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Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined. Fotos en vivo y precio

 

Chopard sigue con paso firme su política de vender relojes que saben combinar máxima calidad con lujo y conciencia social. Y además este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined añade una estética única.

 

Lo voy a repetir una vez más: Chopard es una de las marcas de alta relojería cuyo reconocimiento no se corresponde con los méritos que tiene, que son muchos. Este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es un buen ejemplo de cómo hacer un reloj de vestir comme il faut pero que sin embargo se distingue claramente de los demás. No es de extrañar que el reloj tenga el nombre añadido de “Twist”, porque es verdad que le da una vuelta al concepto de reloj formal.

En 2015 salió la primera versión del L.U.C XPS QF Fairmined (esta) que era mucho más formal que la que vemos hoy. Aunque aquel era sin duda un relojazo, Chopard ha cambiado algunas cosas para acentuar su capacidad de seducción mediante una presencia más sólida.

La caja ha aumentado medio milímetro su diámetro, pasando totalizar 40 milímetros. Su altura sigue siendo perfecta para no entrar en discusiones con los puños de camisa: 7,20 mm. El bisel está pulido a espejo al igual que el reverso, mientras que las caras verticales y el espacio entre las asas está satinado. Pero lo que destaca es la corona, que se ha agrandado -la anterior era demasiado pequeña- y se ha desplazado a las 4, acompañando el movimiento en rotación de la decoración del dial.

La delgadez de la caja se debe al calibre L.U.C 96.09-L, que aún siendo automático tiene una altura de sólo 3,30 mm. Y es que el movimiento integra un microrrotor de oro (variante en la que Chopard es experta) que reduce la altura total. Se mueve a 4 hercios y aporta 65 horas de reserva de marcha gracias a sus dos barriletes. Ostenta la exigente certificación de la Fundación Qualité Fleurier, lo que implica que también tiene la certificación COSC. Para ver lo que significa el sello Qualité Fleurier -la QF en el nombre Chopard L.U.C XPS QF Fairmined- sólo hay que leer la entrada sobre mi visita a la Manufactura Chopard.

Por supuesto la reina de esta fiesta es la esfera, con ese dibujo en rotación que está inspirado en el aspecto que tiene una pepita de oro al ser extraída. Sobre su color pizarra resaltan los nuevos índices con forma de diamante, muy habituales en los relojes de Chopard (por ejemplo). Se han recuperado también las tradicionales manecillas de Chopard que todos asociamos con el Art Deco y el edificio Chrysler, pero que la casa llama Dauphine-fusee; es decir, “delfín-cohete”.

Otro giro en el diseño y sin duda el gran objeto de debate es el pequeño segundero. Se ha desplazado hasta las 7 y además se ha remarcado con un un guilloché circular que rompe la continuidad de la esfera y crea asimetría con la corona a las 4. Choca ver en un reloj de vestir (lo opuesto a las locuras de diseño) una licencia estilística como esta, pero eso es precisamente lo que busca la casa: que el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined sea distinto a la vez que distinguido.

El segundo elemento añadido es el texto debajo del tradicional L.U. Chopard. Para mí sobra, pero como he dicho muchas veces la industria relojera suiza tiene esta pasión por escribir en la esfera cosas que el dueño del reloj ya sabe, por si se le olvida qué reloj ha comprado. Lo que menos me gusta es el símbolo de Qualité Fleurier: no pega con lo que significa la institución y, sobre todo, no consigo evitar que me recuerde al antiguo logotipo de Caja de Madrid (a éste me refiero). Pero, como en todo, es cuestión de gustos.

Por último, el reloj se ajusta al brazo de su afortunado poseedor con una correa negra de aligátor cosida a mano. El Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es una edición limitada a 250 unidades que hay que buscar en las boutiques de la marca (la de España está en Madrid, en la calle Serrano). Tiene un precio de 18.210 euros. Más información en Chopard.es.

 



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Alpina Startimer Pilot Automatic: relojes de aviador bien hechos y con buen precio

En Baselworld 2017 han visto la luz los Alpina Startimer Pilot Automatic, una nueva versión de su gama más popular y con unos precios muy aquilatados. Qué buen momento para incorporar la marca a Horas y Minutos.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic no surgen de la nada: basta con mirar la historia de la maison para encontrar sus raíces. Los relojes Alpina nacieron en 1883. Es decir, tiene tanto o más abolengo como muchas marcas más conocidas. La fundó Gottlieb Hauser y en el primer cuarto del siglo pasado era una marca muy innovadora. De hecho el nombre surgió para proteger los excelentes calibres que creaba y que no llevaban identificación. Fabricaban relojes en Suiza y en Glashütte y vendían relojes tanto a civiles como al ejército. Para pilotos, desde 1921.

En 1938 crearon los relojes “Alpina 4”, basados en los 4 principios que deben regir los relojes deportivos y que todavía están vigentes hoy en día: deben aguantar las sacudidas, ser herméticos, antimagnéticos y tener una caja de acero. Alpina siguió con paso firme hasta la famosa “crisis del cuarzo”, momento en que comenzó un lento e inexorable declive.

En 2002, cuando ya se veía abocada al cierre, fue comprada por los fundadores de Frederique Constant. El objetivo era el de revitalizarla y, con la misma filosofía que FC, crear relojes bien construidos y asequibles. Ahora ambas marcas pertenecen a Citizen, lo que les garantiza suficiente financiación para seguir adelante.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Modelo chapado en oro rosa

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic cumplen perfectamente los preceptos establecidos por la marca. Están bien hechos y los recortes en precio los hacen muy atractivos. Todos comparten la misma idea constructiva, pero hay dos modelos en acero gris (esfera blanca y esfera azul, que no aparece en este artículo) y el modelo con esfera antracita con caja de acero con un color como de titanio. Por último, una versión chapada en oro rosa.

Modelo en titanio

Las cajas están todas satinadas salvo el bisel, que está pulido, al igual que el canto de las asas. Es una buena opción porque les da un toque más refinado. No son relojes pensados para llevar con traje, claro. Aunque la altura sea de sólo 10,70 mm el diámetro (44 mm) y la configuración de la esfera los aleja de las situaciones formales. Más aún con esa gran corona cónica, típica de un reloj de piloto.

Versión en acero

Pero aunque el Alpina Startimer Pilot Automatic no sea un reloj “para las ocasiones” sino para todos los días sí es encomiable cómo la casa quiere mimar al usuario con pequeños detalles de decoración que los aleja de los acabados de -por ejemplo- muchos relojes asiáticos de parecido nivel de precio.

Las esferas están realizadas en mate con un graneado muy fino sobre el que resaltan perfectamente los numerales y las manecillas, todos generosamente tratados con material luminiscente. El triángulo que sirve de logotipo de la casa está presente en el contrapeso del segundero central y sobre las 12 horas.

El texto a las 12 está equilibrado a las 6 con una información francamente satisfactoria: el reloj es hermético hasta los 100 metros, gracias entre otras cosas a su corona roscada. Llama la atención los índices cardinales invertidos: los de las 12 y las 6 están tumbados mientras que los de las 9 y las 3 son verticales. La verdad es que la combinación funciona muy bien. También hay una ventana de fecha, discreta porque el fondo es el mismo que el de la esfera.

La legibilidad es extraordinaria en todos los modelos, gracias al tamaño de índices y numerales y a que tanto estos como las manecillas están perfiladas para que resalten más. En el caso de la caja chapada en oro rosa se ha usado el mismo acento en la esfera. Esta es una versión que se aleja de lo que es un reloj de piloto al uso, pero también tiene su encanto.

Por dentro se mueve el calibre llamado AL-525, que no es otro que el Sellita SW200-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y 38 horas de reserva de marcha, además de una durabilidad contrastada. El movimiento no se ve porque está tapado con un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Alpina, como otras marcas que luchan en su despiadado segmento de mercado, es muy sensible a los problemas que ahora mismo tiene la industria. Por eso ha pegado un tajo notable a los precios de estos Alpina Startimer Pilot Automatic. Los precios comienzan en 990 euros para la esfera blanca y la azul. Si se quiere la esfera antracita el precio es de 1.050 euros, y si prefiere la versión chapada en oro el precio alcanza los 1.290 euros. No está nada mal, ¿verdad? Los relojes estarán disponibles en junio, más o menos. Más información en Alpina.com.



Nuevo Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm. Fotos en vivo y precios

 

Blancpain ha presentado en Baselworld 2017 su nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, un diver automático con la última tecnología que apela tanto a hombres como a mujeres.

 

El Fifty Fathoms es un icono de Blancpain. Muchas veces los iconos son eso, imágenes que gustan pero que están de exposición y, en el caso de la relojería, sólo son buscados por los aficionados más devotos. No es el caso del Fifty Fathoms, que es también un éxito de ventas con una popularidad a la que no se le pone nunca el sol. Prueba de ello son los nada menos que 61 modelos que componen su colección.

En Horas y Minutos ya hemos visto algún que otro ejemplo del Fifty Fathoms Bathyscaphe (por ejemplo este cronógrafo), pero esta nueva versión es interesante porque sigue una tendencia que se ha destapado este año: los relojes unisex. O así se ha dado en llamar, pero en realidad son básicamente relojes de caballero con unos canónicos 38 mm de diámetro. Yo creo que con estos modelos históricos y ese diámetro a quien de verdad se contenta básicamente es a todos aquellos puristas recalcitrantes a los que cualquier reloj por encima de 38 le parece demasiado grande e incluso de mal gusto. Y eso aunque, como en este caso, el reloj original tuviera un tamaño mayor. En el caso del Fifty Fathoms original el diámetro era de 42 mm. Por otro lado, cuando las mujeres se ponen relojes de hombre en realidad van más a por medidas de 40 y hasta 42 mm porque lo que quieren es eso, un reloj de hombre.

En fin, ya veremos cuál es la evolución comercial delFifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, pero de lo que no hay duda es de que el reloj es muy atractivo, tanto en estética como en todo lo que ofrece. La caja está hecha en acero satinado, mientras el bisel está recubierto de una capa de cerámica azul con los números e índices hechos de Liquidmetal. Este material,  tras ser sometido a una presión de 5 toneladas para que rellene los huecos y posteriormente enfriado, adquiere una dureza 3 veces superior a la del acero. La caja tiene una altura de sólo 10,77 mm (sus hermanos de colección superan los 13 mm) y es hermética hasta los 300 metros.

Aparte de las medidas de la caja, hay pocos cambios más. La esfera mantiene un precioso azul con decoración de rayos de sol. Las manecillas rectangulares y los índices son los que ya conocíamos, como también estamos familiarizados con el segundero acabado en punta roja, la fecha a las 4:30 y la excelente luminosidad nocturna.

El Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm camina gracias al calibre 1150, un movimiento de la casa que se mueve a 21.600 alternancias/hora. Está equipado con un doble barrilete que proporciona una cómoda reserva de marcha de 100 horas. No sólo eso: el espiral es de silicio, que gracias a su baja densidad reduce el peso total. Además tiene una mayor resistencia a las vibraciones y es inmune a los campos magnéticos.

El conjunto queda atado gracias a una correa textil que queda muy bien y que permite llevar el reloj en circunstancias formales. Se cierra con una sencilla pero contundente hebilla de acero con el nombre de la marca grabado. Aunque a mí se me hace un poco pequeño, he de reconocer que el reloj es muy bonito, y en la muñeca femenina aún más. Su precio es de 8.960 euros, y estará disponible a partir de julio. Más información en Blancpain.es.

 



Audemars Piguet Royal Oak Chronograph: modelos y precios

El Audemars Piguet Royal Oak Chronograph es la forma en que la manufactura celebra el aniversario de la aparición del Royal Oak Chronograph, que este año 2017 cumple ya 20 años. Los cambios en la estética del reloj son notables, así que merece la pena que los miremos más de cerca porque, cumpleaños o no, siempre es un placer ver un Royal Oak.

 

A decir verdad esta foto de aquí arriba es mucho más cercana a la oferta que ha puesto en circulación la Reina de Le Brassus, porque los nuevos Royal Oak Chronograph son en realidad 8 referencias: cuatro en oro, tres en acero y una, sólo para boutiques y que llegará en octubre (momento en que nos ocuparemos de ella), fabricada en titanio. La colección sigue un mismo patrón constructivo y otro estético: todos los relojes son bicolor. Para no dispersar demasiado la información en este artículo nos vamos a centrar en los tres modelos de acero, y más adelante hablaremos de los de oro.

Es de sobra conocido que el Royal Oak nació en 1972 (de la mano de Gerald Genta) como el primer reloj de acero de lujo. Tan de lujo que en aquel entonces costaba 3.300 francos, más caro que un Patek Philippe de oro y 10 veces el precio de un Rolex Submariner. Para celebrar el vigésimo aniversario del Royal Oak se concibió el Royal Oak Offshore, que apareció un año después. Cuatro años más tarde, en 1997, se dotaba al Royal Oak con su propia versión de cronógrafo.

Los nuevos Royal Oak Chronograph vienen a sustituir la oferta ya existente desde 2012, hasta el punto que en la web de la marca las anteriores versiones han desaparecido. Sabiendo que todas las versiones nuevas son de esfera bicolor se podría decir que es un movimiento atrevido de la casa, aunque a quién no le gusta una esfera Panda, o una Panda invertida.

Digo lo de arriesgado porque el Royal Oak, incluso en su versión cronógrafo, ha sido siempre un reloj “de vestir”. En el caso del cronógrafo su carácter deportivo se disimulaba porque los pulsadores recibían -y reciben- el mismo tratamiento que la corona y el resto de la caja. Pero sobre todo porque las subesferas se disimulaban mejor al ser del mismo color que el resto de la tapicería. Ahora ya no ocurre eso, pero a cambio la ganancia en porte y personalidad es evidente. Lo que sí se ha mantenido ha sido la delgadez del reloj (11 mm), que le permite darle palique a los puños de camisa formales sin mayor problema.

Sobre la esbeltez de la caja hay que añadir que el calibre utilizado sigue siendo el 2385. Por tanto la GRAN queja de los seguidores de la casa, por qué no utiliza un movimiento propio, va a seguir estando presente. El 2385 es en efecto el Frédéric Piguet 1185, un movimiento cronógrafo automático maravilloso con rueda de pilares y embrague vertical, frecuencia de 3 hercios y 40 horas de reserva de marcha. Cualquiera que haya tenido un Royal Oak Chronograph y haya accionado sus pulsadores hablará de la suavidad de su uso, de la delicia que significa juguetear con él.

No creo que pase ya mucho tiempo antes de que Audemars Piguet lance su propio calibre cronógrafo porque Vacheron Constantin, que también usaba el 1185, ya presentó el año pasado un movimiento propio (en los Overseas que vimos aquí). Pero como estos nuevos cronógrafos tienen esfera nueva y un calibre original casi con toda seguridad significaría volver a modificarla, a lo mejor tenemos que esperar hasta el 25 aniversario para verlo (aunque cinco años más se me hacen mucho). ¿O quizá lancen un modelo completamente nuevo que lo integre? Ya veremos. Sea como fuere en estos cronos el calibre no se ve porque tiene un fondo ciego decorado con la grafía del Royal Oak, tan setentera y tan chula.

Así que vamos a ver los cambios estéticos en la esfera, encaminados a mejorar la legibilidad. En primer lugar se han ensanchado los índices horarios, aumentando así la superficie luminiscente pero sobre todo para dotándolos de una mayor presencia (sin perder elegancia). También han aumentado su tamaño las subesferas a las 3 y a las 9 horas.

Este aumento de las subesferas tiene dos consecuencias que, una vez más, provocarán sentimientos encontrados: la esfera del pequeño segundero a las 6 es de menor tamaño que las otras dos, lo que será discutido por aquellos que exigen simetría estética. Pero, sobre todo, el aumento de tamaño de la esfera a las 3 provoca el desplazamiento de la ventana de fecha hasta casi rozar el índice a las 4 horas. Si viendo las fotos anteriores no te habías dado cuenta, ahora no dejarás de verlo.

Otro elemento a destacar es, como no, el brazalete. Y es que este componente de todos los Royal Oak es, sencillamente, una leyenda. Es muy difícil describir algo que sin embargo se aprecia instantáneamente cuando se ve en vivo. El satinado de AP es absolutamente único, de una calidad que te deja con la boca abierta y que además juega con la luz para crear diferentes brillos y tonalidades con un mínimo movimiento de muñeca. No llegas entender cómo pueden conseguirlo sin ser piezas pulidas y curvas, sino cuadradas y cepilladas.

Decir que el Royal Oak Chronograph queda bien en la muñeca es una redundancia: un Royal Oak siempre queda bien. Su adaptación a la muñeca es instantánea, y su poder de seducción es un veneno que actúa a esa misma velocidad. Los tres modelos en acero tienen el mismo precio: 24.100 euros, y están disponibles en la boutique de marca en Madrid. Más información en AudemarsPiguet.es.

 

 

 

 

 



En la muñeca: A. Lange & Söhne Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”

Una vez transcurridas las ferias de SIHH y Baselworld 2017 creo que, salvo sorpresa, se puede declarar el Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” de A. Lange & Söhne como uno de los relojes más significativos del año (y no se me ocurren muchos más, la verdad). Vamos a verlo con fotos en vivo y precios.

 

El pasado noviembre de 2016 estuve charlando con Thibaut Pellegrin, Brand Manager de A. Lange & Söhne Iberia (una entrevista que se puede leer aquí) y me decía que el reloj que querría ver otra vez en la colección era el Tourbograph “Pour Le Mérite”, y obviamente le di la razón. Pero claro, ¡seguro que el muy pillastre ya sabía que iba a llegar este año, y con un calendario perpetuo nada menos! La próxima vez que hable con él estaré más atento, a ver si atrapo pistas sobre lo que vendrá en el futuro. Mientras tanto, vamos a ver el origen de ese reloj.

UN POCO DE HISTORIA

Tourbograph de 2005

Walter Lange (que desafortunadamente falleció durante el SIHH, el martes 17 de enero) era el heredero del linaje original de Ferdinand Adolph Lange y en 1990, tras la caída del muro de Berlín, reconstruyó la casa relojera familiar (¡y de qué manera!). No voy a contar aquí todo el proceso porque lo recogí en una extensa entrevista con Walter Lange (aquí), pero sí merece la pena mencionar algunas cosas relativas al reloj.

En primer lugar el nombre “Pour Le Mérite”, que a todo el mundo extraña porque está en francés. Pues bien, la “Pour Le Mérite” era la máxima condecoración del Reino de Prusia (primero) y de Alemania (después),  y originalmente premiaba a militares y civiles por igual. Ocurre que cuando se creó, en 1740, el lenguaje de la corte prusiana era el francés, y de ahí el idioma elegido. Tras convertirla exclusivamente en un reconocimiento para militares, la medalla desapareció tras la Primera Guerra Mundial.

Medalla “Pour Le Mérite” militar

Medalla Pour Le Mérite Civil

Cuando Walter Lange emprendió su labor de recuperación de la casa paterna la relojería sajona era inexistente. Estaba completamente destruida y pocos pensaban que podría volver a alcanzar la gloria de un lejano antaño. De ahí la universal sorpresa cuando Lange presentó su colección en 1994, porque los cuatro relojes presentados no sólo eran mucho más de lo que se esperaba, es que eran obras maestras destinadas a perdurar en el tiempo (salvo el Arkade, pero yo no le doy por muerto aún). Así lo cuenta el propio Walter Lange:

Uno de esos relojes era el Tourbillon “Pour Le Mérite”, que incluía la extraordinaria complicación de huso (también llamado caracol) y cadena, una forma de proveer al mecanismo con fuerza constante (como expliqué someramente al hablar aquí del Richard Lange “Pour Le Mérite”). Ahora no nos resulta extraño ver esa exquisitez relojera (por ejemplo aquí o aquí), pero que en los años 90 una casa digamos “nueva” se pusiera un reto de ese nivel… No es de extrañar por tanto que la manufactura quisiera usar la antigua medalla para nombrar el que querían que fuera su mayor logro. Y vaya si lo consiguieron.

Tourbillon “Pour Le Mérite” de 1994

Desde entonces todos los relojes con la complicación llevaron el sobrenombre “Pour Le Mérite”. La complicación original se desarrolló junto con Renaud & Papi (APR&P), la subsidiaria de Audemars Piguet especializada en la creación de movimientos complicados. APR&P hizo el movimiento en bruto (y lo sigue haciendo, si no estoy equivocado) y después se completó, decoró y ensambló en Glashütte. Se cuenta a menudo una historia de cómo APR&P resolvió el problema de hacer los diminutos eslabones de la cadena: se insertaron hilos de seda entre los eslabones para mantener los huecos y, una vez completada, se quemaron. No sé si es verdad, pero… si non è vero, è ben trovatto. Actualmente la cadena tiene 636 piezas de las 684 que completan el movimiento L131.1.

 

Pero en Lange no son de los de ir presumiendo por ahí de sus relojes y sus soluciones técnicas (¡y mira si podrían!). Resulta que el huso y cadena, que da nombre a una de las más altas categorías de la marca… ¡no se ve en Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”! El regulador de fuerza está del lado de la esfera, pero es que ni descubriendo esta se ve, tal es la cantidad de elementos que configura el calibre. Eso no quiere decir que lo que sí se ve carezca de interés: dar la vuelta a un reloj de Lange hay que hacerlo con tiempo porque seguro que te vas a quedar hipnotizado durante mucho rato, admirando la complejidad y el nivel de acabados que siempre presenta. El calibre L 133.1 es de cuerda manual, con 36 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 3 hercios y nada menos que 52 rubíes. Por supuesto las platinas y puentes están hechos de alpaca y decoradas con el nivel al que nos tiene acostumbrados Lange.

Espectacular, ¿a que sí? Tener un cronógrafo rattrapante, tourbillon, calendario perpetuo y añadir el huso y cadena (que necesitan altura y anchura para alojarse) es una receta para crear un reloj ingobernable en la muñeca, ¿verdad? Pues no es éste el caso: el Tourbograph Perpetual “Pour le Mérite” tiene un diámetro de 43 mm y una altura de 16,6 mm. Sin ser precisamente un reloj delgado, es desde luego perfectamente ponible.

En la esfera ocurren muchas cosas, como era fácil prever, pero todo es perfectamente legible. empezando por las manecillas horarias en acero azulado, que se mueven perfectamente sobre el finísimo graneado de la esfera de plata. Tienen además una longitud exacta: la de minutos toca el riel externo de la minutería de ferrocarril y la de las hora roza con la punta el borde de los numerales arábigos. Estos a menudo se ven interrumpidos por las subesferas de las complicaciones, pero están tan bien hechos que parece que si “despegaras” esas esferas te encontrarías el resto de los números debajo.

Por cierto que los tres puntos que aparecen sobre los minutos en los 4 puntos cardinales son un recuerdo de los relojes de bolsillo de Lange. Las tres esferas se ocupan del calendario perpetuo (hasta el año 2100, momento en el que será necesario ajustar el final de febrero para tenerlo listo un siglo más). La de las nueve acoge además un contador de 30 minutos para el cronógrafo. Aunque Lange es orgullosamente germana y a menudo utiliza el alemán en sus relojes, sus calendarios perpetuos están siempre en inglés.

A las 12 horas el disco de los días rodea la preciosa fase lunar (exacta durante 122,6 años), hecha sobre un disco azul de oro macizo y con 1.164 estrellas cortadas a láser. Pocas hay tan bonitas en el mercado. A las 6 aparece la apertura del tourbillon, sujeto por un largo puente que en esta versión asume una suave curva que no quiero ni pensar la cantidad de horas que habrá llevado equilibrar y después pulir. Espectacular.

El Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” es una edición limitada a 50 unidades en platino, aunque imagino que en el futuro se lanzará también en oro. Supongo que estás deseando saber el precio para poder sacar dinero del cajero e ir a comprarlo: 480.000 euros. Pero si ves que no te alcanza, o que ahora mismo no te puedes acercar no te preocupes, ninguno quedará huérfano: seguro que encuentran un hogar rápido. Más información en A.Lange&Söhne.com.

 



Nuevo Sea-Dweller: el lanzamiento más polémico de Rolex, con fotos en vivo y precios

 

En la feria de Baselworld 2017 Rolex ha lanzado una reedición del Sea-Dweller, y desde el momento en que se presentó en público se generó una polémica entre los seguidores de la marca que probablemente no se acabe nunca. Vamos a ver el qué, el por qué y el cuánto.

 

UN POCO DE HISTORIA

El lanzamiento de esta nueva versión del Sea-Dweller marca el 50 aniversario del lanzamiento del reloj. En efecto el Sea-Dweller se lanzó al mercado en 1967, como respuesta de la marca al por entonces cada vez más amplio mercado del buceo de saturación. Con la ayuda de la Marina Norteamericana y los buceadores del Comex francés Rolex diseñó un instrumento capaz de soportar la presión de las profundidades.

Rolex Sea-Dweller Original de 1967

Pero en ese entonces “profundidades” significaba 610 metros. Su ancestro directo, el Submariner, sólo podía bajar hasta los 200 metros, así que el salto cualitativo fue enorme. Debido a la entrada de helio en el reloj y a que la decompresión de la cámara usada a este efecto era más rápida que la del reloj, se hizo imprescindible algún medio que permitiera la salida de las burbujas y evitar así la explosión del cristal. Así nació la primera válvula de helio, que desde entonces ha formado parte del lateral del Sea-Dweller. Por cierto que esa misma presión es la que impidió a Rolex añadir su famosa lente de aumento Cyclops, que originalmente estaba en el reloj. Los primeros modelos tenían el nombre escrito en rojo, y una caja de 40 mm de diámetro.

En 1977 desaparece el rojo de la esfera, al igual que la leyenda “Submariner 2000”. En 1978 el Sea-Dweller comienza a equipar un cristal de zafiro y pasa a resistir hasta los 1.220 metros de profundidad, además de integrar el calibre 3035 que pasaba de 19.800 a 28.800 alternancias a la hora.

En 2008 Rolex anuncia que suspende su fabricación y pasa a ser sustituido por el Rolex Deepsea, que aguanta hasta 3.900 metros (aquí puedes ver una famosa versión). Sin embargo en 2014 el Sea-Dweller volvió a la vida y ahora, sólo dos años después, aparece una nueva versión con suficientes cambios como para que dé mucho de qué hablar.

OYSTER PERPETUAL SEA-DWELLER 126600 DE 2017

En primer lugar la caja ha crecido hasta los 43 mm. No suele ser así de radical Rolex, pero en cualquier caso la caja está tan bien diseñada que en absoluto parece un reloj grande. Mira la foto de aquí arriba: si no acabara de decir que son 43 mm seguramente pensarías que seguimos teniendo la caja tradicional de 40 mm. Rolex no ha dado el dato de la altura de la caja, pero, sin ser desde luego delgada tampoco se puede decir que sea voluminosa. Y es más proporcionada que la de 40 mm en mi opinión.

Sobre la carrura se asienta el bisel unidireccional, con ese clic tan conseguido al paso. El disco superior del bisel es de Cerachrom, la cerámica resistente a rayaduras de Rolex. Los números y las graduaciones están recubiertas de platino. El resultado es sobrio, pero perfectamente visible. Por supuesto a las 12 aparece un triángulo luminiscente.

En la esfera se ha recuperado el texto en rojo como homenaje al modelo original. Es sólo un detalle, pero cuando lo ves al lado de la versión de 2014 te das cuenta de lo muy bien que le sienta, porque le da una profundidad a la esfera que las versiones con texto en blanco no tienen.

Y llegamos a la parte más polémica: la inclusión de la lente Cyclops sobre la ventana de fecha. El que el Sea-Dweller no tuviera la lupa era uno de los rasgos distintivos más apreciados por los seguidores del modelo, porque lo diferenciaba del Submariner. Por eso los puristas consideran que esto es un movimiento ilegítimo por parte de Rolex.

