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En la muñeca: Hublot Classic Fusion Italia Independent

 

Esto sí que es afortunado: si es difícil atrapar un Hublot porque son visto y no visto, mucho más complicado es echarle mano a una serie limitada. Esta vez ha habido suerte y he podido disfrutar de cuatro Hublot Classic Fusion Italia Independent. Vamos a verlos más de cerca.

 

Los Hublot Classic Fusion Italia Independent son el fruto de la colaboración entre la manufactura y Lapo Elkann. Lapo Edovard Elkann, de 40 años, es el nieto de Gianni Agnelli, el casi mítico propietario y director general de Fiat. Lapo trabajó en la empresa de su abuelo, pero su vida se ha visto reflejada en los periódicos más por sus escándalos que por su trabajo, y al final dejó Fiat para aventurarse por otros derroteros.

En 2008 fundó Italia Independent S.p.A., dedicada a la venta de gafas de sol. Lo más destacado de sus gafas es el uso de materiales innovadores, lo que sin duda despertó el interés de Hublot. Recordemos que el nombre de estos relojes es Classic Fusion Italia Independent, y es que Hublot siempre ha destacado su preferencia por la fusión de modas, de estilos y, sobre todo, de materiales. Así que era cuestión de tiempo que la marca del código Morse K (raya punto raya) se entendieran. La primera colaboración de Hublot y Lapo tuvo lugar en 2014.

El logotipo de Italia Independent, grabado sobre el zafiro del reloj

La especialidad de Lapo Elkann es el marketing. De hecho en Fiat coordinaba el marketing de los Fiat Punto y Fiat 500, así que ha tenido libertad absoluta para crear estos Classic Fusion Italia Independent. Lapo ha querido seguir el espíritu ecléctico y atrevido de Hublot y ha buscado la fusión de materiales, algo que como ya he dicho le viene de sí. De este modo, para las cajas de los distintos modelos de la colección ha utilizado titanio pulido y satinado, cerámica y King Gold, el oro de Hublot.

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule King Gold

Classic Fusion Italia Independent Prince de Galles Ceramic

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule Titanium

Classic Fusion Italia Independent Tartan Ceramic

Pero para decorar los relojes Lapo fue más allá: se puso en contacto con la Sartoria Rubinacci, el epítome de la elegancia italiana. La elección de la Sastería Rubinacci no fue fruto del azar: desde 1932 tres generaciones de Rubinacci se han relevado a la cabeza de esta institución del buen gusto y la elegancia masculina: Gennaro, el abuelo fundador; Mariano, el padre, que actualmente dirige la firma napolitana; y, por supuesto, Luca, uno de los hombres más fotografiados del planeta gracias a su estilo único, y que además es el director de la boutique de Milán. Entre los tres han vestido al Duque de Kent o al cantante Bryan Ferry, pasando, naturalmente, por la familia Agnelli.

En sus archivos la casa Rubinacci posee la colección más hermosa que existe de telas antiguas. Ahí, entre los 60.000 m2 de preciosas patas de gallo, tweeds y terciopelos de todo tipo, Hublot y Lapo Elkann encontraron una colección de tartanes –tejidos de lana con cuadros de colores– que datan de los años 70, y a los que han dado una segunda vida integrándolos en la versión cronógrafo del Classic Fusion Italia Independent.

En la parte que corresponde exclusivamente a Hublot, los relojes son los ya conocidos Classic Fusion Chronograph (como el que vimos aquí). Eso significa una ca de 45 mm de diámetro sobre la que se asienta un bisel satinado, debajo del cual sobresalen -a izquierda y derecha- las ya conocidas “bisagras”. La corona lleva el logotipo de la casa grabado y está flanqueada por los pulsadores del cronógrafo, con buen tamaño y de tacto agradable.

La caja es hermética sólo hasta 50 metros, pero en este caso es más que suficiente. No concibo a nadie con un reloj así que quiera meterse en el agua con él para arruinar la tela de la correa. En la parte trasera un cristal de zafiro permite ver el calibre HUB1143.

En realidad el HUB1143 es el calibre automático Sellita SW300 al que se le ha acoplado el módulo cronógrafo de Dubois Depraz, una combinación muy habitual (y más aún con el ETA 2892). El movimiento sólo tiene 25,60 mm de diámetro y por eso se ve tan pequeño en el reloj. Tiene 42 horas de reserva de marcha, cambio rápido de fecha y parada de segundero. En cuanto al cronógrafo sólo mide los segundos y 30 minutos, ya que la subesfera a las tres es para el pequeño segundero.

Aunque la caja tiene 13,05 mm de altura el reloj está muy bien equilibrado, y parece más pequeño de lo que en realidad es. Se ata a la muñeca con una correa de caucho hipoalergénica con un cierre plegable muy conseguido para transmitir la idea estética de Hublot.

A mí los relojes me han encantado, la verdad. Y me parece encomiable el deseo de Hublot de ir más allá, de ofrecer algo distinto. Si cada vez queremos que lo que ahora se llama “la experiencia de usuario” sea lo más personal posible, estos Classic Fusion Italia Independent cumplen el objetivo a la perfección.  No son relojes para todo el mundo, de acuerdo, pero quedan muy bien en la muñeca y son elegantes, mucho más de lo que las fotografías atestiguan.

Y son aún más personales porque son una edición limitada.  El reloj de titanio está limitado a 100 unidades, con un precio de 14.800 euros. La versión en cerámica y tartán está limitada a 50 unidades, y tiene un precio de 15.900 euros, mientras que la versión Príncipe de Gales está limitada a 100 unidades, con el mismo precio.

Por último, la versión en King Gold y Prínciple de Gales está limitada a 50 unidades, con un precio de 34.600 euros. La colección completa incluye dos relojes más, en oro y en titanio, que desafortunadamente no he podido fotografiar. Los he incluido en una foto de stock de la marca. Sus precios son los mismos que las versiones que hemos visto aquí. Más información en Hublot.es

 



Los Baume & Mercier Clifton Club con vídeo, fotos en vivo y precios

 

Vamos a analizar los nuevos Baume & Mercier Clifton Club, la gran apuesta de la casa para atraer a un público joven con una propuesta que mezcla los relojes de corte deportivo con un aire más formal.

 

Baume & Mercier es una de las casas relojeras suizas históricas. De hecho es la sexta más antigua. Sin embargo toda esa herencia no le ha evitado un devenir comercial con altibajos, particularmente desde comienzos de este siglo. Pero cuando todo el mundo -o al menos muchas voces de la industria- pensaba que la marca no iba a levantar la cabeza dio un giro notable y comenzó a lanzar productos bien pensados, bien ejecutados y a precios cada vez más atractivos.

Para mujer fue la línea Promese, pero para hombre lo más significativo fue el lanzamiento de la gama Clifton. Los Clifton presentan una caja inspirada en los modelos de los años 50, pero con un corte muy actual. Los relojes estaban (y están) muy bien hechos y son muy atractivos, así que la casa ha ido expandiendo la colección dotándola de todo tipo de complicaciones.

De hecho en Horas y Minutos hemos cubierto unos cuantos modelos de los Clifton, porque a mí me gustan mucho. Uno de los primeros vídeos que hice en esta página fue el del Clifton Retrograde (éste de aquí). También hemos visto -por ejemplo- el Cronógrafo con Calendario Completo (aquí) y, este mismo año, el GMT Power Reserve.

Sin embargo los Clifton apelan a un rango de edad que se acerca a los 30 años, y Baume & Mercier necesitaba un reloj para gente más joven, entre los 20 y los 30. Uno de los argumentos de venta de la casa es que sus relojes son relojes para regalar, para remarcar los hitos importantes de la vida. Sin embargo con los Clifton Club se quiera que los jóvenes profesionales lo vean como el primer reloj que se pueden comprar ellos (sin esperar que alguien se lo regale), y que le sirva tanto para el trabajo como para el ocio. Y ahí es donde los Clifton Club son, en mi opinión, un acierto.

Afortunadamente la casa no recurre a ningún modelo histórico oscuro, o vintage u otras herramientas de marketing habituales en la relojería. Simplemente lanza un reloj con aire deportivo  pero que permite utilizarlo en el día a día, bien construido y muy atractivo.

Baume & Mercier ha creado una caja de 42 mm de diámetro pero de tan solo 10,3 mm de altura. Esto, junto con las asas cortas y curvadas hace que el reloj se adapte perfectamente también en muñecas pequeñas. La caja es hermética hasta 100 metros, lo que encaja con la idea de reloj para todo uso.

El Clifton Club tiene un bisel unidireccional de 120 clics, 2 por segundo, para hacerlo muy preciso. Esto es algo que encontraríamos en un reloj de buceo, pero en sí el reloj no es un es un reloj de inmersión. Sin embargo, como la profundidad máxima a la que se baja cuando se hace buceo recreacional suele ser de 40 metros, el reloj cumple perfectamente. Y eso como máximo, porque casi ningún buceador turístico baja más allá de los 20 metros.

Hay que decir que precisamente por la escasa altura de la caja el bisel es muy delgado, de manera que girarlo no es sencillo porque tienes que afinar mucho con los dedos. Pero como digo, no es algo que se vaya a usar habitualmente. Sea como fuere, hay un par de cosas que agradecer a Baume & Mercier: podría haberse limitado a una hermeticidad de 50 metros, pero ha querido que sea de 100 (que por cierto es el primer requisito para un reloj de buceo). También se podría haber ahorrado el tratamiento fotoluminiscente del segundero, y sin embaro lo ha añadido también. Se nota que la casa ha querido lanzar un oferta muy potente con estos relojes.

Las cajas son de acero y mezclan superficies pulidas con satinadas para darle una presencia más refinada. Hay también una versión con recubrimiento en ADLC  que le dota de una resistencia mucho mayor al uso diario. En realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo, entre ellos los relojes. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición de las fibras que le dan ese extra de dureza y resistencia.

Hay un elemento que es común a todos los Clifton Club: el color naranja, que aparece siempre en la esfera, en el bisel y en algunos casos también en las correas. La esfera está muy bien pensada. Los minutos se sitúan sobre un bisel elevado y remarcado por una línea naranja para dar profundidad al dial. Esta profundidad se remarca por los índices aplicados, entre los que resalta el de las 12, que es en realidad la letra griega Phi, que simboliza el equilibrio y es el logotipo de la casa. Por último en el centro de la esfera hay un rebaje pensado para aumentar la sensación de tridimensionalidad, y que limita la longitud de la manecilla de las horas. Y por encima de todo sobrevuela la manecilla de los segundos, siempre en naranja.

Tanto las manecillas (incluida la de los segundos) como los índices están recubiertos de SuperLuminova, en cantidad suficiente como para que la lectura en la oscuridad sea intachable.

El Clifton Club se mueve gracias a un movimiento Sellita SW 200, con una frecuencia de 4 hercios y una escasa reserva de marcha de 38 horas, cambio rápido de fecha y parada de segundero. Es un movimiento más que probado, que funcionará perfectamente durante años. El calibre está tapado por un fondo con el escudo de la colección.

Hay que añadir que hay una versión del Clifton Club con esfera azul, pero desafortunadamente no estaba disponible para el artículo. Como ya he dicho el reloj es muy satisfactorio en la muñeca, bien equilibrado y atractivo, para el que lo posee y para el que lo ve. Los precios son igualmente atractivos, ya que comienzan en 1.950 euros  la versión más barata, con correa de piel, 2.100 euros para las versiones con brazalete y 2.250 euros para versión con ADLC y correa de caucho.

Baume & Mercier ha apostado fuerte por los Clifton Club, y yo creo que tienen argumentos para tener éxito. Es verdad que se mueven en un segmento donde hay muchos pesos pesados y en los que los precios son cada vez más agresivos, pero creo con la promoción adecuada (recordemos aquí la acertada unión con el medallista olímpico Saúl Craviotto) el producto calará. Y se lo merece. Más información en Baume&Mercier.es.

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date

 

Entre las novedades que ha ofrecido la manufactura germana en Baselworld 2017, el nuevo Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date es, sin duda, la estrella. Vamos a verla en vivo y con precios.

 

Ya sé que decir “es la estrella” es una afirmación muy atrevida sabiendo que, como adelantamos en su momento, Glashütte Original ha presentado también un calendario perpetuo en su nueva colección Excellence. Pero es que el nuevo Senator Chronograph Panorama Date es sencillamente arrebatador. No sólo lo tiene todo técnicamente, es que su presencia enamora de manera instantánea.

Ocurre una cosa muy curiosa con Glashütte Original: todo el mundo alabamos sus piezas de inspiración más clásica porque son un canto a la alta relojería, al gusto por lo tradicional y por los acabados exquisitos. Eso es lo que ocurrió cuando se lanzó el primer Senator Chronograph Panorama Date en 2014, que es el que aparece a la izquierda en la foto superior.

GO tenía motivos para crear un reloj así, porque nada menos que integraba un calibre cronógrafo flyback y además automático. Un movimiento de ese calado requiere de las mejores artes de una manufactura porque, aunque es la complicación más ubicua por culpa de los movimientos de cuarzo, el cronógrafo es sin embargo una de las altas, altas complicaciones, y más aún siendo automático. De ahí que el traje del primer miembro de esta rama Senator tuviera las hechuras que recuerdan a los cronómetros marinos.

Pero resulta que ahora la casa sajona lanza una versión en negro mucho menos clásica, y nos entusiasma a todos. ¡Y no es la primera vez que ocurre! En enero del 2016 hablé de los Senator Observer (aquí) y ocurría lo mismo: la versión en negro te hacía chiribitas los ojos de lo bonita que es. A mayor abundamiento, dos meses después GO presentaba el reloj Excellence con el nuevo calibre 36 y, de nuevo, era la versión con esfera negra la que atrapaba más miradas y comentarios.

¿A qué se debe? Si lo supiera ya tendría mi consultora para asesorar casas relojeras. Seguro pagarían muy bien por saber qué es lo que mejor les va a funcionar. Pero lo único que sé es que el Senator Chronograph Panorama Date, comparado o no con su hermano mayor, exuda alta relojería y artes de seducción a partes iguales. Y no es difícil entender por qué.

La caja tiene 42 mm de diámetro y mezcla muy bien el satinado con el pulido, porque es inherente a Glashütte Original hacer relojes elegantes. La altura es de 14,6 mm. Es, en efecto, una pieza notable en la muñeca. ¿Es un problema? En mi opinión sería un problema si fuera delgado, porque no cuadraría con la potencia de su porte. Está claro: no se lleva bien con los puños de las camisas, pero es que ni le interesa al reloj ser delgado, ni a su dueño que lo sea, ni le quedaría bien a ninguno de los dos. El Senator Chronograph Panorama Date está hecho para que se vea, punto.

Al tener un bisel tan pequeño se le da más protagonismo a la esfera, que es el tour de force del reloj. La dial lacado en negro zaíno está surcada por índices horarios salvo a las 12 y a las 6 que han mantenido los caracteres romanos, lo único que recuerda al primer modelo lanzado. Las manecillas también han variado y ahora son de tipo Alpha, más dinámicas.

Y claro, lo que más llama la atención, lo que sin duda alguna define al reloj nada más verlo, es el baño de SuperLuminova con que han sido tratados los índices, numerales y manecillas (incluida la de la trotadora del cronógrafo). El tinte es tan potente que prácticamente brilla a la luz del día. Y con exactamente 5 segundos de linterna del móvil ya brilla como se ve aquí:

Un azul precioso, ¿verdad? La esfera presenta tres registros, dos más grandes (minutos del cronógrafo a las 3, pequeño segundero a las 9) y uno más pequeño para las 12 horas. Este menor tamaño sirve de contrapeso a las Fecha Panorama, marca de la casa. El conjunto resulta perfectamente equilibrado. Un pequeño detalle más: en la subesfera del pequeño segundero se ha incluido una indicación de reserva de marcha. Es discreta pero muy clara, y se integra perfectamente en la esfera para dar la información cuando se la necesite sin robar protagonismo al conjunto.

Y qué decir del movimiento. El 37-01 es un cronógrafo flyback automático con rueda de pilares y embrague vertical, que convierte las pulsaciones de los botones en un placer. Y es otro ejemplo más de la casa de cómo hacer un calibre según los cánones sajones: platina de tres cuartos, tornillos pulidos y azulados (ya vimos cómo se hace en la segunda parte del reportaje sobre la visita a la manufactura), rubíes vistos sobre chatones pulidos y ajuste por cuello de cisne.

La decoración incluye nervaduras Glashütte, bordes achaflanados y pulidos, acaracolado en la platina y un rotor también con nervaduras y un contrapeso de oro de 21 quilates. Por supuesto incluye las dos Gs, que simbolizan la mirada al pasado y al futuro a la vez (y que para mi gusto deberían ser al menos más pequeñas). El volante se mueve a 4 hercios y tiene 70 horas de reserva de marcha. Es todo visible a través del zafiro posterior. La caja, por cierto, es hermética hasta los 100 metros.

Todo el estilazo que se adivina cuando se ve el reloj queda corroborado cuando se ata a la muñeca, que es donde de verdad florece este Senator Chronograph Panorama Date. Imanta la mirada y da mucho que hablar en cuanto aparece. Glashütte Original lo lanza con correa de caucho, de piel o con brazalete de acero. El precio es de 13.500 euros para la versión con correa y de 15.000 euros con el brazalete. Quien quiera buscar varios modelos donde elegir va a tenerlo difícil, porque este reloj se lanza al mercado con unos argumentos que son muy difíciles de igualar y mucho menos superar. Ya se puede reservar en la boutique de la casa en Madrid. Más información en la recién renovada web de la casa, GlashütteOriginal.com.



IWC Da Vinci Automatic y Moon Phase 36 mm. Fotos en vivo y precios

 

Éste es el año Da Vinci para IWC, y así lo dejó claro en el SIHH 2017. La manufactura ha hecho especial hincapié en los relojes para mujer y ha lanzado los Da Vinci Automatic y los Moon Phase de 36 mm de diámetro, una medida muy polivalente para las muñecas femeninas.

 

Según se ha ido desarrollando su historia IWC ha sido una casa que siempre se ha decantado por modelos masculinos, fundamentalemente porque sus movimientos provenían de los relojes de bolsillo -mucho más grandes que los de muñeca-. De hecho todos los calibres propios actuales son también muy grandes. Por ejemplo el de este Portugieser o el que da vida al Portofino Monopusher.

Hasta ahora los relojes de mujer estaban a cargo de la colección Portofino (como éste), pero la configuración de la colección -por los numerales romanos y las manecillas- los hace mucho más formales en su aspecto. Como IWC tenía las manos libres para empezar de cero con los Da Vinci, ha decidido, con buen criterio, crear una nueva caja un milímetro más pequeña. Por eso ambos Da Vinci Automatic y los Moon Phase llevan el número como apellido. Es una medida que le da mucha versatilidad (salvo en el caso de que la mujer apueste por un reloj de hombre -y por cierto cada vez hay más-), y que por ahora se ofrece en acero u oro rojo, con o sin diamantes en el bisel.

La caja de los nuevos Da Vinci Automatic conserva la redonda esencia de la colección original. Pero las asas se han estilizado y se han hecho basculantes, de manera que el reloj se adapta perfectamente a la muñeca. Ha mantenido la misma corona relativamente grande, algo que van a agradecer unos dedos con la uñas pintadas porque no se dañarán tratando de manipularla.

Las esferas son todas plateadas salvo la versión en azul, aunque imagino que no tardarán en aparecer más colores. Son sin duda el punto fuerte de estos relojes porque están muy bien pensadas. En la parte central se ha creado un círculo de guilloché en bajorrelieve que da profundidad al conjunto. Los numerales son aplicados y, al tener una cierta altura, proyectan una casi imperceptible sombra sobre la esfera que aumenta esa profundidad.

En el Da Vinci Automatic la fecha ocupa una discreta posición a las 6 horas, mientras que la esfera de fases lunares está ubicada a las 12. Es una ubicación ya vista en los Portofino y que queda muy bien. El lugar habitual son las 6 horas, pero siendo el elemento preeminente del reloj IWC lo ha colocado a las 12, que es el punto de referencia en cualquier reloj.  La ventana está muy bien resuelta, con ese guilloché circular en la parte inferior y un cielo de azul profundo con unos cuerpos celestes plateados o dorados según sea la configuración de la esfera.

