mantener su mecanismo en correcto funcionamiento.

– PRUEBA DE GOLPE TÉRMICO:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) a 40ºC durante 10 minutos. A continuación pasa a agua a 5º C durante 10 minutos, y de nuevo a 40º C otros 10 minutos. (Las transiciones serán menores de 1 minuto). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE LA CORONA:
El reloj es sometido a una presión un 25% mayor que la máxima indicada (nominal). Se aplica sobre la corona una fuerza de 5 Newton en sentido perpendicular al giro. (Se entiende aplicado a todas las coronas y pulsadores). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE PRESIÓN:
El reloj se somete a una presión de P=(L+1/4L)/10 bares, siendo L la máxima indicada (nominal) (es decir, un 25% superior pero en agua estática). Dicha presión se consigue en menos de 1 minuto y se mantiene durante 2 horas. Luego se reduce a 0,3 bares en menos de 1 minuto y se mantiene durante 1 hora más. El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE FILTRACIONES:
Se realiza antes y después de cada prueba de filtración. El reloj se calienta sobre una placa metálica a 40-45º C durante 10 minutos y se coloca una gota de agua entre 18-25º C durante 1 minuto sobre el cristal. El reloj no debe mostrar trazas de condensación.

– PRUEBA DE PRECISIÓN:
Después de las pruebas anteriores, el reloj debe de mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE LA CORREA:
El reloj se somete a una fuerza aplicada en direcciones opuestas sobre los pasadores de la correa de 200 Newton. (Unos 20 Kg)
El reloj no debe sufrir ningún daño aparente en los puntos de fijación.

– PRESELECCIÓN DE TIEMPO:
Presencia de dispositivo de preselección de tiempo protegido contra la manipulación accidental o incorrecta. En caso de ser un bisel giratorio debe tener una escala ascendente  de 60 minutos alineada con las marcas del dial y los índices de 5 minutos deben estar claramente destacados.

– VISIBILIDAD:
A una distancia de 25 cm en la oscuridad, deben de ser plenamente apreciables:
– Las agujas de horas y minutos claramente diferenciadas.
– El tiempo transcurrido del dispositivo de preselección.
– Indicador de funcionamiento (normalmente el segundero).

– MARCAS:
Deben de distinguirse de los relojes que no han pasado las pruebas, teniendo marcadas las palabras DIVER´S WATCH L M, o DIVER´S L M, siendo L la profundidad máxima garantizada por el fabricante. La marca puede estar en la esfera, parte trasera, o en cualquier otra parte visible.

Estas pruebas significan desplazar cada reloj terminado al laboratorio correspondiente para después volver a traerlo a la fábrica. Parece una nadería, pero la repercusión es notable. Normalmente las pruebas de estanqueidad se hacen en la propia fábrica, metiendo los relojes en tanques de como mínimo 5 relojes. Hacerlo de uno en uno multiplica el tiempo empleado, que además hay que pagar a un organismo externo. Esto, que en un reloj de buceo de lujo -cuyo precio se cuenta en miles de euros- no es tan trascendente, tiene un impacto mucho mayor en un reloj que pretende mantener sus precios muy por debajo de los 1.500 euros. De ahí el mérito de los Certina DS Action Chronograph.

Al contrario que sus antecesores, estos relojes presenta un aspecto mucho más musculado, con una caja de 45,7 mm diámetro. El bisel de aluminio anodizado participa del aspecto sólido de la caja y resulta fácil de girar gracias a sus dientes anchos, pero es firme en cada clic para transmitir una sensación de seguridad muy satisfactoria. Los pulsadores están roscados y tienen protectores revestidos de PVD negro.

La esfera recurre nuevamente al azul y al negro. El azul tiene más vocación de hacerse notar que de pasar desapercibido, gracias a ese tono eléctrico que resulta aún más vivo cuando le da la luz directa. El negro por su parte es mucho más discreto, a pesar de sus acentos verdes.

Los índices son grandes, lo mismo que las manecillas, y están plenamente recubiertos de SuperLuminova. La visibilidad bajo el mar está garantizada. Y por tanto también lo está cuando la casa está a oscuras, que es la situación en que con más frecuencia se va a necesitar sus propiedades fosforescentes. Como reloj de inmersión el Certina no necesita de ventana de fecha, pero la casa lo ha añadido por cuestiones comerciales, ya que es la complicación más demandada.

En la sala de máquinas tenemos el confiable calibre ETA C01.211 automático, un movimiento más que probado y que ya explicamos con detenimiento en los DS Eagle Chronograph. Se mueve a 4 hercios (es decir, 28.800 alternancias a la hora) y guarda energía como para mantenerse durante 45 horas sin necesitar el cariño de su dueño. El calibre está tapado por un fondo ciego en el que se ha tallado la tortuga que identifica a Certina.

Por último, los  Certina DS Action Chronograph pueden adquirirse con una correa de caucho -por ahora sólo para la versión con esfera negra- o con un brazalete de acero que consigue reforzar el aspecto de dureza y resistencia que ya tiene la caja. Además añade un extensor del cierre plegable -también muy notorio- para poder adaptarlo mejor cuando se pone por encima del traje de buzo. O simplemente sobre la muñeca desnuda de cada día.

A decir verdad Certina está derivando cada vez más hacia los relojes de cuarzo, pero el aprecio de los aficionados le ha venido -históricamente y estos últimos años- de sus relojes mecánicos. Tanto los diver que ya hemos dicho como los DS y DS 1 siempre han gozado del aplauso general por ser relojes bien hechos y a muy buen precio. Afortunadamente esto último se mantiene: los Certina DS Action Chronograph tienen un precio de 1.170 euros. Si se adquiere la versión con caucho el precio es de 1.140 euros. No creo que se pueda tener tanto por ese dinero. Se agradece por tanto volver a contar con una oferta atractiva, a la que esperemos le sigan otras con calibres mecánicos. Más información en Certina.es.

 



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Italia Independent

 

Esto sí que es afortunado: si es difícil atrapar un Hublot porque son visto y no visto, mucho más complicado es echarle mano a una serie limitada. Esta vez ha habido suerte y he podido disfrutar de cuatro Hublot Classic Fusion Italia Independent. Vamos a verlos más de cerca.

 

Los Hublot Classic Fusion Italia Independent son el fruto de la colaboración entre la manufactura y Lapo Elkann. Lapo Edovard Elkann, de 40 años, es el nieto de Gianni Agnelli, el casi mítico propietario y director general de Fiat. Lapo trabajó en la empresa de su abuelo, pero su vida se ha visto reflejada en los periódicos más por sus escándalos que por su trabajo, y al final dejó Fiat para aventurarse por otros derroteros.

En 2008 fundó Italia Independent S.p.A., dedicada a la venta de gafas de sol. Lo más destacado de sus gafas es el uso de materiales innovadores, lo que sin duda despertó el interés de Hublot. Recordemos que el nombre de estos relojes es Classic Fusion Italia Independent, y es que Hublot siempre ha destacado su preferencia por la fusión de modas, de estilos y, sobre todo, de materiales. Así que era cuestión de tiempo que la marca del código Morse K (raya punto raya) se entendieran. La primera colaboración de Hublot y Lapo tuvo lugar en 2014.

El logotipo de Italia Independent, grabado sobre el zafiro del reloj

La especialidad de Lapo Elkann es el marketing. De hecho en Fiat coordinaba el marketing de los Fiat Punto y Fiat 500, así que ha tenido libertad absoluta para crear estos Classic Fusion Italia Independent. Lapo ha querido seguir el espíritu ecléctico y atrevido de Hublot y ha buscado la fusión de materiales, algo que como ya he dicho le viene de sí. De este modo, para las cajas de los distintos modelos de la colección ha utilizado titanio pulido y satinado, cerámica y King Gold, el oro de Hublot.

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule King Gold

Classic Fusion Italia Independent Prince de Galles Ceramic

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule Titanium

Classic Fusion Italia Independent Tartan Ceramic

Pero para decorar los relojes Lapo fue más allá: se puso en contacto con la Sartoria Rubinacci, el epítome de la elegancia italiana. La elección de la Sastería Rubinacci no fue fruto del azar: desde 1932 tres generaciones de Rubinacci se han relevado a la cabeza de esta institución del buen gusto y la elegancia masculina: Gennaro, el abuelo fundador; Mariano, el padre, que actualmente dirige la firma napolitana; y, por supuesto, Luca, uno de los hombres más fotografiados del planeta gracias a su estilo único, y que además es el director de la boutique de Milán. Entre los tres han vestido al Duque de Kent o al cantante Bryan Ferry, pasando, naturalmente, por la familia Agnelli.

En sus archivos la casa Rubinacci posee la colección más hermosa que existe de telas antiguas. Ahí, entre los 60.000 m2 de preciosas patas de gallo, tweeds y terciopelos de todo tipo, Hublot y Lapo Elkann encontraron una colección de tartanes –tejidos de lana con cuadros de colores– que datan de los años 70, y a los que han dado una segunda vida integrándolos en la versión cronógrafo del Classic Fusion Italia Independent.

En la parte que corresponde exclusivamente a Hublot, los relojes son los ya conocidos Classic Fusion Chronograph (como el que vimos aquí). Eso significa una ca de 45 mm de diámetro sobre la que se asienta un bisel satinado, debajo del cual sobresalen -a izquierda y derecha- las ya conocidas “bisagras”. La corona lleva el logotipo de la casa grabado y está flanqueada por los pulsadores del cronógrafo, con buen tamaño y de tacto agradable.

La caja es hermética sólo hasta 50 metros, pero en este caso es más que suficiente. No concibo a nadie con un reloj así que quiera meterse en el agua con él para arruinar la tela de la correa. En la parte trasera un cristal de zafiro permite ver el calibre HUB1143.

En realidad el HUB1143 es el calibre automático Sellita SW300 al que se le ha acoplado el módulo cronógrafo de Dubois Depraz, una combinación muy habitual (y más aún con el ETA 2892). El movimiento sólo tiene 25,60 mm de diámetro y por eso se ve tan pequeño en el reloj. Tiene 42 horas de reserva de marcha, cambio rápido de fecha y parada de segundero. En cuanto al cronógrafo sólo mide los segundos y 30 minutos, ya que la subesfera a las tres es para el pequeño segundero.

Aunque la caja tiene 13,05 mm de altura el reloj está muy bien equilibrado, y parece más pequeño de lo que en realidad es. Se ata a la muñeca con una correa de caucho hipoalergénica con un cierre plegable muy conseguido para transmitir la idea estética de Hublot.

A mí los relojes me han encantado, la verdad. Y me parece encomiable el deseo de Hublot de ir más allá, de ofrecer algo distinto. Si cada vez queremos que lo que ahora se llama “la experiencia de usuario” sea lo más personal posible, estos Classic Fusion Italia Independent cumplen el objetivo a la perfección.  No son relojes para todo el mundo, de acuerdo, pero quedan muy bien en la muñeca y son elegantes, mucho más de lo que las fotografías atestiguan.

Y son aún más personales porque son una edición limitada.  El reloj de titanio está limitado a 100 unidades, con un precio de 15.400 euros. La versión en cerámica y tartán está limitada a 50 unidades, y tiene un precio de 16.500 euros, mientras que la versión Príncipe de Gales está limitada a 100 unidades, con el mismo precio.

Por último, la versión en King Gold y Prínciple de Gales está limitada a 50 unidades, con un precio de 35.850 euros. La colección completa incluye dos relojes más, en oro y en titanio, que desafortunadamente no he podido fotografiar. Los he incluido en una foto de stock de la marca. Sus precios son los mismos que las versiones que hemos visto aquí. Más información en Hublot.es

 



Los Baume & Mercier Clifton Club con vídeo, fotos en vivo y precios

 

Vamos a analizar los nuevos Baume & Mercier Clifton Club, la gran apuesta de la casa para atraer a un público joven con una propuesta que mezcla los relojes de corte deportivo con un aire más formal.

 

Baume & Mercier es una de las casas relojeras suizas históricas. De hecho es la sexta más antigua. Sin embargo toda esa herencia no le ha evitado un devenir comercial con altibajos, particularmente desde comienzos de este siglo. Pero cuando todo el mundo -o al menos muchas voces de la industria- pensaba que la marca no iba a levantar la cabeza dio un giro notable y comenzó a lanzar productos bien pensados, bien ejecutados y a precios cada vez más atractivos.

Para mujer fue la línea Promese, pero para hombre lo más significativo fue el lanzamiento de la gama Clifton. Los Clifton presentan una caja inspirada en los modelos de los años 50, pero con un corte muy actual. Los relojes estaban (y están) muy bien hechos y son muy atractivos, así que la casa ha ido expandiendo la colección dotándola de todo tipo de complicaciones.

De hecho en Horas y Minutos hemos cubierto unos cuantos modelos de los Clifton, porque a mí me gustan mucho. Uno de los primeros vídeos que hice en esta página fue el del Clifton Retrograde (éste de aquí). También hemos visto -por ejemplo- el Cronógrafo con Calendario Completo (aquí) y, este mismo año, el GMT Power Reserve.

Sin embargo los Clifton apelan a un rango de edad que se acerca a los 30 años, y Baume & Mercier necesitaba un reloj para gente más joven, entre los 20 y los 30. Uno de los argumentos de venta de la casa es que sus relojes son relojes para regalar, para remarcar los hitos importantes de la vida. Sin embargo con los Clifton Club se quiera que los jóvenes profesionales lo vean como el primer reloj que se pueden comprar ellos (sin esperar que alguien se lo regale), y que le sirva tanto para el trabajo como para el ocio. Y ahí es donde los Clifton Club son, en mi opinión, un acierto.

Afortunadamente la casa no recurre a ningún modelo histórico oscuro, o vintage u otras herramientas de marketing habituales en la relojería. Simplemente lanza un reloj con aire deportivo  pero que permite utilizarlo en el día a día, bien construido y muy atractivo.

Baume & Mercier ha creado una caja de 42 mm de diámetro pero de tan solo 10,3 mm de altura. Esto, junto con las asas cortas y curvadas hace que el reloj se adapte perfectamente también en muñecas pequeñas. La caja es hermética hasta 100 metros, lo que encaja con la idea de reloj para todo uso.

El Clifton Club tiene un bisel unidireccional de 120 clics, 2 por segundo, para hacerlo muy preciso. Esto es algo que encontraríamos en un reloj de buceo, pero en sí el reloj no es un es un reloj de inmersión. Sin embargo, como la profundidad máxima a la que se baja cuando se hace buceo recreacional suele ser de 40 metros, el reloj cumple perfectamente. Y eso como máximo, porque casi ningún buceador turístico baja más allá de los 20 metros.

Hay que decir que precisamente por la escasa altura de la caja el bisel es muy delgado, de manera que girarlo no es sencillo porque tienes que afinar mucho con los dedos. Pero como digo, no es algo que se vaya a usar habitualmente. Sea como fuere, hay un par de cosas que agradecer a Baume & Mercier: podría haberse limitado a una hermeticidad de 50 metros, pero ha querido que sea de 100 (que por cierto es el primer requisito para un reloj de buceo). También se podría haber ahorrado el tratamiento fotoluminiscente del segundero, y sin embaro lo ha añadido también. Se nota que la casa ha querido lanzar un oferta muy potente con estos relojes.

Las cajas son de acero y mezclan superficies pulidas con satinadas para darle una presencia más refinada. Hay también una versión con recubrimiento en ADLC  que le dota de una resistencia mucho mayor al uso diario. En realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo, entre ellos los relojes. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición de las fibras que le dan ese extra de dureza y resistencia.

Hay un elemento que es común a todos los Clifton Club: el color naranja, que aparece siempre en la esfera, en el bisel y en algunos casos también en las correas. La esfera está muy bien pensada. Los minutos se sitúan sobre un bisel elevado y remarcado por una línea naranja para dar profundidad al dial. Esta profundidad se remarca por los índices aplicados, entre los que resalta el de las 12, que es en realidad la letra griega Phi, que simboliza el equilibrio y es el logotipo de la casa. Por último en el centro de la esfera hay un rebaje pensado para aumentar la sensación de tridimensionalidad, y que limita la longitud de la manecilla de las horas. Y por encima de todo sobrevuela la manecilla de los segundos, siempre en naranja.

Tanto las manecillas (incluida la de los segundos) como los índices están recubiertos de SuperLuminova, en cantidad suficiente como para que la lectura en la oscuridad sea intachable.

El Clifton Club se mueve gracias a un movimiento Sellita SW 200, con una frecuencia de 4 hercios y una escasa reserva de marcha de 38 horas, cambio rápido de fecha y parada de segundero. Es un movimiento más que probado, que funcionará perfectamente durante años. El calibre está tapado por un fondo con el escudo de la colección.

Hay que añadir que hay una versión del Clifton Club con esfera azul, pero desafortunadamente no estaba disponible para el artículo. Como ya he dicho el reloj es muy satisfactorio en la muñeca, bien equilibrado y atractivo, para el que lo posee y para el que lo ve. Los precios son igualmente atractivos, ya que comienzan en 1.950 euros  la versión más barata, con correa de piel, 2.100 euros para las versiones con brazalete y 2.250 euros para versión con ADLC y correa de caucho.

Baume & Mercier ha apostado fuerte por los Clifton Club, y yo creo que tienen argumentos para tener éxito. Es verdad que se mueven en un segmento donde hay muchos pesos pesados y en los que los precios son cada vez más agresivos, pero creo con la promoción adecuada (recordemos aquí la acertada unión con el medallista olímpico Saúl Craviotto) el producto calará. Y se lo merece. Más información en Baume&Mercier.es.