La idea de Rolex siempre fue la de que el reloj tuviera Cyclops porque, si el objetivo que debe perseguir siempre un reloj de inmersión es la máxima legibilidad, no se puede cuestionar que la lente ayuda a leer la fecha. Se puede decir que la fecha carece de importancia en este instrumento, pero si Rolex no hubiera querido que se leyera simplemente no la habría incluido. Y si estaba en el diseño orginal, entonces es plenamente legítimo.

Aunque no lo hubiera estado también sería legítimo incluirla, porque es uno de los rasgos más distintivos de Rolex. Así que por ahí también tiene fundamento. Pero es que además con la Cyclops Rolex está dando más a sus clientes: ha mejorado su técnica constructiva como para que el cristal aguante la presión, y por tanto lo ofrece. No es un capricho, es seguir dando lo máximo en cada reloj. Y por último: la lupa mejora la estética de una ventana de fecha que por sí sola tiene, reconozcámoslo, un diseño de lo más perezoso, digno de un reloj de 300 euros. Se nota que a mí SÍ me gusta esta innovación, ¿verdad?

Una cosa más sobre la esfera: como siempre tanto las manecillas como los índices están tratados con Chromalight, el material luminiscente creado por Rolex y que garantiza una luz azul constante durante ocho horas, y por tanto un placer visual que no acaba al ponerse el sol sino que se extiende durante las 24 horas.

El nuevo Sea-Dweller se mueve gracias la calibre 3235, no el 3135. Es una versión más reciente que cumple con los requisitos de exactitud de Rolex, que como sabemos son de -2/+2 segundos al día (mucho más exigente que lo que pide el laboratorio COSC). Integra el escape Chronergy, antimagnético, amortiguadores Paraflex, espiral Parachrom y un volante que opera a 4 hercios, además de un barrilete que proporciona 70 horas de reserva de marcha. Es hermano del 3255 del que hablamos aquí. Por supuesto el movimiento no se ve porque va tapado por el espartano (y diría yo que decepcionante) cierre roscado trasero.

El brazalete Oyster ha crecido en anchura para guardar la proporción debida con la caja. Se cierra mediante la Oysterlock, con láminas de extensión Fliplock (para alargar el brazalete hasta 26 mm) y el sistema Rolex Glidelock, que permite un ajuste preciso mediante incrementos de 2 mm hasta un total de unos 20 mm.

CON TODA ESTA POLÉMICA, ¿SE VA A VENDER O NO?

Como churros. El nuevo Sea-Dweller es un relojazo por donde quiera que se le mire. Si Rolex es el mayor vendedor de relojes no es porque se lo compran los seguidores de la marca (que también, claro), sino mucha gente que simplemente quiere un buen reloj y todo lo que aporta llevar un Rolex en la muñeca. Esa gente no sabe de tradición, de ADN ni todas esas cosas que quitan el sueño a los aficionados más empedernidos.

Más aún, podríamos decir que el Sea-Dweller de 2014 fue un fracaso (relativo, claro), seguramente porque no tenía suficientes argumentos para que la decisión de compra se decantara a su favor y no al del Submariner. Recordemos en este sentido que muy, muy poca gente va a necesitar una válvula de helio. Por tanto este año Rolex ha decidido hacer caso a lo que presumiblemente quieren los clientes potenciales y ha creado un reloj que sí tiene una personalidad muy definida. Y vaya si lo va a vender bien.

El Sea-Dweller tiene un precio de 10.450 euros. Por comparar, el Submariner de 40 mm con fecha cuesta 7.850 euros, y 6.900 sin fecha. Si el dinero no es problema, la verdad es que cuesta decidirse; pero creo que yo me quedaría con el Sea-Dweller. Más información en Rolex.es.

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon

El Grand Deck Marine Tourbillon de Ulysse Nardin es uno de los relojes que más me han gustado de los últimos años, y sin embargo se me había pasado traerlo a portada. Un fallo inexcusable que voy a compensar con fotos en vivo y precio de esta delicia relojera.

 

El Grand Deck Marine Tourbillon viene a engalanar la lista de excelentes relojes marinos de la marca, que lleva el mar en su genoma: Ulysse Nardin creó su empresa relojera en 1846 para construir precisamente -y nunca mejor dicho- cronómetros marinos. Su dedicación a conseguir la máxima exactitud está refrendada por el Observatorio de Neûchatel, donde desde 1846 a 1975 Ulysse Nardin presentó 4.504 cronómetros marinos para ser comprobados. El 95% de ellos (4.324) obtuvieron el certificado, una cantidad y un porcentaje difícil de igualar.

Sus cronómetros marinos tienen todos un aspecto muy formal (aunque muy atractivo a la vez), como se puede ver en este Marine Chronometer Annual Calendar del año pasado. Por eso  es tan llamativo y tan atractivo el Grand Deck Marine Tourbillon: sin abandonar la medida exacta del tiempo, la manufactura nos ofrece un homenaje al mundo del velero con la reproducción de una cubierta (deck, en inglés) de un yate. El casco de esta nave es de oro blanco con un diámetro de 44 mm y, como todos los barcos (y los relojes de Ulysse Nardin), lleva en el lateral una placa que lo identifica.

En la superficie del yate nos encontramos con elementos habituales en estos barcos: hay cuatro cabrestantes por el que se desliza un cordaje que mueve una botavara, de la que hablaré luego. El suelo está hecho de madera (de teca, creo yo, aunque UN no lo especifica), y los detalles están tan cuidados que incluso hay, alrededor de toda la esfera, unas barandillas para agarrarse. Me encanta.

Los nanotubos que se mueven entre los cabrestantes también son un guiño al mundo marino, ya que están fabricados en Dyneema, que es de facto el material estándar usado ahora en la fabricación de maromas para barcos. Es capaz de soportar 15 veces la tensión del acero o 4 veces la de la mejor fibra de aramida; es ligero, flota, no es tóxico, soporta los rayos ultravioletas y sólo rompe cuando la temperatura es inferior a los 150 grados bajo cero. No es de extrañar que se use incluso en la fabricación de chalecos antibalas.

Esos tubos son los encargados de mover la botavara de aluminio azulado, que es en realidad la manecilla retrógrada de los minutos: cuando se consumen la hora la manecilla vuelve tranquilamente hasta el inicio en una transición que da gusto ver, suave y sin trepidaciones.

La botavara se desliza sobre un cristal de zafiro azulado y translúcido, en el que los minutos están impresos en lo que parece una manera deslavazada. Es, en realidad, otro recuerdo marino, una referencia a cómo se plasman las brazas de profundidad en las cartas náuticas, que obviamente no mantienen ninguna regularidad. Se puede ver un ejemplo aquí, que incluso utiliza para los números un tipo de letra muy parecido al del Grand Deck Marine Tourbillon.

Bajo el ancla que sirve de logotipo a Ulysse Nardin -y que por cierto es la antigua, porque en el actual está recta- aparece una gran ventana para la hora compuesta por un doble disco. Como el movimiento de retorno de la manecilla horaria es lento, ajustar la hora a base de avanzar los minutos sería tedioso, así que el Grand Deck Marine Tourbillon integra en el calibre UN-630 un pulsador para el ajuste rápido. El pulsador está recubierto por el mismo caucho azul que rodea a la corona. El caucho tiene una doble función: hace aún más elegante al reloj y además favorece la operación (del pulsador y de la corona) porque asegura el agarre.

El calibre no le va a la zaga en belleza al resto del reloj. Hay un claro placer estético en ver un artefacto compuesto sobre todo de ruedas engranadas -que apelan a nuestro idea básica del funcionamiento de una máquina-; además la disposición de estas dentro del calibre es particularmente atractiva, con un contraste entre color dorado y metálico muy conseguido. Se nota la mano de Christophe Claret en el diseño del movimiento. El UN-630, de cuerda manual, integra dos barriletes: uno se encarga de alimentar la complicación y el segundo de mantener la correcta isocronía. Opera a 3 hercios y mantiene la marcha durante 48 horas.

Pero el calibre también añade un tourbillon volante que se sitúa a popa, decorado con un botón lacado con el ancla de la casa y encargado de marcar los 60 segundos de cada minuto. La verdad es que el juego de azules de la esfera no puede ser más perfecto. No se puede ser más náutico sin ser un reloj marino al uso.

El reloj se ata a la muñeca con una correa azul de aligátor acompañada por un cierre plegable también en oro blanco. A pesar de su presencia delicada el reloj sigue siendo sumergible hasta 100 metros, fiel a su linaje. Puesto sobre la muñeca el reloj es llamativo, elegante y provocador. Desde luego no tiene vocación de pasar desapercibido, pero resulta un verdadero placer llevarlo y mirarlo (y sí, también enseñarlo). Sólo 18 personas podrán disfrutar de él, porque esa es su limitada producción. El precio del Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon en oro blanco es de 282.350 eurosque ojalá yo pudiera pagar. Por cierto que acaba de anunciar también una versión en oro rosa cuyo precio es de 272.250 euros, pero por ahora no va a llegar a España. Más información en UlysseNardin.com.

Versión en oro rosa

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017, y una reflexión sobre lo que ha significado la Feria

 

Rolex Daytona en Oro Amarillo

La última sección sobre los relojes más destacados de Baselworld 2017 me da pie a hacer una breve reflexión sobre lo que ha sido la feria. Por supuesto en un evento de este tamaño siempre va a haber algo llamativo, relojes que te dejen boquiabierto o nuevas versiones que vienen a reafirmar lo bueno que es tal o cual reloj… y por supuesto otros -incluso de grandes marcas- que sólo te provocan encogimiento de hombros y desdén.

La lista de relojes que he visto en Baselworld 2017 y que quisiera comprarme es mucho más larga de lo que me gustaría admitir, pero eso no esconde el hecho de que me ha parecido una feria bastante depauperada, una impresión que -desafortunadamente- los hechos han corroborado: la edición de 2017 ha tenido 200 expositores menos que la del año pasado (en el que por cierto ya se empezaron a producir bajas). Aunque los pasillos en las horas centrales estaban tan llenos como es costumbre en otros años, a decir verdad el grueso del tráfico se concentraba en el Hall 1.0, que es donde están los grandes nombres: Rolex, Hublot, TAG, Patek, el Grupo Swatch… las demás plantas y el Hall 2 (el del reloj de aquí arriba) estaban mucho más tranquilos. Preocupantemente tranquilos diría yo. Y la presencia de la industria auxiliar (herramientas, maquinaria, etc) ha sido prácticamente testimonial.

Lo que sí fue una sorpresa fue la zona de “Les Ateliers“, donde se reúnen los creadores independientes. En ediciones anteriores estaban agrupados en lo que se llamaba el “Palace”, que era básicamente una gran tienda de campaña en un lateral de la feria. Tenía la ventaja de la luz natural, pero podías morirte de calor o de frío -o que se te llevase el viento-, no todas las marcas tenían el espacio que necesitaban (o directamente no cabían), e ir al baño era una misión en sí misma por la lejanía de las instalaciones (aunque eso es así en toda la feria, la verdad).

Este año estaban situados en el Hall 2.2 (es decir, dos pisos más arriba que el más visitado) y además detrás del gigantesco stand del Grupo Festina. Llegar a esa planta era como ir a otro sitio distinto: parecía un centro comercial que acaba de abrir las puertas a las 10 de la mañana. Y sin embargo la zona de Les Ateliers estuvo bastante visitada, afortunadamente. En general los expositores allí estaban contentos, pero la verdad es que si les ponen un poco más lejos de la acción hubieran estado en un país distinto, o casi. Eso sí, el tono era el mismo que en el resto de la feria: pocas novedades y consolidación de modelos ya existentes.

Grönefeld Bespoke 1941 Remontoire

El invitado -o por mejor decir, el asistente- más incómodo de Baselworld 2017 ha sido, claro, el smartwatch. Todas las marcas que tienen uno lo han expuesto, por supuesto (la principal TAG Heuer y su Connected Modular 45). Pero lo que más ha llamado la atención ha sido la presencia de Samsung y su Gear S3, con un stand enorme y lleno de gente todo el rato. Samsung ha creado además unos relojes mecánicos con Yvan Arpa, quien además ha diseñado esferas digitales para el reloj conectado. Un paso muy atrevido que ni siquiera Apple se ha atrevido a dar y con el que pretende buscar legitimidad, con la idea de que hay un nexo de unión entre la relojería mecánica y la electrónica, una especie de continuidad que sitúa ambas casi al mismo nivel. Si esto suena herético viniendo de una empresa de electrónica de consumo coreana, recordemos que ese mismo fue el camino que inició TAG con su Connected. En esto los coreanos no han hecho nada innovador, sino que se están aprovechando del flanco que ha abierto la propia relojería suiza. Sea como fuere, está claro que los smartwatch están aquí para quedarse.

Y están también para quedarse con una buena porción del mercado de relojes de cuarzo e incluso de los relojes mecánicos de bajo precio. De estos la industria básicamente se ha olvidado (o se había olvidado hasta ahora) y han perdido el lustre y el respeto que se merecían. En este sentido Tissot nos ha sorprendido con los SwissMatic, una reinterpretación del calibre del Swatch51 con la que va ofrecer relojes mecánicos de moda a precios agresivos y con la calidad de Tissot.

Zenith Pilot Extra Special 40 mm

Lo que yo creo que ha definido Baselworld 2017, ya que no los relojes nuevos, ha sido el color. Hasta ahora en las esferas veíamos poco más del blanco, el negro y quizá el azul; también de vez en cuando algún marrón aquí y allá. Esta vez hemos visto mucho color, y con buen criterio: si funciona en los relojes de moda, ¿por qué no en un reloj mecánico? Cada vez queremos nuestras cosas lo más personales posibles, así que por qué limitarnos sólo a una correa distinta cuando también podemos tener una esfera distinta. “En tiempos de desolación nunca hacer mudanza”, decía Ignacio de Loyola. Parece que la industria relojera está evaluando los daños en su sentina y no quiere hacer movimientos radicales hasta saber en qué dirección se mueve su barco.

Y ahora veamos brevemente relojes. Ya los analizaremos a fondo más adelante.

 

NOMOS GLASHÜTTE CLUB NEOMATIK

Nomos Glashütte sigue con su historia de éxito. Para este año ha tomado su modelo Club y le ha dado nueva vida con su calibre de manufactura DUW 3001, pero también ha añadido unas llamativas esferas que, unidas a su hermeticidad hasta 200 metros, lo va a convertir en uno de los relojes del verano.

También se ha creado una versión con diámetro de 41,5 mm y otra con diámetro de 38 mm y esfera “California”, pensada como regalo para jóvenes recién licenciados y a la que ha llamado “Campus”.

 

ROLEX SEA-DWELLER

En efecto, el nuevo Sea-Dweller tiene una cyclops (la lente de lupa tradicional de Rolex). Y en efecto, los puristas han puesto el grito en el cielo porque nunca antes la había tenido. Pero es simplemente porque no se podía: no aguantaba la presión a los 1.220 metros. Ahora sí la aguanta y por eso la añade Rolex. En la relojería siempre se busca ir adelante y ofrecer los mejores productos sin perder la esencia. Y ¿acaso hay algo más Rolex que los relojes con esa tan imitada lupa sobre la ventana de fecha? Que digan lo que quieran los rolexistas más intransigentes: el nuevo Sea-Dweller es un ma-qui-nón.

ROLEX COSMOGRAPH DAYTONA

Otro pelotazo de Rolex. Después de lanzar dos versiones con bisel cerámico el año pasado, ahora aparece con esfera de oro amarillo, oro blanco y Everose, bisel de Cerachrom y, por primera vez correa Oysterflex, que es el caucho creado por la casa de la corona. ¿Así, de principio, te extraña un poco? Míralo un par de veces y verás lo mucho que te gustan. No se ve el final de las colas de espera para estas nuevas versiones.

PORSCHE DESIGN MONOBLOC ACTUATOR

Este año en Baselworld 2017 Porsche Design ha lanzado el que seguramente sea el cronógrafo de la feria y uno de los de los próximos años: el Monobloc Actuator. El cronógrafo se activa y desactiva pulsando hacia dentro la parte superior o inferior de la zona donde está la corona. El cronógrafo se pone en marcha o para gracias a un sistema de levas, tan bien resuelto que incluso se puede usar bajo el agua.

Seguimos tras el salto.

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017 – 2

Seguimos recorriendo los relojes que más destacan de todo lo mucho que se puede ver en Baselworld 2017. Ahora un resumen; ya lo ampliaremos en el futuro.

 

FREDERIQUE CONSTANT CLASSIC MANUFACTURE WORLDTIMER

Hace mucho que Frederique Constant está haciendo lo que se propone, y muy bien: crear relojes que ofrezcan todo lo que significa alta relojería pero a precios accesibles. El Manufacture Worldtime lleva en la colección de FQ tiempo, pero este año hemos visto esta versión en marrón que, en mi opinión, es la más elegante y atractiva. Caja de 42 mm chapada en oro y esfera marrón que junto con el blanco permite una lectura perfecta de tanto de la hora como de los 24 husos horarios. Por supuesto calibre de manufactura y lo mejor, su precio: no llega a los 3.800 francos suizos (3550 euros).

FREDERIQUE CONSTANT FLYBACK CHRONOGRAPH MANUFACTURE

Otro auténtico pelotazo de la casa. Un reloj que a todo el mundo le va a sonar porque repite códigos estéticos ya vistos (Patek o Vacheron). Pero tiene una presencia intachable, especialmente la versión que sustituye los numerales romanos por índices y los guillochés por rayos de sol. Una vez más caja de 42 mm, que puede ser chapada en oro o sólo acero y con esfera blanca o antracita. Es un cronógrafo flyback de manufactura con 38 horas de reserva de marcha y frecuencia de 4 hercios. Su precio está por debajo de los 4.000 euros.

BREITLING NAVITIMER RATTRAPANTE

Es curioso que siendo tan importante en la historia del cronógrafo, Breitling no tenía la función de split-seconds. Eso se ha solucionado ahora con el nuevo calibre propio B 03, que oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 70 horas. La caja que lo acoge (aquí en oro aunque la hay en acero) es de 45 por 15,73 mm, un tamaño perfecto para exponer la incuestionable belleza del modelo. El precio está por confirmar, pero la versión en acero se moverá en el entorno de los 10.000 euros, mientras que la de oro seguramente superará los 30.000 euros, y estará limitada a 250 piezas.

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE II CHRONOGRAPH

Este año el SuperOcean cumple 60 años y lo celebra en Baselworld 2017 con un rediseño de los tres agujas y los cronógrafos en los que se han incluido varios colores. Como ejemplo, esta versión en marrón (que es una de las tendencias este año, por si acaso alguien no se había dado cuenta aún). El reloj tiene 46 mm de diámetro e integra el calibre B13, derivado del 7750.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Alpina está en la lucha más encarnizada, la de los relojes automáticos de bajo precio. En este caso tiene un ofrecimiento muy interesante, porque el Startimer Pilot Automatic es un reloj muy bien hecho, con todos los códigos del reloj de piloto. Tiene 44 mm de diámetro y una esfera de excelente lectura, incluyendo el revestimiento de SuperLuminova. Dentro, un calibre automático Sellita. Y un gran precio: empieza en poco más de 800 euros.

ALPINA HOROLOGICAL SEASTRONG HOROLOGICAL SMARTWATCH

Alpina ya tenía un smartwatch con el mismo sistema que Frederique Constant. Pero ahora lo ha mejorado con la introducción de una caja que es hermética hasta los 100 metros. El reloj tiene un aspecto mucho más deportivo, sin duda con mucha más apariencia de reloj de inmersión.  Las demás funciones siguen estando ahí sin que el reloj deje de parecer uno analógico. Su precio de partida son 555 euros, lo que lo convierte en una alternativa muy interesante.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY CHRONO

Uno de los bombazos de Baselworld 2017, sin duda. Tudor ha sometido a su modelo más famoso a un tratamiento aún más deportivo y ha desarrollado un cronógrafo de manufactura que tiene todo lo que se le puede pedir: rueda de pilares, embrague vertical, espiral de silicio y certificación COSC. Y un precio muy competitivo: 4.500 euros. 

TUDOR HERITAGE BLACK BAY STEEL

A mí sin embargo el modelo que más me ha gustado de los que ha presentado Tudor en Baselworld 2017 ha sido el Black Bay Steel, que ha añadido un bisel satinado y, sobre todo, la primera ventana de fecha, perfectamente integrada en la esfera. Por dentro, por supuesto el calibre de manufactura MT 5612 con certificación COSC. Y un precio que rondará los 3.500 euros.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY S&G

Ese mismo calibre aparece en la versión L&G del Black Bay. L&G son las iniciales de Steel & Gold (acero y oro), la primera versión bicolor de la casa. No es que el reloj esté simplemente chapado en oro amarillo, sino que lleva una capa más gruesa. El resultado es francamente llamativo, lo mismo que su precio:4.750 francos suizos, que son menos de 4.435 euros a fecha de hoy. Éxito de ventas seguro. Seguimos.

 



IWC Ingenieur Chronograph Special Edition: fotos en vivo y precios

 

IWC lanzó tres Ingenieur Chronograph Special Edition que volaron por debajo de radar entre tanto reloj de piloto presentado el año pasado. Poco tienen que ver con la imagen más conocida del Ingenieur, pero sin embargo sí tienen el ADN de la colección. Vamos a verlos más en detalle.

 

Antes de que Gerald Genta revisara el diseño del Ingenieur y le diera esa imagen que nos resulta tan conocida (y de la que pudimos ver un ejemplo en vídeo aquí), el Ingenieur tenía una presencia mucho más sobria, más de su tiempo. IWC está legítimamente repensando estos diseños que añaden un toque de elegancia del que en general carecen los modelos recientes, más en el segmento reloj-instrumento. Estos son los tres Ingenieur Chronograph Special Edition, inspirados en el mundo del automovilismo:

Edición “Rudolf Caracciola”

Edición “W 125”

Edición “74th Members’ Meeting At GoodWood”

Los tres relojes comparten características constructivas: caja de 42 mm de diámetro hermética hasta 60 metros, una altura muy notable de 15 mm (hay que irse olvidando de llevarlo con traje) y, sobre todo, un nuevo calibre de manufactura, el 69370. Es un movimiento automático con un diámetro de 30 milímetros y una altura de 7,9 milímetros. Tiene una reserva de marcha de 46 horas (demasiado escasa para un calibre de nueva creación), que se consigue tras 1.123 giros de la masa oscilante. El volante se mueve a una frecuencia de 4 hercios y está decorado con Côtes de Genéve y perlado. El rotor, como es habitual, está calado y ostenta el sello de IWC.

Otro de los elementos muy clásicos son las correas (marrón o negra, según el modelo. Tienen un cosido que captura perfectamente la apariencia de los modelos antiguos. Por supuesto se ata con una hebilla ardillón.

Iguales formas clásicas tienen las cajas, con una redondez muy retro. La corona roscada es de gran tamaño y lleva grabado el sello de IWC y la leyenda “Probus Scafusia”. A cada lado aparecen los pulsadores del cronógrafo, también de formas clásicas, con buen tamaño y un tacto excelente. Es muy notable la elevación del bisel pulido, lo mismo que el cristal de zafiro. Destacan también las poderosas asas rectas, que dan un porte aún más potente al reloj.

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “RUDOLF CARACCIOLA”

Otto Wilheim Rudolf Caracciola es un descendiente de la estirpe del prínciple Bartolomeo Caracciolo, que emigró desde Nápoles a Renania durante la Guerra de los Treinta Años, estableciéndose allí definitivamente. Rudolf Caracciola nació en 1901, y está considerado como el mejor piloto alemán de su época. Condujo prinicipalmente un Mercedes Benz y logró 16 victorias de Grandes Premios, superando a leyendas como Tazio Nuvolari o Bernd Resemeyer.

La caja del Ingenieur está realizada en acero. El pulido del bisel concuerda muy bien con la esfera pizarra, que le da un aspecto muy elegante, mientras que la SuperLuminova beis recuerda a los modelos antiguos. Pero es sólo el aire, porque las agujas de espada y sobre todo el color rojo de la agujas (la punta en las del cronógrafo y completamente roja la del pequeño segundero) fortalece su porte y lo hace más dinámico. La sencilla ventana de fecha ofrece su información discretamente, porque es del mismo color que la esfera.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “W 125”

El Mercedes-Benz W125 fue un automóvil de competición diseñado por Rudolf Uhlenhaut para participar en la temporada de Grand Prix de 1937, que fue ganada, precisamente, por Rudolf Caracciola a sus mandos. Aunque el vehículo, con un gigantesco motor de 5,7 litros, arrasó en las competiciones, quedó fuera de juego cuando al año siguiente se prohibieron lo motores tan grandes. Eso sí, le dio tiempo a establecer la marca mundial (aún no superada) de velocidad en carretera: 432,7 km/h. Lo consiguió Rudolf Caracciola.

IWC homenajea al vehículo con una caja de titanio pulido y una esplendorosa esfera plateada, resaltada por las manecillas y los índices negros. Si a esto le unimos los detalles en rojo resulta el más deportivo de los tres Ingenieur. Tiene muchísima personalidad en la muñeca.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “74TH MEMBERS’ MEETING AT GOODWOOD”

El Circuito de Goodwood es un autódromo de 3.860 metros de longitud situado dentro de la finca Goodwood House del Duque de Richmond, cerca de la ciudad de Chichester, condado de Sussex Occidental. Se inauguró en 1948 y acogió a los mejores corredores hasta 1966. Volvió a la actividad en 1998 con el Goodwood Revival, un festival que reúne cada septiembre a máquinas y pilotos del período 1948 a 1966 y a pilotos destacados de la actualidad en competiciones de velocidad. Todos los competidores, personal, público y el propio circuito se visten de época para recrear el ambiente original. El evento también incluye exhibiciones de aeronaves antiguas.

El modelo conmemorativo es seguramente el más complicado de asimilar a los cronógrafos actuales porque la combinación oro rojo y esfera negra es siempre arriesgada. Pero no es menos cierto que muchos relojes antiguos tenían esa misma combinación, así que no es de extrañar que se use para un modelo vintage. No es el que más me gusta, sobre todo porque el color rojo parece estar aquí un poco fuera de lugar, pero para gustos los colores, y yo desde luego no me voy a quejar si me lo regalan.

Como su nombre indica los tres Ingenieur Chronograph Special Edition son una edición especial, limitada y numerada. Los dos primeros son sólo 750 unidades cada uno, mientras que el reloj de oro está limitado a 74 unidades. La versión en acero tiene un precio de 8.000 euros, mientras que la versión en titanio aumenta discretamente su precio hasta los 8.200 euros. Por último la versión en oro rojo tiene un precio de 20.900 euros. Los relojes ya están disponibles en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum. Fotos en vivo y precios

 

Los Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum son dos de las propuestas de la casa parisina para 2017 que he tenido la suerte de probar antes de su lanzamiento oficial en Baselword, así que ahora, en exclusiva para Horas y Minutos y gracias a la amabilidad de Bell & Ross, podemos verlos en vivo.

 

BR03-92 Horolum

BR03-92 Horograph

Antes de meternos a fondo con los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum quiero aclarar algo que me parece que no he dicho aún aquí y que a menudo me preguntan: ya sabemos que la caja cuadrada es la forma icónica de Bell & Ross, pero a veces no es fácil distinguir los tamaños en las fotos. Pues es muy sencillo. La caja más grande (por ejemplo esta), de 46 mm de lado, se denomina siempre BR01. BR03 corresponde a las cajas de 42 mm (como el Rafale que vimos aquí). Por qué se utiliza 03 y no 02, cuando la medida es 42 y no 43, es algo que siempre me olvido de preguntar a la casa. Por último el tamaño más pequeño, el de 39 mm, se denomina siempre BR S, como vimos en la presentación de la colección (aquí) o, en su versión más lujosa, aquí.