Los relojes se mueven gracias a los calibres 35111 (tres agujas) o 35800 (fase lunar). Son las variaciones del Sellita SW300 que IWC encarga según sus especificaciones. Se mueven a 4 hercios (28.800 alternancias/hora) y tienen una discreta reserva de marcha de 38 horas. Eso sí, son automáticos. La fase lunar se ajusta mediante un pulsador a las 2 horas.

El movimiento está tapado por una trasera sobre la que se ha usado el motivo de la “Flor de la vida”, un elemento decorativo de origen griego que fue muy repetido durante el Renacimiento porque responde en realidad a una configuración geométrica. Esta Flor de la Vida se ha convertido en el eje sobre el que pivota la imagen comercial de los Da Vinci Automatic 36.

A falta de comprobar la reacción de las clientas, a mí los relojes me parecen muy acertados. Tienen un porte que combina muy bien uso diario con otro más de gala, con unas esferas limpias y atractivas. Siendo como son relojes de mujer, IWC ofrece una gama de correas de piel de distintos colores que se pueden intercambiar fácilmente. Y además están hechas por la peletería Santoni, que tiene unos productos de una calidad intachable. También hay disponible un brazalete de eslabones de acero.

Con tanta oferta los precios de los Da Vinci Automatic también varían, lógicamente. La versión de tres agujas en acero tiene un precio de 5.700 euros y con brazalete 6.550 euros, mientras que la versión con fase lunar cuesta 8.950 euros. Si le añadimos diamantes en el bisel el precio es de  11.700 euros . Todos los relojes están disponibles ya en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



En la muñeca: Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date

 

A veces se trata sólo de pureza. De armonía. De retar el estilo tradicional con gestos atrevidos pero igualmente elegantes. Eso es el Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date, y lo vamos a ver en su versión de oro rosa.

 

Patrimony Retrograde Day Date

Fue en 2007 cuando Vacheron Constantin lanzó el Patrimony Retrograde Day Date que vemos aquí arriba y antecesor del que hoy nos ocupa. Los Patrimony basan su arquitectura en los relojes de mediados del siglo pasado y todos tienen las mismas características: comparten la misma forma de la caja, las manecillas, los índices y los marcadores de minutos. Son los que mejor cumplen con el papel de “reloj de vestir”, si bien éste es un término cuyas fronteras son, desde hace ya algunos años, un tanto esponjosas. Buena prueba de ello es el Retrograde de aquí arriba y también el Patrimony Moon Phase And Retrograde Date.

En la caja hay muy poco de revolucionario: de oro rosa pulido a espejo, sus formas sin aristas, sus asas estrechas y la corona poco prominente nos indican que estamos ante un reloj para moverse en ambientes más bien serios. Su altura es de 9,7 mm, lo que le permite llevarse bien con los puños de camisa (salvo los de anchos más exigentes). Sin embargo el diámetro se rebela claramente contra los márgenes tradicionales: 42,5 mm supera en medio centímetro el máximo permitido por los códigos no escritos sobre los relojes de vestir, y dota a la pieza de mucha más presencia.

Y el centro de las miradas, la esfera. La base es muy tradicional: sobre una base opalina con un graneado muy delicado se asientan los índices -de formas clásicas- y unos indicadores de minutos perlados, que son rasgos distintivos de la colección Patrimony.

Sin embargo se le ha dado a la fecha retrógrada una preponderancia máxima que seguro hará chascar la lengua a los puristas. Es tan destacada su presencia que incluso se ha recortado la longitud de la manecilla de las horas para que se vea mejor. Podría parecer que, en comparación, la ventana de fase lunar es pequeña. Pero yo creo que si fuera más grande el reloj sería demasiado chillón.

Y es que en esta iteración la complicación más lírica ha venido a sustituir a los días de la semana del Day Date para darle un equilibrio mucho más conseguido. Al fin y al cabo en el Day Date, como la longitud del nombre de los días varía notablemente, tenían cada uno su propia grafía para conseguir un borde exterior uniforme. El resultado era un tanto extraño, con la dificultad añadida de ese incompleto Thu para el jueves, que era casi insalvable. Todo eso desaparace en este Patrimony Moon Phase And Retrograde Date que, ahora sí, tiene unas proporciones perfectamente equilibradas. Eso no quiere decir que el Day Date desaparezca de la colección Patrimony; pero ahora tiene un competidor más clásico, por así decir.

La representación de la luna es la tradicional, con un disco de oro rosa sobre un fondo azul estrellado. Tradicional, pero no por ello menos bonita. A su alrededor se han marcado hitos de la edad de la luna, que como ya sabemos dura exactamente 29 días, 12 horas y 45 minutos. Las indicaciones hacen que sea muy fácil ajustarla. Si es que es necesario, porque en principio sólo hace falta hacerlo una vez cada 122 años. Por cierto que todos los ajustes se hacen desde la corona, sin pulsadores adicionales en la caja.

Digamos por cierto que este avance se ha trasladado al ya existente Day Date: al modificar su calibre 2460 R31R7 para hacerlo más delgado (4 mm nada menos), se ha integrado el mecanismo de ajuste mediante la corona. Más aún, la caja se ha modificado para tener las mismas hechuras que este Moonphase y la misma delgadez de 9,7 mm. Una actualización importante, la verdad.

Esto lo consigue el calibre automático de manufactura 2460 R31L, con 275 piezas y que se mueve a 4 hercios durante las escasas 40 horas que dura la reserva de marcha. Sólo tiene dos pegas el movimiento: como sólo tiene 27,2 mm de diámetro se ve mucho metal y poco calibre. Además el rotor es tan grande que apenas se ve nada de un motor con todos los acabados que exige el sello del Punzón de Ginebra. A cambio, la masa oscilante de oro es una auténtica belleza.

El resultado es un reloj de vestir distinto, con mucha personalidad en la muñeca. A mí me parece que los relojes -incluidos los de vestir- deben estar entre los 40 y los 42 mm de diámetro porque nuestras muñecas no son las mismas que había en los años 50. Ni siquiera las que había en los años 90. Así que los relojes deben con su época, y éste lo hace. El Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date se ha lanzado tanto en oro rosa como como en oro blanco (con índices, manecillas y disco lunar a juego). Ambos tienen un precio de 43.600 euros, y se pueden encontrar en los distribuidores de la marca. Más información en VacheronConstantin.es.

 



Nuevos Omega ETNZ para competir en la America’s Cup

 

La America’s Cup ha pasado de ser un deporte súper elitista a ser cada vez más popular y un espectacular muestrario de las más altas tecnologías. Por eso Omega lleva participando desde 1995. Vamos a ver los dos Omega ETNZ, con fotos en vivo y precios.

 

El CEO de Omega, Raynald Aeschlimann con el equipo ETNZ

¿Qué significa Omega ETNZ? Pues es la abreviatura del Emirates Team New Zealand, del que Omega es patrocinadora y Cronometradora Oficial. Es lógico por tanto que Omega creara un reloj que celebrara esa colaboración. Pero como Omega es una marca orientada al producto, no al marketing del producto, los navegantes realmente van a llevar el reloj puesto durante la competición que es, para aquellos que no la conozcan, realmente dura y exigente.

OMEGA SPEEDMASTER X-33 REGATTA ETNZ EDICIÓN LIMITADA

El primero de los Omega ETNZ honra a una familia muy conocida del Speedmaster: el X33. El original fue lanzado en los 90 como actualización del Moonwatch, y se le equipó con la mejor tecnología que se podía incluir para ayudar a los pilotos. Pero ahora le toca mojarse.  La caja es de 45 mm de diámetro, de titanio de grado 2 cepillado y tiene una esfera negra con aros azules e índices transferidos blancos, además de ventanas para las lecturas digitales. El aro del bisel combina cerámica y titanio y luce en los 60 segundos una estrella que, igual que los índices y las agujas, está rellenada con Super-LumiNova blanco y emite un resplandor verde.

Junto con la estrella a los 60 segundos, el bisel luce también estrellas situadas en los 15, 30 y 45 segundos, que representan en conjunto la Cruz del Sur de la bandera neozelandesa. Un aro cerámico negro con
LiquidMetal® forma la escala de minutos y la esfera está decorada con el logotipo OMEGA, la palabra Speedmaster en rojo y “Professional”. El tiempo analógico lo marcan una aguja horaria esqueleto blanca y negra, otra de minutos roja y un segundero blanco y negro. Para las lecturas digitales, la esfera tiene pantallas de cristal líquido (LCD), con segmentos grises sobre fondo negro.

El fondo de caja es doble, con lámina acústica interna, para la óptima
transmisión del sonido en las funciones de alarma. El fondo externo va fijado por 8 tornillos y lleva estampado en el centro un logotipo del Emirates Team New Zealand y grabados “CHALLENGER FOR THE 35TH AMERICA’S CUP“ y “X-33 REGATTA“, además del número de la edición limitada.

El reloj se presenta con una pulsera de tejido de nailon revestido negro, con forro en caucho azul, pespuntes azules y hebilla de titanio pulido y cepillado. Incorpora un movimiento multifuncional de cronógrafo en cuarzo: el calibre OMEGA 5620. La edición se limita a 2017 ejemplares, con un precio de 5.000 euros, IVA incluido.

 

OMEGA SEAMASTER PLANET OCEAN ETNZ “DEEP BLACK” MASTER CHRONOMETER

El otro Omega ETNZ hace honor a la tradición mecánica de los relojes Omega, y lo hace con una versión del Seamaster Planet Ocean Deep Black, cuya presentación en vivo recogimos en este artículo. De caja en cerámica negra y 45,5 mm de diámetro, tiene un bisel cerámico con escala de inmersión en OMEGA LiquidMetal® que destaca los 15 minutos de la cuenta atrás para la salida; en caucho azul y rojo para los primeros 10 minutos y START en LiquidMetal® para los 5 últimos. El círculo situado a las 12 está relleno de Super-LumiNova y emite un resplandor verde.

La esfera cerámica negra cepillada en vertical luce índices en oro
blanco de 18 qt y un aro GMT con zonas de día/noche. Un logotipo del Emirates Team New Zealand en rojo domina el fondo de la caja, que está circundado por la frase CHALLENGER 35TH AMERICA’S CUP.

Para completar el look de regata, el reloj se presenta con pulsera estructurada negra, forro de caucho negro y azul, pespunte rojo y una nueva hebilla en cerámica negra cepillada. El Omega ETNZ “Deep Black” incorpora el calibre OMEGA Master Chronometer 8906. Su precio es de 10.500 euros. Más información en Omega.es.

 



Longines Conquest 1/100th Roland Garros: Fotos en vivo y precios

 

Ya ha comenzado Roland Garros y Longines es, un año más, el cronometrador del torneo en tierra más importante del circuito. El Longines Conquest 1/100th Roland Garros es el reloj que celebra el torneo y merece la pena revisar qué nos ofrece.

 

Dentro de Longines la colección deportiva es una de las más apreciadas. Los modelos Conquest (y más aún los Hydroconquest) son reverenciados como modelos de gran calidad a un precio excelente. Como Longines tiene una presencia más que notable en el deporte (la última muestra que hemos tenido ha sido el Longines Global Champions Tour que narramos en este artículo) ha tomado el nombre Conquest para crear un cronógrafo que se adapte a las distintas disciplinas que patrocina. Todos comparten las mismas características, con la única variación visible en la esfera.

El Longines Conquest 1/100th Roland Garros tiene una caja de acero de 41 mm de diámetro, sólida,  con mucha presencia y además con un peso notable, sorprendente en un reloj de cuarzo pero que sin embargo reafirma la sensación de “buen reloj”. La carrura y las asas se han satinado para ayudar a sobrellevar mejor el trajín diario, en contraste con el bisel, alto y poderoso, y el conjunto de corona y pulsadores del cronógrafo.

Hay que detenerse un momento en ese tándem corona/pulsadores porque cómo resuelto. Los pulsadores -que tienen la función clásica de puesta en marcha/paro y puesta a cero a las 2 y a las 4 respectivamente- se integran de manera suave con los protectores de corona y menguan elegantemente hasta casi fundirse con la caja. La corona por su parte aporta al conjunto la elegancia de su acanalado. Además el diseño resultante recuerda al logotipo alado de Longines, que aparece en relieve sobre la corona.

La esfera está decorada con un fondo gris antracita en rayos de sol, sobre el que se disponen tres subesferas y acentos naranjas. Recordemos que el Longines Conquest 1/100th Roland Garros vio la luz en 2015, que fue un año con muchos modelos en los que el naranja era el color dominante (sí, los relojes también pasan por modas). Pero en este caso tiene sentido porque recuerda el color de la arcilla sobre la que se juega el torneo. Esa fecha de lanzamiento es también el motivo por el que la forma de la corona y los pulsadores no es como la nueva que vimos en el VHP que presentamos aquí.

La visibilidad es impecable: las manecillas de bastón tiene un buen tamaño y además están recubiertas de SuperLuminova, al igual que los índices aplicados. Las subesferas tienen una base gris plata que resalta perfectamente sobre el antracita de la base, y están decoradas con un guilloché circular que contrasta con los rayos de sol. Y además las esferas tienen un bisel propio que alterna el naranja con con el negro: imposible perderse un dato. Curiosamente lo que peor se lee es el indicación 1/100, que queda difuminada sobre la esfera. Habría quedado mejor en gris, o quizá mejor aún con esa misma leyenda pero en pequeño y sobre una de las esferas.

La referencia está ahí porque el reloj es capaz de indicar la centésima de segundo, gracias a un movimiento que Longines encargó a ETA con esa capacidad. El calibre contiene un microcontrolador con memoria flash integrada que le permite, además de la medida centesimal, puestas a cero instantáneas. Por supuesto el movimiento no se ve (ni falta que hace, siendo un cuarzo) porque está tapado con un fondo roscado con la inscripción relativa a Roland Garros. Esta es la única referencia al torneo, lo que permite que el reloj se pueda llevar como un reloj normal, no como un homenaje. La tapa y la corona roscada permite al reloj ser hermético hasta 300 metros, nada menos.

La aguja de la centésima de segundo no se mueve cuando se pone en marcha el cronógrafo; si lo hiciera el consumo de la pila sería enorme porque la esfera giraría a toda velocidad. Lo que ocurre es que al poner en marcha el cronógrafo la memoria flash comienza a trabajar y, cuando se para, mueve automáticamente la aguja naranja para señalar la centésima, marcada en el bisel inclinado que rodea la esfera. Por supuesto, también con acentos naranjas.

El Longines Conquest 1/100th Roland Garros es vistoso y a la vez elegante en la muñeca, a la que se ata con un brazalete con la clásica combinación satinado en los eslabones exteriores y pulido en el interior. Como decía al principio es difícil no darse cuenta de que te has dejado el reloj sobre la mesilla de noche porque tiene un peso significativo (más que el de un Omega Speedmaster Moonwatch original, por dar una referencia conocida).

Sin embargo el reloj es muy cómodo de llevar, gracias a sus medidas contenidas y unas asas con la curvatura adecuada. Además, aunque el bisel es grande, la altura general del reloj es lo suficientemente moderada para que el reloj pueda llevarse a diario, si ese es el deseo de su dueño (que lo será).

En definitiva el Longines Conquest 1/100th Roland Garros es un excelente reloj si se quiere una pieza deportiva con unas formas discretas que le permitan alternar en ambientes variados. Tiene un precio de 1.400 euros, y este año Longines ha lanzado una versión femenina de 36 mm de diámetro. Tiene la misma presencia que la versión masculina, pero sin la medida de la centésima de segundo y con un precio de 1.200 euros. Más información en Longines.es.

 

 



El innovador Ulysse Nardin Marine Regatta, con fotos en vivo y precios

 

La manufactura que nació por y para el mar sublima ahora su vocación con los Ulysse Nardin Marine Regatta, un cronógrafo pensado para las competiciones marinas pero que aporta una solución técnica revolucionaria tanto entre las olas como en seco. Vamos a ver los relojes en detalle.

 

Antes de entrar a fondo en estos Ulysse Nardin Marine Regatta es conveniente repasar por qué hay relojes específicamente dedicados a este deporte. Todas las carreras tienen una línea desde la que comienzan, y las carreras marinas también. Pero en el mar no se puede estar parado sobre la línea hasta que se da el pistoletazo de salida, porque el agua está siempre en movimiento. Por eso lo que ocurre es que comienza una cuenta atrás -habitualmente de entre cinco y diez minutos- en la que los barcos procuran mantenerse lo más cerca posible de la salida para estar en buena posición cuando suena la sirena de inicio.

Para resolver este problema en que un segundo de diferencia puede ser capital, algunos relojeros crearon relojes de cuenta atrás en los que seleccionar los tiempos establecidos hasta la salida y así poder acercar al máximo los barcos a la línea de salida en el momento necesario. Pero los cronógrafos de regata eran sólo eso, relojes de cuenta atrás sin ninguna otra utilidad. O bien cuando llegaban al final de la cuenta atrás la trotadora seguía girando y la aguja que antes señalaba la cuenta atrás pasaba a contar los minutos del cronógrafo normal. Así son, por ejemplo, los Panerai que vimos aquí (y que por cierto se verán las caras con los de Ulysse Nardin en la America’s Cup).

El nuevo Ulyssse Nardin Marine Regatta propone un sistema mucho más visual y desde luego aún más complejo: cuando se selecciona la cantidad de tiempo deseada para la cuenta atrás la trotadora del cronógrafo empieza su conteo, pero en el sentido contrario a las agujas del reloj. Cuando llega el segundo 0 y comienza la carrera, la aguja para y cambia el sentido de la marcha de manera instantánea, comenzando así a medir el tiempo real de carrera. Creo que lo mejor es ver el vídeo promocional para entender cómo funciona el mecanismo:

Al acabar la cuenta atrás la aguja con la que se ha seleccionado los minutos -mediante el pulsador a las 10- queda en reposo, porque el Marine Regatta tiene una subesfera a las 6 con dos manecillas que indicarán los minutos y horas transcurridas (60 y 12 respectivamente). En esa subesfera aparece también la ventana de fecha, circular como es casi normativo en los relojes de la casa, donde cuesta encontrar una forma cuadrada. La excepción más notable y celebrada, la del Marine Deck Tourbillon que vimos aquí. No es desde luego la complicación más atractiva del reloj, pero es una demanda del mercado.

El motor del reloj encargado de esta proeza técnica es el calibre UN-155, que está basado en el cronógrafo de manufactura UN-153. Entre sus 650 componentes se encuentra un inversor que permite girar a la trotadora en los dos sentidos, y cuyo conjunto ha sido enviado a la oficina de patentes para su aprobación. Como su antecesor, el movimiento del Marine Regatta es automático, se mueve a 4 hercios y aguanta 3 días sin necesidad de cuerda. Por supuesto el silicio es el material utilizado para el espiral y el escape.

Toda esta delicia relojera se aloja en una caja de acero de 44 mm de diámetro, hermética hasta 100 metros. Sobre ella se acomoda un bisel  con un dentado muy pronunciado e inserciones de caucho que le dan un toque refinado y que se repiten en los pulsadores del cronógrafo, la corona roscada y el pulsador a las 10 para la cuenta atrás. El número de fabricación aparece, como siempre, en una placa a las 9 horas.

Como ya hemos visto en las fotos el Marine Regatta se ofrece con dos esferas: una azul marino y otra en blanco hueso. La azul empareja el color con las inserciones de caucho y la correa, mientras que en la versión de esfera blanca se utiliza el negro para esos puestos. En mi opinión la versión azul es la más lograda, porque la combinación azul/amarillo es más resultona que la blanca, en la que el amarillo queda más desvaído. Aunque en esto de los colores, ya se sabe. Sin embargo la ventana de fecha queda mejor en la versión en blanco, porque se integra mejor.

Utilizar numerales romanos es delicado porque enseguida imponen su presencia y tienden a comerse las intenciones de la esfera para llenarla de un irremediable aire clásico y poco dinámico. No es este el caso, sin embargo, ya que se han estilizado mucho y se funden bien con los índices horarios. Eso sí, ninguno lleva tratamiento luminiscente, reservado tan solo a las manecillas tanto horarias como del cronógrafo (menos la trotadora).

