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Bulova Classic Aerojet: relojes automáticos por menos de 400 euros

 

 

Los Bulova Classic Aerojet son la apuesta de la casa norteamericana para la batalla de los relojes mecánicos de bajo precio. Relojes clásicos pero con toques modernos para llegar a un nuevo segmento del mercado.

 

Parece que el lado más asequible de la relojería mecánica se está moviendo. Hasta ahora sólo Seiko y su subsidiaria Orient habían entendido que hay una demanda de relojes mecánicos pero con precios contenidos, y han sido las dos casas las que han servido ese mercado durante años con productos magníficos. Es cierto que parece que Seiko, tras absorber el 100% de Orient, va a enfocarlo más a los relojes electrónicos, pero mientras tanto ahí siguen ambas con una oferta por ahora insuperable.

Es verdad que hasta hace bien poco una de las barreras de entrada para poder ofrecer movimientos mecánicos de bajo precio era el monopolio de ETA, pero hace ya años que la oferta ha aumentado y las marcas pueden acceder a otros fabricantes que además no les obligan a grandes compras. Aunque en el caso de estos Bulova Classic Aerojet no era éste el problema, ya que Bulova fue comprada por Citizen en 2008, accediendo así a su amplia gama de calibres Miyota, fabrica que también pertenece al gigante japonés.

Bulova no especifica qué movimiento es el que ha usado para estos Classic Aerojet, pero yo creo que es uno de su gama 8. Son unos calibres automáticos que se mueven 21.600 alternancias a la hora; a pesar de la baja frecuencia sólo alcanzan unas modestas 40 horas de reserva de marcha. Pero recordemos que son automáticos, así que tiene sólo una importancia relativa. Lo más llamativo es que a pesar de ser muy básicos tienen una decoración que le permite poder mostrarse a través del cristal posterior. Esto es gracias a las Côtes de Genève de los puentes y el esqueletado y graneado del rotor. Todo hecho industrialmente, claro, pero con una apariencia más que digna.

La frecuencia de tres hercios tiene un claro beneficio para el reloj: Bulova ha dejado a la vista el volante y, como la frecuencia es baja, se le puede ver girar al ritmo acompasado del espiral, así como ver el movimiento alternativo de las paletas del áncora y casi descifrar los seis saltos por segundo de la manecilla.

Cuatro de los seis saltos del segundero

El dejar a la vista el volante tiene dos ventajas: la primera y muy clara, anima una esfera más bien seria con un movimiento constante. Y ya sabemos que mirar el volante siempre fascina. Dos, que disimula la ausencia de la fecha, la complicación más demandada y casi obligada en relojes de bajo precio. Pero no cabe duda que dejar a la vista el volante va a atraer miradas y preguntas, lo que automáticamente sitúa al Bulova Classic Aerojet por encima de los relojes de cuarzo. Y eso lo va apreciar siempre su dueño.

La esfera es muy clásica, muy años cincuenta con sus agujas dauphin. Aunque el Aerojet se lanzó en los años 60 en cuanto que buscas el modelo en la red (y no hay muchas fotos ni mucha información) se encuentran modelos con la misma configuración que éste. Aunque sin la esfera abierta, claro. La esfera está animada por unas líneas en cruz, rojas para la esfera negra y gris y negra para la esfera blanca. Los índices están aplicados y tienen por encima un punto luminiscente, y se ha usado el logotipo de la marca para marcas las 12. Es una buena solución porque el diapasón es muy alto y, si no se pone ahí sino debajo, obliga a acercar mucho el nombre al tornillo central.

La esfera está curvada en el borde, lo que acentúa el aire vintage del reloj. La misma curvatura sigue el cristal, que por cierto es de hesalite, no zafiro. Esfera y cristal están abrazados por una caja también muy vintage por lo redonda que es. El único elemento disonante es la corona, situada a la altura de las 2 horas con la idea de romper la monotonía de las formas clásicas. No sé yo si era necesario llegar tan lejos para darle personalidad al reloj.

La caja tiene 41 mm de diámetro y 12 de altura, así que tiene buena presencia en la muñeca. Pueden ser de acero pulido o de acero con chapado en oro rosa. Ese mismo recubrimiento se ha usado para la versión con esfera gris, porque las versiones bicolor tienen mucho éxito. Los relojes se presentan con correas de piel -negra o marrón- pero hay también una versión con un brazalete de acero bastante conseguido para un reloj de este nivel de precio.

En resumen, los Bulova Classic Aerojet son una buena opción si se quiere disfrutar de un reloj mecánico a buen precio, con un movimiento suficientemente competente y una personalidad como para mantener feliz a su dueño día tras día. Los precios son de 325 euros para las dos versiones básicas (esfera gris o negra y correa de piel) y 385 euros para la versión chapada o con brazalete. No hay excusa para no iniciarse en el mundo de la relojería mecánica. Más información en Bulova.es.

 



De Bethune DB25L Milky Way: fotos en vivo y precios

 

Hacía tiempo que no hablaba de De Bethune, que es una marca que siempre me ha gustado mucho. Así que es un placer hacerlo, y más con el De Bethune DB25L Milky Way que es un compendio de la relojería exacta y poética de la casa.

 

De Bethune ha pasado por su particular tiempo de silencio. La crisis de la industria relojera Suiza ha impactado en todos los sectores, y para las empresas pequeñas que crean relojes muy nicho y de alto precio ha sido particularmente dolorosa. Además los relojes de De Bethune tienden a estar en la zona de los tamaños grandes, lo que supone un problema para acceder a los mercados asiáticos. Por ejemplo este De Bethune DB25L Milky Way mide 44,6 mm de diámetro y 11,3 de alto.

Pero parece que la marca ha salido del túnel con la llegada de nuevos inversores. David Zanetta, diseñador y cofundador de la marca junto con Denis Flageollet -el relojero-, se ha retirado y es éste último el que ha tomado el mando de las nuevas creaciones, como este “Vía Láctea”.

Y es que el De Bethune DB25L Milky Way toma su inspiración en ese camino estelar que tanto nos embelesa (las veces que la vemos, que cada vez es más difícil por la contaminación lumínica). La esfera es de titanio pulido. El metal se calienta hasta que toma el tono azulado que vemos, una técnica que también se usa en el azulado de los tornillos. El resultado es espectacular, porque la gama de azules varía infinitamente con cada leve cambio de luz. Hay que ser muy ducho para conseguir una superficie perfecta como la del Milky Way.

La esfera está surcada por una rica franja estrellada. La superficie recibe múltiples impactos de láser que a continuación se rellena con pan de oro y con pequeñas esferas de oro blanco. La representación del firmamento se completa con la inclusión de la característica luna de De Bethune. Es una esfera de acero azulado y paladio, que además sólo necesita ser ajustada una vez cada 122 años.

La esfera se complementa con dos manecillas Breguet en oro rosa, que están curvadas para dar profundidad al conjunto. Los índices horarios, también en oro blanco, se alojan sobre una franja elevada que intensifica el porte tridimensional del conjunto. El resultado es espectacularmente poético.

De Bethune es una manufactura completa hasta el punto de que también fabrica su propio espiral, fabricado en silicio y oro blanco que además está patentado. Para este De Bethune DB25L Milky Way la casa ha usado el calibre DB2105v2 que, como su nombre indica, es la segunda versión del movimiento que usaba en los anteriores modelos de fase lunar.

Tiene doble barrilete para lograr una reserva de marcha de seis días- indicada en el margen-  escape de silicio y triple amortiguador, además de un volante que se mueve a cuatro hercios. El calibre es precioso en su sencillez y racionalidad. La decoración se limita al caracolado los barriletes y al pulido del acero con cantos biselados, pero es más que suficiente porque mirarlo resulta magnético.

La carrura de la caja de platino está decorada con 66 diamantes de corte baguette. Yo creo que hubiera estado mejor sólo con el platino, pero los diamantes son muy apreciados en algunos mercados. Las asas son esqueletadas y fijas, aumentando así la sensación de tamaño del reloj. Desembocan en una correa de cocodrilo azul con hebilla de platino.

El De Bethune DB25L Milky Way es otro de esos relojes que son a la vez únicos y atemporales. La estética pude no ser para todo el mundo, pero desde luego no deja indiferente a nadie. Pero en mi opinión, dentro de lo llamativo que es nunca abandona el clasicismo, por lo que dentro de una década seguirá siendo tan válido como nos parece ahora. Pero además no es un reloj joya, sino que mecánicamente es de un nivel altísimo.

No es un reloj en edición limitada, pero la producción de la manufactura es tan escasa que podría considerarse así. Tiene un precio de 225.000 francos suizos más el IVA correspondiente, que son 196.000 euros según el cambio de hoy.  Más información en DeBethune.com.

 



En la muñeca: Hublot Big Bang MECA-10

 

Vamos a ver un reloj que casi podría considerarse una rara avis: el Hublot Big Bang MECA-10. Un reloj que pasa casi desapercibido entre los muchos modelos de la casa y que sin embargo es, a mi juicio, uno de los más interesantes de la colección.

 

Aquellos que queremos estar al tanto de las novedades relojeras con Hublot nos pasa justo lo contrario: la manufactura lanza tantos modelos que nos es imposible seguirle los pies. O mejor dicho, nos resulta imposible retener en la cabeza tantos modelos lanzados durante el año. Esto no es malo ni bueno per se. Hublot tiene una filosofía distinta, un acercamiento diferente al negocio de la relojería: no puede presumir de orígenes venerables -nació en la década de los noventa del siglo pasado- ni tampoco quiere. Su filosofía se basa en la fusión, que es un proceso continuo y no estático. Así, de manera permanente está probando nuevos materiales, nuevos colores, nuevos socios… Además de instaurar el esqueletado de las esferas como un estilo en sí, cuando normalmente el calado de los diales era simplemente un derivado de modelos ya existentes, como lo son los cambios de color o de metal.

En cada feria de Baselworld la casa muestra un montón de nuevos productos. En su mayoría son variaciones sobre un mismo tema (el Big Bang), pero también hay productos singulares. Y otros que son novedades pero que caen dentro de la zona de iluminación ambiental, no bajo el foco principal del escenario. Eso es lo que ocurrió el año pasado con el Hublot Big Bang MECA-10. Y sin embargo el reloj es muy interesante, más por detrás que por delante. Pero vamos por partes.

Como su nombre indica el reloj pertenece a la colección Big Bang, por lo que exteriormente mantiene la misma forma de portilla y los 45 mm de diámetro. El MECA-10 no es un cronógrafo y no es automático, pero aún así el reloj es muy alto. No tengo la medida exacta, pero ronda los 15 mm así que resulta una presencia más que notable sobre la muñeca. Es obvio que no era necesario esa altura, pero viene dada en parte por la estructura de la caja y su prominente bisel y en parte por la propia esencia del reloj. Una pieza que se llama Big Bang no nace para andar modosamente escondida bajo el puño de la camisa, sino para mostrarse con orgullo y cierta insolencia.

Y en este caso está justificada, porque el reloj es muy atractivo. Cuando se lanzó el reloj durante Baselworld 2016 apareció en una edición limitada a 500 piezas en cerámica negra. Pero también se lanzó en edición sin limitaciones fabricada en titanio, que es la que he podido disfrutar (si quiera brevemente). En mi opinión, mucho más seductora en titanio que la versión “all black”. El arenado de la superficie hace resaltar las tonalidades entre grisáceas y remotamente beis del titanio, haciéndola más cálida que la versión de cerámica y, en mi opinión, más elegante.

La esfera del Hublot Big Bang MECA-10 es la que ya conocemos (es decir, esqueletada), pero al no ser cronógrafo la lectura es más fácil porque nos ahorramos una esfera -o su esqueleto- y nos deja sitio para fijarnos en la complicación de reserva de marcha, que es la que da origen al reloj. Así que hay que darle la vuelta y fijarnos en su motor.

Tener un calibre manual -como es este HUB1201- es poco habitual en Hublot, porque su filosofía va más con la vida rápida, moderna, brillante… ese marco vital. Tener que dar cuerda al reloj no encaja bien con esa idea. Sin embargo el movimiento está equipado con un doble barrilete que le proporciona una reserva de marcha de 10 días, que no interfiere mucho con la vida a toda velocidad con la que se identifica la marca. Y además el calibre está construido de una manera muy racional, con una sensación de orden y de gusto por el equilibrio estético que está muy lejos de lo que solemos ver en los otros movimientos de la casa.

El HUB1201, que está hecho de 223 piezas, se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora), una frecuencia habitual en los movimientos manuales. Además integra un escape de áncora de silicio que garantiza su durabilidad. Sería bueno saber cómo es de exacto el reloj, porque con dos barriletes y 10 días de andadura sin repostar la variación podría ser mucha con  los muelles completamente enrollados o cuando están prácticamente destensados. Pero Hublot no dice nada al respecto.

Pero si el calibre es bonito de espaldas, de  frente lo es aún más. Hublot Big Bang MECA-10 toma su nombre de los antiguos mecanos, los juegos de piezas para construir objetos, tan habituales cuando yo era pequeño (o sea en el Pleistoceno) y que desafortunadamente está en vías de extinción. Esa inspiración se ve en la manera en que se muestra la reserva de marcha. A las doce (medio tapada por el logo, un pena) hay una pieza en rastrillo que, cuando se va dando cuerda al reloj, se desplaza hacia la izquierda. Según se descarga la energía el rastrillo se mueve hacia la derecha, engranando con un gran disco central que a su vez enlaza con el indicador de reserva de marcha a las 6. Todo tiene un aspecto de construcción artesanal, como un mecanismo básico de engranaje de ruedas. Como lo haríamos con un mecano, vaya.

Yo no he visto nada parecido y la verdad es que me encanta. Y, por si no es suficiente un indicador de reserva de marcha, el reloj tiene dos: en el gran rotor que transmite el movimiento al indicador numérico hay un corte sin tornillos que, cuando quedan un par de días para que se acabe la reserva de marcha, descubre una zona pintada en rojo para hacer aún más patente la necesidad de dar cuerda. ¿Hacía falta? En absoluto. ¿Le queda bien? Muy bien.

El resto de los componentes de la esfera son los habituales de Hublot, con una subesfera de pequeño segundero a las 9 y manecillas e índices impregnados de Super-LumiNova. De hecho a oscuras es donde la lectura de la hora es más clara, aunque a la luz del día tampoco tiene problemas (salvo que le dé directamente la luz).

El reloj se ata a la muñeca con la sempiterna correa de caucho negra, cosustancial con Hublot. La correa, que es de una calidad excelente, se beneficia del sistema de desmontaje y montaje de la casa, extremadamente simple. Basta con apretar sobre el trapecio invertido de las asas para sacarla y, a la inversa, simplemente empujarla dentro hasta oír el clic. La correa termina en un cierre plegable de titanio.

En la muñeca el Hublot Big Bang MECA-10 no decepciona, porque ofrece la misma imagen potente de sus hermanos de colección. Pero este reloj resulta más elegante porque no es cronógrafo y porque, como ya he dicho antes, el tratamiento del titanio es muy acertado. Ya está disponible en los puntos de venta y su precio es de 20.350 euros. No es barato, desde luego, pero a mí en absoluto me parece disparatado para lo que ofrece. Más información en Hublot.es.

 

 



Breguet Classique Phase de Lune 7787: pura belleza clásica

 

El nuevo Breguet Classique Phase de Lune 7787 es una celebración de la pureza relojera. Un reloj con todos los toques más clásicos pero que resulta deliciosamente contemporáneo.

 

Me parece que ya he comentado en algún sitio que Breguet tiene ocho colecciones de relojes, de las cuales cuatro tienen nombres que hacen mención a la historia de la manufactura (Tradition, Classique, Classique Complications y Heritage). Eso sin contar con que otra de las colecciones, Reine de Naples, tiene también un origen histórico y los relojes de la última de las colecciones, la de Alta Joyería, se basa en la forma de los Reine de Naples. Y es que llamándote Breguet el peso de la historia es enorme.

Y además sin complejos. Hay por ahí mucha marca que apela a la historia más como herramienta de marketing que con auténtico fundamento, así que si hay una marca que de verdad pueda reclamar ese pasado ilustrado es sin duda Breguet. Y ocurre que tiene tan buen hacer en sus relojes que, aún siendo absolutamente clásicos, resultan extrañamente modernos. Bueno, extrañamente no es la palabra correcta. Las Tres Gracias de Boticelli fueron pintadas en 1482 (es decir, diez años antes del descubrimiento de América) y no creo que nadie pueda decir que no les resulta perfectamente contemporáneas. Eso es porque la belleza clásica siempre está vigente, y por eso lo están también los relojes de Breguet.

Este Breguet Classique Phase de Lune 7787 no es una novedad porque ya existía en oro rosa. Ahora se lanza en oro blanco, una variante que tiene muchos adeptos. Esto es porque, aunque generalmente es más caro (porque en su composición se usa el paladio), es también más discreto. A simple vista podría confundirse con acero, así que las piezas pasan más desapercibidas. La caja es absolutamente clásica en su redondez. Y prometo no decir más veces ninguna variante de la palabra “clásico”, porque es una obviedad redundante.

Como siempre en Breguet la carrura tiene un fino estriado, en este caso separado por el corrector de la fase lunar que le da nombre. Las asas son también muy clási- digooo, muy rectas, como siempre en la manufactura. Eso hace que aunque el diámetro sea de 39 mm el reloj parezca un poco más grande, porque necesita más espacio en la muñeca hasta que la correa empieza a bajar. Además, como es habitual, los pasadores de las asas están atornillados.

Pero no corre peligro de ser confundido con un reloj grande, eso desde luego. Como el bisel es escaso la esfera parece más grande. Lo cual le viene muy a mano porque pasan unas cuantas cosas en ella, y necesita el espacio para mostrarlas sin que se amontonen. Es una esfera hecha con esmalte Grand Feu, que garantiza que el brillo blanco no va a devaluarse con el tiempo. Si quieres saber más sobre el largo proceso de creación de las esferas con esmalte grand feu tienes que leer mi visita a la Manufactura Ulysse Nardin.

El esmalte ayuda a esconder la firma secreta de la manufactura. Solo se aprecia si la luz incide en cierto ángulo sobre la esfera, así que suele pasar desapercibida. En la siguiente foto se puede apreciar. Está en la línea que une la firma de Breguet con el número 3. Entre el tornillo central y el de la reserva de marcha. Lo mejor para verlo es abrir la foto en una pestaña nueva. Suerte.

Pero la firma es sólo un detalle menor entre tanta delicada belleza. Todas las manecillas son de acero azulado. Las horarias son por supuesto las conocidas como  “Breguet” con forma de pomme évidée (es decir, manzana hueca). La del segundero central tiene un largo contrapeso, heredero del de los relojes de bolsillo y que barre orgulloso toda la esfera. Su delgadez es la misma que la de la manecilla de reserva de marcha. Las dos agujas son de una compostura exquisita, con un perfil curvado que emite destellos azulados.

Tanto las indicaciones de la edad de la luna como de la reserva de marcha están marcadas con un singular gusto. Es todo delicado, pero sin resultar ñoño o afectado. Lo mismo ocurre con los numerales Breguet, rodeados a su vez por estrellas de seis puntas que crean minutos y flores de lis que marcan las horas (excepto en los puntos cardinales). ¡Es todo tan equilibrado! Me recuerda al juego inicial del oboe y el clarinete al principio de la Serenata nº 10 para viento en si bemol mayor de Mozart (esta de aquí), quien por cierto fue contemporáneo de Breguet -aunque murió mucho más joven-.

Dentro del reloj aparece el calibre de manufactura 591 DRL. Como muchos otros, el movimiento está basado en el antiguo Longines L990/Lemania 8815, que vienen de los años 70. Por cierto que fueron de los primeros calibres industriales que se movían a 4 hercios. Pero por supuesto está reconvertido por Breguet para que tenga un funcionamiento mucho más fiable y exacto. Integra, por ejemplo, un escape de áncora de sicilio y un volante ajustado en 6 posiciones, nada menos..  La decoración es fantástica, y como siempre destaca la masa oscilante y su trabajo de guilloché hecho a mano.

El reloj se complementa con una correa de aligátor terminada por un cierre plegable sencillo pero muy bien decorado. La piel tiene un tacto fantástico y el grosor exacto para darle firmeza sin restar elegancia.

El Breguet Classique Phase de Lune 7787 ya está disponible en los puntos de venta, y tiene un precio de 29.700 euros. Eso es 500 euros más que la versión en oro rosa. Yo los pagaría encantado. Más información en Breguet.es.

 

 

 

 

 

 



Tissot Everytime Swissmatic: relojes mecánicos por menos de 400 euros

 

Tissot entra en el competido mercado de los relojes mecánicos de bajo precio con los Tissot Everytime Swissmatic, que ofrecen relojes automáticos por debajo de los 400 euros. Vamos a ver cuáles son sus argumentos.

 

En mi opinión, uno de los grandes problemas que han hecho mella en la industria relojera suiza es su abandono de los jóvenes a la hora de ofertar relojes mecánicos. A menudo no había más opción que comprarte un reloj de cuarzo o comprar un reloj por encima de los mil euros. Aquí hablamos casi siempre de relojes de varios miles de euros con total normalidad, pero la verdad verdadera es que a la mayoría de nosotros pensar en gastar más de 200 euros en un accesorio nos hace que como mínimo nos lo pensemos bien.

Afortunadamente el reloj tiene un halo de prestigio como para justificar gastarse más dinero en su compra, porque se considera una especie de entrada a un estadio superior de presencia personal; es un elemento que dice mucho de quien lo lleva. O al menos así es para los que tienen de 30 años para arriba. Los jóvenes de ahora prácticamente han perdido esa noción, o si la tienen es hacia gente más mayor; no la reconocen como una necesidad para ellos.

Así que para el común de los mortales -jóvenes, me refiero- el tener que sacar más de 1.000 euros para comprarse un reloj mecánico entra dentro de la zona complicada, porque la pieza debe tener argumentos suficientes que justifiquen el desembolso. Sin embargo siempre ha habido una buena respuesta cuando los precios son asequibles. En esto Seiko y Orient lo han sabido hacer muy bien porque ofrecen relojes fantásticos, con calibres de manufactura y acabados excelentes y a menudo por menos de 300 euros.

O, si nos centramos en la industria Suiza, Certina ha gozado durante años del favor del público con sus relojes DS y DS 1, considerados por los aficionados como relojes perfectos por su estupenda relación calidad-precio: el DS 1 Powermatic 80 no llegaba a los 700 euros. Pero desde hace casi una década las casas relojeras parece que sólo se preocupan por los profesionales con capacidad para comprar como mínimo un GMT. El problema es que si no estás educado desde joven en la cultura del reloj, de mayor es probable que no lo necesites. Eso es lo que ha llevado a despoblar de relojes las muñecas: los jóvenes no lo consideran un instrumento necesario. Prefieren presumir de móvil que de reloj.

Swatch, como siempre tan innovador, se dio cuenta de esto y en 2013 lanzó el Sistem51, llamado así  porque el calibre mecánico automático tenía sólo 51 piezas. El reloj seguía todos los parámetros de Swatch: hechos en plástico, multicolor, asequibles (140 euros). En 2016 lanzó los Swatch Sistem51 Irony, que incluía caja de acero y costaban un poco más: a partir de 175 euros.

Ahora Tissot ha llevado la idea más allá con los Tissot Everytime Swissmatic. Afortunadamente Tissot ha elevado la calidad de la propuesta del Sistem51 en términos de refinamiento del producto. Pero sobre todo ha cambiado la caja: el Sistem51 utiliza la misma que lleva usando desde los años 90 y que, cuando el material es el acero, resulta incómoda porque el peso acentúa su forma (que no es de la más ergonómicas).

La de los Tissot Everytime Swissmatic es de acero 316L, el llamado quirúrgico por ser hipoalergénico.  Tiene 40 mm de diámetro, así que salvo en muñecas muy delgadas va a encontrar buen acomodo. La altura de la caja es de 11,6 mm y presenta unas asas bien diseñadas. Todo el conjunto está pulido a espejo y biselado, de manera que no hay ángulos abruptos.