Por tanto los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum pertenecen a la familia de los 42 mm de lado, una medida mucho más caritativa con los diámetros más habituales de muñecas. Aún así el hecho de ser cuadrado hace que la percepción de tamaño sea mayor, pero como siempre Bell & Ross hace que el reloj te siente bien, con independencia de su tamaño.

Los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum presentan una caja de acero microesferado. El microesferado es básicamente un granallado mucho más fino, en el que se bombardea la superficie con partículas abrasivas diminutas. De esta manera se consigue un color uniforme porque se eliminan las impurezas y una superficie mate resistente y sobre todo con un tacto y presencia agradable que aguanta muy bien el trote diario. Como ocurre en estos dos relojes, el microesferado pone la caja en segundo plano para acentuar la prestancia de la esfera. En ambos casos la hermeticidad es de 100 metros, la  profundidad perfecta para cualquier reloj que no sea de buceo y que ya debería ser el estándar en la industria. Como la estanqueidad la consiguien los tornillos traseros, los cuatro frontales están alineados simétricamente, lo que perfecciona la estética (y no nos enfada a los que somos tiquismiquis con estos detalles).

Lo que sí es muy importante señalar es que la altura de la caja, incluido el bisel circular, está por debajo de los 10 mm, lo que les hace ser mucho más delgados de lo que uno podría pensar. Y de paso permite que los relojes se lleven estupendamente con los puños de la camisa. Hay que agradecérselo al calibre BR-CAL.302, que es en realidad el Sellita SW300-1, un automático con un diámetro de 25,6 mm y una altura de 3,6 mm además de una frecuencia de 4 hercios y reserva de marcha de 42 horas. Como suele ser habitual en las colecciones cuadradas de Bell & Ross, el movimiento no está visible.

Y vamos con las esferas. Según nos dice Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum se inspiran en los aeropuertos, pero cada uno en aspecto distinto: el Horograph toma como base los relojes de aeropuerto, que tradicionalmente tienen un diseño muy limpio para ofrecer la información de la manera más clara posible. Cada vez más los relojes en lugares públicos son también medios publicitarios para las marcas, pero es cierto que en general mantienen la claridad de los diales. La interpretación de ese concepto es intachable en el Horograph.

Las manecillas rectas y anchas resaltan inmediatamente sobre la esfera y apuntan a unos índices horarios y de minutos también sencillos y perfectamente legibles. Además bajo las horas aparecen los minutos múltiplos de cinco para que inconscientemente la lectura de la hora sea igual a como se expresa en los aeropuertos. Es decir, no “las tres menos 8 minutos” sino “las dos y cincuenta y dos”. La punta de la manecilla de los segundos es roja, lo que aviva la esfera con el punto dinámico que necesita.

Por su parte el Horolum se inspira en las luces de las pistas de aterrizaje. En concreto, y dado el color que vemos en la esfera, en las llamadas “luces de umbral” que son las que delimitan el ancho de la pista y que por norma son verdes. Siempre he dicho que la legibilidad de los relojes de Bell & Ross es excelente (singularmente en las cajas cuadradas), pero en este caso lo es aún más, porque los numerales arábigos y los índices horarios parecen estar siempre iluminados, día o noche. Para el Horolum (de “lumen”, luz en latín) Bell & Ross ha utilizado la misma técnica que usa Panerai en sus relojes: una base impregnada de SuperLuminova sobre la que se adhiere otra con los cortes horarios hechos, de manera que la sustancia lumínica rellena perfectamente todos los huecos. Por supuesto el Horograph también está tratado con SuperLuminova, en este caso en precioso azul (salvo, claro, el segundero).

Como también siempre en Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum incluyen una ventana de fecha circular y a las 4:30 horas. Y como siempre también -y es muy de agradecer- el fondo de la ventana tiene el color de la esfera por lo que resulta tan útil como discreta. Ambos diales tienen textura graneada, aunque es más visible en el Horograph (por los menos en los modelos que yo he tenido). Es curioso que el Horograph incluye su nombre en la leyenda de la esfera mientras que el Horolum sólo dice “BR 03-92”, que es una denominación genérica. ¿Quizá en Baselworld sea distinto? Ya veremos.

Los dos relojes quedan muy bien en la muñeca por -como ya he dicho- su tamaño y delgadez, pero también por unas asas muy cortas e inclinadas hacia abajo que permiten que la correa se cierre enseguida sobre sobre la muñeca, evitando que sobresalga por los laterales. Quedan muy bien puestos, con un porte entre elegante y deportivo muy atrayente. Incluso el Horolum, más parecido a los demás BR03, tiene una personalidad que lo distingue claramente de sus hermanos de colección. Por cierto que Horolum se presenta con una correa de piel gris mientras que el Horograph se ata con una correa de caucho, pero en los dos casos la sujeción se hace mediante una hebilla ardillón de acero pulido.

Todavía no hay fecha de disponibilidad para los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum, pero lo que sí sabemos ya son los precios: el Horograph cuesta 2.800 euros mientras que el Horolum tiene un precio de 2.990 euros. La diferencia seguramente está en la más elaborada y costosa esfera del Horolum. Más información en Bell&Ross.es.



El nuevo smartwatch TAG Heuer Connected Modular 45, con fotos en vivo y precios

 

Ha sido sin duda uno de los lanzamientos más esperados y desde luego de los más sonados: el nuevo TAG Heuer Connected Modular 45, la segunda versión del smartwatch de la marca que ha mejorado notablemente sus prestaciones y además es fácilmente intercambiable con versiones mecánicas.

 

El lago Lucerna

Jean-Claude Biver durante la presentación

La presentación del TAG Heuer Connected Modular 45 tuvo lugarpor todo lo alto en Brunnen, al borde del lago Lucerna. No sólo es un lugar maravilloso (la verdad es que toda Suiza es pura postal), sino también con un significado especial porque atravesando el lago desde Brunnen se encuentra el lugar donde se fundó la Confederación Suiza. No ha sido una elección arbitraria porque desde la aparición del primer TAG Heuer Connected (cuya presentación vimos aquí) la idea que ha querido transmitir la casa es la de #ConnectedtoEternity, conectado a la eternidad. Con el primer reloj se ofrecía el que, si pasados dos años se quería cambiar el conectado por uno mecánico, bastaba pagar 1.350 euros para llevarse un Carrera de tres agujas. Pero ahora TAG ha ido más allá.

El primer TAG Heuer Connected

En efecto ahora es distinto, y lo es ya desde el nombre: Modular hace referencia a que el reloj es completamente personalizable: correas, asas, caja y, por supuesto, esfera. Y lo mejor es que hay dos relojes mecánicos que tienen las mismas hechuras y por tanto se pueden intercambiar sin problemas. Por ahora los dos relojes mecánicos disponibles son un Carrera Calibre 5 de tres agujas y fecha y el TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon, el tourbillon que revolucionó el mercado cuando apareció por un precio de 15.000 euros. Pero seguramente en el futuro habrá más modelos disponibles.

TAG Heuer Carrera Calibre 5

TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon

La otra parte del nombre, 45, hace referencia al diámetro del reloj. Es por tanto un milímetro más estrecho que su hermano mayor, y además ha reducido su altura por lo que se lleva mucho mejor. Esto era una obligación porque el Heuer 02T ya existía y tenía esa medida, así que no habría encajado de otra manera. Durante la presentación Jean-Claude Biver afirmó con la rotundidad que le caracteriza que habría un smartwatch para mujer de 39 mm de diámetro. Esto es realmente interesante porque abre la puerta a que haya más módulos mecánicos (de hecho hasta ahora esa era la medida del Calibre 5 de 3 agujas) y sobre todo amplía el mercado de muñecas, que incluso siendo de hombre se pueden sentir amedrentadas por un diámetro de 45 mm. Y planteará un reto de legibilidad, porque el tamaño físico de la pantalla se va a reducir notablemente. Será necesario, creo yo, aumentar la resolución.

Pero volvamos a lo que nos ocupa, que es sobre todo la modularidad. Decía antes que se podía elegir e intercambiar todas las partes del reloj, pero no es del todo cierto: el bisel que se elija en la caja será siempre el mismo. Es una pena que no sea también intercambiable porque al ser tan ancho define mucho la personalidad del reloj, pero imagino que no se podía hacer sin comprometer su integridad y, lo que es aún más importante, su hermetismo. Y es que el Connected Modular 45 es estanco hasta los 50 metros, por lo que se puede nadar con él e incluso bucear.

Y la personalización abre un nuevo debate interesante y que hay que ver cómo se desarrolla en el futuro. Según dice la marca se podrá elegir entre las 11 opciones disponibles en las boutiques de la marca o las 56 disponibles online. Claramente esto es un movimiento hacia la venta online que veremos cómo se toman los distribuidores porque de entrada parece que van a competir con menos armas. A decir verdad tiene sentido porque la venta de los productos electrónicos tienen menos margen, para el distribuidor pero sin duda para el fabricante, que tiene que incurrir en los enormes costos del desarrollo tecnológico. En el caso del TAG Heuer Connected Modular 45 la manufactura afronta sola la adaptación de sistema operativo, y ese coste se tiene que repercutir en el producto final; de ahí el menor margen.

El resultado de ese conflicto lo veremos de aquí a un año, o quizá menos, pero de lo que no cabe duda es de que hay una tendencia cada vez más acusada hacia la venta online de artículos de lujo (muy popular en Estados Unidos, no tanto en Europa) que generará tensión -una más- en el mercado.

Hay una cosa de la que en TAG se siente legítimamente orgullosos: el TAG Heuer Connected Modular 45 luce a las 6 y por debajo del bisel la leyenda Swiss Made, algo que no ocurría con el primer modelo. Eso no quiere decir que el reloj esté enteramente desarrollado en Suiza porque sigue lógicamente dependiendo de Google y sobre todo de Intel para la maquinaria. Pero ahora en TAG hay una sección dentro de la fábrica (que estaba vacía cuando visité las instalaciones) en la que ensambla y termina los relojes, de manera que puede grabar el deseado lema que tanto significa en relojería.

En la siguiente página seguimos hablamos de personalización, además del software y usabilidad.

 



Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

 

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

 

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento “El primer Reloj Cibernético del Mundo”, aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.

Los relojes de cuarzo son un producto complicado para las empresas relojeras: son generalmente más fáciles de fabricar y más fáciles y más baratos de mantener (en su mayor parte el usuario sólo necesita cambiar la pila cada par de años más o menos), y además pueden ofrecer complicaciones a un precio que los relojes mecánicos no pueden ni soñar. A cambio no son sino “relojes de pila”, con escasa o nula diferenciación para el común de los mortales, y prácticamente un tabú para los más puristas aficionados a la relojería. Así que, cuando una compañía con tradición relojera se embarca en la producción de movimientos de cuarzo, necesita algo que las diferencie en ese proceloso océano compuesto de decenas de miles de relojes de cuarzo baratos. La alta precisión es sin duda una característica que puede atraer a esos compradores que quieran pagar más por un reloj mejor construido y con mejor desempeño.

Y eso es lo que ofrecen los nuevos Longines Conquest V.H.P.: tienen una precisión de + 5 segundos al año. Y aquí conviene recordar que para que un cuarzo obtenga el certificado COSC de cronometría no debe superar los + 0,07 segundos al día, lo que se traduce en + 25,55 segundos al año. Por tanto el nuevo calibre L288.2 (tres agujas) y el L289.2 (cronógrafo) claramente mejoran las prestaciones de los calibres de cuarzo certificados. Me vienen a la cabeza los Bulova (que puedes ver aquí y aquí), el Breitling Exospace B55 (aquí) o incluso el calibre ETA Precidrive (en estos Certinas). Son todos excelentes cuarzos, pero con una precisión de + 10 segundos al año. Es decir, el doble que los de los nuevos Conquest.

Pero ¿era necesario ir tan lejos con la precisión? ¿Había una demanda del mercado de algo así? El origen de los Conquest VHP se remonta a 2015 y el advenimiento de los smart watch, que puso a Longines a pensar cómo confrontar esta nuevo competidor. Y llegaron a la conclusión de que tenían que hacer lo que mejor sabían hacer, que son relojes tradicionales. Pero dado que algo tan tradicional y tan suizo como la bandera de la precisión ha sido arrebatada y ahora ondea como propia en el reino del smart watch (y antes en el de los móviles inteligentes), Longines decidió que iban a ofrecer el reloj no conectado más preciso del mundo. Ocurre que por aquel entonces ETA ya había estado jugueteando con la misma idea, así que se sentaron a hablar no sólo de precisión, sino de cuántas cosas más debía ofrecer el nuevo reloj.

Y desde luego el Conquest V.H.P. viene con algunas funciones ingeniosas y, sobre todo, muy útiles. En primer lugar el Sistema GPD, o Gear Position Detection (Detección de la Posición de Engranajes). Ocurre que el calibre está constantemente recordando la posición de las manecillas de manera que, cuando el reloj sufre un choque o un golpe (la habitual caída de un metro desde la muñeca), es capaz de volver a colocar las manecillas en la hora, minuto y segundo correcto. Además tiene dos sensores de magnetismo incrustados en la parte superior del movimiento, de manera que si detectan que el reloj ha entrado en un campo magnético inmediatamente para las agujas y, cuando ha pasado el peligro, las vuelve a poner en la hora y segundo que les corresponda.

En la siguiente página, más funciones, más fotos y los precios.



En la muñeca y en el oído: Chopard L.U.C Full Strike

 

En estos tiempos difíciles para la relojería (alta y baja) es refrescante y esperanzador ver que hay casas que se lanzan a crear productos realmente innovadores incluso dentro del mundo de las altas complicaciones, donde parece que nada se puede inventar. Y no me extraña que la novedad de la que hablamos hoy venga de una manufactura como Chopard, que se dedica a hacer altísima relojería a la chita callando. Señoras y señores, el Chopard L.U.C Full Strike en toda su gloria.

 

Y no es un Full Strike cualquiera: es el que lleva el propio Karl-Friedrich Scheufele, copresidente de Chopard. Así que no estamos hablando de un reloj de “carnet ATA” (las colecciones de muestra que tienen las marcas para enviarlas de un lado a otro), sino un reloj vivido y sentido.  E impoluto, a decir verdad. Es lógico que el Sr. Scheufele lleve un reloj así porque él es el impulsor de las creaciones relojeras de la casa, nacidas del profundo amor que siente por este arte y ciencia. Eso explica también que a menudo le veamos con un Ferdinand Berthoud FB 1 como los que vimos aquí, ya que son otra gran creación relojera concebida, nacida y crecida gracias a él.

Y precisamente por su pasión relojera este reloj no es simplemente una unidad funcional, que sería lo normal. Es un reloj que ha pasado todos los controles de la casa en cuanto a precisión cronométrica (el famoso certificado COSC) e incluso el ostenta el Sello de Calidad del Punzón de Ginebra, que evalúa tanto aspectos técnicos como estéticos. Es decir, yo también lo haría, qué caramba: es mi empresa, mi idea, mi reloj… pues quiero lo mejor, aunque sea más caro. ¿O no? Esto tiene una ventaja añadida: siendo seguramente el único ejemplar que va a pasar por España (que no tenga un propietario final ya designado, quiero decir), hemos podido ver hasta los más pequeños detalles decorativos, que suelen estar reservado para las unidades a la venta.

En la foto de aquí arriba se pueden ver entre la abundante literatura grabada en el reverso del reloj y de izquierda a derecha, la inscripción Chronometer (que sólo pueden llevar los relojes que han pasado las pruebas del laboratorio COSC -que ya vimos en el reportaje sobre mi viaje a la Manufactura Chopard), el Sello del Punzón de Ginebra, el de L.U.C -que testimonia que el calibre L.U.C 08.01-L es de manufactura y con las mayores exigencias propias de precisión y acabado- y por último el sello “Fairmined”, que garantiza que el oro utilizado para la construcción de la caja proviene de comercio justo, una iniciativa que la manufactura puso en marcha en 2014 y de la que se sienten legítimamente orgullosos.

Y además el reloj es perfectamente ponible: la caja tiene un diámetro de 42, 5 mm por 11,55 mm de alto. Hay por ahi relojes de tres agujas que son más altos que éste, cuyo calibre tiene 533 componentes. Así de bien hacen las cosas en Chopard y así de bien está hecho este Full Strike. Mezcla superficies pulidas y carrura satinada, una combinación elegante que siempre acierta. La poderosa corona alberga el pulsador que pone en marcha el mecanismo de sonería, con el logotipo de los movimientos L.U.C.

La esfera del reloj está parcialmente calada, lo que le da una presencia única, muy distinta de la imagen que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en relojes con repetición de minutos (o sonería en general).  Es especialmente llamativo cómo han desaparecido las indicaciones horarias desde después de las 7 hasta casi las doce para poder admirar los enormes martillos. Afortunadamente el borde exterior de la esfera es una minutería de ferrocarril, lo que ayuda a que la lectura de la hora, cuando las manecillas se aventuran en ese abismo de maquinaria, sea precisa.

La verdad es que el conjunto de los martillos con los grandes numerales romanos, tan típicos de Chopard, crean una presencia muy poderosa, acentuada por las manecillas Art Deco (también irrefutablemente Chopard). A las tres una franja satinada subraya el doble indicador de reserva de marcha, que corresponde a las dos cargas del Full Strike: uno de los barriletes acumula la reserva de marcha del reloj, que se carga dando cuerda de la manera tradicional. El otro barrilete conserva la energía de la sonería, enrollando el muelle simplemente dando cuerda en sentido contrario a las agujas del reloj. Esta es una diferencia esencial con otros relojes de este tipo, ya que tradicionalmente al accionar el gatillo o pulsador de los relojes tradicionales se enrolla el muelle lo necesario como para que, al soltarlo, pueda mover los martillos el número suficiente de veces como para poder dar incluso la cadena más larga (las 12:59). Por tanto para repetir el proceso hay que volver a enrollar el muelle.

Con el Full Strike se puede repetir la cadena de sonidos más larga hasta 12 veces, algo nunca visto en un reloj de pulsera (que yo sepa). De ahí que tenga su propio indicador de reserva de marcha, con una manecilla en acero azulado deslizándose por por un segmento también azul.

¿Y que ocurre si, como en la foto, la reserva de marcha está agotada -o casi-? Nada. El Full Strike tiene una protección de seguridad que impide que el funcionamiento de la sonería si no tiene suficiente energía. Éste es el primero de los elementos de seguridad, pero hay dos más: se ha añadido un mecanismo que evita el arranque de la complicación si el embrague no está acoplado del todo (algo que ocurre más fácilmente en los repetidores de gatillo), y otro que evita que se pueda disparar la sonería cuando se está cambiando la hora. De esta manera el reloj está protegido de los problemas que más habitualmente hacen que el reloj tenga que pasar por el servicio técnico.

Y ha llegado el momento de escucharlo. Como ya expliqué cuando se lanzó el reloj, lo más particular del Chopard L.U.C Full Strike es que el cristal de zafiro no sólo cubre la esfera sino que se prolonga hasta la base de la caja, de manera que los martillos golpean sobre el zafiro, no sobre las habituales varillas metálicas. Por ello, como hay que hacer más fuerza para que suene el reloj, los martillos son más grandes de lo habitual. Chopard afirma que ha golpeado 1,5 millones de veces el cristal con los martillos y no se ha roto. Para hacernos una idea eso es como hacer sonar la 1 menos un minuto 45.454,5 veces. Es decir, repetir la secuencia 124 veces cada día durante un año. No parece que haya que preocuparse por la resistencia del zafiro, creo yo… Por si acaso, Chopard ha patentado la estructura.

El resultado es excepcional. Es el sonido que oímos cuando golpeamos una copa de cristal de Bohemia con un metal. Un timbre a la vez delicado, duradero y sorprendentemente potente. Vamos a escucharlo tal cual lo grabé con móvil Lumia. Aunque todos los móviles originarios de Nokia son famosos por sus buenos micrófonos, no deja de ser un móvil, así que hay que imaginarse que el sonido en vivo es aún más conmovedor.

¿A que sorprende? Pues después de oírlo unas cuantas veces te das cuenta de que hay algo que no se oye: el regulador. Es completamente silencioso y ni siquiera se oye el clic final, habitual cuando acaba la secuencia sonora. No es por señalar con el dedo, que es de mala educación, pero hay por Horas y Minutos unos cuantos ejemplos de repetidores de minutos que, puestos al lado de este Full Strike, resultan dolorosamente ruidosos.

El color de este oro de comercio justo es particularmente sobrio y cálido, nada ostentoso. La correa de aligátor, certificada por el CITES (el organismo internacional para la protección de especies en peligro) resulta excepcionalmente cómoda, y se fija cómodamente a la muñeca con la hebilla de oro. Pocas pegas se le puede poner a un reloj como el Full Strike, salvo la lejanía que su precio tiene de nosotros, pobres mortales: 265.000 francos suizos (aproximadamente 246.700 euros). El único consuelo es que sólo hay 20 unidades por lo que no creo que nos vaya a dar envidia desde una vitrina: seguro que están todas las unidades ya asignadas, o casi. De ahí el privilegio de haber podido tener uno en la muñeca, y de haber inmortalizado su sonido. Más información en Chopard.es.



Dos Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA para la 35ª America’s Cup

 

El origen de Panerai está en el mar. O cuando menos el origen de los relojes Panerai que conocemos y amamos proviene del mar. Ahora la manufactura se ha hecho Colaborador Oficial de la America’s Cup y ha desarrollado una serie de relojes para los representantes norteamericanos en la competición. Entre ellos los más destacados son los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA Chronograph, presentados en el pasado SIHH 2017 y que vamos a ver a continuación con características técnicas y precios.

 

UN POCO DE HISTORIA

Antes de hablar de los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA creo que sería bueno saber algo más de dónde se está metiendo la manufactura. En realidad el origen de la America’s Cup es… ¡británico! Para la Exposición Universal de Londres en 1851 se cursó una invitación formal para que los Estados Unidos presentaran un yate como un gran ejemplo de la maestría americana en la construcción de navíos. La invitación llegó a oídos del Comodoro Stevens, del New York Yacht Club, que encargó su construcción al constructor naval mundialmente reconocido George Steers, que era… de padres británicos.

La goleta resultante, bautizada América, llegó a Londres para la exhibición e inmediatamente el Comodoro Stevens retó a las goleta inglesesas a una carrera pero, sabedores del poderío del barco americano, nadie mordió el anzuelo. Una semana más tarde volvió a lanzar su reto, esta vez apostando no más de 10.000 guineas. Tengamos en cuenta que una guinea equivalía a 1 libra y 5 peniques, así que sin ni siquiera traducir a valor actual las 10.500 libras apostadas en aquel entonces podemos darnos cuenta de que era una suma notabilísima. Aún así de nuevo nadie recogió el guante.

Al final el Comodoro decidió apuntarse a la “Copa de las 100 Guineas”, patrocinada por por el Escuadrón Real de Yates en Cowes y abierta a todo tipo de embarcaciones. La prueba consistía en rodear la isla de Wight, una distancia de 53 millas. La prueba comenzó a las 10 de la mañana para los 18 navíos competidores y terminó a las 8:37 pm, momento en que el América se proclamó vencedor.

– ¿Quién va primero? –preguntó la reina Victoria.

– Ha ganado el América -le contestaron.

– ¿Y quién quedó segundo? –replicó Victoria.

– Ah, Majestad. No hay segundo. Uno puede imaginarse la frustración de la reina al ver que un advenedizo de la que hasta hacía menos de un siglo era una colonia del Imperio se había llevado su muy británico trofeo.

La Copa América en 1874

Los norteamericanos se llevaron al Nueva York Yacht Club la copa como un gran título, porque era el símbolo de su supremacía sobre la gran nación naval que era hasta ese entonces Gran Bretaña. Inmediatamente y para alentar “la competición amistosa entre países diversos” se creó un premio con la copa, que años más tarde se daría en llamar America’s Cup. No por el país, sino por el barco. De esta manera la Copa América es la competición multinacional más antigua del mundo contemporáneo; es incluso anterior a los Juegos Olímpicos modernos, cuya primera edición tuvo lugar en 1896. No es de extrañar por tanto que Panerai haya querido unir su nombre a la competición.

LUMINOR 1950 ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC CERÁMICA – 44mm (PAM 00725)

No voy a entrar en lo de la longitud de los nombres de los relojes suizos porque es una causa perdida. Eso sí, tiene una ventaja: si dices el nombre prácticamente no tienes que explicar nada, porque ya está todo ahí. Pero si se hace la vista gorda con la denominación, lo que nos encontramos es un reloj cronógrafo muy atractivo. La caja está realizada en cerámica, incluido el icónico protector de la corona que garantiza la hermeticidad de hasta 100 metros. El fondo sin embargo ha sido realizado en titanio, está atornillado y lleva el logotipo del Oracle Team USA, la inscripción 35th America’s Cup y un dibujo del trimarán del equipo defensor en relieve.

Por tanto no se ve el calibre automático de manufactura P. 9100, un movimiento introducido por Panerai en 2013. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 3 días, gracias a sus dos barriletes conectados en serie. Pero es, sobre todo, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical. La aguja flyback es la azul, mientras que la roja marca los minutos transcurridos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema para que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

Al ser un reloj pensado para el equipo de Estados Unidos todos los colores -en la esfera y en la correa- evocan los de la bandera de Estados Unidos. Pero si no miramos la leyenda del fondo del reloj éste sigue siendo perfectamente marítimo, porque el blanco, el rojo y el azul lo son de por sí. En la esfera tenemos a la derecha el contador de minutos -rojo como el del cronógrafo- y a la izquierda el pequeño segundero -azul como el del cronógrafo-. En el borde de la esfera se ha incluido una escala taquimétrica en nudos, que
permite determinar la velocidad de una embarcación a lo largo de una distancia determinada. El patrón de colores se repite también en la correa negra de piel natural sin tratar, que además lleva el logotipo de la competición.

Y como se ve el reloj queda muy bien sobre el pulso, aunque desde luego no es para muñecas pequeñas. El Luminor 1950 ORACLE TEAM USA 3 Days Chrono Flyback Automatic es una edición especial de sólo 200 unidades, con un precio de 14.900 euros.

 

LUMINOR 1950 REGATTA ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO – 47mm (PAM00726)

Este es el otro crono pensado para honrar al defensor del título de la America’s Cup, y en mi opinión es el que más sentido tiene en una competición marina, simplemente porque tiene la función que se necesita: la cuenta atrás. Una carrera de barcos difiere de cualquier otra carrera en que los competidores no parten desde la posición de parado, sino que el mar les obliga a moverse. Por eso se estableció una cuenta atrás (habitualmente de 5 minutos) en el que las naves van maniobrando de manera que cuando suene la sirena de arranque estén lo más cerca posible de la línea de salida (sin sobrepasarla, claro).

El calibre P.9100-R permite exactamente eso: mediante el pulsador a las 4 la aguja roja se va retrasando a intervalos de un minuto hasta ubicarla allí donde se desea comenzar la cuenta atrás. El reloj trae marcados los períodos de 5, 10 y 15 minutos hacia atrás, pero teóricamente la manecilla se podría llevar a los 59 minutos previos. Porque se puede estar en una regata o por ejemplo cocinando algo en el horno; aquí no se juzga a nadie. Una vez en sus sitio, se pulsa el pistón a las 10 y comienza el conteo con la aguja azul, y según van pasando los minutos la manecilla roja va avanzando. Cuando comienza la competición el cronógrafo pasa a medir los tiempos de la carrera.