Estos Ulysse Nardin Marine Regatta llegarán a España en junio, con un precio de 16.050 euros, a mi parecer muy razonable para todo lo que ofrece. En la siguiente página vamos a ver la versión especial del reloj creada para el equipo Artemis Racing. Es interesante saber que dos de sus miembros, Loïk Peyron e Iain Percy, han participado en el desarrollo de este modelo. Imagino que si alguien sabe de regatas será esta gente.

 



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



Tercera generación de los Bell & Ross BR Vintage: Fotos en vivo y precios

 

 

Veinte años y nueva cara: Bell & Ross ha rediseñado parte de su colección Vintage, una gama de relojes que le hace dura competencia a sus hermanos cuadrados. Sigue manteniendo el mismo espíritu de aviador, pero ha variado tamaños y elementos para seguir siendo una colección tan exitosa como hasta ahora lo ha sido. Vamos a ver qué nos ofrecen estos BR Vintage.

 

Hay que recordar que toda la gama de relojes Vintage tiene cajas redondas. En ella está la colección dedicada a (o inspirada por) la Primera Guerra Mundial -como éste– y la que tiene su musa en la Segunda Guerra Mundial -como el primero de estos dos-. Por último está la colección BR 123 (tres agujas) y BR 126 (cronógrafos), que son los que se han modernizado ahora, diez años después de su primera actualización.

Se han unificado los nombres bajo la denominación Bell & Ross BR Vintage, dando así más cohesión al conjunto. La numeración también se unifica: 92 significa tres agujas (o 4 cuando en el futuro haya un GMT), mientras que 94 significa cronógrafo. Las manecillas son siempre iguales: espada para la de las horas y bastón para los minutos. Como los diámetros se han reducido también lo han hecho los numerales dentro de la esfera. Pero no sólo reducen su tamaño (que es lógico) sino que además son más esbeltos, por lo que resultan más sobrios y elegantes. Lo que no varía es la perfecta legibilidad y el fantástico tratamiento con SuperLuminova.

Los tres modelos (por ahora, habrá más a lo largo del año) comparten un cristal de zafiro abombado y una menor altura, haciéndolos más cómodos de llevar con traje. Por otro lado todos los relojes incluyen un contrapeso de la manecilla de segundos central con forma de avión. Además el contrapeso es más corto que antes, lo que le viene muy bien porque en las versiones anteriores “pisaba” el texto encima de las 6 horas, como en este caso y en este otro. Por último, todos los modelos son herméticos hasta los 100 metros, lo que les permite desenvolverse sin problemas en deportes acuáticos -sin llegar a ser verdaderos relojes de buceo, por supuesto-. Veamos ahora los tres modelos, presentados en Baselworld 2017.

BR V1-92 BLACK STEEL

Dentro de los BR Vintage este BR V1-92 ha sido toda una sorpresa. En realidad casi podríamos decir que es un reloj nuevo, y explico por qué: dentro de los BR 123 siempre ha habido relojes de tres agujas y fecha, pero eran todos de 41 mm de diámetro. Sin embargo el BR V1-92 tiene una medida de 38,5 mm de diámetro. Es decir, mucho más de vestir que lo que había hasta ahora. Esto no sólo agradará a los puristas sino que gustará a las mujeres, que hasta ahora se tenían que conformar con los modelos cuadrados BR S (que además tenían 39 mm de lado y por tanto resultan más grandes que este modelo).

En el BR V1-92 la caja está satinada, de manera que toda la atención va a la esfera. Está perfectamente equilibrada porque la fecha, siempre presente en los relojes de Bell & Ross, pasa desapercibida hasta el momento en que la buscas. Ello es gracias a su forma circular y sobre todo a que el fondo está pintado en el mismo negro que el resto de la esfera. En esto la verdad es que B&R es un ejemplo: ya que el mercado te demanda una fecha, haz lo posible por integrarla de la forma más grácil posible. Y eso hacen.

Al lado de los demás modelos de la casa este BR V1-92 es posible que llame menos la atención, pero a mí no me extrañaría que poco a poco coja fuerza comercial. Es un modelo equilibrado y muy atractivo en su sencillez. Tiene un precio de 1.990 euros.

BR V2-92 BLACK STEEL

La segunda derivada de los BR Vintage es este BR V2-92. Es sin duda un modelo más polifacético porque, aunque su inspiración en los relojes de piloto es obvia y por tanto cae más del lado informal, su altura comedida y la buena presencia de la esfera le sirven de salvoconducto para los días de oficina.  Además las nuevas asas, más curvas, le ayudan a ajustarse mejor a la muñeca. V2 significa que el reloj tiene la otra medida disponible de la colección: 41 mm de diámetro (en vez de 43). Eso significa mayor número de clientes potenciales y mayor comodidad.

La caja está coronada por un bisel de aluminio anodizado y coloreado en negro, que además y por primera vez es rotativo (en ambas direcciones). Bell & Ross no lo especifica, pero entiendo que como el reloj puede sumergirse en el mar el anodizado será de 20 micras, que es el que se utiliza para los ambientes marinos. Es más ancho que los anteriores y los numerales más grandes, así que tiene mucha más presencia. También son novedad los protectores de la corona. Aunque sea roscada un extra de protección nunca viene mal, y además así acentúa el aire deportivo.

Tanto el BR V1-91 como el BR V2-92 utilizan el calibre BR-CAL 302, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso se traduce en una frecuencia de 4 hercios, 38 horas de reserva de marcha y sobre todo una fiabilidad demostrada. El calibre se puede ver a través del zafiro posterior, lo que es un detalle por parte de Bell & Ross. Sería de agradecer, sin embargo, que la decoración del mismo no fuera tan espartana. El logotipo grabado no es suficiente para contrarrestar una presencia pensada para estar escondida bajo un fondo de acero. Pero en fin, al menos se ve el motor.

Y así queda en la muñeca: muy bien. Como decía sus hechuras le permiten agregarse a los colegas de la oficina y salir airoso, porque el reloj tiene ese atractivo que Bell & Ross siempre ha sabido dar a sus relojes, un je ne sais quoi que te engancha enseguida. Gran mérito el de Sébastien Gobert, el diseñador de la casa. El precio del reloj es de 2.600 euros con correa de piel y de 2.900 euros con brazalete.

 

BR V2-94 BLACK STEEL

El último ejemplar de la colección BR Vintage es el BR V2-94. Tiene el mismo diámetro que el anterior modelo, y por eso es V2. Y, como ya dije antes, 94 identifica a los cronógrafos. También tiene las mismas asas curvadas y los protectores de corona, así como el bisel de aluminio en negro (si bien en este caso acoge un taquímetro). Además los pulsadores son ahora roscados, una protección adicional para evitar accionarlos debajo del agua… y tener que salir de ella para enviarlo al servicio técnico.

Todo ello contribuye a una prestancia sólida pero elegante, porque la esfera está muy despejada para un cronógrafo y la estilización de los elementos le sienta muy bien. En este caso el segundero central trabaja a las órdenes del crono. Los segundos constantes se leen en el registro de las 3 horas, mientras que a las 9 hay un contador de 30 minutos para los tiempos parciales.

Bell & Ross siempre utiliza doble registro (el que más me gusta es este Officer Brown, que por cierto ya anticipaba la medida de 41 mm). Para muchos es la verdadera configuración de un crono y desde luego la más equilibrada estéticamente. Y como siempre la discreta fecha está a las 4:30 horas. Se podría argumentar que debería ir a las 6, pero entonces le quitaría el sitio a uno de los arábigos que tanto distinguen a Bell & Ross. Además se parecería mucho al Omega Speedmaster o incluso al Rolex Daytona, con quienes comparte un aire leve.

Quiere decirse que cuando ves el V2-94 inmediatamente te “recuerda a”, pero no puedes afirmar ni mucho menos que sea una copia de ningún reloj. Simplemente tiene un aire de familia que comparte con los relojes que aparecieron en la época que estos BR Vintage homenajean. Una vez más mérito del diseño, que consigue integrarse en una época sin perder la personalidad propia.

En este caso el calibre utilizado es el BR-CAL.301, seudónimo bajo el que opera el ETA 2894-2. Aquí la decoración es mucho más elaborada, con platinas acaracoladas, puentes perlados y Côtes de Genève en el rotor, además del logotipo grabado. Funciona -por años sin fin- a cuatro hercios y tiene 38 horas de reserva de marcha.

El BR V2-94 también está disponible con correa de piel y con brazalete. El primer tiene un precio de 3.900 euros, mientras que con el metal el precio sube hasta los 4.200 euros. De hecho ese el único punto flaco que le veo al reloj, y no pequeño: por 100 euros más ya tienes un Omega Speedmaster Moonwatch (con piel o brazalete), y esa competencia es casi imbatible.

Por cierto que tanto la correa como el brazalete de los tres BR Vintage son muy cómodos. El cierre desplegable está perfectamente ejecutado y la hebilla de hebijón tiene el Et de la marca para rematar el aspecto retro del reloj.  Por último, el brazalete tiene los eslabones más finos y se adapta mucho mejor a la muñeca. Además en el cierre tiene regulación para poder encontrar mejor la medida más adecuada.

Los BR Vintage estarán disponibles entre julio y agosto, tanto en la boutique online de la marca como en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.



OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Este es un año muy importante para Omega porque celebra el nacimiento de su Santísima Trinidad: en 1957 la manufactura lanzó los Railmaster, Seamaster y Speedmaster, iconos desde entonces. Ahora lanza la Omega 1957 Trilogy Edition para conmemorar la efeméride. Vamos a ver qué ofrece y a qué precios.

 

Seguramente no era aún consciente, pero para Omega 1957, como cantaba Frank Sinatra, “It was a very good year” (vale, eso sonó 8 años después, pero aún así). Es verdad que en 1957 el mundo parecía abocado a una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética (E.E.U.U. detonó nada menos que 25 bombas nucleares en Nevada). No es menos cierto que ese fue el año en que nació Osama Bin Laden. PERO. Ese año hubo un pequeño concierto en la parroquia de San Pedro de Woolton, en Liverpool. Y allí coincidieron dos chavales, uno llamado Paul y el otro apellidado Lennon. Y también se puso en órbita el primer Sputnik, dando comienzo a la carrera espacial que tan importante sería para Omega y su Speedmaster. ¡Fue un buen año!

Con los tres modelos Omega abarcaba un amplísimo sector del mercado que además le daba una reputación aún mayor como fabricante de instrumentos muy precisos y a la última en tecnología. Y si el Seamaster y el Railmaster son adorados por los seguidores de la marca y apreciados por cualquiera que le guste un buen reloj, el haber sido el reloj que llegó a la Luna convirtió al Speedmaster en un reloj eterno.

Éste de aquí abajo es el folleto que Omega editó con los tres modelos juntos como herramienta de marketing y ventas de cara al público y para uso de los vendedores.  La verdad es que basta sacar a la luz el folleto para apabullar al comprador con el poderío de la marca (y el arrebatador diseño de los relojes). Al cliente no le quedaba más remedio que comprar alguno. Y tan feliz además.

 

No es de extrañar por tanto que la reina de Biel haya querido lanzar la Omega 1957 Trilogy Edition. Vamos a ver el origen de los relojes y sus herederos.

OMEGA SEAMASTER 300 CK 2913

 

En realidad el nombre Seamaster ya existía desde 1948. Su origen se remonta a los relojes suminstrados a la Fuerza Aérea Británica durante la Segunda Guerra Mundial. Lógicamente la RAF quería relojes de calidades excepcionales: fiabilidad, hermeticidad superior (verificada mediante una inmersión durante 72 horas y bajo diferentes presiones y temperaturas), alta precisión, partes intercambiables y gran robustez. No consta ni una sola reclamación sobre los más de 26.000 Seamaster suministrados.

Seamaster de 1948. A la izquierda la versión cronómetro.

Pero en 1957 Omega lanza un reloj específicamente pensado para el submarinismo: el Seamaster 300. En realidad el reloj era resistente hasta los 200 metros, pero se llamó tal como lo conocemos (y no Seamaster 200) porque su desempeño iba mucho más de las capacidades de los tests de resistencia del momento: estaban limitados a 20kg/cm2. La hermeticidad se lograba, fundamentalmente, gracias a la resistencia del cristal y la corona. Por cierto que esa resistencia también era vertical: aguantaba una altitud de 32 km.

Calibre automático 28 SC-501, esfera negra mate, marcadores horarios triangulares luminosos y manecillas de flecha luminosas gracias al radio utilizado. La caja era de acero Staybrite con las asas pulidas (como el Speedmaster) y corona “Naïad”. Al contrario que las coronas roscadas, las Naïad conseguían la hermeticidad por presión. Funcionaban perfectamente, pero al final Omega cambió a coronas roscadas porque la percepción del mercado era que las roscadas eran mejores, y por el riesgo de entrada de agua si no se cambiaban las juntas internas a su debido tiempo.

El reloj añadía un bisel giratorio con un punto luminiscente, un cristal de triple grueso fijado desde dentro y reforzado por el bisel gracias a una junta intermedia. En la trasera podía verse el medallón con el caballito de mar y el texto Certified High Pressure Water-proof Seamaster.

OMEGA RAILMASTER CK 2914

En realidad con el Railmaster Omega pensaba no sólo en el mundo ferroviario. Este reloj de doble caja y antimagnético apuntaba a científicos, técnicos, electricistas y todo aquel que trabajara cerca de fuertes corrientes eléctricas. Omega llevaba haciendo relojes para el ferrocarril desde 1895, pero el Railmaster era el primer reloj de pulsera de la casa que se ajustaba a las especificaciones del mundo ferroviario. Si quieres saber más sobre las severas regulaciones para los relojes de ferrocarril, hablé de ellas en el vídeo sobre el Railroad de Longines.

Desde la II Guerra Mundial la RAF británica estaba demandando relojes con una mayor protección magnética para salvaguardarlos de los motores radiales de los Spitfire. Por ese motivo Omega estaba experimentando desde finales de los años 40 con una serie de nuevos movimientos antimagnéticos que utilizaron nuevas aleaciones y jaula de Faraday. Estos modelos integraban, además de la jaula de Faraday y una tapa trasera de hierro dulce, una esfera de material mu-metálico de 1 mm de grosor (lo normal eran 0,4 mm). Esta combinación desviaba de manera efectiva las ondas y fuerzas magnéticas alrededor del movimiento, lo que permitió a OMEGA suministrar en 1953 su versión de reloj antimagnético (hasta 1.000 Gauss) para los pilotos británicos.  Tras su paso por la Canadian Railways  durante un año para perfeccionarlo, en 1957 el Railmaster vio la luz pública como primer reloj antimagnético de pulsera de la casa,  respondiendo de paso al lanzamiento del Rolex Milgauss (1954) y el IWC Ingenieur (1955)

Adorado por los seguidores de la marca, sin embargo el Railmaster no tuvo una vida comercial tan larga, probablemente porque para el público en general carecía del poder de atracción de un reloj de buceo o un cronógrafo. El Railmaster se dejó de fabricar en 1963, convirtiéndolo de paso en uno de los relojes más buscados. Tuvo una reedición en 2003 (Railmaster Co-Axial Chronometer), pero en 2012 se dejó de hacer. Hasta ahora.

 

OMEGA SPEEDMASTER CK 2915

Aunque su imagen estará por siempre ligada a la Luna, en realidad el Speedmaster nació como cronógrafo pensado para el mundo de las carreras y del automóvil en general. Omega quería que el Speedmaster resaltara por encima de cualquier otro cronógrafo, y que tuviera una notoria presencia como reloj-instrumento. La estética de la esfera se inspiró en los paneles de instrumentos de los coches italianos de la época, en los que había un contraste entre blanco y negro para mejorar la legibilidad.

Pero sin duda lo que más contribuyó a singularizar su imagen fue la idea -única en ese entonces- de sacar el taquímetro de la esfera para colocarlo en el bisel, al mismo nivel que la trotadora del cronógrafo. Después, en 1962, el Omega Speedmaster entraría en las instalaciones de la NASA, pero eso es una historia que merece un artículo aparte.

En la siguiente página veremos de qué se compone la Omega 1957 Trilogy Edition.



Los nuevos Nomos Glashütte Aqua. Presentación oficial en España

 

Cuando vieron la luz los nuevos Nomos Glashütte Aqua en Baselworld 2017 se convirtieron en uno de los temas de conversación de la feria, por atractivos y atrevidos . Ahora han sido presentados en España, y hemos podido verlos y sentirlos más de cerca.

 

En una tarde de esas típicas de primavera (ahora sol, ahora nubes, ahora sol, ahora viento, ahora un trueno…) Nomos nos citó en una casa que, todos coincidimos, no podía ser más “Nomos”. Y la ocasión lo merecía, porque eran los Nomos Glashütte Aqua los que querían tomar la escena. Hay que señalar Nomos lleva casi desde sus comienzos en España de la mano de la relojería y joyería Wempe. Para quien no lo sepa, Wempe es también una casa relojera ubicada en Glashütte, muy cerquita de Nomos. Además tienen el laboratorio en el que se llevan a cabo las pruebas de cronometría a los relojes alemanes (casi iguales que las del COSC).

Sin embargo ha sido la primera vez que Nomos, la empresa, hacía una presentación oficial en España. A mí me hacía especial ilusión, y no sólo porque me gusta mucho Nomos; es que la gente de Nomos es de lo mejorcito que hay en la industria. Siempre sonriendo, siempre atentos, siempre haciendo la vida del periodista más fácil.

Club Automat Datum Atlantik

En mi opinión Nomos es una empresa modélica dentro de la  industria relojera cuyos méritos no están suficientemente reconocidos, aunque seguramente parte de la culpa es suya por no saber comunicarse mejor. Y es que en eso son muy alemanes: el mayor esfuerzo se pone en hacer sus relojes muy bien, en tener un camino bien marcado y coherente y una política comercial cristalina. Pero en este sector tan hiperestimulado necesitan publicitarse más.

Esta presentación, muy orientada al mundo web y las redes sociales, va por el buen camino. Y sí, es un maravilloso defecto: al contrario de lo que ocurre muchas veces aquí lo primero, lo innegociable, es el producto. Por eso los que aman la relojería irremediablemente aman a Nomos Glashütte.

Club Automat Datum Signalblau y Ahoi neomatik signalrot

Nomos fue pionera en la venta de sus relojes por internet, exponiendo claramente sus precios. A su vez crearon -y siguen expandiendo- una red comercial a la que apoyan de la mejor manera posible: ellos defienden el precio de manera que el cliente final nunca se da sorpresas, siempre encuentra lo mismo al mismo precio allí donde vaya.

Esto hace que los puntos de venta estén contentos con ellos y por tanto defiendan el producto con más ímpetu. Además, al tener los escalados de precios correctamente -y estrictamente- establecidos se evita el mercado gris, que ha lastrado (y sigue aplomando) a la industria relojera suiza.

Ahoi Datum Atlantik

Decía que la empresa tiene su camino bien marcado y es verdad: comenzó construyendo relojes muy bien acabados y a muy buen precio para los que además hacían sus propios calibres, salvo el conjunto de escape (o “assortiment”, como lo llaman los suizos). En 2014 presentaron su propio “Swing System”, que por fin sustituía el assortiment de otros (Nivarox, creo) por el suyo propio. Fue un logro impensable en una manufactura tan pequeña.

Club neomatik y Ahoi neomatik con el calibre de manufactura DUW 3001

Por último, en 2015 Nomos presentó el DUW 3001, su calibre totalmente de manufactura y con unas prestaciones más que sorprendentes: una altura de tan solo 3,2 mm, que le convierte en uno de los calibres automáticos más delgados del mercado. De hecho es el más delgado de entre los que se producen en masa.

Ahoi neomatik

Para celebrarlo Nomos introdujo la línea neomatik (así, con minúscula), que vimos en vídeo aquí. En realidad eran las colecciones que ya tenía (aunque no todas) a las que les añadió el calibre y le dio algunos cambios estéticos para distinguirlas de las ediciones estándar.  No se me ocurre ninguna marca independiente que en tan pocos años haya hecho tanto.