Pero la caja resulta invisible cuando tenemos el reloj puesto y lo miramos, porque prácticamente no tiene bisel. Así que lo que vemos es todo cristal -de zafiro, por cierto- y esfera, lo que le hace parecer más grande de lo que es. Sobre todo el modelo de esfera blanca, claro. El conjunto tiene un aire muy BauHaus, con un diseño minimalista y sobrio.

Hay dos cosas que me gustan de la esfera y en las que se nota que Tissot siempre busca dar calidad: los índices son aplicados, lo que se agradece porque da más empaque a la esfera. Las manecillas son de tipo índice, que se distinguen por ser finas en la base y ensancharse después. Es un toque muy de los años 60 y le da cierta energía que lo hace menos serio.

El calibre Swissmatic, que es como lo ha llamado Tissot, tiene unas respetables 75 horas de reserva de marcha y, con el rotor satinado, una presencia más que aceptable. Pero ¿cómo es de preciso? Yo no he hecho mediciones, pero el otro día estuve hablando con el dueño de una manufactura de altísima-altísima relojería y me contaba que él tenía uno. Me contó que no lo llevó puesto (sólo faltaría, que le vieran llevar uno), pero que hizo pruebas de en distintas posiciones del reloj y que su comportamiento era “sorprendentemente bueno”. Le pregunté si me estaba gastando una broma y me confirmó que no, que era de verdad muy bueno. Pues ahí lo dejo.

Los Tissot Everytime Swissmatic se ofrecen con una correa de tela, con correa de piel (la que vemos aquí) y con un brazalete de acero estilo antiguo, con la construcción “granos de arroz”. Si me preguntas, la verdad es que el brazalete es decepcionante: es extraordinariamente delgado, da aspecto de fragilidad y el brillo no le favorece nada. Y me sorprende, la verdad, cuando puedes por ejemplo comprarte un reloj de Mr. Jones como los que mostré aquí que valen menos pero que tienen una milanesa mucho mejor que este brazalete. Y eso por no mencionar la del Apple Watch, que debería ser la referencia para la industria suiza.

Aún así los relojes tienen una garantía internacional de dos años, un detalle importante para generar confianza en el consumidor.  Los precios de los Tissot Everytime Swissmatic son desde luego tentadores: tanto con la correa NATO como con la de piel el precio es de 395 euros, mientras que con el brazalete el precio es de 450 euros.

Los Tissot Everytime Swissmatic son un paso en la dirección adecuada, y la capacidad de Tissot para hacer una oferta amplia de diseños los pone en una excelente posición para la carrera de fondo que ahora comienza. Y no perdamos de vista que los diseños suizos resultan mucho más atractivos en nuestro mercado que los orientales, a los que siempre les falta algo de pasión en mi opinión. Los relojes ya están disponibles en el tienda online de la marca y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es.

 

 



En la muñeca: Zenith Heritage 146

 

Los nuevos Zenith Heritage 146 constituyen una perfecta edición de inspiración vintage que además incluye el gran calibre El Primero. A pesar de su aspecto discreto, para muchos -y me incluyo- es uno de los mejores relojes del año.

 

Zenith ha pasado por unos años convulsos en los que se temía incluso por su desaparición. Sin embargo parece que en 2017 toma nueva impulso bajo la dirección de Julien Tornare, a quien entrevisté hace no mucho. No es que ya estén solucionados todos los problemas ni mucho menos, queda mucho trabajo por delante y en la situación dubitativa en la que aún está la industria no hay ningún futuro garantizado. De hecho en ninguna industria está el futuro garantizado, pero en la relojera desde luego que no.

Pero la colección presentada en Baselworld 2017 hizo mucho ruido porque se empiezan a ver cosas interesantes que le pueden dar juego a la manufactura. Una de ellas es el nuevo Zenith Heritage 146, que demuestra lo actual que puede ser un buen diseño aunque tenga muchos años.

El Heritage 146 lleva dentro el calibre El Primero, uno de los primeros cronógrafos automáticos aparecidos en 1969, y el único que se movía a una frecuencia de 5 hercios, o 36.000 alternancias por hora. Desde entonces El Primero es un icono. Todo buen aficionado a la relojería tiene o quiere tener uno.

De hecho en 2016 Zenith presentó el Elite Chronograph Classic también con el calibre El Primero , pero es el Heritage 146 el que más sabor vintage rezuma. Esto es porque usa la misma caja que el El Primero original, con la referencia A386. Mide 38 mm de diámetro y 12,45 mm de altura y combina la parte superior de las asas satinadas con superficies pulidas. Está especialmente bien hecha la franja pulida que recorre de un asa a otra. Le da un toque de elegancia y suaviza sus formas angulosas.

Los pulsadores del cronógrafo son de pistón, como corresponde a un modelo vintage, y es un placer pulsarlos. Hay poco que añadir a lo que ya sabemos del calibre El Primero. Da gusto ver a través del cristal de zafiro como engranan la rueda de pilares y el embrague horizontal. Además, como la caja es de sólo 38 mm, el calibre llena todo el espacio disponible y aumenta esa sensación de instrumento mecánico, de herramienta creada para el trabajo duro. Y además está el rotor característico de este calibre, con su estrella central que lo hace reconocible a primera vista. Para completar el trabajo, el calibre tiene una autonomía de 100 horas, como 100 son los metros hasta los que el reloj se puede sumergir sin tener problemas con el agua.

Pero si el reloj es bonito por dentro, mucho más lo es en la esfera. Está disponible en dos colores, azul marino y marrón. Como la decoración es de rayos de sol los tonos de los colores varían según les de la luz, así que te puedes pasar un buen rato mirándolos. Tiene una configuración de dos subesferas: la del pequeño segundero a las 9 horas es completamente años 60, y le queda genial. A la derecha está el contador de 30 minutos.

Como sólo tiene dos subesferas el resultado es muy elegante, hasta el punto de que el reloj puede pasar perfectamente como reloj de vestir, aunque sea un cronógrafo. Es un reloj que no pasa desapercibido. Te gusta vértelo puesto y les gusta a quienes lo ven.

Como su medida es tan discreta, es un reloj que queda bien en cualquier muñeca. A mí, que me gustan los relojes un poco más grandes, este Zenith Heritage 146 me tiene fascinado. El precio de ambas versiones es de 6.900 euros. Más información en Zenith.es.

 

 



En la muñeca: Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport

 

Los  Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport son los nuevos modelos de la alianza entre las dos casas, que comenzó en 2012. Son los más sencillos hasta ahora, y seguramente los más atractivos.

 

El Octo (cuya última hornada vimos en vivo aquí) ha sido siempre la plataforma usada por Bulgari en sus manifestaciones artísticas en conjunto con Maserati. Tiene todo el sentido porque el Octo se ha convertido en el -merecido- buque insignia de la relojería de Bulgari (si no contamos el Serpenti), y además sus formas encajan bien con las atrevidas formas de los vehículos de Maserati.

Hasta ahora todos los modelos habían sido cronógrafos, por lo que estos Bulgari Octo Maserati son una excepción. Ambos comparten medidas y un movimiento propio de minutos retrógrados y horas saltantes, además de un diseño de los numerales que es el mismo que el del cuentarrevoluciones de Maserati.

BULGARI OCTO MASERATI GRANLUSSO

Su nombre ya lo indica: Gran Lujo. Los dos Bulgari Octo Maserati son llamativos y destilan calidad por cada esquina y cada ángulo de sus formas. Pero es obvio que la construcción de la caja en oro rosa le da un aspecto mucho más suntuario que la versión en DLC negro.

Las dos cajas tienen 41,5 mm de diámetro y conservan la forma del Octo original. Es decir, no es la caja del Octo Roma, más redonda, sino del modelo primigenio. Esto le dota de un porte mucho más musculado, a tono con el tipo de vehículo con el que se asocia. Sin embargo la altura no es excesiva; yo diría que no pasa de los 14 mm, aunque no lo puedo asegurar. En cualquier caso mezcla bien con la camisa.

Lo que se ve en la esfera es una manecilla que recorre una escala de minutos retrógrada. Es decir, cuando llega a 60 vuelve a cero. Por tanto, lo que vemos en la gran ventana circular no es la fecha, sino la hora saltante. Por supuesto la inspiración es la del cuentarrevoluciones del coche, y el efecto está muy logrado.  Debajo de la ventana de la hora, el tridente de Maserati. Queda discreto y muy elegante, ya que se ajusta al ancho de la ventana. Todo ello sobre una esfera antracita que añade aún más refinamiento al conjunto.

Como decía, el movimiento -llamado BVL 262- es de manufactura y remonta sus orígenes a Gerald Genta. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Está muy bien decorado, con Côtes de Genève, acaracolado en la platina y bordes achaflanados. En la versión final un gran logotipo de Maserati aparece grabado en el zafiro. Sin embargo en esta versión que pude ver no estaba, así que se puede apreciar mejor el movimiento.

Es llamativo como, siendo el mismo reloj, las opciones estéticas los haga parecer tan distintos. Vamos a ver los argumentos del otro miembro de este duetto italianissimo.

BULGARI OCTO MASERATI GRANSPORT

Lo que en el anterior modelo era oro rosa aquí es acero con tratamiento Diamond-Like Carbon negro. Más deportivo, más agresivo y más juvenil. La esfera también es negra, con un graneado grueso que acentúa su efecto competitivo. Además los numerales, que también están satinados y aplicados a mano, tienen en el tramo final los minutos en azul, que recuerda a la parte más exigente de las revoluciones de los coches.

Todos los acentos son azules. También en la única manecilla y en la hora. En la base del cuentaminutos, junto al cero, aparece escrito “x10” (también en la versión de oro). Un buen toque que recuerda al “x1000” de los cuentarrevoluciones. En el modelo de las fotos, aún en prototipo, no aparece la corona de Maserati, pero sí lo hizo en la versión final.

El recubrimiento en negro lo hace parecer más pequeño que su hermano de colección. Por cierto que ambos relojes comparten la misma hermeticidad: 100 metros. No es que nadie se vaya a ir a bucear con ellos, pero se agrace a Bulgari que se haya esforzado en este aspecto, que muchos otros descuidan.

Los dos modelos integran correas de piel integradas con pespuntes en oro o azul, que imitan el cosido de los asientos del GranTurismo nuevo. El coche fue presentado en la reciente feria de Frankfurt, donde también se desvelaron los dos Bulgari Octo Maserati.

Lo más lógico es que los relojes se lo compren los afortunados poseedores de un Maserati. De hecho el GranSport solo lo pudo comprar aquellos 30 afortunados que además compraron un Maserati GranTurismo o un GranCabrio en el pasado Goodwood Festival. Sin embargo la versión en oro no es una edición limitada. Y, a decir verdad, la versión GranSport también está anunciada en la web de la casa. Sea como fuere, el precio del GranSport es de 12.500 euros. Por su parte, el precio del Bulgari Octo Maserati GranLusso es de 29.900 euros. El reloj se vende exclusivamente en las boutiques de Bulgari. Más información en Bulgari.es.

 



En la muñeca: Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar

 

He tenido la suerte de poder llevar durante una semana el Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar, presentado en Baselworld 2017 y que ahora se pone a la venta. Vamos a ver sus características y precios.

 

Glashütte Original es una de las grandes casas relojeras alemanas y una de las más ilustres vecinas de la ciudad de Glashütte. Glashütte es el epicentro de la relojería de Sajonia, una región que ha establecido sus propios criterios que deben observarse para que un reloj lleve ese sello de procedencia que garantiza su calidad. Cuando visité su manufactura (el reportaje se puede leer aquí -la primera parte- y aquí) pude comprobar como esos requisitos, y más, se cumplen escrupulosamente para crear una colección que va de lo más clásico a lo más funky.

En esa búsqueda constante de la mejora de la calidad de sus productos, el año pasado presentó el calibre 36, que es el movimiento base sobre el que van a ir construyendo los nuevos relojes. Se mostró en marzo un reloj de tres agujas. Siete meses después, en octubre, aparecieron modelos con gran fecha y con gran fecha y fase lunar, a cuya presentación acudí y que traje en este artículo.  Ahora tenemos nada menos que un calendario perpetuo, que es una de las consideradas altas complicaciones. Hay que quitarse el sombrero ante la capacidad de desarrollo de la casa.

El Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar se beneficia de todo lo que tiene el calibre, que no es poco. Hablé extensamente sobre las características del calibre 36 en el artículo sobre su presentación (éste de aquí). Por tanto no me voy detener mucho en los aspectos técnicos para no ser repetitivo, pero si voy a apuntar un par de cosas que hay que tener en cuenta para saber porqué este reloj está a la cabeza de la innovación.

Para empezar tiene una reserva de marcha de 100 horas con un sólo barrilete, que además se carga transmitiendo la energía desde el rotor al barrilete gracias a tres ruedas dentadas que se engranan directamente, reduciendo así el número de piezas y de paso los ajustes y sustituciones cuando tenga que pasar por el taller de mantenimiento.

El volante está regulado en 6 posiciones, lo que le convierte de facto en un cronómetro. Pero además, como la entrega de la energía desde el muelle real es muy constante el  reloj guarda parámetros de cronógrafo hasta el final de la cuerda.

De hecho el reloj pasa un test de 24 días, y Glashütte Original entrega un certificado personalizado de cada reloj, con los datos de su comportamiento durante el test. Por supuesto la decoración tiene los más altos estándares de la casa, y sigue los criterios estéticos de los relojes sajones: platina de tres cuartos, nervaduras Glashütte, que es como se llaman las Côtes de Genève en Sajonia, ajuste por cuello de cisne y tornillos azulados.

El Senator Excellence Perpetual Calendar  se presenta en oro rojo o, como esta versión, en acero. No es habitual que las altas complicaciones se presenten en acero y es de agradecer, porque hace el precio un poco más asequible para el común de los mortales. La caja tiene 42 mm de diámetro y 12,8 mm de altura, así que no es pequeña. Presenta la clásica y elegante mezcla de superficies pulidas y satinadas, y en la carrura encontramos cuatro pulsadores para corregir las cuatro indicaciones de la esfera.

En la esfera galvanizada en plata encontramos a las 12 el indicador de año bisiesto. A las 2:30 el mes y a las cuatro la gran ventana de fecha Panorama, un desarrollo de Glashütte Original que consigue tener los discos de decenas y minutos al mismo nivel, de manera que pueda estar abierta. En otros relojes se utiliza un doble cuadrado para esconder el desnivel de los discos.

A las 7:30 nos encontramos la ventana de las fases lunares típica de Glashütte Original, muy bonita. Por último a las 10: 30 tenemos el día de la semana. Todo el conjunto está bien proporcionado y, junto con la forma de las manecillas, recuerda a los antiguos cronómetros marinos.

Sin embargo el tamaño de la caja del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar es plenamente contemporáneo, y el reloj tiene presencia en la muñeca. Mucha personalidad dentro de su clasicismo. Y por supuesto queda muy bien. Cuando te pones un reloj nuevo la muñeca va a tener que luchar con la correa (de aligátor, en este caso) porque las pieles suelen resistirse a abandonar la rectitud original para someterse a la curva del brazo, pero no fue así en este caso.

Una vez encontrada la medida el conjunto se asienta perfectamente y enseguida te sientes cómodo con el reloj. Como decía antes, dentro de lo muy clásico que es el reloj resulta muy atractivo, y te das cuenta de que lo miras mucho más a menudo de lo que creerías en un principio.

El precio de la versión de oro rojo es de 32.900 euros mientras que la versión de acero del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar tiene un precio de 20.200 euros, que es muchísimo más barato de lo que suele ser habitual las altas complicaciones en las marcas de alta relojería. Ese es uno de los objetivos de la manufactura, ofrecer alta relojería a precios razonables. Este reloj es buena prueba de ello. Ya está disponible en la boutique de la casa en Madrid, y se puede encontrar más información en GlashütteOriginal.com.



Oris Staghorn Restoration Limited Edition: fotos en vivo y precio

 

El nuevo Oris Staghorn Restoration Limited Edition es un excelente reloj de buceo que además ayuda a una buena causa: la conservación de los arrecifes de coral.

 

Hacía demasiado tiempo que no me había puesto ningún Oris, y en el momento que me probé éste me di cuenta de lo que hecho de menos los relojes de la marca. Oris siempre ha sabido hacer instrumentos bien pensados, bien construidos y muy atractivos. Combinan perfectamente practicidad con presencia sin necesidad de diseños estridentes. Este Oris Staghorn Restoration Limited Edition es un buen ejemplo.

Por otro lado el apoyo de las marcas relojeras a proyectos solidarios es de larga tradición, y en el caso del cuidado y protección de los océanos hay muchas marcas que ofrecen distintos tipos de ayuda. Y qué bien que lo hagan, porque ya sabemos el alarmante mal estado de un elemento tan absolutamente indispensable y abundante como para dar nombre a nuestro Planeta Azul.

En concreto, Los arrecifes de coral del mundo se enfrentan a una grave amenaza. Según los informes, una cuarta parte de estos delicados ecosistemas ya han sido dañados más allá de la reparación a través del blanqueo, la sobrepesca y el turismo descuidado, con dos tercios que permanecen bajo mayor amenaza.

La Coral Restoration Foundation es una organización de conservación sin ánimo de lucro que trabaja para preservar los arrecifes de coral del mundo. Coral Restoration Foundation ha logrado una diferencia tangible en los océanos del mundo. En 2015 plantó 22.502 nuevos corales a través de sus programas de voluntariado de replantación y está preparando otros 40.000 para repoblar los arrecifes nativos. También organizó 72 programas de buceo para educar y fomentar el voluntariado para tomar medidas y salvar a nuestros océanos. El Oris Staghorn Restoration Limited Edition nace para apoyar esta labor.

El reloj comparte los criterios estéticos de la colección Aquis, renovados en 2017, y es muy atractivo. Tiene una caja de acero de 43,5 mm, lo que le hace visible pero no desproporcionado. Por encima se ubica un bisel con disco de cerámica negra pulida y numerales blancos. Para el conteo de 15 minutos se ha elegido el color naranja, que es el color del coral.

El Oris Staghorn Restoration Limited Edition es hermético hasta los 300 metros, con toda seguridad 250 metros más del límite máximo al que se van a sumergir muy poquitos de aquellos que tengan el reloj. Pero una hermeticidad de ese nivel y el bisel de cerámica le permite competir en la liga de otros relojes de buceo de mucho más precio. Para conservar la hermeticidad la corona es roscada y tiene dos protectores a ambos lados.

La esfera está muy bien resuelta. A juego con el naranja del bisel está la aguja del segundero central, además de la fecha y el día. Éste se indica de manera muy ingeniosa, con una secuencia de siete ventanillas caladas sobre una sección circular que discurre en la parte interior central de la esfera, cada una de las cuales se rellena de color naranja en el día apropiado.

El conjunto queda muy bien. Resulta armonioso y a la vez muy dinámico. Los índices están aplicados, con una buena inyección de Super-LumiNova. Lo mismo ocurre con las manecillas, que además tienen distinta anchura para que se distingan bien en la oscuridad. Y, como es preceptivo para un reloj de buceo, el segundero también es fosforescente, al igual que el triángulo sobre las doce.

El resultado es impecable, como se puede ver. El reloj está disponible con una correa de caucho, como es obvio en reloj de inmersión. Pero a mí me ha gustado mucho el brazalete de acero, porque combina el pulido con el satinado de manera intachable. Da auténtica sensación de calidad, y queda muy, muy bien. Por dentro lleva el calibre automático 735,  cuya base es el más que conocido Sellita SW 220-1.

El Oris Staghorn Restoration Limited Edition es -claro- una edición limitada, en este caso a sólo 200 unidades. Por supuesto es discutible, pero a mí me parece el más bonito de todos los relojes de buceo de Oris, exceptuando los de inspiración vintage. El reloj ya está disponible y su precio es de 2.100 euros. Más información en Oris.es.

 

 



Calidad y precio: Tres relojes para todos los días de Hamilton

 

Ahora que se acaba el verano y hay que volver al trabajo es el momento de elegir qué reloj nos va a acompañar en nuestro puesto. Traemos aquí una propuesta de tres relojes para todos los días de Hamilton: bonitos, funcionales y a buen precio.

 

Muchas veces me preguntan por relojes que no cuesten mucho, y para eso los de cuarzo son imbatibles. Pero el número de cuarzos es infinito, como lo es la calidad que muestran unos y otros. Aquí no voy a hablar de relojes de cuarzo muy baratos pero mal hechos, sino de aquellos que, costando algo más, garantizan durabilidad y sobre todo buena construcción. Para eso el grupo Swatch se las pinta solo-también en los relojes mecánicos baratos- y creo que estos tres relojes para todos los días de Hamilton son una opción muy buena.

BROADWAY DAY DATE

El primero de estos tres relojes para todos los días de Hamilton es el Broadway Day Date. Los Broadway son una colección nueva presentada por Hamilton el año pasado, que vimos en este artículo con fotos en vivo. La propuesta original, más seria, ha dado paso este año a una diversificación de modelos y a la introducción del cuarzo.

El usar modelos de cuarzo es normal en las marcas de nivel medio, porque tienen que llegar a cuanta más gente mejor. Lo bueno de Hamilton es que lo hace sin aguar la calidad, así que la sensación de los modelos de cuarzo es tan buena como la de los mecánicos (si no te importa que sean de pila, claro).

Los Broadway de este año aprovechan la característica banda central que recorre de arriba abajo el reloj para ofrecer distintas combinaciones de colores. Esta, por ejemplo, hará las delicias de los seguidores del Barça. El que estamos viendo aquí es el más informal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, sobre todo por su correa de piel pero recubierta en el frontal con tela (muy bonita por cierto, con su color oliva). Así que se puede usar tanto el fin de semana como durante el trabajo, cualquiera que sea donde éste se desarrolle.

Tiene una caja de acero satinado de 40 mm de diámetro, pero parece incluso más pequeño gracias a la delgadez de la caja. La esfera presenta índices aplicados y manecillas impregnadas de Super-LumiNova en cantidad más que suficiente para una lectura correcta en la oscuridad. Tiene un precio de 550 euros, que no está nada mal para un reloj que puedes llevar 7 días a la semana.

 

 

HAMILTON JAZZMASTER GENT

El más formal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, El Jazzmaster Gent Quartz pertenece a la colección Jazzmaster, que es la más abundante en modelos de la casa. Es la más clásica y por tanto obedece mejor a los códigos de los relojes de vestir: un reloj de tres agujas y fecha, en una caja de 40 mm de diámetro y sólo 9 de altura.

Aunque hay varios modelos más, en este caso la esfera es de un tono antracita pero con toques leves de marrón, dependiendo cómo le incida la luz. La esfera tiene un bisel exterior blanco en el que comienzan los índices con forma de diamante. Terminan bien dentro de la esfera, lo que le da continuidad al conjunto. La discreta decoración rayos de sol es clásica y a la vez elegante.

Las manecillas con forma Dauphine son también clásicas y terminan dando al reloj ese aire de los años 50, aunque con un porte contemporáneo. Además tienen inserciones de Super-LumiNova, lo que siempre es de agradecer. Por último, la correa de cuero marrón tiene una buen tacto y grosor. El reloj cuesta 495 euros.

 

JAZZMASTER POWER RESERVE

El último de los tres relojes para todos los días de Hamilton es este Jazzmaster Power Reserve. Como resulta obvio por el nombre y el indicador de reserva de marcha, estamos ante un reloj mecánico. Porque la marca también tiene hueco para relojes de vestir mecánicos pero de precio asequible. Y al ser parte de la familia Jazzmaster también sigue los códigos clásicos.

El reloj es más grande que los otros dos, porque crece hasta 42 mm. Pero ciertamente el bisel estrecho y pulido y la esfera en un plateado muy clarito, casi blanco, hace que el reloj parezca grande. Aunque como tiene una altura discreta en absoluto parece fuera de control. De hecho queda muy bien.

En la esfera destacan por un lado el indicador de reserva de marcha, que se hace notar por su tamaño y por la combinación gris y rojo. Por otro, las manecillas azules, todo un acierto a mi entender. Es verdad que le quita formalidad, especialmente porque se combina con el blanco de la Super-LumiNova. Pero yo creo que es la clave para pasar de un reloj sin más a uno muy atractivo.