El resto de las funciones y disposiciones de la esfera es igual que las del Flyback anterior, porque es en esencia el mismo calibre pero con el módulo de cuenta atrás. Aquí también el movimiento queda oculto tras una tapa conmemorativa del equipo norteamericano.

Como el nombre indica la caja está hecha en titanio, algo necesario porque tiene un diámetro de 47 mm y en acero habría sido excesivamente pesado. Se puede argüir que es demasiado grande para ser llevable, pero hay que tener en cuenta que éste es un reloj instrumento que se ha de ver rápidamente. Y más aún con la velocidad a la que se mueven estos trimaranes, con una media de 38/40 nudos y 18 de viento. Traducido a medidas de tierra: 1 nudo equivale a 1 milla náutica/hora, y esta a su vez equivale a 1.852 metros/hora. Por tanto 40 nudos = 74,08 kilómetros/hora con viento soplando a 33,3 kilómetros/hora. ¡Como para estar tratando de averiguar la hora! Extraña por tanto que el reloj (los dos, de hecho) no tenga mejor tratamiento antirreflejos, per ese defecto es otra de las tradiciones a las que Panerai no renuncia.

En este caso también se ha creado una serie especial limitada a 200 unidades. Se entrega con una correa negra de piel sin tratar, personalizada con el logotipo de la America’s Cup en termorrelieve en ambos lados y acabada con doble costura con hilos azul y rojo contrastados. El precio es de 17.400 euros. Eso son 700 euros más que la versión sin limitación, que salió en 2013 y tiene acentos en naranja. Pero esta versión es mucho más bonita y además más exclusiva. Más información en Panerai.es.



En la muñeca: Seiko Presage, o como tenerlo todo (incluido buen precio)

Seiko nos tiene muy mal acostumbrados: siempre ofrece una de las mejores relaciones calidad-precio del mercado, y lo hace en todas sus gamas, de la más baja a la más alta. Una de sus colecciones, Presage, sólo estaba disponible en Japón, pero ahora ya es global. Vamos a ver lo mucho y bueno que nos ofrece.

 

Hay que decir en primer lugar que la gama de Presage tiene a su vez dos subgamas: la Prestige y la Básica. De la gama Prestige ya vimos en este artículo los dos cronógrafos en edición limitada, sin duda una de las mejores ofertas del 2016 y del 2017 (si es que todavía están disponibles). La subgama Básica a su vez incluye tres modelos distintos, uno de los cuales ni siquiera aparece en la web de la marca. Es que en esto del marketing comercial Seiko va muy por detrás de sus competidores del resto del mundo. Es verdad que poco a poco va cambiando, pero lo cierto es que le cueeeesta.

Los que vamos a ver son, por clasificarlos de alguna forma, la gama alta de la gama básica. Aunque cuando ves la calidad de todos los relojes te das cuenta que es una diferenciación artificial. Estos Presage podrían entrar dentro de la -más o menos imprecisa- definición de “reloj de todos los días”, porque presentan rasgos que los hacen sentir bien en casi cualquier ambiente.

A primera vista el reloj recuerda mucho al Grand Seiko, lo que es sin duda un piropo que cualquier reloj del mercado le gustaría recibir (si quieres ver un ejemplo de Grand Seiko, tienes uno aquí). Sin embargo su caja tiene 42 mm de diámetro -dos más que las versiones tradicionales del Grand Seiko- lo que le da un aire menos serio, más deportivo.

El Presage, que está fabricado en acero y con una versión en dos colores, alterna las superficies satinadas y pulidas con la excelente ejecución a la que Seiko nos tiene acostumbrados. Esto le da una personalidad refinada que le permite pisar una trabajo diario en oficina con aplomo. El satinado se extiende al brazalete de tres eslabones hecho a medida, de manera que la unión del mismo con las asas y la carrura está muy bien lograda, añadiendo otro punto de elegancia y buenos acabados.

La caja es estanca hasta los 100 metros, un estándar en Seiko que permite llevar el reloj puesto cuando estás en la piscina o el mar. No es que el Presage sea un reloj de buceo, claro; para eso Seiko tiene excelentes representantes, tanto de gama más asequible (estos) como de gama más alta, como este MarineMaster. Pero con 100 metros sí puedes hacer un buceo recreativo o, simplemente, zambullirte en la piscina sin mayor problema. Y encima, a pesar de dicha hermeticidad y de los precios ajustados del reloj, Seiko añade un cristal posterior para poder ver el calibre 4R57A, un movimiento -por supuesto de manufactura- más que conocido y fiable. Es más bien aburrido de ver, pero es un detalle que Seiko nos permita a nosotros ser los jueces de esa afirmación. El calibre se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora) y tiene una reserva de marcha de 41 horas).

Si nos fijamos en la esfera nos encontramos con unas manecillas y segundero central inspiradas, una vez más, en el Grand Seiko. No tienen por supuesto es casi maniático nivel exigencia en el acabado de éste, pero no cabe duda de que están muy bien realizadas. Destacan especialmente las de acero azulado de la versión en plata, francamente atractivas. Lo mismo ocurre con las del modelo bicolor.

Para completar la apuesta por la elegancia el reloj presenta índices aplicados y facetados -dobles en los puntos cardinales- y una subesfera a las 6 con la fecha. La subesfera es una manera más elegante de presentar la fecha que una ventana, y siempre queda mejor integrada.

Pero también ofrece un gran indicador de reserva de marcha que abarca desde las 11 hasta las 4:30 y además va aumentando su tamaño para indicar de manera visual el aumento de carga. Es una forma harto inusual de presentar la complicación, y sin duda es lo que distingue la personalidad de este reloj. La reserva está señalada por una manecilla muy distinta a las de horas y minutos para no confundirla. Además el sector de la complicación está decorado con un guilloché.

A pesar de su diámetro el reloj se lleva muy bien en la muñeca porque la forma de la caja está muy bien pensada para que el reloj encuentre sus sitio incluso en muñecas pequeñas. Todo el que tenga un Seiko sabe lo bien que caen sobre la muñeca, y este Presage no es una excepción.

Digamos por último que hay también una versión de esfera azul, pero no la pude fotografiar porque no estaba disponible. Como decía al principio los Seiko Presage lo incluyen todo, y ese todo significa también el precio. Las versiones de esfera plateada y negra tienen un precio de 650 euros, mientras que las versiones bicolor y azul cuestan 690 euros. Además las cuatro versiones han llegado a España en un estuche especial que incluye una tacita tradicional japonesa para beber el sake, con la forma exterior de un demonio e interior una cara feliz. Ambos simbolizan el deseo de que la bebida traiga la felicidad y aleje de nosotros los tormentos que nos trae la vida. Y si te bebes la copita con el Presage puesto en la muñeca, mejor que mejor. Más información en Seiko.es.

 

 

 



Drive de Cartier amplía su club de caballeros con dos nuevos modelos

El reloj más masculino de la casa parisina incorpora dos nuevos modelos. El Drive de Cartier Moon Phases y el Drive de Cartier Extra Flat consolidan una colección que va camino de convertirse en otro gran clásico de la casa. Veamos las cuatro variaciones y sus precios, con algunas apresuradas fotos en vivo que saqué en el SIHH 2017, donde fueron presentados los relojes.

 

Cuando apareció el Drive de Cartier hubo unanimidad total a la hora de alabarlo como una gran incorporación al mundo del reloj masculino. Más aún, todos pensamos que por fin Cartier lanzaba un reloj que era exclusivamente para hombre, ya que sus otras colecciones siempre han tenido cierta ambivalencia o directamente han querido atraer tanto a hombres como a mujeres, El ejemplo más claro es el Clé de Cartier que presenté en este artículo.

El Drive de Cartier se presentó como un modelo inspirado en el automóvil, pero era una imagen que no necesitaba porque su masculinidad no precisaba de ningún subrayado. De hecho la colección presentada carecía de un cronógrafo, una complicación consustancial con el mundo automovilístico. En realidad fueron modelos mucho más de vestir: un tres agujas (que vimos aquí) y un segundo huso horario, que también tuve la fortuna de poder disfrutar y que presenté en este artículo. Ahora ese lado más formal se ratifica con las nuevas incorporaciones: un fases lunares y un extra plano.

DRIVE DE CARTIER MOON PHASES

Este Drive de Cartier Moon Phases es un tanto sorprendente: si el primer automático presentado era un tres agujas con pequeño segundero a las 6, ahora se ha suprimido el segundero para dejar todo el espacio a la complicación lunar. Esto hace que el reloj sea más estático de lo quizá gustaría, y te hace pensar si no hubiera sido mejor dejar el pequeño segundero o tener un segundero central. Además por primera vez se ha escrito la palabra Automatic, que no se había usado en los demás modelos. Está ubicada precisamente en el registro de la las fases lunares, por lo que imagino que ha sido una decisión estética, para que la esfera no tuviera una aspecto desmayado.

La caja sigue midiendo 40 x 41 mm, lo que le permite tener una esfera con elementos grandes que sin embargo quedan muy bien proporcionados. Se presenta tanto en acero como en oro rosa, y la corona -en cualquiera de los dos metales- está culminada por un zafiro. La fase lunar necesita un ajuste cada 125 años, lo que acredita lo muy en serio que se toma la relojería Cartier: seguramente podría haber desarrollado un módulo menos preciso y sin embargo sus objetivos han sido todo lo exigentes que demanda la alta relojería.

La esfera mantiene la decoración guilloché -tan querida por Cartier- que se ve truncada por la minutería de ferrocarril y que muere contra una franja satinada sobre la que se han pintado los numerales romanos. La hora la señalan dos espadas de acero azulado.

El reloj se mueve gracias al calibre 1904 LU MC, es decir, el calibre base de Cartier -tan probado como fiable- con el módulo correspondiente. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

 

DRIVE DE CARTIER EXTRA FLAT

Hay veces que la ocasión a la que acudimos es de rigurosa etiqueta y hay que llevar un smoking o un chaqué (o incluso un frac). En estos casos los puños de la camisa van completamente ceñidos a la muñeca y al único tipo de reloj al que le pueden dar cháchara durante la velada es un extraplano, porque cualquier otro se va a sentir señalado y fuera de lugar. Aquí es donde se va a sentir a gusto el Drive de Cartier Extra Flat, porque sólo levanta 6,6 mm, un 40% menos que su hermano el tres agujas.

Como todos los relojes de etiqueta es sólo un dos agujas, movidas por el calibre manual 430 MC. Este es un calibre basado en el 430P de Piaget, lo que tiene mucho sentido dado el prestigio de Piaget en la creación de calibres extraplanos y porque ambas casas pertenecen al grupo Richemont. Por tanto el trasvase de tecnología entre marcas de una misma familia solo puede verse como un proceso natural. El calibre se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene una reserva de marcha de 36 horas, demasiado poco en estos tiempos.

El reloj se presenta en versión de oro rosa y oro blanco. Sorprendentemente no hay versión en acero, pero nada indica que no la vaya a haber. Más aún, la versión en oro blanco es una serie limitada a 200 unidades, que seguro va a ser la más solicitada. Ambas cajas son más pequeñas que sus hermanos de colección, ya que miden 38 x 39 mm. Pero la forma de cojín hace que el reloj siga pareciendo más grande de lo que es.

La esfera prescinde del tradicional guilloché y pasa a ostentar una decoración rayos de sol que hace de un modelo supuestamente muy serio y un reloj muy atractivo y sexi. No es de extrañar que para su dueño se convierta en reloj de todos los días e incluso de fin de semana, porque seguro que también le quedan bien unos vaqueros. Habrá que ver si, aparte de una versión en acero, Cartier seguriá expandiendo esta -digamos- subfamilia de Drive de Cartier extra planos con alguna complicación. Desde luego la ayuda de Piaget en este sentido puede ser inestimable.

Yo creo que el Drive de Cartier tiene mucho futuro porque es un reloj muy bien hecho y muy seductor que, por lo que hemos visto hasta ahora, mantiene su fuerte personalidad incluso con la inclusión de complicaciones (que a menudo diluyen el ADN de algunas piezas). La versión Moon Phases tiene un precio de 7.650 euros para la versión de acero, mientras que la de oro rosa se presenta con un precio de 20.600 euros. Por su parte la versión Extra flat tiene un precio de 15.200 euros, mientras que la edición limitada de oro blanco cuesta 16.300 euros. Más información en Cartier.es.



En la muñeca: Mustang P51 de REC Watches

Qué bueno es poder traer marcas independientes a la web, especialmente si tienen una oferta fresca y diferente, como ocurre en el caso del Mustang P51 de REC Watches, del que vamos a ver sus características técnicas y precio, tanto en vídeo como con fotos exclusivas.

 

El Mustang P51 fue un cazabombardero americano importantísimo durante la Segunda Guerra Mundial por su versatilidad y sobre todo por su superioridad frente al enemigo. Equipó las fuerzas aéreas de numerosos ejércitos y estuvo en activo en muchos países hasta los años 70, a pesar de que su tecnología había sido ampliamente superada.

John Najjar, el jefe de diseño de la Ford durante 40 años y entusiasta del Mustang P51 fue quien sugirió el nombre de Mustang para nombrar el nuevo vehículo deportivo de Ford, que finalmente vio la luz en 1964 y que ha acabado siendo tan icónico como el avión de combate. Hoy en día se sigue vendiendo, ya en su sexta generación.

La empresa danesa REC-Watches  tiene como lema Recover, Recycle and Reclaim. Es decir, recuperar, reciclar y rehabilitar. Lo que hacen es recuperar coches que ya son chatarra y cortar trozos de metal para reciclarlos en forma de esfera de reloj. Sus primeras colecciones están basadas en el Mini Cooper, pero con el Mustang  P51 han tomado trozos de metal de coches Mustang de 1966 abandonados para convertirlas en las esferas del reloj. De esta manera cada pieza se hace única, porque ninguna trozo es igual que otro, y el reloj es aún más personal.

La caja con forma de cojín mide 46,8 mm por 50,6 mm. No es en absoluto pequeña, pero seguramente si la hicieran con un tamaño menor perdería parte de su personalidad y además se haría mucho más difícil de leer la hora. El acero de la caja está recubierto por con PVD negro, que ofrece muy buen contraste con el color del acero y además disminuye la sensación de tamaño.

En los laterales se puede ver por un lado el nombre de la casa y por el otro, además de la corona con el logotipo de REC Watches grabado, una decoración sutil hecha a imagen de las luces de freno del Mustang. Y por eso el borde superior de la carrura sobresale un poco, para recordar el maletero del vehículo. De la misma forma que encima del nombre también sobresale: recuerda al capó delantero y añade simetría a la caja.

Pero claro, lo más llamativo del Mustang P51 es la esfera. Aquí es donde luce el metal recuperado de los Mustang. Se ha incorporado al reloj procurando que conserve lo más posible la pátina de óxido y deterioro original, pero con un tratamiento para que el óxido no se extienda a las demás partes del reloj. El diseño de los registros es todo un hallazgo, porque la subesfera de la hora replica perfectamente el velocímetro del vehículo. Incluso los numerales son los de los minutos, que recuerdan más a los kilómetros.

Por debajo se sitúa la fecha en una ventana abierta para simular el cuentakilómetros. Por encima encontramos dos placas: la de la derecha con el nombre de la marca, y la de la izquierda para identificar el vehículo que sirvió para crear el reloj: por debajo del año se puede ver el número de chasis. Así el dueño del reloj puede conocer la historia exacta del vehículo utilizado desde que fue localizado por REC Watches. Muy buen detalle del fabricante porque refuerza la singularidad del reloj y la sensación de unicidad. porque hace aún más personal el reloj.

A las doce nos encontramos un registro de la reserva de marcha que también imita el del vehículo original. Tanto esta manecilla como la de los minutos son naranjas, como las agujas originales. El color se repite en la punta del segundero y en la flecha a las seis que indica la fecha. La lectura es sorprendentemente muy buena. Eso sí, no tiene tratamiento luminiscente para leer en la oscuridad, pero es que rompería la estética del reloj. El cromado del marco de los dos registros termina por dar el toque necesario para simular el panel del instrumentos del vehículo.

Si volvemos a la reserva de marcha del Mustang P51 nos daremos cuenta de que está invertida: el punto máximo está a la izquierda y el de mínimo a la derecha. Esto se debe a que el indicador se ha dado la vuelta para poder encajarlo en el diseño de la esfera. El movimiento elegido es un Miyota 9130, un calibre perfectamente solvente que incorpora, además de la indicación de reserva de marcha y fecha, parada de segundero al ajustar la hora, lo cual se agradece para que la puesta en hora sea exacta. Lo que ocurre es que al tener un diámetro de tan solo 30,2 mm se queda pequeño en la caja del Mustang P51. Por eso se le ha dado la vuelta. Y por eso la corona queda descentrada.

El reloj también se puede dar cuerda manualmente, si hace falta. Otro buen atributo del reloj. La decoración del rotor recuerda a las llantas de aleación, mientras que la tapa del motor está decorada con unas franjas que a su vez recuerdan la calandra del Ford Mustang. Por lo demás el volante se mueve a 4 hercios y ofrece una reserva de marcha de 2 días.

El Mustang P51 añade otra comodidad: el cambio de correas es extremadamente sencillo, ya que tirando del pequeño gatillo ubicado en uno de los extremos del muelle de la correa esta se libera. La empresa vende sus propias correas personalizadas, así que cambiar de aspecto el reloj es muy sencillo (y tentador).

En la muñeca el reloj tiene mucha personalidad, por su tamaño y por su atractivo diseño. No es pequeño en absoluto, pero tampoco resulta descomunal como muchos relojes de su tamaño. Es realmente un reloj distinto que atrae inmediatamente; a quien lo lleva y a quien lo mira.

Además, el reloj viene en una caja muy bien lograda, muy distinta a lo que suele ser habitual en este tipo de marcas. Sin duda no vas a tirar la caja que lo protege durante el transporte, seguro que se queda en alguna estantería de la casa. Quiero decir que eso ya lo hace cualquier aficionado a la relojería, porque conserva la caja aunque sea la de papel de fumar que trae un Vostok, por ejemplo, así que desde luego que la caja del Mustang P51. Pero me refiero incluso al usuario casual, el que se compra el reloj porque le gusta; ese también conservará la caja de metal, que seguro que sirve para guardar algo dentro.

Existen tres versiones del reloj, y todas se venden en la web del propio fabricante. Su precio es de  1495 dólares, que al cambio son unos 1.400 euros. En definitiva el Mustang P51 es un ejemplo de cómo se puede ofrecer algo original, personal y a buen precio. Sólo hace falta tener originalidad y ganas de llevar el proyecto adelante. En Basilea veré el nuevo reloj, que también promete. Más información en RECWatches.com.

 



Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic: fotos en vivo y precio

 

 

El Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic es un epítome de todo lo que representa la marca: nuevos materiales, formas llamativas y esferas caladas. Vamos a ver qué argumentos tiene este cronógrafo para triunfar, incluido su precio.

 

Este Classic Fusion 45 tiene dos definiciones en un mismo nombre: Classic Fusion y Aerofusion. Si podemos perdonar el hecho de que un reloj tenga un nombre compuesto por siete palabras (vamos, como la realeza), esos dos términos nos dan una idea de cómo ubicar el reloj dentro de la colección. Los dos Hublot que hemos visto hasta ahora (y por ahora) pertenecen también a la colección Classic Fusion (son éste y éste). Y es que la Classic Fusion es la gama “de vestir” de Hublot, que se puede identificar fácilmente por el uso de índices en vez de numerales.

Pero también es “Aerofusion”, lo que significa que toma uno de los elementos más significativos de los Big Bang: la esfera calada o esqueletizada. Y además es un cronógrafo, como la gran mayoría de los Big Bang. Así que no es precisamente el más heterodoxo de los relojes de vestir, pero poco les importa ni al reloj ni a su dueño: el Classic Fusión 45 tiene otros argumentos para convencer. Para empezar su caja de 45 mm de diámetro (de ahí su nombre) está realizada en cerámica, pero muy bien tratada: mezcla satinados y pulidos en la carrura y en el bisel superior para dotar de elegancia al conjunto y alejarla de cualquier parecido a un cronógrafo de los muchísimos que hay en el mercado.

El resultado de esa combinación es muy atractivo porque el satinado está muy bien realizado y da una gran sensación de calidad. Los obsesos de la simetría echarán en falta que los tornillos del bisel estén alineados, pero es seguramente un mal menor que queda oscurecido por la imponente presencia de la esfera, que desborda con su personalidad.

Seguramente es la esfera sobre la que gravita toda la decisión de si gusta o no el reloj, si se compra o no. El esqueletado es una decisión capital a la hora de crear un reloj porque prácticamente siempre se impone sobre cualquier otro aspecto de la pieza. Hublot AMA el esqueletado, hasta el punto de que lo ha convertido en su característica más singular y diferenciadora. Por otra parte desnudar la esfera lleva intrínseco un peligro: la falta de legibilidad por culpa de un fondo en el que pasan muchas cosas y que pueden distraer o dificultad la lectura de la hora.

Pues bien, el Classic Fusion 45 Aerofusión  Black Magic sale bastante bien parado en cuanto a la hora se refiere. Utiliza manecillas de espada largas y unos índices de baguette (doble a las 12) que se asientan sobre la esfera en plaqué rodiado.  El resultado es mucho mejor de lo que uno esperaría, porque la lectura de la horas y minutos es muy buena. No hay ningún momento en el que las manecillas se encuentren perdidas (salvo en la oscuridad, claro, porque no hay tratamiento luminincente). Las dos subesferas (pequeño segundero a las 3 y contador de 30 minutos a las 0) sufren algo más  porque las agujas no son tan anchas, pero aún así el conjunto no decepciona en ese departamento.

El reloj añade una fecha a las 6 que viene dada por un disco de fecha -también calado- que recorre el borde exterior de la esfera. Cuando pasa sobre las 6 lo hace sobre un fondo blanco, de manera que se pueda leer bien. No es un prodigio de legibilidad, pero también es verdad que se hace sin mayor impedimento que el del poco tiempo que cuesta acostumbrarse.

Toda la animación de la esfera hay que agradecerla al calibre Hublot 1155. Tras ese nombre se esconde en realidad un ETA 2904-2, un movimiento cronógrafo más que sobradamente probado. Oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Como el calibre mide sólo 28 mm de diámetro resulta demasiado pequeño para el reloj, lo que queda compensando por la adición de una sección extra de cerámica con letras grandes, muy a tono con el espíritu del reloj. Pero por una vez se echa de menos algo de literatura en la trasera, porque su simpleza desmerece el conjunto. Podrían por ejemplo haber incluido la información sobre la hermeticidad, que es un dato importante y no aparece ni en el manual de instrucciones (aunque asumo que es no mayor de 50 metros). Eso sí,  Hublot personaliza el rotor, lo que saca al movimiento de su rutinaria presencia.

A pesar de los 45 mm de diámetro el reloj queda bien en la muñeca, sobre todo porque al ser tan oscuro, tan negro de hecho, la sensación de tamaño es menor. Además, el caucho de la correa -recordemos, otro signo definitorio de Hublot- es cómodo, cálido y se adapta muy bien al pulso.

La sensación de calidad del reloj es notable porque la cerámica le queda francamente bien. El precio, sin embargo, puede ser difícil para muchos: cuesta 16.050 euros. Pero por ese precio te llevas toda la personalidad de Hublot que, al fin y al cabo, es muy distinta y distintiva. Además de la incuestionable calidad de fabricación con materiales de última generación. El reloj ya está disponible en los sus puntos de venta, y hay más información en Hublot.es.

 



Urban Jürgensen Reference 2340: fotos en vivo y precio

 

La mayor parte de los artículos que aparecen en una web de relojes (ciertamente en Horas y Minutos), están ligados a la actualidad, de una forma u otra. Desde luego no es el caso con este Urban Jürgensen Reference 2340, un reloj difícil de ver dado el tamaño de la manufactura y su limitada red de ventas. Pero es que la belleza hay que compartirla.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

El árbol familiar de Urban Jürgensen

Este Reference 2340 no es sino la última incorporación (a la espera de lo que veamos en Baselworld) en la colección de una de las pocas manufacturas que han funcionado de manera ininterrumpida desde su fundación. En 1773 Jürgen Jürgensen (que significa “Jürgen, hijo de Jürgen”) creó su primer negocio en Dinamarca tras pasar por Le Locle y trabajar para Jacques-Frédéric Houriet, con cuya hija Sophie-Henriette se acabaría casando.

Jacques-Frédéric Houriet, más chulo que un ocho, y su hija Sophie-Henriette, quien, auque lo parezca, no era jorobada. Cuadro del Musée d’horlogerie du Locle

Fueron su hijo Urban (1776-1830) y su nieto Jules (1808-1877) los que se convertirían en los relojeros más famosos de la familia. Urban estudió con Breguet y con Arnold, y se ganó una gran reputación como teórico de la relojería (escribió en 1804 el importantísimo libro Principios Generales sobre la Medida del Tiempo de los Relojes), además de crear y suministrar cronómetros marinos para la Real Armada danesa. Jürgensen ofrecía una amplia gama de productos relojeros. En palabras de Søren Jenry Petersen, el actual dueño y director general de la empresa, “nuestra herencia es la de unos diseños muy contenidos, clásicos y funcionales, con especial atención a la disposición de las esferas, los guillochés, y a un uso honesto de los materiales y el trabajo artesano”.

Søren Jenry Petersen

La propiedad familiar de la marca terminó en 1912, y desde entonces el nombre más conocido fue el de “Jules Jürgensen”, que en 1936 pasó a manos norteamericanas. En los 80 sus dueños se aprovecharon de la herencia histórica de la marca… ¡para producir relojes de cuarzo! Afortunadamente el relojero y coleccionista Peter Baumberger se hizo con el nombre “Urban Jürgensen & Sønner” y volvió a crear relojes que, estos sí, eran herederos de la sabiduría relojera de la familia original danesa. En 2009 patentó un movimiento con escape de fiador, algo sólo visto en los cronómetros marinos porque el mecanismo es extraordinariamente sensible a los golpes y movimientos bruscos. En mi vídeo sobre los cronómetros marinos de Thomas Mercer (aquí) se puede ver una reproducción del escape. En 2014 la marca pasó a manos de 5 inversores, capitaneados por Søren Jenry Petersen.

URBAN JÜRGENSEN REFERENCE 2340

En realidad el nombre completo del reloj es Jules Collection Reference 2340 WG. Es una colección que por ahora se limita a dos modelos, un tres agujas y fecha (referencia 2240) y el que nos ocupa. La caja es de oro blanco (de ahí el WG del nombre, por white gold) y tiene un perfecto diámetro de 40 mm. Está realizada en tres secciones, culminadas por un bisel convexo y un cristal de zafiro arqueado. Las asas tienen un nuevo diseño para hacerlas más ergonómicas y sobre todo para darles una presencia más contemporánea, sin perder ese gusto por lo exquisito que distingue a la marca.

Uno de los forte de la manufactura, y por tanto también de este Reference 2340 WG, son las esferas. Cuando miramos el reloj nos llegan sin duda aromas de Breguet, pero también de Kari Voutilainen, quien estuvo colaborando con la marca y que, al fin y al cabo, también tiene una clara influencia de Breguet en su gusto por los guilloché, los numerales y las manecillas. Particularmente la manecilla de las horas, con esa forma de manzana hueca  tradicional de Breguet, es especialmente Voutilainen: él también la emplea, agrandando la circunferencia para darle más personalidad.