Los cuatro Club neomatik

Este año la casa germana ha sufrido un frenesí creativo y ha presentado nada menos que 16 relojes. Pero no ha creado una colección absolutamente nueva, sino que ha tomado dos familias que no recibieron el nuevo calibre en su momento y ahora lo pueden estrenar. Y con caras renovadas. La primera es la familia Club. Es el modelo más fácil de aceptar porque muestra la hora de manera sencilla y clara, con unos grandes numerales arábigos.

Club neomatik signalblau

Los nuevos Nomos Club neomatik tienen una caja de 37 mm y se ofrecen con los colores plateado, signalblau (azul sirena), signalrot (rojo sirena) y Atlantik (azul marino). Sin duda las esferas con más éxito son la signalblau y la signalrot, porque los colores parecen salirse de la esfera por lo vibrante de sus tonos. Se ha aumentado la hermeticidad hasta 200 metros, lo que les permite sumergirse sin problemas. Pero claro, no son un diver como tal; ni tampoco lo quieren ser. Son relojes de calle y de oficina con colores atrevidos y porte suavemente deportivo. Basta ver sus pulidos a espejo para darse cuenta de los relojes vienen de un origen más formal. Son buceadores competente, pero ocasional. Y sin embargo la mezcla funciona muy bien.

Todos vienen con una correa NATO gris que, unida al tamaño del reloj, lo hace más para mujer que para hombre. Los amantes de los relojes pequeños están de enhorabuena, sin embargo, porque si te gustan los tamaños pequeños, estos relojes se llevan perfectamente.

También existe un Nomos Glashütte Aqua en versión Club pero de mayor diámetro: 41,5 mm y sólo 9,78 mm de altura. Se llaman Club Automat Datum, que como su nombre indica incluye fecha. Es una ventana a las 6 que está pintada del mismo color que la esfera, por lo que se integra perfectamente. En este caso el calibre no es el DUW 3001, sino el también automático DUW 5101. Tampoco hay esfera roja (con buen criterio, creo yo).

 

Y la otra familia que se ha apuntado a los chapuzones es la Ahoi.  Más formal que los Club en la escritura sobre la esfera, pero igualmente llamativo en los colores porque se ha usado la misma paleta. Hay que hacer notar cómo siempre la manecilla del pequeño segundero es naranja, que le queda muy bien porque aviva la esfera (salvo con el rojo, donde está muy desaparecida).

En el caso de la versión no neomatik (llamada Ahoi Datum) el diámetro es de sólo 40,3 mm, mientras que la altura crece levemente hasta los 10,64 mm. Nada que no pueda negociar el puño de la camisa. Aquí también desaparece el rojo para dejar paso a colores más formales (salvo el Azul Sirena, claro).

Decía antes que las versiones pequeñas tienen un tamaño más para mujer, acentuado por el suave gris de la correa NATO. Esta es la prueba, en la que se ve qué bien quedan en una muñeca femenina:

Los precios de los Nomos Glashütte Aqua son como siempre imbatibles, sobre todo si estamos hablando de calibres de manufactura. Los Club neomatik tienen un precio de 2.420 euros (menos la versión plateada, que cuesta 80 euros menos). Los Club Automat Datum cuestan 2.740 euros. Por su parte los Ahoi neomatik tienen un precio de 3.160 euros (80 menos para la esfera plateada) y los Ahoi Datum cuestan 3.620 euros. Durante mayo van a estar disponibles exclusivamente en Wempe, y después ya en los puntos de venta habituales. Y por supuesto en la web de la casa. Más información en NomosGlashütte.com.

¡Qué bien quedan!



En la muñeca: Patek Philippe Nautilus 40 Aniversario

 

La vida sorpresas, sorpresas te da la vida. Una muy inesperada ocurrió en Baselworld 2017, y fue poder tener en mis manos el Patek Philippe Nautilus 40 aniversario, del que sólo hay 700 unidades en todo el mundo. Qué singular ocasión, y qué placer fue disfrutar de él, siquiera un ratito.

 

Lo que ocurrió con este Nautilus 40 Aniversario fue que andaba ya terminando la jornada (nótese la hora que marca el reloj, 12 horas después de que comenzara el día en la feria) y me junté con la buena gente de ABlogToWatch.com, donde algunos ya sabéis que también escribo. De hecho era la última noche en Basel: al día siguiente tenía tres citas más y después me volvía a España, tras más de una semana en la feria.

Pues bien, nos encontramos con el afortunado poseedor del reloj, que es además un avezado coleccionista de relojes, Patek fundamentalmente (es @ayyb55 en Instagram). Y no tuvo ningún problema en dejarnos el reloj para admirarlo y hacerle unas fotos. Así, como el que te deja un relojillo de 50 euros.  Y, gracias a Michael Maximiliem de ABlogToWatch que me hizo las fotos, he podido traerlo a Horas y Minutos.

Así que la experiencia es aún mejor, porque este Nautilus 40 Aniversario es un reloj “vivido”, no simplemente la unidad impoluta traída de la manufactura (esta manufactura). Y de paso reafirmas el por qué el reloj gusta tanto: mejora cuanto más lo usas. La mezcla de elegancia, sobriedad y a la vez atrevimiento en las formas es aún más patente en este modelo, sin duda uno de los mejores de los muchos que han visto la luz.

Pero este reloj de aniversario tiene la referencia 5711/1P, lo que significa que ha dejado el acero original para pasar a fabricarse en platino.  Tiene sentido, es una pieza muy especial para un aniversario especial. Mezcla perfectamente el acabado pulido con el satinado, particularmente patente en el poderoso bisel que, junto con los salientes laterales, crea la forma de portilla que define al reloj. Escribí la historia de este icono precisamente en el artículo sobre el lanzamiento del Nautilus 40 aniversario, aquí.

Pero lo que más me interesaba ver era la esfera, porque los índices están hechos con diamantes de baguette. Introducir diamantes en la esfera de un reloj masculino es siempre un riesgo, pero como ya dije en el artículo estaba seguro de aquí iban a quedar muy bien. Y en efecto, así es. De hecho a alguien que no sepa qué esta mirando se le escaparía a primera vista. Son discretos y sugerentes a la vez, y dan una luz especial a la esfera.

La otra preocupación -que de hecho todos compartíamos antes de ver el reloj en vivo- era la inscripción de “40 Aniversario” grabada sobre las 6 horas. En las fotos oficiales el grabado se ve mucho, y el efecto no era muy bueno, la verdad. Pero en vivo cambia totalmente: es muy discreto y sólo resalta en según qué condiciones de luz. Así que Patek ha conseguido la cuadratura del círculo: crear un reloj aniversario que dice que es de aniversario, pero que no se nota que es de aniversario. Una vez más, maestría ante la que quitarse el sombrero.

En la sala de máquinas nos encontramos con el calibre 324 SC (Seconde Centrale), ostentando su poderío tecnológico: volante Gyromax que se mueve 4 hercios, espiral Spiromax y reserva de marcha de 45 horas. Y por descontado el sello Patek Philippe que garantiza su perfecto acabado y decoración.

Aunque el reloj tiene un diámetro de 44 mm (y por cierto una hermeticidad de 120 metros), el reloj se acomoda estupendamente gracias a lo bien que se ajusta el brazalete de platino y a lo delgado de la caja. Por supuesto los eslabones del Nautilus 40 Aniversario son como los que tradicionalmente ha llevado el modelo, mezclando laterales satinados con una parte central pulida.

Queda poco que se pueda añadir. Si el Nautilus es siempre una apuesta ganadora, este Nautilus 40 aniversario es aún mejor. Bello, deportivo, seductor, elegante, atemporal… Hay un montón de adjetivos que le sientan tan bien como queda el reloj en la muñeca. El precio que hay que pagar para tener uno de ellos es de  100.000 francos suizos. Más información en PatekPhilippe.com.



Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined. Fotos en vivo y precio

 

Chopard sigue con paso firme su política de vender relojes que saben combinar máxima calidad con lujo y conciencia social. Y además este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined añade una estética única.

 

Lo voy a repetir una vez más: Chopard es una de las marcas de alta relojería cuyo reconocimiento no se corresponde con los méritos que tiene, que son muchos. Este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es un buen ejemplo de cómo hacer un reloj de vestir comme il faut pero que sin embargo se distingue claramente de los demás. No es de extrañar que el reloj tenga el nombre añadido de “Twist”, porque es verdad que le da una vuelta al concepto de reloj formal.

En 2015 salió la primera versión del L.U.C XPS QF Fairmined (esta) que era mucho más formal que la que vemos hoy. Aunque aquel era sin duda un relojazo, Chopard ha cambiado algunas cosas para acentuar su capacidad de seducción mediante una presencia más sólida.

La caja ha aumentado medio milímetro su diámetro, pasando totalizar 40 milímetros. Su altura sigue siendo perfecta para no entrar en discusiones con los puños de camisa: 7,20 mm. El bisel está pulido a espejo al igual que el reverso, mientras que las caras verticales y el espacio entre las asas está satinado. Pero lo que destaca es la corona, que se ha agrandado -la anterior era demasiado pequeña- y se ha desplazado a las 4, acompañando el movimiento en rotación de la decoración del dial.

La delgadez de la caja se debe al calibre L.U.C 96.09-L, que aún siendo automático tiene una altura de sólo 3,30 mm. Y es que el movimiento integra un microrrotor de oro (variante en la que Chopard es experta) que reduce la altura total. Se mueve a 4 hercios y aporta 65 horas de reserva de marcha gracias a sus dos barriletes. Ostenta la exigente certificación de la Fundación Qualité Fleurier, lo que implica que también tiene la certificación COSC. Para ver lo que significa el sello Qualité Fleurier -la QF en el nombre Chopard L.U.C XPS QF Fairmined- sólo hay que leer la entrada sobre mi visita a la Manufactura Chopard.

Por supuesto la reina de esta fiesta es la esfera, con ese dibujo en rotación que está inspirado en el aspecto que tiene una pepita de oro al ser extraída. Sobre su color pizarra resaltan los nuevos índices con forma de diamante, muy habituales en los relojes de Chopard (por ejemplo). Se han recuperado también las tradicionales manecillas de Chopard que todos asociamos con el Art Deco y el edificio Chrysler, pero que la casa llama Dauphine-fusee; es decir, “delfín-cohete”.

Otro giro en el diseño y sin duda el gran objeto de debate es el pequeño segundero. Se ha desplazado hasta las 7 y además se ha remarcado con un un guilloché circular que rompe la continuidad de la esfera y crea asimetría con la corona a las 4. Choca ver en un reloj de vestir (lo opuesto a las locuras de diseño) una licencia estilística como esta, pero eso es precisamente lo que busca la casa: que el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined sea distinto a la vez que distinguido.

El segundo elemento añadido es el texto debajo del tradicional L.U. Chopard. Para mí sobra, pero como he dicho muchas veces la industria relojera suiza tiene esta pasión por escribir en la esfera cosas que el dueño del reloj ya sabe, por si se le olvida qué reloj ha comprado. Lo que menos me gusta es el símbolo de Qualité Fleurier: no pega con lo que significa la institución y, sobre todo, no consigo evitar que me recuerde al antiguo logotipo de Caja de Madrid (a éste me refiero). Pero, como en todo, es cuestión de gustos.

Por último, el reloj se ajusta al brazo de su afortunado poseedor con una correa negra de aligátor cosida a mano. El Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es una edición limitada a 250 unidades que hay que buscar en las boutiques de la marca (la de España está en Madrid, en la calle Serrano). Tiene un precio de 18.210 euros. Más información en Chopard.es.

 



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Alpina Startimer Pilot Automatic: relojes de aviador bien hechos y con buen precio

En Baselworld 2017 han visto la luz los Alpina Startimer Pilot Automatic, una nueva versión de su gama más popular y con unos precios muy aquilatados. Qué buen momento para incorporar la marca a Horas y Minutos.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic no surgen de la nada: basta con mirar la historia de la maison para encontrar sus raíces. Los relojes Alpina nacieron en 1883. Es decir, tiene tanto o más abolengo como muchas marcas más conocidas. La fundó Gottlieb Hauser y en el primer cuarto del siglo pasado era una marca muy innovadora. De hecho el nombre surgió para proteger los excelentes calibres que creaba y que no llevaban identificación. Fabricaban relojes en Suiza y en Glashütte y vendían relojes tanto a civiles como al ejército. Para pilotos, desde 1921.

En 1938 crearon los relojes “Alpina 4”, basados en los 4 principios que deben regir los relojes deportivos y que todavía están vigentes hoy en día: deben aguantar las sacudidas, ser herméticos, antimagnéticos y tener una caja de acero. Alpina siguió con paso firme hasta la famosa “crisis del cuarzo”, momento en que comenzó un lento e inexorable declive.

En 2002, cuando ya se veía abocada al cierre, fue comprada por los fundadores de Frederique Constant. El objetivo era el de revitalizarla y, con la misma filosofía que FC, crear relojes bien construidos y asequibles. Ahora ambas marcas pertenecen a Citizen, lo que les garantiza suficiente financiación para seguir adelante.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Modelo chapado en oro rosa

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic cumplen perfectamente los preceptos establecidos por la marca. Están bien hechos y los recortes en precio los hacen muy atractivos. Todos comparten la misma idea constructiva, pero hay dos modelos en acero gris (esfera blanca y esfera azul, que no aparece en este artículo) y el modelo con esfera antracita con caja de acero con un color como de titanio. Por último, una versión chapada en oro rosa.

Modelo en titanio

Las cajas están todas satinadas salvo el bisel, que está pulido, al igual que el canto de las asas. Es una buena opción porque les da un toque más refinado. No son relojes pensados para llevar con traje, claro. Aunque la altura sea de sólo 10,70 mm el diámetro (44 mm) y la configuración de la esfera los aleja de las situaciones formales. Más aún con esa gran corona cónica, típica de un reloj de piloto.

Versión en acero

Pero aunque el Alpina Startimer Pilot Automatic no sea un reloj “para las ocasiones” sino para todos los días sí es encomiable cómo la casa quiere mimar al usuario con pequeños detalles de decoración que los aleja de los acabados de -por ejemplo- muchos relojes asiáticos de parecido nivel de precio.

Las esferas están realizadas en mate con un graneado muy fino sobre el que resaltan perfectamente los numerales y las manecillas, todos generosamente tratados con material luminiscente. El triángulo que sirve de logotipo de la casa está presente en el contrapeso del segundero central y sobre las 12 horas.

El texto a las 12 está equilibrado a las 6 con una información francamente satisfactoria: el reloj es hermético hasta los 100 metros, gracias entre otras cosas a su corona roscada. Llama la atención los índices cardinales invertidos: los de las 12 y las 6 están tumbados mientras que los de las 9 y las 3 son verticales. La verdad es que la combinación funciona muy bien. También hay una ventana de fecha, discreta porque el fondo es el mismo que el de la esfera.

La legibilidad es extraordinaria en todos los modelos, gracias al tamaño de índices y numerales y a que tanto estos como las manecillas están perfiladas para que resalten más. En el caso de la caja chapada en oro rosa se ha usado el mismo acento en la esfera. Esta es una versión que se aleja de lo que es un reloj de piloto al uso, pero también tiene su encanto.

Por dentro se mueve el calibre llamado AL-525, que no es otro que el Sellita SW200-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y 38 horas de reserva de marcha, además de una durabilidad contrastada. El movimiento no se ve porque está tapado con un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Alpina, como otras marcas que luchan en su despiadado segmento de mercado, es muy sensible a los problemas que ahora mismo tiene la industria. Por eso ha pegado un tajo notable a los precios de estos Alpina Startimer Pilot Automatic. Los precios comienzan en 990 euros para la esfera blanca y la azul. Si se quiere la esfera antracita el precio es de 1.050 euros, y si prefiere la versión chapada en oro el precio alcanza los 1.290 euros. No está nada mal, ¿verdad? Los relojes estarán disponibles en junio, más o menos. Más información en Alpina.com.



Nuevo Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm. Fotos en vivo y precios

 

Blancpain ha presentado en Baselworld 2017 su nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, un diver automático con la última tecnología que apela tanto a hombres como a mujeres.

 

El Fifty Fathoms es un icono de Blancpain. Muchas veces los iconos son eso, imágenes que gustan pero que están de exposición y, en el caso de la relojería, sólo son buscados por los aficionados más devotos. No es el caso del Fifty Fathoms, que es también un éxito de ventas con una popularidad a la que no se le pone nunca el sol. Prueba de ello son los nada menos que 61 modelos que componen su colección.

En Horas y Minutos ya hemos visto algún que otro ejemplo del Fifty Fathoms Bathyscaphe (por ejemplo este cronógrafo), pero esta nueva versión es interesante porque sigue una tendencia que se ha destapado este año: los relojes unisex. O así se ha dado en llamar, pero en realidad son básicamente relojes de caballero con unos canónicos 38 mm de diámetro. Yo creo que con estos modelos históricos y ese diámetro a quien de verdad se contenta básicamente es a todos aquellos puristas recalcitrantes a los que cualquier reloj por encima de 38 le parece demasiado grande e incluso de mal gusto. Y eso aunque, como en este caso, el reloj original tuviera un tamaño mayor. En el caso del Fifty Fathoms original el diámetro era de 42 mm. Por otro lado, cuando las mujeres se ponen relojes de hombre en realidad van más a por medidas de 40 y hasta 42 mm porque lo que quieren es eso, un reloj de hombre.

En fin, ya veremos cuál es la evolución comercial delFifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, pero de lo que no hay duda es de que el reloj es muy atractivo, tanto en estética como en todo lo que ofrece. La caja está hecha en acero satinado, mientras el bisel está recubierto de una capa de cerámica azul con los números e índices hechos de Liquidmetal. Este material,  tras ser sometido a una presión de 5 toneladas para que rellene los huecos y posteriormente enfriado, adquiere una dureza 3 veces superior a la del acero. La caja tiene una altura de sólo 10,77 mm (sus hermanos de colección superan los 13 mm) y es hermética hasta los 300 metros.

Aparte de las medidas de la caja, hay pocos cambios más. La esfera mantiene un precioso azul con decoración de rayos de sol. Las manecillas rectangulares y los índices son los que ya conocíamos, como también estamos familiarizados con el segundero acabado en punta roja, la fecha a las 4:30 y la excelente luminosidad nocturna.

El Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm camina gracias al calibre 1150, un movimiento de la casa que se mueve a 21.600 alternancias/hora. Está equipado con un doble barrilete que proporciona una cómoda reserva de marcha de 100 horas. No sólo eso: el espiral es de silicio, que gracias a su baja densidad reduce el peso total. Además tiene una mayor resistencia a las vibraciones y es inmune a los campos magnéticos.

El conjunto queda atado gracias a una correa textil que queda muy bien y que permite llevar el reloj en circunstancias formales. Se cierra con una sencilla pero contundente hebilla de acero con el nombre de la marca grabado. Aunque a mí se me hace un poco pequeño, he de reconocer que el reloj es muy bonito, y en la muñeca femenina aún más. Su precio es de 8.960 euros, y estará disponible a partir de julio. Más información en Blancpain.es.

 



Audemars Piguet Royal Oak Chronograph: modelos y precios

El Audemars Piguet Royal Oak Chronograph es la forma en que la manufactura celebra el aniversario de la aparición del Royal Oak Chronograph, que este año 2017 cumple ya 20 años. Los cambios en la estética del reloj son notables, así que merece la pena que los miremos más de cerca porque, cumpleaños o no, siempre es un placer ver un Royal Oak.

 

A decir verdad esta foto de aquí arriba es mucho más cercana a la oferta que ha puesto en circulación la Reina de Le Brassus, porque los nuevos Royal Oak Chronograph son en realidad 8 referencias: cuatro en oro, tres en acero y una, sólo para boutiques y que llegará en octubre (momento en que nos ocuparemos de ella), fabricada en titanio. La colección sigue un mismo patrón constructivo y otro estético: todos los relojes son bicolor. Para no dispersar demasiado la información en este artículo nos vamos a centrar en los tres modelos de acero, y más adelante hablaremos de los de oro.