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date

 

Entre las novedades que ha ofrecido la manufactura germana en Baselworld 2017, el nuevo Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date es, sin duda, la estrella. Vamos a verla en vivo y con precios.

 

Ya sé que decir “es la estrella” es una afirmación muy atrevida sabiendo que, como adelantamos en su momento, Glashütte Original ha presentado también un calendario perpetuo en su nueva colección Excellence. Pero es que el nuevo Senator Chronograph Panorama Date es sencillamente arrebatador. No sólo lo tiene todo técnicamente, es que su presencia enamora de manera instantánea.

Ocurre una cosa muy curiosa con Glashütte Original: todo el mundo alabamos sus piezas de inspiración más clásica porque son un canto a la alta relojería, al gusto por lo tradicional y por los acabados exquisitos. Eso es lo que ocurrió cuando se lanzó el primer Senator Chronograph Panorama Date en 2014, que es el que aparece a la izquierda en la foto superior.

GO tenía motivos para crear un reloj así, porque nada menos que integraba un calibre cronógrafo flyback y además automático. Un movimiento de ese calado requiere de las mejores artes de una manufactura porque, aunque es la complicación más ubicua por culpa de los movimientos de cuarzo, el cronógrafo es sin embargo una de las altas, altas complicaciones, y más aún siendo automático. De ahí que el traje del primer miembro de esta rama Senator tuviera las hechuras que recuerdan a los cronómetros marinos.

Pero resulta que ahora la casa sajona lanza una versión en negro mucho menos clásica, y nos entusiasma a todos. ¡Y no es la primera vez que ocurre! En enero del 2016 hablé de los Senator Observer (aquí) y ocurría lo mismo: la versión en negro te hacía chiribitas los ojos de lo bonita que es. A mayor abundamiento, dos meses después GO presentaba el reloj Excellence con el nuevo calibre 36 y, de nuevo, era la versión con esfera negra la que atrapaba más miradas y comentarios.

¿A qué se debe? Si lo supiera ya tendría mi consultora para asesorar casas relojeras. Seguro pagarían muy bien por saber qué es lo que mejor les va a funcionar. Pero lo único que sé es que el Senator Chronograph Panorama Date, comparado o no con su hermano mayor, exuda alta relojería y artes de seducción a partes iguales. Y no es difícil entender por qué.

La caja tiene 42 mm de diámetro y mezcla muy bien el satinado con el pulido, porque es inherente a Glashütte Original hacer relojes elegantes. La altura es de 14,6 mm. Es, en efecto, una pieza notable en la muñeca. ¿Es un problema? En mi opinión sería un problema si fuera delgado, porque no cuadraría con la potencia de su porte. Está claro: no se lleva bien con los puños de las camisas, pero es que ni le interesa al reloj ser delgado, ni a su dueño que lo sea, ni le quedaría bien a ninguno de los dos. El Senator Chronograph Panorama Date está hecho para que se vea, punto.

Al tener un bisel tan pequeño se le da más protagonismo a la esfera, que es el tour de force del reloj. La dial lacado en negro zaíno está surcada por índices horarios salvo a las 12 y a las 6 que han mantenido los caracteres romanos, lo único que recuerda al primer modelo lanzado. Las manecillas también han variado y ahora son de tipo Alpha, más dinámicas.

Y claro, lo que más llama la atención, lo que sin duda alguna define al reloj nada más verlo, es el baño de SuperLuminova con que han sido tratados los índices, numerales y manecillas (incluida la de la trotadora del cronógrafo). El tinte es tan potente que prácticamente brilla a la luz del día. Y con exactamente 5 segundos de linterna del móvil ya brilla como se ve aquí:

Un azul precioso, ¿verdad? La esfera presenta tres registros, dos más grandes (minutos del cronógrafo a las 3, pequeño segundero a las 9) y uno más pequeño para las 12 horas. Este menor tamaño sirve de contrapeso a las Fecha Panorama, marca de la casa. El conjunto resulta perfectamente equilibrado. Un pequeño detalle más: en la subesfera del pequeño segundero se ha incluido una indicación de reserva de marcha. Es discreta pero muy clara, y se integra perfectamente en la esfera para dar la información cuando se la necesite sin robar protagonismo al conjunto.

Y qué decir del movimiento. El 37-01 es un cronógrafo flyback automático con rueda de pilares y embrague vertical, que convierte las pulsaciones de los botones en un placer. Y es otro ejemplo más de la casa de cómo hacer un calibre según los cánones sajones: platina de tres cuartos, tornillos pulidos y azulados (ya vimos cómo se hace en la segunda parte del reportaje sobre la visita a la manufactura), rubíes vistos sobre chatones pulidos y ajuste por cuello de cisne.

La decoración incluye nervaduras Glashütte, bordes achaflanados y pulidos, acaracolado en la platina y un rotor también con nervaduras y un contrapeso de oro de 21 quilates. Por supuesto incluye las dos Gs, que simbolizan la mirada al pasado y al futuro a la vez (y que para mi gusto deberían ser al menos más pequeñas). El volante se mueve a 4 hercios y tiene 70 horas de reserva de marcha. Es todo visible a través del zafiro posterior. La caja, por cierto, es hermética hasta los 100 metros.

Todo el estilazo que se adivina cuando se ve el reloj queda corroborado cuando se ata a la muñeca, que es donde de verdad florece este Senator Chronograph Panorama Date. Imanta la mirada y da mucho que hablar en cuanto aparece. Glashütte Original lo lanza con correa de caucho, de piel o con brazalete de acero. El precio es de 13.500 euros para la versión con correa y de 15.000 euros con el brazalete. Quien quiera buscar varios modelos donde elegir va a tenerlo difícil, porque este reloj se lanza al mercado con unos argumentos que son muy difíciles de igualar y mucho menos superar. Ya se puede reservar en la boutique de la casa en Madrid. Más información en la recién renovada web de la casa, GlashütteOriginal.com.



IWC Da Vinci Automatic y Moon Phase 36 mm. Fotos en vivo y precios

 

Éste es el año Da Vinci para IWC, y así lo dejó claro en el SIHH 2017. La manufactura ha hecho especial hincapié en los relojes para mujer y ha lanzado los Da Vinci Automatic y los Moon Phase de 36 mm de diámetro, una medida muy polivalente para las muñecas femeninas.

 

Según se ha ido desarrollando su historia IWC ha sido una casa que siempre se ha decantado por modelos masculinos, fundamentalemente porque sus movimientos provenían de los relojes de bolsillo -mucho más grandes que los de muñeca-. De hecho todos los calibres propios actuales son también muy grandes. Por ejemplo el de este Portugieser o el que da vida al Portofino Monopusher.

Hasta ahora los relojes de mujer estaban a cargo de la colección Portofino (como éste), pero la configuración de la colección -por los numerales romanos y las manecillas- los hace mucho más formales en su aspecto. Como IWC tenía las manos libres para empezar de cero con los Da Vinci, ha decidido, con buen criterio, crear una nueva caja un milímetro más pequeña. Por eso ambos Da Vinci Automatic y los Moon Phase llevan el número como apellido. Es una medida que le da mucha versatilidad (salvo en el caso de que la mujer apueste por un reloj de hombre -y por cierto cada vez hay más-), y que por ahora se ofrece en acero u oro rojo, con o sin diamantes en el bisel.

La caja de los nuevos Da Vinci Automatic conserva la redonda esencia de la colección original. Pero las asas se han estilizado y se han hecho basculantes, de manera que el reloj se adapta perfectamente a la muñeca. Ha mantenido la misma corona relativamente grande, algo que van a agradecer unos dedos con la uñas pintadas porque no se dañarán tratando de manipularla.

Las esferas son todas plateadas salvo la versión en azul, aunque imagino que no tardarán en aparecer más colores. Son sin duda el punto fuerte de estos relojes porque están muy bien pensadas. En la parte central se ha creado un círculo de guilloché en bajorrelieve que da profundidad al conjunto. Los numerales son aplicados y, al tener una cierta altura, proyectan una casi imperceptible sombra sobre la esfera que aumenta esa profundidad.

En el Da Vinci Automatic la fecha ocupa una discreta posición a las 6 horas, mientras que la esfera de fases lunares está ubicada a las 12. Es una ubicación ya vista en los Portofino y que queda muy bien. El lugar habitual son las 6 horas, pero siendo el elemento preeminente del reloj IWC lo ha colocado a las 12, que es el punto de referencia en cualquier reloj.  La ventana está muy bien resuelta, con ese guilloché circular en la parte inferior y un cielo de azul profundo con unos cuerpos celestes plateados o dorados según sea la configuración de la esfera.

Los relojes se mueven gracias a los calibres 35111 (tres agujas) o 35800 (fase lunar). Son las variaciones del Sellita SW300 que IWC encarga según sus especificaciones. Se mueven a 4 hercios (28.800 alternancias/hora) y tienen una discreta reserva de marcha de 38 horas. Eso sí, son automáticos. La fase lunar se ajusta mediante un pulsador a las 2 horas.

El movimiento está tapado por una trasera sobre la que se ha usado el motivo de la “Flor de la vida”, un elemento decorativo de origen griego que fue muy repetido durante el Renacimiento porque responde en realidad a una configuración geométrica. Esta Flor de la Vida se ha convertido en el eje sobre el que pivota la imagen comercial de los Da Vinci Automatic 36.

A falta de comprobar la reacción de las clientas, a mí los relojes me parecen muy acertados. Tienen un porte que combina muy bien uso diario con otro más de gala, con unas esferas limpias y atractivas. Siendo como son relojes de mujer, IWC ofrece una gama de correas de piel de distintos colores que se pueden intercambiar fácilmente. Y además están hechas por la peletería Santoni, que tiene unos productos de una calidad intachable. También hay disponible un brazalete de eslabones de acero.

Con tanta oferta los precios de los Da Vinci Automatic también varían, lógicamente. La versión de tres agujas en acero tiene un precio de 5.700 euros y con brazalete 6.550 euros, mientras que la versión con fase lunar cuesta 8.950 euros. Si le añadimos diamantes en el bisel el precio es de  11.700 euros . Todos los relojes están disponibles ya en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



En la muñeca: Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date

 

A veces se trata sólo de pureza. De armonía. De retar el estilo tradicional con gestos atrevidos pero igualmente elegantes. Eso es el Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date, y lo vamos a ver en su versión de oro rosa.

 

Patrimony Retrograde Day Date

Fue en 2007 cuando Vacheron Constantin lanzó el Patrimony Retrograde Day Date que vemos aquí arriba y antecesor del que hoy nos ocupa. Los Patrimony basan su arquitectura en los relojes de mediados del siglo pasado y todos tienen las mismas características: comparten la misma forma de la caja, las manecillas, los índices y los marcadores de minutos. Son los que mejor cumplen con el papel de “reloj de vestir”, si bien éste es un término cuyas fronteras son, desde hace ya algunos años, un tanto esponjosas. Buena prueba de ello es el Retrograde de aquí arriba y también el Patrimony Moon Phase And Retrograde Date.

En la caja hay muy poco de revolucionario: de oro rosa pulido a espejo, sus formas sin aristas, sus asas estrechas y la corona poco prominente nos indican que estamos ante un reloj para moverse en ambientes más bien serios. Su altura es de 9,7 mm, lo que le permite llevarse bien con los puños de camisa (salvo los de anchos más exigentes). Sin embargo el diámetro se rebela claramente contra los márgenes tradicionales: 42,5 mm supera en medio centímetro el máximo permitido por los códigos no escritos sobre los relojes de vestir, y dota a la pieza de mucha más presencia.

Y el centro de las miradas, la esfera. La base es muy tradicional: sobre una base opalina con un graneado muy delicado se asientan los índices -de formas clásicas- y unos indicadores de minutos perlados, que son rasgos distintivos de la colección Patrimony.

Sin embargo se le ha dado a la fecha retrógrada una preponderancia máxima que seguro hará chascar la lengua a los puristas. Es tan destacada su presencia que incluso se ha recortado la longitud de la manecilla de las horas para que se vea mejor. Podría parecer que, en comparación, la ventana de fase lunar es pequeña. Pero yo creo que si fuera más grande el reloj sería demasiado chillón.

Y es que en esta iteración la complicación más lírica ha venido a sustituir a los días de la semana del Day Date para darle un equilibrio mucho más conseguido. Al fin y al cabo en el Day Date, como la longitud del nombre de los días varía notablemente, tenían cada uno su propia grafía para conseguir un borde exterior uniforme. El resultado era un tanto extraño, con la dificultad añadida de ese incompleto Thu para el jueves, que era casi insalvable. Todo eso desaparace en este Patrimony Moon Phase And Retrograde Date que, ahora sí, tiene unas proporciones perfectamente equilibradas. Eso no quiere decir que el Day Date desaparezca de la colección Patrimony; pero ahora tiene un competidor más clásico, por así decir.

La representación de la luna es la tradicional, con un disco de oro rosa sobre un fondo azul estrellado. Tradicional, pero no por ello menos bonita. A su alrededor se han marcado hitos de la edad de la luna, que como ya sabemos dura exactamente 29 días, 12 horas y 45 minutos. Las indicaciones hacen que sea muy fácil ajustarla. Si es que es necesario, porque en principio sólo hace falta hacerlo una vez cada 122 años. Por cierto que todos los ajustes se hacen desde la corona, sin pulsadores adicionales en la caja.

Digamos por cierto que este avance se ha trasladado al ya existente Day Date: al modificar su calibre 2460 R31R7 para hacerlo más delgado (4 mm nada menos), se ha integrado el mecanismo de ajuste mediante la corona. Más aún, la caja se ha modificado para tener las mismas hechuras que este Moonphase y la misma delgadez de 9,7 mm. Una actualización importante, la verdad.

Esto lo consigue el calibre automático de manufactura 2460 R31L, con 275 piezas y que se mueve a 4 hercios durante las escasas 40 horas que dura la reserva de marcha. Sólo tiene dos pegas el movimiento: como sólo tiene 27,2 mm de diámetro se ve mucho metal y poco calibre. Además el rotor es tan grande que apenas se ve nada de un motor con todos los acabados que exige el sello del Punzón de Ginebra. A cambio, la masa oscilante de oro es una auténtica belleza.

El resultado es un reloj de vestir distinto, con mucha personalidad en la muñeca. A mí me parece que los relojes -incluidos los de vestir- deben estar entre los 40 y los 42 mm de diámetro porque nuestras muñecas no son las mismas que había en los años 50. Ni siquiera las que había en los años 90. Así que los relojes deben con su época, y éste lo hace. El Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date se ha lanzado tanto en oro rosa como como en oro blanco (con índices, manecillas y disco lunar a juego). Ambos tienen un precio de 43.600 euros, y se pueden encontrar en los distribuidores de la marca. Más información en VacheronConstantin.es.

 



Nuevos Omega ETNZ para competir en la America’s Cup

 

La America’s Cup ha pasado de ser un deporte súper elitista a ser cada vez más popular y un espectacular muestrario de las más altas tecnologías. Por eso Omega lleva participando desde 1995. Vamos a ver los dos Omega ETNZ, con fotos en vivo y precios.

 

El CEO de Omega, Raynald Aeschlimann con el equipo ETNZ

¿Qué significa Omega ETNZ? Pues es la abreviatura del Emirates Team New Zealand, del que Omega es patrocinadora y Cronometradora Oficial. Es lógico por tanto que Omega creara un reloj que celebrara esa colaboración. Pero como Omega es una marca orientada al producto, no al marketing del producto, los navegantes realmente van a llevar el reloj puesto durante la competición que es, para aquellos que no la conozcan, realmente dura y exigente.

OMEGA SPEEDMASTER X-33 REGATTA ETNZ EDICIÓN LIMITADA

El primero de los Omega ETNZ honra a una familia muy conocida del Speedmaster: el X33. El original fue lanzado en los 90 como actualización del Moonwatch, y se le equipó con la mejor tecnología que se podía incluir para ayudar a los pilotos. Pero ahora le toca mojarse.  La caja es de 45 mm de diámetro, de titanio de grado 2 cepillado y tiene una esfera negra con aros azules e índices transferidos blancos, además de ventanas para las lecturas digitales. El aro del bisel combina cerámica y titanio y luce en los 60 segundos una estrella que, igual que los índices y las agujas, está rellenada con Super-LumiNova blanco y emite un resplandor verde.

Junto con la estrella a los 60 segundos, el bisel luce también estrellas situadas en los 15, 30 y 45 segundos, que representan en conjunto la Cruz del Sur de la bandera neozelandesa. Un aro cerámico negro con
LiquidMetal® forma la escala de minutos y la esfera está decorada con el logotipo OMEGA, la palabra Speedmaster en rojo y “Professional”. El tiempo analógico lo marcan una aguja horaria esqueleto blanca y negra, otra de minutos roja y un segundero blanco y negro. Para las lecturas digitales, la esfera tiene pantallas de cristal líquido (LCD), con segmentos grises sobre fondo negro.

El fondo de caja es doble, con lámina acústica interna, para la óptima
transmisión del sonido en las funciones de alarma. El fondo externo va fijado por 8 tornillos y lleva estampado en el centro un logotipo del Emirates Team New Zealand y grabados “CHALLENGER FOR THE 35TH AMERICA’S CUP“ y “X-33 REGATTA“, además del número de la edición limitada.

El reloj se presenta con una pulsera de tejido de nailon revestido negro, con forro en caucho azul, pespuntes azules y hebilla de titanio pulido y cepillado. Incorpora un movimiento multifuncional de cronógrafo en cuarzo: el calibre OMEGA 5620. La edición se limita a 2017 ejemplares, con un precio de 5.000 euros, IVA incluido.