Pero la decoración de la esfera, llamada grenage, merece ser mencionada también, porque es un proceso que -salvo que esté equivocado- ya sólo usa Urban Jürgensen. El grenage tuvo su origen a finales del siglo XIX y ya está prácticamente abandonado debido a su dificultad y coste, ya que está hecho a mano. Cada esfera comienza con una platina de plata sobre la que se graban los huecos para los numerales y marcadores varios. Dichos bajorrelieves se rellenan a mano con laca, que se hornea para endurecerla. Después se pulen a mano. A continuación se depositan las distintas placas de grenage, compuesto por una mezcla secreta de plata, sales y otros ingredientes. Mediante una reacción electroquímica la superficie toma la textura final, una escarchado finísimo que sin embargo no se impone sobre el resto de los elementos de la esfera. El resultado es refinado, bello y atemporal.

En la siguiente página hablamos de los demás elementos de la esfera y el calibre.



Panerai 1950 LAB-ID: 50.000 euros, 50 unidades y 50 años de garantía

 

Uno de los lemas asociados a Panerai es “Laboratorio di Idee”. Sus diseños inextinguibles nos hacen a menudo perder la perspectiva de que efectivamente la manufactura dedica mucho tiempo y recursos a la investigación de nuevas propuestas, sobre todo en todo lo relativo a los materiales. El ejemplo más claro es sin duda este nuevo LAB-ID, realmente rompedor.

 

Por supuesto la Officine Panerai también investiga en lo que es la faceta más clásica de relojería, los movimientos. Fruto de ello son los numerosos calibres que ha desarrollado en muy poco tiempo, pero aún más le gusta juguetear con materiales y métodos constructivos. Por ejemplo la caja del Lo Scienziato 1950 Luminor Tourbillon GMT estaba construida en titanio, pero la manera de darle forma era esencialmente distinta -y muy avanzada- a los métodos tradicionales (como vimos en este artículo). Con este LAB-ID ocurre lo mismo, pero la investigación se ha extendido también a la esfera y al calibre.

La caja de este Panerai LAB-ID Luminor 1950 Carbotech 3 Days  – 49mm, que es su nombre completo, está realizada en Carbotech, un material que no le es desconocido a Panerai porque ya lo ha usado en otros modelos. El Carbotech es un compuesto a base de -sorpresa- carbono, en este caso en fibra, cuatro veces más ligero que el acero y con las cotas más elevadas de resistencia a la corrosión, y además es compatible con la piel humana.  El Carbotech es ampliamente usado en la industria del automóvil (por ejemplo para pastillas de freno), para hacer piezas de sustitución ósea, como elemento de filtración industrial para gases y líquidos e incluso en proyectiles balísticos.

Las innovaciones del LAB-ID siguen en la esfera. En principio sigue las normas de construcción habituales -y legendarias- de Panerai: una estructura de sandwich en la que la parte inferior está impregnada de SuperLuminova (azul en este caso) y la superior lleva cortes para dejar pasar el material luminiscente. La esfera está recubierta por un entramado de nanotubos de carbono que la hacen mucho más negra; prácticamente no produce reflejos. El material es tan duro que las leyendas “Luminor Panerai” y “LAB-ID” estén grabadas sobre el cristal porque dicha dureza no permite grabar nada encima.

El resultado es sin duda una de las faces más bonitas y atractivas de todas las que tiene Panerai. Ya sé que decir esto es arriesgado porque al fin y al cabo guarda las formas pero no los códigos históricos de color, pero creo que hasta el Paneristi más purista va a tener dificultades para no caer enamorado de este LAB-ID y su futurista presencia. Y eso a pesar de que la caja tiene un diámetro de 49 mm, nada menos (y es hermético hasta 100 metros).

Pero el verdadero tour de force del LAB-ID es su calibre, que no necesita lubricación. Los puentes y la platina están hechos de un material nuevo, un compuesto a base de cerámica de tantalio con un coeficiente de fricción muy bajo, gracias al alto nivel de carbono en su composición. Esto hace innecesarios los rubíes y sus aceites asociados.

También se ha eliminado la lubricación del escape porque se ha utilizado el silicio y ademá se ha recubierto el tren de engranajes con un revestimiento de DLC (Carbono como Diamante o Diamond Like Carbon en el orginal). Se llama así porque el compuesto transfiere las características de dureza del diamante al carbono. Panerai nos dice que estuvo probando durante dos años qué material sería el adecuado para tratar los componentes de los dos barriletes para que no necesitaran lubricación. La solución llegó mediante el uso de una serie de capas y subcapas de recubrimiento, con la superior también de DLC. Por último, los 4 rubíes también se han recubierto de DLC para que tampoco el antichoque Incabloc necesite lubricación.

Por si fuera poco, el calibre es realmente agradable de ver, con esa presencia de instrumento mecánico que tan bien distingue a Panerai y que va perfectamente con su espíritu: no son relojes para ver profusos acabados de alta relojería, pero los que incorpora están perfectamente ejecutados sin traicionar su espíritu de herramienta concebida para ser usada de manera continua.

Antes decía que el reloj tiene 49 mm de diámetro. Es, sin duda, una medida excluyente, pero a cambio la esfera luce espectacular. También es verdad que el negro zaíno del dial disminuye la sensación visual. Y, en cualquier caso, el reloj se lleva bien en la muñeca. A decir verdad mejor que otros relojes de menor tamaño.

Todos los avances tecnológicos le han permitido a Panerai hacer una oferta única con el LAB-ID: la colección está limitada a 50 unidades y, con su precio de 50.000 euros, se incluye una garantía de 50 años. Desde luego no se había visto nunca nada igual en la relojería comercial. Como son sólo 50 unidades a ese precio es casi anecdótico, pero esperemos que en un futuro adelantos técnicos como estos se vayan generalizando; por el bien de la industria y de nosotros, sus usuarios. Más información en Panerai.es.



Lo más destacado del SIHH 2017

El pasado viernes cerró sus puertas el Salón Internacional de la Alta Relojería (SIHH 2017) y es un buen momento para hacer un repaso de lo que más ha llamado la atención, tanto en productos como en empresas.

 

Nuevamente el SIHH 2017 ha crecido en tamaño: 30 marcas, comparadas con las 23 del año pasado y 14 del anterior. No es que me vaya a quejar de ver relojes en un marco tan magnífico como es el del Salón, pero la verdad es que para cuatro días resulta excesivo. De hecho muchas de las marcas independientes tenían un cuarto de hora para su presentación que consumían hablando del producto, no enseñando el producto. Esto es bastante frustrante porque lo que queremos ver es el reloj en vivo, no tanto los vídeos promocionales. Y debe serlo también para las marcas porque la sensación es que el mensaje, sencillamente, no cala.

Grönefeld 1941 Remontoire con esfera personalizada

En este SIHH 2017 hemos visto un interesante movimiento por parte de las marcas, que buscan un realineamiento de sus productos para adaptarse mejor a los difíciles momentos actuales (que ya expuse en este artículo). Así, se ha optado más por materiales y formas que por estrictamente movimientos. Esto tiene sentido porque la mayor parte de quien compra relojes busca un buen producto, a buen precio y de una marca reconocida, pero no está tan pendiente de los movimientos que animan dichos relojes.

Nuevo Piaget Polo S Chronograph con recubrimiento DLC

De hecho no hemos visto grandes propuestas ni siquiera entre los independientes. Entre estos seguramente lo más llamativo ha sido MB&F con su  HM/ Aquapod, un reloj con forma de medusa, y H. Moser & Cie con su Swiss Mad Watch cuya caja está fabricada con queso suizo.

Ha habido dos casas que sin duda han hecho la guerra por su cuenta: Lange, la reina sajona, y Vacheron Constantin. Lo que han presentado en este SIHH 2017 reafirma, por si a alguien todavía no le había quedado claro, que estamos ante las dos mejores casas relojeras del mundo, con diferencia. Y en el caso de VC, al menos este año, aún más porque han presentado 3 relojes con complicaciones astronómicas y 3 con sonerías. Una brutalidad.

Sin duda el Celestia Astronomical ha sido la estrella del salón con sus 23 complicaciones astronómicas: desde las mareas hasta los solsticios y el zodíaco, pasando por la ecuación del tiempo y un calendario perpetuo, por ejemplo. Y encima en un reloj que se puede poner en la muñeca. Espectacular.

También ha presentado tres Metiers d’Art Esferas Celestiales de Copérnico, basados en la teoría heliocentrista y que sirve para mostrar una vez más la excelencia técnica de Vacheron cuando hablamos de decorar esferas. Son una preciosidad los tres.

Además ha presentado un Patrimony Calendario Perpetuo con esfera color antracita. También ha presentado su primera Gran Sonería, la altísima complicación que reproduce un sonido automáticamente cada hora y cada cuarto de hora. También incluye una Pequeña Sonería (sólo suena cada hora) y un repetidor de minutos. Y como remate un modelo con tourbillon y repetición de minutos, con una decoración espectacular.

Lange ha tenido, como todos los años, su producto héroe, el Tourbograph Perpetual Pour Le Mérite, en el que aúna un cronógrafo rattrapante con un calendario perpetuo y el mecanismo de huso y cadena para proveer de fuerza constante al volante. Una maravilla que puesto en la muñeca no hace sino mejorar cada vez que se le mira.

También ha presentado un 1815 con calendario anual y el Lange 1 con indicador de día y noche: aprovecha el disco de las fases lunares para indicarlo. Una solución sencilla y muy bonita.

IWC ha relanzado la colección Da Vinci pero con caja redonda, no con forma de tonel como la conocíamos hasta ahora. Fue en los años 80 cuando tenía forma circular, y la verdad es que los relojes tienen aire muy ochentero. La manufactura hace este año mucho hincapié en los relojes de mujer, pero también ha lanzado relojes con complicaciones.

Da Vinci Tourbillon Rétrograde Chronograph

Jaeger-LeCoultre también ha lanzado relojes de mujer dentro de su colección Rendez-Vous, pero sobre todo una línea Master Control renovada y con precios atractivos que seguro le va a ayudar a llegar a clientes más jóvenes.

Otra sorpresa más que agradable nos la ha dado Baume & Mercier. Le hacía falta conectar con generaciones más jóvenes y lo quiere hacer (y yo creo que con buen criterio) con los Clifton Club, unos relojes de corte deportivo con una buena gama de colores y brazaletes y 100 metros de hermeticidad. Un nuevo contendiente en un difícil mercado, pero con buenos argumentos para triunfar.

Otro hallazgo ha sido el de Montblanc, que ha tomado el vacilante Time Walker, le ha lavado la cara y ha conseguido un reloj renovado, fresco, deportivo, atractivo y a buen precio. Al igual que los Clifton que acabamos de ver, los nuevos TimeWalker pueden dar mucha guerra en el mercado.

Por su parte Piaget está de celebración. Ya anticipamos en este artículo el comienzo de los fastos para celebrar el 60 aniversario del Altiplano y en el SIHH 2017 hemos visto numerosos modelos, preciosos, que seguro que son sólo el anticipo de muchos más.

Por último, Panerai ha presentado el LAB-ID, un modelo realmente único: la caja está hecha de CarboTech, un material que ha había usado antes, pero el calibre también está hecho a base de carbono, lo que le permite prescindir de la lubricación. Es decir, logra el Santo Grial de la relojería.

El Lab ID es una edición limitada a 50 unidades, con un precio de 50.000 euros cada uno y una garantía de 50 años. Como decía un reloj único.

Todos estos modelos -y otros que no se han mencionado- los iremos analizando en el futuro, seguramente mezclándose con los que se vayan anunciando para Basilea. ¡Otro año fructífero!



En la muñeca: TAG Heuer Carrera Heuer 01

El Tag Heuer Carrera Heuer 01 simboliza el renacer de Tag Heuer de la mano Jean-Claude Biver, director general de la división de relojería de LVMH. Bajo la idea de ofrecer nuevos diseños a precios más bajos nace un reloj que quiere conservar la esencia a la vez que ofrece algo nuevo. Vamos a analizarlo con fotos en vivo y precios.

 

El Tag Heuer Heuer 01 es la culminación de un proceso turbulento. Fue a finales de 2014 cuando Stéphane Linder salió de Tag Heuer abruptamente (como reportamos aquí). Jean-Claude Biver, seguramente la cabeza pensante más dinámica de toda la industria relojera, tomo el mando con la idea de rebajar un 7% los precios para reubicar a la marca en el segmento de mercado que le corresponde, deshacerse de la sección de alta relojería y lanzar un smartwatch en 2016 -como así fue y así vimos en vivo en este artículo-. Además Jean-Claude Biver afirmaba que los relojes de Tag debían de dar una sensación de calidad mayor de lo que su precio indicaba.

El hecho es que le ha debido gustar el olor de la habitación, porque de ser el Director General provisional ha pasado a quedarse en el puesto sin que haya visos de que quiera salir. Y no me extraña, porque ha vuelto a poner a Tag en el centro del escenario relojero con sus infinitas acciones comerciales y, sobre todo, con el Tag Heuer Connected, y la empresa va ahora estupendamente. Veremos si eso mismo ocurre con Zenith.

En realidad el TAG Heuer Carrera Heuer 01 se presentó en Baselworld 2015, pero la casa lleva tanto retraso en la producción -porque ha tenido mucho éxito y no lo habían previsto- que el reloj tardó un año en llegar a España, y aún así llegaban con cuentagotas. Hay dos cosas que llaman la atención en el momento en que miras al reloj: su tamaño de 45 mm -mucho más grande de lo habitual- y la esfera esqueletada, que te gusta o no te gusta. Y ahí es donde empieza el debate: ya que este reloj fue el primero que se creó bajo el mando de Biver, ¿está Hublotizado?

Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic

Pues hombre, no hay que mirar mucho para darse cuenta de que sí que hay un claro aire de familia, y Biver no lo ha escondido nunca. Ya dijo que para la creación de este reloj -y de los nuevos relojes de Tag en general- había tomado el modelo constructivo de Hublot. Y por lo que se ve eso no sólo afecta a la caja y su construcción modular; también al diseño.

Qué quiere decir “construcción modular”. Como se ve en la foto el reloj tiene una carrura, un bisel separado, el fondo y cuatro asas acopladas a la caja. Ello significa que se puede utilizar para fabricar otros relojes -aunque no necesariamente tienen que parecerse a éste- de manera mucho más rápida y eficiente. En cualquier caso esta caja, fabricada en carburo de titanio, es imponente, especialmente por el aspecto sólido que aportan las asas. El conjunto se nota grande y poderoso sobre la muñeca.

La esfera del Tag Heuer Carrera Heuer 01, aun esqueletada, sí recuerda al Carrera clásico, pero es verdad que para ver el parecido tienes que guiñar los ojos un poco. Recurriendo a las palabras de Biver sobre el reloj: “Puede que no lo reconozcas desde lejos, pero no importa. Aún así parece un Carrera”. El hecho es que a pesar del esqueletado la información de horas y minutos se lee muy bien, gracias a la correcta dimensión de las manecillas y el buen tamaño de los índices. La fecha, a las 3:30 horas, también se lee bien. No salen tan bien parados los registros del cronógrafo y el pequeño segundero, cuya información cuesta más descifrar dependiendo de cómo incida la luz, pero en conjunto el reloj cumple su función.

Toda la maquinaria se mueve gracias al calibre Heuer 01. El calibre es otro de los puntos de discusión del reloj: cuando se presentó el reloj se dijo que traía un nuevo calibre de manufactura llamado Heuer 01. Sin embargo a la vez se afirmó que estaba basado en el ya conocido Calibre 1887 de la casa, que a su vez es una intensa modificación de un calibre de Seiko.

El 1887 era un calibre que daba gusto mirar, y este Heuer 01 aún más. Destaca especialmente el rotor negro, que además es una circunferencia entera en cuya parte superior sólo queda el borde. El volante se mueve a 28.800 alternancias a la hora (4 hercios) y aporta una reserva de marcha de 50 horas. Es un cronógrafo con rueda de pilares, que Tag ha sabido resaltar muy bien decorándola en rojo. En conjunto el calibre Heuer 01 es supersexi, esa es la verdad.

La oferta original del reloj era una buena correa de caucho hecha a medida del reloj, o un brazalete que hace del reloj una pieza aún más contudente que, sin embargo, se lleva bien en la muñeca, pero ahora ya hay otras opciones. El reloj no es para todo el mundo porque además las asas, tirando a rectas, aumentan la sensación de tamaño. Pero por ejemplo en mi muñeca, de 18 cm de diámetro, queda muy bien.

Y para terminar de comprender el éxito del Tag Heuer Carrera Heuer 01, el precio: cuesta 4.750 euros. El reloj está tan demandado porque ofrece a los fieles de la marca un diseño nuevo que aún conserva sus raíces, mientras que al cliente de calle le propone un reloj moderno, atrevido y con buen precio. Veremos cómo evoluciona el reloj. Más información en TagHeuer.es.

 



¿Por qué el nuevo Tissot Ballade es tan importante (aunque no lo parezca)?

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El el pasado Baselworld 2016 Tissot presentó un reloj  que ya ha llegado a las tiendas con el sencillo nombre de Tissot Ballade. Es un modelo Powermatic 80 con certificado de cronómetro pero con un detalle único: el espirar es de silicio, algo normalmente reservado a modelos mucho más caros. Además de las fotos en vivo y los precios, vamos a ver por qué eso tan importante.

 

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Antes de hablar de este Tissot Ballade Powermatic 80 vamos a hacer un pequeño resumen de la historia del silicio en la relojería. Ulysse Nardin fue la primera manufactura en presentar un escape de silicio. Fue en 2001 con su Freak. Y, haciendo honor al nombre del reloj, la industria se polarizó: unos decían que ya veríamos, que esos materiales nuevos… otros aplaudieron la innovación. En 2005 nada menos que Patek Philippe lanzó su calendario anual 5250 con rueda de escape de silicio, lo que terminó por descolocar a todo el mundo. En 2006 repitió con otro calendario anual, el 5350, con un espiral fabricado en Silinvar, fabricado en realidad en colaboración con el grupo Swatch y Rolex. Ese mismo año Breguet presentaba el Calibre 591A, que por primera vez incluía la rueda de escape, regulador y espiral en silicio.

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Las ventajas del silicio son claras: es más ligero, más duro y más resistente a la corrosión, los cambios de temperatura y las sacudidas. Y es antimagnético. Más aún, no genera fricción como el metal y por tanto no necesita lubricación. Recordemos que la lubricación es el talon de aquiles de los calibres porque se terminan por endurecer o degenerar, afectando al movimiento o incluso parándolo completamente. De esta manera los movimientos con piezas de silicio son más precisos y con tiempos entre mantenimientos más largos.

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Por último, el silicio es el segundo componente más común del planeta después del oxígeno y es fácilmente manufacturable, creando piezas exactamente iguales entre sí de manera industrial. Los escépticos dicen que no sabemos si en 100 años se podrán reparar las piezas de silicio, de la misma forma que reparamos relojes de más de un siglo. Yo creo que precisamente por esa facilidad de fabricación será aún más sencillo recrear las piezas. Si ahora se sabe reconstruir relojes de más de cien años de los que no hay planos ni esquemas, supongo que ahora que esta todo más que documentado el trabajo será más sencillo. Más aún, se hacen relojes con cajas de materiales rarísimos, únicos, y nadie dice ni mu sobre ello. Pienso por ejemplo en el HM5 de MB&F, cuya caja está fabricada en CarbonMacrolon. Yo estaría más preocupado por si se me rompe la caja, no por el espiral.

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El caso es que en este Tissot Ballade Powermatic 80 el espiral del calibre 80.111 (que es como se le ha llamado) es de silicio. Para un reloj con precio inferior a 1.000 euros es evidente que no se ha hecho un desarrollo específico, sino que Tissot lo ha tomado de los ya existentes dentro del grupo Swatch para integrarlo en el Powermatic 80. Éste no es sino un ETA 2824 modificado para reducir su frecuencia a 21.600 alternancias/hora y con un nuevo barrilete con un eje más delgado de manera que se pudiera integrar un muelle real también más delgado y más largo. El resultado son las 80 horas de reserva de marcha de las que habla su nombre, un verdadero logro. Además ahora, gracias al silicio, el reloj resultante tiene la certificación de cronómetro del laboratorio COSC. La única diferencia la vemos en un lado del movimiento con el símbolo del silicio y un dibujo que representa el espiral.

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Tener un cronómetro COSC con volante de silicio y no pasar de los 1.000 euros significa muchas cosas, todas importantes: la tecnología del silicio está al alcance de la mano, no hace falta que pagar muchas decenas de miles de euros para poder disfrutar de sus ventajas. Por tanto no pasará mucho tiempo hasta que sea habitual en todos los relojes baratos. En uno momento en que el reloj mecánico está perdiendo la batalla de las muñecas (como contaba en este artículo), es bueno poder volver a tener argumentos que ofrecer en la gama baja de precios; que el cliente final vea una pequeña maravilla mecánica que no necesita recargarse y que responde a lo que antes siempre vendía la industria relojera: la precisión suiza.

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Cuando salió el calibre Powermatic 80 yo dije que era un calibre funacional, y así ha sido: ahora es común en todo este segmento de precio. Lo mismo ha de ocurrir con la tecnología del silicio. La marcas relojeras deben dejar de vender mitos y ofrecer realidades, y el silicio les puede ayudar a volver a dar prestigio a un segmento de su mercado que ahora mismo se ve amenazado por un vulgar relojito con microchip, como son los smart watch.

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El Ballade Powermatic 80 tiene una caja de acero de 38 mm, una medida más bien pequeña (seguramente pensando en el mercado asiático). Sin embargo está muy bien realizada. Ofrece una enorme calidad para un reloj de este nivel. La parte frontal del reloj tiene superficies pulidas mientras que las verticales están bien satinadas. Pero sobre todo destaca la decoración del bisel, con “Clavos de París” que le dan un aspecto mucho más lujoso, además de dotarle de un dinamismo que rompe con la seriedad del modelo.

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Como el reloj tiene una altura que no supera los 10 milímetros se convierte en un perfecto reloj de vestir, discreto y lustroso, que queda bien en cualquier muñeca por pequeña que sea. Yo espero que veamos relojes de mayor tamaño con la misma aplicación de silicio, y que se integre también en los cronógrafos. Sería así una oferta imbatible.

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La esfera sigue con las misma propuesta de calidad que la caja. Tiene una esfera central que repite la decoración de clavos de París. Está rodeada por una franja satinada que la hace más distinguida. Sobre ella se asientan los índices facetados. Por último, las agujas dauphine están facetadas para mejorar la lectura. Todo el conjunto resulta refinado y clásico, pero muy atractivo.

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También hay una versión de mujer que también se mueve gracias al mismo calibre cronómetro. Si es difícil de ver una versión femenina a la que no se le reduzca características, que sean las mismas que la de la versión masculina cuando estamos hablando de certificación COSC (que recordemos cuesta dinero a las casas el obtenerlo), es francamente extraño, así que no queda sino agradecer y felicitar a Tissot.

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Y no quiero dejar de señalar la calidad del brazalete de acero. Cinco eslabones que alternan satinado y pulido y que resulta extraordinariamente cómodo y con una sensación de mucho valor. No tanto en la correa de piel, más discreta (pero también con cierre desplegable).

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Y llegamos a los precios, el argumento que corrobora la aseveración que significa este Tissot Ballade Powermatic 80: la versión de caballero con correa de piel tiene un precio de  920 euros, mientras que la versión con brazalete y la versión de mujer tienen un precio de 970 euros. Ya sólo nos queda esperar a que sigan apareciendo modelos con esta tecnología y que se generalice, y sobre todo que el cliente final sepa entenderla y apreciarla. Más información en Tissot.es.

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Fotos en vivo y precios del Drive de Cartier Segundo Huso Horario

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario en oro o acero es la versión GMT del Drive de Cartier, la colección que se lanzó el año pasado. Mantiene la misma presencia masculina y elegante del la versión tres agujas pero añadiendo una de las complicaciones más útiles en estos tiempos.

 

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Cuando presenté la versión “sencilla” del Drive, la de tres agujas y fecha (en este reportaje con muchas fotos), decía que me parecía el reloj más indiscutiblemente masculino de Cartier, y ahora que he tenido en la muñeca el Drive de Cartier Segundo Huso Horario me reafirmo en lo que dije: me parece un grandísimo acierto de la casa francesa. La forma de la caja es perfecta para no repetir la circunferencia y por tanto diferenciarse de los muchos relojes de hombre que hay, y que la forma de cojín le dota de un espíritu más dinámico que le permite aventurarse en ambientes distendidos sin mayor problema.

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La caja del Drive de Cartier Segundo Huso Horario ha crecido un milímetro hasta los 41mm, mientras que la altura lo ha hecho un poquito más: de los 11,25 mm de la versión tres aguja a los 12,63 de este modelo viajero. El milímetro extra de anchura le sienta como un guante porque ahora el reloj, además del pequeño segundero, integra dos grandes aperturas para la función de GMT y una gran fecha a las 12, además de los tradicionales -y grandes- numerales romanos de Cartier. Y sin embargo la esfera resulta espaciosa, cada cosa tiene su sitio para poder verlas bien y  de paso la hora también tiene una lectura sin tacha. Desafortunadamente la caja sólo es hermética hasta 30 metros; es decir, sólo aguanta salpicaduras.

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La decoración de la esfera se basa en un guilloché rayos de sol con origen en el tornillo central pero que va siendo sucesivamente entrecortado por un bisel que remarca cada una de las complicaciones: el pequeño segundero, la gran fecha y los dos abanicos del contador retrógrado de doce horas y el de la indicación de día y noche. Para mejorar la lectura y dar más viveza a la esfera, en la ventana de 12 horas y la subesfera del pequeño segundero el guilloché se hace circular  y queda remarcado por otro de nervaduras más finas y juntas entre sí, sobre el que se han pintado los raíles de horas y segundos respectivamente. El conjunto tiene un decidido aire Art Deco, subrayado por la decoración de la esfera de día y noche con un un degradado en secciones del blanco al negro muy bien conseguido.

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Hay dos detalles que me gustan mucho: mientras que los numerales a los que interrumpen las complicaciones quedan así, truncados (de hecho ni el diez ni el seis aparecen salvo en forma de un pequeño índice), el número III está adaptado a la curva de la ventana. Y tanto en la versión de oro como la de acero la parte delgada de la V del siete está conformada con el nombre de la marca (en la versión de tres agujas sólo ocurría en la caja de oro). Las agujas de espada, en acero azulado, terminan por completar una estampa equilibrada, serena a pesar de los muchos datos y elegante.

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario se mueve gracias al calibre automático 1904-FU MC que, como indica su nombre, es el poderoso caballo de batalla de Cartier, el 1904 MC aparecido en 2010, al que se le ha añadido los módulos de segundo huso horario y la gran fecha. Por tanto el reloj se mueve a 28.000 alternancias a la hora y tiene una discreta reserva de marcha de 48 horas. Y sobre todo un funcionamiento sobradamente probado. La decoración se limita a un graneado circular en la platina base y a Côtes de Genéve en los puentes y en el rotor bidireccional. Sin embargo el movimiento es agradable de ver, y desde luego da mayor sensación de calidad y refinamiento que muchos calibres base.

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Ambas versiones equipan una correa de piel de aligátor semimate, negra acompañando el acero y marrón para la versión de oro. La hebilla doble desplegable ajustable de 18 mm es la que ya conocíamos.

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Como ya he dicho y como se ve en las fotos, el Drive de Cartier Segundo Huso Horario es un reloj que se lleva muy bien. El diseño de las asas, impecable, hace que el reloj se adapte perfectamente a la muñeca y, a pesar de la sensación de mayor tamaño que le da la forma de cojín, el reloj queda bien en casi cualquier muñeca. Además los precios son muy interesantes, especialmente la versión en acero: cuesta 8.500 euros, mientras que la de oro rosa cuesta 22.100 euros. Más información en Cartier.es.

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Fotos en vivo y precios de los Nomos Glashütte neomatic nachtblau

 

 

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Los Nomos Glashütte neomatic nachtblau son la última iteración de los relojes de Nomos neomatik con calibre propio. Ahora se visten de un elegante azul oscuro para aumentar su atractivo, tanto a nivel técnico como de precios.