Es de sobra conocido que el Royal Oak nació en 1972 (de la mano de Gerald Genta) como el primer reloj de acero de lujo. Tan de lujo que en aquel entonces costaba 3.300 francos, más caro que un Patek Philippe de oro y 10 veces el precio de un Rolex Submariner. Para celebrar el vigésimo aniversario del Royal Oak se concibió el Royal Oak Offshore, que apareció un año después. Cuatro años más tarde, en 1997, se dotaba al Royal Oak con su propia versión de cronógrafo.

Los nuevos Royal Oak Chronograph vienen a sustituir la oferta ya existente desde 2012, hasta el punto que en la web de la marca las anteriores versiones han desaparecido. Sabiendo que todas las versiones nuevas son de esfera bicolor se podría decir que es un movimiento atrevido de la casa, aunque a quién no le gusta una esfera Panda, o una Panda invertida.

Digo lo de arriesgado porque el Royal Oak, incluso en su versión cronógrafo, ha sido siempre un reloj “de vestir”. En el caso del cronógrafo su carácter deportivo se disimulaba porque los pulsadores recibían -y reciben- el mismo tratamiento que la corona y el resto de la caja. Pero sobre todo porque las subesferas se disimulaban mejor al ser del mismo color que el resto de la tapicería. Ahora ya no ocurre eso, pero a cambio la ganancia en porte y personalidad es evidente. Lo que sí se ha mantenido ha sido la delgadez del reloj (11 mm), que le permite darle palique a los puños de camisa formales sin mayor problema.

Sobre la esbeltez de la caja hay que añadir que el calibre utilizado sigue siendo el 2385. Por tanto la GRAN queja de los seguidores de la casa, por qué no utiliza un movimiento propio, va a seguir estando presente. El 2385 es en efecto el Frédéric Piguet 1185, un movimiento cronógrafo automático maravilloso con rueda de pilares y embrague vertical, frecuencia de 3 hercios y 40 horas de reserva de marcha. Cualquiera que haya tenido un Royal Oak Chronograph y haya accionado sus pulsadores hablará de la suavidad de su uso, de la delicia que significa juguetear con él.

No creo que pase ya mucho tiempo antes de que Audemars Piguet lance su propio calibre cronógrafo porque Vacheron Constantin, que también usaba el 1185, ya presentó el año pasado un movimiento propio (en los Overseas que vimos aquí). Pero como estos nuevos cronógrafos tienen esfera nueva y un calibre original casi con toda seguridad significaría volver a modificarla, a lo mejor tenemos que esperar hasta el 25 aniversario para verlo (aunque cinco años más se me hacen mucho). ¿O quizá lancen un modelo completamente nuevo que lo integre? Ya veremos. Sea como fuere en estos cronos el calibre no se ve porque tiene un fondo ciego decorado con la grafía del Royal Oak, tan setentera y tan chula.

Así que vamos a ver los cambios estéticos en la esfera, encaminados a mejorar la legibilidad. En primer lugar se han ensanchado los índices horarios, aumentando así la superficie luminiscente pero sobre todo para dotándolos de una mayor presencia (sin perder elegancia). También han aumentado su tamaño las subesferas a las 3 y a las 9 horas.

Este aumento de las subesferas tiene dos consecuencias que, una vez más, provocarán sentimientos encontrados: la esfera del pequeño segundero a las 6 es de menor tamaño que las otras dos, lo que será discutido por aquellos que exigen simetría estética. Pero, sobre todo, el aumento de tamaño de la esfera a las 3 provoca el desplazamiento de la ventana de fecha hasta casi rozar el índice a las 4 horas. Si viendo las fotos anteriores no te habías dado cuenta, ahora no dejarás de verlo.

Otro elemento a destacar es, como no, el brazalete. Y es que este componente de todos los Royal Oak es, sencillamente, una leyenda. Es muy difícil describir algo que sin embargo se aprecia instantáneamente cuando se ve en vivo. El satinado de AP es absolutamente único, de una calidad que te deja con la boca abierta y que además juega con la luz para crear diferentes brillos y tonalidades con un mínimo movimiento de muñeca. No llegas entender cómo pueden conseguirlo sin ser piezas pulidas y curvas, sino cuadradas y cepilladas.

Decir que el Royal Oak Chronograph queda bien en la muñeca es una redundancia: un Royal Oak siempre queda bien. Su adaptación a la muñeca es instantánea, y su poder de seducción es un veneno que actúa a esa misma velocidad. Los tres modelos en acero tienen el mismo precio: 24.100 euros, y están disponibles en la boutique de marca en Madrid. Más información en AudemarsPiguet.es.

 

 

 

 

 



En la muñeca: A. Lange & Söhne Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”

Una vez transcurridas las ferias de SIHH y Baselworld 2017 creo que, salvo sorpresa, se puede declarar el Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” de A. Lange & Söhne como uno de los relojes más significativos del año (y no se me ocurren muchos más, la verdad). Vamos a verlo con fotos en vivo y precios.

 

El pasado noviembre de 2016 estuve charlando con Thibaut Pellegrin, Brand Manager de A. Lange & Söhne Iberia (una entrevista que se puede leer aquí) y me decía que el reloj que querría ver otra vez en la colección era el Tourbograph “Pour Le Mérite”, y obviamente le di la razón. Pero claro, ¡seguro que el muy pillastre ya sabía que iba a llegar este año, y con un calendario perpetuo nada menos! La próxima vez que hable con él estaré más atento, a ver si atrapo pistas sobre lo que vendrá en el futuro. Mientras tanto, vamos a ver el origen de ese reloj.

UN POCO DE HISTORIA

Tourbograph de 2005

Walter Lange (que desafortunadamente falleció durante el SIHH, el martes 17 de enero) era el heredero del linaje original de Ferdinand Adolph Lange y en 1990, tras la caída del muro de Berlín, reconstruyó la casa relojera familiar (¡y de qué manera!). No voy a contar aquí todo el proceso porque lo recogí en una extensa entrevista con Walter Lange (aquí), pero sí merece la pena mencionar algunas cosas relativas al reloj.

En primer lugar el nombre “Pour Le Mérite”, que a todo el mundo extraña porque está en francés. Pues bien, la “Pour Le Mérite” era la máxima condecoración del Reino de Prusia (primero) y de Alemania (después),  y originalmente premiaba a militares y civiles por igual. Ocurre que cuando se creó, en 1740, el lenguaje de la corte prusiana era el francés, y de ahí el idioma elegido. Tras convertirla exclusivamente en un reconocimiento para militares, la medalla desapareció tras la Primera Guerra Mundial.

Medalla “Pour Le Mérite” militar

Medalla Pour Le Mérite Civil

Cuando Walter Lange emprendió su labor de recuperación de la casa paterna la relojería sajona era inexistente. Estaba completamente destruida y pocos pensaban que podría volver a alcanzar la gloria de un lejano antaño. De ahí la universal sorpresa cuando Lange presentó su colección en 1994, porque los cuatro relojes presentados no sólo eran mucho más de lo que se esperaba, es que eran obras maestras destinadas a perdurar en el tiempo (salvo el Arkade, pero yo no le doy por muerto aún). Así lo cuenta el propio Walter Lange:

Uno de esos relojes era el Tourbillon “Pour Le Mérite”, que incluía la extraordinaria complicación de huso (también llamado caracol) y cadena, una forma de proveer al mecanismo con fuerza constante (como expliqué someramente al hablar aquí del Richard Lange “Pour Le Mérite”). Ahora no nos resulta extraño ver esa exquisitez relojera (por ejemplo aquí o aquí), pero que en los años 90 una casa digamos “nueva” se pusiera un reto de ese nivel… No es de extrañar por tanto que la manufactura quisiera usar la antigua medalla para nombrar el que querían que fuera su mayor logro. Y vaya si lo consiguieron.

Tourbillon “Pour Le Mérite” de 1994

Desde entonces todos los relojes con la complicación llevaron el sobrenombre “Pour Le Mérite”. La complicación original se desarrolló junto con Renaud & Papi (APR&P), la subsidiaria de Audemars Piguet especializada en la creación de movimientos complicados. APR&P hizo el movimiento en bruto (y lo sigue haciendo, si no estoy equivocado) y después se completó, decoró y ensambló en Glashütte. Se cuenta a menudo una historia de cómo APR&P resolvió el problema de hacer los diminutos eslabones de la cadena: se insertaron hilos de seda entre los eslabones para mantener los huecos y, una vez completada, se quemaron. No sé si es verdad, pero… si non è vero, è ben trovatto. Actualmente la cadena tiene 636 piezas de las 684 que completan el movimiento L131.1.

 

Pero en Lange no son de los de ir presumiendo por ahí de sus relojes y sus soluciones técnicas (¡y mira si podrían!). Resulta que el huso y cadena, que da nombre a una de las más altas categorías de la marca… ¡no se ve en Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”! El regulador de fuerza está del lado de la esfera, pero es que ni descubriendo esta se ve, tal es la cantidad de elementos que configura el calibre. Eso no quiere decir que lo que sí se ve carezca de interés: dar la vuelta a un reloj de Lange hay que hacerlo con tiempo porque seguro que te vas a quedar hipnotizado durante mucho rato, admirando la complejidad y el nivel de acabados que siempre presenta. El calibre L 133.1 es de cuerda manual, con 36 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 3 hercios y nada menos que 52 rubíes. Por supuesto las platinas y puentes están hechos de alpaca y decoradas con el nivel al que nos tiene acostumbrados Lange.

Espectacular, ¿a que sí? Tener un cronógrafo rattrapante, tourbillon, calendario perpetuo y añadir el huso y cadena (que necesitan altura y anchura para alojarse) es una receta para crear un reloj ingobernable en la muñeca, ¿verdad? Pues no es éste el caso: el Tourbograph Perpetual “Pour le Mérite” tiene un diámetro de 43 mm y una altura de 16,6 mm. Sin ser precisamente un reloj delgado, es desde luego perfectamente ponible.

En la esfera ocurren muchas cosas, como era fácil prever, pero todo es perfectamente legible. empezando por las manecillas horarias en acero azulado, que se mueven perfectamente sobre el finísimo graneado de la esfera de plata. Tienen además una longitud exacta: la de minutos toca el riel externo de la minutería de ferrocarril y la de las hora roza con la punta el borde de los numerales arábigos. Estos a menudo se ven interrumpidos por las subesferas de las complicaciones, pero están tan bien hechos que parece que si “despegaras” esas esferas te encontrarías el resto de los números debajo.

Por cierto que los tres puntos que aparecen sobre los minutos en los 4 puntos cardinales son un recuerdo de los relojes de bolsillo de Lange. Las tres esferas se ocupan del calendario perpetuo (hasta el año 2100, momento en el que será necesario ajustar el final de febrero para tenerlo listo un siglo más). La de las nueve acoge además un contador de 30 minutos para el cronógrafo. Aunque Lange es orgullosamente germana y a menudo utiliza el alemán en sus relojes, sus calendarios perpetuos están siempre en inglés.

A las 12 horas el disco de los días rodea la preciosa fase lunar (exacta durante 122,6 años), hecha sobre un disco azul de oro macizo y con 1.164 estrellas cortadas a láser. Pocas hay tan bonitas en el mercado. A las 6 aparece la apertura del tourbillon, sujeto por un largo puente que en esta versión asume una suave curva que no quiero ni pensar la cantidad de horas que habrá llevado equilibrar y después pulir. Espectacular.

El Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” es una edición limitada a 50 unidades en platino, aunque imagino que en el futuro se lanzará también en oro. Supongo que estás deseando saber el precio para poder sacar dinero del cajero e ir a comprarlo: 480.000 euros. Pero si ves que no te alcanza, o que ahora mismo no te puedes acercar no te preocupes, ninguno quedará huérfano: seguro que encuentran un hogar rápido. Más información en A.Lange&Söhne.com.

 



Nuevo Sea-Dweller: el lanzamiento más polémico de Rolex, con fotos en vivo y precios

 

En la feria de Baselworld 2017 Rolex ha lanzado una reedición del Sea-Dweller, y desde el momento en que se presentó en público se generó una polémica entre los seguidores de la marca que probablemente no se acabe nunca. Vamos a ver el qué, el por qué y el cuánto.

 

UN POCO DE HISTORIA

El lanzamiento de esta nueva versión del Sea-Dweller marca el 50 aniversario del lanzamiento del reloj. En efecto el Sea-Dweller se lanzó al mercado en 1967, como respuesta de la marca al por entonces cada vez más amplio mercado del buceo de saturación. Con la ayuda de la Marina Norteamericana y los buceadores del Comex francés Rolex diseñó un instrumento capaz de soportar la presión de las profundidades.

Rolex Sea-Dweller Original de 1967

Pero en ese entonces “profundidades” significaba 610 metros. Su ancestro directo, el Submariner, sólo podía bajar hasta los 200 metros, así que el salto cualitativo fue enorme. Debido a la entrada de helio en el reloj y a que la decompresión de la cámara usada a este efecto era más rápida que la del reloj, se hizo imprescindible algún medio que permitiera la salida de las burbujas y evitar así la explosión del cristal. Así nació la primera válvula de helio, que desde entonces ha formado parte del lateral del Sea-Dweller. Por cierto que esa misma presión es la que impidió a Rolex añadir su famosa lente de aumento Cyclops, que originalmente estaba en el reloj. Los primeros modelos tenían el nombre escrito en rojo, y una caja de 40 mm de diámetro.

En 1977 desaparece el rojo de la esfera, al igual que la leyenda “Submariner 2000”. En 1978 el Sea-Dweller comienza a equipar un cristal de zafiro y pasa a resistir hasta los 1.220 metros de profundidad, además de integrar el calibre 3035 que pasaba de 19.800 a 28.800 alternancias a la hora.

En 2008 Rolex anuncia que suspende su fabricación y pasa a ser sustituido por el Rolex Deepsea, que aguanta hasta 3.900 metros (aquí puedes ver una famosa versión). Sin embargo en 2014 el Sea-Dweller volvió a la vida y ahora, sólo dos años después, aparece una nueva versión con suficientes cambios como para que dé mucho de qué hablar.

OYSTER PERPETUAL SEA-DWELLER 126600 DE 2017

En primer lugar la caja ha crecido hasta los 43 mm. No suele ser así de radical Rolex, pero en cualquier caso la caja está tan bien diseñada que en absoluto parece un reloj grande. Mira la foto de aquí arriba: si no acabara de decir que son 43 mm seguramente pensarías que seguimos teniendo la caja tradicional de 40 mm. Rolex no ha dado el dato de la altura de la caja, pero, sin ser desde luego delgada tampoco se puede decir que sea voluminosa. Y es más proporcionada que la de 40 mm en mi opinión.

Sobre la carrura se asienta el bisel unidireccional, con ese clic tan conseguido al paso. El disco superior del bisel es de Cerachrom, la cerámica resistente a rayaduras de Rolex. Los números y las graduaciones están recubiertas de platino. El resultado es sobrio, pero perfectamente visible. Por supuesto a las 12 aparece un triángulo luminiscente.

En la esfera se ha recuperado el texto en rojo como homenaje al modelo original. Es sólo un detalle, pero cuando lo ves al lado de la versión de 2014 te das cuenta de lo muy bien que le sienta, porque le da una profundidad a la esfera que las versiones con texto en blanco no tienen.

Y llegamos a la parte más polémica: la inclusión de la lente Cyclops sobre la ventana de fecha. El que el Sea-Dweller no tuviera la lupa era uno de los rasgos distintivos más apreciados por los seguidores del modelo, porque lo diferenciaba del Submariner. Por eso los puristas consideran que esto es un movimiento ilegítimo por parte de Rolex.

La idea de Rolex siempre fue la de que el reloj tuviera Cyclops porque, si el objetivo que debe perseguir siempre un reloj de inmersión es la máxima legibilidad, no se puede cuestionar que la lente ayuda a leer la fecha. Se puede decir que la fecha carece de importancia en este instrumento, pero si Rolex no hubiera querido que se leyera simplemente no la habría incluido. Y si estaba en el diseño orginal, entonces es plenamente legítimo.

Aunque no lo hubiera estado también sería legítimo incluirla, porque es uno de los rasgos más distintivos de Rolex. Así que por ahí también tiene fundamento. Pero es que además con la Cyclops Rolex está dando más a sus clientes: ha mejorado su técnica constructiva como para que el cristal aguante la presión, y por tanto lo ofrece. No es un capricho, es seguir dando lo máximo en cada reloj. Y por último: la lupa mejora la estética de una ventana de fecha que por sí sola tiene, reconozcámoslo, un diseño de lo más perezoso, digno de un reloj de 300 euros. Se nota que a mí SÍ me gusta esta innovación, ¿verdad?

Una cosa más sobre la esfera: como siempre tanto las manecillas como los índices están tratados con Chromalight, el material luminiscente creado por Rolex y que garantiza una luz azul constante durante ocho horas, y por tanto un placer visual que no acaba al ponerse el sol sino que se extiende durante las 24 horas.

El nuevo Sea-Dweller se mueve gracias la calibre 3235, no el 3135. Es una versión más reciente que cumple con los requisitos de exactitud de Rolex, que como sabemos son de -2/+2 segundos al día (mucho más exigente que lo que pide el laboratorio COSC). Integra el escape Chronergy, antimagnético, amortiguadores Paraflex, espiral Parachrom y un volante que opera a 4 hercios, además de un barrilete que proporciona 70 horas de reserva de marcha. Es hermano del 3255 del que hablamos aquí. Por supuesto el movimiento no se ve porque va tapado por el espartano (y diría yo que decepcionante) cierre roscado trasero.

El brazalete Oyster ha crecido en anchura para guardar la proporción debida con la caja. Se cierra mediante la Oysterlock, con láminas de extensión Fliplock (para alargar el brazalete hasta 26 mm) y el sistema Rolex Glidelock, que permite un ajuste preciso mediante incrementos de 2 mm hasta un total de unos 20 mm.

CON TODA ESTA POLÉMICA, ¿SE VA A VENDER O NO?

Como churros. El nuevo Sea-Dweller es un relojazo por donde quiera que se le mire. Si Rolex es el mayor vendedor de relojes no es porque se lo compran los seguidores de la marca (que también, claro), sino mucha gente que simplemente quiere un buen reloj y todo lo que aporta llevar un Rolex en la muñeca. Esa gente no sabe de tradición, de ADN ni todas esas cosas que quitan el sueño a los aficionados más empedernidos.

Más aún, podríamos decir que el Sea-Dweller de 2014 fue un fracaso (relativo, claro), seguramente porque no tenía suficientes argumentos para que la decisión de compra se decantara a su favor y no al del Submariner. Recordemos en este sentido que muy, muy poca gente va a necesitar una válvula de helio. Por tanto este año Rolex ha decidido hacer caso a lo que presumiblemente quieren los clientes potenciales y ha creado un reloj que sí tiene una personalidad muy definida. Y vaya si lo va a vender bien.

El Sea-Dweller tiene un precio de 10.450 euros. Por comparar, el Submariner de 40 mm con fecha cuesta 7.850 euros, y 6.900 sin fecha. Si el dinero no es problema, la verdad es que cuesta decidirse; pero creo que yo me quedaría con el Sea-Dweller. Más información en Rolex.es.

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon

El Grand Deck Marine Tourbillon de Ulysse Nardin es uno de los relojes que más me han gustado de los últimos años, y sin embargo se me había pasado traerlo a portada. Un fallo inexcusable que voy a compensar con fotos en vivo y precio de esta delicia relojera.

 

El Grand Deck Marine Tourbillon viene a engalanar la lista de excelentes relojes marinos de la marca, que lleva el mar en su genoma: Ulysse Nardin creó su empresa relojera en 1846 para construir precisamente -y nunca mejor dicho- cronómetros marinos. Su dedicación a conseguir la máxima exactitud está refrendada por el Observatorio de Neûchatel, donde desde 1846 a 1975 Ulysse Nardin presentó 4.504 cronómetros marinos para ser comprobados. El 95% de ellos (4.324) obtuvieron el certificado, una cantidad y un porcentaje difícil de igualar.