 

OMEGA SEAMASTER PLANET OCEAN ETNZ “DEEP BLACK” MASTER CHRONOMETER

El otro Omega ETNZ hace honor a la tradición mecánica de los relojes Omega, y lo hace con una versión del Seamaster Planet Ocean Deep Black, cuya presentación en vivo recogimos en este artículo. De caja en cerámica negra y 45,5 mm de diámetro, tiene un bisel cerámico con escala de inmersión en OMEGA LiquidMetal® que destaca los 15 minutos de la cuenta atrás para la salida; en caucho azul y rojo para los primeros 10 minutos y START en LiquidMetal® para los 5 últimos. El círculo situado a las 12 está relleno de Super-LumiNova y emite un resplandor verde.

La esfera cerámica negra cepillada en vertical luce índices en oro
blanco de 18 qt y un aro GMT con zonas de día/noche. Un logotipo del Emirates Team New Zealand en rojo domina el fondo de la caja, que está circundado por la frase CHALLENGER 35TH AMERICA’S CUP.

Para completar el look de regata, el reloj se presenta con pulsera estructurada negra, forro de caucho negro y azul, pespunte rojo y una nueva hebilla en cerámica negra cepillada. El Omega ETNZ “Deep Black” incorpora el calibre OMEGA Master Chronometer 8906. Su precio es de 10.500 euros. Más información en Omega.es.

 



Longines Conquest 1/100th Roland Garros: Fotos en vivo y precios

 

Ya ha comenzado Roland Garros y Longines es, un año más, el cronometrador del torneo en tierra más importante del circuito. El Longines Conquest 1/100th Roland Garros es el reloj que celebra el torneo y merece la pena revisar qué nos ofrece.

 

Dentro de Longines la colección deportiva es una de las más apreciadas. Los modelos Conquest (y más aún los Hydroconquest) son reverenciados como modelos de gran calidad a un precio excelente. Como Longines tiene una presencia más que notable en el deporte (la última muestra que hemos tenido ha sido el Longines Global Champions Tour que narramos en este artículo) ha tomado el nombre Conquest para crear un cronógrafo que se adapte a las distintas disciplinas que patrocina. Todos comparten las mismas características, con la única variación visible en la esfera.

El Longines Conquest 1/100th Roland Garros tiene una caja de acero de 41 mm de diámetro, sólida,  con mucha presencia y además con un peso notable, sorprendente en un reloj de cuarzo pero que sin embargo reafirma la sensación de “buen reloj”. La carrura y las asas se han satinado para ayudar a sobrellevar mejor el trajín diario, en contraste con el bisel, alto y poderoso, y el conjunto de corona y pulsadores del cronógrafo.

Hay que detenerse un momento en ese tándem corona/pulsadores porque cómo resuelto. Los pulsadores -que tienen la función clásica de puesta en marcha/paro y puesta a cero a las 2 y a las 4 respectivamente- se integran de manera suave con los protectores de corona y menguan elegantemente hasta casi fundirse con la caja. La corona por su parte aporta al conjunto la elegancia de su acanalado. Además el diseño resultante recuerda al logotipo alado de Longines, que aparece en relieve sobre la corona.

La esfera está decorada con un fondo gris antracita en rayos de sol, sobre el que se disponen tres subesferas y acentos naranjas. Recordemos que el Longines Conquest 1/100th Roland Garros vio la luz en 2015, que fue un año con muchos modelos en los que el naranja era el color dominante (sí, los relojes también pasan por modas). Pero en este caso tiene sentido porque recuerda el color de la arcilla sobre la que se juega el torneo. Esa fecha de lanzamiento es también el motivo por el que la forma de la corona y los pulsadores no es como la nueva que vimos en el VHP que presentamos aquí.

La visibilidad es impecable: las manecillas de bastón tiene un buen tamaño y además están recubiertas de SuperLuminova, al igual que los índices aplicados. Las subesferas tienen una base gris plata que resalta perfectamente sobre el antracita de la base, y están decoradas con un guilloché circular que contrasta con los rayos de sol. Y además las esferas tienen un bisel propio que alterna el naranja con con el negro: imposible perderse un dato. Curiosamente lo que peor se lee es el indicación 1/100, que queda difuminada sobre la esfera. Habría quedado mejor en gris, o quizá mejor aún con esa misma leyenda pero en pequeño y sobre una de las esferas.

La referencia está ahí porque el reloj es capaz de indicar la centésima de segundo, gracias a un movimiento que Longines encargó a ETA con esa capacidad. El calibre contiene un microcontrolador con memoria flash integrada que le permite, además de la medida centesimal, puestas a cero instantáneas. Por supuesto el movimiento no se ve (ni falta que hace, siendo un cuarzo) porque está tapado con un fondo roscado con la inscripción relativa a Roland Garros. Esta es la única referencia al torneo, lo que permite que el reloj se pueda llevar como un reloj normal, no como un homenaje. La tapa y la corona roscada permite al reloj ser hermético hasta 300 metros, nada menos.

La aguja de la centésima de segundo no se mueve cuando se pone en marcha el cronógrafo; si lo hiciera el consumo de la pila sería enorme porque la esfera giraría a toda velocidad. Lo que ocurre es que al poner en marcha el cronógrafo la memoria flash comienza a trabajar y, cuando se para, mueve automáticamente la aguja naranja para señalar la centésima, marcada en el bisel inclinado que rodea la esfera. Por supuesto, también con acentos naranjas.

El Longines Conquest 1/100th Roland Garros es vistoso y a la vez elegante en la muñeca, a la que se ata con un brazalete con la clásica combinación satinado en los eslabones exteriores y pulido en el interior. Como decía al principio es difícil no darse cuenta de que te has dejado el reloj sobre la mesilla de noche porque tiene un peso significativo (más que el de un Omega Speedmaster Moonwatch original, por dar una referencia conocida).

Sin embargo el reloj es muy cómodo de llevar, gracias a sus medidas contenidas y unas asas con la curvatura adecuada. Además, aunque el bisel es grande, la altura general del reloj es lo suficientemente moderada para que el reloj pueda llevarse a diario, si ese es el deseo de su dueño (que lo será).

En definitiva el Longines Conquest 1/100th Roland Garros es un excelente reloj si se quiere una pieza deportiva con unas formas discretas que le permitan alternar en ambientes variados. Tiene un precio de 1.400 euros, y este año Longines ha lanzado una versión femenina de 36 mm de diámetro. Tiene la misma presencia que la versión masculina, pero sin la medida de la centésima de segundo y con un precio de 1.200 euros. Más información en Longines.es.

 

 



El innovador Ulysse Nardin Marine Regatta, con fotos en vivo y precios

 

La manufactura que nació por y para el mar sublima ahora su vocación con los Ulysse Nardin Marine Regatta, un cronógrafo pensado para las competiciones marinas pero que aporta una solución técnica revolucionaria tanto entre las olas como en seco. Vamos a ver los relojes en detalle.

 

Antes de entrar a fondo en estos Ulysse Nardin Marine Regatta es conveniente repasar por qué hay relojes específicamente dedicados a este deporte. Todas las carreras tienen una línea desde la que comienzan, y las carreras marinas también. Pero en el mar no se puede estar parado sobre la línea hasta que se da el pistoletazo de salida, porque el agua está siempre en movimiento. Por eso lo que ocurre es que comienza una cuenta atrás -habitualmente de entre cinco y diez minutos- en la que los barcos procuran mantenerse lo más cerca posible de la salida para estar en buena posición cuando suena la sirena de inicio.

Para resolver este problema en que un segundo de diferencia puede ser capital, algunos relojeros crearon relojes de cuenta atrás en los que seleccionar los tiempos establecidos hasta la salida y así poder acercar al máximo los barcos a la línea de salida en el momento necesario. Pero los cronógrafos de regata eran sólo eso, relojes de cuenta atrás sin ninguna otra utilidad. O bien cuando llegaban al final de la cuenta atrás la trotadora seguía girando y la aguja que antes señalaba la cuenta atrás pasaba a contar los minutos del cronógrafo normal. Así son, por ejemplo, los Panerai que vimos aquí (y que por cierto se verán las caras con los de Ulysse Nardin en la America’s Cup).

El nuevo Ulyssse Nardin Marine Regatta propone un sistema mucho más visual y desde luego aún más complejo: cuando se selecciona la cantidad de tiempo deseada para la cuenta atrás la trotadora del cronógrafo empieza su conteo, pero en el sentido contrario a las agujas del reloj. Cuando llega el segundo 0 y comienza la carrera, la aguja para y cambia el sentido de la marcha de manera instantánea, comenzando así a medir el tiempo real de carrera. Creo que lo mejor es ver el vídeo promocional para entender cómo funciona el mecanismo:

Al acabar la cuenta atrás la aguja con la que se ha seleccionado los minutos -mediante el pulsador a las 10- queda en reposo, porque el Marine Regatta tiene una subesfera a las 6 con dos manecillas que indicarán los minutos y horas transcurridas (60 y 12 respectivamente). En esa subesfera aparece también la ventana de fecha, circular como es casi normativo en los relojes de la casa, donde cuesta encontrar una forma cuadrada. La excepción más notable y celebrada, la del Marine Deck Tourbillon que vimos aquí. No es desde luego la complicación más atractiva del reloj, pero es una demanda del mercado.

El motor del reloj encargado de esta proeza técnica es el calibre UN-155, que está basado en el cronógrafo de manufactura UN-153. Entre sus 650 componentes se encuentra un inversor que permite girar a la trotadora en los dos sentidos, y cuyo conjunto ha sido enviado a la oficina de patentes para su aprobación. Como su antecesor, el movimiento del Marine Regatta es automático, se mueve a 4 hercios y aguanta 3 días sin necesidad de cuerda. Por supuesto el silicio es el material utilizado para el espiral y el escape.

Toda esta delicia relojera se aloja en una caja de acero de 44 mm de diámetro, hermética hasta 100 metros. Sobre ella se acomoda un bisel  con un dentado muy pronunciado e inserciones de caucho que le dan un toque refinado y que se repiten en los pulsadores del cronógrafo, la corona roscada y el pulsador a las 10 para la cuenta atrás. El número de fabricación aparece, como siempre, en una placa a las 9 horas.

Como ya hemos visto en las fotos el Marine Regatta se ofrece con dos esferas: una azul marino y otra en blanco hueso. La azul empareja el color con las inserciones de caucho y la correa, mientras que en la versión de esfera blanca se utiliza el negro para esos puestos. En mi opinión la versión azul es la más lograda, porque la combinación azul/amarillo es más resultona que la blanca, en la que el amarillo queda más desvaído. Aunque en esto de los colores, ya se sabe. Sin embargo la ventana de fecha queda mejor en la versión en blanco, porque se integra mejor.

Utilizar numerales romanos es delicado porque enseguida imponen su presencia y tienden a comerse las intenciones de la esfera para llenarla de un irremediable aire clásico y poco dinámico. No es este el caso, sin embargo, ya que se han estilizado mucho y se funden bien con los índices horarios. Eso sí, ninguno lleva tratamiento luminiscente, reservado tan solo a las manecillas tanto horarias como del cronógrafo (menos la trotadora).

Estos Ulysse Nardin Marine Regatta llegarán a España en junio, con un precio de 16.050 euros, a mi parecer muy razonable para todo lo que ofrece. En la siguiente página vamos a ver la versión especial del reloj creada para el equipo Artemis Racing. Es interesante saber que dos de sus miembros, Loïk Peyron e Iain Percy, han participado en el desarrollo de este modelo. Imagino que si alguien sabe de regatas será esta gente.

 



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



Tercera generación de los Bell & Ross BR Vintage: Fotos en vivo y precios

 

 

Veinte años y nueva cara: Bell & Ross ha rediseñado parte de su colección Vintage, una gama de relojes que le hace dura competencia a sus hermanos cuadrados. Sigue manteniendo el mismo espíritu de aviador, pero ha variado tamaños y elementos para seguir siendo una colección tan exitosa como hasta ahora lo ha sido. Vamos a ver qué nos ofrecen estos BR Vintage.

 

Hay que recordar que toda la gama de relojes Vintage tiene cajas redondas. En ella está la colección dedicada a (o inspirada por) la Primera Guerra Mundial -como éste– y la que tiene su musa en la Segunda Guerra Mundial -como el primero de estos dos-. Por último está la colección BR 123 (tres agujas) y BR 126 (cronógrafos), que son los que se han modernizado ahora, diez años después de su primera actualización.

Se han unificado los nombres bajo la denominación Bell & Ross BR Vintage, dando así más cohesión al conjunto. La numeración también se unifica: 92 significa tres agujas (o 4 cuando en el futuro haya un GMT), mientras que 94 significa cronógrafo. Las manecillas son siempre iguales: espada para la de las horas y bastón para los minutos. Como los diámetros se han reducido también lo han hecho los numerales dentro de la esfera. Pero no sólo reducen su tamaño (que es lógico) sino que además son más esbeltos, por lo que resultan más sobrios y elegantes. Lo que no varía es la perfecta legibilidad y el fantástico tratamiento con SuperLuminova.

Los tres modelos (por ahora, habrá más a lo largo del año) comparten un cristal de zafiro abombado y una menor altura, haciéndolos más cómodos de llevar con traje. Por otro lado todos los relojes incluyen un contrapeso de la manecilla de segundos central con forma de avión. Además el contrapeso es más corto que antes, lo que le viene muy bien porque en las versiones anteriores “pisaba” el texto encima de las 6 horas, como en este caso y en este otro. Por último, todos los modelos son herméticos hasta los 100 metros, lo que les permite desenvolverse sin problemas en deportes acuáticos -sin llegar a ser verdaderos relojes de buceo, por supuesto-. Veamos ahora los tres modelos, presentados en Baselworld 2017.

BR V1-92 BLACK STEEL

Dentro de los BR Vintage este BR V1-92 ha sido toda una sorpresa. En realidad casi podríamos decir que es un reloj nuevo, y explico por qué: dentro de los BR 123 siempre ha habido relojes de tres agujas y fecha, pero eran todos de 41 mm de diámetro. Sin embargo el BR V1-92 tiene una medida de 38,5 mm de diámetro. Es decir, mucho más de vestir que lo que había hasta ahora. Esto no sólo agradará a los puristas sino que gustará a las mujeres, que hasta ahora se tenían que conformar con los modelos cuadrados BR S (que además tenían 39 mm de lado y por tanto resultan más grandes que este modelo).

En el BR V1-92 la caja está satinada, de manera que toda la atención va a la esfera. Está perfectamente equilibrada porque la fecha, siempre presente en los relojes de Bell & Ross, pasa desapercibida hasta el momento en que la buscas. Ello es gracias a su forma circular y sobre todo a que el fondo está pintado en el mismo negro que el resto de la esfera. En esto la verdad es que B&R es un ejemplo: ya que el mercado te demanda una fecha, haz lo posible por integrarla de la forma más grácil posible. Y eso hacen.

Al lado de los demás modelos de la casa este BR V1-92 es posible que llame menos la atención, pero a mí no me extrañaría que poco a poco coja fuerza comercial. Es un modelo equilibrado y muy atractivo en su sencillez. Tiene un precio de 1.990 euros.

BR V2-92 BLACK STEEL

La segunda derivada de los BR Vintage es este BR V2-92. Es sin duda un modelo más polifacético porque, aunque su inspiración en los relojes de piloto es obvia y por tanto cae más del lado informal, su altura comedida y la buena presencia de la esfera le sirven de salvoconducto para los días de oficina.  Además las nuevas asas, más curvas, le ayudan a ajustarse mejor a la muñeca. V2 significa que el reloj tiene la otra medida disponible de la colección: 41 mm de diámetro (en vez de 43). Eso significa mayor número de clientes potenciales y mayor comodidad.

La caja está coronada por un bisel de aluminio anodizado y coloreado en negro, que además y por primera vez es rotativo (en ambas direcciones). Bell & Ross no lo especifica, pero entiendo que como el reloj puede sumergirse en el mar el anodizado será de 20 micras, que es el que se utiliza para los ambientes marinos. Es más ancho que los anteriores y los numerales más grandes, así que tiene mucha más presencia. También son novedad los protectores de la corona. Aunque sea roscada un extra de protección nunca viene mal, y además así acentúa el aire deportivo.

Tanto el BR V1-91 como el BR V2-92 utilizan el calibre BR-CAL 302, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso se traduce en una frecuencia de 4 hercios, 38 horas de reserva de marcha y sobre todo una fiabilidad demostrada. El calibre se puede ver a través del zafiro posterior, lo que es un detalle por parte de Bell & Ross. Sería de agradecer, sin embargo, que la decoración del mismo no fuera tan espartana. El logotipo grabado no es suficiente para contrarrestar una presencia pensada para estar escondida bajo un fondo de acero. Pero en fin, al menos se ve el motor.

Y así queda en la muñeca: muy bien. Como decía sus hechuras le permiten agregarse a los colegas de la oficina y salir airoso, porque el reloj tiene ese atractivo que Bell & Ross siempre ha sabido dar a sus relojes, un je ne sais quoi que te engancha enseguida. Gran mérito el de Sébastien Gobert, el diseñador de la casa. El precio del reloj es de 2.600 euros con correa de piel y de 2.900 euros con brazalete.