Por dentro lleva el calibre H3, que en otras partes del Grupo Swatch se hace llamar Powermatic 80. Y es que la reserva de marcha del reloj es de 80 horas, algo que no se ve en relojes de este nivel de precio. Hamilton hace que le decoren el calibre a su gusto, y por eso siempre que lo equipa añade un cristal trasero para disfrutar de él. Muy bien.

De este Jazzmaster Power Reserve hay varias versiones, dependiendo del color de la esfera y de si lleva correa o brazalete. Esta versión con brazalete de acero es la más llamativa porque está muy bien hecho, con su acabado satinado y un buen cierre plegable. El precio con brazalete es de 1.195 euros, mientras que las versiones con correa de cuero cuestan 1.145 euros.

En definitiva, siempre hay una opción para poder llevar un buen reloj sin tener que gastarse un dineral. Es obvio que de estos tres relojes para todos los días de Hamilton yo prefiero el último porque siempre da más placer tener un reloj mecánico. Pero cualquiera de las opciones -y otras que tiene la marca- son buenas. Más información en Hamilton.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange

 

El Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange es una pieza peculiar: es un reloj inspirado en un vehículo que en realidad no existe. Y sin embargo el resultado es muy bueno, como vamos a ver con las fotos en vivo y el precio.

 

La cara más conocida de Bell & Ross es Carlos Rosillo (a quien hemos visto en Horas y Minutos alguna vez). La que no se ve tan a menudo es la de Bruno Belamich, que es el diseñador de la casa. Si no conocías los dos nombres, ahora ya sabes de dónde viene el nombre de la marca. Pues bien, Bruno diseñó un vehículo que recordaba mucho al Aston Martin Vulcan, y de paso el primero de los BR 03-94 Aéro GT.  Éste de aquí abajo.

El vehículo nunca se llegó a construir lo cual, a decir verdad, no deja de ser una decepción: si ves un diseño sobre el papel que es muy bueno quieres verlo en vivo. Eso es lo que había ocurrido en 2014 con la motocicleta B-Rocket, cuya presentación reflejamos, con fotos y vídeo, en este artículo.

Sea como fuere el bólido no se materializó, pero sí evolucionó. Este año en Baselworld 2017 la casa presentó el mismo coche pero en naranja. El color hace que el coche sea más vistoso, pero a decir verdad a mí personalmente me llamó la atención lo justo, precisamente porque sólo es un dibujo creado por ordenador. Lo que sí me llamó mucho la atención fue el reloj que sigue su estela, el BR 03-94 Aéro GT Orange.

El hecho de que sea un BR 03-94 acota las medidas del reloj, porque esa denominación significa siempre una medida de 42 mm en cada lado de la icónica caja cuadrada. En eses sentido no hay novedad, porque tampoco hace falta que la haya: la caja tiene personalidad propia y funciona bien tanto en hechuras como en estética. Para ello alterna el satinado general con un pulido en el canto del bisel y los tornillos. Estos están alineados correctamente porque los que garantizan la hermeticidad (100 metros) son los del fondo de la caja.

Como ya es costumbre en estos relojes “temáticos” -por así decir- el pulsador de puesta en marcha y paro del cronógrafo está anodizado en el color del reloj. La corona está decorada con “Clous de Paris” (Clavos de Paris), lo que facilita el agarre, y además lleva grabado el logotipo de la casa. Nada nuevo en la colección, salvo el naranja. Pero es que, como se puede ver, el susodicho naranja hace mucho.

La esfera está realmente conseguida. Hace no mucho veíamos fotos en vivo de los Garde-Côtes (en este artículo) que también vienen marcados por el naranja. Y sin embargo en esos relojes el uso del color era más bien moderado. Casi lo llamaría tímido. No es el caso de este BR 03-94 Aéro GT Orange. Aquí se ha usado el naranja con generosidad, y el resultado no puede ser mejor. Si volvemos a mirar la versión del año pasado y la comparamos con esta nos resulta un tanto anodina, mientras que esta es vibrante, estilosa, potente pero con un aire festivo.

La estructura calada de la esfera se anima con el color, que le da mayor sensación tridimensional. Es cierto que también complica la lectura de las subesferas, que además tienen una disposición inusual: segundero a las 12, 12 horas a las 6 y 30 minutos a las 9. Desde luego si alguien quiere usar este reloj para medir tiempos con exactitud en las manos tiene un cronógrafo estupendo. Pero si lo que quiere es leer esos tiempos rápidamente, lo va a tener bastante más complicado.

¿Importa? No, no mucho. Es decir, que no se me entienda mal. La lectura de la hora y minutos es buena porque las manecillas resaltan sin problemas. Son las manecillas del cronógrafo las que tienen más dificultades para sobresalir. Y desde luego la del pequeño segundero, que al ser de hélice requiere buscar la pala con Super-LumiNova  para saber qué segundo es. Y por encima tiene el nombre de la marca grabado en el cristal, lo que no ayuda nada. En la oscuridad, sin embargo, se lee muy bien.

Otro de los elementos que requiere de la ayuda del dueño es la lectura de la fecha. Aparece en una ventana de sector en la que se leen tres fechas. Pero una de ellas es sólo un punto (las pares), así que hay que hacer la cuenta. Hay que deducir el número cuando es par.

Pero sin embargo el reloj funciona, y funciona bien. Hay algo alegre y atractivo en ese conjunto poco coherente de piezas satinadas en naranja que atraviesa la esfera, y que se repite en el bisel exterior de la esfera que sirve para ubicar el taquímetro. No sé, a mí me gusta el reloj, me pone de buen humor. Y eso que yo los esqueletados no es que los tenga precisamente entre mis preferencias.

Entiendo que, como en otras ocasiones, este BR 03-94 Aéro GT Orange lleva dentro un calibre Sellita SW300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es una configuración muy habitual en Bell & Ross (y en muchas otras marcas). De ser así estaríamos hablando de frecuencia de 4 hercios, parada de segundero y 42 horas de reserva de marcha.

Como bien se puede leer en la trasera del reloj es una edición limitada a 500 unidades, equipadas con una correa de piel de becerro negra perforada con ribete naranja y tela sintética ultrarresistente negra. La hebilla de ardillón es de acero pulido-satinado.

Ya estamos acostumbrados a ver en la muñeca las cajas de Bell & Ross, así que es casi redundante decir que el BR 03-94 Aéro GT Orange queda muy bien puesto. Se acomoda sin problemas e inmediatamente está integrado. Se queda ahí esperando a cuando quieras alegrarte el ojo con el naranja. El reloj tiene un precio de 7.900 euros y ya está disponible en las boutique electrónica de la marca y en sus distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



IWC Portofino Hand Wound Moon Phase: fotos en vivo y precios

 

Vamos a ver el IWC Portofino Hand Wound Moon Phase, una nueva belleza en dos versiones -acero y oro- que además homenajea al Portofino original.

 

Portofino Original de 1984. Foto de Steve G.

En contra de lo que se puede pensar por el aspecto clásico, el Portofino apareció en el mercado por primera vez en 1984, en esta versión que vemos aquí arriba que era manual y con fase lunar. Como el Portofino Hand Wound Moon Phase que vemos hoy. Sin duda el de 1984 tenía un aspecto muchísimo más clásico y a la vez fiel al origen de los relojes de pulsera de la manufactura: relojes de bolsillo que se atan a la muñeca.

Comparando las dos fotografías se ve cómo el Portofino Hand Wound Moon Phase de 2017 es más refinado y elegante, además de mucho menos adusto. Es curioso que IWC lo haya lanzado de manera tan soterrada, sin darle la difusión que merece. Es verdad que éste es el año de la nueva colección Da Vinci, de los que ya hemos visto los modelos de mujer (aquí) y la Laureus (aquí) y veremos más. Pero en mi opinión este reloj se merece más difusión, porque me parece un acierto. De hecho es el Portofino que más me ha gustado hasta la fecha.

Ya existía un reloj en la colección con calibre manual, indicador de reserva de marcha y pequeño segundero a las 6. Es la referencia IW410103 (en acero). El diámetro del nuevo Portofino Hand Wound Moon Phase es el mismo (45 mm), pero la altura pasa de 12 a 13,5 mm con la adición del módulo de fases lunares. Un milímetro y medio pero ¡qué cambio! El reloj es distinto y muuucho más atractivo.

Hay que reconocer que la capacidad de seducción de una ventana de fase lunar, cuando está tan bien hecha como esta, es total. Sabe unir la precisión técnica -en este caso sólo se desvía 1 día de cada 577,5 años- con el romanticismo que siempre inspira nuestro satélite.  Aporta una calidez especial a la esfera sin restar ni un ápice de masculinidad al reloj. Hay que celebrar por tanto que vuelva a la colección (aunque ya estaba en los de mujer).

A las 6 horas se sitúa la subesfera del pequeño segundero, esculpida sobre la esfera para darle mayor profundidad y enmarcada con un anillo de oro, como los índices y manecillas. Como siempre en el Portofino el 60 está pintado en un granate que iguala el de los dos últimos días de la reserva de marcha. Que es de 8 días, aunque IWC afirma que podría funcionar hasta 9.

Si damos la vuelta a la caja vamos a ver el calibre de manufactura 59800. Como también ocurre en los Portugieser, IWC honra su tradición de movimientos grandes -provenientes de los relojes de bolsillo- y los muestra al máximo, con unos biseles muy estrechos (al igual que en el anverso). Da gusto ver todo el hueco de la caja lleno de mecánica.

Además de la reserva de marcha ya mencionada, el movimiento tiene parada de segundero y espiral Breguet. La decoración se limita a perlage y Côtes de Genéve, pero como siempre está muy bien realizada. A las doce se puede ver parte del gran barrilete. Desafortunadamente el reloj es sólo hermético hasta 30 metros.

El Portofino Hand Wound Moon Phase es un reloj grande, como todos los Portofinos. Como casi todos los IWC. Pero eso no quiere decir que se lleve mal, sino más bien al contrario. Siendo relojes de vestir, no son sin embargo de los que quieren pasar de puntillas por la muñeca y esconderse bajo el puño de la camisa. Más bien al contrario, son una afirmación por parte de su dueño de saber lo que es la elegancia, pero sin renunciar a la personalidad propia.

La correa de aligátor, como siempre hecha por Santoni y como siempre de altísima calidad, contribuye a remarcar la rotundidad con la que se expresa la pieza, subrayada por unas asas poderosas que, orgullosas, tardan en inclinarse hacia el dorso del brazo.

El IWC Portofino Hand Wound Moon Phase se presenta tanto en acero (referencia IWC516401) como en oro con esfera color antracita (IW516403). Sus precios son de 13.300 euros para la versión que hemos visto en este artículo y de 23.600 euros para la versión en oro, y ya están disponibles en la boutique de la marca. Más información en IWC.es.

 



En la muñeca: Longines Legend Diver

 

Vamos a ver el Longines Legend Diver, uno de los iconos de la casa que ahora se lanza con milanesa. Y lo vemos con fotos exclusivas, vídeo y precios.

 

Con la aparición del Blancpain Fifty Fathoms en 1953  (de cuyas numerosas versiones se pueden encontrar fotos en vivo y precios aquí) comienza la era de los relojes de buceo. Como ha ocurrido infinitas veces a lo largo de la historia, el reloj fue fruto de una demanda militar. Pero en los 50 el buceo había pasado ya a formar parte de los gustos recreacionales de la sociedad, así que pronto todas las marcas tendrían un reloj de inmersión. A finales de la década de los 50 Longines lanzó el Nautilus Skin Diver, su primer reloj de inmersión. A primeros de los 60 lanza la referencia 7042, que es el antecesor del Longines Legend Diver.

Nautilus Skin Diver y Longines 7042

La caja se hizo del tipo Super Compressor. Éste era un tipo de caja patentada por el fabricante Ervin Piquerez y que se basaba en un sistema muy inteligente: la tapa trasera tenía un muelle que la sujetaba a la caja. Después, según se iba sumergiendo el reloj la propia presión del agua comprimía cada vez más la tapa trasera, haciéndola más hermética. Tanto es así que la mayoría de los relojes Super Compressor tenían una hermeticidad garantizada hasta los 200 metros. Mucho más de lo necesario en esa época, así que no es extraño que el sistema fuera adoptado por muchas marcas.

Si nos centramos en el Longines Legend Diver, es obvio que su origen está en la referencia 7042, si bien la doble corona está inspirada en la referencia 7594 de finales de los 60. La caja de acero es de 42 mm de diámetro y una altura de menos de 14 mm, así que se lleva estupendamente.

Las dos coronas llevan grabada una cuadrícula, una característica de las cajas Super Compressor que Longines ha mantenido. Hay que decir que desde que se volvió a lanzar el reloj en 2007 la estanqueidad no se consigue mediante el mecanismo de las cajas Super Compressor, sino simplemente con el roscado del fondo y las coronas.

Cada corona tiene la misma función que la original, con la salvedad de que en el modelo original no había fecha. La superior sirve para mover el bisel hacia adelante y hacia atrás. Como ya sabemos esto invalida al reloj como auténtico reloj de inmersión, pero es que en aquella época así eran los biseles: bidireccionales. La corona inferior sirve para cambiar la fecha en la primera posición y para ajustar la hora en la segunda (la más abierta). Por cierto que el reloj tiene salto de fecha rápido.

La esfera, como se puede ver, es preciosa. Es fiel al original salvo en la inclusión de la ventana de fecha, pero está tan bien hecha que no molesta en absoluto. La lectura de la hora es rápida y sin confusiones, a pesar de que los índices de los minutos son casi tan largos como los de los múltiplos de 5. Estos, juntos con las manecillas y el triángulo del bisel, están impregnados con Super-LumiNova. Como la superficie pintada es escasa la luminosidad no es fantástica, pero sí más que suficiente. Es en la oscuridad cuando se aprecia lo bien que quedan los rectángulos bajo las 12, 6 y 9. Para tener una simetría perfecta el rectángulo vertical de las tres se tendría que haber pintado justo en el borde de la ventana de fecha. Demasiado complicado para mecanizar, y por eso no se ha incluido. Pero con todos los puntos de referencia que tiene la lectura en oscuridad es intuitiva. El triángulo sobre las 12 ayuda más de lo que uno podría pensar.

Me gusta mucho que la esfera esté tan limpia, sin textos superfluos. Siempre digo que lo de Automatic sobra porque el que lo lleva ya sabe que es un reloj automático, y en ningún reloj de cuerda manual pone “Manual”. Sin embargo en este caso sí que aparecía en el original, porque en aquel entonces un reloj automático sí era un extra importante, así que está bien que aparezca. Y la letra es bonita, además.

El reloj lleva por dentro el calibre  L633, que no es otro que el venerable ETA 2824-2. Sin embargo no se ve porque va tapado por un fondo que tiene el mismo grabado que el usado en los años 60. Nadie va a usar el Legend Diver como reloj de buceo, pero aún así Longines lo ha fabricado con una hermeticidad de hasta 300 metros, que está muy bien.

Cuando apareció el Legend Diver se ofrecía con la esfera de piel que vemos aquí, aunque la parte exterior es de tela. Pero este año se ofrece también con una milanesa excelente. Es sólida pero flexible, y su construcción de grano de arroz aumenta su aspecto vintage. Además aporta al reloj un aire más formal, más válido para la oficina. Y por cierto, no te pilla ni un solo pelo de la muñeca, lo que es muy de agradecer sobre todo para los que tenemos muchos.

El cierre desplegable del Longines Legend Diver está muy bien hecho. Da sensación de calidad y elegancia, y además es ajustable gracias a sus distintas posiciones. Incluso las secciones flexibles se presentan con un satinado con una presencia inmejorable.

Otro de los grandes atractivos del Longines Legend Diver es el precio. Con la correa de piel cuesta 1.870 euros, mientras que con la milanesa (o con la correa de caucho) cuesta 2.100 euros. La verdad, por ese precio no se encuentran relojes tan icónicos y con tanta personalidad como éste. Es una compra excelente si se quiere tener un reloj de inspiración vintage y realmente funcional y polivalente. Más información en Longines.es.

 



En la muñeca: Rolex Yacht-Master II 2017

 

El reloj de regata de Rolex ha tenido una actualización, que nos viene perfecta para explicar su peculiar funcionamiento y sofisticación técnica.  Abran paso al Rolex Yacht-Master II edición 2017.

 

Ya sabemos que Rolex es muy cauta en sus pasos, pero ninguno es insustancial ni de cara a la galería. Todo lo que hace, por pequeño que sea, tiene una justificación: mejorar lo que ya era perfecto. O casi perfecto, porque cuando ves las nuevas características te dices “pues sí, queda mejor que antes”. Eso mismo pasa con este Rolex Yacht-Master II, que en Baselworld 2017 se presentó con sutiles cambios. Pero antes vamos a ver cómo funciona este cronógrafo velerista.

Ya explicamos en este artículo por qué existen cronógrafos específicos de regata. Todos son de cuenta atrás -y  en general adelante también, cuando la competición ya ha comenzado-, pero cada casa tiene una manera de implementarlo.  En el Rolex Yacht-Master II intervienen la corona, los pulsadores y el bisel cerámico, que Rolex denomina Ring Command.

Para programar la cuenta atrás se gira el bisel en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta el tope, bloqueando el pulsador superior y permitiendo la función de programación. Después se presiona el pulsador inferior y la trotadora roja vuelve a las 12 horas. La aguja de los minutos de la cuenta atrás vuelve al minuto programado anteriormente. Se ajusta la duración de la cuenta atrás desenroscando la corona y  girándola en el sentido de las agujas del reloj. La aguja del minutero de la cuenta atrás salta de un minuto a otro hasta llegar al que se desea. Se vuelve a girar el bisel a tope, esta vez en sentido contrario, liberando el pulsador superior y memorizando la programación.

Cuando suena el primer aviso de carrera se presiona el pulsador superior y comienza la cuenta atrás: se pone en marcha la trotadora y la aguja de minutos va avanzando hacia el cero. Cada vez que se presiona el pulsador inferior la aguja de minutos avanza un minuto y la aguja del cronógrafo vuelve a cero. Así se puede resincronizar la cuenta atrás con la de la carrera. Cuando queda un minuto vuelve a sonar una bocina, momento en el que, si es necesario, se puede resincronizar. Cuando se da la salida se presiona el pulsador superior para parar la trotadora. Presionando el inferior, el reloj vuelve a la posición inicial de cuenta atrás.

Como se ve es un sistema muy sofisticado que permite una sincronización exacta con la cuenta atrás de la carrera, algo fundamental cuando un segundo puede significar perder el puesto en el podio. Para llevar a cabo estas funciones Rolex desarrolló el calibre 4161, que es exclusivo del Rolex Yacht-Master II. Es un cronógrafo con rueda de pilares y embrague vertical.

La masa oscilante carga en las dos direcciones hasta conseguir una reserva de marcha de 72 horas. Integra espiral antimagnético Parachrom y volante de inercia variable. Por supuesto es un Cronómetro Superlativo con certificación COSC y con el propio control de Rolex, que garantiza una exactitud de -2/+2 segundos al día. Y una garantía de 5 años, por cierto.

 

¿QUÉ HA CAMBIADO EN EL NUEVO ROLEX YACHT-MASTER II?

Los cambios conciernen sólo a la esfera. Ahora a las 12 horas tenemos un triángulo isósceles y a las 6 horas un rectángulo. En las versiones anteriores todos los índices horarios eran cuadrados idénticos, así que ahora se hace más intuitiva la lectura.

Las manecillas también han cambiado: en vez de ser las dos de bastón ahora la de las horas es la icónica “Mercedes”, lo que le da mucho más aire de familia. La de los minutos sigue siendo de bastón, pero se ha vaciado una sección para que no obstruya la vista de la cuenta atrás. Por lo demás sigue siendo el mismo reloj de 44 mm de diámetro y hermeticidad hasta los 100 metros. Brazalete Oyster con plegable Oysterlock y extensor de 5 mm Easylink.

El precio de este nuevo Rolex Yacht-Master II acero es de 17.250 euros. Por supuesto las otras versiones ya existentes (acero y oro, oro amarillo y oro blanco con platino) se irán actualizando con las mejoras expuestas, pero hay que esperar a que la casa publique los relojes en la web para saber los nuevos precios. Más información en Rolex.es.

 



Dos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute 2017: fotos en vivo y precios

 

Jaeger-LeCoultre sigue homenajeando a su modelo más icónico, el Reverso, de la manera que mejor sabe: lanzando nuevas versiones. Como estos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute, presentados este año.

 

El año pasado el Reverso de Jaeger-LeCoultre cumplió 85 años, y la manufactura le rindió un sonoro homenaje a lo largo del año. Entre los tres tamaños disponibles lanzó no menos de 10 Reversos (que vimos en este artículo). Pero sobre todo lanzó el Reverso Gyrotourbillon, en mi opinión uno de los mejores relojes que se han visto en esta década por su compendio de máxima complicación relojera en un formato perfectamente ponible.

En el reportaje que publiqué (éste) sobre el Gyrotourbillon incluí un vídeo en vivo del reloj -tomado del canal de YouTube de Horas y Minutos y aún hoy es de los más vistos, y el segundo más añadido a las listas de reproducción creadas por los usuarios. Y es que la vida del Reverso no parece tener fin. Por su parte, los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se están convirtiendo en una rama propia del mismo tronco, diferenciada no sólo por el nombre sino por la combinación -al menos en la cara “principal”- de agujas Dauphine e índices de punta de lanza sobre esferas escarchadas. Y por ser todos Duoface. Vamos a ver los presentados este año en el SIHH 2017.

 

JAEGER-LeCOULTRE REVERSO TRIBUTE DUOFACE

Este reloj es un planteamiento moderno de la estética del  Reverso (como son todos los Tribute) que a lo mejor no es lo que buscan los seguidores más tradicionalistas del modelo. Y sin embargo a cualquiera que se acerque a él sin prejuicios le va a parecer que bebe de la estética más clásica.

En primer lugar porque la caja es una remembranza de la época en la que fue creada, como lo es la minutería de ferrocarril que recorre el borde de la esfera. Clásico es también el uso de las manecillas delfín y los índices. Y sin embargo el conjunto tiene un aire más moderno, un punto más sonoro que el de la configuración habitual del Reverso (como esta, por ejemplo). Sólo la subesfera del pequeño segundero se atreve a romper con las líneas rectas del dial.

En la “cara B” -si se me permite el símil anticuado-  nos encontramos con los mismos elementos, pero todos curvos y enmarcados por un guilloché clous de Paris, y todo en color pizarra. Muy bonito y muy refinado en mi opinión. Yo no sabría cuál de las dos esferas usar cuando no estuviera viajando. Y es que el Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Duoface puede mostrar un segundo huso horario (el de la esfera pizarra) con indicador de día y noche. La hora local, por su parte, se cambia mediante un gatillo escondido en la parte superior: cada vez que se desliza avanza una hora. De esta manera no se rompe con pulsadores la fluidez de la caja, aunque es más incómodo que un pulsador normal.

De estas operaciones se encarga el calibre manual 854A. El movimiento 854 se presentó hace 23 años con el Reverso Duo original. Él a su vez estaba basado en el 822, que era de 1992. Así que a cambio de no tener la última tecnología nos aseguramos un calibre requeteprobado. Se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene 42 horas de reserva de marcha.

El conjunto se presenta en una caja de 42,9 mm de largo por 25,5 mm de ancho y 9,2 de altura. En la muñeca (o en la mía al menos) queda un ligeramente pequeño, pero no es un problema: al ser un reloj de oro rosa un tamaño más pequeño hace que no se vea tanto. Y ser discreto es una de las máximas de un reloj de vestir.

La verdad es que es un reloj francamente atractivo que seguro va a gustar a los amantes de los relojes de inspiración clásica. Además como los la base que acoge la caja tiene una pequeña curva, todos los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se adaptan perfectamente a la muñeca. Es también perfecto para muñecas femeninas, y recordemos que el 45% de las ventas de la manufactura son relojes para mujer. Este Tribute Duoface tiene un precio de 20.000 euros. En la siguiente página hablamos del Moon.



En la muñeca: Chopard L.U.C Perpetual Chrono

 

Chopard es, sin duda, una de las grandes manufacturas de hoy en día. Y si hace falta alguna prueba más aquí está este Chopard L.U.C Perpetual Chrono, una muestra de altísima relojería con una personalidad única.