Sus cronómetros marinos tienen todos un aspecto muy formal (aunque muy atractivo a la vez), como se puede ver en este Marine Chronometer Annual Calendar del año pasado. Por eso  es tan llamativo y tan atractivo el Grand Deck Marine Tourbillon: sin abandonar la medida exacta del tiempo, la manufactura nos ofrece un homenaje al mundo del velero con la reproducción de una cubierta (deck, en inglés) de un yate. El casco de esta nave es de oro blanco con un diámetro de 44 mm y, como todos los barcos (y los relojes de Ulysse Nardin), lleva en el lateral una placa que lo identifica.

En la superficie del yate nos encontramos con elementos habituales en estos barcos: hay cuatro cabrestantes por el que se desliza un cordaje que mueve una botavara, de la que hablaré luego. El suelo está hecho de madera (de teca, creo yo, aunque UN no lo especifica), y los detalles están tan cuidados que incluso hay, alrededor de toda la esfera, unas barandillas para agarrarse. Me encanta.

Los nanotubos que se mueven entre los cabrestantes también son un guiño al mundo marino, ya que están fabricados en Dyneema, que es de facto el material estándar usado ahora en la fabricación de maromas para barcos. Es capaz de soportar 15 veces la tensión del acero o 4 veces la de la mejor fibra de aramida; es ligero, flota, no es tóxico, soporta los rayos ultravioletas y sólo rompe cuando la temperatura es inferior a los 150 grados bajo cero. No es de extrañar que se use incluso en la fabricación de chalecos antibalas.

Esos tubos son los encargados de mover la botavara de aluminio azulado, que es en realidad la manecilla retrógrada de los minutos: cuando se consumen la hora la manecilla vuelve tranquilamente hasta el inicio en una transición que da gusto ver, suave y sin trepidaciones.

La botavara se desliza sobre un cristal de zafiro azulado y translúcido, en el que los minutos están impresos en lo que parece una manera deslavazada. Es, en realidad, otro recuerdo marino, una referencia a cómo se plasman las brazas de profundidad en las cartas náuticas, que obviamente no mantienen ninguna regularidad. Se puede ver un ejemplo aquí, que incluso utiliza para los números un tipo de letra muy parecido al del Grand Deck Marine Tourbillon.

Bajo el ancla que sirve de logotipo a Ulysse Nardin -y que por cierto es la antigua, porque en el actual está recta- aparece una gran ventana para la hora compuesta por un doble disco. Como el movimiento de retorno de la manecilla horaria es lento, ajustar la hora a base de avanzar los minutos sería tedioso, así que el Grand Deck Marine Tourbillon integra en el calibre UN-630 un pulsador para el ajuste rápido. El pulsador está recubierto por el mismo caucho azul que rodea a la corona. El caucho tiene una doble función: hace aún más elegante al reloj y además favorece la operación (del pulsador y de la corona) porque asegura el agarre.

El calibre no le va a la zaga en belleza al resto del reloj. Hay un claro placer estético en ver un artefacto compuesto sobre todo de ruedas engranadas -que apelan a nuestro idea básica del funcionamiento de una máquina-; además la disposición de estas dentro del calibre es particularmente atractiva, con un contraste entre color dorado y metálico muy conseguido. Se nota la mano de Christophe Claret en el diseño del movimiento. El UN-630, de cuerda manual, integra dos barriletes: uno se encarga de alimentar la complicación y el segundo de mantener la correcta isocronía. Opera a 3 hercios y mantiene la marcha durante 48 horas.

Pero el calibre también añade un tourbillon volante que se sitúa a popa, decorado con un botón lacado con el ancla de la casa y encargado de marcar los 60 segundos de cada minuto. La verdad es que el juego de azules de la esfera no puede ser más perfecto. No se puede ser más náutico sin ser un reloj marino al uso.

El reloj se ata a la muñeca con una correa azul de aligátor acompañada por un cierre plegable también en oro blanco. A pesar de su presencia delicada el reloj sigue siendo sumergible hasta 100 metros, fiel a su linaje. Puesto sobre la muñeca el reloj es llamativo, elegante y provocador. Desde luego no tiene vocación de pasar desapercibido, pero resulta un verdadero placer llevarlo y mirarlo (y sí, también enseñarlo). Sólo 18 personas podrán disfrutar de él, porque esa es su limitada producción. El precio del Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon en oro blanco es de 282.350 eurosque ojalá yo pudiera pagar. Por cierto que acaba de anunciar también una versión en oro rosa cuyo precio es de 272.250 euros, pero por ahora no va a llegar a España. Más información en UlysseNardin.com.

Versión en oro rosa

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017, y una reflexión sobre lo que ha significado la Feria

 

Rolex Daytona en Oro Amarillo

La última sección sobre los relojes más destacados de Baselworld 2017 me da pie a hacer una breve reflexión sobre lo que ha sido la feria. Por supuesto en un evento de este tamaño siempre va a haber algo llamativo, relojes que te dejen boquiabierto o nuevas versiones que vienen a reafirmar lo bueno que es tal o cual reloj… y por supuesto otros -incluso de grandes marcas- que sólo te provocan encogimiento de hombros y desdén.

La lista de relojes que he visto en Baselworld 2017 y que quisiera comprarme es mucho más larga de lo que me gustaría admitir, pero eso no esconde el hecho de que me ha parecido una feria bastante depauperada, una impresión que -desafortunadamente- los hechos han corroborado: la edición de 2017 ha tenido 200 expositores menos que la del año pasado (en el que por cierto ya se empezaron a producir bajas). Aunque los pasillos en las horas centrales estaban tan llenos como es costumbre en otros años, a decir verdad el grueso del tráfico se concentraba en el Hall 1.0, que es donde están los grandes nombres: Rolex, Hublot, TAG, Patek, el Grupo Swatch… las demás plantas y el Hall 2 (el del reloj de aquí arriba) estaban mucho más tranquilos. Preocupantemente tranquilos diría yo. Y la presencia de la industria auxiliar (herramientas, maquinaria, etc) ha sido prácticamente testimonial.

Lo que sí fue una sorpresa fue la zona de “Les Ateliers“, donde se reúnen los creadores independientes. En ediciones anteriores estaban agrupados en lo que se llamaba el “Palace”, que era básicamente una gran tienda de campaña en un lateral de la feria. Tenía la ventaja de la luz natural, pero podías morirte de calor o de frío -o que se te llevase el viento-, no todas las marcas tenían el espacio que necesitaban (o directamente no cabían), e ir al baño era una misión en sí misma por la lejanía de las instalaciones (aunque eso es así en toda la feria, la verdad).

Este año estaban situados en el Hall 2.2 (es decir, dos pisos más arriba que el más visitado) y además detrás del gigantesco stand del Grupo Festina. Llegar a esa planta era como ir a otro sitio distinto: parecía un centro comercial que acaba de abrir las puertas a las 10 de la mañana. Y sin embargo la zona de Les Ateliers estuvo bastante visitada, afortunadamente. En general los expositores allí estaban contentos, pero la verdad es que si les ponen un poco más lejos de la acción hubieran estado en un país distinto, o casi. Eso sí, el tono era el mismo que en el resto de la feria: pocas novedades y consolidación de modelos ya existentes.

Grönefeld Bespoke 1941 Remontoire

El invitado -o por mejor decir, el asistente- más incómodo de Baselworld 2017 ha sido, claro, el smartwatch. Todas las marcas que tienen uno lo han expuesto, por supuesto (la principal TAG Heuer y su Connected Modular 45). Pero lo que más ha llamado la atención ha sido la presencia de Samsung y su Gear S3, con un stand enorme y lleno de gente todo el rato. Samsung ha creado además unos relojes mecánicos con Yvan Arpa, quien además ha diseñado esferas digitales para el reloj conectado. Un paso muy atrevido que ni siquiera Apple se ha atrevido a dar y con el que pretende buscar legitimidad, con la idea de que hay un nexo de unión entre la relojería mecánica y la electrónica, una especie de continuidad que sitúa ambas casi al mismo nivel. Si esto suena herético viniendo de una empresa de electrónica de consumo coreana, recordemos que ese mismo fue el camino que inició TAG con su Connected. En esto los coreanos no han hecho nada innovador, sino que se están aprovechando del flanco que ha abierto la propia relojería suiza. Sea como fuere, está claro que los smartwatch están aquí para quedarse.

Y están también para quedarse con una buena porción del mercado de relojes de cuarzo e incluso de los relojes mecánicos de bajo precio. De estos la industria básicamente se ha olvidado (o se había olvidado hasta ahora) y han perdido el lustre y el respeto que se merecían. En este sentido Tissot nos ha sorprendido con los SwissMatic, una reinterpretación del calibre del Swatch51 con la que va ofrecer relojes mecánicos de moda a precios agresivos y con la calidad de Tissot.

Zenith Pilot Extra Special 40 mm

Lo que yo creo que ha definido Baselworld 2017, ya que no los relojes nuevos, ha sido el color. Hasta ahora en las esferas veíamos poco más del blanco, el negro y quizá el azul; también de vez en cuando algún marrón aquí y allá. Esta vez hemos visto mucho color, y con buen criterio: si funciona en los relojes de moda, ¿por qué no en un reloj mecánico? Cada vez queremos nuestras cosas lo más personales posibles, así que por qué limitarnos sólo a una correa distinta cuando también podemos tener una esfera distinta. “En tiempos de desolación nunca hacer mudanza”, decía Ignacio de Loyola. Parece que la industria relojera está evaluando los daños en su sentina y no quiere hacer movimientos radicales hasta saber en qué dirección se mueve su barco.

Y ahora veamos brevemente relojes. Ya los analizaremos a fondo más adelante.

 

NOMOS GLASHÜTTE CLUB NEOMATIK

Nomos Glashütte sigue con su historia de éxito. Para este año ha tomado su modelo Club y le ha dado nueva vida con su calibre de manufactura DUW 3001, pero también ha añadido unas llamativas esferas que, unidas a su hermeticidad hasta 200 metros, lo va a convertir en uno de los relojes del verano.

También se ha creado una versión con diámetro de 41,5 mm y otra con diámetro de 38 mm y esfera “California”, pensada como regalo para jóvenes recién licenciados y a la que ha llamado “Campus”.

 

ROLEX SEA-DWELLER

En efecto, el nuevo Sea-Dweller tiene una cyclops (la lente de lupa tradicional de Rolex). Y en efecto, los puristas han puesto el grito en el cielo porque nunca antes la había tenido. Pero es simplemente porque no se podía: no aguantaba la presión a los 1.220 metros. Ahora sí la aguanta y por eso la añade Rolex. En la relojería siempre se busca ir adelante y ofrecer los mejores productos sin perder la esencia. Y ¿acaso hay algo más Rolex que los relojes con esa tan imitada lupa sobre la ventana de fecha? Que digan lo que quieran los rolexistas más intransigentes: el nuevo Sea-Dweller es un ma-qui-nón.

ROLEX COSMOGRAPH DAYTONA

Otro pelotazo de Rolex. Después de lanzar dos versiones con bisel cerámico el año pasado, ahora aparece con esfera de oro amarillo, oro blanco y Everose, bisel de Cerachrom y, por primera vez correa Oysterflex, que es el caucho creado por la casa de la corona. ¿Así, de principio, te extraña un poco? Míralo un par de veces y verás lo mucho que te gustan. No se ve el final de las colas de espera para estas nuevas versiones.

PORSCHE DESIGN MONOBLOC ACTUATOR

Este año en Baselworld 2017 Porsche Design ha lanzado el que seguramente sea el cronógrafo de la feria y uno de los de los próximos años: el Monobloc Actuator. El cronógrafo se activa y desactiva pulsando hacia dentro la parte superior o inferior de la zona donde está la corona. El cronógrafo se pone en marcha o para gracias a un sistema de levas, tan bien resuelto que incluso se puede usar bajo el agua.

Seguimos tras el salto.

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017 – 2

Seguimos recorriendo los relojes que más destacan de todo lo mucho que se puede ver en Baselworld 2017. Ahora un resumen; ya lo ampliaremos en el futuro.

 

FREDERIQUE CONSTANT CLASSIC MANUFACTURE WORLDTIMER

Hace mucho que Frederique Constant está haciendo lo que se propone, y muy bien: crear relojes que ofrezcan todo lo que significa alta relojería pero a precios accesibles. El Manufacture Worldtime lleva en la colección de FQ tiempo, pero este año hemos visto esta versión en marrón que, en mi opinión, es la más elegante y atractiva. Caja de 42 mm chapada en oro y esfera marrón que junto con el blanco permite una lectura perfecta de tanto de la hora como de los 24 husos horarios. Por supuesto calibre de manufactura y lo mejor, su precio: no llega a los 3.800 francos suizos (3550 euros).

FREDERIQUE CONSTANT FLYBACK CHRONOGRAPH MANUFACTURE

Otro auténtico pelotazo de la casa. Un reloj que a todo el mundo le va a sonar porque repite códigos estéticos ya vistos (Patek o Vacheron). Pero tiene una presencia intachable, especialmente la versión que sustituye los numerales romanos por índices y los guillochés por rayos de sol. Una vez más caja de 42 mm, que puede ser chapada en oro o sólo acero y con esfera blanca o antracita. Es un cronógrafo flyback de manufactura con 38 horas de reserva de marcha y frecuencia de 4 hercios. Su precio está por debajo de los 4.000 euros.

BREITLING NAVITIMER RATTRAPANTE

Es curioso que siendo tan importante en la historia del cronógrafo, Breitling no tenía la función de split-seconds. Eso se ha solucionado ahora con el nuevo calibre propio B 03, que oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 70 horas. La caja que lo acoge (aquí en oro aunque la hay en acero) es de 45 por 15,73 mm, un tamaño perfecto para exponer la incuestionable belleza del modelo. El precio está por confirmar, pero la versión en acero se moverá en el entorno de los 10.000 euros, mientras que la de oro seguramente superará los 30.000 euros, y estará limitada a 250 piezas.

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE II CHRONOGRAPH

Este año el SuperOcean cumple 60 años y lo celebra en Baselworld 2017 con un rediseño de los tres agujas y los cronógrafos en los que se han incluido varios colores. Como ejemplo, esta versión en marrón (que es una de las tendencias este año, por si acaso alguien no se había dado cuenta aún). El reloj tiene 46 mm de diámetro e integra el calibre B13, derivado del 7750.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Alpina está en la lucha más encarnizada, la de los relojes automáticos de bajo precio. En este caso tiene un ofrecimiento muy interesante, porque el Startimer Pilot Automatic es un reloj muy bien hecho, con todos los códigos del reloj de piloto. Tiene 44 mm de diámetro y una esfera de excelente lectura, incluyendo el revestimiento de SuperLuminova. Dentro, un calibre automático Sellita. Y un gran precio: empieza en poco más de 800 euros.

ALPINA HOROLOGICAL SEASTRONG HOROLOGICAL SMARTWATCH

Alpina ya tenía un smartwatch con el mismo sistema que Frederique Constant. Pero ahora lo ha mejorado con la introducción de una caja que es hermética hasta los 100 metros. El reloj tiene un aspecto mucho más deportivo, sin duda con mucha más apariencia de reloj de inmersión.  Las demás funciones siguen estando ahí sin que el reloj deje de parecer uno analógico. Su precio de partida son 555 euros, lo que lo convierte en una alternativa muy interesante.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY CHRONO

Uno de los bombazos de Baselworld 2017, sin duda. Tudor ha sometido a su modelo más famoso a un tratamiento aún más deportivo y ha desarrollado un cronógrafo de manufactura que tiene todo lo que se le puede pedir: rueda de pilares, embrague vertical, espiral de silicio y certificación COSC. Y un precio muy competitivo: 4.500 euros. 

TUDOR HERITAGE BLACK BAY STEEL

A mí sin embargo el modelo que más me ha gustado de los que ha presentado Tudor en Baselworld 2017 ha sido el Black Bay Steel, que ha añadido un bisel satinado y, sobre todo, la primera ventana de fecha, perfectamente integrada en la esfera. Por dentro, por supuesto el calibre de manufactura MT 5612 con certificación COSC. Y un precio que rondará los 3.500 euros.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY S&G

Ese mismo calibre aparece en la versión L&G del Black Bay. L&G son las iniciales de Steel & Gold (acero y oro), la primera versión bicolor de la casa. No es que el reloj esté simplemente chapado en oro amarillo, sino que lleva una capa más gruesa. El resultado es francamente llamativo, lo mismo que su precio:4.750 francos suizos, que son menos de 4.435 euros a fecha de hoy. Éxito de ventas seguro. Seguimos.

 



IWC Ingenieur Chronograph Special Edition: fotos en vivo y precios

 

IWC lanzó tres Ingenieur Chronograph Special Edition que volaron por debajo de radar entre tanto reloj de piloto presentado el año pasado. Poco tienen que ver con la imagen más conocida del Ingenieur, pero sin embargo sí tienen el ADN de la colección. Vamos a verlos más en detalle.

 

Antes de que Gerald Genta revisara el diseño del Ingenieur y le diera esa imagen que nos resulta tan conocida (y de la que pudimos ver un ejemplo en vídeo aquí), el Ingenieur tenía una presencia mucho más sobria, más de su tiempo. IWC está legítimamente repensando estos diseños que añaden un toque de elegancia del que en general carecen los modelos recientes, más en el segmento reloj-instrumento. Estos son los tres Ingenieur Chronograph Special Edition, inspirados en el mundo del automovilismo:

Edición “Rudolf Caracciola”

Edición “W 125”

Edición “74th Members’ Meeting At GoodWood”

Los tres relojes comparten características constructivas: caja de 42 mm de diámetro hermética hasta 60 metros, una altura muy notable de 15 mm (hay que irse olvidando de llevarlo con traje) y, sobre todo, un nuevo calibre de manufactura, el 69370. Es un movimiento automático con un diámetro de 30 milímetros y una altura de 7,9 milímetros. Tiene una reserva de marcha de 46 horas (demasiado escasa para un calibre de nueva creación), que se consigue tras 1.123 giros de la masa oscilante. El volante se mueve a una frecuencia de 4 hercios y está decorado con Côtes de Genéve y perlado. El rotor, como es habitual, está calado y ostenta el sello de IWC.

Otro de los elementos muy clásicos son las correas (marrón o negra, según el modelo. Tienen un cosido que captura perfectamente la apariencia de los modelos antiguos. Por supuesto se ata con una hebilla ardillón.

Iguales formas clásicas tienen las cajas, con una redondez muy retro. La corona roscada es de gran tamaño y lleva grabado el sello de IWC y la leyenda “Probus Scafusia”. A cada lado aparecen los pulsadores del cronógrafo, también de formas clásicas, con buen tamaño y un tacto excelente. Es muy notable la elevación del bisel pulido, lo mismo que el cristal de zafiro. Destacan también las poderosas asas rectas, que dan un porte aún más potente al reloj.

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “RUDOLF CARACCIOLA”

Otto Wilheim Rudolf Caracciola es un descendiente de la estirpe del prínciple Bartolomeo Caracciolo, que emigró desde Nápoles a Renania durante la Guerra de los Treinta Años, estableciéndose allí definitivamente. Rudolf Caracciola nació en 1901, y está considerado como el mejor piloto alemán de su época. Condujo prinicipalmente un Mercedes Benz y logró 16 victorias de Grandes Premios, superando a leyendas como Tazio Nuvolari o Bernd Resemeyer.

La caja del Ingenieur está realizada en acero. El pulido del bisel concuerda muy bien con la esfera pizarra, que le da un aspecto muy elegante, mientras que la SuperLuminova beis recuerda a los modelos antiguos. Pero es sólo el aire, porque las agujas de espada y sobre todo el color rojo de la agujas (la punta en las del cronógrafo y completamente roja la del pequeño segundero) fortalece su porte y lo hace más dinámico. La sencilla ventana de fecha ofrece su información discretamente, porque es del mismo color que la esfera.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “W 125”

El Mercedes-Benz W125 fue un automóvil de competición diseñado por Rudolf Uhlenhaut para participar en la temporada de Grand Prix de 1937, que fue ganada, precisamente, por Rudolf Caracciola a sus mandos. Aunque el vehículo, con un gigantesco motor de 5,7 litros, arrasó en las competiciones, quedó fuera de juego cuando al año siguiente se prohibieron lo motores tan grandes. Eso sí, le dio tiempo a establecer la marca mundial (aún no superada) de velocidad en carretera: 432,7 km/h. Lo consiguió Rudolf Caracciola.