 

BR V2-94 BLACK STEEL

El último ejemplar de la colección BR Vintage es el BR V2-94. Tiene el mismo diámetro que el anterior modelo, y por eso es V2. Y, como ya dije antes, 94 identifica a los cronógrafos. También tiene las mismas asas curvadas y los protectores de corona, así como el bisel de aluminio en negro (si bien en este caso acoge un taquímetro). Además los pulsadores son ahora roscados, una protección adicional para evitar accionarlos debajo del agua… y tener que salir de ella para enviarlo al servicio técnico.

Todo ello contribuye a una prestancia sólida pero elegante, porque la esfera está muy despejada para un cronógrafo y la estilización de los elementos le sienta muy bien. En este caso el segundero central trabaja a las órdenes del crono. Los segundos constantes se leen en el registro de las 3 horas, mientras que a las 9 hay un contador de 30 minutos para los tiempos parciales.

Bell & Ross siempre utiliza doble registro (el que más me gusta es este Officer Brown, que por cierto ya anticipaba la medida de 41 mm). Para muchos es la verdadera configuración de un crono y desde luego la más equilibrada estéticamente. Y como siempre la discreta fecha está a las 4:30 horas. Se podría argumentar que debería ir a las 6, pero entonces le quitaría el sitio a uno de los arábigos que tanto distinguen a Bell & Ross. Además se parecería mucho al Omega Speedmaster o incluso al Rolex Daytona, con quienes comparte un aire leve.

Quiere decirse que cuando ves el V2-94 inmediatamente te “recuerda a”, pero no puedes afirmar ni mucho menos que sea una copia de ningún reloj. Simplemente tiene un aire de familia que comparte con los relojes que aparecieron en la época que estos BR Vintage homenajean. Una vez más mérito del diseño, que consigue integrarse en una época sin perder la personalidad propia.

En este caso el calibre utilizado es el BR-CAL.301, seudónimo bajo el que opera el ETA 2894-2. Aquí la decoración es mucho más elaborada, con platinas acaracoladas, puentes perlados y Côtes de Genève en el rotor, además del logotipo grabado. Funciona -por años sin fin- a cuatro hercios y tiene 38 horas de reserva de marcha.

El BR V2-94 también está disponible con correa de piel y con brazalete. El primer tiene un precio de 3.900 euros, mientras que con el metal el precio sube hasta los 4.200 euros. De hecho ese el único punto flaco que le veo al reloj, y no pequeño: por 100 euros más ya tienes un Omega Speedmaster Moonwatch (con piel o brazalete), y esa competencia es casi imbatible.

Por cierto que tanto la correa como el brazalete de los tres BR Vintage son muy cómodos. El cierre desplegable está perfectamente ejecutado y la hebilla de hebijón tiene el Et de la marca para rematar el aspecto retro del reloj.  Por último, el brazalete tiene los eslabones más finos y se adapta mucho mejor a la muñeca. Además en el cierre tiene regulación para poder encontrar mejor la medida más adecuada.

Los BR Vintage estarán disponibles entre julio y agosto, tanto en la boutique online de la marca como en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.



OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Este es un año muy importante para Omega porque celebra el nacimiento de su Santísima Trinidad: en 1957 la manufactura lanzó los Railmaster, Seamaster y Speedmaster, iconos desde entonces. Ahora lanza la Omega 1957 Trilogy Edition para conmemorar la efeméride. Vamos a ver qué ofrece y a qué precios.

 

Seguramente no era aún consciente, pero para Omega 1957, como cantaba Frank Sinatra, “It was a very good year” (vale, eso sonó 8 años después, pero aún así). Es verdad que en 1957 el mundo parecía abocado a una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética (E.E.U.U. detonó nada menos que 25 bombas nucleares en Nevada). No es menos cierto que ese fue el año en que nació Osama Bin Laden. PERO. Ese año hubo un pequeño concierto en la parroquia de San Pedro de Woolton, en Liverpool. Y allí coincidieron dos chavales, uno llamado Paul y el otro apellidado Lennon. Y también se puso en órbita el primer Sputnik, dando comienzo a la carrera espacial que tan importante sería para Omega y su Speedmaster. ¡Fue un buen año!

Con los tres modelos Omega abarcaba un amplísimo sector del mercado que además le daba una reputación aún mayor como fabricante de instrumentos muy precisos y a la última en tecnología. Y si el Seamaster y el Railmaster son adorados por los seguidores de la marca y apreciados por cualquiera que le guste un buen reloj, el haber sido el reloj que llegó a la Luna convirtió al Speedmaster en un reloj eterno.

Éste de aquí abajo es el folleto que Omega editó con los tres modelos juntos como herramienta de marketing y ventas de cara al público y para uso de los vendedores.  La verdad es que basta sacar a la luz el folleto para apabullar al comprador con el poderío de la marca (y el arrebatador diseño de los relojes). Al cliente no le quedaba más remedio que comprar alguno. Y tan feliz además.

 

No es de extrañar por tanto que la reina de Biel haya querido lanzar la Omega 1957 Trilogy Edition. Vamos a ver el origen de los relojes y sus herederos.

OMEGA SEAMASTER 300 CK 2913

 

En realidad el nombre Seamaster ya existía desde 1948. Su origen se remonta a los relojes suminstrados a la Fuerza Aérea Británica durante la Segunda Guerra Mundial. Lógicamente la RAF quería relojes de calidades excepcionales: fiabilidad, hermeticidad superior (verificada mediante una inmersión durante 72 horas y bajo diferentes presiones y temperaturas), alta precisión, partes intercambiables y gran robustez. No consta ni una sola reclamación sobre los más de 26.000 Seamaster suministrados.

Seamaster de 1948. A la izquierda la versión cronómetro.

Pero en 1957 Omega lanza un reloj específicamente pensado para el submarinismo: el Seamaster 300. En realidad el reloj era resistente hasta los 200 metros, pero se llamó tal como lo conocemos (y no Seamaster 200) porque su desempeño iba mucho más de las capacidades de los tests de resistencia del momento: estaban limitados a 20kg/cm2. La hermeticidad se lograba, fundamentalmente, gracias a la resistencia del cristal y la corona. Por cierto que esa resistencia también era vertical: aguantaba una altitud de 32 km.

Calibre automático 28 SC-501, esfera negra mate, marcadores horarios triangulares luminosos y manecillas de flecha luminosas gracias al radio utilizado. La caja era de acero Staybrite con las asas pulidas (como el Speedmaster) y corona “Naïad”. Al contrario que las coronas roscadas, las Naïad conseguían la hermeticidad por presión. Funcionaban perfectamente, pero al final Omega cambió a coronas roscadas porque la percepción del mercado era que las roscadas eran mejores, y por el riesgo de entrada de agua si no se cambiaban las juntas internas a su debido tiempo.

El reloj añadía un bisel giratorio con un punto luminiscente, un cristal de triple grueso fijado desde dentro y reforzado por el bisel gracias a una junta intermedia. En la trasera podía verse el medallón con el caballito de mar y el texto Certified High Pressure Water-proof Seamaster.

OMEGA RAILMASTER CK 2914

En realidad con el Railmaster Omega pensaba no sólo en el mundo ferroviario. Este reloj de doble caja y antimagnético apuntaba a científicos, técnicos, electricistas y todo aquel que trabajara cerca de fuertes corrientes eléctricas. Omega llevaba haciendo relojes para el ferrocarril desde 1895, pero el Railmaster era el primer reloj de pulsera de la casa que se ajustaba a las especificaciones del mundo ferroviario. Si quieres saber más sobre las severas regulaciones para los relojes de ferrocarril, hablé de ellas en el vídeo sobre el Railroad de Longines.

Desde la II Guerra Mundial la RAF británica estaba demandando relojes con una mayor protección magnética para salvaguardarlos de los motores radiales de los Spitfire. Por ese motivo Omega estaba experimentando desde finales de los años 40 con una serie de nuevos movimientos antimagnéticos que utilizaron nuevas aleaciones y jaula de Faraday. Estos modelos integraban, además de la jaula de Faraday y una tapa trasera de hierro dulce, una esfera de material mu-metálico de 1 mm de grosor (lo normal eran 0,4 mm). Esta combinación desviaba de manera efectiva las ondas y fuerzas magnéticas alrededor del movimiento, lo que permitió a OMEGA suministrar en 1953 su versión de reloj antimagnético (hasta 1.000 Gauss) para los pilotos británicos.  Tras su paso por la Canadian Railways  durante un año para perfeccionarlo, en 1957 el Railmaster vio la luz pública como primer reloj antimagnético de pulsera de la casa,  respondiendo de paso al lanzamiento del Rolex Milgauss (1954) y el IWC Ingenieur (1955)

Adorado por los seguidores de la marca, sin embargo el Railmaster no tuvo una vida comercial tan larga, probablemente porque para el público en general carecía del poder de atracción de un reloj de buceo o un cronógrafo. El Railmaster se dejó de fabricar en 1963, convirtiéndolo de paso en uno de los relojes más buscados. Tuvo una reedición en 2003 (Railmaster Co-Axial Chronometer), pero en 2012 se dejó de hacer. Hasta ahora.

 

OMEGA SPEEDMASTER CK 2915

Aunque su imagen estará por siempre ligada a la Luna, en realidad el Speedmaster nació como cronógrafo pensado para el mundo de las carreras y del automóvil en general. Omega quería que el Speedmaster resaltara por encima de cualquier otro cronógrafo, y que tuviera una notoria presencia como reloj-instrumento. La estética de la esfera se inspiró en los paneles de instrumentos de los coches italianos de la época, en los que había un contraste entre blanco y negro para mejorar la legibilidad.

Pero sin duda lo que más contribuyó a singularizar su imagen fue la idea -única en ese entonces- de sacar el taquímetro de la esfera para colocarlo en el bisel, al mismo nivel que la trotadora del cronógrafo. Después, en 1962, el Omega Speedmaster entraría en las instalaciones de la NASA, pero eso es una historia que merece un artículo aparte.

En la siguiente página veremos de qué se compone la Omega 1957 Trilogy Edition.



Los nuevos Nomos Glashütte Aqua. Presentación oficial en España

 

Cuando vieron la luz los nuevos Nomos Glashütte Aqua en Baselworld 2017 se convirtieron en uno de los temas de conversación de la feria, por atractivos y atrevidos . Ahora han sido presentados en España, y hemos podido verlos y sentirlos más de cerca.

 

En una tarde de esas típicas de primavera (ahora sol, ahora nubes, ahora sol, ahora viento, ahora un trueno…) Nomos nos citó en una casa que, todos coincidimos, no podía ser más “Nomos”. Y la ocasión lo merecía, porque eran los Nomos Glashütte Aqua los que querían tomar la escena. Hay que señalar Nomos lleva casi desde sus comienzos en España de la mano de la relojería y joyería Wempe. Para quien no lo sepa, Wempe es también una casa relojera ubicada en Glashütte, muy cerquita de Nomos. Además tienen el laboratorio en el que se llevan a cabo las pruebas de cronometría a los relojes alemanes (casi iguales que las del COSC).

Sin embargo ha sido la primera vez que Nomos, la empresa, hacía una presentación oficial en España. A mí me hacía especial ilusión, y no sólo porque me gusta mucho Nomos; es que la gente de Nomos es de lo mejorcito que hay en la industria. Siempre sonriendo, siempre atentos, siempre haciendo la vida del periodista más fácil.

Club Automat Datum Atlantik

En mi opinión Nomos es una empresa modélica dentro de la  industria relojera cuyos méritos no están suficientemente reconocidos, aunque seguramente parte de la culpa es suya por no saber comunicarse mejor. Y es que en eso son muy alemanes: el mayor esfuerzo se pone en hacer sus relojes muy bien, en tener un camino bien marcado y coherente y una política comercial cristalina. Pero en este sector tan hiperestimulado necesitan publicitarse más.

Esta presentación, muy orientada al mundo web y las redes sociales, va por el buen camino. Y sí, es un maravilloso defecto: al contrario de lo que ocurre muchas veces aquí lo primero, lo innegociable, es el producto. Por eso los que aman la relojería irremediablemente aman a Nomos Glashütte.

Club Automat Datum Signalblau y Ahoi neomatik signalrot

Nomos fue pionera en la venta de sus relojes por internet, exponiendo claramente sus precios. A su vez crearon -y siguen expandiendo- una red comercial a la que apoyan de la mejor manera posible: ellos defienden el precio de manera que el cliente final nunca se da sorpresas, siempre encuentra lo mismo al mismo precio allí donde vaya.

Esto hace que los puntos de venta estén contentos con ellos y por tanto defiendan el producto con más ímpetu. Además, al tener los escalados de precios correctamente -y estrictamente- establecidos se evita el mercado gris, que ha lastrado (y sigue aplomando) a la industria relojera suiza.

Ahoi Datum Atlantik

Decía que la empresa tiene su camino bien marcado y es verdad: comenzó construyendo relojes muy bien acabados y a muy buen precio para los que además hacían sus propios calibres, salvo el conjunto de escape (o “assortiment”, como lo llaman los suizos). En 2014 presentaron su propio “Swing System”, que por fin sustituía el assortiment de otros (Nivarox, creo) por el suyo propio. Fue un logro impensable en una manufactura tan pequeña.

Club neomatik y Ahoi neomatik con el calibre de manufactura DUW 3001

Por último, en 2015 Nomos presentó el DUW 3001, su calibre totalmente de manufactura y con unas prestaciones más que sorprendentes: una altura de tan solo 3,2 mm, que le convierte en uno de los calibres automáticos más delgados del mercado. De hecho es el más delgado de entre los que se producen en masa.

Ahoi neomatik

Para celebrarlo Nomos introdujo la línea neomatik (así, con minúscula), que vimos en vídeo aquí. En realidad eran las colecciones que ya tenía (aunque no todas) a las que les añadió el calibre y le dio algunos cambios estéticos para distinguirlas de las ediciones estándar.  No se me ocurre ninguna marca independiente que en tan pocos años haya hecho tanto.

Los cuatro Club neomatik

Este año la casa germana ha sufrido un frenesí creativo y ha presentado nada menos que 16 relojes. Pero no ha creado una colección absolutamente nueva, sino que ha tomado dos familias que no recibieron el nuevo calibre en su momento y ahora lo pueden estrenar. Y con caras renovadas. La primera es la familia Club. Es el modelo más fácil de aceptar porque muestra la hora de manera sencilla y clara, con unos grandes numerales arábigos.

Club neomatik signalblau

Los nuevos Nomos Club neomatik tienen una caja de 37 mm y se ofrecen con los colores plateado, signalblau (azul sirena), signalrot (rojo sirena) y Atlantik (azul marino). Sin duda las esferas con más éxito son la signalblau y la signalrot, porque los colores parecen salirse de la esfera por lo vibrante de sus tonos. Se ha aumentado la hermeticidad hasta 200 metros, lo que les permite sumergirse sin problemas. Pero claro, no son un diver como tal; ni tampoco lo quieren ser. Son relojes de calle y de oficina con colores atrevidos y porte suavemente deportivo. Basta ver sus pulidos a espejo para darse cuenta de los relojes vienen de un origen más formal. Son buceadores competente, pero ocasional. Y sin embargo la mezcla funciona muy bien.

Todos vienen con una correa NATO gris que, unida al tamaño del reloj, lo hace más para mujer que para hombre. Los amantes de los relojes pequeños están de enhorabuena, sin embargo, porque si te gustan los tamaños pequeños, estos relojes se llevan perfectamente.

También existe un Nomos Glashütte Aqua en versión Club pero de mayor diámetro: 41,5 mm y sólo 9,78 mm de altura. Se llaman Club Automat Datum, que como su nombre indica incluye fecha. Es una ventana a las 6 que está pintada del mismo color que la esfera, por lo que se integra perfectamente. En este caso el calibre no es el DUW 3001, sino el también automático DUW 5101. Tampoco hay esfera roja (con buen criterio, creo yo).

 

Y la otra familia que se ha apuntado a los chapuzones es la Ahoi.  Más formal que los Club en la escritura sobre la esfera, pero igualmente llamativo en los colores porque se ha usado la misma paleta. Hay que hacer notar cómo siempre la manecilla del pequeño segundero es naranja, que le queda muy bien porque aviva la esfera (salvo con el rojo, donde está muy desaparecida).

En el caso de la versión no neomatik (llamada Ahoi Datum) el diámetro es de sólo 40,3 mm, mientras que la altura crece levemente hasta los 10,64 mm. Nada que no pueda negociar el puño de la camisa. Aquí también desaparece el rojo para dejar paso a colores más formales (salvo el Azul Sirena, claro).

Decía antes que las versiones pequeñas tienen un tamaño más para mujer, acentuado por el suave gris de la correa NATO. Esta es la prueba, en la que se ve qué bien quedan en una muñeca femenina:

Los precios de los Nomos Glashütte Aqua son como siempre imbatibles, sobre todo si estamos hablando de calibres de manufactura. Los Club neomatik tienen un precio de 2.420 euros (menos la versión plateada, que cuesta 80 euros menos). Los Club Automat Datum cuestan 2.740 euros. Por su parte los Ahoi neomatik tienen un precio de 3.160 euros (80 menos para la esfera plateada) y los Ahoi Datum cuestan 3.620 euros. Durante mayo van a estar disponibles exclusivamente en Wempe, y después ya en los puntos de venta habituales. Y por supuesto en la web de la casa. Más información en NomosGlashütte.com.

¡Qué bien quedan!



En la muñeca: Patek Philippe Nautilus 40 Aniversario

 

La vida sorpresas, sorpresas te da la vida. Una muy inesperada ocurrió en Baselworld 2017, y fue poder tener en mis manos el Patek Philippe Nautilus 40 aniversario, del que sólo hay 700 unidades en todo el mundo. Qué singular ocasión, y qué placer fue disfrutar de él, siquiera un ratito.