 

Es verdad que Chopard no es de las primeras marcas en las que pensamos cuando hablamos de alta relojería, por varios motivos. En primer lugar, es una empresa muy nueva. Esto significa que todo lo que ha hecho desde 1996 es aún más meritorio, pero a la vez implica una falta de conocimiento profundo y duradero por parte del aficionado. En los niveles de precio en los que se mueven los relojes de alta gama el aficionado tiende a mirar a marcas más consolidadas.

Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro blanco fairmined, de 2016

Esto va unido al segundo motivo: la carencia de inversión publicitaria e informativa de la marca es un ejemplo de cómo marcas con muchos productos a menudo desequilibran sus presupuestos de marketing en favor de unos y en detrimento de otros. Se hace mucho hincapié en los relojes de mujer (estos, por ejemplo) o en los cronógrafos conmemorativos de diversas carreras. Estos Grand Prix de Monaco son un ejemplo, como lo son los múltiples Mille Miglia (aquí presentamos los de 2017). Son grandes relojes que sin embargo no dan la medida de la empresa, porque publicitariamente remarcan los aspectos más de papel couché (una carrera de coches antiguos para gente con dinero) y, si hablamos de técnica, en la mayoría de los casos presenta movimientos genéricos con precios altos. Nada en contra de ello, pero hace que Chopard se tenga que enfrentar a monstruos como por ejemplo TAG Heuer o, más difícil todavía, Omega.

Versión de 2016 del Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro rosa fairmined

Y sin embargo, como he dicho al principio y como vengo exponiendo desde que se creó Horas y Minutos, Chopard es una manufactura que puede hablar de tú a tú con cualquier otra casa suiza que le quiera dar palique porque domina todos los retos relojeros. Tiene, por poner algún ejemplo, el mejor regulador de los últimos años (éste). El año pasado presentó una magnífica colección de relojes con Horas Mundiales (aquí con fotos en vivo y precios). Por último, este año ha presentado el Chopard L.U.C Full Strike, un fabuloso repetidor de minutos que es un portento de sonido y técnica que pudimos ver y escuchar en este artículo.

Un calendario perpetuo con cronógrafo no es cualquier bagatela. De hecho no es cualquier perpetuo, y desde luego no es cualquier cronógrafo. Cuando nombramos las dos complicaciones juntas se nos viene a la cabeza el Datograph Perpetual  de A. Lange & Söhne, el Vacheron Constantin Traditionelle Chronograph Perpetual y, por supuesto, unos cuantos Patek PhilippeDe ese nivel estamos hablando, nada menos. Así que el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una clara afirmación, otra más, de la maestría de Chopard.

La caja está hecha en platino y tiene nada menos que 45 mm de diámetro y 15 mm de altura. Como el platino, además de escaso, es un metal pesado, el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es toda una declaración en la muñeca de su afortunado poseedor, que va a tener que acostumbrase a su peso. El platino tiene además un brillo dulce, mucho más que el oro blanco y desde luego que el acero (con el que se puede confundir a primera vista, es verdad). Además es un brillo que siempre permanece igual, algo exigible en un reloj de este nivel.

Los relojes L.U.C llevan siempre unas coronas de tamaño sustancial y la de este reloj, de oro blanco y no platino, también lo es. A su lado los pulsadores del cronógrafo resultan discretos. De hecho es que los son por sí mismos, para no añadir tamaño a una ya de por sí notoria caja.  Pero, con independencia del tamaño o el metal escogido, donde todo ocurre es en la esfera. En esta versión el Chopard L.U.C Perpetual Chrono se ha vestido de un azul marino muy elegante, con un guilloché  en rayos de sol. El origen de dichos rayos no está, como cabría esperar, en el centro de la esfera. Ni siquiera en el nombre de la casa, bajo las doce. El epicentro se esconde tras la gran -y doble- ventana de fecha.

La amplia superficie de la esfera permite alojar mucha información de gran tamaño sin sensación de agobio. Salvo la fecha, el resto de la información se ha dispuesto en dos semicírculos entre las 2 y las 3 y las 9 y las 10, con sendos círculos más pequeños en intersección.  Así, el primer grupo a la derecha presenta los meses en grande y el grupo de cuatro años en pequeño (la L significa “leap year” que es como se dice año bisiesto en inglés).

Los dos círculos a poniente marcan el día de la semana y la indicación día/noche. Los amplios biseles de los círculos están dedicados a los registros del cronógrafo flyback: 30 minutos a la derecha y 12 horas a la izquierda. Los señalan unas agujas con la punta roja (como la trotadora central) para distinguirlas de las de calendario. Y sobrevolándolo todo las tradicionales manecillas Dauphine-fusee (delfín-cohete), marca de la casa. Están facetadas para que se lean mejor e impregnadas con Super-LumiNova.

El recoger toda la información de esta manera no sólo le da al Chopard L.U.C Perpetual Chrono una personalidad propia muy acusada; también deja espacio para una subesfera de fase lunar de gran tamaño, y muy bien resuelta: un firmamento estrellado -con constelaciones auténticas al parecer- que se va desplazando al par que la edad de la luna, que a su vez está representada por una apertura que se va oscureciendo o aclarando según pasan los días. Muy ingenioso y muy elegante. Y sobre todo distinto.

Si damos la vuelta al reloj el cristal de zafiro nos permite seguir consumiendo más néctar relojero, porque lo que vemos es una maravilla. Los L.U.C son los calibres altos de gama de Chopard (ya hablé sobre ellos en la crónica sobre mi visita a la manufactura Chopard), y siempre reciben el mejor tratamiento. En este caso también, por supuesto.

El calibre L.U.C 03.10-L, de 455 piezas, está ejecutado de manera intachable. Parece un calibre manual tradicional, pero es en realidad moderno; de ahí la forma de puentes y levas. Está basado en el 03.07-L, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical para garantizar un arranque instantáneo y sin saltos de la trotadora. Se mueve a 4 hercios y presume de 60 horas de reserva de marcha. Tiene certificación COSC y una decoración exquisita. Es todo lo que se espera de un movimiento de alta relojería, que Chopard refleja con su sello L.U.C y, sobre todo, con el de Punzón de Ginebra, que controla el reloj entero, no sólo el movimiento.

El reloj se ajusta a la muñeca gracias a una exquista correa azul de aligátor, que se habría beneficiado de un pasador curvo para que la correa sea ajustara más a la caja. El cierre es un plegable de platino con hebilla de oro blanco.

El Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una apuesta por la altísima relojería pero ofreciendo un reloj más contemporáneo, con un tamaño que se hace notar porque en su intención nunca estuvo ir escondido debajo del puño de la camisa. Un nuevo puñetazo de Chopard en la mesa a la que se sientan los grandes. Es una edición limitada a 20 unidades, con un precio de 83.730 euros, que es un precio mucho menor que el de aquellos con los que compite. Un valor más en su activo. Más información en Chopard.es.

 



Ya disponible el nuevo Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm

 

Uno (de los muchos) clásicos de la casa italiana, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, vuelve a estar disponible en una versión que repasamos con fotos en vivo y precio.

 

UN POCO DE HISTORIA

Como ocurre con la mayoría de los grandes éxitos de la manufactura, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm no nace de la nada, sino que tiene tras de sí una historia que en este caso es particularmente llamativa.

Ya sabemos que el origen de los relojes Panerai que conocemos está en los instrumentos desarrollados para la Marina italiana. Su notable historia relojera se expande entre 1936 y finales de los años 50, si bien durante y después de los años que duró la II Guerra Mundial esta producción no fue tan relevante.

Prototipo original del Mare Nostrum

Pero el relativamente pequeño número de relojes creado en esa época ha sido, sin embargo, el origen de muchos modelos que han hecho salivar permanentemente a los -muchos- seguidores fieles de la marca, y seguramente ninguno como el cronógrafo Mare Nostrum (excepción hecha, quizá, con el Egiziano de los años 50).

Es conocido que Mare Nostrum era el nombre que los romanos daban al Mediterráneo. Ese nombre fue también adoptado por la Marina italiana y también por Panerai, que nombró así a los temporizadores de torpedos que vendía a la Marina.

La propia Marina encargó a Panerai en 1942 un cronógrafo de muñeca para los oficiales de cubierta, de los que al año siguiente había producido unos cuantos prototipos (no se sabe el número) de un reloj de acero de 52 mm de diámetro (¡les debía quedar enorme!) con un calibre Angelus 215, un cronógrafo con rueda de pilares.

La esfera tenía un insual color “verde alga”, y los índices y manecillas estaban recubiertos, claro, con el pigmento Radiomir. Pero la invasión aliada de Italia en 1943 hizo que el reloj nunca se llegara a fabricar en serie. Como se puede uno imaginar, esto hizo de los prototipos unos ejemplares muy deseados por los coleccionistas de la marca. Hasta el punto que Panerai compró en 2005 uno de ellos que había salido a subasta en Christie’s, y pagó por él 132.000 francos suizos (116.000 euros).

Un Mare Nostrum pre-Vendome

Se cree que entre 1993 y 1997 se hicieron 492 Mare Nostrum como el de aquí arriba, una versión más manejable porque tenía 42 mm de diámetro. Incluía además un calibre ETA con un módulo cronógrafo de Dubuis Depraz y, significativamente, un bisel grabado con la leyenda “Km/h”. Tras la compra de Panerai en 1997 por el Grupo Vendome (después Richemont) se fabricaron otros 398 relojes que incluyen la leyenda “Tachymetre”. Ni qué decir tiene que los más buscados son los pre-Vendome. Después, en el SIHH 2010, el Mare Nostrum volvió a ser presentado.

El Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm es una reedición del modelo pre-Vendome. Tiene una caja de 42 mm de diámetro de acero. Éste es un tamaño que cada vez vemos más en Panerai, probablemente como estrategia comercial para poder llegar a más gente. Un reloj que tiene un diámetro entre 44 y 47 mm limita su alcance porque es demasiado grande para muchas muñecas.

Recordemos que, por ejemplo, China es un país a cuyos jóvenes les gusta mucho Panerai, pero sus muñecas caen más bien del lado pequeño. Pero es que además hay otro mercado muy importante: el femenino, que no hace sino crecer. Panerai tiene mucho éxito entre las mujeres, y eso sin tener que hacer nada especial para ellas. El lanzamiento de estos Luminor Due dieron carta de naturaleza al nuevo diámetro, ya que se han convertido en una nueva familia de producto.

En el caso del Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm el bisel tan ancho hace parecer más grande el reloj, pero no mucho más porque a su vez la esfera azul se encarga de que la sensación visual no sea excesiva. El bisel, satinado, también ha recuperado el grabado pre-Vendome, con la inscripción Km/h.

La caja tiene una corona muy pronunciada. Tanto como la de los Radiomir, aunque en este caso es cilíndrica. Lleva además el nombre grabado. La inserción de los pulsadores de pistón es la misma que la original, lo que acentúa su aspecto vintage y mecánico. El conjunto tiene una hermeticidad sólo hasta 50 metros, lo que unido al taquímetro en kilómetros y no millas náuticas (como estos Regatta) parece contradecir el origen marino del reloj.

La esfera, por su parte, es incuestionablemente seductora. La combinación del azul marino con la pintura Super-LumiNova beis (aunque brilla en verde) sobre manecillas, numerales e índices resulta muy atractiva. Al reducir el tamaño de los 52 mm originales a los 42 actuales Panerai ha prescindido de la esfera partida, que seguramente habría hecho que el conjunto estuviera demasiado atosigado por tanto elemento en tan poco espacio.

Al igual que en los modelos pre-Vendome, el reloj está animado por un ETA 2801-2 con módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es, en efecto, el mismo que el reloj de entre 1993 y 97. El ETA 2801-2 es un calibre manual que funciona perfectamente, pero al que se le nota la edad: sólo tiene 42 horas de reserva de marcha. Muy lejos de los 3 días como mínimo que tienen los movimientos propios de la casa.

Me pasa una cosa curiosa con Panerai: a menudo pienso que son demasiado grandes con sus medidas de 45 ó 47 mm de diámetro. Pero en cuanto me los pongo se me pasa la idea, porque quedan fantásticamente en la muñeca. Sin embargo, cuando me pongo  uno de 42 mm me resultan pequeños. ¿Quiere eso decir, por tanto, que el reloj queda mal? Absolutamente no.

De hecho queda estupendamente, y más un reloj como el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, tan bonito. Pero es verdad que al principio me sorprende su tamaño. Pero claro, en cuanto te miras la muñeca y ves esa esfera tan bien equilibrada con el pequeño segundero a las 3 y el contador de 30 minutos a las 9 horas… ¡difícil devolverlo!

Como dice el título del artículo, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm ya está disponible en las dos boutiques de la casa en Madrid. Me consta que está siendo un éxito, y eso a pesar de un precio que puede sorprender: 9.900 euros. Pero ese es el precio de la exclusividad, porque este reloj es todo un Panerai, pero muy distinto a los Panerai que ya conocemos. Más información en Panerai.es.

 



A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar

 

 

El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar es otra de las novedades de este año de la Reina Sajona. Una de las complicaciones más interesantes para el reloj más clásico de la casa.

 

Ya sabemos que A. Lange & Söhne no necesita presentar muchas novedades para ser la reina del baile, año tras año además. En el SIHH 2017 presentó el espectacular Tourbograph (fotos en vivo aquí), los preciosos Lange 1 Moon Phase (aquí, también en vivo), su homenaje a la técnica de los antiguos relojes de bolsillo con el Lange 31 y otros que aún no hemos publicado aquí.

Pero Lange siempre presenta algún modelo para su colección 1815 que, como ya sabemos, es el año de fundación de la manufactura. Es también la colección más tradicional, en el sentido de que se basa en los relojes de bolsillo de la casa. Por eso siempre tiene una minutería de ferrocarril y numerales arábigos. ¿Por qué no lleva además la gran fecha por la que Lange es tan conocida (y reconocida)? La respuesta la tiene Tino Bobe, Director de Fabricación, en la entrevista que le hice durante el Salón de Ginebra y que publiqué aquí.

El 1815 Annual Calendar integra, como indica su nombre, un calendario anual. Esta complicación reconoce los días 30 y 31 y salta al 1 del siguiente mes de manera instantánea, pero no el cambio de febrero a marzo. Eso significa que el reloj necesita un ajuste una vez al año. Esta complicación está justo por debajo del calendario perpetuo en complicación, pero muy por debajo en precio. Por eso es resulta tan interesante. Ofrece prácticamente todo a cambio de hacer algo que al fin y al cabo nos encanta a los aficionados a la relojería: toquetear el reloj.

De manejar los datos se encarga el calibre manual Lange L051.3. Ya existe un calendario anual en la gama Saxonia, pero es automático. En la colección 1815, como homenaje a la tradición, los calibres son manuales. Sobre la base del movimiento del 1815 tres agujas se ha desarrollado un módulo calendario con un desempeño técnico muy interesante.

El pulsador a las 2 horas permite avanzar todas las indicaciones del calendario a la vez. Esto es muy interesante en caso de que el reloj haya estado parado muy tiempo, una circunstancia que a mí me parecería inconcebible si fuera el propietario del reloj. Pero además, gracias a cuatro pulsadores en bajorrelieve (a las 4, 8, 9 y 10), se puede ajustar individualmente cada parte del calendario, incluida por primera vez la gran fecha. Por supuesto el calibre tiene todos los elementos de la relojería sajona: platina de alpaca de tres cuartos con nervaduras Glashütte, ajuste de cuello de cisne, puente del volante grabado a mano, tornillos azulados y chatones de oro, volante atornillado… Se mueve con una frecuencia de 21.600 alternancias por hora. La verdad, dan ganas de dejar el reloj parado mucho tiempo para luego darse el gusto de poder apretar unas cuantas veces el pulsador.

La esfera de plata maciza del 1815 Annual Calendar es un dechado de equilibrio y serenidad. Parece mentira que un nombre tan largo como el de la manufactura Lange y encima en curva caiga perfectamente sobre la esfera sin agobiar los otros dos registros circulares. Se puede caminar tranquilamente desde la esfera del día y la fecha a las 9 hasta la de los meses a las 3, pasando por el nombre completo de la casa sin el menor atisbo de claustrofobia. Y eso que los numerales son bien grandes. Pero es que es así como se las gasta Lange: todo es armonía. Pero si es aprensivo en exceso, siempre puedes descansar mirando el firmamento infinito de las fases lunares, visión barrida cada medio minuto por el pequeño segundero.

Esta golosina relojera se aloja en una caja de oro rosa u oro blanco con 40 mm de diámetro y 10,1 de altura, pero con la forma redondeada de la caja parece más pequeño. El resultado es tan elegante como funcional: aunque el calibre tiene una altura de sólo 5,7 mm el reloj sólo necesita atención cada 72 horas, lo que permite dejarlo descansar durante el fin de semana y poder retomar el lunes la cátedra de elegancia sin mayor problema. Se ata con una correa de aligátor marrón o negra y hebilla de ardillón en el mismo metal que la caja.

El reloj ya está disponible (pero con lista de espera) en las boutiques de la marca y en los distribuidores. El precio del 1815 Annual Calendar es el mismo para las dos versiones, algo no habitual porque el oro blanco es una aleación de oro con paladio, que ha recuperado el nivel de precio que tenía en 2014 (aunque también es verdad que el oro ha perdido un 21% de su valor desde 2012).  Sea como fuere, la etiqueta de los dos modelos marca 37.500 euros. ¿Que por ese dinero te puedes comprar otros relojes? Desde luego. ¿Tan buenos como éste? Yo personalmente no los conozco. Y aunque los conociera, mi elección está clara. Más información en Lange.com.

 

 



En la muñeca: IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000”

 

 

El nuevo IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es la reedición de un modelo que fue una proeza de la ingeniería y que ha ido mutando hasta llegar a nuestros días.

En 1982 Ferdinand Porsche, el mítico creador del Porsche 911 y fundador de Porsche Design creó, junto con IWC,  el Ocean 2000 para la marina alemana. Era un reloj de titanio que podía descender hasta los 2000 metros de profundidad, aunque también se hicieron otros para poder llegar hasta los 500 metros. En puridad aguantar la presión del agua a 2.000 metros es un ejercicio de proeza de la ingeniería, porque ningún buzo va a bajar nunca a esa profundidad.

Hay que recordar que PADI (de la que ya hablamos aquí) expide sus licencias de buceo para una profundidad de hasta 18 metros. Se necesita un certificado avanzado para bajar a 30 metros. A partir de esa profundidad es necesario usar botellas con mezclas de gases distintas para evitar la narcosis del nitrógeno. Pero es que a partir de los 60 metros comienza la hiperoxia, que es la intoxicación por exceso de oxígeno y que produce contracciones primero y espasmos, convulsiones, mordedura de lengua y emisión de orina después. Por último, si aún no se ha perdido la consciencia, el buceador se queda adormilado durante horas. Como es fácil de imaginar, ninguna de las dos situaciones son las que uno desea cuando está bajo el agua.

Y luego está la bestia negra del buceo: el Síndrome Nervioso de las Altas Presiones (SNAP). Comienza a aparecer a los 130 metros en descensos rápidos, pero si se está muy entrenado y se baja despacio aparece a partir de los 300 metros. Los síntomas son: temblores en las piernas, náuseas y trastornos psicomotores. Consecuencias más graves son temblores, vómitos, hiperreflexia, somnolencia y descenso cognitivo. En estadios graves del SNAP presentan temblores y, en casos extremos, psicosis, crisis convulsivas focalizadas o generalizadas. Esto es un ejemplo de cómo utilizar un párrafo para describir el proceso de una muerte segura (salvo que se reciba ayuda).

¿Por qué entonces hacer un reloj así, si nunca nadie va a bajar a esa profundidad? Pues porque la relojería, como todos los artes y todas las ciencias siempre quiere explorar nuevos terrenos, que se dibujan delante de quien los afronta como hitos a superar. Nadie va a bajar nunca a esas profundidades, pero ¿no llena de orgullo saber que llevamos un logro así en la muñeca? ¡Pues claro que sí! Por eso el IWC Aquatimer Automatic 2000 es un modelo tan celebrado y por eso se ha ido manteniendo en el tiempo. Pero el anterior Aquatimer 2000 tenía casi 49 mm de diámetro total y casi 20 de altura. Este nuevo  IWC Aquatimer Automatic 2000 sin embargo vuelve a los 42 mm originales, y tiene un grosor de sólo 14,5 mm. Es decir, sólo medio milímetro más que el Aquatimer normal.

La caja está hecha de titanio. Como todos los Aquatimers tiene el bisel Safe Drive, que combina el movimiento del bisel exterior con el interior. La protuberancia a las 9 -visible en todos los Aquatimers modernos- no es una válvula de helio, sino el alojamiento para el engranaje del bisel. Es increíble que con la presión a la que puede llegar a estar sometido el reloj se consiga que siga funcionando el bisel y no se vea afectado en sus engranajes. Especialmente si esa protuberancia es una vía de salida de agua del mecanismo. Sorprende que la presión no involucione esa función.

El reloj se mueve gracias al calibre IWC 30120 que es en realidad el ETA 2892 pero modificado por IWC. Pero por supuesto no se ve porque tiene un fondo conmemorativo. Y aunque no lo tuviera: sería impensable un cristal trasero, como todo el mundo puede entender.

La esfera negra graneada está salpicada por unos índices aplicados muy potentes. Aunque no tanto como las manecillas, que son grandes para que la visibilidad sea excelente. La manecilla del segundero está pintada en el mismo rojo que la leyenda de los 2000 metros, lo que le da un toque deportivo.

Por supuesto el tratamiento con SuperLuminova es intachable. No sólo es intenso sino además bicolor para que la lectura sea instantánea. Eso sí, como la cantidad de pigmento es notable necesita tiempo para cargarse totalmente; no basta con iluminarlo con la linterna del móvil durante unos segundos.

La verdad es que el IWC Aquatimer Automatic 2000 es mucho más discreto de lo que uno pensaría y podría pasar perfectamente como reloj de diario, si obviamos la correa técnica de caucho. Que por cierto es muy cómoda de llevar y de poner, sujeta por una hebilla de ardillón también en titanio.

Pero haber conseguido una cámara para que el reloj aguante esa presión abisal y que sin embargo tenga una altura tan moderada es encomiable. Por eso se adueña de manera tan natural de la muñeca, sobre la que se siente realmente bien. No sería por tanto extraño verlo tras una mesa de oficina, soportando la enorme presión… de los correos electrónicos y la falta de vacaciones (que también tiene lo suyo).

El IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es una edición especial de 350 piezas que ya está disponible en la boutique de la casa, y tiene un precio de 8.250 euros. Más información en IWC.es.

 

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



En la muñeca: Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary

 

En este año 2017 cumple 60 años el reloj más icónico de la manufactura Piaget, y la casa lo ha celebrado lanzando numerosas versiones. Vamos a ver los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary, que a mí me fascinan.

 

Al preparar este artículo sobre los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary me he dado cuenta de que sólo había escrito sobre el aniversario del Altiplano una vez, y fue en diciembre. En ese momento se desvelaron las dos primeras piezas del aniversario, y yo tuve la suerte de verlas antes de su presentación oficial (y de mostrarlas en este reportaje). Después han llegado unas cuantas más y la verdad, para ser un reloj que me gusta tanto, no es que haya sido muy profuso. ¡Ya me vale! Vamos a compensar deteniéndonos en estas preciosidades, tan delicados y a la vez tan masculinos.

El reloj es un objeto maravilloso, pero totalmente obsoleto. Tan obsoleto que no puede serlo más, porque no hace nada que no hagan otros cacharros más versátiles y desde luego mucho más baratos. Y como tal obsoleto no lo necesitamos, sino que nos lo ponemos por el puro gusto de llevar una máquina que complementa nuestra forma de presentarnos ante los demás. Y yo creo que ese es el motivo por el que los relojes que rememoran los modelos de otros tiempos son tan populares: ya que nos vamos a poner un objeto que es obsoleto ahora, que sea como era cuando lo conocíamos plenamente vigente, cuando de verdad hacía falta un reloj para saber la hora y el día.

Por eso los diseños ultramodernos son siempre minoritarios y los vintage nunca pasan de moda y siempre vuelven: queremos algo que retenga y rememore la esencia de lo que significaban en su tiempo los relojes. Y de esa época son los llamados “relojes de vestir” que es donde se encuadran estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary. Pero ¿qué es exactamente un reloj de vestir hoy en día?