 

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De izquierda a derecha, los neomatik nachtblau Minimatik, Tangente y Metro

Hacía mucho tiempo que no teníamos en Horas y Minutos a mi querida (y querida por muchos) Nomos Glashütte. En realidad las fotos de estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau las tomé en el Salon QP de Londres del pasado noviembre, pero me vinieron a la cabeza mientras escribía el artículo sobre la situación actual de la industria relojera suiza (éste de aquí). Y es que, si hay una empresa relojera que lo está haciendo bien yque entiende perfectamente cómo debe ser el negocio de la relojería hoy día, esa es Nomos Glashütte.

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Los Tetra neomatic con las dos esferas, blanca y azul nocturno

Nomos ha sabido crear una línea de productos con la que satisfacer los gustos de las nuevas generaciones y de los de aquellos que, sin tener que someterse a los nombres tradicionales, saben apreciar la buena y alta relojería; y siempre manteniendo unos precios muy tentadores. Pero esos precios nunca han comprometido su calidad. Justo al contrario: como estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau vienen a demostrar, el gusto por el trabajo bien hecho, la mejor técnica y el amor por los detalles han sido la constante de la manufactura sajona. Y eso siempre tiene su recompensa.

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El paradigma de esta afirmación es sin duda el calibre de manufactura DUW 3001. Cuando presentamos los Nomos neomatik (aquí, con vídeo y fotos) ya hablamos de él, así que ahora baste decir que, salvo el espiral, todo en el calibre se hace en Nomos. Es un calibre de tan solo 3,2 milímetros en el que cabe un volante ajustado en 6 posiciones, como los mejores cronómetros. Y por supuesto la decoración es la se espera de una relojería sajona: platina de tres cuartos, tornillos azules y nervaduras Glashütte. El movimiento integra parada de segundero para poder ajustar la hora con precisión.

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La única pega que le pongo a estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau es la hermeticidad: que sean sólo resistentes a salpicaduras (que es lo que significa “hermético hasta 30 metros”) es demasiado poco. Es verdad que en absoluto son relojes para llevarlos en el mar porque no eso forma parte de su idea conceptual, pero qué menos que 50 metros. Y mejor aún 100 metros, que debería ser ya el estándar. En realidad los 30 metros es igual para todos los modelos de Nomos, salvo en los Club (100 metros) y en los Ahoi Atlantik, que llega a los 200 metros. Éste se lanzó en 2014 y es seguramente el reloj de buceo menos reloj de buceo del mundo; lo vimos en vídeo aquí.

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Ahora mismo el nachtblau -es decir, azul nocturno- es un color que sólo está disponible en cuatro modelos. Tanto el Minimatik como el Tangente y el Metro comparten el mismo diámetro -35 mm- y función: horas, minutos y pequeño segundero. Además su altura es escasa: 8,86, 6,9 y 8,06 mm respectivamente, así que no hay puño de camisa que se le resista. La distinción -aparte de la esfera, claro, viene fundamentalmente por la forma de las asas, distintas en todos los modelos. Es verdad que el diámetro de los Nomos Glashütte neomatic nachtblau, 35 milímetros, es pequeño, pero los relojes en la muñeca quedan muy bien y dan sensación de ser más grandes de lo que son.

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El Tetra neomatik nachtblau se lanzó dos meses antes que los demás, pero el color de su esfera es el mismo. El Tetra ha crecido de tamaño hasta los 33 mm de lado y 46 de diagonal, y eso le beneficia porque lo hace más masculino. Además sus asas tienen un toque Art Deco que le favorece mucho. Estoy seguro que sus ventas se van a reactivar porque ahora el reloj es mucho más atractivo.

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Cuando Nomos lanzó la gama neomatik quiso poner el nombre en minúsculas, incluida la N inicial. Ahora ha hecho lo mismo con nachtblau. La verdad es que si de por sí el diseño de las esferas en Nomos es un primor, con el azul nocturno su belleza resalta aún más, conjugando perfectamente el clasicismo con un toque moderno y dinámico cortesía de los acentos azules o dorados y sobre todo de la manecilla del pequeño segundero.

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Los Nomos Glashütte neomatic nachtblau traen de serie la correa Horween Shell Cordovan, de una calidad y tacto excepcional. Hasta en eso se nota el amor de Nomos por sus productos. Se cierran con una hebilla de ardillón que también sigue los crieterios estéticos de la casa: sencilla, funcional y bella.

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Por último, los precios; una de las grandes armas de la casa que también se aplica a estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau. El color azul significa un aumento de 80 euros sobre los precios de las versiones con esferas plateadas, un sobrecoste que difícilmente va a hacer que alguien deje de comprar el reloj si realmente le gusta. Así, el Tangente tiene un precio de 2.660 euros; el Metro cuesta  2.960 euros, mientras que el Minimatik (mi favorito junto con el Tetra) tiene un precio de  2.850 euros. Por último, el precio del Tetra nachtblau es de 2.980 euros. Como con todos los demás modelos de la casa, se puede adquirir en los puntos de venta autorizados o en la web de la propia manufactura. Más información en Nomos.com.

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Fotos en vivo y precios del Bulova Moon Watch

 

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Todos conocemos la historia de cómo el Speedmaster llegó a ser el único reloj aprobado por la NASA para los viajes espaciales. Sin embargo en el Apollo 15 de 1971 viajó un Bulova. Ahora la marca lo ha reeditado con el nombre de Bulova Moon Watch, así que vamos lo mucho que nos ofrece.

 

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La historia del Bulova Moon Watch es como sigue: Cuando NASA quiso tener un reloj aprobado para los vuelos fuera de la Tierra reunió una serie de relojes a los que sometió a pruebas muy rigurosas, que sólo pasó el Omega Speedmaster. Eso no gustó mucho a mucha gente, especialmente porque Bulova era por aquel entonces una empresa exclusivamente americana (no suiza como Omega). Tampoco gustó a la propia Bulova, que siguió adelante tratando de conseguir un reloj que pudiera ser aprobado.

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El Bulova Chronograph auténtico de Dave Scott, tal com quedó tras su viaje lunar. Nótese cómo dice “Tachometer”, no Tachymeter como el actual

Unos cuatro meses antes del lanzamiento de la misión Apolo XV Bulova se puso en contacto con el astronauta Dave Scott y le pidió que probara su cronógrafo, a lo que él dijo que intentaría hacerlo en los distintos ensayos que se hacían previos al vuelo. Sin embargo la complejidad de la misión del Apolo XV hizo que el astronauta se convenciera de llevar un reloj de reserva. Fue una gran decisión, porque durante la misión el cristal del Speedmaster se rompió y Dave Scott tuvo que usar su Bulova Chronograph, que aguantó todas las fases de la misión perfectamente.

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Dave Scott caminando por la superficie lunar con su Bulova en la muñeca izquierda

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Dave Scott (a la izquierda) tras el amerizaje con el Bulova en la muñeca

Así que este Bulova Moon Watch que ahora estamos viendo tiene toda la legitimidad histórica. No es una imitación de otro reloj, no es un “homenaje”, no está “inspirado en”. Es una revisión auténtica. Y como tal, está francamente bien. Se puede argüir que el reloj se parece mucho al Omega Speedmaster, y es verdad, pero es que el reloj no tenía un diseño libre: tenía que cumplir los requerimientos de la NASA.

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El reloj está fabricado en acero 316L (hipoalergénico) y tiene un diámetro de 45 mm, aunque en la muñeca parece un poco más pequeño. La carrura es de una sola pieza que se extiende hasta las asas, adoptando unas hechuras que pasarían a ser muy habituales en la década de los 70. Tiene unas formas curvadas muy agradables de ver y de sentir. Presenta toda la superficie cepillada excepto en la parte vertical del bisel, el frontal de los pulsadores y la corona. El conjunto, siendo plenamente deportivo, desde luego no carece de un cierto aire elegante. La hermeticidad, sin embargo, está limitada a 50 metros; cien hubiese sido ideal.

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Los pulsadores del Bulova Moon Watch tienen una forma muy peculiar de gatillo, y resultan una de las características más atractivas del reloj. Se integran perfectamente en el perfil de la caja y son extraordinariamente cómodos de usar. Otra de las peculiaridades del reloj es el bisel vertical rematado por un cristal de zafiro que sobresale un milímetro por encima. Pero, al contrario que en los relojes de esa época (o en sus reediciones posteriores) el cristal es completamente plano para favorecer una lectura que de hecho es intachable.

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Y es que la esfera es de una claridad encomiable, como por otro lado se esperaría de un reloj de la máxima exigencia instrumental. Tanto las manecillas como los índices están tratados con material luminiscente y su lectura es exacta gracias a unas manecillas con la longitud perfecta. Hay tres registros en disposición 3-6-9 que corresponden a la décima de segundo, pequeño segundero y contador de una hora del cronógrafo. Se completa con una ventana de fecha a las 4:30 que no existía en el reloj original, pero como se presenta con el fondo también en negro resulta discreta y sin embargo muy legible a la vez.

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Por supuesto otra de las cosas que varían en este Bulova Moon Watch con respecto al original es el mecanismo que lo mueve, ya que ha pasado de ser mecánico a usar el cuarzo de alta frecuencia de Bulova. Es el mismo del que ya hablé en la entrada sobre los Bulova Curve (aquí están las fotos en vivo) y que es uno de los mejores cuarzos del mercado. Su alta frecuencia (solían ser conocidos como movimientos “UHF” (Ultra-High Frequency) permite una exactitud de unos diez segundos al año (en vez de al mes como los cuarzos comunes), medir la décima de segundo y, especialmente agradable, una trotadora de cronógrafo de movimiento continuo.

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El movimiento no se ve, pero a cambio integra un fondo con una leyenda que hace referencia a la fecha de la misión y el lugar de aterrizaje. El texto es sobrio, como corresponde a una inscripción conmemorativa, y el conjunto está muy bien resuelto.

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El Bulova Moon Watch se presenta con dos opciones de sujección: por una lado un conjunto de correa de cuero con un dibujo tipo racing años 60. Esta opción se entrega con una correa NATO como las utilizadas para sujetar el reloj por encima del traje espacial y una herramienta para hacer el cambio.

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La otra opción es un brazalete de acero muy bien hecho y que se integra perfectamente con la caja del Bulova Moon Watch. Es mi opción preferida. El precio del reloj es de 575 Euros, un precio excelente para un reloj con peso histórico, muy bien hecho y con una tecnología puntera. Muy recomendable sin duda. Más información en Bulova.es.

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En la muñeca: Rolex Yacht-Master 40. Fotos en vivo y precios

 

 

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El Rolex Yacht-Master 40 es quizá el modelo de más difícil ubicación dentro de la familia de productos de Rolex porque no es reloj-herramienta como el Submariner y tampoco es un reloj de vestir como Datejust, sino que tiene algo de los dos. Vamos a ver por qué gusta tanto.

 

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Cuenta la leyenda que el origen del Rolex Yacht-Master 40 fue fortuito: a finales de los años 80 Rolex estaba buscando cómo modernizar el Submariner y lo que surgió fue el Yacht Master. Quizá sea verdad o quizá no, pero de lo que no hay duda alguna es que Rolex jamás lo afirmará o lo negará porque en Rolex este tipo de cosas ni existen ni dejan de existir: “no comment” es su política de comunicación.  Lo que sí es cierto es que el Yacht-Master respira Submariner por todos sus poros.

Submariner-y-Yatch-Master-1992-2015-Pero el Rolex Yacht-Master nació con 39,5 mm de diámetro, mucho mayor que el tamaño del Submariner de entonces. Es curioso que un reloj que no está destinado al submarinismo tuviera más tamaño que el que sí lo era, teniendo en cuenta que bajo el mar la premisa es la visibilidad. Sin embargo el YM sólo es sumergible hasta 100 metros y su bisel es bidireccional, no unidireccional como corresponde a un reloj de buceo. Eso reafirma su condición de reloj para embarcación, no para inmersión.

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Quizá yo sea muy clásico, pero para mí el verdadero sabor marino lo da la esfera cobalto que Rolex presentó en 2014. La combinación del azul en rayos de sol con el rojo de la manecilla y el texto en rojo y los índices en blanco le dan ese aire de navegante que tan bien le sienta. Sin embargo, con la introducción de la esfera en rodio y la manecilla de segundos y el texto en turquesa el Rolex Yacht-Master 40 se vuelve extraordinariamente sutil y elegante.

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El material utilizado sigue siendo el mismo, Rolesium, que es como Rolex denomina la combinación de acero y platino. La caja monobloque Oyster Perpetual está realizada en acero, lo mismo que el brazalete Oyster, pero el bisel está realizado en Platino 950, y es precioso. Los grandes numerales e índices se asientan sobre el bisel (una de las diferencias con el Submariner, en el que los índices están en bajorrelieve), y su pulido perfecto resalta sobre el mate de la base. El contraste es impecable, y resalta aún más el tono sobrio y elegante -y algo frío- del platino. Los dientes del bisel también están pulidos, mientras que las cavidades y la base son satinados. El conjunto juega estupendamente con la luz.

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En la esfera todo permanece igual porque, francamente, para qué cambiar lo que ya es perfecto. Los grandes índices y manecillas (con perfil en oro de 18 quilates para evitar la pérdida de brillo) lucen espléndidos incluso sobre la esfera tornasolada color rodio. Y, como decía, el tono turquesa elegido hace del Rolex Yacht-Master 40 su modelo más elegante.

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Por dentro se mueve el 3135, un movimiento mecánico de cuerda automática del que nada nuevo se puede añadir que no se sepa ya: un excelente calibre que lleva años siendo uno de los mejores jamás creados. Además, aparte de la certicación COSC, Rolex asegura una desviación máxima de -2/+2 segundos al día. Poco más se puede pedir. Por supuesto el calibre es invisible porque Rolex nunca deja ver sus movimientos. La versión con esfera cobalto ya está disponible en las boutiques de la marca y su precio es el mismo que el de la versión azul:  10.700 euros. Es una excelente alternativa a la esfera cobalto o a la mucho más atrevida versión en oro Everose. Más información en Rolex.es.

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En la muñeca: Grand Seiko Boutique Edition con fotos en vivo y precios

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Seiko es una de las grandes, grandes manufacturas mundiales. En la colección de todo buen aficionado a los relojes no debería faltar un Grand Seiko, que es si duda una de las mejores opciones porque ofrece máxima calidad a muy buen precio. Y como ejemplo este Grand Seiko Boutique Edition, que tiene todo lo bueno de la colección pero con un extra de exclusividad.

 

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El Grand Seiko Boutique Edition es el último representante de la gama Grand Seiko. Y cuando digo último representante no quiero decir que no vaya a haber más, sino que ha sido lanzado en diciembre de 2016. De hecho para ser un modelo que tiene ya 56 años, el Grand Seiko sigue gozando de una excelente salud. Y es que el reloj nació en 1960 como fruto del deseo de hacer el mejor reloj posible en cuanto a precisión, durabilidad y estética. Aunque por debajo también yacía también otro deseo: superar significativamente a los relojes suizos en todos esos aspectos.

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Hay una discusión eterna sobre cuál fue el primer movimiento de alta frecuencia (36.000 alternancias a la hora, o 5 hercios) del mercado, si el Heuer Calibre 11 (llamado Chronomatic en Breitling), el Zenith El Primero o el Grand Seiko y su calibre 9S. Todo depende de si hablamos de  quién hizo los primeros prototipos funcionales, quién lo mostró primero o quién lo puso en las tiendas. La verdad es que no importa mucho; lo que de verdad es importante es lo beneficiada que salió la industria con esta competencia, y por ende nosotros aficionados y consumidores de relojería.

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Lo que sí es cierto es que los calibres utilizados por Seiko -por supuesto también en este Grand Seiko Boutique Edition- están regulados en 6 posiciones (no 5 como pide el COSC) y tienen una tolerancia de -3/+5 segundos (un segundo menos de lo que pide el laboratorio suizo).  Esos son los resultados en prueba estática, pero llevándolo puesto la variación es de -1/+8 ….o eso dice Seiko, porque los usuarios siempre hablan de unas desviaciones de 2 segundos diarios. Ya sabemos que el carácter japonés es extraordinariamente conservador hasta cuando se tienen que echar flores, y de ahí que no se lancen a anunciar sus logros como otros harían. Más aún, los calibres están probados durante 17 días, 2 más que en Suiza. Seiko, de manera elegante, no se mete en discusiones y deja a sus fieles irredentos que proclamen las verdades del reloj, pero es verdad que dejó hace muchísimo tiempo de poner la palabra Chronometer en sus relojes porque consideraba que estaban muy por encima de las exigencias suizas.

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Como ya he dicho el calibre 9S85 se mueve a 5 hercios, pero además los movimientos de los Grand Seiko se benefician de más avances tecnológicos, por supuesto todos desarrollados por la propia Seiko: el espiral está realizado en SPRON 610, una aleación propia más resistente a los golpes y al magnetismo:soporta hasta 4.800 Gauss. No llega a los 15.000 de los Omega Master Chronometer, pero suficiente para la vida diaria.

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También muelle real especialmente desarrollado para aguantar los requerimientos de los 5 hercios, aportando 55 horas de reserva de marcha. Doble palanca (“palanca mágica” la llama Seiko) para mejorar el trabajo de la masa oscilante y así cargar el barrilete de manera más eficiente, y un escape de áncora cuyo volante fue rediseñado hace años para mejorar su funcionamiento y durabilidad. El león rampante ha sido siempre el símbolo del Grand Seiko, y en este Grand Seiko Boutique Edition se ha remarcado aún más al pintarlo sobre el zafiro posterior. No sé yo si es la mejor opción, porque no deja ver la preciosa decoración en Côtes de Genéve.

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La caja del reloj tiene un diámetro de 40,2 mm y una altura de 13 mm, pero sus formas clásicas y el azul de la esfera le hacen parecer casi de 38 mm. La forma de la carrura y las asas integradas forma parte del ADN del reloj, con sus diversas superficies inclinadas que alternan el tratamiento satinado y pulido. El bisel está pulido con la técnica zaratsu, que consiste en pulir la superficie atacando un disco de acero estañado en un ángulo determinado. Todo el proceso es manual y extraordinariamente exigente, y el resultado está a la altura: el pulido es intachable hasta el punto de que no hay distorsión en el reflejo.

Por cierto, algo que a lo que no se le suele dar importancia en los relojes de vestir, pero que en Seiko es casi estándar: el reloj es hermético hasta 100 metros.

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Otra de las características de la colección, también presente en este Grand Seiko Boutique Edition, es la esfera completamente plana. La idea es que al no ser curva destacan más las manecillas y los índices para mejorar la visibilidad. Pero es que aunque no fuera plana  el reloj se leería muy bien, porque los elementos de la esfera son de los mejores del mercado.

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Desde luego las del Grand Seiko son las manecillas dauphine mejor realizadas del mundo. Están facetadas en varios niveles y pulidas hasta el punto que sus bordes parecen cuchillas, de manera que capten cualquier atisbo de luz y lo reflejen. Los índices también facetados (doble a las 12, como es preceptivo en la colección) son también de los mejores del mundo sin duda alguna. Un placer para la vista.

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Incluso los apliques de la esfera (la marca a las doce y las iniciales GS debajo del tornillo central) están satinados con delicadeza. Probablemente estaría mejor sin tanto texto encima de las 6, pero por lo que se ve es una enfermedad relojera de alcance mundial.

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Los que sí es singular es el color de la esfera que, según le dé la luz, puede pasar de un azul marino a un añil intenso incluso con toques de morado. Con luz brillante puede ser hasta azul eléctrico. Sin duda puede no ser para todos los gustos (para el mío sí), pero también debo decir que las fotos no le hacen toda la justicia que debieran. Lo convierte en un reloj de vestir con un aire mucho más dinámico que sus hermanos en blanco o negro, por lo que no quedaría mal marcando el tiempo junto a unos vaqueros.

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El brazalete integrado, también de acero, es perfecto en su ejecución. Mezcla franjas satinadas y pulidas y su construcción hace que se adapte perfectamente a la muñeca porque los eslabones tienen un tamaño ideal. Se asegura al brazo con un cierre desplegable con dos pulsadores y cuando está cerrado muestra las iniciales de la colección.

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Este Grand Seiko Boutique Edition es un ejemplo de todo lo bueno y lo no tan bueno de Seiko: el reloj es, como todos los Grand Seiko, uno de los mejores del mundo. Sin embargo, siguiendo con la tradición de la casa de marketing deficiente, no se sabe nada del reloj. La única referencia la he encontrado en la web de Seiko de Estados Unidos o la de Corea, pero no en la oficial de Seiko o la específicamente dedicada al Grand Seiko. Su precio es de 6.500 euros, y por ahora hay sólo una unidad en la boutique de Seiko en Madrid y su disponibilidad va a ser difícil (por ejemplo para todo Estados Unidos sólo hay 35 unidades). Si alguien había pensado comprarse un Grand Seiko, éste es el momento. Más información en Seiko.es

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En la muñeca: Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold

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No hay nada más clásico que la semana de Navidad, así que es un buen momento para revisar otro clásico con fotos en vivo y precio: el Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm.

 

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Para empezar, digamos que utilizar 10 palabras para nombrar a un reloj (Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm) para mí significa que el que imagina o aprueba un nombre así es un pretencioso; o tan vago poniendo nombres que no se le ocurre nada más que decirlo todo (algo que ocurre con demasiada frecuencia en la industria relojera suiza). Y sin embargo el reloj no es ni pretencioso ni tiene un dibujo perezoso, porque conseguir unas formas clásicas que no pasen de moda indica todo menos falta de esfuerzo sobre el tablero de diseño.

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Cuando presenté el Classic Fusion Blue King Gold (aquí, con fotos en vivo) ya conté el origen de la caja Hublot, y yo diría que donde de verdad resalta su diseño, sus formas estilizadas y elegantes, es precisamente en la colección Classic Fusion, porque la esfera no distrae del conjunto como ocurre en los demás relojes de la casa (todos esqueletados). El material utilizado para la caja es el “King Gold”, es decir, la aleación creada por Hublot que define lo que normalmente llamamos oro rojo. Además de aumentar la cantidad de cobre para darle un tono más rojizo y cálido, Hublot ha añadido platino para estabilizar la aleación e impedir que se oxide el cobre, lo que variaría el color del oro.

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La caja presenta un elegante contraste entre superficies pulidas y satinadas. Toda la carrura está pulida, extendiéndose hasta las asas. Sobre ella se asientan la corona y los pulsadores del cronógrafo. Estos últimos son particularmente refinados, con una forma levemente trapezoidal (más anchos del lado de la corona) que los hace cómodos de usar y muy atractivos a la vista.

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Como siempre en los relojes de la casa, este Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm también presenta entre carrura y bisel una inserción de caucho con dos salientes en cada uno de los lados, que recuerda a las bisagras de las portillas de los barcos (recordemos que Hublot significa eso, “portilla”).

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La esfera gris, con decoración rayos de sol, es muy bonita. Para mi gusto no tanto como la versión azul, pero en cualquier caso es elegante y facilita combinar el reloj con cualquier ropa, y en particular con la de vestir. Al igual que en los demás relojes de la colección Classic Fusion las manecillas son de espada, facetadas para mejorar una lectura. Los índices están facetados con forma de diamante baguette, y el de las 12 tiene su reflejo a las 6 en una ventanilla de fecha algo simple, aunque al menos el fondo es negro para que no haga tanto contraste. Hubiera sido mejor prescindir de ella, creo yo, pero como siempre es una opinión personal y a la mayoría de la gente le gustan los relojes con fecha.

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Las dos subesferas se leen perfectamente porque ambas están decoradas con un guilloché circular que contrasta con los rayos de sol de la esfera general. Además ambas están delimitadas por un bisel de oro. Como los minutos, los textos y los numerales están pintados en un oro más oscuro, cobrizo, el conjunto no resulta repetitivo sino seductor y con mucho estilo.

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Al tener sólo dos registros -pequeño segundero a las 3 y 30 minutos del crono a las 9- la esfera resulta equilibrada y acentúa su objetivo de ser un reloj deportivo-pero-de-vestir, que a mi juicio logra perfectamente. A ello contribuye en primer lugar el color oscuro del dial, que hace que el reloj parezca más pequeño de lo que en realidad es, y en segundo la comedida altura del conjunto.

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El corazón del Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm es el calibre HUB1143, que es en realidad una base ETA -probablemente el 2892-2- al que se le ha acoplado un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. El movimiento funciona a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas, y Hublot se ha encargado de tomar el aspecto anodino del ETA y hacerlo atractivo, especialmente con el rotor personalizado.

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La correa del reloj tiene una base de caucho sobre la que se ha añadido una piel de aligátor teñida de gris. Se cierra sobre el pulso con una hebilla plegable cuyo cierre es también de oro rojo y con el nombre de la marca. Es una hebilla contundente pero a la vez elegante, gracias a lo bien que satina Hublot sus metales.

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El reloj ya está disponible en los comercios del ramo, y es una excelente elección para aquellos que quieren un reloj de vestir pero no excesivamente clásico y, al mismo tiempo, con un aire deportivo pero que no provoque más conversaciones en la oficina que las de admiración. El precio del Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold es de 31.550 euros. Más información en Hublot.es.

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En la muñeca: Longines Railroad 2016

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Baseworld 2016 no fue una locura en cuanto a novedades; tampoco en las marcas del grupo Swatch. Pero las que hubo fueron interesantes, como este Longines Railroad que vamos a ver. Es una reedición de un modelo ya existente y, como casi siempre ocurre con Longines, es todo un acierto.

 

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El nombre de Longines Railroad tiene un trasfondo histórico muy relevante, porque no es difícil imaginar la importancia de los relojes en el mundo de los ferrocarriles. Cuando la red de trenes se expande a lo largo y ancho del globo se puso de manifiesto que saber la hora exacta era imprescindible, porque los horarios mal ajustados significaban, casi indefectiblemente, un accidente. El 18 de abril de 1891 en Kipton, Ohio, un diferencia de cuatro minutos entre los relojes de los conductores tuvo como resultado un accidente en el que murieron 11 personas. Esta tragedia llevó a las autoridades a la creación de un estándar para los relojes usados por el personal ferroviario relevante.

Los criterios que se debían cumplir eran sin duda exigentes, como corresponde a la magnitud del peligro que se quería evitar:

Tener una esfera abierta, sin ningún elemento que impidiera la correcta lectura de la hora. El tamaño tenía que ser de 44,86 mm o de 43,18 mm.

– Esfera blanca, manecillas negras, numerales arábigos.

– Corona a las 12 horas.

– Tener un mínimo de 17 rubíes, doble rodillo, rueda de escape de acero y regulador micrométrico.

– Estar ajustado al menos en 5 posiciones.

– Compensación de temperatura de 34 a 100 grados Fahrenheit (1-38 grados Celsius).

– Variación máxima de +/- 30 segundos a la semana.

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Lógicamente estas especificaciones se aplicaban a relojes de bolsillo, que eran los que había entonces, y no fueron adoptadas por todo el mundo, pero todos los países sí que implementaron sus propias medidas. Después, con la aparición de los relojes de de pulsera, se siguió aplicando la normativa. De ahí que en los relojes apareciera la abreviatura R. R., que indicaba que habían sido aprobados para funcionar en el ferrocarril.