 

Lo que ocurrió con este Nautilus 40 Aniversario fue que andaba ya terminando la jornada (nótese la hora que marca el reloj, 12 horas después de que comenzara el día en la feria) y me junté con la buena gente de ABlogToWatch.com, donde algunos ya sabéis que también escribo. De hecho era la última noche en Basel: al día siguiente tenía tres citas más y después me volvía a España, tras más de una semana en la feria.

Pues bien, nos encontramos con el afortunado poseedor del reloj, que es además un avezado coleccionista de relojes, Patek fundamentalmente (es @ayyb55 en Instagram). Y no tuvo ningún problema en dejarnos el reloj para admirarlo y hacerle unas fotos. Así, como el que te deja un relojillo de 50 euros.  Y, gracias a Michael Maximiliem de ABlogToWatch que me hizo las fotos, he podido traerlo a Horas y Minutos.

Así que la experiencia es aún mejor, porque este Nautilus 40 Aniversario es un reloj “vivido”, no simplemente la unidad impoluta traída de la manufactura (esta manufactura). Y de paso reafirmas el por qué el reloj gusta tanto: mejora cuanto más lo usas. La mezcla de elegancia, sobriedad y a la vez atrevimiento en las formas es aún más patente en este modelo, sin duda uno de los mejores de los muchos que han visto la luz.

Pero este reloj de aniversario tiene la referencia 5711/1P, lo que significa que ha dejado el acero original para pasar a fabricarse en platino.  Tiene sentido, es una pieza muy especial para un aniversario especial. Mezcla perfectamente el acabado pulido con el satinado, particularmente patente en el poderoso bisel que, junto con los salientes laterales, crea la forma de portilla que define al reloj. Escribí la historia de este icono precisamente en el artículo sobre el lanzamiento del Nautilus 40 aniversario, aquí.

Pero lo que más me interesaba ver era la esfera, porque los índices están hechos con diamantes de baguette. Introducir diamantes en la esfera de un reloj masculino es siempre un riesgo, pero como ya dije en el artículo estaba seguro de aquí iban a quedar muy bien. Y en efecto, así es. De hecho a alguien que no sepa qué esta mirando se le escaparía a primera vista. Son discretos y sugerentes a la vez, y dan una luz especial a la esfera.

La otra preocupación -que de hecho todos compartíamos antes de ver el reloj en vivo- era la inscripción de “40 Aniversario” grabada sobre las 6 horas. En las fotos oficiales el grabado se ve mucho, y el efecto no era muy bueno, la verdad. Pero en vivo cambia totalmente: es muy discreto y sólo resalta en según qué condiciones de luz. Así que Patek ha conseguido la cuadratura del círculo: crear un reloj aniversario que dice que es de aniversario, pero que no se nota que es de aniversario. Una vez más, maestría ante la que quitarse el sombrero.

En la sala de máquinas nos encontramos con el calibre 324 SC (Seconde Centrale), ostentando su poderío tecnológico: volante Gyromax que se mueve 4 hercios, espiral Spiromax y reserva de marcha de 45 horas. Y por descontado el sello Patek Philippe que garantiza su perfecto acabado y decoración.

Aunque el reloj tiene un diámetro de 44 mm (y por cierto una hermeticidad de 120 metros), el reloj se acomoda estupendamente gracias a lo bien que se ajusta el brazalete de platino y a lo delgado de la caja. Por supuesto los eslabones del Nautilus 40 Aniversario son como los que tradicionalmente ha llevado el modelo, mezclando laterales satinados con una parte central pulida.

Queda poco que se pueda añadir. Si el Nautilus es siempre una apuesta ganadora, este Nautilus 40 aniversario es aún mejor. Bello, deportivo, seductor, elegante, atemporal… Hay un montón de adjetivos que le sientan tan bien como queda el reloj en la muñeca. El precio que hay que pagar para tener uno de ellos es de  100.000 francos suizos. Más información en PatekPhilippe.com.



Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined. Fotos en vivo y precio

 

Chopard sigue con paso firme su política de vender relojes que saben combinar máxima calidad con lujo y conciencia social. Y además este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined añade una estética única.

 

Lo voy a repetir una vez más: Chopard es una de las marcas de alta relojería cuyo reconocimiento no se corresponde con los méritos que tiene, que son muchos. Este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es un buen ejemplo de cómo hacer un reloj de vestir comme il faut pero que sin embargo se distingue claramente de los demás. No es de extrañar que el reloj tenga el nombre añadido de “Twist”, porque es verdad que le da una vuelta al concepto de reloj formal.

En 2015 salió la primera versión del L.U.C XPS QF Fairmined (esta) que era mucho más formal que la que vemos hoy. Aunque aquel era sin duda un relojazo, Chopard ha cambiado algunas cosas para acentuar su capacidad de seducción mediante una presencia más sólida.

La caja ha aumentado medio milímetro su diámetro, pasando totalizar 40 milímetros. Su altura sigue siendo perfecta para no entrar en discusiones con los puños de camisa: 7,20 mm. El bisel está pulido a espejo al igual que el reverso, mientras que las caras verticales y el espacio entre las asas está satinado. Pero lo que destaca es la corona, que se ha agrandado -la anterior era demasiado pequeña- y se ha desplazado a las 4, acompañando el movimiento en rotación de la decoración del dial.

La delgadez de la caja se debe al calibre L.U.C 96.09-L, que aún siendo automático tiene una altura de sólo 3,30 mm. Y es que el movimiento integra un microrrotor de oro (variante en la que Chopard es experta) que reduce la altura total. Se mueve a 4 hercios y aporta 65 horas de reserva de marcha gracias a sus dos barriletes. Ostenta la exigente certificación de la Fundación Qualité Fleurier, lo que implica que también tiene la certificación COSC. Para ver lo que significa el sello Qualité Fleurier -la QF en el nombre Chopard L.U.C XPS QF Fairmined- sólo hay que leer la entrada sobre mi visita a la Manufactura Chopard.

Por supuesto la reina de esta fiesta es la esfera, con ese dibujo en rotación que está inspirado en el aspecto que tiene una pepita de oro al ser extraída. Sobre su color pizarra resaltan los nuevos índices con forma de diamante, muy habituales en los relojes de Chopard (por ejemplo). Se han recuperado también las tradicionales manecillas de Chopard que todos asociamos con el Art Deco y el edificio Chrysler, pero que la casa llama Dauphine-fusee; es decir, “delfín-cohete”.

Otro giro en el diseño y sin duda el gran objeto de debate es el pequeño segundero. Se ha desplazado hasta las 7 y además se ha remarcado con un un guilloché circular que rompe la continuidad de la esfera y crea asimetría con la corona a las 4. Choca ver en un reloj de vestir (lo opuesto a las locuras de diseño) una licencia estilística como esta, pero eso es precisamente lo que busca la casa: que el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined sea distinto a la vez que distinguido.

El segundo elemento añadido es el texto debajo del tradicional L.U. Chopard. Para mí sobra, pero como he dicho muchas veces la industria relojera suiza tiene esta pasión por escribir en la esfera cosas que el dueño del reloj ya sabe, por si se le olvida qué reloj ha comprado. Lo que menos me gusta es el símbolo de Qualité Fleurier: no pega con lo que significa la institución y, sobre todo, no consigo evitar que me recuerde al antiguo logotipo de Caja de Madrid (a éste me refiero). Pero, como en todo, es cuestión de gustos.

Por último, el reloj se ajusta al brazo de su afortunado poseedor con una correa negra de aligátor cosida a mano. El Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es una edición limitada a 250 unidades que hay que buscar en las boutiques de la marca (la de España está en Madrid, en la calle Serrano). Tiene un precio de 18.210 euros. Más información en Chopard.es.

 



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Alpina Startimer Pilot Automatic: relojes de aviador bien hechos y con buen precio

En Baselworld 2017 han visto la luz los Alpina Startimer Pilot Automatic, una nueva versión de su gama más popular y con unos precios muy aquilatados. Qué buen momento para incorporar la marca a Horas y Minutos.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic no surgen de la nada: basta con mirar la historia de la maison para encontrar sus raíces. Los relojes Alpina nacieron en 1883. Es decir, tiene tanto o más abolengo como muchas marcas más conocidas. La fundó Gottlieb Hauser y en el primer cuarto del siglo pasado era una marca muy innovadora. De hecho el nombre surgió para proteger los excelentes calibres que creaba y que no llevaban identificación. Fabricaban relojes en Suiza y en Glashütte y vendían relojes tanto a civiles como al ejército. Para pilotos, desde 1921.

En 1938 crearon los relojes “Alpina 4”, basados en los 4 principios que deben regir los relojes deportivos y que todavía están vigentes hoy en día: deben aguantar las sacudidas, ser herméticos, antimagnéticos y tener una caja de acero. Alpina siguió con paso firme hasta la famosa “crisis del cuarzo”, momento en que comenzó un lento e inexorable declive.

En 2002, cuando ya se veía abocada al cierre, fue comprada por los fundadores de Frederique Constant. El objetivo era el de revitalizarla y, con la misma filosofía que FC, crear relojes bien construidos y asequibles. Ahora ambas marcas pertenecen a Citizen, lo que les garantiza suficiente financiación para seguir adelante.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Modelo chapado en oro rosa

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic cumplen perfectamente los preceptos establecidos por la marca. Están bien hechos y los recortes en precio los hacen muy atractivos. Todos comparten la misma idea constructiva, pero hay dos modelos en acero gris (esfera blanca y esfera azul, que no aparece en este artículo) y el modelo con esfera antracita con caja de acero con un color como de titanio. Por último, una versión chapada en oro rosa.

Modelo en titanio

Las cajas están todas satinadas salvo el bisel, que está pulido, al igual que el canto de las asas. Es una buena opción porque les da un toque más refinado. No son relojes pensados para llevar con traje, claro. Aunque la altura sea de sólo 10,70 mm el diámetro (44 mm) y la configuración de la esfera los aleja de las situaciones formales. Más aún con esa gran corona cónica, típica de un reloj de piloto.

Versión en acero

Pero aunque el Alpina Startimer Pilot Automatic no sea un reloj “para las ocasiones” sino para todos los días sí es encomiable cómo la casa quiere mimar al usuario con pequeños detalles de decoración que los aleja de los acabados de -por ejemplo- muchos relojes asiáticos de parecido nivel de precio.

Las esferas están realizadas en mate con un graneado muy fino sobre el que resaltan perfectamente los numerales y las manecillas, todos generosamente tratados con material luminiscente. El triángulo que sirve de logotipo de la casa está presente en el contrapeso del segundero central y sobre las 12 horas.

El texto a las 12 está equilibrado a las 6 con una información francamente satisfactoria: el reloj es hermético hasta los 100 metros, gracias entre otras cosas a su corona roscada. Llama la atención los índices cardinales invertidos: los de las 12 y las 6 están tumbados mientras que los de las 9 y las 3 son verticales. La verdad es que la combinación funciona muy bien. También hay una ventana de fecha, discreta porque el fondo es el mismo que el de la esfera.

La legibilidad es extraordinaria en todos los modelos, gracias al tamaño de índices y numerales y a que tanto estos como las manecillas están perfiladas para que resalten más. En el caso de la caja chapada en oro rosa se ha usado el mismo acento en la esfera. Esta es una versión que se aleja de lo que es un reloj de piloto al uso, pero también tiene su encanto.

Por dentro se mueve el calibre llamado AL-525, que no es otro que el Sellita SW200-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y 38 horas de reserva de marcha, además de una durabilidad contrastada. El movimiento no se ve porque está tapado con un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Alpina, como otras marcas que luchan en su despiadado segmento de mercado, es muy sensible a los problemas que ahora mismo tiene la industria. Por eso ha pegado un tajo notable a los precios de estos Alpina Startimer Pilot Automatic. Los precios comienzan en 990 euros para la esfera blanca y la azul. Si se quiere la esfera antracita el precio es de 1.050 euros, y si prefiere la versión chapada en oro el precio alcanza los 1.290 euros. No está nada mal, ¿verdad? Los relojes estarán disponibles en junio, más o menos. Más información en Alpina.com.



Nuevo Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm. Fotos en vivo y precios

 

Blancpain ha presentado en Baselworld 2017 su nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, un diver automático con la última tecnología que apela tanto a hombres como a mujeres.

 

El Fifty Fathoms es un icono de Blancpain. Muchas veces los iconos son eso, imágenes que gustan pero que están de exposición y, en el caso de la relojería, sólo son buscados por los aficionados más devotos. No es el caso del Fifty Fathoms, que es también un éxito de ventas con una popularidad a la que no se le pone nunca el sol. Prueba de ello son los nada menos que 61 modelos que componen su colección.

En Horas y Minutos ya hemos visto algún que otro ejemplo del Fifty Fathoms Bathyscaphe (por ejemplo este cronógrafo), pero esta nueva versión es interesante porque sigue una tendencia que se ha destapado este año: los relojes unisex. O así se ha dado en llamar, pero en realidad son básicamente relojes de caballero con unos canónicos 38 mm de diámetro. Yo creo que con estos modelos históricos y ese diámetro a quien de verdad se contenta básicamente es a todos aquellos puristas recalcitrantes a los que cualquier reloj por encima de 38 le parece demasiado grande e incluso de mal gusto. Y eso aunque, como en este caso, el reloj original tuviera un tamaño mayor. En el caso del Fifty Fathoms original el diámetro era de 42 mm. Por otro lado, cuando las mujeres se ponen relojes de hombre en realidad van más a por medidas de 40 y hasta 42 mm porque lo que quieren es eso, un reloj de hombre.

En fin, ya veremos cuál es la evolución comercial delFifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, pero de lo que no hay duda es de que el reloj es muy atractivo, tanto en estética como en todo lo que ofrece. La caja está hecha en acero satinado, mientras el bisel está recubierto de una capa de cerámica azul con los números e índices hechos de Liquidmetal. Este material,  tras ser sometido a una presión de 5 toneladas para que rellene los huecos y posteriormente enfriado, adquiere una dureza 3 veces superior a la del acero. La caja tiene una altura de sólo 10,77 mm (sus hermanos de colección superan los 13 mm) y es hermética hasta los 300 metros.

Aparte de las medidas de la caja, hay pocos cambios más. La esfera mantiene un precioso azul con decoración de rayos de sol. Las manecillas rectangulares y los índices son los que ya conocíamos, como también estamos familiarizados con el segundero acabado en punta roja, la fecha a las 4:30 y la excelente luminosidad nocturna.

El Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm camina gracias al calibre 1150, un movimiento de la casa que se mueve a 21.600 alternancias/hora. Está equipado con un doble barrilete que proporciona una cómoda reserva de marcha de 100 horas. No sólo eso: el espiral es de silicio, que gracias a su baja densidad reduce el peso total. Además tiene una mayor resistencia a las vibraciones y es inmune a los campos magnéticos.

El conjunto queda atado gracias a una correa textil que queda muy bien y que permite llevar el reloj en circunstancias formales. Se cierra con una sencilla pero contundente hebilla de acero con el nombre de la marca grabado. Aunque a mí se me hace un poco pequeño, he de reconocer que el reloj es muy bonito, y en la muñeca femenina aún más. Su precio es de 8.960 euros, y estará disponible a partir de julio. Más información en Blancpain.es.

 



Audemars Piguet Royal Oak Chronograph: modelos y precios

El Audemars Piguet Royal Oak Chronograph es la forma en que la manufactura celebra el aniversario de la aparición del Royal Oak Chronograph, que este año 2017 cumple ya 20 años. Los cambios en la estética del reloj son notables, así que merece la pena que los miremos más de cerca porque, cumpleaños o no, siempre es un placer ver un Royal Oak.

 

A decir verdad esta foto de aquí arriba es mucho más cercana a la oferta que ha puesto en circulación la Reina de Le Brassus, porque los nuevos Royal Oak Chronograph son en realidad 8 referencias: cuatro en oro, tres en acero y una, sólo para boutiques y que llegará en octubre (momento en que nos ocuparemos de ella), fabricada en titanio. La colección sigue un mismo patrón constructivo y otro estético: todos los relojes son bicolor. Para no dispersar demasiado la información en este artículo nos vamos a centrar en los tres modelos de acero, y más adelante hablaremos de los de oro.

Es de sobra conocido que el Royal Oak nació en 1972 (de la mano de Gerald Genta) como el primer reloj de acero de lujo. Tan de lujo que en aquel entonces costaba 3.300 francos, más caro que un Patek Philippe de oro y 10 veces el precio de un Rolex Submariner. Para celebrar el vigésimo aniversario del Royal Oak se concibió el Royal Oak Offshore, que apareció un año después. Cuatro años más tarde, en 1997, se dotaba al Royal Oak con su propia versión de cronógrafo.

Los nuevos Royal Oak Chronograph vienen a sustituir la oferta ya existente desde 2012, hasta el punto que en la web de la marca las anteriores versiones han desaparecido. Sabiendo que todas las versiones nuevas son de esfera bicolor se podría decir que es un movimiento atrevido de la casa, aunque a quién no le gusta una esfera Panda, o una Panda invertida.