Supuestamente un reloj de vestir es aquel que se va a usar en ambientes formales: en la oficina, en una comida seria, en un acto religioso si me apuras. Francamente, eso ha desaparecido. No voy a decir el Polo S cronógrafo porque de por sí es muy delgado, pero si alguien aparece por la oficina por ejemplo con alguno de estos Panerai -y no me importaría ser yo- nadie va a decir “pero ¡dónde vas con eso!”. Más bien el comentario sería “¡vaya relojazo que llevas!”. Tampoco es que vayas a ir a trabajar con los Clerc que vimos ayer, pero digamos que lo de reloj de vestir casi está relegado a ocasiones mucho más formales.

Esas ocasiones más formales exigen un smoking, un chaqué o un frac. Pues bien, en puridad con ninguna de las tres vestimentas se debería llevar reloj. Y eso es así porque cuando acudimos a donde quiera que sea que exige esa etiqueta nos están haciendo el honor de invitarnos, y por tanto es de mala educación consultar la hora. Es como decir al anfitrión que te empiezas a aburrir, o que empiezas a querer estar en otro sitio.

Por supuesto esas normas también se han flexibilizado (afortunadamente para mí que me gusta llevar siempre un reloj). Primero se empezó por el smoking -que es la ocasión menos formal-, después se siguió por el chaqué -aunque lo ideal sería llevar un reloj de bolsillo- y llegó incluso al frac. Al menos las fronteras entre los trajes sí se han respetado: NO te casas de smoking sino con chaqué, NO vas a una recepción real con chaqué sino con frac… De la misma forma, el reloj de vestir debe cumplir unas normas …que, como toda norma, están hechas para saltárselas.

La regla fundamental es la discreción. Y la discreción empieza por la delgadez para que el reloj se mueva bien entre los puños de la camisa, no vaya a ser que se enganche con los gemelos y esconda el puño dentro de la chaqueta, de manera que se vea la muñeca desnuda (o peor, llena de vello). Las funciones del reloj se reducen al mínimo: horas y minutos. Ni siquiera segundero. El metal debe ser precioso y claro (es decir, oro blanco o platino). La correa debe de ser de piel oscura y lisa, cerrada con hebilla. Ese es el origen del Piaget Altiplano. Pero, como digo, las normas se han hecho más flexibles, y también lo ha hecho este paradigma de la elegancia.

Los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary cumplen alguno de esos preceptos e inclumplen otros. El resultado es sin embargo el mismo: una belleza de reloj. Por supuesto la delgadez sigue siendo una de sus grandes bazas: 6,36 mm en un reloj con movimiento automático es francamente notable. Eso hace que los 40 mm de diámetro ajusten perfectamente sobre cualquier muñeca pero sin que el reloj resulte intrascendente. Y menos con las combinaciones de metal y color de esfera que traen estos modelos, que son de quitar el hipo de bonitas.

Piaget ha querido presentar las tres variaciones habituales del oro y combinarlas con unas esferas con decoración rayos de sol, que hace que los colores ofrezcan unas tonalidades preciosas. El azul de la caja de oro rosa pasa del cielo brillante al azul más profundo. El verde puede ser muy discreto y con un movimiento de muñeca pasar a ser de un funky rabioso, gracias también al oro amarillo. Y la esfera marrón en caja de oro blanco se combina con tonos grisáceos según le dé la luz. Los índices y manecillas son del mismo oro que las cajas.

Yo, que no soy de ventanas de fecha porque rompe la estética de la esfera, en este caso debo confesar que me gusta. No la ventana en sí, sino la fuente que han usado para los números. Sus formas redondeas ocupan toda la ventana y, sencillamente, queda bien.

Las entrañas de los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary quedan a la vista gracias al zafiro posterior, que deja ver el calibre 1203P. Está construido con 209 piezas que ocupan sólo 3 milímetros de altura. Para poder ser tan delgado se ha optado por un microrrotor, que lleva grabado el escudo de la casa. El volante se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 44 horas. La decoración es, como siempre, muy buena: tornillos azulados en los puentes, ruedas con motivo sol, puentes biselados, Côtes de Genève circulares y platina perlada.

Las correas de aligátor son del mismo color de la esfera, y están rematadas por una hebilla de ardillón. Una maravilla, debo decir, porque es lo que mejor le queda a una correa de piel (mucho mejor que el cierre plegable).

En definitiva estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary son un perfecto homenaje al modelo nacido a finales de los años 50. Captan de manera exacta ese aire elegante y feliz de la vida social de su tiempo, y son unos compañeros perfectos para cualquier ocasión en la que queramos llevar un reloj arrebatadoramente clásico y la vez capaz de comenzar muchas conversaciones por sus reminiscencias de los años 60 y 70.

Los tres modelos están ya disponibles en las boutiques de la marca y en sus distribuidores, y los tres son ediciones limitadas a 260 unidades. Los dos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary en oro amarillo y rosa tienen el mismo precio en la web de la marca:  25.900 euros. La versión en oro blanco tiene un precio de 27.000 euros. Hay que tener en cuenta sin embargo que estos precios puede variar en cada país, así que conviene comprobarlos localmente. Más información en Piaget.es.



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



En la muñeca: Porsche Design Monobloc Actuator Titanium

 

Baselworld 2017 ha visto el relanzamiento de uno de los mecanismos de cronógrafo más singulares del mercado: el que se aloja dentro de los Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que vamos a repasar con fotos en vivo y precios.

 

Cuando hablé por primera vez de Porsche Design para presentar los 1919 Eternity Design ya conté los lazos que unen la casa de diseño con la empresa automovilística. Se puede encontrar en este artículo, que además está lleno de fotos en vivo de los relojes. Los diseños de todo aquello que toca PD son siempre muy singulares, y eso también es así para los relojes. Desde luego es así para los Porsche Design Monobloc Actuator.

Fue Porsche Design la que en 1980 y en colaboración con IWC lanzó el Titan 1 Chronograph, el primer cronógrafo de titanio que además incluía unos pulsadores integrados en la carrura, de manera que parecían formar parte de la misma. Hoy casi no nos hace mover una ceja por lo habitual, pero en aquel entonces un reloj de titanio  era algo realmente rompedor, como rompedor era la forma en que los pulsadores quedaban alineados con la caja. En 2010 lanzó una nueva versión, pero esta vez con Eterna.

A la izquierda el Titan creado por IWC (1980) y la derecha el modelo creado con Eterna

Este año la casa presenta el Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que es una actualización del Titan pero con unas innovaciones muy interesantes. La caja mide 45,5 mm de diámetro y 15,5 mm de altura. No es en absoluto un reloj pequeño, pero al estar hecho de titanio es relativamente ligero, y al estar bien equilibrado resulta cómodo de llevar.

La caja sigue siendo de titanio, pero los pulsadores son de una sola pieza y moviéndose sobre un pivote para hacer funcionar el cronógrafo. Es el mismo diseño que las levas de un motor. De hecho el mecanismo está desarrollado junto con Porsche Motorsport e inspirado en el juego de levas del Porsche 911 RSR. La sensación al accionar el pulsador de doble cabeza es muy agradable, y el diseño es perfecto porque cuando el pulsador vuelve a su posición la línea de la caja permanece inalterada.

En la esfera se ha buscado la máxima legibilidad. Por eso el segundero ha pasado a ser una pequeña apertura a las 9 que sólo sirve para saber que el reloj está funcionando. Con esto se consigue dar mayor importancia a los registros del cronógrafo. A las 12 horas aparece el contador de 30 minutos y a las 6 el de doce horas. En la versión con la esfera de carbono el pequeño segundero sigue siendo simbólico, pero tiene un diseño más rico, no tan espartano como en los demás modelos.

A decir verdad estos Porsche Design Monobloc Actuator son puros relojes instrumento, que se compran por su fiabilidad y comodidad de uso. El atractivo estético no es su fuerte. Quiero decir que, salvo la versión con esfera de fibra de carbono, más inspirada, las demás tienen una esfera muy sobria que prima puramente los aspectos técnicos.

¿Quiere esto decir que los relojes son feos, o poco atractivos? ¡En absoluto! Simplemente su baza está en lo que promete entregar una vez que sabemos qué se mueve dentro. A quién no le gustaría tener un cronógrafo como éste, que transmite una sensación de potencia, solidez y fuerza bruta como pocos relojes. Además la fuente usada para los números (inspirada en la del Porsche 911) es muy atractiva. Y por fortuna también es consistente en toda la esfera -incluida la ventana de fecha-, lo que es muy de agradecer.

Los Porsche Design Monobloc Actuator son además un GMT. Es decir, permite tener un segundo huso horario, marcado por una aguja que se diferencia claramente de las de horas y minutos. Para fijar el segundo huso hay que girar la corona en el sentido inverso al que usamos para cambiar la fecha. De hecho, como el bisel marca las 24 horas, cuando el reloj no está trabajando como GMT puede servir de indicación de 24 en su propio uso horario.

Esto es así porque el reloj se mueve gracias al calibre 7754, la versión GMT del eterno Valjoux 7750. El zafiro posterior está ahumado, así que la visibilidad del movimiento es reducida. A cambio gana en elegancia. Destaca sobre todo el rotor, personalizado con el logotipo de la casa. Por lo demás, el calibre se mueva a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

Como ya hemos visto existen también versiones con esfera azul y una edición limitada a 251 unidades que tiene la esfera de fibra de carbono. De hecho cambia hasta el nombre del reloj, que en este caso se llama Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition.

También es muy llamativa la opción del brazalete de titanio, una de las más potentes que he visto últimamente. Si no se quiere el brazalete el reloj viene con una excelente correa de caucho, rematada por una hebilla tradicional.

Los precios de los Porsche Design Monobloc Actuator comienzan en los 5.950 euros para la versión con correa de caucho. Si se elige la versión con brazalete de titanio el precio es de 6.450 euros. Por último, si se opta por el Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition el precio es de 6.950 euros. . Por esos precios te estás llevando un reloj muy poco visto, con una estética singular y sobre todo con una configuración de cronógrafo única. Más información en PorscheDesign.es.

 

 

 



Los nuevos Panerai Luminor 1950 PCYC, en la muñeca

 

 

Pocos espectáculos tan bellos, evocadores y emocionantes como una competición de vela. Panerai, que podríamos decir nació para el mar, comanda los Panerai Classic Yacht Challenge, el origen de losPanerai Luminor 1950 PCYC que vamos a ver ahora.

 

Angelo Bonati gobierna la nave de Panerai desde el puente de la Dirección General desde 1997. Veinte años en los que ha conseguido que una marca que sólo tenía el nombre se convirtiera en una manufactura por su propio derecho. Y sin duda ninguna una de las pocas casas que en estos años no han hecho sino aumentar su caché y deseabilidad de manera palpable.

El propio Bonati es un consumado aficionado a la navegación, así que no es de extrañar que Panerai lleve desde 2004 patrocinando los Panerai Classic Yacht Challenge. Panerai tiene incluso su propio yate, el Eilean, un maravilloso queche de 22 metros de eslora construido en 1936 (el año del primer prototipo del Radiomir), abandonado en Antigua y descubierto por Angelo Bonati en 2006 y restaurado durante tres años por Panerai.

A mí la unión de la navegación a vela y la relojería me parece un matrimonio natural. Al fin y al cabo, la cronometría tal como la conocemos se la debemos a John Harrison, creador del cronómetro precisamente para poder calcular la longitud durante la navegación en mar abierto. Si la navegación transoceánica fue el verdadero motor del cambio mundial, la relojería fue la que hizo posible que ese cambio ocurriera.

Pero la navegación no es algo estático, sino que históricamente ha sido -y aún es- una búsqueda continua de mejores materiales, más duraderos, más precisos y, al mismo tiempo, más bellos. Esa es también la historia de la relojería. El resultado de ese continuo avanzar son, por ejemplo, las naos supertecnológicas como las que acuden al America’s Cup. Panerai ha creado unos relojes para el Oracle Team USA (que vimos con fotos en vivo en este reportaje).

Pero los Panerai Luminor 1950 PCYC están a otra cosa. Celebran la belleza de la mecánica. O la Belleza; así, pura y con mayúscula. Celebran el reto humano de competir contra otros con unos recursos puramente manuales, al estilo antiguo, en un enfrentamiento regido por la nobleza. Es una canto a la pureza del mar y del dominio de sus artes.

Decía antes que Panerai lleva 13 patrocinando estos “desafíos” náuticos, y sin embargo es ahora cuando lanza unos relojes específicos para la colección. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena!

Vamos a ver cada uno de los tres modelos.

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC REGATTA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO (PAM 652)

 

El reloj más importante, mecánicamente hablando, es el PAM 652. Mide unos contundentes 47 mm de diámetro, pero al estar hecho de titanio resulta muy cómodo de llevar. Quiere decirse que el reloj no va a poder navegar escondido porque su presencia y tamaño -incrementados física y visualmente por el protector de corona y los pulsadores- no son precisamente de Pulgarcito, pero el equilibrio de pesos y dimensiones es intachable, así que se ubica sobre el pulso de manera instantánea. Y de todas formas, quién iba a querer llevarlo tapado.

Mientras que la carrura está satinada el bisel está pulido a espejo, para darle el toque de elegancia necesario si te tienes que bajar del barco y cenar en el club marítimo. Aunque en la foto el PAM 652 parece un cronógrafo rattrapante, en realidad no lo es. La doble aguja es, por un lado, para marcar los segundos del cronógrafo (la aguja anaranjada) y por otro para marcar la cuenta atrás de la regata (la rodiada).

Mediante el botón a las cuatro la manecilla va atrasando un minuto por cada pulsación. En una regata se anuncia la marca de los 5 minutos previos al comienzo, de manera que los barcos pueden maniobrar como consideren para estar lo más cerca posible de la línea de salida cuando suene la sirena de arranque. Cuando se presiona el pulsador a las 10 se lanza el cronógrafo y empieza la cuenta atrás. Cuando llega a cero comienza a contar los minutos hacia adelante, como un cronógrafo normal.

En puridad “la manecilla de regata” podría retrasarse hasta 59 minutos, simplemente pulsando repetidamente hasta llegar donde se quiera. De esta manera el reloj vale tanto para una regata como para algo tan mundano como, por ejemplo, medir el tiempo de cocción de la pasta. Pues sí. No juzgues y no serás juzgado. El encargado de zarpar a tiempo (o del sabor al dente) es el calibre de manufactura P.9100/R, en el que la R marca la variación para regatas del conocido P.9100. Dos barriletes, reserva de marcha de 3 días y frecuencia de 4 hercios. El calibre no se ve porque está tapado por un fondo conmemorativo, también de titanio.

La Super-LumiNova se limita a los numerales 12 y 6, las manecillas de horas y minutos, el pequeño segundero a las 9 horas y el contador de 12 horas del crono a las 3. El reloj se ata con la correa de piel de becerro Assolutamente. Es, en efecto, absolutamente Panerai. Habría que saber qué correa de la casa se vende más, pero yo apostaría que es esta.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 653)

Con el segundo de los Panerai Luminor 1950 PCYC bajamos de complicación, bajamos de material y bajamos de tamaño también. El PAM 653, como su nombre italiano indica, está fabricado en acero y sólo mide 44 mm de diámetro, 3 milímetros menos que su hermano mayor. ¿Se nota la diferencia? Pues sí. ¿Mucho? Pues no. Ya he dicho que el PAM 652 está muy bien equilibrado. Los Panerai son relojes-instrumento pensados para trabajar y por tanto tienen que ser una ayuda en el tajo, no un estorbo. En Panerai se rigen por el concepto de “la forma sigue a la función”, así que sus relojes cumplen perfectamente sea cual sea su tamaño.

Este PAM  653 también opera bajo el mando del calibre de manufactura P.9100. No tiene la R porque en realidad es sólo (aunque lo que corresponde es un “nada menos que”) un cronógrafo flyback. En este caso la doble aguja tiene la misma función que en la versión de regata, pero lógicamente sin una cuenta atrás de minutos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

También en este caso el reloj viene con la correa Assolutamente, terminada en la conocida hebilla de la marca. Como se puede ver, el reloj queda fantástico en la muñeca.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 654)

El PAM 654 es exactamente igual que el que acabamos de ver, pero es completamente distinto. Quiero decir que forma, tamaño y calibre son los mismos, pero en este caso la esfera es de un color marfil casi blanco que, personalmente, me ha enamorado y que hace que el reloj se distinga de sus hermanos de colección. De hecho uno diría que ni pertenece a ella. Y eso es bueno.

Como cronógrafo flyback que es y con el contador de minutos también central, en este caso se ha optado por una trotadora azul y una contadora de minutos dorada. Azul es también la aguja del pequeño segundero a las 3 horas, un uso -el de usar el azul en el segundero- que ha comenzado a aplicarse este año. El resultado es precioso.

Debo confesar que de los tres Panerai Luminor 1950 PCYC este PAM 654 es el modelo que más me gusta. Es más “Panerai” la esfera sandwich, lo sé, pero a mí éste me parece el más marino de los tres (quitando la función regata, claro). Me parece una belleza que llevaría todos los días.

Había olvidado decir que los tres relojes tienen un taquímetro, pero en vez de medir kilómetros mide nudos marinos (con toda lógica). El PAM 654 viene con una correa también de becerro, pero en este caso es la Ponte Vecchio más oscura. Un perfecto contraste.

Los tres Panerai Luminor 1950 PCYC ya están disponibles en las boutiques de Panerai (en España hay dos, y las dos en Madrid). Su precios son: PAM 652, 16.700 euros. PAM 653, 12.000 euros. Por último, el precio del PAM 654 es también de 12.000 euros.

Digamos para acabar que este año los Panerai Classic Yatch Challenge van a pasar por España. Del 29 de agosto al 2 de septiembre se va a celebrar en Mahón la decimocuarta edición de la Copa del Rey de Barcos de Época – Vela Clásica. Momentazo para visitar un isla maravillosa (Menorca) y una ciudad igualmente preciosa. El que pueda, que no se lo pierda. Le doy permiso para después contármelo y hacerme morir de envidia. Para los afortunados y para todos los demás, más información en Panerai.es.

 

 



En la muñeca: Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017

 

El próximo 19 de agosto arranca una nueva edición de La Vuelta en Nîmes y, un año más, Tissot es su cronometrador oficial. Y, también un año más, lanza una reloj que celebra el acontecimiento deportivo. Es el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017.

 

Tissot lleva más de 50 años colaborando con el mundo del ciclismo. Es algo que cuadra con su historia de cronometrador deportivo y que el mundo del ciclismo agradece. Sin embargo esa larga historia juntos no tendría demasiado recorrido comercial si Tissot no estuviera presente en las competiciones más significativas, y las dos más importantes son sin duda el Tour de Francia y la Vuelta Ciclista a España. En ambas está presente la marca.

Y no sólo es un patrocinador, de los que pagan un dinero para poner el nombre en (o cerca de) la línea de meta. Es que es el cronometrador oficial, que lleva de suyo una responsabilidad enorme al alcance de pocas marcas. Podríamos decir que Tissot no sólo está, sino que es la carrera. Es tan importante la cronometría que en el Tour de este año el corredor español Mikel Landa no se subió al podio en el tercer puesto por un segundo. ¡Todo un mundo de diferencia!

Tissot celebra esta unión con relojes conmemorativos, pero a la vez atemporales. El año pasado vimos el T-Race Touch La Vuelta 2016pero para este año Tissot vuelve a un reloj cronógrafo analógico tradicional, el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017. El reloj está construido en acero 316L (el llamado “quirúrgico” por ser hipoalergénico), pero con un recubrimiento de PVD gris oscuro y negro para hacerlo más resistente. Por encima se asienta un bisel fijo de aluminio, pero entre éste y la carrura se añadido un disco de fibra de carbono para darle un toque más deportivo. Y recordemos que la fibra de carbono también se usa en la fabricación de las bicicletas.

El Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 tiene 44,5 mm de diámetro, pero 11,6 de altura, así que se lleva bien. Y la hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros, lo que significa que también te vale si practicas triatlón… o si vas a la piscina del barrio. Los pulsadores del cronógrafo tienen una forma ergonómica que recuerda a los frenos de la bicicleta, y son agradables al tacto. Flanquean una corona  grande y fácil de usar.

En la esfera prima la legibilidad, ayudada por unos índices aplicados que caen sobre el dial desde una minutería elevada, de manera que el conjunto gana en profundidad. Las manecillas son las del T-Race de Jorge Lorenzo, pero esqueletadas en la base para darles más aire. Tanto los índices como las manecillas están impregnados de tinta fosforescente azul.

El cuarzo que utiliza el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 es un Precidrive, el cuarzo más avanzado de Swatch hasta que apareció el Longines V.H.P. (cuya presentación cubrimos extensamente aquí). Para tener una idea más clara de lo que significa tener un cuarzo Precidrive lo mejor es ver este artículo sobre los Certina DS Podium Chronograph. Pero como resumen diré que es un crono con contador de décima de segundo y función Add (es decir, al apretar con el pulsador a las 4 la trotadora para y cuando se vuelve a pulsar va hasta donde debería estar de haber seguido corriendo). Por supuesto el cuarzo no se ve. Está escondido tras un fondo conmemorativo de la Vuelta con un dibujo del plato de marchas de una bicicleta.

El reloj se ata a la muñeca con una correa de silicona elástica y muy suave que hace que sea un gusto llevarla. Está bien hecha y la combinación de negro y rojo le queda muy bien. Por otra parte, el que el dibujo conmemorativo esté en el reverso libera al reloj de la sumisión a la competición y al año, pudiéndose llevar en cualquier momento. A ello también contribuye el precio, porque el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 cuesta 485 euros. Más información en Tissot.es.

 

 

 



Rado Coupole Classic: el reloj que no sabías que necesitabas

 

 

RADO es la marca más silenciosa del grupo Swatch que sin embargo es también una gran innovadora de materiales, y hace unos relojes de vestir que a menudo me arrebatan el corazón. El nuevo Rado Coupole Classic Gent XL es uno de ellos.

 

Ya sabemos que la cerámica es consustancial en Rado porque en los genes de la casa está la búsqueda incansable de nuevos materiales. De hecho es la gran innovadora del grupo -y de la relojería- , con lustros (si no décadas) de ventaja. Así que cuando otras casas hermanas empezaban a hablar de ese material Rado las debió mirar como diciendo “pero qué me estás contando”.

Sin embargo la casa tiene una colección que NO es de cerámica y es a la que pertenece este Rado Coupole Classic Gent XL. Los Coupole  (que significa cúpula) son relojes de vestir clásicos, de los que Rado ofrece nada menos que 88 variantes. Y eso sin contar el que nos ocupa y sus variaciones. Para ser sincero, la mayoría de los modelos me dejan indiferente, sobre todo porque muchos de ellos son relojes de cuarzo.

Sin embargo los Classic Automatic  y sobre todo este Rado Coupole Classic tienen un diseño de esfera excelente, muy atractivo. La caja es de 41 mm de diámetro, que es una medida perfecta para un reloj de vestir. Pero sin embargo la sensación de tamaño es mayor porque el bisel es prácticamente inexistente. Esto no es un defecto (o no lo es en este caso), porque al hacer más visible la esfera el porte de la pieza es más potente.

Cuando se mira la caja de perfil, además de notar el ancla grabada sobre la corona, se puede apreciar la forma redondeada de la caja. Ahí es donde el nombre de Coupole cobra sentido, porque en efecto parece una cúpula invertida. También se aprecia la discreta longitud de las asas, lo que ayuda a que el reloj se sujete mejor en muñecas pequeñas.

La altura de la caja es 11,7 mm. Eso significa que el reloj va a tener más que palabras con los puños de camisa de ajuste más exigente, pero en general se puede llevar sin problemas en el día a día. Desde luego, en mi caso, ya me ocuparía yo de llevar puños con más holgura. Quiere decirse que entre una camisa y este Rado, para mí la elección está clara.