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Ahora carece de importancia, claro, porque todo el tráfico ferroviario está computarizado y controlado por satélites y GPS, pero hasta el último tercio del siglo pasado toda la ingente labor de coordinación se basaba en los relojes. En 1966 apareció un Longines Railroad que cumplía con los criterios establecidos. Es éste:

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El nuevo Longines Railroad presentado en Baselworld 2016 es prácticamente idéntico al anterior, pero con unos cambios para ponerlo en sintonía con estos tiempos. En primer lugar la caja de acero tiene 40 mm de diámetro, no 35 como en el modelo original. Como el calibre, del que hablaremos luego, es muy delgado, la altura de la caja no llega a los 10 mm, por lo que el reloj resulta perfecto para llevarlo con ropa formal. A ello ayuda el que toda la superficie de la caja esté pulida, lo que lo aleja de la idea de reloj-instrumento y lo acerca al trabajo de oficina.

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La esfera tiene un color blanco roto sobre la que se han pintado las 24 horas, como es preceptivo. El cero en vez de las 12 tiene todo el sentido porque en el horario militar de 24 horas la media noche son las cero horas. Las agujas negras tienen el tamaño original. La de las horas es deliberadamente corta para que pueda señalarlas todas, de las cero a las 12 y de las doce a las 24. Además Longines se ha resistido a la tentación de añadir una ventana de fecha, lo que es muy de agradecer porque así la esfera queda perfectamente equilibrada. La única pega que le pongo es haber incluido la palabra Automatic, una manía habitual de las marcas. Como si el que paga por un reloj se le olvidara de repente que su reloj no necesita que le den cuerda.

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Como el calibre es automático ya no tiene el nombre 280, sino 888. Supongo que la denominación tiene toda la intención porque Longines es muy popular en Asia y allí el 8 es un número de la suerte. Así que 888 es para ellos como para nosotros el 777. Longines no crea movimientos propios sino que usa los que ya tiene ETA, pero en este caso el 888 se ha desarrollado en exclusiva para Longines y sólo ella lo usa, lo que añade exclusividad. Es por ejemplo el que usa en el Heritage 1969 que vimos aquí. Su verdadero nombre es ETA A31.L01 y es un variación del 2892-2, uno de los mejores calibres de ETA que hemos visto usar por marcas como Breitling o IWC. Para el 888 se le ha bajado las alternacias de 28.000 a 25.000 de manera que llegue a las 64 horas de reserva de marcha. En este caso, sin embargo, no puede ver porque Longines lo ha tapado con un grabado de un tren de vapor, como se solía hacer en los antiguos relojes de ferrocarril.

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Como ya he dicho el reloj queda estupendamente en la muñeca. Algo tiene Longines creando sus relojes -especialmente los de la colección Heritage- que siempre acierta, y este RailRoad no es una excepción: en cuanto te lo pones te enamora. El reloj ya está disponible en las tiendas y su precio es de 1.580 euros. Desde luego hay muchos relojes mecánicos por mucho menos dinero, pero pocos combinan una presencia con tanto encanto y tal equilibrio entre lo contemporáneo y lo retro. Más información en Longines.es.

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Nuevo Bulova Curv: el primer cronógrafo curvo. Fotos en vivo y precios

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Bulova ha aterrizado en España de la mano de Citytime con dos colecciones de hombre y una de mujer (por ahora). Hoy vamos a ver el Bulova Curv, el primer reloj del mundo en que tanto la caja como la esfera y como el movimiento son curvos. Además el calibre es un cuarzo de alta frecuencia, uno de los mejores del mercado.

 

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La gama Bulova Curv es el último hito de una casa que tiene una larga historia. El checo Joseph Bulova fundó la Bulova Watch Company en 1875 tras emigrar a Nueva York, si bien la fabricación se hacía en Biel (Suiza). Su gran hito fue el Accutron, el primer reloj electrónico de muñeca en el que un diapasón (que es el símbolo de la empresa) de 360 hercios controlaba la exactitud y que se movía gracias a un circuito transistor electrónico. El reloj tenía una variación de 2 segundos al día, lo que le consiguió el certificado de reloj de ferrocarril. Se lanzó en octubre de 1960 y fue un enorme éxito para Bulova hasta que en 1969 Seiko lanzó el Astron, con su movimiento de cuarzo. El Astron tenía una exactitud de 15 segundos al mes y era más barato de fabricar. Al final el Accutron se dejó de vender en 1977, pero para entonces se habían vendido más de 4 millones. El 10 de enero de 2008 Citizen compró la empresa por 250 millones de dólares.

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En 2010 Bulova presentó el Precisionist, un nuevo tipo de cuarzo que un cristal de mayor frecuencia ( 262 hercios, 8 veces más que que el estándar industrial de 32 hercios), una variación de +/- 10 segundos al año y una manecilla de segundero con barrido, en vez del habitual salto cada segundo. Además el barrido es el más suave porque funciona a 16 saltos por segundo en vez de los 10 de un reloj de 36.000 alternancias a la hora, y desde luego que los 8 saltos por segundo de un reloj automático de 4 hercios. Ese mismo movimiento es el que mueve a los Bulova Curv.

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Rara vez se puede ver el movimiento de cuarzo de un reloj, porque es tan atractivo como ver el interior de una radio portátil (además de más caro porque hace falta incluir un cristal). Sin embargo, uno de los modelos Accutron más celebrados de Bulova precisamente hacía eso: dejar la circuitería al aire. En realidad fue producto de la casualidad, porque Bulova produjo relojes que tenían la esfera calada para que sirvieran de expositor en las joyerías. Pero la gente al verlo en los escaparates entraba a pedir ese modelo inexistente, hasta que Bulova lo hizo realidad. Pues bien, en el Bulova Curv de titanio se ha hecho lo mismo: la esfera está un tanto esqueletada para que se vea parte del movimiento, y en la trasera se ha incluido un cristal de zafiro que deja al aire una placa que Bulova se ha esforzado en hacer mucho más atractiva de lo que uno pensaría a primera vista. Sin embargo, para no penalizar los precios, esta opción sólo aparece en los modelos de titanio.

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Este modelo de titanio tiene además unas asas también esqueletadas (como las que vimos en los Porsche Design, aquí) que aligeran la presencia del reloj. Precisamente este modelo de titanio tiene un diámetro un milímetro mayor que sus hermanos de colección, todos de 43 mm. La altura es también unas décimas mayor: 10,1 frente a 9,7 mm. Pero por supuesto todos los modelos (12 en total) presentan la característica que los hace únicos: todo es curvo.

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La curva hace que cualquiera de los modelos sean sorprendentemente cómodos de llevar, porque se adaptan perfectamente a la muñeca. Yo animo a probarlos en algún punto de venta porque es increíble cómo caen sobre el brazo. Y como la altura no es en absoluto excesiva los relojes pueden valer también para muñecas algo más pequeñas e incluso de mujer. La única pega que le pongo a la caja es que la hermeticidad está garantizada sólo hasta los 30 metros. Cien metros hubiera sido lo ideal.

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Aunque las esferas varían en su decoración, todas tienen la misma estructura y disposición. Lo más llamativo es la ausencia de manecilla de segundero para la hora; ni central ni en subesfera, porque los tres registros están dedicados al cronógrafo. A las 6 horas se pone en marcha la trotadora del crono, mientras que a las tres se anota la primera hora y a las 9 hasta 12 horas. Es una decisión plausible, pero viendo funcionar la aguja del crono, tan suave, se echa de menos. Ojalá en las siguientes versiones podamos tener un pequeño segundero en una de las subesferas.

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Los tres registros están bien remarcados por biseles, mientras que la ausencia de ventana de fecha mantiene la integridad visual, evitando romper el equilibrio de una esfera que resulta equilibrada y elegante. En mucho de los modelos las manecillas están esqueletadas, en cuyo caso están satinadas para mejorar la lectura. En todos los modelos la punta de las espadas están tratadas con material luminiscente.

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Las distintas combinaciones de colores y manecillas dan un aspecto distinto a los relojes, que pasan de ser claramente deportivos a más de vestir, aunque nunca dejan de ser relojes de aspecto muy dinámico. Lo que está asegurado es que siempre haya un modelo que cuadre con la personalidad de cada uno. En eso Bulova ha sido muy inteligente, lanzando muchas versiones y con diversas configuraciones para la muñeca, todas personalizadas: correa de cocodrilo, de caucho o brazalete de acero.

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La variedad de materiales también tiene reflejo en los precios: comienzan en 645 euros para la caja de acero con esfera gris y correa de cocodrilo, 745 euros para la versión de acero y esfera azulo 975 euros para la caja de titanio y detalles en oro rosa. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Bulova.es

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Calidad y Precio: Certina DS Podium Chronograph

 

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Certina hace tiempo que decidió centrarse fundamentalmente en los relojes de cuarzo, lo que supone una ventaja competitiva en el mercado: gracias al respaldo del grupo Swatch puede ofrecer productos muy completos y bien realizados a buen precio. Ese es el caso de los Certina DS Podium Chronograph  que vamos a ver.

 

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Traer a estos Certina DS Podium Chronograph  a Horas y Minutos no es porque Certina haya abandonado completamente los relojes automáticos, porque siguen estando en su cartera de productos. Más aún, no creo que vaya a hacerlo porque la historia de la marca le obliga a mantenerlos, además de que algunos de esos relojes son muy apreciados por su excelente relación calidad/precio (hemos visto un ejemplo histórico aquí y otro aquí en versión cronógrafo). Pero los relojes de cuarzo significan el grueso de sus ventas y por eso les dedica muchos esfuerzos. El mundo del cuarzo tiene sin duda ventajas pero también inconvenientes: la construcción de cuarzos está estandarizada y es muy barata, al tiempo que el servicio técnico no es tan importante porque en la mayoría de los casos las intervenciones van a ser para cambiar la pila. Pero sin embargo te metes en la lucha de un mercado mucho más anónimo en el que es difícil destacar.

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Caja de acero con recubrimiento de PVD negro

En esto, como decía al principio, Certina tiene una clara ventaja al pertenecer al grupo Swatch. El grupo es especialista en ofrecer mucho por tu dinero, lo que en Certina se nota especialmente en la calidad de las materiales y en particular de las cajas, siempre bien realizadas y con unos acabados muy buenos. Siendo una marca que aspira a llegar al gran público, ofrece hasta siete versiones del Certina DS Podium Chronograph, todas -salvo una- basadas en el acero, así que seguro que se puede encontrar una para cada gusto.

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Caja de acero

Las cajas tienen 41 mm de diámetro y son herméticas hasta 100 metros, como debe ser. La sensación visual es mayor porque los elementos dentro de la esfera son grandes y agrandan las dimensiones, pero al cabo siguen siendo sólo 41 milímetros y el reloj se lleva muy bien en la muñeca. A ello contribuye el tamaño de los pulsadores, que tienen la medida justa para no incomodar el movimiento de la mano. Todas las versiones tienen la caja y las asas satinadas, pero en las de acero el bisel -que integra el taquímetro- está pulido. El acero, por cierto, es el 316L, conocido por ser hipoalergénico.

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Caja de titanio

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Como decía dentro de la esfera todo es grande. Los índices y numerales son aplicados, lo que aumenta la sensación de calidad. Están todos pulidos, pero yo creo que hubiera estado mejor satinados porque, tal cual son, la incidencia de la luz sobre ellos hace que no siempre se lean perfectamente. Tampoco es un problema mayor porque las grandes agujas de espada señalan bien el camino, mientra que para la oscuridad tanto ellas como los puntos sobre las horas están impregnados con SuperLuminova.

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El reloj presenta un gran pequeño segundero a las 6 horas, un contador de 30 minutos a las 10 y un registro de décima de segundo a las 2 horas. Este contador funciona en tiempo real durante el primer minuto y después se para, ahorrando así energía. Cuando se detiene el cronógrafo la manecilla automáticamente señala la décima de segundo que corresponde a esa medición. Por último, a las 4 aparece una ventanilla de fecha, realizada con mucho más detalle del que se espera en un reloj de este rango de precios.

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Las esferas pueden ser blancas, negras, azules o, como en la versión de titanio, de un color pizarra muy elegante. De hecho para mí la versión más interesante es la de titanio, porque sin perder el carácter deportivo tiene una apariencia más distinguida y se beneficia de la ligereza del titanio: el reloj es casi una pluma en la muñeca.

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¿Y qué es exactamente ese sistema PreciDrive que lleva dentro el Certina DS Podium Chronograph? Aunque para el común de los mortales un reloj de cuarzo es simplemente “un reloj de pila” sin que se pueda distinguir entre uno u otro, para los que estamos dentro de este mundillo apasionante sabemos que hay cuarzos y cuarzos, y algunos son desarrollos absolutamente encomiables. El PreciDrive fue un desarrollo de Certina con ETA para conseguir un cuarzo con las especificaciones exigidas por el laboratorio COSC de cronometría, si bien no tiene el sello porque es muy caro pasar el test, y no compensa en un reloj de este tipo.

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Esa precisión se alcanza gracias a la termo-compensación, que controla y compensa los impulsos de acuerdo con los cambios en la temperatura ambiente. Además, gracias al sistema de seguridad DS de Certina la humedad no afecta al movimiento. Integra un microcontrolador que puede gobernar varios registros a la vez gracias a su memoria flash integrada, y consigue que la velocidad de la manecilla sea de hasta 200 saltos por segundo en cualquier dirección. Sin embargo este aumento de velocidad no tiene efecto sobre el consumo; incluso, curiosamente, éste se ve reducido considerablemente a alta velocidad. Todo ello redunda en unas diferencias de +/- 10 segundos al año, lo que sitúa al PreciDrive en el podio de los grandes movimientos de cuarzo. Por supuesto el calibre no se ve: está tapado por un fondo roscado con la tortuga de Certina, muy bien grabada.

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Los Certina DS Podium Chronograph se pueden conseguir con correa de piel de becerro o con un brazalete especialmente bien realizado, mezclando partes pulidas y satinadas. Todos los modelos se cierran con hebillas plegables. Una vez más, la versión de titanio resalta por encima de todas en su acabado y su tacto en la muñeca.

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Todos los Certina DS Podium Chronograph están ya disponibles en las tiendas, con precios que varían según su configuración. Así, la versión con esfera pizarra y correa de cuero cuesta 470 euros. La versión con brazalete de acero y esfera azul (también hay una versión con esfera negra), tiene un precio de 495 euros. La versión de acero con recubrimiento PVD negro cuesta 525 euros. Por último, la versión de titanio tiene un precio de 655 euros. Más información en Certina.es.

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Pre-SIHH 2017: Montblanc 1858 Collection Bronce

 

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Volvemos a presentar más novedades pre-SIHH 2017, pero esta vez como más nos gustan: con fotos en vivo de los relojes, que es como más se disfrutan. En este caso es la nueva Montblanc 1858 Collection Bronce, que trae a su familia más vintage un material que también lo es y que en estos últimos tiempos ha vuelto a cobrar carta de naturaleza: el bronce. Vamos a ver los tres modelos, sus características y precios.

 

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MONTBLANC 1858 CHRONOGRAPH TACHYMETER LIMITED EDITION

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Sin lugar a dudas el más importante de los tres relojes que por ahora componen esta nueva colección Montblanc 1858 Collection Bronce es el cronógrafo monopulsante, gracias a su maravilloso calibre Minerva. Todo el que haya seguido a Montblanc en estos últimos años (y quien se llame a sí mismo “aficionado a la relojería” sin duda lo ha hecho, por su propio bien), sabe lo mucho y muy bien que está jugando en la primera división del mercado relojero, y lo importante que fue la decisión de Jérôme Lambert de poner a trabajar juntos a la sede de Le Locle con la de Villeret (donde se encuentra Minerva). El 1858 Chronograph Tachymeter es un hijo directo de esta colaboración, de los que hemos conocido dos ejemplares anteriores: el primero lo vimos en 2105 (y analizamos en detalle aquí). El segundo, en azul, se presentó este año en el SIHH, y ahora llega la versión de bronce.

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1858 Chronograph Tachymeter Limited Edition

El reloj está basado en un antiguo cronógrafo monopulsante de Minerva, y sobre él se ha construido el nuevo calibre MB16.29 (basado en el calibre de bolsillo 17.29), que es una maravilla de contemplar porque reúne todas las exquisiteces que se esperan de un calibre de la casa de la diosa. Tiene un diámetro de 38,4 mm, por lo que no es de extrañar que la caja tenga 44: hay que dejar espacio suficiente a esta fiera relojera. Integra el puente asimétrico que Minerva patentó en sus primeros años, así como las fluviales curvas del embrague y los brazos del cronógrafo, uno de los cuales acaba en punta de lanza -otro de los símbolos históricos de la manufactura-, y llevan a la rueda de 5 pilares.

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El volante se mueve a unas tranquilas 18.000 alternancias a la hora (2,5 hercios), lo que permite disfrutar de la respiración del espiral y del movimiento del tren de ruedas. La platina está realizada en alpaca chapada en oro rojo (4N) con perlado en ambos lados, mientras que la decoración de los puentes, también de alpaca chapada en oro, es de Côtes de Genève. Por su parte los engranajes son dorados, con brazos facetados y superficies de diamante pulido. Todo ello visible gracias al zafiro posterior. El metal que lo rodea, por cierto, no es bronce para evitar problemas de alergia, sinto de titanio coloreado. La estanqueidad es de tan solo 30 metros, pero nadie en su sano juicio querría meterse con este reloj en el agua.

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La caja y el bisel del por ahora único cronógrafo en la Montblanc 1858 Collection Bronce tiene todo el conjunto satinado menos la sección vertical del bisel, con una corona en forma de cebolla que incluye el pulsador del puesta en marcha, paro y reseteo del crono con el logotipo en relieve. El cristal de zafiro abombado, muy de época, hace que la altura total del reloj se eleve a unos perfectamente llevables 13,15 mm.

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A juego con la caja, la esfera es de color champán, lo que termina por rematar el aspecto furiosamente vintage del reloj. Además, al ser decoración rayos de sol la gama colores varía con el movimiento, haciéndola aún más atractiva. Del contraste se encargan las manecillas tipo catedral chapadas en oro rojo de 18 quilates, rellenas de SuperLuminova beige, al igual que los numerales (aunque en realidad el brillo es el verde tradicional).

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A las 3 horas aparece el registro de 30 minutos del cronógrafo, mientras que a la izquierda encontramos el pequeño segundero. El toque de color lo proporcionan la punta de la trotadora del crono y los números 60 y 30, todos en rojo. Por último la esfera está rodeada en el exterior por una escala taquimétrica, que ejerce de singular minutería de ferrocarril.

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El reloj queda particularmente bien en la muñeca porque la ligereza de sus tonos no le hace parecer grande y además está muy bien construido, de manera que se asienta muy bien sobre el pulso. Se cierra con una correa de aligátor color cognac creada por la Peletería Montblanc y una hebilla chapada en bronce satinado.

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El 1858 Chronograph Tachymeter es una edición limitada a 100 unidades que imagino ya estarán todas reservadas, por lo que será muy difícil ver alguna fuera del Salón de Ginebra. Su precio es de 27.500 euros que, francamente, me parece un chollo para un reloj así.

MONTBLANC 1858 AUTOMATIC DUAL TIME

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El segundo reloj en importancia dentro de la Montblanc 1858 Collection Bronce es el 1858 Automatic Dual Time. Es un reloj que mezcla un calibre  automático base (Sellita SW 300, de 4 hercios y 42 horas de reserva de marcha) con una complicación creada en la propia Montblanc y que hace muy sencillo usar la función GMT. La manecilla de GMT permanece escondida bajo la de las horas hasta que llega el momento de utilizarla. Mediante la corona se hace un ajuste rápido de la hora en destino porque la aguja de las horas va saltando en incrementos o decrementos de una hora. Pero durante el tiempo de ajuste ni el segundero ni el minutero se detienen, por lo que no se pierde exactitud en la medida del tiempo.

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Además la ventanilla de fecha se mueve en conjunción con la hora de destino, mientras que el indicador de día/noche, justo debajo del logotipo de la casa funciona con la hora de origen. De esta forma sabes si en casa es de día o de noche, evitando sobresaltos por una llamada a horas intempestivas. La manecilla de la hora local está esqueletada para ser lo más discreta posbile, pero Montblanc ha tenido el detalle de pintar la punta con SuperLuminova para poder leerla por la noche.

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La caja también es de 44 mm de diámetro, lo que hace que la ventanilla de fecha quede muy hacia el centro (porque el calibre tiene sólo 25,60 mm de diámetro y se pierde en una caja tan grande). Pero está bien disimulada porque se recoge dentro de la esfera del pequeño segundero y además es del mismo negro que el resto del dial. En este caso sólo el bisel es de bronce, mientras que la carrura es de acero satinado. La hermeticidad es de 30 metros.

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Esta complicación ya la habíamos visto en el Heritage Chronométrie Dual Time (lo vimos en vídeo aquí), pero yo creo que  este 1858 Automatic Dual Time es más atractivo. Al igual que sus dos hermanos de colección el reloj lleva una correa color cognac, pero en este caso de piel de becerro y hebilla de acero satinado. Su precio es de 4.990 euros.

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MONTBLANC 1858 AUTOMATIC

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El último miembro de la Montblanc 1858 Collection Bronce es este 1858 Automatic, que comparte la misma construcción (carrura de acero y bisel de bronce) y diámetro (44 mm) que el Dual Time. También tiene la misma esfera -salvo las complicaciones, claro-. Es llamativo que este reloj, aún usando el calibre automático Sellita SW260-1, que incluye segundero, prescinda de él. Yo creo que tener un segundero central le habría venido muy bien, porque de esta manera la esfera queda demasiado estática, y es más difícil de vender. Eso sí, la trasera del reloj está muy bien decorada, con el edificio de Minerva grabado sobre el acero.

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Y como también es el más delgado (11,10 mm) es el que mejor se puede enfrentar a las situaciones formales sin pelearse con los puños de la camisa. Y en la oscuridad sigue siendo igual de atractivo que sus hermanos más complicados.

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También se beneficia de la correa vintage de piel color marrón y la hebilla de ardillón en acero, haciendo de este reloj -si obviamos la ausencia del segundero- una pieza atractiva y fácil de combinar.El precio del reloj es de 3.490 euros.

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Esperemos a ver qué más novedades nos presenta Montblanc en el SIHH que, a la vista de este aperitivo, seguro que no defrauda. Como siempre. Más información en Montblanc.es

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En la muñeca: Hublot Classic Fusion Blue King Gold

 

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Cuando Hublot introdujo el Big Bang en 2004 cambió la historia de la marca de manera radical. Desde entonces ha producido una completamente inabarcable gama de variaciones, pero también ha mantenido una colección, la Classic Fusion, que le une con su pasado. El resultado es una elegante gama de relojes de vestir de la que vamos a ver uno de sus más llamativos representantes: el Hublot Classic Fusion Blue King Gold, con fotos en vivo y precio.

 

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Antes de hablar de este Hublot Classic Fusion Blue King Gold creo que es bueno saber un poco de su historia. Hublot se fundó en 1980 y su nombre significa en francés “portilla”, es decir, la ventana típica de los barcos. Con estos dos datos y leyendo la historia del Nautilus de Patek Philippe (que resumí en este artículo) se puede imaginar cuál es el origen -nunca negado, rara vez confirmado y menos aún divulgado- de la caja de los Hublot. Pero Hublot supo dotarla de una personalidad propia, especialmente cuando fue más lejos que nadie en su propuesta de reloj deportivo de lujo: Carlo Crocco, fundador de la casa, presentó su primer reloj con una caja de oro pero con correa de caucho natural. Fue tan definitorio de su estilo que a día de hoy la correa de caucho está disponible para todos los modelos de Hublot.

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La aparición del  Big Bang en 2005 redefinió la marca hasta el punto de que parece que Hublot sólo hace ese reloj,  pero el lanzamiento de la colección Classic Fusion en 2010 fue excelentemente bien recibida por el mercado porque introduce un hermano menos musculado y más elegante que el Big Bang. No hay nada comercialmente viable que se escape al ojo de Jean-Claude Biver, uno de los grandes nombres de la relojería actual, y por ello la colección Classic Fusion se expande a buena velocidad, con varios modelos nuevos todos los años.

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Este Hublot Classic Fusion Blue King Gold es, sencillamente, precioso, arrebatador. La caja de 45 mm está realizada en lo que la manufactura llama King Gold, que es en realidad un oro rojo en el que se ha aumentado la cantidad de cobre para hacerlo más intenso, y de paso añaden platino para estabilizar el oro para evitar la oxidación natural del cobre, que podría modificar el color del conjunto. Mezcla un satinado perfecto de las superficies frontales con el igualmente perfecto pulido de los cantos y los laterales. Como los tornillos del bisel están perfectamente alineados el resultado es enormemente seductor, a lo que contribuye, y no poco, las inserciones azules bajo el bisel, que dan continuidad estética al conjunto a la vez que contraste.

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La elegancia sigue en la esfera, con un azul marino que, al estar pintado en rayos de sol, presenta infinitos matices al mover la muñeca. El reloj refuerza su espíritu clásico con los índices facetados tipo baguette y las manecillas con forma de espada, también facetadas para mejorar la lectura. Es verdad que la aguja de las horas se habría beneficiado de una longitud mayor, pero como el reloj no está pensado para la lectura en la oscuridad porque no tiene pigmentos luminiscentes, no supone ningún problema. Afortunadamente la ventana de fecha tiene el mismo color que la esfera, por lo que no sólo se lee bien sino que no resulta disruptiva.

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Por dentro del Hublot Classic Fusion Blue King Gold se mueve el calibre automático HUB1112, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y una discreta reserva de marcha de 42 horas (recordemos que este movimiento es una copia del ETA 2892). Sin embargo Hublot lo ha modificado para que la fecha quede bien ubicada en relojes de este tamaño, lo que le viene de perlas al reloj. Además lo ha decorado hasta conseguir que un movimiento de estética simplona resulte atractivo, especialmente gracias al rotor personalizado. El conjunto es visible gracias al zafiro posterior. Como el calibre es tan pequeño comparado con el diámetro de la caja (sólo tiene 25,60 mm de diámetro), en el reverso se ve mucho oro, lo que incide directamente en el mayor precio de la pieza.

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Si no hubiera dicho que el reloj mide 45 mm de diámetro hubiera sido difícil apostar por su tamaño sólo viendo las fotos, ¿verdad? La delgadez del reloj y su buen diseño hacen que el reloj se ajuste muy bien a la muñeca, que inmediatamente se siente cómoda llevándolo encima sin que se pelee con los puños de las camisas. Se ata gracias a una correa de aligátor con una contundente hebilla plegable del mismo material de la caja.

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Aunque es un reloj aparecido en 2015, el Hublot Classic Fusion Blue King Gold va a tener una larga vigencia, porque es precioso y atemporal. Hublot lo presenta en cuatro tamaños -33, 38, 42 y éste de 45 mm- y dos metales (King Gold y titanio). La versión que acabamos de ver y que estaría encantado de poseer tiene un precio de 24.000 Euros, y está disponible en las tiendas. Más información en Hublot.es.

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En la muñeca: Glashütte Original Senator Moon Phase Skeletonized Edition

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A punto de comenzar la campaña de Navidad Glashütte Original nos ha sorprendido con un lanzamiento inesperado que celebra su maestría relojera: el Senator Moon Phase Skeletonized Edition en oro blanco, del que vamos a ver características técnicas, fotos en vivo y precio.

 

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Los seguidores de Glashütte Original reconocerán inmediatamente este Senator Moon Phase Skeletonized Edition porque su primera aparición fue en 2012 con traje de oro rosa, en una tirada limitada a 100 unidades. Pero los realmente devotos sabrán también que el modelo original no lo era del todo, ya que está basado en el 1845 Classic Up/Down with Moon Phase, un modelo pre-Swatch que la Glashütte Original actual modificó notablemente; y eso sin contar con la esqueletización.