IWC homenajea al vehículo con una caja de titanio pulido y una esplendorosa esfera plateada, resaltada por las manecillas y los índices negros. Si a esto le unimos los detalles en rojo resulta el más deportivo de los tres Ingenieur. Tiene muchísima personalidad en la muñeca.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “74TH MEMBERS’ MEETING AT GOODWOOD”

El Circuito de Goodwood es un autódromo de 3.860 metros de longitud situado dentro de la finca Goodwood House del Duque de Richmond, cerca de la ciudad de Chichester, condado de Sussex Occidental. Se inauguró en 1948 y acogió a los mejores corredores hasta 1966. Volvió a la actividad en 1998 con el Goodwood Revival, un festival que reúne cada septiembre a máquinas y pilotos del período 1948 a 1966 y a pilotos destacados de la actualidad en competiciones de velocidad. Todos los competidores, personal, público y el propio circuito se visten de época para recrear el ambiente original. El evento también incluye exhibiciones de aeronaves antiguas.

El modelo conmemorativo es seguramente el más complicado de asimilar a los cronógrafos actuales porque la combinación oro rojo y esfera negra es siempre arriesgada. Pero no es menos cierto que muchos relojes antiguos tenían esa misma combinación, así que no es de extrañar que se use para un modelo vintage. No es el que más me gusta, sobre todo porque el color rojo parece estar aquí un poco fuera de lugar, pero para gustos los colores, y yo desde luego no me voy a quejar si me lo regalan.

Como su nombre indica los tres Ingenieur Chronograph Special Edition son una edición especial, limitada y numerada. Los dos primeros son sólo 750 unidades cada uno, mientras que el reloj de oro está limitado a 74 unidades. La versión en acero tiene un precio de 8.000 euros, mientras que la versión en titanio aumenta discretamente su precio hasta los 8.200 euros. Por último la versión en oro rojo tiene un precio de 20.900 euros. Los relojes ya están disponibles en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum. Fotos en vivo y precios

 

Los Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum son dos de las propuestas de la casa parisina para 2017 que he tenido la suerte de probar antes de su lanzamiento oficial en Baselword, así que ahora, en exclusiva para Horas y Minutos y gracias a la amabilidad de Bell & Ross, podemos verlos en vivo.

 

BR03-92 Horolum

BR03-92 Horograph

Antes de meternos a fondo con los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum quiero aclarar algo que me parece que no he dicho aún aquí y que a menudo me preguntan: ya sabemos que la caja cuadrada es la forma icónica de Bell & Ross, pero a veces no es fácil distinguir los tamaños en las fotos. Pues es muy sencillo. La caja más grande (por ejemplo esta), de 46 mm de lado, se denomina siempre BR01. BR03 corresponde a las cajas de 42 mm (como el Rafale que vimos aquí). Por qué se utiliza 03 y no 02, cuando la medida es 42 y no 43, es algo que siempre me olvido de preguntar a la casa. Por último el tamaño más pequeño, el de 39 mm, se denomina siempre BR S, como vimos en la presentación de la colección (aquí) o, en su versión más lujosa, aquí.

Por tanto los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum pertenecen a la familia de los 42 mm de lado, una medida mucho más caritativa con los diámetros más habituales de muñecas. Aún así el hecho de ser cuadrado hace que la percepción de tamaño sea mayor, pero como siempre Bell & Ross hace que el reloj te siente bien, con independencia de su tamaño.

Los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum presentan una caja de acero microesferado. El microesferado es básicamente un granallado mucho más fino, en el que se bombardea la superficie con partículas abrasivas diminutas. De esta manera se consigue un color uniforme porque se eliminan las impurezas y una superficie mate resistente y sobre todo con un tacto y presencia agradable que aguanta muy bien el trote diario. Como ocurre en estos dos relojes, el microesferado pone la caja en segundo plano para acentuar la prestancia de la esfera. En ambos casos la hermeticidad es de 100 metros, la  profundidad perfecta para cualquier reloj que no sea de buceo y que ya debería ser el estándar en la industria. Como la estanqueidad la consiguien los tornillos traseros, los cuatro frontales están alineados simétricamente, lo que perfecciona la estética (y no nos enfada a los que somos tiquismiquis con estos detalles).

Lo que sí es muy importante señalar es que la altura de la caja, incluido el bisel circular, está por debajo de los 10 mm, lo que les hace ser mucho más delgados de lo que uno podría pensar. Y de paso permite que los relojes se lleven estupendamente con los puños de la camisa. Hay que agradecérselo al calibre BR-CAL.302, que es en realidad el Sellita SW300-1, un automático con un diámetro de 25,6 mm y una altura de 3,6 mm además de una frecuencia de 4 hercios y reserva de marcha de 42 horas. Como suele ser habitual en las colecciones cuadradas de Bell & Ross, el movimiento no está visible.

Y vamos con las esferas. Según nos dice Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum se inspiran en los aeropuertos, pero cada uno en aspecto distinto: el Horograph toma como base los relojes de aeropuerto, que tradicionalmente tienen un diseño muy limpio para ofrecer la información de la manera más clara posible. Cada vez más los relojes en lugares públicos son también medios publicitarios para las marcas, pero es cierto que en general mantienen la claridad de los diales. La interpretación de ese concepto es intachable en el Horograph.

Las manecillas rectas y anchas resaltan inmediatamente sobre la esfera y apuntan a unos índices horarios y de minutos también sencillos y perfectamente legibles. Además bajo las horas aparecen los minutos múltiplos de cinco para que inconscientemente la lectura de la hora sea igual a como se expresa en los aeropuertos. Es decir, no “las tres menos 8 minutos” sino “las dos y cincuenta y dos”. La punta de la manecilla de los segundos es roja, lo que aviva la esfera con el punto dinámico que necesita.

Por su parte el Horolum se inspira en las luces de las pistas de aterrizaje. En concreto, y dado el color que vemos en la esfera, en las llamadas “luces de umbral” que son las que delimitan el ancho de la pista y que por norma son verdes. Siempre he dicho que la legibilidad de los relojes de Bell & Ross es excelente (singularmente en las cajas cuadradas), pero en este caso lo es aún más, porque los numerales arábigos y los índices horarios parecen estar siempre iluminados, día o noche. Para el Horolum (de “lumen”, luz en latín) Bell & Ross ha utilizado la misma técnica que usa Panerai en sus relojes: una base impregnada de SuperLuminova sobre la que se adhiere otra con los cortes horarios hechos, de manera que la sustancia lumínica rellena perfectamente todos los huecos. Por supuesto el Horograph también está tratado con SuperLuminova, en este caso en precioso azul (salvo, claro, el segundero).

Como también siempre en Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum incluyen una ventana de fecha circular y a las 4:30 horas. Y como siempre también -y es muy de agradecer- el fondo de la ventana tiene el color de la esfera por lo que resulta tan útil como discreta. Ambos diales tienen textura graneada, aunque es más visible en el Horograph (por los menos en los modelos que yo he tenido). Es curioso que el Horograph incluye su nombre en la leyenda de la esfera mientras que el Horolum sólo dice “BR 03-92”, que es una denominación genérica. ¿Quizá en Baselworld sea distinto? Ya veremos.

Los dos relojes quedan muy bien en la muñeca por -como ya he dicho- su tamaño y delgadez, pero también por unas asas muy cortas e inclinadas hacia abajo que permiten que la correa se cierre enseguida sobre sobre la muñeca, evitando que sobresalga por los laterales. Quedan muy bien puestos, con un porte entre elegante y deportivo muy atrayente. Incluso el Horolum, más parecido a los demás BR03, tiene una personalidad que lo distingue claramente de sus hermanos de colección. Por cierto que Horolum se presenta con una correa de piel gris mientras que el Horograph se ata con una correa de caucho, pero en los dos casos la sujeción se hace mediante una hebilla ardillón de acero pulido.

Todavía no hay fecha de disponibilidad para los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum, pero lo que sí sabemos ya son los precios: el Horograph cuesta 2.800 euros mientras que el Horolum tiene un precio de 2.990 euros. La diferencia seguramente está en la más elaborada y costosa esfera del Horolum. Más información en Bell&Ross.es.



El nuevo smartwatch TAG Heuer Connected Modular 45, con fotos en vivo y precios

 

Ha sido sin duda uno de los lanzamientos más esperados y desde luego de los más sonados: el nuevo TAG Heuer Connected Modular 45, la segunda versión del smartwatch de la marca que ha mejorado notablemente sus prestaciones y además es fácilmente intercambiable con versiones mecánicas.

 

El lago Lucerna

Jean-Claude Biver durante la presentación

La presentación del TAG Heuer Connected Modular 45 tuvo lugarpor todo lo alto en Brunnen, al borde del lago Lucerna. No sólo es un lugar maravilloso (la verdad es que toda Suiza es pura postal), sino también con un significado especial porque atravesando el lago desde Brunnen se encuentra el lugar donde se fundó la Confederación Suiza. No ha sido una elección arbitraria porque desde la aparición del primer TAG Heuer Connected (cuya presentación vimos aquí) la idea que ha querido transmitir la casa es la de #ConnectedtoEternity, conectado a la eternidad. Con el primer reloj se ofrecía el que, si pasados dos años se quería cambiar el conectado por uno mecánico, bastaba pagar 1.350 euros para llevarse un Carrera de tres agujas. Pero ahora TAG ha ido más allá.

El primer TAG Heuer Connected

En efecto ahora es distinto, y lo es ya desde el nombre: Modular hace referencia a que el reloj es completamente personalizable: correas, asas, caja y, por supuesto, esfera. Y lo mejor es que hay dos relojes mecánicos que tienen las mismas hechuras y por tanto se pueden intercambiar sin problemas. Por ahora los dos relojes mecánicos disponibles son un Carrera Calibre 5 de tres agujas y fecha y el TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon, el tourbillon que revolucionó el mercado cuando apareció por un precio de 15.000 euros. Pero seguramente en el futuro habrá más modelos disponibles.

TAG Heuer Carrera Calibre 5

TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon

La otra parte del nombre, 45, hace referencia al diámetro del reloj. Es por tanto un milímetro más estrecho que su hermano mayor, y además ha reducido su altura por lo que se lleva mucho mejor. Esto era una obligación porque el Heuer 02T ya existía y tenía esa medida, así que no habría encajado de otra manera. Durante la presentación Jean-Claude Biver afirmó con la rotundidad que le caracteriza que habría un smartwatch para mujer de 39 mm de diámetro. Esto es realmente interesante porque abre la puerta a que haya más módulos mecánicos (de hecho hasta ahora esa era la medida del Calibre 5 de 3 agujas) y sobre todo amplía el mercado de muñecas, que incluso siendo de hombre se pueden sentir amedrentadas por un diámetro de 45 mm. Y planteará un reto de legibilidad, porque el tamaño físico de la pantalla se va a reducir notablemente. Será necesario, creo yo, aumentar la resolución.

Pero volvamos a lo que nos ocupa, que es sobre todo la modularidad. Decía antes que se podía elegir e intercambiar todas las partes del reloj, pero no es del todo cierto: el bisel que se elija en la caja será siempre el mismo. Es una pena que no sea también intercambiable porque al ser tan ancho define mucho la personalidad del reloj, pero imagino que no se podía hacer sin comprometer su integridad y, lo que es aún más importante, su hermetismo. Y es que el Connected Modular 45 es estanco hasta los 50 metros, por lo que se puede nadar con él e incluso bucear.

Y la personalización abre un nuevo debate interesante y que hay que ver cómo se desarrolla en el futuro. Según dice la marca se podrá elegir entre las 11 opciones disponibles en las boutiques de la marca o las 56 disponibles online. Claramente esto es un movimiento hacia la venta online que veremos cómo se toman los distribuidores porque de entrada parece que van a competir con menos armas. A decir verdad tiene sentido porque la venta de los productos electrónicos tienen menos margen, para el distribuidor pero sin duda para el fabricante, que tiene que incurrir en los enormes costos del desarrollo tecnológico. En el caso del TAG Heuer Connected Modular 45 la manufactura afronta sola la adaptación de sistema operativo, y ese coste se tiene que repercutir en el producto final; de ahí el menor margen.

El resultado de ese conflicto lo veremos de aquí a un año, o quizá menos, pero de lo que no cabe duda es de que hay una tendencia cada vez más acusada hacia la venta online de artículos de lujo (muy popular en Estados Unidos, no tanto en Europa) que generará tensión -una más- en el mercado.

Hay una cosa de la que en TAG se siente legítimamente orgullosos: el TAG Heuer Connected Modular 45 luce a las 6 y por debajo del bisel la leyenda Swiss Made, algo que no ocurría con el primer modelo. Eso no quiere decir que el reloj esté enteramente desarrollado en Suiza porque sigue lógicamente dependiendo de Google y sobre todo de Intel para la maquinaria. Pero ahora en TAG hay una sección dentro de la fábrica (que estaba vacía cuando visité las instalaciones) en la que ensambla y termina los relojes, de manera que puede grabar el deseado lema que tanto significa en relojería.

En la siguiente página seguimos hablamos de personalización, además del software y usabilidad.

 



Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

 

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

 

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento “El primer Reloj Cibernético del Mundo”, aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.

Los relojes de cuarzo son un producto complicado para las empresas relojeras: son generalmente más fáciles de fabricar y más fáciles y más baratos de mantener (en su mayor parte el usuario sólo necesita cambiar la pila cada par de años más o menos), y además pueden ofrecer complicaciones a un precio que los relojes mecánicos no pueden ni soñar. A cambio no son sino “relojes de pila”, con escasa o nula diferenciación para el común de los mortales, y prácticamente un tabú para los más puristas aficionados a la relojería. Así que, cuando una compañía con tradición relojera se embarca en la producción de movimientos de cuarzo, necesita algo que las diferencie en ese proceloso océano compuesto de decenas de miles de relojes de cuarzo baratos. La alta precisión es sin duda una característica que puede atraer a esos compradores que quieran pagar más por un reloj mejor construido y con mejor desempeño.

Y eso es lo que ofrecen los nuevos Longines Conquest V.H.P.: tienen una precisión de + 5 segundos al año. Y aquí conviene recordar que para que un cuarzo obtenga el certificado COSC de cronometría no debe superar los + 0,07 segundos al día, lo que se traduce en + 25,55 segundos al año. Por tanto el nuevo calibre L288.2 (tres agujas) y el L289.2 (cronógrafo) claramente mejoran las prestaciones de los calibres de cuarzo certificados. Me vienen a la cabeza los Bulova (que puedes ver aquí y aquí), el Breitling Exospace B55 (aquí) o incluso el calibre ETA Precidrive (en estos Certinas). Son todos excelentes cuarzos, pero con una precisión de + 10 segundos al año. Es decir, el doble que los de los nuevos Conquest.

Pero ¿era necesario ir tan lejos con la precisión? ¿Había una demanda del mercado de algo así? El origen de los Conquest VHP se remonta a 2015 y el advenimiento de los smart watch, que puso a Longines a pensar cómo confrontar esta nuevo competidor. Y llegaron a la conclusión de que tenían que hacer lo que mejor sabían hacer, que son relojes tradicionales. Pero dado que algo tan tradicional y tan suizo como la bandera de la precisión ha sido arrebatada y ahora ondea como propia en el reino del smart watch (y antes en el de los móviles inteligentes), Longines decidió que iban a ofrecer el reloj no conectado más preciso del mundo. Ocurre que por aquel entonces ETA ya había estado jugueteando con la misma idea, así que se sentaron a hablar no sólo de precisión, sino de cuántas cosas más debía ofrecer el nuevo reloj.

Y desde luego el Conquest V.H.P. viene con algunas funciones ingeniosas y, sobre todo, muy útiles. En primer lugar el Sistema GPD, o Gear Position Detection (Detección de la Posición de Engranajes). Ocurre que el calibre está constantemente recordando la posición de las manecillas de manera que, cuando el reloj sufre un choque o un golpe (la habitual caída de un metro desde la muñeca), es capaz de volver a colocar las manecillas en la hora, minuto y segundo correcto. Además tiene dos sensores de magnetismo incrustados en la parte superior del movimiento, de manera que si detectan que el reloj ha entrado en un campo magnético inmediatamente para las agujas y, cuando ha pasado el peligro, las vuelve a poner en la hora y segundo que les corresponda.

En la siguiente página, más funciones, más fotos y los precios.



En la muñeca y en el oído: Chopard L.U.C Full Strike

 

En estos tiempos difíciles para la relojería (alta y baja) es refrescante y esperanzador ver que hay casas que se lanzan a crear productos realmente innovadores incluso dentro del mundo de las altas complicaciones, donde parece que nada se puede inventar. Y no me extraña que la novedad de la que hablamos hoy venga de una manufactura como Chopard, que se dedica a hacer altísima relojería a la chita callando. Señoras y señores, el Chopard L.U.C Full Strike en toda su gloria.

 

Y no es un Full Strike cualquiera: es el que lleva el propio Karl-Friedrich Scheufele, copresidente de Chopard. Así que no estamos hablando de un reloj de “carnet ATA” (las colecciones de muestra que tienen las marcas para enviarlas de un lado a otro), sino un reloj vivido y sentido.  E impoluto, a decir verdad. Es lógico que el Sr. Scheufele lleve un reloj así porque él es el impulsor de las creaciones relojeras de la casa, nacidas del profundo amor que siente por este arte y ciencia. Eso explica también que a menudo le veamos con un Ferdinand Berthoud FB 1 como los que vimos aquí, ya que son otra gran creación relojera concebida, nacida y crecida gracias a él.

Y precisamente por su pasión relojera este reloj no es simplemente una unidad funcional, que sería lo normal. Es un reloj que ha pasado todos los controles de la casa en cuanto a precisión cronométrica (el famoso certificado COSC) e incluso el ostenta el Sello de Calidad del Punzón de Ginebra, que evalúa tanto aspectos técnicos como estéticos. Es decir, yo también lo haría, qué caramba: es mi empresa, mi idea, mi reloj… pues quiero lo mejor, aunque sea más caro. ¿O no? Esto tiene una ventaja añadida: siendo seguramente el único ejemplar que va a pasar por España (que no tenga un propietario final ya designado, quiero decir), hemos podido ver hasta los más pequeños detalles decorativos, que suelen estar reservado para las unidades a la venta.

En la foto de aquí arriba se pueden ver entre la abundante literatura grabada en el reverso del reloj y de izquierda a derecha, la inscripción Chronometer (que sólo pueden llevar los relojes que han pasado las pruebas del laboratorio COSC -que ya vimos en el reportaje sobre mi viaje a la Manufactura Chopard), el Sello del Punzón de Ginebra, el de L.U.C -que testimonia que el calibre L.U.C 08.01-L es de manufactura y con las mayores exigencias propias de precisión y acabado- y por último el sello “Fairmined”, que garantiza que el oro utilizado para la construcción de la caja proviene de comercio justo, una iniciativa que la manufactura puso en marcha en 2014 y de la que se sienten legítimamente orgullosos.

Y además el reloj es perfectamente ponible: la caja tiene un diámetro de 42, 5 mm por 11,55 mm de alto. Hay por ahi relojes de tres agujas que son más altos que éste, cuyo calibre tiene 533 componentes. Así de bien hacen las cosas en Chopard y así de bien está hecho este Full Strike. Mezcla superficies pulidas y carrura satinada, una combinación elegante que siempre acierta. La poderosa corona alberga el pulsador que pone en marcha el mecanismo de sonería, con el logotipo de los movimientos L.U.C.

La esfera del reloj está parcialmente calada, lo que le da una presencia única, muy distinta de la imagen que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en relojes con repetición de minutos (o sonería en general).  Es especialmente llamativo cómo han desaparecido las indicaciones horarias desde después de las 7 hasta casi las doce para poder admirar los enormes martillos. Afortunadamente el borde exterior de la esfera es una minutería de ferrocarril, lo que ayuda a que la lectura de la hora, cuando las manecillas se aventuran en ese abismo de maquinaria, sea precisa.