Pero lo que hace al Rado Coupole Classic tan seductor es, por supuesto, su esfera. Y es que hablamos mucho de los avances tecnológicos de la casa, y está bien, pero deberíamos decir también que el que diseña últimamente las esferas de los modelos más singulares debería ser también acreditado como le corresponde. En este segmento de precio Rado hace cosas que incluso llamaría atrevidas. Solo hay que ver, por ejemplo, el Diamaster Grande Seconde (con fotos en vivo aquí). O mejor aún el HyperChrome Ultralight que vimos en este reportaje.

La decoración de la esfera es un guilloché Clous de Paris (clavos de París), una decoración clásica normalmente utilizada en relojes de mayor nivel. Como buena cúpula, la esfera está curvada hacia el exterior, un toque vintage que corresponde con los años 60, que es cuando surgieron los Coupole. En el borde se ha aplicado una decoración circular para romper la uniformidad y ofrecer contraste. Los índices aplicados de bastón y las agujas con forma de hoja -todos rodiados- acentúan el aspecto clásico del reloj.

Y sin embargo el reloj es perfectamente actual gracias al gran indicador de reserva de marcha (de 80 horas). Esta complicación le otorga un aire moderno y vivaz, pero sin perder la elegancia. La ventana de fecha, un mal necesario, está bien tratada, con un marco también rodiado. Por último, a las tres y por encima de Rado aparece el ancla, que gira con el movimiento. No tiene mayor utilidad que la estética, y como tal está muy bien.

El Rado Coupole Classic ostenta una reserva de marcha de 80 horas gracias al calibre ETA C07.671, que no es sino el ya conocido Powermatic 80. Está basado en el 2824-2 pero con una rebaja de la frecuencia a 3 hercios y el uso de un muelle real más fino, para conseguir tantas horas de aguante. Como siempre en Rado el rotor tiene forma de ancla y está decorado con Côtes de Genève.

El reloj se ata al pulso mediante una correa de cuero de buena calidad, con un grosor adecuado y buen tacto. Se asegura gracias a un cierre plegable muy bien resuelto, distinguido y que sobre todo no abulta, que es el problema que suelen tener estos cierres.

En definitiva, el Rado Coupole Classic es un reloj redondo (en la sexta acepción del diccionario, me refiero). Se lleva perfectamente en la muñeca, es elegante, distinto a los relojes de vestir habituales y de una construcción intachable. Su precio es de 1.650 euros y estará disponible a partir de agosto. Más información en Rado.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



Fotos en vivo y precios del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto

 

El gusto por las piezas inspiradas en relojes de otro tiempo parece no tener fin, y más aún si son relojes de buceo. El nuevo Hamilton Khaki Navy Scuba Auto viene a reclamar su parte de pastel, presentándose como un diver atractivo tanto en su apariencia como en su precio.

 

Hamilton presentó el año pasado  los Khaki Navy Frogman -que también repasamos con fotos en vivo en este artículo-. Esos relojes estaban inspirados en los que Hamilton fabricaba para el ejército norteamericano, tanto el de tierra como el de marina. En concreto los Frogman se llaman así porque iban destinados a los del Servicio de Demolición Submarina. Los relojes integraban una especie de cierre de cantimplora para evitar el desenroscado accidental de la corona.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto es un heredero de los Frogman, pero con ademanes más suaves para llegar a más muñecas. Los Frogman tenían 42 mm de diámetro, pero con el protector daba sensación de más tamaño. Además las manecillas y numerales eran muy grandes, aumentando esa impresión. No es así en este otro buceador.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto tiene una caja de acero de 40 mm, con las asas contorneadas de tal manera que es difícil que el reloj quede mal incluso en las muñecas más pequeñas. Además la altura es muy contenida, así que siempre va a tener buenas relaciones con las camisas de su dueño. Las asas se prolongan hasta formar los protectores de corona, que aún así está roscada para facilitar la hermeticidad. Es de hasta 100 metros, suficiente para lo que se va a usar (salvo alguna excepción).

El bisel giratorio unidireccional también es de acero y está coronado por una superficie de aluminio anodizado. Los primeros 15 minutos están marcados en naranja, que es el color elegido para contrastar con el negro general (y es un acierto). El bisel carece de material fosforescente, sin embargo.

La esfera del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto está lacada en negro y conserva la hora militar. Éste es un detalle que siempre añade Hamilton en la colección Khaki Field para recordar sus vínculos con el ejército. Sin embargo es la primera vez que se ve fuera de esa colección, y ciertamente queda muy bien. Los índices son grandes para que se lean bien, y tanto ellos como las manecillas están profusamente impregnados de una SuperLuminova que en la oscuridad brilla -y mucho- en azul.

El segundero es también naranja, al igual que la minutería. Recordemos que el naranja es el color del logotipo de Hamilton, así que es normal que lo use a menudo. Sus colecciones siempre están salpicadas con ese color. Por dentro se mueve el calibre H-10 que, como ya he dicho en otras ocasiones, es un ETA 2824-2 con la frecuencia rebajada de 28.000 a 21.600 alternancias a la hora para tener 80 horas de reserva de marcha. Es el conocido calibre Tissot Powermatic 80 (del que se puede ver más aquí, en su versión de silicio). En cualquier caso el  movimiento no está a la vista porque el reloj lleva un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Como ya he dicho antes el reloj, gracias a sus medidas, es muy fácil de llevar incluso por las mujeres. Está disponible con una correa NATO, que es la que vemos aquí con pespuntes naranjas, con un precio de 645 euros. También se puede comprar con un brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 695 euros.

La verdad es que son unos precios muy buenos, y se agradece especialmente el que la diferencia de precio entre la NATO y el brazalete sea de 50 euros nada más. Eso permite tener un reloj más versátil porque el brazalete siempre viste más que una correa de tela. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Hamilton.es.

 

 

 

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Marine Torpilleur

 

Vamos a ver los primeros modelos de una nueva gama de la manufactura: Ulysse Nardin Marine Tourpilleur, con vídeo, fotos en vivo y precios.

 

De Ulysse Nardin no se habla tanto como de otras marcas, seguramente porque su marketing no es tan sonoro ni tan persistente como el de otras casas relojeras. La manufactura prefiere que sean sus productos los que hablen por ella, y sobre todo sus innovaciones. Y es que Ulysse Nardin es una de las grandes innovadoras de la relojería, a la que debemos, por ejemplo, el uso del silicio en el escape de áncora y en el órgano regulador fundamentalmente.

El silicio es un elemento excelente en estas piezas clave del reloj porque es antimagnético, es más duro, más resistente a la corrosión, aguanta mejor las sacudidas y, sobre todo, no genera fricción como el metal, y por tanto no necesita lubricación. A pesar de que los lubricantes actuales son muy buenos, siguen siendo uno de los causantes de que tengan que pasar los relojes por el servicio técnico, ya que se van deteriorando con el tiempo.

Ulysse Nardin, a partir de su capacidad de innovación y fabricación, ha creado excelentes calibres propios que además de ser cronómetros certificados por el laboratorio COSC pasan un control propio de la manufactura, que dura siete días y tiene criterios más exigentes que los del COSC y que además abarcan inspección estética, pruebas de hermeticidad, de vacío y de presión. Uno de ellos es el calibre UN-118, que es el que mueve al Marine Chronometer y que ahora también alimenta el nuevo Marine Torpilleur.

Este torpedero es una versión del Marine Chronometer que por supuesto sigue estando inspirada en los cronómetros marinos, que son el origen de la manufactura. Pero tiene un estilo más moderno, no tan clásico. Es igualmente elegante -según y cómo, incluso más- pero más dinámico. La caja es de acero y está construida de una sola pieza, con 42 mm de diámetro y poco más de 10 de altura. Esta toda pulida a espejo y lleva en el lateral una plaquita con el número de fabricación, como es costumbre en la manufactura. El bisel es puramente decorativo, ya que no gira. La corona lleva el logotipo grabado y es roscada. Aún así la hermeticidad es de sólo 50 metros. Aunque no es un reloj pensado para meterte en el agua con él, creo que la hermeticidad debería ser al menos de 100 metros, por principio.

El Ulysse Nardin Marine Torpilleur viene con esferas lacadas en color blanco o azul. La disposición corresponde a la de un cronómetro marino, con una subesfera del pequeño segundero más grande de lo que es habitual, que además aloja la ventana de fecha. Las agujas son también de cronómetro. En la versión de esfera azul las agujas están rodiadas, mientras que las de la esfera blanca están azuladas. Como siempre ocurre, la lectura en la esfera blanca es mejor que en una más oscura, pero la azul es muy elegante.

A las 12 horas aparece el registro de la reserva de marcha, que es de 60 horas. Suficiente si te cambias el reloj el fin de semana, porque cuando llega el lunes sigue funcionando. La parte alta y baja de la reserva están señaladas en rojo con las palabras Bas y Haut. También aparece en rojo el año de fundación de la manufactura. El uso del rojo hace la esfera más dinámica, ayudado por los numerales romanos alargados y la minutería, muy delgada.

Si giramos el reloj podemos ver el calibre UN-118, que como ya he dicho es un gran calibre automático. Los puentes están achaflanados y decorados con Côtes de Genéve circulares, además de sujetos por tornillos azulados. El rotor está decorado con dos anclas, el símbolo de Ulysse Nardin.

El escape está fabricado con Sigatec (que es un proyecto empresarial en conjunto con Mimotec), con el material llamado DIAMonSIL. Es un silicio recubierto de diamante sintético, una tecnología que permite dar forma a piezas especialmente concebidas para conceptos de alta tecnología. Entre otras ventajas no necesita lubricación y su duración es aún mayor. El volante si sitúa bajo un puente y presenta una rueda de inercia variable con ajuste con 4 tornillos, además de un muelle de silicio.

El reloj se presenta con correa de piel con cierre plegable, muy bien hecho para que no abulte mucho. No se nota que llevas la triple estructura de metal. No se puede decir nada que le dé más mérito. Y por supuesto se lleva muy bien en la muñeca. Es elegante y llamativo a la vez.

Su precio también es inferior a lo que es habitual en la marca. Ambas versiones del Ulysse Nardin Marine Torpilleur  tienen un precio de 6.900 euros., No está nada mal para un reloj de vestir de inspiración clásica pero a la vez muy actual. Es atractivo, con personalidad y sobre todo con un calibre a la última. Los relojes ya están disponibles. Más información en UlysseNardin.com.

 

 



Nuevos Certina DS Action Chronograph: fotos en vivo y precios

 

Los Certina DS Action Chronograph reeditan uno de sus grandes éxitos: los relojes automáticos de buceo con certificación ISO 6425. Vamos a ver qué ofrecen, tanto técnicamente como en precios.

 

Los nuevos Certina DS Action Chronograph tienen una historia heredada. En 2013 (si no recuerdo mal) Certina lanzó los DS Action Diver Automatic y Chronograph, que se convirtieron en un éxito inmediato y duradero hasta hoy día. Ambos cumplían con la normativa ISO 6425. Esta certificación es notoriamente exigente, y con razón: está pensada para salvar vidas, ya que los relojes de inmersión son instrumentos pensados para garantizar la seguridad de los buceadores.

Creo que lo mejor es ver en detalle las pruebas a las que se ha de someter un reloj para obtener la certificación, que además se debe realizar en cada reloj de manera individual, no en grupo.

 PRUEBA DE MAGNETISMO:
3 exposiciones a un campo magnético de 4.800 A/m. El reloj debe mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE GOLPES:
Dos golpes con un martillo de plástico duro  de 3 kg montado en un péndulo con una velocidad de impacto de 4,43 m/seg (equivale a una caída de 1 m — mgh=mv2/2). La primera de canto a las 9, y la segunda plano sobre el cristal. El reloj debe mantenerse en +-60 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA QUÍMICA 1:
El reloj se sumerge en una solución de cloruro sódico (agua salada) de 30 gr/l durante 24 horas. El reloj debe mantener sus cualidades de resistencia a la corrosión.

– PRUEBA QUÍMICA 2:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) entre 18 – 25º C durante 50 horas. El reloj debe mantener su mecanismo en correcto funcionamiento.

– PRUEBA DE GOLPE TÉRMICO:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) a 40ºC durante 10 minutos. A continuación pasa a agua a 5º C durante 10 minutos, y de nuevo a 40º C otros 10 minutos. (Las transiciones serán menores de 1 minuto). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE LA CORONA:
El reloj es sometido a una presión un 25% mayor que la máxima indicada (nominal). Se aplica sobre la corona una fuerza de 5 Newton en sentido perpendicular al giro. (Se entiende aplicado a todas las coronas y pulsadores). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE PRESIÓN:
El reloj se somete a una presión de P=(L+1/4L)/10 bares, siendo L la máxima indicada (nominal) (es decir, un 25% superior pero en agua estática). Dicha presión se consigue en menos de 1 minuto y se mantiene durante 2 horas. Luego se reduce a 0,3 bares en menos de 1 minuto y se mantiene durante 1 hora más. El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE FILTRACIONES:
Se realiza antes y después de cada prueba de filtración. El reloj se calienta sobre una placa metálica a 40-45º C durante 10 minutos y se coloca una gota de agua entre 18-25º C durante 1 minuto sobre el cristal. El reloj no debe mostrar trazas de condensación.

– PRUEBA DE PRECISIÓN:
Después de las pruebas anteriores, el reloj debe de mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE LA CORREA:
El reloj se somete a una fuerza aplicada en direcciones opuestas sobre los pasadores de la correa de 200 Newton. (Unos 20 Kg)
El reloj no debe sufrir ningún daño aparente en los puntos de fijación.

– PRESELECCIÓN DE TIEMPO:
Presencia de dispositivo de preselección de tiempo protegido contra la manipulación accidental o incorrecta. En caso de ser un bisel giratorio debe tener una escala ascendente  de 60 minutos alineada con las marcas del dial y los índices de 5 minutos deben estar claramente destacados.

– VISIBILIDAD:
A una distancia de 25 cm en la oscuridad, deben de ser plenamente apreciables:
– Las agujas de horas y minutos claramente diferenciadas.
– El tiempo transcurrido del dispositivo de preselección.
– Indicador de funcionamiento (normalmente el segundero).

– MARCAS:
Deben de distinguirse de los relojes que no han pasado las pruebas, teniendo marcadas las palabras DIVER´S WATCH L M, o DIVER´S L M, siendo L la profundidad máxima garantizada por el fabricante. La marca puede estar en la esfera, parte trasera, o en cualquier otra parte visible.

Estas pruebas significan desplazar cada reloj terminado al laboratorio correspondiente para después volver a traerlo a la fábrica. Parece una nadería, pero la repercusión es notable. Normalmente las pruebas de estanqueidad se hacen en la propia fábrica, metiendo los relojes en tanques de como mínimo 5 relojes. Hacerlo de uno en uno multiplica el tiempo empleado, que además hay que pagar a un organismo externo. Esto, que en un reloj de buceo de lujo -cuyo precio se cuenta en miles de euros- no es tan trascendente, tiene un impacto mucho mayor en un reloj que pretende mantener sus precios muy por debajo de los 1.500 euros. De ahí el mérito de los Certina DS Action Chronograph.

Al contrario que sus antecesores, estos relojes presenta un aspecto mucho más musculado, con una caja de 45,7 mm diámetro. El bisel de aluminio anodizado participa del aspecto sólido de la caja y resulta fácil de girar gracias a sus dientes anchos, pero es firme en cada clic para transmitir una sensación de seguridad muy satisfactoria. Los pulsadores están roscados y tienen protectores revestidos de PVD negro.

La esfera recurre nuevamente al azul y al negro. El azul tiene más vocación de hacerse notar que de pasar desapercibido, gracias a ese tono eléctrico que resulta aún más vivo cuando le da la luz directa. El negro por su parte es mucho más discreto, a pesar de sus acentos verdes.

Los índices son grandes, lo mismo que las manecillas, y están plenamente recubiertos de SuperLuminova. La visibilidad bajo el mar está garantizada. Y por tanto también lo está cuando la casa está a oscuras, que es la situación en que con más frecuencia se va a necesitar sus propiedades fosforescentes. Como reloj de inmersión el Certina no necesita de ventana de fecha, pero la casa lo ha añadido por cuestiones comerciales, ya que es la complicación más demandada.

En la sala de máquinas tenemos el confiable calibre ETA C01.211 automático, un movimiento más que probado y que ya explicamos con detenimiento en los DS Eagle Chronograph. Se mueve a 4 hercios (es decir, 28.800 alternancias a la hora) y guarda energía como para mantenerse durante 45 horas sin necesitar el cariño de su dueño. El calibre está tapado por un fondo ciego en el que se ha tallado la tortuga que identifica a Certina.

Por último, los  Certina DS Action Chronograph pueden adquirirse con una correa de caucho -por ahora sólo para la versión con esfera negra- o con un brazalete de acero que consigue reforzar el aspecto de dureza y resistencia que ya tiene la caja. Además añade un extensor del cierre plegable -también muy notorio- para poder adaptarlo mejor cuando se pone por encima del traje de buzo. O simplemente sobre la muñeca desnuda de cada día.

A decir verdad Certina está derivando cada vez más hacia los relojes de cuarzo, pero el aprecio de los aficionados le ha venido -históricamente y estos últimos años- de sus relojes mecánicos. Tanto los diver que ya hemos dicho como los DS y DS 1 siempre han gozado del aplauso general por ser relojes bien hechos y a muy buen precio. Afortunadamente esto último se mantiene: los Certina DS Action Chronograph tienen un precio de 1.170 euros. Si se adquiere la versión con caucho el precio es de 1.140 euros. No creo que se pueda tener tanto por ese dinero. Se agradece por tanto volver a contar con una oferta atractiva, a la que esperemos le sigan otras con calibres mecánicos. Más información en Certina.es.

 



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Italia Independent

 

Esto sí que es afortunado: si es difícil atrapar un Hublot porque son visto y no visto, mucho más complicado es echarle mano a una serie limitada. Esta vez ha habido suerte y he podido disfrutar de cuatro Hublot Classic Fusion Italia Independent. Vamos a verlos más de cerca.

 

Los Hublot Classic Fusion Italia Independent son el fruto de la colaboración entre la manufactura y Lapo Elkann. Lapo Edovard Elkann, de 40 años, es el nieto de Gianni Agnelli, el casi mítico propietario y director general de Fiat. Lapo trabajó en la empresa de su abuelo, pero su vida se ha visto reflejada en los periódicos más por sus escándalos que por su trabajo, y al final dejó Fiat para aventurarse por otros derroteros.

En 2008 fundó Italia Independent S.p.A., dedicada a la venta de gafas de sol. Lo más destacado de sus gafas es el uso de materiales innovadores, lo que sin duda despertó el interés de Hublot. Recordemos que el nombre de estos relojes es Classic Fusion Italia Independent, y es que Hublot siempre ha destacado su preferencia por la fusión de modas, de estilos y, sobre todo, de materiales. Así que era cuestión de tiempo que la marca del código Morse K (raya punto raya) se entendieran. La primera colaboración de Hublot y Lapo tuvo lugar en 2014.

El logotipo de Italia Independent, grabado sobre el zafiro del reloj

La especialidad de Lapo Elkann es el marketing. De hecho en Fiat coordinaba el marketing de los Fiat Punto y Fiat 500, así que ha tenido libertad absoluta para crear estos Classic Fusion Italia Independent. Lapo ha querido seguir el espíritu ecléctico y atrevido de Hublot y ha buscado la fusión de materiales, algo que como ya he dicho le viene de sí. De este modo, para las cajas de los distintos modelos de la colección ha utilizado titanio pulido y satinado, cerámica y King Gold, el oro de Hublot.

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule King Gold

Classic Fusion Italia Independent Prince de Galles Ceramic

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule Titanium

Classic Fusion Italia Independent Tartan Ceramic

Pero para decorar los relojes Lapo fue más allá: se puso en contacto con la Sartoria Rubinacci, el epítome de la elegancia italiana. La elección de la Sastería Rubinacci no fue fruto del azar: desde 1932 tres generaciones de Rubinacci se han relevado a la cabeza de esta institución del buen gusto y la elegancia masculina: Gennaro, el abuelo fundador; Mariano, el padre, que actualmente dirige la firma napolitana; y, por supuesto, Luca, uno de los hombres más fotografiados del planeta gracias a su estilo único, y que además es el director de la boutique de Milán. Entre los tres han vestido al Duque de Kent o al cantante Bryan Ferry, pasando, naturalmente, por la familia Agnelli.

En sus archivos la casa Rubinacci posee la colección más hermosa que existe de telas antiguas. Ahí, entre los 60.000 m2 de preciosas patas de gallo, tweeds y terciopelos de todo tipo, Hublot y Lapo Elkann encontraron una colección de tartanes –tejidos de lana con cuadros de colores– que datan de los años 70, y a los que han dado una segunda vida integrándolos en la versión cronógrafo del Classic Fusion Italia Independent.

En la parte que corresponde exclusivamente a Hublot, los relojes son los ya conocidos Classic Fusion Chronograph (como el que vimos aquí). Eso significa una ca de 45 mm de diámetro sobre la que se asienta un bisel satinado, debajo del cual sobresalen -a izquierda y derecha- las ya conocidas “bisagras”. La corona lleva el logotipo de la casa grabado y está flanqueada por los pulsadores del cronógrafo, con buen tamaño y de tacto agradable.

La caja es hermética sólo hasta 50 metros, pero en este caso es más que suficiente. No concibo a nadie con un reloj así que quiera meterse en el agua con él para arruinar la tela de la correa. En la parte trasera un cristal de zafiro permite ver el calibre HUB1143.

En realidad el HUB1143 es el calibre automático Sellita SW300 al que se le ha acoplado el módulo cronógrafo de Dubois Depraz, una combinación muy habitual (y más aún con el ETA 2892). El movimiento sólo tiene 25,60 mm de diámetro y por eso se ve tan pequeño en el reloj. Tiene 42 horas de reserva de marcha, cambio rápido de fecha y parada de segundero. En cuanto al cronógrafo sólo mide los segundos y 30 minutos, ya que la subesfera a las tres es para el pequeño segundero.

Aunque la caja tiene 13,05 mm de altura el reloj está muy bien equilibrado, y parece más pequeño de lo que en realidad es. Se ata a la muñeca con una correa de caucho hipoalergénica con un cierre plegable muy conseguido para transmitir la idea estética de Hublot.

A mí los relojes me han encantado, la verdad. Y me parece encomiable el deseo de Hublot de ir más allá, de ofrecer algo distinto. Si cada vez queremos que lo que ahora se llama “la experiencia de usuario” sea lo más personal posible, estos Classic Fusion Italia Independent cumplen el objetivo a la perfección.  No son relojes para todo el mundo, de acuerdo, pero quedan muy bien en la muñeca y son elegantes, mucho más de lo que las fotografías atestiguan.

Y son aún más personales porque son una edición limitada.  El reloj de titanio está limitado a 100 unidades, con un precio de 15.400 euros. La versión en cerámica y tartán está limitada a 50 unidades, y tiene un precio de 16.500 euros, mientras que la versión Príncipe de Gales está limitada a 100 unidades, con el mismo precio.

Por último, la versión en King Gold y Prínciple de Gales está limitada a 50 unidades, con un precio de 35.850 euros. La colección completa incluye dos relojes más, en oro y en titanio, que desafortunadamente no he podido fotografiar. Los he incluido en una foto de stock de la marca. Sus precios son los mismos que las versiones que hemos visto aquí. Más información en Hublot.es

 



Los Baume & Mercier Clifton Club con vídeo, fotos en vivo y precios

 

Vamos a analizar los nuevos Baume & Mercier Clifton Club, la gran apuesta de la casa para atraer a un público joven con una propuesta que mezcla los relojes de corte deportivo con un aire más formal.

 

Baume & Mercier es una de las casas relojeras suizas históricas. De hecho es la sexta más antigua. Sin embargo toda esa herencia no le ha evitado un devenir comercial con altibajos, particularmente desde comienzos de este siglo. Pero cuando todo el mundo -o al menos muchas voces de la industria- pensaba que la marca no iba a levantar la cabeza dio un giro notable y comenzó a lanzar productos bien pensados, bien ejecutados y a precios cada vez más atractivos.

Para mujer fue la línea Promese, pero para hombre lo más significativo fue el lanzamiento de la gama Clifton. Los Clifton presentan una caja inspirada en los modelos de los años 50, pero con un corte muy actual. Los relojes estaban (y están) muy bien hechos y son muy atractivos, así que la casa ha ido expandiendo la colección dotándola de todo tipo de complicaciones.