Digo lo de arriesgado porque el Royal Oak, incluso en su versión cronógrafo, ha sido siempre un reloj “de vestir”. En el caso del cronógrafo su carácter deportivo se disimulaba porque los pulsadores recibían -y reciben- el mismo tratamiento que la corona y el resto de la caja. Pero sobre todo porque las subesferas se disimulaban mejor al ser del mismo color que el resto de la tapicería. Ahora ya no ocurre eso, pero a cambio la ganancia en porte y personalidad es evidente. Lo que sí se ha mantenido ha sido la delgadez del reloj (11 mm), que le permite darle palique a los puños de camisa formales sin mayor problema.

Sobre la esbeltez de la caja hay que añadir que el calibre utilizado sigue siendo el 2385. Por tanto la GRAN queja de los seguidores de la casa, por qué no utiliza un movimiento propio, va a seguir estando presente. El 2385 es en efecto el Frédéric Piguet 1185, un movimiento cronógrafo automático maravilloso con rueda de pilares y embrague vertical, frecuencia de 3 hercios y 40 horas de reserva de marcha. Cualquiera que haya tenido un Royal Oak Chronograph y haya accionado sus pulsadores hablará de la suavidad de su uso, de la delicia que significa juguetear con él.

No creo que pase ya mucho tiempo antes de que Audemars Piguet lance su propio calibre cronógrafo porque Vacheron Constantin, que también usaba el 1185, ya presentó el año pasado un movimiento propio (en los Overseas que vimos aquí). Pero como estos nuevos cronógrafos tienen esfera nueva y un calibre original casi con toda seguridad significaría volver a modificarla, a lo mejor tenemos que esperar hasta el 25 aniversario para verlo (aunque cinco años más se me hacen mucho). ¿O quizá lancen un modelo completamente nuevo que lo integre? Ya veremos. Sea como fuere en estos cronos el calibre no se ve porque tiene un fondo ciego decorado con la grafía del Royal Oak, tan setentera y tan chula.

Así que vamos a ver los cambios estéticos en la esfera, encaminados a mejorar la legibilidad. En primer lugar se han ensanchado los índices horarios, aumentando así la superficie luminiscente pero sobre todo para dotándolos de una mayor presencia (sin perder elegancia). También han aumentado su tamaño las subesferas a las 3 y a las 9 horas.

Este aumento de las subesferas tiene dos consecuencias que, una vez más, provocarán sentimientos encontrados: la esfera del pequeño segundero a las 6 es de menor tamaño que las otras dos, lo que será discutido por aquellos que exigen simetría estética. Pero, sobre todo, el aumento de tamaño de la esfera a las 3 provoca el desplazamiento de la ventana de fecha hasta casi rozar el índice a las 4 horas. Si viendo las fotos anteriores no te habías dado cuenta, ahora no dejarás de verlo.

Otro elemento a destacar es, como no, el brazalete. Y es que este componente de todos los Royal Oak es, sencillamente, una leyenda. Es muy difícil describir algo que sin embargo se aprecia instantáneamente cuando se ve en vivo. El satinado de AP es absolutamente único, de una calidad que te deja con la boca abierta y que además juega con la luz para crear diferentes brillos y tonalidades con un mínimo movimiento de muñeca. No llegas entender cómo pueden conseguirlo sin ser piezas pulidas y curvas, sino cuadradas y cepilladas.

Decir que el Royal Oak Chronograph queda bien en la muñeca es una redundancia: un Royal Oak siempre queda bien. Su adaptación a la muñeca es instantánea, y su poder de seducción es un veneno que actúa a esa misma velocidad. Los tres modelos en acero tienen el mismo precio: 24.100 euros, y están disponibles en la boutique de marca en Madrid. Más información en AudemarsPiguet.es.

 

 

 

 

 



En la muñeca: A. Lange & Söhne Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”

Una vez transcurridas las ferias de SIHH y Baselworld 2017 creo que, salvo sorpresa, se puede declarar el Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” de A. Lange & Söhne como uno de los relojes más significativos del año (y no se me ocurren muchos más, la verdad). Vamos a verlo con fotos en vivo y precios.

 

El pasado noviembre de 2016 estuve charlando con Thibaut Pellegrin, Brand Manager de A. Lange & Söhne Iberia (una entrevista que se puede leer aquí) y me decía que el reloj que querría ver otra vez en la colección era el Tourbograph “Pour Le Mérite”, y obviamente le di la razón. Pero claro, ¡seguro que el muy pillastre ya sabía que iba a llegar este año, y con un calendario perpetuo nada menos! La próxima vez que hable con él estaré más atento, a ver si atrapo pistas sobre lo que vendrá en el futuro. Mientras tanto, vamos a ver el origen de ese reloj.

UN POCO DE HISTORIA

Tourbograph de 2005

Walter Lange (que desafortunadamente falleció durante el SIHH, el martes 17 de enero) era el heredero del linaje original de Ferdinand Adolph Lange y en 1990, tras la caída del muro de Berlín, reconstruyó la casa relojera familiar (¡y de qué manera!). No voy a contar aquí todo el proceso porque lo recogí en una extensa entrevista con Walter Lange (aquí), pero sí merece la pena mencionar algunas cosas relativas al reloj.

En primer lugar el nombre “Pour Le Mérite”, que a todo el mundo extraña porque está en francés. Pues bien, la “Pour Le Mérite” era la máxima condecoración del Reino de Prusia (primero) y de Alemania (después),  y originalmente premiaba a militares y civiles por igual. Ocurre que cuando se creó, en 1740, el lenguaje de la corte prusiana era el francés, y de ahí el idioma elegido. Tras convertirla exclusivamente en un reconocimiento para militares, la medalla desapareció tras la Primera Guerra Mundial.

Medalla “Pour Le Mérite” militar

Medalla Pour Le Mérite Civil

Cuando Walter Lange emprendió su labor de recuperación de la casa paterna la relojería sajona era inexistente. Estaba completamente destruida y pocos pensaban que podría volver a alcanzar la gloria de un lejano antaño. De ahí la universal sorpresa cuando Lange presentó su colección en 1994, porque los cuatro relojes presentados no sólo eran mucho más de lo que se esperaba, es que eran obras maestras destinadas a perdurar en el tiempo (salvo el Arkade, pero yo no le doy por muerto aún). Así lo cuenta el propio Walter Lange:

Uno de esos relojes era el Tourbillon “Pour Le Mérite”, que incluía la extraordinaria complicación de huso (también llamado caracol) y cadena, una forma de proveer al mecanismo con fuerza constante (como expliqué someramente al hablar aquí del Richard Lange “Pour Le Mérite”). Ahora no nos resulta extraño ver esa exquisitez relojera (por ejemplo aquí o aquí), pero que en los años 90 una casa digamos “nueva” se pusiera un reto de ese nivel… No es de extrañar por tanto que la manufactura quisiera usar la antigua medalla para nombrar el que querían que fuera su mayor logro. Y vaya si lo consiguieron.

Tourbillon “Pour Le Mérite” de 1994

Desde entonces todos los relojes con la complicación llevaron el sobrenombre “Pour Le Mérite”. La complicación original se desarrolló junto con Renaud & Papi (APR&P), la subsidiaria de Audemars Piguet especializada en la creación de movimientos complicados. APR&P hizo el movimiento en bruto (y lo sigue haciendo, si no estoy equivocado) y después se completó, decoró y ensambló en Glashütte. Se cuenta a menudo una historia de cómo APR&P resolvió el problema de hacer los diminutos eslabones de la cadena: se insertaron hilos de seda entre los eslabones para mantener los huecos y, una vez completada, se quemaron. No sé si es verdad, pero… si non è vero, è ben trovatto. Actualmente la cadena tiene 636 piezas de las 684 que completan el movimiento L131.1.

 

Pero en Lange no son de los de ir presumiendo por ahí de sus relojes y sus soluciones técnicas (¡y mira si podrían!). Resulta que el huso y cadena, que da nombre a una de las más altas categorías de la marca… ¡no se ve en Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”! El regulador de fuerza está del lado de la esfera, pero es que ni descubriendo esta se ve, tal es la cantidad de elementos que configura el calibre. Eso no quiere decir que lo que sí se ve carezca de interés: dar la vuelta a un reloj de Lange hay que hacerlo con tiempo porque seguro que te vas a quedar hipnotizado durante mucho rato, admirando la complejidad y el nivel de acabados que siempre presenta. El calibre L 133.1 es de cuerda manual, con 36 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 3 hercios y nada menos que 52 rubíes. Por supuesto las platinas y puentes están hechos de alpaca y decoradas con el nivel al que nos tiene acostumbrados Lange.

Espectacular, ¿a que sí? Tener un cronógrafo rattrapante, tourbillon, calendario perpetuo y añadir el huso y cadena (que necesitan altura y anchura para alojarse) es una receta para crear un reloj ingobernable en la muñeca, ¿verdad? Pues no es éste el caso: el Tourbograph Perpetual “Pour le Mérite” tiene un diámetro de 43 mm y una altura de 16,6 mm. Sin ser precisamente un reloj delgado, es desde luego perfectamente ponible.

En la esfera ocurren muchas cosas, como era fácil prever, pero todo es perfectamente legible. empezando por las manecillas horarias en acero azulado, que se mueven perfectamente sobre el finísimo graneado de la esfera de plata. Tienen además una longitud exacta: la de minutos toca el riel externo de la minutería de ferrocarril y la de las hora roza con la punta el borde de los numerales arábigos. Estos a menudo se ven interrumpidos por las subesferas de las complicaciones, pero están tan bien hechos que parece que si “despegaras” esas esferas te encontrarías el resto de los números debajo.

Por cierto que los tres puntos que aparecen sobre los minutos en los 4 puntos cardinales son un recuerdo de los relojes de bolsillo de Lange. Las tres esferas se ocupan del calendario perpetuo (hasta el año 2100, momento en el que será necesario ajustar el final de febrero para tenerlo listo un siglo más). La de las nueve acoge además un contador de 30 minutos para el cronógrafo. Aunque Lange es orgullosamente germana y a menudo utiliza el alemán en sus relojes, sus calendarios perpetuos están siempre en inglés.

A las 12 horas el disco de los días rodea la preciosa fase lunar (exacta durante 122,6 años), hecha sobre un disco azul de oro macizo y con 1.164 estrellas cortadas a láser. Pocas hay tan bonitas en el mercado. A las 6 aparece la apertura del tourbillon, sujeto por un largo puente que en esta versión asume una suave curva que no quiero ni pensar la cantidad de horas que habrá llevado equilibrar y después pulir. Espectacular.

El Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” es una edición limitada a 50 unidades en platino, aunque imagino que en el futuro se lanzará también en oro. Supongo que estás deseando saber el precio para poder sacar dinero del cajero e ir a comprarlo: 480.000 euros. Pero si ves que no te alcanza, o que ahora mismo no te puedes acercar no te preocupes, ninguno quedará huérfano: seguro que encuentran un hogar rápido. Más información en A.Lange&Söhne.com.

 



Nuevo Sea-Dweller: el lanzamiento más polémico de Rolex, con fotos en vivo y precios

 

En la feria de Baselworld 2017 Rolex ha lanzado una reedición del Sea-Dweller, y desde el momento en que se presentó en público se generó una polémica entre los seguidores de la marca que probablemente no se acabe nunca. Vamos a ver el qué, el por qué y el cuánto.

 

UN POCO DE HISTORIA

El lanzamiento de esta nueva versión del Sea-Dweller marca el 50 aniversario del lanzamiento del reloj. En efecto el Sea-Dweller se lanzó al mercado en 1967, como respuesta de la marca al por entonces cada vez más amplio mercado del buceo de saturación. Con la ayuda de la Marina Norteamericana y los buceadores del Comex francés Rolex diseñó un instrumento capaz de soportar la presión de las profundidades.

Rolex Sea-Dweller Original de 1967

Pero en ese entonces “profundidades” significaba 610 metros. Su ancestro directo, el Submariner, sólo podía bajar hasta los 200 metros, así que el salto cualitativo fue enorme. Debido a la entrada de helio en el reloj y a que la decompresión de la cámara usada a este efecto era más rápida que la del reloj, se hizo imprescindible algún medio que permitiera la salida de las burbujas y evitar así la explosión del cristal. Así nació la primera válvula de helio, que desde entonces ha formado parte del lateral del Sea-Dweller. Por cierto que esa misma presión es la que impidió a Rolex añadir su famosa lente de aumento Cyclops, que originalmente estaba en el reloj. Los primeros modelos tenían el nombre escrito en rojo, y una caja de 40 mm de diámetro.

En 1977 desaparece el rojo de la esfera, al igual que la leyenda “Submariner 2000”. En 1978 el Sea-Dweller comienza a equipar un cristal de zafiro y pasa a resistir hasta los 1.220 metros de profundidad, además de integrar el calibre 3035 que pasaba de 19.800 a 28.800 alternancias a la hora.

En 2008 Rolex anuncia que suspende su fabricación y pasa a ser sustituido por el Rolex Deepsea, que aguanta hasta 3.900 metros (aquí puedes ver una famosa versión). Sin embargo en 2014 el Sea-Dweller volvió a la vida y ahora, sólo dos años después, aparece una nueva versión con suficientes cambios como para que dé mucho de qué hablar.

OYSTER PERPETUAL SEA-DWELLER 126600 DE 2017

En primer lugar la caja ha crecido hasta los 43 mm. No suele ser así de radical Rolex, pero en cualquier caso la caja está tan bien diseñada que en absoluto parece un reloj grande. Mira la foto de aquí arriba: si no acabara de decir que son 43 mm seguramente pensarías que seguimos teniendo la caja tradicional de 40 mm. Rolex no ha dado el dato de la altura de la caja, pero, sin ser desde luego delgada tampoco se puede decir que sea voluminosa. Y es más proporcionada que la de 40 mm en mi opinión.

Sobre la carrura se asienta el bisel unidireccional, con ese clic tan conseguido al paso. El disco superior del bisel es de Cerachrom, la cerámica resistente a rayaduras de Rolex. Los números y las graduaciones están recubiertas de platino. El resultado es sobrio, pero perfectamente visible. Por supuesto a las 12 aparece un triángulo luminiscente.

En la esfera se ha recuperado el texto en rojo como homenaje al modelo original. Es sólo un detalle, pero cuando lo ves al lado de la versión de 2014 te das cuenta de lo muy bien que le sienta, porque le da una profundidad a la esfera que las versiones con texto en blanco no tienen.

Y llegamos a la parte más polémica: la inclusión de la lente Cyclops sobre la ventana de fecha. El que el Sea-Dweller no tuviera la lupa era uno de los rasgos distintivos más apreciados por los seguidores del modelo, porque lo diferenciaba del Submariner. Por eso los puristas consideran que esto es un movimiento ilegítimo por parte de Rolex.

La idea de Rolex siempre fue la de que el reloj tuviera Cyclops porque, si el objetivo que debe perseguir siempre un reloj de inmersión es la máxima legibilidad, no se puede cuestionar que la lente ayuda a leer la fecha. Se puede decir que la fecha carece de importancia en este instrumento, pero si Rolex no hubiera querido que se leyera simplemente no la habría incluido. Y si estaba en el diseño orginal, entonces es plenamente legítimo.

Aunque no lo hubiera estado también sería legítimo incluirla, porque es uno de los rasgos más distintivos de Rolex. Así que por ahí también tiene fundamento. Pero es que además con la Cyclops Rolex está dando más a sus clientes: ha mejorado su técnica constructiva como para que el cristal aguante la presión, y por tanto lo ofrece. No es un capricho, es seguir dando lo máximo en cada reloj. Y por último: la lupa mejora la estética de una ventana de fecha que por sí sola tiene, reconozcámoslo, un diseño de lo más perezoso, digno de un reloj de 300 euros. Se nota que a mí SÍ me gusta esta innovación, ¿verdad?

Una cosa más sobre la esfera: como siempre tanto las manecillas como los índices están tratados con Chromalight, el material luminiscente creado por Rolex y que garantiza una luz azul constante durante ocho horas, y por tanto un placer visual que no acaba al ponerse el sol sino que se extiende durante las 24 horas.

El nuevo Sea-Dweller se mueve gracias la calibre 3235, no el 3135. Es una versión más reciente que cumple con los requisitos de exactitud de Rolex, que como sabemos son de -2/+2 segundos al día (mucho más exigente que lo que pide el laboratorio COSC). Integra el escape Chronergy, antimagnético, amortiguadores Paraflex, espiral Parachrom y un volante que opera a 4 hercios, además de un barrilete que proporciona 70 horas de reserva de marcha. Es hermano del 3255 del que hablamos aquí. Por supuesto el movimiento no se ve porque va tapado por el espartano (y diría yo que decepcionante) cierre roscado trasero.

El brazalete Oyster ha crecido en anchura para guardar la proporción debida con la caja. Se cierra mediante la Oysterlock, con láminas de extensión Fliplock (para alargar el brazalete hasta 26 mm) y el sistema Rolex Glidelock, que permite un ajuste preciso mediante incrementos de 2 mm hasta un total de unos 20 mm.

CON TODA ESTA POLÉMICA, ¿SE VA A VENDER O NO?

Como churros. El nuevo Sea-Dweller es un relojazo por donde quiera que se le mire. Si Rolex es el mayor vendedor de relojes no es porque se lo compran los seguidores de la marca (que también, claro), sino mucha gente que simplemente quiere un buen reloj y todo lo que aporta llevar un Rolex en la muñeca. Esa gente no sabe de tradición, de ADN ni todas esas cosas que quitan el sueño a los aficionados más empedernidos.