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1845 Classic Up/Down with Moon Phase

Viendo estas fotos te haces una idea del enorme trabajo realizado por la manufactura, especialmente en lo que concierne al calibre. Porque el movimiento del Senator Moon Phase Skeletonized Edition, el 49-13, no es sino el resultado de vaciar y decorar el 49-03.  Esqueletar un movimiento no es sólo un trabajo de saber dónde abrir cuantos más huecos mejor; también significa calcular qué quitar y qué dejar para no comprometer la estabilidad del calibre y su regularidad. Una vez asegurado esto, los artesanos relojeros de G O se han dado un verdadero festín decorativo.

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La caja del Senator Moon Phase Skeletonized Edition ha crecido de los 38 mm de la original del 1845 Classic Up/Down hasta los mucho más actuales 42 mm. Sin embargo sus formas redondas son muy clásicas, sobre todo por la forma del bisel.

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Como el diámetro del calibre es de 35 mm (que de por sí no es pequeño), las funciones del reloj -pequeño segundero, reserva de marcha a las 2 y fase lunar a las 10:30- se quedan más bien hacia el centro del reloj. Pero esto, que normalmente es un defecto que los aficionados no dejamos de señalar,  en este reloj tiene un efecto beneficioso.

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Uno de los problemas de las esferas caladas es la pérdida de legibilidad. Las agujas luchan entre en un mar de trozos de metal más o menos decorados y más o brillantes, lo que distrae la mirada y hace que la lectura no sea fácil; especialmente si no quieres poner unos mazacotes por agujas. Las de este reloj son especialmente estilizadas y, aunque son de ese acero azulado tan bonito de Glashütte Original, siguen teniendo que campear con el mismo problema.

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Sin embargo, como el diámetro del reloj ha crecido la casa ha podido crear un borde exterior de la esfera galvanizada en la que acoge numerales romanos resguardados bajo una minutería de ferrocarril. Como la manecilla de los minutos tiene una longitud perfecta (la de las horas se hubiera beneficiado de un poquito más de metal), la lectura de la hora mejora dramáticamente. La misma técnica de añadir masa de esfera -o, por mejor decir, de no quitársela- se ha utilizado en el pequeño segundero y en las dos complicaciones añadidas. El resultado no es sólo una lograda funcionalidad; es además una cara muy armónica y muy agradable de ver, a lo que contribuye y no poco el precioso color plateado que tiene el dial.

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Recuerda que para saber todos los procesos que se llevan a cabo para crear éste y los demás relojes de Glashütte Original lo mejor es leer los extensos reportajes sobre mi visita a la manufactura. Se pueden encontrar aquí y aquí.

 

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Como es habitual en la industria relojera, alemana o suiza, las complicaciones llevan nombre. Así, la preciosa fase lunar se acompaña de un texto que dice que eso es, en efecto, la fase lunar. También te indica que cuando la manecilla de la reserva de marcha está arriba es que está cargada, y que cuando está abajo está agotada. Todo ello por si acaso por si alguna vez se te olvida qué tiene y cómo funciona tu reloj, y todo ello en alemán. Sin embargo a las seis aparece el texto “Made in Germany” en vez de “Hergestellt in Deutschland”. En fin, pecados veniales que desde luego no harían que dejara de usar el reloj.

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El decorador no ha dejado un milímetro del reloj sin decorar. En el reverso destacan las ruedas de carga y su decoración en contraste con las profusas volutas grabadas a mano de lo que queda de platinas y puentes. Además, como todo producto sajón que se precie de tal, se pueden ver los tornillos azulados y chatones de oro. Al placer de admirarlo -que puede llevar horas- contribuye eficazmente un cristal de zafiro bien tratado con antirreflejos.

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Dadas sus formas el reloj se lleva muy bien en la muñeca, y seguro que queda estupendo en ocasiones formales; una opera, por ejemplo. Lo que no quita, claro, que llevarlo también a la oficina sea también un placer. Al contrario que la versión de oro rosa, este Senator Moon Phase Skeletonized Edition no es una edición limitada, pero sólo está disponible en las boutiques de la marca (en España hay una en Madrid). Su precio es de 40.200 euros. No es para todos los bolsillos, está claro. Pero no dejo de recordar lo que dijo Karl-Heinz Pfeifer, el presidente pre-Swatch de la compañía: “Construimos relojes alemanes. ¿Qué significa eso? Precisión. Fiabilidad. Funcionalidad. Baratos no. Los productos alemanes nunca son baratos. Pero siempre tienen tres atributos: funcionan, funcionan, funcionan”. Más información en GlashutteOriginal.com.

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En la muñeca: Bell & Ross BR 126 Officer Brown

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Bell & Ross ha lanzado una versión de sus BR 126 que ha pasado más o menos desapercibida, o por lo menos no ha sido publicitada como las otras novedades de la marca. Y, sin embargo, para mí es el objeto de deseo de este año: el precioso BR 126 Officer Brown que vamos a ver en vídeo y con fotografías exclusivas, además de su precio.

 

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En primer lugar hay que poner en perspectiva al BR 126 Officer Brown. Como ya saben los que siguen a Bell & Ross y a Horas y Minutos, además de su forma icónica cuadrada de los BR 01 -cuya versión más llamativa de este año ha sido el BR 01 Burning Skull que vimos en esta entrada con fotos en vivo-  Bell & Ross tiene una línea muy completa de relojes de caja redonda. La inspiración es siempre vintage, ya sea de la Primera Guerra Mundial (éste ha sido el último que hemos visto en vídeo), la segunda o, como en el caso que nos ocupa, con aire entre los años 40 y 60 del siglo pasado (como éste). Dado el éxito de sus relojes redondos Bell & Ross siempre lanza varios modelos por temporada. Este año ya hemos visto los Aéronavale, con sus esferas azul marino, y ahora le toca el turno a este BR 126 Officer Brown, que es singular por varios motivos.

El BR 126 Officer Brown comparte la misma caja de acero pulido que sus compañeros de colección, pero esta vez tiene 41 mm de diámetro. Es una medida prácticamente universal, pero hay que tener en cuenta que las asas son rectas, por lo que la caída de la correa comienza más lejos de la caja que en otros modelos. Esto puede suponer un problema en muñecas más pequeñas, pero en general el reloj no va a dar problemas de acomodo.

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Otra característica de esta colección es el cristal con forma de domo que se levanta de forma notoria sobre el bisel, pero una vez más y con muy buen criterio Bell & Ross utiliza para su construcción el zafiro, no los cristales minerales de Hesalite. Así el reloj mantiene su aire retro pero a salvo de los frustrantes arañazos, a los que los cristales minerales tienen particular apego. Los pulsadores del cronógrafo son de pistón, una vez más en línea con el estilo de la época.

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¿Qué hace entonces diferente a este BR 126 Officer Brown? La esfera. En primer lugar, claro, el color, un chocolate que le sienta estupendamente. No es la primera vez que Bell & Ross utiliza el marrón: unos párrafos más arriba hablaba del WW 1 Edición Limitada, donde lo mezclaba con una apertura sobre el movimiento y numerales de época. Y dentro de la colección Vintage BR hace unos años los modelos Falcon también presentaron ese tinte. Pero a ninguno le queda como al modelo que ahora vemos.

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A las 3 horas aparece la subesfera del pequeño segundero y a las 9 el contador de 30 minutos del cronógrafo. Para que la lectura sea perfecta las dos subesferas tienen un tono plateado con decoración circular, de manera que la lectura sea impecable. Como siempre en Bell & Ross, por otra parte. Sin embargo la esfera carece de numerales, salvo en el contador del cronógrafo. Esto, salvo que yo esté equivocado, es la primera vez que ocurre en la colección Vintage, en la que al menos aparece el número 12 que en este caso se ha sustituido por un índice de bastón doble. Pero es que además el pequeño segundero tampoco tiene ningún numeral, y esto también es único en la colección.

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El resultado es un cronógrafo muy elegante, con un aire atemporal que se reafirma por el uso de los índices de bastón metálicos y sus manecillas de longitud perfecta, que además están recubiertas de SuperLuminova. Como es tradicional en Bell & Ross el Officer Brown incluye una ventana de fecha circular, pero como también es tradición en la casa, y que muchas otras marcas de su segmento de precio deberían imitar, el color de la ventana es el mismo que el de la esfera, así que encaja muy bien.

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El  BR 126 Officer Brown es estanco hasta 100 metros, lo que es de agradecer. No es un reloj que te compras para llevártelo a la playa, pero si le cambias la correa sin duda te hace un buen servicio dentro del agua, si tal es tu deseo.  A pesar de esa hermeticidad el reloj trae un cristal de zafiro en el fondo para ver el movimiento. Es el BR.Cal-301, es decir, un ETA 2894-2. Es por supuesto automático, se mueve a una frecuencia de 4 hercios y está razonablemente bien decorado, con perlado en los puentes y rotor con Côtes de Genéve y el nombre de la marca grabado.

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Como ya he dicho antes el reloj se lleva muy bien, se ata perfectamente a la muñeca gracias a su correa de aligátor y da gusto mirarlo. Al haber minimizado el diseño, quitando los numerales, también se rebaja el carácter más informal de estos relojes, porque es precisamente los grandes numerales los que los separan de ser relojes de vestir. El BR 126 Officer Brown puede cumplir perfectamente como reloj de vestir puros porque, aunque la parte de cronógrafo sea ineludible, su sobriedad y el atractivo efecto del marrón lo convierten en un perfecto compañero de reuniones de trabajo. Más aún, seguro que alguien va a preguntar por él. Y qué mayor placer que ser preguntado por tu reloj, ¿verdad?

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El Bell & Ross BR 126 Officer Brown es una edición limitada a 500 unidades. Su precio es de 3.800 euros,  no más caro que otros modelos de la misma colección pero con la exclusividad añadida que da el ser una colección limitada. Se puede adquirir en la tienda electrónica de la marca o en las tiendas físicas que la distribuyen. Se me ocurre que Bell & Ross podría hacer una versión GMT en la que la subesfera del cronógrafo fuese la de 24 horas. O simplemente una versión con pequeño segundero a las 9, aunque con la subesfera en marrón. Veremos que nuevos desarrollos nos trae la marca. Más información en Bell&Ross.es.

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En la muñeca: Hamilton Broadway Day Date y Chrono

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En la pasada feria de Baselworld Hamilton presentó lo que va a ser una nueva colección dentro de su ya de por sí amplia gama de relojes: los Hamilton Broadway. La inauguración corrió a cargo de una versión de tres agujas y un cronógrafo, de los que vamos a ver sus características y precios.

 

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Tal como me dijo el Director General de Hamilton, Silvain Dolla, en la charla que tuve con él (esta), Hamilton siempre ha ostentado el origen norteamericano de la casa aunque ahora sea plenamente suiza. No es de extrañar por tanto que los nuevos Hamilton Broadway se inspiren en la ciudad de Nueva York (por ser exactos, en el distrito de Manhattan), y concretamente en una calle tan significativa y tan inmediatamente reconocible en todo el mundo. Es cierto que la imagen que tenemos todos en la cabeza es en realidad la de la plaza de Times Square (atravesada por la calle de Broadway), pero siempre asociamos “Broadway” también con los grandes musicales típicamente norteamericanos. Si viene de Broadway es bueno.

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Estructuralmente la caja de los dos Hamilton Broadway es igual, con la única diferencia del tamaño: el Day Date tiene 42 mm de diámetro mientras que el Chrono aumenta en un milímetro, que le viene muy bien para alojar las tres subesferas, el día y la fecha sin agobios. En ambos casos la carrura, el bisel y las asas -estampadas en un solo bloque- están satinadas. Se han pulido en el canto de las asas y el bisel, lo que mejora mucho su presencia porque las aligera visualmente y las otorga mejor prestancia.

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Ese mismo pulido se ha aplicado a la sección vertical del bisel para acentuar su elegancia, acentuada por un anillo antracita que sirve de unión con la caja y que prolonga la decoración de las líneas de la esfera. Muy buen detalle. La caja ofrece una hermeticidad de 100 en la versión de cronógrafo, pero sólo de 50 en la versión de tres agujas, porque la corona no está atornillada. Una pena, porque hay relojes más baratos sin corona atornillada que sí llegan a los 100 metros. Por otro lado con la correa de cuero que equipan los relojes que estamos viendo a nadie se le ocurriría meterse en el mar, pero sí con la versión de brazalete de acero.

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La esfera de los Hamilton Broadway es muy atractiva, especialmente la de la versión Day Date. Está surcada por franjas verticales inspiradas, según nos dice la marca, en las avenidas rectilíneas neoyorquinas. Tiene una franja central ancha sobre la que se organiza la información adicional en la que destaca la ubicación vertical del día y de la fecha, muy acertada.

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Todo tiene un aire racional y Art Deco, aumentado por la forma de las manecillas inspiradas en el famoso edificio Chrysler (que son casi casi una marca de la casa Chopard) y la forma de los índices, trabajados en tres secciones; sin embargo, y en contra de lo que uno se hubiera esperado, el carril central de los mismos no ha recibido tratamiento luminiscente, reservado sólo para las manecillas horarias y la punta de flecha del segundero.

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Esta forma tan estructurada de la esfera del Hamilton Broadway Day Date forzosamente se pierde en la versión cronógrafo, pero es por una buena causa: Hamilton ha querido seguir ofreciendo una información tan útil como el día y la fecha en vez de, como es habitual, poner sólo la fecha entre las 3 y las 4. De esta manera el Chrono sacrifica el aspecto visual a favor de una pieza con las complicaciones más demandadas (fecha y cronógrafo). A las doce aparece el contador de 30 minutos y a las seis el de las 12 horas, mientras que a las 9 se ubica el pequeño segundero. Las subesferas del cronógrafo están remarcadas por un bisel metálico y una decoración circular, mientras que el pequeño segundero es más discreto y los únicos realces están en los puntos cardinales. Sin embargo se habría beneficiado de una aguja más refinada. La trotadora central es la misma que el segundero del Day Date, así que es ella la que goza de SuperLuminova y no la del pequeño segundero. En eso Hamilton se ha hecho el remolón porque debería ser al revés.

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Por dentro los Hamilton Broadway llevan los calibres H 30 (Day Date) y H 21 (Chrono). El H 30 es básicamente el Powermatic 80 de ETA con personalización para Hamilton, mientras que el H 21 es una personalización del Valjoux 7753 con reserva de marcha de 60 horas. Esto significa que ambas versiones van a funcionar perfectamente durante muchos, muchos años. Además la personalización de Hamilton los hacen bonitos de ver, y para ello la casa ofrece un cristal de zafiro posterior.

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Hamilton Broadway Day Date con calibre  H-30

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Hamilton Broadway Chrono con calibre H-21

Los relojes se llevan muy bien en la muñeca, son muy cómodos. La correa de cuero tiene muy buen tacto, textura en el centro y pespuntes blancos que le dan un aire deportivo extra sin dejar de ser de vestir. Se aferran al brazo con un cierre desplegable bien acabado y cómodo. También existen versiones con brazalete de acero cepillado.

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En la muñeca: Hamilton Broadway Day Date y Chrono

Los Hamilton Broadway Day Date y Chrono ya están disponibles en las tiendas y sus precios son: 895 euros para el Day Date y 1795 euros para el Chrono que, sabiendo que es muy habitual que un reloj con Valjoux cueste al menos 700 euros más, me parece muy buen precio. Hay también disponible una versión de cuarzo cuyo precio es de 525 euros. Más información en Hamilton.es.

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En la muñeca: Swatch Sistem51 Irony

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Ya están a pleno rendimiento los Swatch Sistem51 Irony, la apuesta en acero del reloj con calibre mecánico de Swatch. Así que es un buen momento para ver qué nos ofrece la colección, tanto en diseños como en precio.

 

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Los Swatch Sistem51 Irony son el segundo capitulo de la nueva gama que Swatch lanzó en 2013, la Sistem51 que, al igual que sus demás hermanos Swatch (o la mayoría de ellos), tenían la caja y la correa de plástico. La gran diferencia es que dentro incluía un nuevo movimiento mecánico y automático que destacaba por tener sólo 51 piezas e incluir un rotor periférico y nada menos que 90 horas de reserva de marcha. Recordemos que el gran avance de ETA -en cuanto a reserva de marcha- fue el Powermatic 80, una evolución del calibre 2894-2 al que se le rebajó la frecuencia para poder alcanzar las 80 horas (el ejemplo más reciente es éste).

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Otro de los elementos significativos es que el calibre tiene un solo tornillo, que es el que sujeta al rotor al centro. Eso lo que significa es que las ruedas están en realidad soldadas, lo que impide su reparación. Esto no es un problema porque estamos hablando de un reloj muy barato y el coste de reparación por un relojero en seguida se dispararía a más del 50% del valor de la pieza. Por otro lado Swatch afirma que en los Swatch Sistem51 Irony se pueden reparar algunas piezas, aunque yo imagino que estamos hablando de cristales y el rotor. Sea cual sea la extensión del servicio, es encomiable por parte de Swatch el comprometerse a reparar un reloj de este precio. Por cierto que los relojes tienen una garantía de 2 años. Y, como ya era la norma en los anteriores Sistem51, cada trasera está decorada con un dibujo distinto.

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En puridad el calibre es lo realmente novedoso de los Swatch Sistem51 Irony porque la gama Irony ya existía desde hace mucho, aunque fundamentalente con movimientos de cuarzo. Las cajas tienen las mismas medidas: 42 milímetros de diámetro y 13,90 de alto, sorprendente en un reloj sólo con tres agujas y fecha. La carrura está realizada en un solo bloque estampado, reservando la decoración para el bisel (y la esfera, claro). La unión de caja y correa (o brazalete) es única, lo que significa que no se pueden colocar correas del mercado, sólo las de la propia Swatch. Una vez más, no es un problema: la oferta de la tienda de Swatch es amplia y a buen precio.

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Creo que uno de los Swatch Sistem51 Irony preferidos va a ser el llamado “Sistem Arrow”, de clara inspiración en los relojes de piloto: la flecha a las doce, la minutería bien remarcada y todo en blanco sobre negro. Además el bisel es el más decorado de toda la colección, con secciones en negro y todo el borde inferior del bisel con hendiduras.

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Este modelo es el único con correa de caucho, muy cómoda de llevar. Pero ojo con el agua porque la estanqueidad del reloj es de sólo 30 metros. La correa se cierra con una hebilla de ardillón. El precio del Swatch Sistem51 Irony Sistem Arrow es de 175 euros.

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Los más clásicos, y por tanto una apuesta segura, son los Swatch Sistem51 Irony “Earth” y “Fly”. La verdad es que son dos relojes que han salido redondos (perdón por el juego de palabras), porque aúnan tres elementos muy clásicos: decoración rayos de sol, numerales con tipo de letra tradicional (compárala con este Lange) y un guilloché circular que enmarca índices con forma de punta de flecha. En la versión Earth los índices tienen facetado triple, un patrón que no se repite en la versión Fly. Una pena, porque les da más presencia.

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Los dos círculos centrales de la esfera, que recuerdan el movimiento orbital de un planeta, le dan un toque deportivo al reloj, acentuado por las hendiduras coloreadas del bisel. Ambos relojes se presentan con una correa de piel con buen cuerpo y buen tacto. El precio de ambas versiones es de 175 euros.

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A continuación tenemos los Swatch Sistem51 Irony Boreal y Soul, con las esferas Illuminati, con esa combinación de triángulos que parecen servir para invocar algún oscuro arcano. Las esferas son muy resultonas, especialmente la azul (que es el modelo del que soy afortunado poseedor).

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En esta versión, la Boreal, llama la atención el bisel: está muy bien pensado para darle un cierto aire setentero, pero la terminación es muy áspera. Literalmente sirve para limar una uña o, visto del lado femenino, “te puede saltar el punto de una media” (sic). Esa rudeza se repite en la hebilla del brazalete, que resulta casi cortante.

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El brazalete, sin embargo, es extraordinariamente cómodo de llevar y tiene muy buena presencia y peso. Además, al tener unos eslabones tan pequeños el ajuste a la muñeca es excelente. El precio del Sistem Soul, con correa de cuero negra, es de 175 euros, mientras que la versión Boreal, con brazalete, es de 195 euros.

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Por último tenemos el Swatch Sistem51 Irony Sistem Tux, la versión más de fiesta porque combina el tono acero con el dorado, tanto en la caja como en el brazalete. La esfera es sin duda la más elaborada, con ese cierto aire marino que le da el dibujo en olas y los índices con forma de gallardete.

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Las manecillas están también muy cuidadas. Después ver las de las versiones Boreal y Soul, demasiado toscas, estas suponen una mejora muy bienvenida. Tienen forma dauphine y un tratamiento texturado que le da un aspecto más refinado. Y el color del dorado contrasta muy bien con el acero pulido. Su precio es de 210 euros.

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LOS SWATCH SISTEM51 IRONY Y LA COMPETENCIA

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Orient Bambino

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Seiko 5

Los Swatch Sistem51 Irony llegan para luchar en un terreno muy difícil: el de los relojes mecánicos baratos, donde Seiko y su subsidiaria Orient llevan reinando hace tiempo, y merecidamente. Es verdad que, a igual diámetro de caja, tanto los Seiko como los Orient son más caros (incluso 100 euros más caros), pero también es cierto que la calidad de acabados está muy por encima de los Swatch Sistem51 Irony, y sus movimientos son de una durabilidad más que contrastada. Sin embargo hay algo en lo que Swatch tiene ventaja sobre la competencia oriental. Siempre la ha tenido, de hecho, y por ello ganó la partida de los relojes de cuarzo: su enorme capacidad de diseño, que le hace lanzar infinitas versiones de sus relojes de manera que siempre encuentras alguno que te guste. Por ejemplo, el Sistem51 anterior ha llegado a suponer un 10% de las ventas de Swatch; eso es un montón de relojes al año para un reloj mecánico a este nivel de precios. El saber gustar al público objetivo es algo que Swatch siempre ha hecho como nadie, y estoy seguro que con los Swatch Sistem51 Irony va a seguir en la misma dirección, que es siempre ascendente. Más información en Swatch.es.

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Porsche Design 1919 Datetimer Eternity. Fotos en vivo y precios

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Porsche Design ha llegado por fin a la Península Ibérica, de la mano de la distribuidora Diarsa, y lo hace con la última colección presentada en la pasada feria de Baselworld: los Porsche Design 1919 Datetimer Eternity. Vamos a ver los distintos modelos y sus precios.

 

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UN POCO DE HISTORIA

Para quien no conozca nada de la marca pero le suene el nombre de Porsche Design 1919 Datetimer hay que decir que sí, en efecto, la marca está relacionada con el fabricante de bólidos. Pero no como uno pensaría, al menos en su origen. El fundador del estudio fue Ferdinand Alexander Porsche (conocido como “Butzi”), nacido en 1935 y primogénito del mítico Ferry Porsche, hijo a su vez del fundador de la marca, Ferdinand. Estudió diseño y se unió a la empresa familiar en 1958, donde recibió el encargo de diseñar el que a la postre se convertiría en el icónico Porsche 1911.

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A primeros de los años 70 Porsche KG pasa a ser una empresa anónima y la familia debe, según la ley, abandonar los puestos directivos. En 1972 F. A. Porsche funda  Porsche Design, completamente independiente del fabricante de vehículos. Su primer diseño es un reloj cronógrafo que, irónicamente, le encarga la propia Porsche. De ahí pasa a colaborar con IWC en el diseño de relojes muy avanzados. Al mismo tiempo el estudio va creciendo y diversificándose hacia todo tipo de productos. En 1996 el Estudio compra la casa relojera Eterna, que fue vendida en 2012, año también del fallecimiento de Butzi. Años antes, sin embargo, el Estudio pasó a ser propiedad de una compañía creada entre F.A. Porsche y Porsche AG (la fabricante de vehículos), de la que sin embargo Ferdinand tan sólo poseía el 13%. Se cierra así el círculo de la historia familiar.

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Los Porsche Design 1919 Datetimer Eternity son la revisión de la gama Porsche Design 1919, pero con una depuración de líneas que, dado el nuevo nombre, hace pensar al grupo que va a ser como lo que proclamaba el latino Horacio de sus escritos: “exegi monumentum aere perennius” (he construido un monumento más perenne que el bronce). Está claro que para llegar lejos hay que ponerse objetivos ambiciosos, así que qué mejor objetivo que la Eternidad.

Porsche 356

Porsche 356

La colección se gesta a imagen del mítico Porsche 356, de sus depuradas líneas (seguramente las que mejor transmiten la idea de ligereza) e incluso del tipo de letra utilizado en el nombre del vehículo. El concepto del Zeitgeist, tan querido en Alemania, era también un concepto en el que Ferdinand Alexander Porsche creía firmemente, y los diseños de su estudio siempre han tenido una especie de discurso interno que los hacen muy coherentes. La fuerza del diseño alemán, tan singular, lo distingue claramente de otras corrientes europeas y un movimiento como el de Bauhaus sigue tan vivo hoy como cuando se fundó… en 1919. Todo este acervo ha llevado al diseño de un reloj que cuanto más lo miras más te gusta.

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Esta familia se compone por ahora de 5 modelos y el nombre común y completo de cuatro de ellos (el quinto lo veremos más adelante) es Porsche Design 1919 Datetimer Black Edition, a los que después se añade el apellido “Titanium and Rubber”, “All Black”, “Black and Rubber” y “All Titanium”. Varía en función de si la correa es de caucho o un brazalete y si el titanio de la caja tiene color metálico o negro. Estamos acostumbrados a la actual moda de nombres de relojes largos, pero que el de un reloj cuya única complicación sea la fecha pueda tener 9 palabras bordea lo ridículo. Francamente, el diseño responde a los criterios de la Bauhaus, pero la decisión del nombre se la dejaron a un compositor barroco. Especialmente si tenemos en cuenta que todos los modelos están construidos exclusivamente con cajas de titanio. Sea como fuere, la elección del titanio como único material constructivo ya presupone la idea de no hacer cualquier reloj, sino uno coherente con el espíritu del Estudio Porsche en cuanto a ligereza de materiales y de estándares por encima de la media.

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El titanio es un material muy resistente y duradero que además es mucho más ligero que el acero, y se generalizó tras su uso en la industria aeroespacial. No me cabe duda que aquí se ha utilizado el titanio por ese extra de calidad del reloj, pero además su escaso peso le viene perfecto: la caja tiene un diámetro de 42 milímetros y 11,92 milímetros de altura, pero la forma de las asas, absolutamente singular, haría del reloj una pieza más pesada de lo debido si fuera de acero. Este problema no existe porque el reloj es extraordinariamente ligero.

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Además la manera en que está diseñada la sección de las asas aporta una sensación añadida de ingravidez, a la vez que una personalidad marcadamente propia. Sólo tiene una pega: al ser una estructura larga y no flexible puede no ser para todas las muñecas y además hay que buscarle el sitio; en mi muñeca al menos el reloj debía ir por detrás de la apófisis del cúbito (la protuberancia final del hueso de la muñeca) para sentirlo cómodo. Pero, una vez en sus sitio, el reloj se lleva de maravilla y da gusto mirarlo.

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El acabado mate del titanio da un aspecto elegante a un reloj que sin embargo se siente muy deportivo, así que la mezcla da un resultado excelente. Sin embargo, salvo la versión con correa de cocodrilo que veremos luego, el Porsche Design 1919 Datetimer sólo está disponible en brazalete de titanio -precioso- o con correa de caucho, por lo que el uso diario se limita a la versión de todo-metal. Estaría bien que Porsche Design sacara una correa de cuero para aquellos que no quieren brazalete pero les gustaría llevar el reloj a la oficina sin tener que ir con caucho. Y la verdad es que sí quieres llevar este reloj a todos lados, porque gusta mucho. Por otro lado la correa de caucho tiene sentido porque el reloj es hermético hasta 100 metros, por lo que otro sitio donde te lo vas a llevar sin duda es al agua.