De hecho en Horas y Minutos hemos cubierto unos cuantos modelos de los Clifton, porque a mí me gustan mucho. Uno de los primeros vídeos que hice en esta página fue el del Clifton Retrograde (éste de aquí). También hemos visto -por ejemplo- el Cronógrafo con Calendario Completo (aquí) y, este mismo año, el GMT Power Reserve.

Sin embargo los Clifton apelan a un rango de edad que se acerca a los 30 años, y Baume & Mercier necesitaba un reloj para gente más joven, entre los 20 y los 30. Uno de los argumentos de venta de la casa es que sus relojes son relojes para regalar, para remarcar los hitos importantes de la vida. Sin embargo con los Clifton Club se quiera que los jóvenes profesionales lo vean como el primer reloj que se pueden comprar ellos (sin esperar que alguien se lo regale), y que le sirva tanto para el trabajo como para el ocio. Y ahí es donde los Clifton Club son, en mi opinión, un acierto.

Afortunadamente la casa no recurre a ningún modelo histórico oscuro, o vintage u otras herramientas de marketing habituales en la relojería. Simplemente lanza un reloj con aire deportivo  pero que permite utilizarlo en el día a día, bien construido y muy atractivo.

Baume & Mercier ha creado una caja de 42 mm de diámetro pero de tan solo 10,3 mm de altura. Esto, junto con las asas cortas y curvadas hace que el reloj se adapte perfectamente también en muñecas pequeñas. La caja es hermética hasta 100 metros, lo que encaja con la idea de reloj para todo uso.

El Clifton Club tiene un bisel unidireccional de 120 clics, 2 por segundo, para hacerlo muy preciso. Esto es algo que encontraríamos en un reloj de buceo, pero en sí el reloj no es un es un reloj de inmersión. Sin embargo, como la profundidad máxima a la que se baja cuando se hace buceo recreacional suele ser de 40 metros, el reloj cumple perfectamente. Y eso como máximo, porque casi ningún buceador turístico baja más allá de los 20 metros.

Hay que decir que precisamente por la escasa altura de la caja el bisel es muy delgado, de manera que girarlo no es sencillo porque tienes que afinar mucho con los dedos. Pero como digo, no es algo que se vaya a usar habitualmente. Sea como fuere, hay un par de cosas que agradecer a Baume & Mercier: podría haberse limitado a una hermeticidad de 50 metros, pero ha querido que sea de 100 (que por cierto es el primer requisito para un reloj de buceo). También se podría haber ahorrado el tratamiento fotoluminiscente del segundero, y sin embaro lo ha añadido también. Se nota que la casa ha querido lanzar un oferta muy potente con estos relojes.

Las cajas son de acero y mezclan superficies pulidas con satinadas para darle una presencia más refinada. Hay también una versión con recubrimiento en ADLC  que le dota de una resistencia mucho mayor al uso diario. En realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo, entre ellos los relojes. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición de las fibras que le dan ese extra de dureza y resistencia.

Hay un elemento que es común a todos los Clifton Club: el color naranja, que aparece siempre en la esfera, en el bisel y en algunos casos también en las correas. La esfera está muy bien pensada. Los minutos se sitúan sobre un bisel elevado y remarcado por una línea naranja para dar profundidad al dial. Esta profundidad se remarca por los índices aplicados, entre los que resalta el de las 12, que es en realidad la letra griega Phi, que simboliza el equilibrio y es el logotipo de la casa. Por último en el centro de la esfera hay un rebaje pensado para aumentar la sensación de tridimensionalidad, y que limita la longitud de la manecilla de las horas. Y por encima de todo sobrevuela la manecilla de los segundos, siempre en naranja.

Tanto las manecillas (incluida la de los segundos) como los índices están recubiertos de SuperLuminova, en cantidad suficiente como para que la lectura en la oscuridad sea intachable.

El Clifton Club se mueve gracias a un movimiento Sellita SW 200, con una frecuencia de 4 hercios y una escasa reserva de marcha de 38 horas, cambio rápido de fecha y parada de segundero. Es un movimiento más que probado, que funcionará perfectamente durante años. El calibre está tapado por un fondo con el escudo de la colección.

Hay que añadir que hay una versión del Clifton Club con esfera azul, pero desafortunadamente no estaba disponible para el artículo. Como ya he dicho el reloj es muy satisfactorio en la muñeca, bien equilibrado y atractivo, para el que lo posee y para el que lo ve. Los precios son igualmente atractivos, ya que comienzan en 1.950 euros  la versión más barata, con correa de piel, 2.100 euros para las versiones con brazalete y 2.250 euros para versión con ADLC y correa de caucho.

Baume & Mercier ha apostado fuerte por los Clifton Club, y yo creo que tienen argumentos para tener éxito. Es verdad que se mueven en un segmento donde hay muchos pesos pesados y en los que los precios son cada vez más agresivos, pero creo con la promoción adecuada (recordemos aquí la acertada unión con el medallista olímpico Saúl Craviotto) el producto calará. Y se lo merece. Más información en Baume&Mercier.es.

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date

 

Entre las novedades que ha ofrecido la manufactura germana en Baselworld 2017, el nuevo Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date es, sin duda, la estrella. Vamos a verla en vivo y con precios.

 

Ya sé que decir “es la estrella” es una afirmación muy atrevida sabiendo que, como adelantamos en su momento, Glashütte Original ha presentado también un calendario perpetuo en su nueva colección Excellence. Pero es que el nuevo Senator Chronograph Panorama Date es sencillamente arrebatador. No sólo lo tiene todo técnicamente, es que su presencia enamora de manera instantánea.

Ocurre una cosa muy curiosa con Glashütte Original: todo el mundo alabamos sus piezas de inspiración más clásica porque son un canto a la alta relojería, al gusto por lo tradicional y por los acabados exquisitos. Eso es lo que ocurrió cuando se lanzó el primer Senator Chronograph Panorama Date en 2014, que es el que aparece a la izquierda en la foto superior.

GO tenía motivos para crear un reloj así, porque nada menos que integraba un calibre cronógrafo flyback y además automático. Un movimiento de ese calado requiere de las mejores artes de una manufactura porque, aunque es la complicación más ubicua por culpa de los movimientos de cuarzo, el cronógrafo es sin embargo una de las altas, altas complicaciones, y más aún siendo automático. De ahí que el traje del primer miembro de esta rama Senator tuviera las hechuras que recuerdan a los cronómetros marinos.

Pero resulta que ahora la casa sajona lanza una versión en negro mucho menos clásica, y nos entusiasma a todos. ¡Y no es la primera vez que ocurre! En enero del 2016 hablé de los Senator Observer (aquí) y ocurría lo mismo: la versión en negro te hacía chiribitas los ojos de lo bonita que es. A mayor abundamiento, dos meses después GO presentaba el reloj Excellence con el nuevo calibre 36 y, de nuevo, era la versión con esfera negra la que atrapaba más miradas y comentarios.

¿A qué se debe? Si lo supiera ya tendría mi consultora para asesorar casas relojeras. Seguro pagarían muy bien por saber qué es lo que mejor les va a funcionar. Pero lo único que sé es que el Senator Chronograph Panorama Date, comparado o no con su hermano mayor, exuda alta relojería y artes de seducción a partes iguales. Y no es difícil entender por qué.

La caja tiene 42 mm de diámetro y mezcla muy bien el satinado con el pulido, porque es inherente a Glashütte Original hacer relojes elegantes. La altura es de 14,6 mm. Es, en efecto, una pieza notable en la muñeca. ¿Es un problema? En mi opinión sería un problema si fuera delgado, porque no cuadraría con la potencia de su porte. Está claro: no se lleva bien con los puños de las camisas, pero es que ni le interesa al reloj ser delgado, ni a su dueño que lo sea, ni le quedaría bien a ninguno de los dos. El Senator Chronograph Panorama Date está hecho para que se vea, punto.

Al tener un bisel tan pequeño se le da más protagonismo a la esfera, que es el tour de force del reloj. El dial lacado en negro zaíno está surcada por índices horarios, salvo a las 12 y a las 6 que han mantenido los caracteres romanos, lo único que recuerda al primer modelo lanzado. Las manecillas también han variado y ahora son de tipo Alpha, más dinámicas.

Y claro, lo que más llama la atención, lo que sin duda alguna define al reloj nada más verlo, es el baño de SuperLuminova con que han sido tratados los índices, numerales y manecillas (incluida la de la trotadora del cronógrafo). El tinte es tan potente que prácticamente brilla a la luz del día. Y con exactamente 5 segundos de linterna del móvil ya brilla como se ve aquí:

Un azul precioso, ¿verdad? La esfera presenta tres registros, dos más grandes (minutos del cronógrafo a las 3, pequeño segundero a las 9) y uno más pequeño para las 12 horas. Este menor tamaño sirve de contrapeso a las Fecha Panorama, marca de la casa. El conjunto resulta perfectamente equilibrado. Un pequeño detalle más: en la subesfera del pequeño segundero se ha incluido una indicación de reserva de marcha. Es discreta pero muy clara, y se integra perfectamente en la esfera para dar la información cuando se la necesite sin robar protagonismo al conjunto.

Y qué decir del movimiento. El 37-01 es un cronógrafo flyback automático con rueda de pilares y embrague vertical, que convierte las pulsaciones de los botones en un placer. Y es otro ejemplo más de la casa de cómo hacer un calibre según los cánones sajones: platina de tres cuartos, tornillos pulidos y azulados (ya vimos cómo se hace en la segunda parte del reportaje sobre la visita a la manufactura), rubíes vistos sobre chatones pulidos y ajuste por cuello de cisne.

La decoración incluye nervaduras Glashütte, bordes achaflanados y pulidos, acaracolado en la platina y un rotor también con nervaduras y un contrapeso de oro de 21 quilates. Por supuesto incluye las dos Gs, que simbolizan la mirada al pasado y al futuro a la vez (y que para mi gusto deberían ser al menos más pequeñas). El volante se mueve a 4 hercios y tiene 70 horas de reserva de marcha. Es todo visible a través del zafiro posterior. La caja, por cierto, es hermética hasta los 100 metros.

Todo el estilazo que se adivina cuando se ve el reloj queda corroborado cuando se ata a la muñeca, que es donde de verdad florece este Senator Chronograph Panorama Date. Imanta la mirada y da mucho que hablar en cuanto aparece. Glashütte Original lo lanza con correa de caucho, de piel o con brazalete de acero. El precio es de 13.500 euros para la versión con correa y de 15.000 euros con el brazalete. Quien quiera buscar varios modelos donde elegir va a tenerlo difícil, porque este reloj se lanza al mercado con unos argumentos que son muy difíciles de igualar y mucho menos superar. Ya se puede reservar en la boutique de la casa en Madrid. Más información en la recién renovada web de la casa, GlashütteOriginal.com.



IWC Da Vinci Automatic y Moon Phase 36 mm. Fotos en vivo y precios

 

Éste es el año Da Vinci para IWC, y así lo dejó claro en el SIHH 2017. La manufactura ha hecho especial hincapié en los relojes para mujer y ha lanzado los Da Vinci Automatic y los Moon Phase de 36 mm de diámetro, una medida muy polivalente para las muñecas femeninas.

 

Según se ha ido desarrollando su historia IWC ha sido una casa que siempre se ha decantado por modelos masculinos, fundamentalemente porque sus movimientos provenían de los relojes de bolsillo -mucho más grandes que los de muñeca-. De hecho todos los calibres propios actuales son también muy grandes. Por ejemplo el de este Portugieser o el que da vida al Portofino Monopusher.

Hasta ahora los relojes de mujer estaban a cargo de la colección Portofino (como éste), pero la configuración de la colección -por los numerales romanos y las manecillas- los hace mucho más formales en su aspecto. Como IWC tenía las manos libres para empezar de cero con los Da Vinci, ha decidido, con buen criterio, crear una nueva caja un milímetro más pequeña. Por eso ambos Da Vinci Automatic y los Moon Phase llevan el número como apellido. Es una medida que le da mucha versatilidad (salvo en el caso de que la mujer apueste por un reloj de hombre -y por cierto cada vez hay más-), y que por ahora se ofrece en acero u oro rojo, con o sin diamantes en el bisel.

La caja de los nuevos Da Vinci Automatic conserva la redonda esencia de la colección original. Pero las asas se han estilizado y se han hecho basculantes, de manera que el reloj se adapta perfectamente a la muñeca. Ha mantenido la misma corona relativamente grande, algo que van a agradecer unos dedos con la uñas pintadas porque no se dañarán tratando de manipularla.

Las esferas son todas plateadas salvo la versión en azul, aunque imagino que no tardarán en aparecer más colores. Son sin duda el punto fuerte de estos relojes porque están muy bien pensadas. En la parte central se ha creado un círculo de guilloché en bajorrelieve que da profundidad al conjunto. Los numerales son aplicados y, al tener una cierta altura, proyectan una casi imperceptible sombra sobre la esfera que aumenta esa profundidad.

En el Da Vinci Automatic la fecha ocupa una discreta posición a las 6 horas, mientras que la esfera de fases lunares está ubicada a las 12. Es una ubicación ya vista en los Portofino y que queda muy bien. El lugar habitual son las 6 horas, pero siendo el elemento preeminente del reloj IWC lo ha colocado a las 12, que es el punto de referencia en cualquier reloj.  La ventana está muy bien resuelta, con ese guilloché circular en la parte inferior y un cielo de azul profundo con unos cuerpos celestes plateados o dorados según sea la configuración de la esfera.

Los relojes se mueven gracias a los calibres 35111 (tres agujas) o 35800 (fase lunar). Son las variaciones del Sellita SW300 que IWC encarga según sus especificaciones. Se mueven a 4 hercios (28.800 alternancias/hora) y tienen una discreta reserva de marcha de 38 horas. Eso sí, son automáticos. La fase lunar se ajusta mediante un pulsador a las 2 horas.

El movimiento está tapado por una trasera sobre la que se ha usado el motivo de la “Flor de la vida”, un elemento decorativo de origen griego que fue muy repetido durante el Renacimiento porque responde en realidad a una configuración geométrica. Esta Flor de la Vida se ha convertido en el eje sobre el que pivota la imagen comercial de los Da Vinci Automatic 36.

A falta de comprobar la reacción de las clientas, a mí los relojes me parecen muy acertados. Tienen un porte que combina muy bien uso diario con otro más de gala, con unas esferas limpias y atractivas. Siendo como son relojes de mujer, IWC ofrece una gama de correas de piel de distintos colores que se pueden intercambiar fácilmente. Y además están hechas por la peletería Santoni, que tiene unos productos de una calidad intachable. También hay disponible un brazalete de eslabones de acero.

Con tanta oferta los precios de los Da Vinci Automatic también varían, lógicamente. La versión de tres agujas en acero tiene un precio de 5.700 euros y con brazalete 6.550 euros, mientras que la versión con fase lunar cuesta 8.950 euros. Si le añadimos diamantes en el bisel el precio es de  11.700 euros . Todos los relojes están disponibles ya en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



En la muñeca: Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date

 

A veces se trata sólo de pureza. De armonía. De retar el estilo tradicional con gestos atrevidos pero igualmente elegantes. Eso es el Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date, y lo vamos a ver en su versión de oro rosa.

 

Patrimony Retrograde Day Date

Fue en 2007 cuando Vacheron Constantin lanzó el Patrimony Retrograde Day Date que vemos aquí arriba y antecesor del que hoy nos ocupa. Los Patrimony basan su arquitectura en los relojes de mediados del siglo pasado y todos tienen las mismas características: comparten la misma forma de la caja, las manecillas, los índices y los marcadores de minutos. Son los que mejor cumplen con el papel de “reloj de vestir”, si bien éste es un término cuyas fronteras son, desde hace ya algunos años, un tanto esponjosas. Buena prueba de ello es el Retrograde de aquí arriba y también el Patrimony Moon Phase And Retrograde Date.

En la caja hay muy poco de revolucionario: de oro rosa pulido a espejo, sus formas sin aristas, sus asas estrechas y la corona poco prominente nos indican que estamos ante un reloj para moverse en ambientes más bien serios. Su altura es de 9,7 mm, lo que le permite llevarse bien con los puños de camisa (salvo los de anchos más exigentes). Sin embargo el diámetro se rebela claramente contra los márgenes tradicionales: 42,5 mm supera en medio centímetro el máximo permitido por los códigos no escritos sobre los relojes de vestir, y dota a la pieza de mucha más presencia.

Y el centro de las miradas, la esfera. La base es muy tradicional: sobre una base opalina con un graneado muy delicado se asientan los índices -de formas clásicas- y unos indicadores de minutos perlados, que son rasgos distintivos de la colección Patrimony.

Sin embargo se le ha dado a la fecha retrógrada una preponderancia máxima que seguro hará chascar la lengua a los puristas. Es tan destacada su presencia que incluso se ha recortado la longitud de la manecilla de las horas para que se vea mejor. Podría parecer que, en comparación, la ventana de fase lunar es pequeña. Pero yo creo que si fuera más grande el reloj sería demasiado chillón.

Y es que en esta iteración la complicación más lírica ha venido a sustituir a los días de la semana del Day Date para darle un equilibrio mucho más conseguido. Al fin y al cabo en el Day Date, como la longitud del nombre de los días varía notablemente, tenían cada uno su propia grafía para conseguir un borde exterior uniforme. El resultado era un tanto extraño, con la dificultad añadida de ese incompleto Thu para el jueves, que era casi insalvable. Todo eso desaparace en este Patrimony Moon Phase And Retrograde Date que, ahora sí, tiene unas proporciones perfectamente equilibradas. Eso no quiere decir que el Day Date desaparezca de la colección Patrimony; pero ahora tiene un competidor más clásico, por así decir.

La representación de la luna es la tradicional, con un disco de oro rosa sobre un fondo azul estrellado. Tradicional, pero no por ello menos bonita. A su alrededor se han marcado hitos de la edad de la luna, que como ya sabemos dura exactamente 29 días, 12 horas y 45 minutos. Las indicaciones hacen que sea muy fácil ajustarla. Si es que es necesario, porque en principio sólo hace falta hacerlo una vez cada 122 años. Por cierto que todos los ajustes se hacen desde la corona, sin pulsadores adicionales en la caja.

Digamos por cierto que este avance se ha trasladado al ya existente Day Date: al modificar su calibre 2460 R31R7 para hacerlo más delgado (4 mm nada menos), se ha integrado el mecanismo de ajuste mediante la corona. Más aún, la caja se ha modificado para tener las mismas hechuras que este Moonphase y la misma delgadez de 9,7 mm. Una actualización importante, la verdad.

Esto lo consigue el calibre automático de manufactura 2460 R31L, con 275 piezas y que se mueve a 4 hercios durante las escasas 40 horas que dura la reserva de marcha. Sólo tiene dos pegas el movimiento: como sólo tiene 27,2 mm de diámetro se ve mucho metal y poco calibre. Además el rotor es tan grande que apenas se ve nada de un motor con todos los acabados que exige el sello del Punzón de Ginebra. A cambio, la masa oscilante de oro es una auténtica belleza.

El resultado es un reloj de vestir distinto, con mucha personalidad en la muñeca. A mí me parece que los relojes -incluidos los de vestir- deben estar entre los 40 y los 42 mm de diámetro porque nuestras muñecas no son las mismas que había en los años 50. Ni siquiera las que había en los años 90. Así que los relojes deben con su época, y éste lo hace. El Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date se ha lanzado tanto en oro rosa como como en oro blanco (con índices, manecillas y disco lunar a juego). Ambos tienen un precio de 43.600 euros, y se pueden encontrar en los distribuidores de la marca. Más información en VacheronConstantin.es.

 



Nuevos Omega ETNZ para competir en la America’s Cup

 

La America’s Cup ha pasado de ser un deporte súper elitista a ser cada vez más popular y un espectacular muestrario de las más altas tecnologías. Por eso Omega lleva participando desde 1995. Vamos a ver los dos Omega ETNZ, con fotos en vivo y precios.

 

El CEO de Omega, Raynald Aeschlimann con el equipo ETNZ

¿Qué significa Omega ETNZ? Pues es la abreviatura del Emirates Team New Zealand, del que Omega es patrocinadora y Cronometradora Oficial. Es lógico por tanto que Omega creara un reloj que celebrara esa colaboración. Pero como Omega es una marca orientada al producto, no al marketing del producto, los navegantes realmente van a llevar el reloj puesto durante la competición que es, para aquellos que no la conozcan, realmente dura y exigente.

OMEGA SPEEDMASTER X-33 REGATTA ETNZ EDICIÓN LIMITADA

El primero de los Omega ETNZ honra a una familia muy conocida del Speedmaster: el X33. El original fue lanzado en los 90 como actualización del Moonwatch, y se le equipó con la mejor tecnología que se podía incluir para ayudar a los pilotos. Pero ahora le toca mojarse.  La caja es de 45 mm de diámetro, de titanio de grado 2 cepillado y tiene una esfera negra con aros azules e índices transferidos blancos, además de ventanas para las lecturas digitales. El aro del bisel combina cerámica y titanio y luce en los 60 segundos una estrella que, igual que los índices y las agujas, está rellenada con Super-LumiNova blanco y emite un resplandor verde.

Junto con la estrella a los 60 segundos, el bisel luce también estrellas situadas en los 15, 30 y 45 segundos, que representan en conjunto la Cruz del Sur de la bandera neozelandesa. Un aro cerámico negro con
LiquidMetal® forma la escala de minutos y la esfera está decorada con el logotipo OMEGA, la palabra Speedmaster en rojo y “Professional”. El tiempo analógico lo marcan una aguja horaria esqueleto blanca y negra, otra de minutos roja y un segundero blanco y negro. Para las lecturas digitales, la esfera tiene pantallas de cristal líquido (LCD), con segmentos grises sobre fondo negro.

El fondo de caja es doble, con lámina acústica interna, para la óptima
transmisión del sonido en las funciones de alarma. El fondo externo va fijado por 8 tornillos y lleva estampado en el centro un logotipo del Emirates Team New Zealand y grabados “CHALLENGER FOR THE 35TH AMERICA’S CUP“ y “X-33 REGATTA“, además del número de la edición limitada.

El reloj se presenta con una pulsera de tejido de nailon revestido negro, con forro en caucho azul, pespuntes azules y hebilla de titanio pulido y cepillado. Incorpora un movimiento multifuncional de cronógrafo en cuarzo: el calibre OMEGA 5620. La edición se limita a 2017 ejemplares, con un precio de 5.000 euros, IVA incluido.

 

OMEGA SEAMASTER PLANET OCEAN ETNZ “DEEP BLACK” MASTER CHRONOMETER

El otro Omega ETNZ hace honor a la tradición mecánica de los relojes Omega, y lo hace con una versión del Seamaster Planet Ocean Deep Black, cuya presentación en vivo recogimos en este artículo. De caja en cerámica negra y 45,5 mm de diámetro, tiene un bisel cerámico con escala de inmersión en OMEGA LiquidMetal® que destaca los 15 minutos de la cuenta atrás para la salida; en caucho azul y rojo para los primeros 10 minutos y START en LiquidMetal® para los 5 últimos. El círculo situado a las 12 está relleno de Super-LumiNova y emite un resplandor verde.

La esfera cerámica negra cepillada en vertical luce índices en oro
blanco de 18 qt y un aro GMT con zonas de día/noche. Un logotipo del Emirates Team New Zealand en rojo domina el fondo de la caja, que está circundado por la frase CHALLENGER 35TH AMERICA’S CUP.

Para completar el look de regata, el reloj se presenta con pulsera estructurada negra, forro de caucho negro y azul, pespunte rojo y una nueva hebilla en cerámica negra cepillada. El Omega ETNZ “Deep Black” incorpora el calibre OMEGA Master Chronometer 8906. Su precio es de 10.500 euros. Más información en Omega.es.

 



Longines Conquest 1/100th Roland Garros: Fotos en vivo y precios

 

Ya ha comenzado Roland Garros y Longines es, un año más, el cronometrador del torneo en tierra más importante del circuito. El Longines Conquest 1/100th Roland Garros es el reloj que celebra el torneo y merece la pena revisar qué nos ofrece.