Más aún, podríamos decir que el Sea-Dweller de 2014 fue un fracaso (relativo, claro), seguramente porque no tenía suficientes argumentos para que la decisión de compra se decantara a su favor y no al del Submariner. Recordemos en este sentido que muy, muy poca gente va a necesitar una válvula de helio. Por tanto este año Rolex ha decidido hacer caso a lo que presumiblemente quieren los clientes potenciales y ha creado un reloj que sí tiene una personalidad muy definida. Y vaya si lo va a vender bien.

El Sea-Dweller tiene un precio de 10.450 euros. Por comparar, el Submariner de 40 mm con fecha cuesta 7.850 euros, y 6.900 sin fecha. Si el dinero no es problema, la verdad es que cuesta decidirse; pero creo que yo me quedaría con el Sea-Dweller. Más información en Rolex.es.

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon

El Grand Deck Marine Tourbillon de Ulysse Nardin es uno de los relojes que más me han gustado de los últimos años, y sin embargo se me había pasado traerlo a portada. Un fallo inexcusable que voy a compensar con fotos en vivo y precio de esta delicia relojera.

 

El Grand Deck Marine Tourbillon viene a engalanar la lista de excelentes relojes marinos de la marca, que lleva el mar en su genoma: Ulysse Nardin creó su empresa relojera en 1846 para construir precisamente -y nunca mejor dicho- cronómetros marinos. Su dedicación a conseguir la máxima exactitud está refrendada por el Observatorio de Neûchatel, donde desde 1846 a 1975 Ulysse Nardin presentó 4.504 cronómetros marinos para ser comprobados. El 95% de ellos (4.324) obtuvieron el certificado, una cantidad y un porcentaje difícil de igualar.

Sus cronómetros marinos tienen todos un aspecto muy formal (aunque muy atractivo a la vez), como se puede ver en este Marine Chronometer Annual Calendar del año pasado. Por eso  es tan llamativo y tan atractivo el Grand Deck Marine Tourbillon: sin abandonar la medida exacta del tiempo, la manufactura nos ofrece un homenaje al mundo del velero con la reproducción de una cubierta (deck, en inglés) de un yate. El casco de esta nave es de oro blanco con un diámetro de 44 mm y, como todos los barcos (y los relojes de Ulysse Nardin), lleva en el lateral una placa que lo identifica.

En la superficie del yate nos encontramos con elementos habituales en estos barcos: hay cuatro cabrestantes por el que se desliza un cordaje que mueve una botavara, de la que hablaré luego. El suelo está hecho de madera (de teca, creo yo, aunque UN no lo especifica), y los detalles están tan cuidados que incluso hay, alrededor de toda la esfera, unas barandillas para agarrarse. Me encanta.

Los nanotubos que se mueven entre los cabrestantes también son un guiño al mundo marino, ya que están fabricados en Dyneema, que es de facto el material estándar usado ahora en la fabricación de maromas para barcos. Es capaz de soportar 15 veces la tensión del acero o 4 veces la de la mejor fibra de aramida; es ligero, flota, no es tóxico, soporta los rayos ultravioletas y sólo rompe cuando la temperatura es inferior a los 150 grados bajo cero. No es de extrañar que se use incluso en la fabricación de chalecos antibalas.

Esos tubos son los encargados de mover la botavara de aluminio azulado, que es en realidad la manecilla retrógrada de los minutos: cuando se consumen la hora la manecilla vuelve tranquilamente hasta el inicio en una transición que da gusto ver, suave y sin trepidaciones.

La botavara se desliza sobre un cristal de zafiro azulado y translúcido, en el que los minutos están impresos en lo que parece una manera deslavazada. Es, en realidad, otro recuerdo marino, una referencia a cómo se plasman las brazas de profundidad en las cartas náuticas, que obviamente no mantienen ninguna regularidad. Se puede ver un ejemplo aquí, que incluso utiliza para los números un tipo de letra muy parecido al del Grand Deck Marine Tourbillon.

Bajo el ancla que sirve de logotipo a Ulysse Nardin -y que por cierto es la antigua, porque en el actual está recta- aparece una gran ventana para la hora compuesta por un doble disco. Como el movimiento de retorno de la manecilla horaria es lento, ajustar la hora a base de avanzar los minutos sería tedioso, así que el Grand Deck Marine Tourbillon integra en el calibre UN-630 un pulsador para el ajuste rápido. El pulsador está recubierto por el mismo caucho azul que rodea a la corona. El caucho tiene una doble función: hace aún más elegante al reloj y además favorece la operación (del pulsador y de la corona) porque asegura el agarre.

El calibre no le va a la zaga en belleza al resto del reloj. Hay un claro placer estético en ver un artefacto compuesto sobre todo de ruedas engranadas -que apelan a nuestro idea básica del funcionamiento de una máquina-; además la disposición de estas dentro del calibre es particularmente atractiva, con un contraste entre color dorado y metálico muy conseguido. Se nota la mano de Christophe Claret en el diseño del movimiento. El UN-630, de cuerda manual, integra dos barriletes: uno se encarga de alimentar la complicación y el segundo de mantener la correcta isocronía. Opera a 3 hercios y mantiene la marcha durante 48 horas.

Pero el calibre también añade un tourbillon volante que se sitúa a popa, decorado con un botón lacado con el ancla de la casa y encargado de marcar los 60 segundos de cada minuto. La verdad es que el juego de azules de la esfera no puede ser más perfecto. No se puede ser más náutico sin ser un reloj marino al uso.

El reloj se ata a la muñeca con una correa azul de aligátor acompañada por un cierre plegable también en oro blanco. A pesar de su presencia delicada el reloj sigue siendo sumergible hasta 100 metros, fiel a su linaje. Puesto sobre la muñeca el reloj es llamativo, elegante y provocador. Desde luego no tiene vocación de pasar desapercibido, pero resulta un verdadero placer llevarlo y mirarlo (y sí, también enseñarlo). Sólo 18 personas podrán disfrutar de él, porque esa es su limitada producción. El precio del Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon en oro blanco es de 282.350 eurosque ojalá yo pudiera pagar. Por cierto que acaba de anunciar también una versión en oro rosa cuyo precio es de 272.250 euros, pero por ahora no va a llegar a España. Más información en UlysseNardin.com.

Versión en oro rosa

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017, y una reflexión sobre lo que ha significado la Feria

 

Rolex Daytona en Oro Amarillo

La última sección sobre los relojes más destacados de Baselworld 2017 me da pie a hacer una breve reflexión sobre lo que ha sido la feria. Por supuesto en un evento de este tamaño siempre va a haber algo llamativo, relojes que te dejen boquiabierto o nuevas versiones que vienen a reafirmar lo bueno que es tal o cual reloj… y por supuesto otros -incluso de grandes marcas- que sólo te provocan encogimiento de hombros y desdén.

La lista de relojes que he visto en Baselworld 2017 y que quisiera comprarme es mucho más larga de lo que me gustaría admitir, pero eso no esconde el hecho de que me ha parecido una feria bastante depauperada, una impresión que -desafortunadamente- los hechos han corroborado: la edición de 2017 ha tenido 200 expositores menos que la del año pasado (en el que por cierto ya se empezaron a producir bajas). Aunque los pasillos en las horas centrales estaban tan llenos como es costumbre en otros años, a decir verdad el grueso del tráfico se concentraba en el Hall 1.0, que es donde están los grandes nombres: Rolex, Hublot, TAG, Patek, el Grupo Swatch… las demás plantas y el Hall 2 (el del reloj de aquí arriba) estaban mucho más tranquilos. Preocupantemente tranquilos diría yo. Y la presencia de la industria auxiliar (herramientas, maquinaria, etc) ha sido prácticamente testimonial.

Lo que sí fue una sorpresa fue la zona de “Les Ateliers“, donde se reúnen los creadores independientes. En ediciones anteriores estaban agrupados en lo que se llamaba el “Palace”, que era básicamente una gran tienda de campaña en un lateral de la feria. Tenía la ventaja de la luz natural, pero podías morirte de calor o de frío -o que se te llevase el viento-, no todas las marcas tenían el espacio que necesitaban (o directamente no cabían), e ir al baño era una misión en sí misma por la lejanía de las instalaciones (aunque eso es así en toda la feria, la verdad).

Este año estaban situados en el Hall 2.2 (es decir, dos pisos más arriba que el más visitado) y además detrás del gigantesco stand del Grupo Festina. Llegar a esa planta era como ir a otro sitio distinto: parecía un centro comercial que acaba de abrir las puertas a las 10 de la mañana. Y sin embargo la zona de Les Ateliers estuvo bastante visitada, afortunadamente. En general los expositores allí estaban contentos, pero la verdad es que si les ponen un poco más lejos de la acción hubieran estado en un país distinto, o casi. Eso sí, el tono era el mismo que en el resto de la feria: pocas novedades y consolidación de modelos ya existentes.

Grönefeld Bespoke 1941 Remontoire

El invitado -o por mejor decir, el asistente- más incómodo de Baselworld 2017 ha sido, claro, el smartwatch. Todas las marcas que tienen uno lo han expuesto, por supuesto (la principal TAG Heuer y su Connected Modular 45). Pero lo que más ha llamado la atención ha sido la presencia de Samsung y su Gear S3, con un stand enorme y lleno de gente todo el rato. Samsung ha creado además unos relojes mecánicos con Yvan Arpa, quien además ha diseñado esferas digitales para el reloj conectado. Un paso muy atrevido que ni siquiera Apple se ha atrevido a dar y con el que pretende buscar legitimidad, con la idea de que hay un nexo de unión entre la relojería mecánica y la electrónica, una especie de continuidad que sitúa ambas casi al mismo nivel. Si esto suena herético viniendo de una empresa de electrónica de consumo coreana, recordemos que ese mismo fue el camino que inició TAG con su Connected. En esto los coreanos no han hecho nada innovador, sino que se están aprovechando del flanco que ha abierto la propia relojería suiza. Sea como fuere, está claro que los smartwatch están aquí para quedarse.

Y están también para quedarse con una buena porción del mercado de relojes de cuarzo e incluso de los relojes mecánicos de bajo precio. De estos la industria básicamente se ha olvidado (o se había olvidado hasta ahora) y han perdido el lustre y el respeto que se merecían. En este sentido Tissot nos ha sorprendido con los SwissMatic, una reinterpretación del calibre del Swatch51 con la que va ofrecer relojes mecánicos de moda a precios agresivos y con la calidad de Tissot.

Zenith Pilot Extra Special 40 mm

Lo que yo creo que ha definido Baselworld 2017, ya que no los relojes nuevos, ha sido el color. Hasta ahora en las esferas veíamos poco más del blanco, el negro y quizá el azul; también de vez en cuando algún marrón aquí y allá. Esta vez hemos visto mucho color, y con buen criterio: si funciona en los relojes de moda, ¿por qué no en un reloj mecánico? Cada vez queremos nuestras cosas lo más personales posibles, así que por qué limitarnos sólo a una correa distinta cuando también podemos tener una esfera distinta. “En tiempos de desolación nunca hacer mudanza”, decía Ignacio de Loyola. Parece que la industria relojera está evaluando los daños en su sentina y no quiere hacer movimientos radicales hasta saber en qué dirección se mueve su barco.

Y ahora veamos brevemente relojes. Ya los analizaremos a fondo más adelante.

 

NOMOS GLASHÜTTE CLUB NEOMATIK

Nomos Glashütte sigue con su historia de éxito. Para este año ha tomado su modelo Club y le ha dado nueva vida con su calibre de manufactura DUW 3001, pero también ha añadido unas llamativas esferas que, unidas a su hermeticidad hasta 200 metros, lo va a convertir en uno de los relojes del verano.

También se ha creado una versión con diámetro de 41,5 mm y otra con diámetro de 38 mm y esfera “California”, pensada como regalo para jóvenes recién licenciados y a la que ha llamado “Campus”.

 

ROLEX SEA-DWELLER

En efecto, el nuevo Sea-Dweller tiene una cyclops (la lente de lupa tradicional de Rolex). Y en efecto, los puristas han puesto el grito en el cielo porque nunca antes la había tenido. Pero es simplemente porque no se podía: no aguantaba la presión a los 1.220 metros. Ahora sí la aguanta y por eso la añade Rolex. En la relojería siempre se busca ir adelante y ofrecer los mejores productos sin perder la esencia. Y ¿acaso hay algo más Rolex que los relojes con esa tan imitada lupa sobre la ventana de fecha? Que digan lo que quieran los rolexistas más intransigentes: el nuevo Sea-Dweller es un ma-qui-nón.

ROLEX COSMOGRAPH DAYTONA

Otro pelotazo de Rolex. Después de lanzar dos versiones con bisel cerámico el año pasado, ahora aparece con esfera de oro amarillo, oro blanco y Everose, bisel de Cerachrom y, por primera vez correa Oysterflex, que es el caucho creado por la casa de la corona. ¿Así, de principio, te extraña un poco? Míralo un par de veces y verás lo mucho que te gustan. No se ve el final de las colas de espera para estas nuevas versiones.

PORSCHE DESIGN MONOBLOC ACTUATOR

Este año en Baselworld 2017 Porsche Design ha lanzado el que seguramente sea el cronógrafo de la feria y uno de los de los próximos años: el Monobloc Actuator. El cronógrafo se activa y desactiva pulsando hacia dentro la parte superior o inferior de la zona donde está la corona. El cronógrafo se pone en marcha o para gracias a un sistema de levas, tan bien resuelto que incluso se puede usar bajo el agua.

Seguimos tras el salto.

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017 – 2

Seguimos recorriendo los relojes que más destacan de todo lo mucho que se puede ver en Baselworld 2017. Ahora un resumen; ya lo ampliaremos en el futuro.

 

FREDERIQUE CONSTANT CLASSIC MANUFACTURE WORLDTIMER

Hace mucho que Frederique Constant está haciendo lo que se propone, y muy bien: crear relojes que ofrezcan todo lo que significa alta relojería pero a precios accesibles. El Manufacture Worldtime lleva en la colección de FQ tiempo, pero este año hemos visto esta versión en marrón que, en mi opinión, es la más elegante y atractiva. Caja de 42 mm chapada en oro y esfera marrón que junto con el blanco permite una lectura perfecta de tanto de la hora como de los 24 husos horarios. Por supuesto calibre de manufactura y lo mejor, su precio: no llega a los 3.800 francos suizos (3550 euros).

FREDERIQUE CONSTANT FLYBACK CHRONOGRAPH MANUFACTURE

Otro auténtico pelotazo de la casa. Un reloj que a todo el mundo le va a sonar porque repite códigos estéticos ya vistos (Patek o Vacheron). Pero tiene una presencia intachable, especialmente la versión que sustituye los numerales romanos por índices y los guillochés por rayos de sol. Una vez más caja de 42 mm, que puede ser chapada en oro o sólo acero y con esfera blanca o antracita. Es un cronógrafo flyback de manufactura con 38 horas de reserva de marcha y frecuencia de 4 hercios. Su precio está por debajo de los 4.000 euros.

BREITLING NAVITIMER RATTRAPANTE

Es curioso que siendo tan importante en la historia del cronógrafo, Breitling no tenía la función de split-seconds. Eso se ha solucionado ahora con el nuevo calibre propio B 03, que oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 70 horas. La caja que lo acoge (aquí en oro aunque la hay en acero) es de 45 por 15,73 mm, un tamaño perfecto para exponer la incuestionable belleza del modelo. El precio está por confirmar, pero la versión en acero se moverá en el entorno de los 10.000 euros, mientras que la de oro seguramente superará los 30.000 euros, y estará limitada a 250 piezas.

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE II CHRONOGRAPH

Este año el SuperOcean cumple 60 años y lo celebra en Baselworld 2017 con un rediseño de los tres agujas y los cronógrafos en los que se han incluido varios colores. Como ejemplo, esta versión en marrón (que es una de las tendencias este año, por si acaso alguien no se había dado cuenta aún). El reloj tiene 46 mm de diámetro e integra el calibre B13, derivado del 7750.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Alpina está en la lucha más encarnizada, la de los relojes automáticos de bajo precio. En este caso tiene un ofrecimiento muy interesante, porque el Startimer Pilot Automatic es un reloj muy bien hecho, con todos los códigos del reloj de piloto. Tiene 44 mm de diámetro y una esfera de excelente lectura, incluyendo el revestimiento de SuperLuminova. Dentro, un calibre automático Sellita. Y un gran precio: empieza en poco más de 800 euros.

ALPINA HOROLOGICAL SEASTRONG HOROLOGICAL SMARTWATCH

Alpina ya tenía un smartwatch con el mismo sistema que Frederique Constant. Pero ahora lo ha mejorado con la introducción de una caja que es hermética hasta los 100 metros. El reloj tiene un aspecto mucho más deportivo, sin duda con mucha más apariencia de reloj de inmersión.  Las demás funciones siguen estando ahí sin que el reloj deje de parecer uno analógico. Su precio de partida son 555 euros, lo que lo convierte en una alternativa muy interesante.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY CHRONO

Uno de los bombazos de Baselworld 2017, sin duda. Tudor ha sometido a su modelo más famoso a un tratamiento aún más deportivo y ha desarrollado un cronógrafo de manufactura que tiene todo lo que se le puede pedir: rueda de pilares, embrague vertical, espiral de silicio y certificación COSC. Y un precio muy competitivo: 4.500 euros. 

TUDOR HERITAGE BLACK BAY STEEL

A mí sin embargo el modelo que más me ha gustado de los que ha presentado Tudor en Baselworld 2017 ha sido el Black Bay Steel, que ha añadido un bisel satinado y, sobre todo, la primera ventana de fecha, perfectamente integrada en la esfera. Por dentro, por supuesto el calibre de manufactura MT 5612 con certificación COSC. Y un precio que rondará los 3.500 euros.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY S&G

Ese mismo calibre aparece en la versión L&G del Black Bay. L&G son las iniciales de Steel & Gold (acero y oro), la primera versión bicolor de la casa. No es que el reloj esté simplemente chapado en oro amarillo, sino que lleva una capa más gruesa. El resultado es francamente llamativo, lo mismo que su precio:4.750 francos suizos, que son menos de 4.435 euros a fecha de hoy. Éxito de ventas seguro. Seguimos.

 



IWC Ingenieur Chronograph Special Edition: fotos en vivo y precios

 

IWC lanzó tres Ingenieur Chronograph Special Edition que volaron por debajo de radar entre tanto reloj de piloto presentado el año pasado. Poco tienen que ver con la imagen más conocida del Ingenieur, pero sin embargo sí tienen el ADN de la colección. Vamos a verlos más en detalle.

 

Antes de que Gerald Genta revisara el diseño del Ingenieur y le diera esa imagen que nos resulta tan conocida (y de la que pudimos ver un ejemplo en vídeo aquí), el Ingenieur tenía una presencia mucho más sobria, más de su tiempo. IWC está legítimamente repensando estos diseños que añaden un toque de elegancia del que en general carecen los modelos recientes, más en el segmento reloj-instrumento. Estos son los tres Ingenieur Chronograph Special Edition, inspirados en el mundo del automovilismo:

Edición “Rudolf Caracciola”

Edición “W 125”

Edición “74th Members’ Meeting At GoodWood”

Los tres relojes comparten características constructivas: caja de 42 mm de diámetro hermética hasta 60 metros, una altura muy notable de 15 mm (hay que irse olvidando de llevarlo con traje) y, sobre todo, un nuevo calibre de manufactura, el 69370. Es un movimiento automático con un diámetro de 30 milímetros y una altura de 7,9 milímetros. Tiene una reserva de marcha de 46 horas (demasiado escasa para un calibre de nueva creación), que se consigue tras 1.123 giros de la masa oscilante. El volante se mueve a una frecuencia de 4 hercios y está decorado con Côtes de Genéve y perlado. El rotor, como es habitual, está calado y ostenta el sello de IWC.

Otro de los elementos muy clásicos son las correas (marrón o negra, según el modelo. Tienen un cosido que captura perfectamente la apariencia de los modelos antiguos. Por supuesto se ata con una hebilla ardillón.

Iguales formas clásicas tienen las cajas, con una redondez muy retro. La corona roscada es de gran tamaño y lleva grabado el sello de IWC y la leyenda “Probus Scafusia”. A cada lado aparecen los pulsadores del cronógrafo, también de formas clásicas, con buen tamaño y un tacto excelente. Es muy notable la elevación del bisel pulido, lo mismo que el cristal de zafiro. Destacan también las poderosas asas rectas, que dan un porte aún más potente al reloj.

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “RUDOLF CARACCIOLA”

Otto Wilheim Rudolf Caracciola es un descendiente de la estirpe del prínciple Bartolomeo Caracciolo, que emigró desde Nápoles a Renania durante la Guerra de los Treinta Años, estableciéndose allí definitivamente. Rudolf Caracciola nació en 1901, y está considerado como el mejor piloto alemán de su época. Condujo prinicipalmente un Mercedes Benz y logró 16 victorias de Grandes Premios, superando a leyendas como Tazio Nuvolari o Bernd Resemeyer.

La caja del Ingenieur está realizada en acero. El pulido del bisel concuerda muy bien con la esfera pizarra, que le da un aspecto muy elegante, mientras que la SuperLuminova beis recuerda a los modelos antiguos. Pero es sólo el aire, porque las agujas de espada y sobre todo el color rojo de la agujas (la punta en las del cronógrafo y completamente roja la del pequeño segundero) fortalece su porte y lo hace más dinámico. La sencilla ventana de fecha ofrece su información discretamente, porque es del mismo color que la esfera.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “W 125”

El Mercedes-Benz W125 fue un automóvil de competición diseñado por Rudolf Uhlenhaut para participar en la temporada de Grand Prix de 1937, que fue ganada, precisamente, por Rudolf Caracciola a sus mandos. Aunque el vehículo, con un gigantesco motor de 5,7 litros, arrasó en las competiciones, quedó fuera de juego cuando al año siguiente se prohibieron lo motores tan grandes. Eso sí, le dio tiempo a establecer la marca mundial (aún no superada) de velocidad en carretera: 432,7 km/h. Lo consiguió Rudolf Caracciola.

IWC homenajea al vehículo con una caja de titanio pulido y una esplendorosa esfera plateada, resaltada por las manecillas y los índices negros. Si a esto le unimos los detalles en rojo resulta el más deportivo de los tres Ingenieur. Tiene muchísima personalidad en la muñeca.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “74TH MEMBERS’ MEETING AT GOODWOOD”

El Circuito de Goodwood es un autódromo de 3.860 metros de longitud situado dentro de la finca Goodwood House del Duque de Richmond, cerca de la ciudad de Chichester, condado de Sussex Occidental. Se inauguró en 1948 y acogió a los mejores corredores hasta 1966. Volvió a la actividad en 1998 con el Goodwood Revival, un festival que reúne cada septiembre a máquinas y pilotos del período 1948 a 1966 y a pilotos destacados de la actualidad en competiciones de velocidad. Todos los competidores, personal, público y el propio circuito se visten de época para recrear el ambiente original. El evento también incluye exhibiciones de aeronaves antiguas.

El modelo conmemorativo es seguramente el más complicado de asimilar a los cronógrafos actuales porque la combinación oro rojo y esfera negra es siempre arriesgada. Pero no es menos cierto que muchos relojes antiguos tenían esa misma combinación, así que no es de extrañar que se use para un modelo vintage. No es el que más me gusta, sobre todo porque el color rojo parece estar aquí un poco fuera de lugar, pero para gustos los colores, y yo desde luego no me voy a quejar si me lo regalan.

Como su nombre indica los tres Ingenieur Chronograph Special Edition son una edición especial, limitada y numerada. Los dos primeros son sólo 750 unidades cada uno, mientras que el reloj de oro está limitado a 74 unidades. La versión en acero tiene un precio de 8.000 euros, mientras que la versión en titanio aumenta discretamente su precio hasta los 8.200 euros. Por último la versión en oro rojo tiene un precio de 20.900 euros. Los relojes ya están disponibles en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum. Fotos en vivo y precios

 

Los Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum son dos de las propuestas de la casa parisina para 2017 que he tenido la suerte de probar antes de su lanzamiento oficial en Baselword, así que ahora, en exclusiva para Horas y Minutos y gracias a la amabilidad de Bell & Ross, podemos verlos en vivo.

 

BR03-92 Horolum

BR03-92 Horograph

Antes de meternos a fondo con los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum quiero aclarar algo que me parece que no he dicho aún aquí y que a menudo me preguntan: ya sabemos que la caja cuadrada es la forma icónica de Bell & Ross, pero a veces no es fácil distinguir los tamaños en las fotos. Pues es muy sencillo. La caja más grande (por ejemplo esta), de 46 mm de lado, se denomina siempre BR01. BR03 corresponde a las cajas de 42 mm (como el Rafale que vimos aquí). Por qué se utiliza 03 y no 02, cuando la medida es 42 y no 43, es algo que siempre me olvido de preguntar a la casa. Por último el tamaño más pequeño, el de 39 mm, se denomina siempre BR S, como vimos en la presentación de la colección (aquí) o, en su versión más lujosa, aquí.

Por tanto los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum pertenecen a la familia de los 42 mm de lado, una medida mucho más caritativa con los diámetros más habituales de muñecas. Aún así el hecho de ser cuadrado hace que la percepción de tamaño sea mayor, pero como siempre Bell & Ross hace que el reloj te siente bien, con independencia de su tamaño.

Los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum presentan una caja de acero microesferado. El microesferado es básicamente un granallado mucho más fino, en el que se bombardea la superficie con partículas abrasivas diminutas. De esta manera se consigue un color uniforme porque se eliminan las impurezas y una superficie mate resistente y sobre todo con un tacto y presencia agradable que aguanta muy bien el trote diario. Como ocurre en estos dos relojes, el microesferado pone la caja en segundo plano para acentuar la prestancia de la esfera. En ambos casos la hermeticidad es de 100 metros, la  profundidad perfecta para cualquier reloj que no sea de buceo y que ya debería ser el estándar en la industria. Como la estanqueidad la consiguien los tornillos traseros, los cuatro frontales están alineados simétricamente, lo que perfecciona la estética (y no nos enfada a los que somos tiquismiquis con estos detalles).

Lo que sí es muy importante señalar es que la altura de la caja, incluido el bisel circular, está por debajo de los 10 mm, lo que les hace ser mucho más delgados de lo que uno podría pensar. Y de paso permite que los relojes se lleven estupendamente con los puños de la camisa. Hay que agradecérselo al calibre BR-CAL.302, que es en realidad el Sellita SW300-1, un automático con un diámetro de 25,6 mm y una altura de 3,6 mm además de una frecuencia de 4 hercios y reserva de marcha de 42 horas. Como suele ser habitual en las colecciones cuadradas de Bell & Ross, el movimiento no está visible.

Y vamos con las esferas. Según nos dice Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum se inspiran en los aeropuertos, pero cada uno en aspecto distinto: el Horograph toma como base los relojes de aeropuerto, que tradicionalmente tienen un diseño muy limpio para ofrecer la información de la manera más clara posible. Cada vez más los relojes en lugares públicos son también medios publicitarios para las marcas, pero es cierto que en general mantienen la claridad de los diales. La interpretación de ese concepto es intachable en el Horograph.

Las manecillas rectas y anchas resaltan inmediatamente sobre la esfera y apuntan a unos índices horarios y de minutos también sencillos y perfectamente legibles. Además bajo las horas aparecen los minutos múltiplos de cinco para que inconscientemente la lectura de la hora sea igual a como se expresa en los aeropuertos. Es decir, no “las tres menos 8 minutos” sino “las dos y cincuenta y dos”. La punta de la manecilla de los segundos es roja, lo que aviva la esfera con el punto dinámico que necesita.

Por su parte el Horolum se inspira en las luces de las pistas de aterrizaje. En concreto, y dado el color que vemos en la esfera, en las llamadas “luces de umbral” que son las que delimitan el ancho de la pista y que por norma son verdes. Siempre he dicho que la legibilidad de los relojes de Bell & Ross es excelente (singularmente en las cajas cuadradas), pero en este caso lo es aún más, porque los numerales arábigos y los índices horarios parecen estar siempre iluminados, día o noche. Para el Horolum (de “lumen”, luz en latín) Bell & Ross ha utilizado la misma técnica que usa Panerai en sus relojes: una base impregnada de SuperLuminova sobre la que se adhiere otra con los cortes horarios hechos, de manera que la sustancia lumínica rellena perfectamente todos los huecos. Por supuesto el Horograph también está tratado con SuperLuminova, en este caso en precioso azul (salvo, claro, el segundero).

Como también siempre en Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum incluyen una ventana de fecha circular y a las 4:30 horas. Y como siempre también -y es muy de agradecer- el fondo de la ventana tiene el color de la esfera por lo que resulta tan útil como discreta. Ambos diales tienen textura graneada, aunque es más visible en el Horograph (por los menos en los modelos que yo he tenido). Es curioso que el Horograph incluye su nombre en la leyenda de la esfera mientras que el Horolum sólo dice “BR 03-92”, que es una denominación genérica. ¿Quizá en Baselworld sea distinto? Ya veremos.

Los dos relojes quedan muy bien en la muñeca por -como ya he dicho- su tamaño y delgadez, pero también por unas asas muy cortas e inclinadas hacia abajo que permiten que la correa se cierre enseguida sobre sobre la muñeca, evitando que sobresalga por los laterales. Quedan muy bien puestos, con un porte entre elegante y deportivo muy atrayente. Incluso el Horolum, más parecido a los demás BR03, tiene una personalidad que lo distingue claramente de sus hermanos de colección. Por cierto que Horolum se presenta con una correa de piel gris mientras que el Horograph se ata con una correa de caucho, pero en los dos casos la sujeción se hace mediante una hebilla ardillón de acero pulido.

Todavía no hay fecha de disponibilidad para los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum, pero lo que sí sabemos ya son los precios: el Horograph cuesta 2.800 euros mientras que el Horolum tiene un precio de 2.990 euros. La diferencia seguramente está en la más elaborada y costosa esfera del Horolum. Más información en Bell&Ross.es.



El nuevo smartwatch TAG Heuer Connected Modular 45, con fotos en vivo y precios

 

Ha sido sin duda uno de los lanzamientos más esperados y desde luego de los más sonados: el nuevo TAG Heuer Connected Modular 45, la segunda versión del smartwatch de la marca que ha mejorado notablemente sus prestaciones y además es fácilmente intercambiable con versiones mecánicas.

 

El lago Lucerna

Jean-Claude Biver durante la presentación

La presentación del TAG Heuer Connected Modular 45 tuvo lugarpor todo lo alto en Brunnen, al borde del lago Lucerna. No sólo es un lugar maravilloso (la verdad es que toda Suiza es pura postal), sino también con un significado especial porque atravesando el lago desde Brunnen se encuentra el lugar donde se fundó la Confederación Suiza. No ha sido una elección arbitraria porque desde la aparición del primer TAG Heuer Connected (cuya presentación vimos aquí) la idea que ha querido transmitir la casa es la de #ConnectedtoEternity, conectado a la eternidad. Con el primer reloj se ofrecía el que, si pasados dos años se quería cambiar el conectado por uno mecánico, bastaba pagar 1.350 euros para llevarse un Carrera de tres agujas. Pero ahora TAG ha ido más allá.

El primer TAG Heuer Connected

En efecto ahora es distinto, y lo es ya desde el nombre: Modular hace referencia a que el reloj es completamente personalizable: correas, asas, caja y, por supuesto, esfera. Y lo mejor es que hay dos relojes mecánicos que tienen las mismas hechuras y por tanto se pueden intercambiar sin problemas. Por ahora los dos relojes mecánicos disponibles son un Carrera Calibre 5 de tres agujas y fecha y el TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon, el tourbillon que revolucionó el mercado cuando apareció por un precio de 15.000 euros. Pero seguramente en el futuro habrá más modelos disponibles.

TAG Heuer Carrera Calibre 5

TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon

La otra parte del nombre, 45, hace referencia al diámetro del reloj. Es por tanto un milímetro más estrecho que su hermano mayor, y además ha reducido su altura por lo que se lleva mucho mejor. Esto era una obligación porque el Heuer 02T ya existía y tenía esa medida, así que no habría encajado de otra manera. Durante la presentación Jean-Claude Biver afirmó con la rotundidad que le caracteriza que habría un smartwatch para mujer de 39 mm de diámetro. Esto es realmente interesante porque abre la puerta a que haya más módulos mecánicos (de hecho hasta ahora esa era la medida del Calibre 5 de 3 agujas) y sobre todo amplía el mercado de muñecas, que incluso siendo de hombre se pueden sentir amedrentadas por un diámetro de 45 mm. Y planteará un reto de legibilidad, porque el tamaño físico de la pantalla se va a reducir notablemente. Será necesario, creo yo, aumentar la resolución.

Pero volvamos a lo que nos ocupa, que es sobre todo la modularidad. Decía antes que se podía elegir e intercambiar todas las partes del reloj, pero no es del todo cierto: el bisel que se elija en la caja será siempre el mismo. Es una pena que no sea también intercambiable porque al ser tan ancho define mucho la personalidad del reloj, pero imagino que no se podía hacer sin comprometer su integridad y, lo que es aún más importante, su hermetismo. Y es que el Connected Modular 45 es estanco hasta los 50 metros, por lo que se puede nadar con él e incluso bucear.

Y la personalización abre un nuevo debate interesante y que hay que ver cómo se desarrolla en el futuro. Según dice la marca se podrá elegir entre las 11 opciones disponibles en las boutiques de la marca o las 56 disponibles online. Claramente esto es un movimiento hacia la venta online que veremos cómo se toman los distribuidores porque de entrada parece que van a competir con menos armas. A decir verdad tiene sentido porque la venta de los productos electrónicos tienen menos margen, para el distribuidor pero sin duda para el fabricante, que tiene que incurrir en los enormes costos del desarrollo tecnológico. En el caso del TAG Heuer Connected Modular 45 la manufactura afronta sola la adaptación de sistema operativo, y ese coste se tiene que repercutir en el producto final; de ahí el menor margen.

El resultado de ese conflicto lo veremos de aquí a un año, o quizá menos, pero de lo que no cabe duda es de que hay una tendencia cada vez más acusada hacia la venta online de artículos de lujo (muy popular en Estados Unidos, no tanto en Europa) que generará tensión -una más- en el mercado.

Hay una cosa de la que en TAG se siente legítimamente orgullosos: el TAG Heuer Connected Modular 45 luce a las 6 y por debajo del bisel la leyenda Swiss Made, algo que no ocurría con el primer modelo. Eso no quiere decir que el reloj esté enteramente desarrollado en Suiza porque sigue lógicamente dependiendo de Google y sobre todo de Intel para la maquinaria. Pero ahora en TAG hay una sección dentro de la fábrica (que estaba vacía cuando visité las instalaciones) en la que ensambla y termina los relojes, de manera que puede grabar el deseado lema que tanto significa en relojería.

En la siguiente página seguimos hablamos de personalización, además del software y usabilidad.

 



Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

 

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

 

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento “El primer Reloj Cibernético del Mundo”, aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.