 

Dentro de Longines la colección deportiva es una de las más apreciadas. Los modelos Conquest (y más aún los Hydroconquest) son reverenciados como modelos de gran calidad a un precio excelente. Como Longines tiene una presencia más que notable en el deporte (la última muestra que hemos tenido ha sido el Longines Global Champions Tour que narramos en este artículo) ha tomado el nombre Conquest para crear un cronógrafo que se adapte a las distintas disciplinas que patrocina. Todos comparten las mismas características, con la única variación visible en la esfera.

El Longines Conquest 1/100th Roland Garros tiene una caja de acero de 41 mm de diámetro, sólida,  con mucha presencia y además con un peso notable, sorprendente en un reloj de cuarzo pero que sin embargo reafirma la sensación de “buen reloj”. La carrura y las asas se han satinado para ayudar a sobrellevar mejor el trajín diario, en contraste con el bisel, alto y poderoso, y el conjunto de corona y pulsadores del cronógrafo.

Hay que detenerse un momento en ese tándem corona/pulsadores porque cómo resuelto. Los pulsadores -que tienen la función clásica de puesta en marcha/paro y puesta a cero a las 2 y a las 4 respectivamente- se integran de manera suave con los protectores de corona y menguan elegantemente hasta casi fundirse con la caja. La corona por su parte aporta al conjunto la elegancia de su acanalado. Además el diseño resultante recuerda al logotipo alado de Longines, que aparece en relieve sobre la corona.

La esfera está decorada con un fondo gris antracita en rayos de sol, sobre el que se disponen tres subesferas y acentos naranjas. Recordemos que el Longines Conquest 1/100th Roland Garros vio la luz en 2015, que fue un año con muchos modelos en los que el naranja era el color dominante (sí, los relojes también pasan por modas). Pero en este caso tiene sentido porque recuerda el color de la arcilla sobre la que se juega el torneo. Esa fecha de lanzamiento es también el motivo por el que la forma de la corona y los pulsadores no es como la nueva que vimos en el VHP que presentamos aquí.

La visibilidad es impecable: las manecillas de bastón tiene un buen tamaño y además están recubiertas de SuperLuminova, al igual que los índices aplicados. Las subesferas tienen una base gris plata que resalta perfectamente sobre el antracita de la base, y están decoradas con un guilloché circular que contrasta con los rayos de sol. Y además las esferas tienen un bisel propio que alterna el naranja con con el negro: imposible perderse un dato. Curiosamente lo que peor se lee es el indicación 1/100, que queda difuminada sobre la esfera. Habría quedado mejor en gris, o quizá mejor aún con esa misma leyenda pero en pequeño y sobre una de las esferas.

La referencia está ahí porque el reloj es capaz de indicar la centésima de segundo, gracias a un movimiento que Longines encargó a ETA con esa capacidad. El calibre contiene un microcontrolador con memoria flash integrada que le permite, además de la medida centesimal, puestas a cero instantáneas. Por supuesto el movimiento no se ve (ni falta que hace, siendo un cuarzo) porque está tapado con un fondo roscado con la inscripción relativa a Roland Garros. Esta es la única referencia al torneo, lo que permite que el reloj se pueda llevar como un reloj normal, no como un homenaje. La tapa y la corona roscada permite al reloj ser hermético hasta 300 metros, nada menos.

La aguja de la centésima de segundo no se mueve cuando se pone en marcha el cronógrafo; si lo hiciera el consumo de la pila sería enorme porque la esfera giraría a toda velocidad. Lo que ocurre es que al poner en marcha el cronógrafo la memoria flash comienza a trabajar y, cuando se para, mueve automáticamente la aguja naranja para señalar la centésima, marcada en el bisel inclinado que rodea la esfera. Por supuesto, también con acentos naranjas.

El Longines Conquest 1/100th Roland Garros es vistoso y a la vez elegante en la muñeca, a la que se ata con un brazalete con la clásica combinación satinado en los eslabones exteriores y pulido en el interior. Como decía al principio es difícil no darse cuenta de que te has dejado el reloj sobre la mesilla de noche porque tiene un peso significativo (más que el de un Omega Speedmaster Moonwatch original, por dar una referencia conocida).

Sin embargo el reloj es muy cómodo de llevar, gracias a sus medidas contenidas y unas asas con la curvatura adecuada. Además, aunque el bisel es grande, la altura general del reloj es lo suficientemente moderada para que el reloj pueda llevarse a diario, si ese es el deseo de su dueño (que lo será).

En definitiva el Longines Conquest 1/100th Roland Garros es un excelente reloj si se quiere una pieza deportiva con unas formas discretas que le permitan alternar en ambientes variados. Tiene un precio de 1.400 euros, y este año Longines ha lanzado una versión femenina de 36 mm de diámetro. Tiene la misma presencia que la versión masculina, pero sin la medida de la centésima de segundo y con un precio de 1.200 euros. Más información en Longines.es.

 

 



El innovador Ulysse Nardin Marine Regatta, con fotos en vivo y precios

 

La manufactura que nació por y para el mar sublima ahora su vocación con los Ulysse Nardin Marine Regatta, un cronógrafo pensado para las competiciones marinas pero que aporta una solución técnica revolucionaria tanto entre las olas como en seco. Vamos a ver los relojes en detalle.

 

Antes de entrar a fondo en estos Ulysse Nardin Marine Regatta es conveniente repasar por qué hay relojes específicamente dedicados a este deporte. Todas las carreras tienen una línea desde la que comienzan, y las carreras marinas también. Pero en el mar no se puede estar parado sobre la línea hasta que se da el pistoletazo de salida, porque el agua está siempre en movimiento. Por eso lo que ocurre es que comienza una cuenta atrás -habitualmente de entre cinco y diez minutos- en la que los barcos procuran mantenerse lo más cerca posible de la salida para estar en buena posición cuando suena la sirena de inicio.

Para resolver este problema en que un segundo de diferencia puede ser capital, algunos relojeros crearon relojes de cuenta atrás en los que seleccionar los tiempos establecidos hasta la salida y así poder acercar al máximo los barcos a la línea de salida en el momento necesario. Pero los cronógrafos de regata eran sólo eso, relojes de cuenta atrás sin ninguna otra utilidad. O bien cuando llegaban al final de la cuenta atrás la trotadora seguía girando y la aguja que antes señalaba la cuenta atrás pasaba a contar los minutos del cronógrafo normal. Así son, por ejemplo, los Panerai que vimos aquí (y que por cierto se verán las caras con los de Ulysse Nardin en la America’s Cup).

El nuevo Ulyssse Nardin Marine Regatta propone un sistema mucho más visual y desde luego aún más complejo: cuando se selecciona la cantidad de tiempo deseada para la cuenta atrás la trotadora del cronógrafo empieza su conteo, pero en el sentido contrario a las agujas del reloj. Cuando llega el segundo 0 y comienza la carrera, la aguja para y cambia el sentido de la marcha de manera instantánea, comenzando así a medir el tiempo real de carrera. Creo que lo mejor es ver el vídeo promocional para entender cómo funciona el mecanismo:

Al acabar la cuenta atrás la aguja con la que se ha seleccionado los minutos -mediante el pulsador a las 10- queda en reposo, porque el Marine Regatta tiene una subesfera a las 6 con dos manecillas que indicarán los minutos y horas transcurridas (60 y 12 respectivamente). En esa subesfera aparece también la ventana de fecha, circular como es casi normativo en los relojes de la casa, donde cuesta encontrar una forma cuadrada. La excepción más notable y celebrada, la del Marine Deck Tourbillon que vimos aquí. No es desde luego la complicación más atractiva del reloj, pero es una demanda del mercado.

El motor del reloj encargado de esta proeza técnica es el calibre UN-155, que está basado en el cronógrafo de manufactura UN-153. Entre sus 650 componentes se encuentra un inversor que permite girar a la trotadora en los dos sentidos, y cuyo conjunto ha sido enviado a la oficina de patentes para su aprobación. Como su antecesor, el movimiento del Marine Regatta es automático, se mueve a 4 hercios y aguanta 3 días sin necesidad de cuerda. Por supuesto el silicio es el material utilizado para el espiral y el escape.

Toda esta delicia relojera se aloja en una caja de acero de 44 mm de diámetro, hermética hasta 100 metros. Sobre ella se acomoda un bisel  con un dentado muy pronunciado e inserciones de caucho que le dan un toque refinado y que se repiten en los pulsadores del cronógrafo, la corona roscada y el pulsador a las 10 para la cuenta atrás. El número de fabricación aparece, como siempre, en una placa a las 9 horas.

Como ya hemos visto en las fotos el Marine Regatta se ofrece con dos esferas: una azul marino y otra en blanco hueso. La azul empareja el color con las inserciones de caucho y la correa, mientras que en la versión de esfera blanca se utiliza el negro para esos puestos. En mi opinión la versión azul es la más lograda, porque la combinación azul/amarillo es más resultona que la blanca, en la que el amarillo queda más desvaído. Aunque en esto de los colores, ya se sabe. Sin embargo la ventana de fecha queda mejor en la versión en blanco, porque se integra mejor.

Utilizar numerales romanos es delicado porque enseguida imponen su presencia y tienden a comerse las intenciones de la esfera para llenarla de un irremediable aire clásico y poco dinámico. No es este el caso, sin embargo, ya que se han estilizado mucho y se funden bien con los índices horarios. Eso sí, ninguno lleva tratamiento luminiscente, reservado tan solo a las manecillas tanto horarias como del cronógrafo (menos la trotadora).

Estos Ulysse Nardin Marine Regatta llegarán a España en junio, con un precio de 16.050 euros, a mi parecer muy razonable para todo lo que ofrece. En la siguiente página vamos a ver la versión especial del reloj creada para el equipo Artemis Racing. Es interesante saber que dos de sus miembros, Loïk Peyron e Iain Percy, han participado en el desarrollo de este modelo. Imagino que si alguien sabe de regatas será esta gente.

 



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



Tercera generación de los Bell & Ross BR Vintage: Fotos en vivo y precios

 

 

Veinte años y nueva cara: Bell & Ross ha rediseñado parte de su colección Vintage, una gama de relojes que le hace dura competencia a sus hermanos cuadrados. Sigue manteniendo el mismo espíritu de aviador, pero ha variado tamaños y elementos para seguir siendo una colección tan exitosa como hasta ahora lo ha sido. Vamos a ver qué nos ofrecen estos BR Vintage.

 

Hay que recordar que toda la gama de relojes Vintage tiene cajas redondas. En ella está la colección dedicada a (o inspirada por) la Primera Guerra Mundial -como éste– y la que tiene su musa en la Segunda Guerra Mundial -como el primero de estos dos-. Por último está la colección BR 123 (tres agujas) y BR 126 (cronógrafos), que son los que se han modernizado ahora, diez años después de su primera actualización.

Se han unificado los nombres bajo la denominación Bell & Ross BR Vintage, dando así más cohesión al conjunto. La numeración también se unifica: 92 significa tres agujas (o 4 cuando en el futuro haya un GMT), mientras que 94 significa cronógrafo. Las manecillas son siempre iguales: espada para la de las horas y bastón para los minutos. Como los diámetros se han reducido también lo han hecho los numerales dentro de la esfera. Pero no sólo reducen su tamaño (que es lógico) sino que además son más esbeltos, por lo que resultan más sobrios y elegantes. Lo que no varía es la perfecta legibilidad y el fantástico tratamiento con SuperLuminova.

Los tres modelos (por ahora, habrá más a lo largo del año) comparten un cristal de zafiro abombado y una menor altura, haciéndolos más cómodos de llevar con traje. Por otro lado todos los relojes incluyen un contrapeso de la manecilla de segundos central con forma de avión. Además el contrapeso es más corto que antes, lo que le viene muy bien porque en las versiones anteriores “pisaba” el texto encima de las 6 horas, como en este caso y en este otro. Por último, todos los modelos son herméticos hasta los 100 metros, lo que les permite desenvolverse sin problemas en deportes acuáticos -sin llegar a ser verdaderos relojes de buceo, por supuesto-. Veamos ahora los tres modelos, presentados en Baselworld 2017.

BR V1-92 BLACK STEEL

Dentro de los BR Vintage este BR V1-92 ha sido toda una sorpresa. En realidad casi podríamos decir que es un reloj nuevo, y explico por qué: dentro de los BR 123 siempre ha habido relojes de tres agujas y fecha, pero eran todos de 41 mm de diámetro. Sin embargo el BR V1-92 tiene una medida de 38,5 mm de diámetro. Es decir, mucho más de vestir que lo que había hasta ahora. Esto no sólo agradará a los puristas sino que gustará a las mujeres, que hasta ahora se tenían que conformar con los modelos cuadrados BR S (que además tenían 39 mm de lado y por tanto resultan más grandes que este modelo).

En el BR V1-92 la caja está satinada, de manera que toda la atención va a la esfera. Está perfectamente equilibrada porque la fecha, siempre presente en los relojes de Bell & Ross, pasa desapercibida hasta el momento en que la buscas. Ello es gracias a su forma circular y sobre todo a que el fondo está pintado en el mismo negro que el resto de la esfera. En esto la verdad es que B&R es un ejemplo: ya que el mercado te demanda una fecha, haz lo posible por integrarla de la forma más grácil posible. Y eso hacen.

Al lado de los demás modelos de la casa este BR V1-92 es posible que llame menos la atención, pero a mí no me extrañaría que poco a poco coja fuerza comercial. Es un modelo equilibrado y muy atractivo en su sencillez. Tiene un precio de 1.990 euros.

BR V2-92 BLACK STEEL

La segunda derivada de los BR Vintage es este BR V2-92. Es sin duda un modelo más polifacético porque, aunque su inspiración en los relojes de piloto es obvia y por tanto cae más del lado informal, su altura comedida y la buena presencia de la esfera le sirven de salvoconducto para los días de oficina.  Además las nuevas asas, más curvas, le ayudan a ajustarse mejor a la muñeca. V2 significa que el reloj tiene la otra medida disponible de la colección: 41 mm de diámetro (en vez de 43). Eso significa mayor número de clientes potenciales y mayor comodidad.

La caja está coronada por un bisel de aluminio anodizado y coloreado en negro, que además y por primera vez es rotativo (en ambas direcciones). Bell & Ross no lo especifica, pero entiendo que como el reloj puede sumergirse en el mar el anodizado será de 20 micras, que es el que se utiliza para los ambientes marinos. Es más ancho que los anteriores y los numerales más grandes, así que tiene mucha más presencia. También son novedad los protectores de la corona. Aunque sea roscada un extra de protección nunca viene mal, y además así acentúa el aire deportivo.

Tanto el BR V1-91 como el BR V2-92 utilizan el calibre BR-CAL 302, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso se traduce en una frecuencia de 4 hercios, 38 horas de reserva de marcha y sobre todo una fiabilidad demostrada. El calibre se puede ver a través del zafiro posterior, lo que es un detalle por parte de Bell & Ross. Sería de agradecer, sin embargo, que la decoración del mismo no fuera tan espartana. El logotipo grabado no es suficiente para contrarrestar una presencia pensada para estar escondida bajo un fondo de acero. Pero en fin, al menos se ve el motor.

Y así queda en la muñeca: muy bien. Como decía sus hechuras le permiten agregarse a los colegas de la oficina y salir airoso, porque el reloj tiene ese atractivo que Bell & Ross siempre ha sabido dar a sus relojes, un je ne sais quoi que te engancha enseguida. Gran mérito el de Sébastien Gobert, el diseñador de la casa. El precio del reloj es de 2.600 euros con correa de piel y de 2.900 euros con brazalete.

 

BR V2-94 BLACK STEEL

El último ejemplar de la colección BR Vintage es el BR V2-94. Tiene el mismo diámetro que el anterior modelo, y por eso es V2. Y, como ya dije antes, 94 identifica a los cronógrafos. También tiene las mismas asas curvadas y los protectores de corona, así como el bisel de aluminio en negro (si bien en este caso acoge un taquímetro). Además los pulsadores son ahora roscados, una protección adicional para evitar accionarlos debajo del agua… y tener que salir de ella para enviarlo al servicio técnico.

Todo ello contribuye a una prestancia sólida pero elegante, porque la esfera está muy despejada para un cronógrafo y la estilización de los elementos le sienta muy bien. En este caso el segundero central trabaja a las órdenes del crono. Los segundos constantes se leen en el registro de las 3 horas, mientras que a las 9 hay un contador de 30 minutos para los tiempos parciales.

Bell & Ross siempre utiliza doble registro (el que más me gusta es este Officer Brown, que por cierto ya anticipaba la medida de 41 mm). Para muchos es la verdadera configuración de un crono y desde luego la más equilibrada estéticamente. Y como siempre la discreta fecha está a las 4:30 horas. Se podría argumentar que debería ir a las 6, pero entonces le quitaría el sitio a uno de los arábigos que tanto distinguen a Bell & Ross. Además se parecería mucho al Omega Speedmaster o incluso al Rolex Daytona, con quienes comparte un aire leve.

Quiere decirse que cuando ves el V2-94 inmediatamente te “recuerda a”, pero no puedes afirmar ni mucho menos que sea una copia de ningún reloj. Simplemente tiene un aire de familia que comparte con los relojes que aparecieron en la época que estos BR Vintage homenajean. Una vez más mérito del diseño, que consigue integrarse en una época sin perder la personalidad propia.

En este caso el calibre utilizado es el BR-CAL.301, seudónimo bajo el que opera el ETA 2894-2. Aquí la decoración es mucho más elaborada, con platinas acaracoladas, puentes perlados y Côtes de Genève en el rotor, además del logotipo grabado. Funciona -por años sin fin- a cuatro hercios y tiene 38 horas de reserva de marcha.

El BR V2-94 también está disponible con correa de piel y con brazalete. El primer tiene un precio de 3.900 euros, mientras que con el metal el precio sube hasta los 4.200 euros. De hecho ese el único punto flaco que le veo al reloj, y no pequeño: por 100 euros más ya tienes un Omega Speedmaster Moonwatch (con piel o brazalete), y esa competencia es casi imbatible.

Por cierto que tanto la correa como el brazalete de los tres BR Vintage son muy cómodos. El cierre desplegable está perfectamente ejecutado y la hebilla de hebijón tiene el Et de la marca para rematar el aspecto retro del reloj.  Por último, el brazalete tiene los eslabones más finos y se adapta mucho mejor a la muñeca. Además en el cierre tiene regulación para poder encontrar mejor la medida más adecuada.

Los BR Vintage estarán disponibles entre julio y agosto, tanto en la boutique online de la marca como en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.



OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Este es un año muy importante para Omega porque celebra el nacimiento de su Santísima Trinidad: en 1957 la manufactura lanzó los Railmaster, Seamaster y Speedmaster, iconos desde entonces. Ahora lanza la Omega 1957 Trilogy Edition para conmemorar la efeméride. Vamos a ver qué ofrece y a qué precios.

 

Seguramente no era aún consciente, pero para Omega 1957, como cantaba Frank Sinatra, “It was a very good year” (vale, eso sonó 8 años después, pero aún así). Es verdad que en 1957 el mundo parecía abocado a una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética (E.E.U.U. detonó nada menos que 25 bombas nucleares en Nevada). No es menos cierto que ese fue el año en que nació Osama Bin Laden. PERO. Ese año hubo un pequeño concierto en la parroquia de San Pedro de Woolton, en Liverpool. Y allí coincidieron dos chavales, uno llamado Paul y el otro apellidado Lennon. Y también se puso en órbita el primer Sputnik, dando comienzo a la carrera espacial que tan importante sería para Omega y su Speedmaster. ¡Fue un buen año!

Con los tres modelos Omega abarcaba un amplísimo sector del mercado que además le daba una reputación aún mayor como fabricante de instrumentos muy precisos y a la última en tecnología. Y si el Seamaster y el Railmaster son adorados por los seguidores de la marca y apreciados por cualquiera que le guste un buen reloj, el haber sido el reloj que llegó a la Luna convirtió al Speedmaster en un reloj eterno.

Éste de aquí abajo es el folleto que Omega editó con los tres modelos juntos como herramienta de marketing y ventas de cara al público y para uso de los vendedores.  La verdad es que basta sacar a la luz el folleto para apabullar al comprador con el poderío de la marca (y el arrebatador diseño de los relojes). Al cliente no le quedaba más remedio que comprar alguno. Y tan feliz además.

 

No es de extrañar por tanto que la reina de Biel haya querido lanzar la Omega 1957 Trilogy Edition. Vamos a ver el origen de los relojes y sus herederos.

OMEGA SEAMASTER 300 CK 2913

 

En realidad el nombre Seamaster ya existía desde 1948. Su origen se remonta a los relojes suminstrados a la Fuerza Aérea Británica durante la Segunda Guerra Mundial. Lógicamente la RAF quería relojes de calidades excepcionales: fiabilidad, hermeticidad superior (verificada mediante una inmersión durante 72 horas y bajo diferentes presiones y temperaturas), alta precisión, partes intercambiables y gran robustez. No consta ni una sola reclamación sobre los más de 26.000 Seamaster suministrados.

Seamaster de 1948. A la izquierda la versión cronómetro.

Pero en 1957 Omega lanza un reloj específicamente pensado para el submarinismo: el Seamaster 300. En realidad el reloj era resistente hasta los 200 metros, pero se llamó tal como lo conocemos (y no Seamaster 200) porque su desempeño iba mucho más de las capacidades de los tests de resistencia del momento: estaban limitados a 20kg/cm2. La hermeticidad se lograba, fundamentalmente, gracias a la resistencia del cristal y la corona. Por cierto que esa resistencia también era vertical: aguantaba una altitud de 32 km.

Calibre automático 28 SC-501, esfera negra mate, marcadores horarios triangulares luminosos y manecillas de flecha luminosas gracias al radio utilizado. La caja era de acero Staybrite con las asas pulidas (como el Speedmaster) y corona “Naïad”. Al contrario que las coronas roscadas, las Naïad conseguían la hermeticidad por presión. Funcionaban perfectamente, pero al final Omega cambió a coronas roscadas porque la percepción del mercado era que las roscadas eran mejores, y por el riesgo de entrada de agua si no se cambiaban las juntas internas a su debido tiempo.

El reloj añadía un bisel giratorio con un punto luminiscente, un cristal de triple grueso fijado desde dentro y reforzado por el bisel gracias a una junta intermedia. En la trasera podía verse el medallón con el caballito de mar y el texto Certified High Pressure Water-proof Seamaster.

OMEGA RAILMASTER CK 2914

En realidad con el Railmaster Omega pensaba no sólo en el mundo ferroviario. Este reloj de doble caja y antimagnético apuntaba a científicos, técnicos, electricistas y todo aquel que trabajara cerca de fuertes corrientes eléctricas. Omega llevaba haciendo relojes para el ferrocarril desde 1895, pero el Railmaster era el primer reloj de pulsera de la casa que se ajustaba a las especificaciones del mundo ferroviario. Si quieres saber más sobre las severas regulaciones para los relojes de ferrocarril, hablé de ellas en el vídeo sobre el Railroad de Longines.

Desde la II Guerra Mundial la RAF británica estaba demandando relojes con una mayor protección magnética para salvaguardarlos de los motores radiales de los Spitfire. Por ese motivo Omega estaba experimentando desde finales de los años 40 con una serie de nuevos movimientos antimagnéticos que utilizaron nuevas aleaciones y jaula de Faraday. Estos modelos integraban, además de la jaula de Faraday y una tapa trasera de hierro dulce, una esfera de material mu-metálico de 1 mm de grosor (lo normal eran 0,4 mm). Esta combinación desviaba de manera efectiva las ondas y fuerzas magnéticas alrededor del movimiento, lo que permitió a OMEGA suministrar en 1953 su versión de reloj antimagnético (hasta 1.000 Gauss) para los pilotos británicos.  Tras su paso por la Canadian Railways  durante un año para perfeccionarlo, en 1957 el Railmaster vio la luz pública como primer reloj antimagnético de pulsera de la casa,  respondiendo de paso al lanzamiento del Rolex Milgauss (1954) y el IWC Ingenieur (1955)

Adorado por los seguidores de la marca, sin embargo el Railmaster no tuvo una vida comercial tan larga, probablemente porque para el público en general carecía del poder de atracción de un reloj de b