La verdad es que el conjunto de los martillos con los grandes numerales romanos, tan típicos de Chopard, crean una presencia muy poderosa, acentuada por las manecillas Art Deco (también irrefutablemente Chopard). A las tres una franja satinada subraya el doble indicador de reserva de marcha, que corresponde a las dos cargas del Full Strike: uno de los barriletes acumula la reserva de marcha del reloj, que se carga dando cuerda de la manera tradicional. El otro barrilete conserva la energía de la sonería, enrollando el muelle simplemente dando cuerda en sentido contrario a las agujas del reloj. Esta es una diferencia esencial con otros relojes de este tipo, ya que tradicionalmente al accionar el gatillo o pulsador de los relojes tradicionales se enrolla el muelle lo necesario como para que, al soltarlo, pueda mover los martillos el número suficiente de veces como para poder dar incluso la cadena más larga (las 12:59). Por tanto para repetir el proceso hay que volver a enrollar el muelle.

Con el Full Strike se puede repetir la cadena de sonidos más larga hasta 12 veces, algo nunca visto en un reloj de pulsera (que yo sepa). De ahí que tenga su propio indicador de reserva de marcha, con una manecilla en acero azulado deslizándose por por un segmento también azul.

¿Y que ocurre si, como en la foto, la reserva de marcha está agotada -o casi-? Nada. El Full Strike tiene una protección de seguridad que impide que el funcionamiento de la sonería si no tiene suficiente energía. Éste es el primero de los elementos de seguridad, pero hay dos más: se ha añadido un mecanismo que evita el arranque de la complicación si el embrague no está acoplado del todo (algo que ocurre más fácilmente en los repetidores de gatillo), y otro que evita que se pueda disparar la sonería cuando se está cambiando la hora. De esta manera el reloj está protegido de los problemas que más habitualmente hacen que el reloj tenga que pasar por el servicio técnico.

Y ha llegado el momento de escucharlo. Como ya expliqué cuando se lanzó el reloj, lo más particular del Chopard L.U.C Full Strike es que el cristal de zafiro no sólo cubre la esfera sino que se prolonga hasta la base de la caja, de manera que los martillos golpean sobre el zafiro, no sobre las habituales varillas metálicas. Por ello, como hay que hacer más fuerza para que suene el reloj, los martillos son más grandes de lo habitual. Chopard afirma que ha golpeado 1,5 millones de veces el cristal con los martillos y no se ha roto. Para hacernos una idea eso es como hacer sonar la 1 menos un minuto 45.454,5 veces. Es decir, repetir la secuencia 124 veces cada día durante un año. No parece que haya que preocuparse por la resistencia del zafiro, creo yo… Por si acaso, Chopard ha patentado la estructura.

El resultado es excepcional. Es el sonido que oímos cuando golpeamos una copa de cristal de Bohemia con un metal. Un timbre a la vez delicado, duradero y sorprendentemente potente. Vamos a escucharlo tal cual lo grabé con móvil Lumia. Aunque todos los móviles originarios de Nokia son famosos por sus buenos micrófonos, no deja de ser un móvil, así que hay que imaginarse que el sonido en vivo es aún más conmovedor.

¿A que sorprende? Pues después de oírlo unas cuantas veces te das cuenta de que hay algo que no se oye: el regulador. Es completamente silencioso y ni siquiera se oye el clic final, habitual cuando acaba la secuencia sonora. No es por señalar con el dedo, que es de mala educación, pero hay por Horas y Minutos unos cuantos ejemplos de repetidores de minutos que, puestos al lado de este Full Strike, resultan dolorosamente ruidosos.

El color de este oro de comercio justo es particularmente sobrio y cálido, nada ostentoso. La correa de aligátor, certificada por el CITES (el organismo internacional para la protección de especies en peligro) resulta excepcionalmente cómoda, y se fija cómodamente a la muñeca con la hebilla de oro. Pocas pegas se le puede poner a un reloj como el Full Strike, salvo la lejanía que su precio tiene de nosotros, pobres mortales: 265.000 francos suizos (aproximadamente 246.700 euros). El único consuelo es que sólo hay 20 unidades por lo que no creo que nos vaya a dar envidia desde una vitrina: seguro que están todas las unidades ya asignadas, o casi. De ahí el privilegio de haber podido tener uno en la muñeca, y de haber inmortalizado su sonido. Más información en Chopard.es.



Dos Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA para la 35ª America’s Cup

 

El origen de Panerai está en el mar. O cuando menos el origen de los relojes Panerai que conocemos y amamos proviene del mar. Ahora la manufactura se ha hecho Colaborador Oficial de la America’s Cup y ha desarrollado una serie de relojes para los representantes norteamericanos en la competición. Entre ellos los más destacados son los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA Chronograph, presentados en el pasado SIHH 2017 y que vamos a ver a continuación con características técnicas y precios.

 

UN POCO DE HISTORIA

Antes de hablar de los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA creo que sería bueno saber algo más de dónde se está metiendo la manufactura. En realidad el origen de la America’s Cup es… ¡británico! Para la Exposición Universal de Londres en 1851 se cursó una invitación formal para que los Estados Unidos presentaran un yate como un gran ejemplo de la maestría americana en la construcción de navíos. La invitación llegó a oídos del Comodoro Stevens, del New York Yacht Club, que encargó su construcción al constructor naval mundialmente reconocido George Steers, que era… de padres británicos.

La goleta resultante, bautizada América, llegó a Londres para la exhibición e inmediatamente el Comodoro Stevens retó a las goleta inglesesas a una carrera pero, sabedores del poderío del barco americano, nadie mordió el anzuelo. Una semana más tarde volvió a lanzar su reto, esta vez apostando no más de 10.000 guineas. Tengamos en cuenta que una guinea equivalía a 1 libra y 5 peniques, así que sin ni siquiera traducir a valor actual las 10.500 libras apostadas en aquel entonces podemos darnos cuenta de que era una suma notabilísima. Aún así de nuevo nadie recogió el guante.

Al final el Comodoro decidió apuntarse a la “Copa de las 100 Guineas”, patrocinada por por el Escuadrón Real de Yates en Cowes y abierta a todo tipo de embarcaciones. La prueba consistía en rodear la isla de Wight, una distancia de 53 millas. La prueba comenzó a las 10 de la mañana para los 18 navíos competidores y terminó a las 8:37 pm, momento en que el América se proclamó vencedor.

– ¿Quién va primero? –preguntó la reina Victoria.

– Ha ganado el América -le contestaron.

– ¿Y quién quedó segundo? –replicó Victoria.

– Ah, Majestad. No hay segundo. Uno puede imaginarse la frustración de la reina al ver que un advenedizo de la que hasta hacía menos de un siglo era una colonia del Imperio se había llevado su muy británico trofeo.

La Copa América en 1874

Los norteamericanos se llevaron al Nueva York Yacht Club la copa como un gran título, porque era el símbolo de su supremacía sobre la gran nación naval que era hasta ese entonces Gran Bretaña. Inmediatamente y para alentar “la competición amistosa entre países diversos” se creó un premio con la copa, que años más tarde se daría en llamar America’s Cup. No por el país, sino por el barco. De esta manera la Copa América es la competición multinacional más antigua del mundo contemporáneo; es incluso anterior a los Juegos Olímpicos modernos, cuya primera edición tuvo lugar en 1896. No es de extrañar por tanto que Panerai haya querido unir su nombre a la competición.

LUMINOR 1950 ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC CERÁMICA – 44mm (PAM 00725)

No voy a entrar en lo de la longitud de los nombres de los relojes suizos porque es una causa perdida. Eso sí, tiene una ventaja: si dices el nombre prácticamente no tienes que explicar nada, porque ya está todo ahí. Pero si se hace la vista gorda con la denominación, lo que nos encontramos es un reloj cronógrafo muy atractivo. La caja está realizada en cerámica, incluido el icónico protector de la corona que garantiza la hermeticidad de hasta 100 metros. El fondo sin embargo ha sido realizado en titanio, está atornillado y lleva el logotipo del Oracle Team USA, la inscripción 35th America’s Cup y un dibujo del trimarán del equipo defensor en relieve.

Por tanto no se ve el calibre automático de manufactura P. 9100, un movimiento introducido por Panerai en 2013. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 3 días, gracias a sus dos barriletes conectados en serie. Pero es, sobre todo, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical. La aguja flyback es la azul, mientras que la roja marca los minutos transcurridos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema para que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

Al ser un reloj pensado para el equipo de Estados Unidos todos los colores -en la esfera y en la correa- evocan los de la bandera de Estados Unidos. Pero si no miramos la leyenda del fondo del reloj éste sigue siendo perfectamente marítimo, porque el blanco, el rojo y el azul lo son de por sí. En la esfera tenemos a la derecha el contador de minutos -rojo como el del cronógrafo- y a la izquierda el pequeño segundero -azul como el del cronógrafo-. En el borde de la esfera se ha incluido una escala taquimétrica en nudos, que
permite determinar la velocidad de una embarcación a lo largo de una distancia determinada. El patrón de colores se repite también en la correa negra de piel natural sin tratar, que además lleva el logotipo de la competición.

Y como se ve el reloj queda muy bien sobre el pulso, aunque desde luego no es para muñecas pequeñas. El Luminor 1950 ORACLE TEAM USA 3 Days Chrono Flyback Automatic es una edición especial de sólo 200 unidades, con un precio de 14.900 euros.

 

LUMINOR 1950 REGATTA ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO – 47mm (PAM00726)

Este es el otro crono pensado para honrar al defensor del título de la America’s Cup, y en mi opinión es el que más sentido tiene en una competición marina, simplemente porque tiene la función que se necesita: la cuenta atrás. Una carrera de barcos difiere de cualquier otra carrera en que los competidores no parten desde la posición de parado, sino que el mar les obliga a moverse. Por eso se estableció una cuenta atrás (habitualmente de 5 minutos) en el que las naves van maniobrando de manera que cuando suene la sirena de arranque estén lo más cerca posible de la línea de salida (sin sobrepasarla, claro).

El calibre P.9100-R permite exactamente eso: mediante el pulsador a las 4 la aguja roja se va retrasando a intervalos de un minuto hasta ubicarla allí donde se desea comenzar la cuenta atrás. El reloj trae marcados los períodos de 5, 10 y 15 minutos hacia atrás, pero teóricamente la manecilla se podría llevar a los 59 minutos previos. Porque se puede estar en una regata o por ejemplo cocinando algo en el horno; aquí no se juzga a nadie. Una vez en sus sitio, se pulsa el pistón a las 10 y comienza el conteo con la aguja azul, y según van pasando los minutos la manecilla roja va avanzando. Cuando comienza la competición el cronógrafo pasa a medir los tiempos de la carrera.

El resto de las funciones y disposiciones de la esfera es igual que las del Flyback anterior, porque es en esencia el mismo calibre pero con el módulo de cuenta atrás. Aquí también el movimiento queda oculto tras una tapa conmemorativa del equipo norteamericano.

Como el nombre indica la caja está hecha en titanio, algo necesario porque tiene un diámetro de 47 mm y en acero habría sido excesivamente pesado. Se puede argüir que es demasiado grande para ser llevable, pero hay que tener en cuenta que éste es un reloj instrumento que se ha de ver rápidamente. Y más aún con la velocidad a la que se mueven estos trimaranes, con una media de 38/40 nudos y 18 de viento. Traducido a medidas de tierra: 1 nudo equivale a 1 milla náutica/hora, y esta a su vez equivale a 1.852 metros/hora. Por tanto 40 nudos = 74,08 kilómetros/hora con viento soplando a 33,3 kilómetros/hora. ¡Como para estar tratando de averiguar la hora! Extraña por tanto que el reloj (los dos, de hecho) no tenga mejor tratamiento antirreflejos, per ese defecto es otra de las tradiciones a las que Panerai no renuncia.

En este caso también se ha creado una serie especial limitada a 200 unidades. Se entrega con una correa negra de piel sin tratar, personalizada con el logotipo de la America’s Cup en termorrelieve en ambos lados y acabada con doble costura con hilos azul y rojo contrastados. El precio es de 17.400 euros. Eso son 700 euros más que la versión sin limitación, que salió en 2013 y tiene acentos en naranja. Pero esta versión es mucho más bonita y además más exclusiva. Más información en Panerai.es.



En la muñeca: Seiko Presage, o como tenerlo todo (incluido buen precio)

Seiko nos tiene muy mal acostumbrados: siempre ofrece una de las mejores relaciones calidad-precio del mercado, y lo hace en todas sus gamas, de la más baja a la más alta. Una de sus colecciones, Presage, sólo estaba disponible en Japón, pero ahora ya es global. Vamos a ver lo mucho y bueno que nos ofrece.

 

Hay que decir en primer lugar que la gama de Presage tiene a su vez dos subgamas: la Prestige y la Básica. De la gama Prestige ya vimos en este artículo los dos cronógrafos en edición limitada, sin duda una de las mejores ofertas del 2016 y del 2017 (si es que todavía están disponibles). La subgama Básica a su vez incluye tres modelos distintos, uno de los cuales ni siquiera aparece en la web de la marca. Es que en esto del marketing comercial Seiko va muy por detrás de sus competidores del resto del mundo. Es verdad que poco a poco va cambiando, pero lo cierto es que le cueeeesta.

Los que vamos a ver son, por clasificarlos de alguna forma, la gama alta de la gama básica. Aunque cuando ves la calidad de todos los relojes te das cuenta que es una diferenciación artificial. Estos Presage podrían entrar dentro de la -más o menos imprecisa- definición de “reloj de todos los días”, porque presentan rasgos que los hacen sentir bien en casi cualquier ambiente.

A primera vista el reloj recuerda mucho al Grand Seiko, lo que es sin duda un piropo que cualquier reloj del mercado le gustaría recibir (si quieres ver un ejemplo de Grand Seiko, tienes uno aquí). Sin embargo su caja tiene 42 mm de diámetro -dos más que las versiones tradicionales del Grand Seiko- lo que le da un aire menos serio, más deportivo.

El Presage, que está fabricado en acero y con una versión en dos colores, alterna las superficies satinadas y pulidas con la excelente ejecución a la que Seiko nos tiene acostumbrados. Esto le da una personalidad refinada que le permite pisar una trabajo diario en oficina con aplomo. El satinado se extiende al brazalete de tres eslabones hecho a medida, de manera que la unión del mismo con las asas y la carrura está muy bien lograda, añadiendo otro punto de elegancia y buenos acabados.

La caja es estanca hasta los 100 metros, un estándar en Seiko que permite llevar el reloj puesto cuando estás en la piscina o el mar. No es que el Presage sea un reloj de buceo, claro; para eso Seiko tiene excelentes representantes, tanto de gama más asequible (estos) como de gama más alta, como este MarineMaster. Pero con 100 metros sí puedes hacer un buceo recreativo o, simplemente, zambullirte en la piscina sin mayor problema. Y encima, a pesar de dicha hermeticidad y de los precios ajustados del reloj, Seiko añade un cristal posterior para poder ver el calibre 4R57A, un movimiento -por supuesto de manufactura- más que conocido y fiable. Es más bien aburrido de ver, pero es un detalle que Seiko nos permita a nosotros ser los jueces de esa afirmación. El calibre se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora) y tiene una reserva de marcha de 41 horas).

Si nos fijamos en la esfera nos encontramos con unas manecillas y segundero central inspiradas, una vez más, en el Grand Seiko. No tienen por supuesto es casi maniático nivel exigencia en el acabado de éste, pero no cabe duda de que están muy bien realizadas. Destacan especialmente las de acero azulado de la versión en plata, francamente atractivas. Lo mismo ocurre con las del modelo bicolor.

Para completar la apuesta por la elegancia el reloj presenta índices aplicados y facetados -dobles en los puntos cardinales- y una subesfera a las 6 con la fecha. La subesfera es una manera más elegante de presentar la fecha que una ventana, y siempre queda mejor integrada.

Pero también ofrece un gran indicador de reserva de marcha que abarca desde las 11 hasta las 4:30 y además va aumentando su tamaño para indicar de manera visual el aumento de carga. Es una forma harto inusual de presentar la complicación, y sin duda es lo que distingue la personalidad de este reloj. La reserva está señalada por una manecilla muy distinta a las de horas y minutos para no confundirla. Además el sector de la complicación está decorado con un guilloché.

A pesar de su diámetro el reloj se lleva muy bien en la muñeca porque la forma de la caja está muy bien pensada para que el reloj encuentre sus sitio incluso en muñecas pequeñas. Todo el que tenga un Seiko sabe lo bien que caen sobre la muñeca, y este Presage no es una excepción.

Digamos por último que hay también una versión de esfera azul, pero no la pude fotografiar porque no estaba disponible. Como decía al principio los Seiko Presage lo incluyen todo, y ese todo significa también el precio. Las versiones de esfera plateada y negra tienen un precio de 650 euros, mientras que las versiones bicolor y azul cuestan 690 euros. Además las cuatro versiones han llegado a España en un estuche especial que incluye una tacita tradicional japonesa para beber el sake, con la forma exterior de un demonio e interior una cara feliz. Ambos simbolizan el deseo de que la bebida traiga la felicidad y aleje de nosotros los tormentos que nos trae la vida. Y si te bebes la copita con el Presage puesto en la muñeca, mejor que mejor. Más información en Seiko.es.

 

 

 



Drive de Cartier amplía su club de caballeros con dos nuevos modelos

El reloj más masculino de la casa parisina incorpora dos nuevos modelos. El Drive de Cartier Moon Phases y el Drive de Cartier Extra Flat consolidan una colección que va camino de convertirse en otro gran clásico de la casa. Veamos las cuatro variaciones y sus precios, con algunas apresuradas fotos en vivo que saqué en el SIHH 2017, donde fueron presentados los relojes.

 

Cuando apareció el Drive de Cartier hubo unanimidad total a la hora de alabarlo como una gran incorporación al mundo del reloj masculino. Más aún, todos pensamos que por fin Cartier lanzaba un reloj que era exclusivamente para hombre, ya que sus otras colecciones siempre han tenido cierta ambivalencia o directamente han querido atraer tanto a hombres como a mujeres, El ejemplo más claro es el Clé de Cartier que presenté en este artículo.

El Drive de Cartier se presentó como un modelo inspirado en el automóvil, pero era una imagen que no necesitaba porque su masculinidad no precisaba de ningún subrayado. De hecho la colección presentada carecía de un cronógrafo, una complicación consustancial con el mundo automovilístico. En realidad fueron modelos mucho más de vestir: un tres agujas (que vimos aquí) y un segundo huso horario, que también tuve la fortuna de poder disfrutar y que presenté en este artículo. Ahora ese lado más formal se ratifica con las nuevas incorporaciones: un fases lunares y un extra plano.

DRIVE DE CARTIER MOON PHASES

Este Drive de Cartier Moon Phases es un tanto sorprendente: si el primer automático presentado era un tres agujas con pequeño segundero a las 6, ahora se ha suprimido el segundero para dejar todo el espacio a la complicación lunar. Esto hace que el reloj sea más estático de lo quizá gustaría, y te hace pensar si no hubiera sido mejor dejar el pequeño segundero o tener un segundero central. Además por primera vez se ha escrito la palabra Automatic, que no se había usado en los demás modelos. Está ubicada precisamente en el registro de la las fases lunares, por lo que imagino que ha sido una decisión estética, para que la esfera no tuviera una aspecto desmayado.

La caja sigue midiendo 40 x 41 mm, lo que le permite tener una esfera con elementos grandes que sin embargo quedan muy bien proporcionados. Se presenta tanto en acero como en oro rosa, y la corona -en cualquiera de los dos metales- está culminada por un zafiro. La fase lunar necesita un ajuste cada 125 años, lo que acredita lo muy en serio que se toma la relojería Cartier: seguramente podría haber desarrollado un módulo menos preciso y sin embargo sus objetivos han sido todo lo exigentes que demanda la alta relojería.

La esfera mantiene la decoración guilloché -tan querida por Cartier- que se ve truncada por la minutería de ferrocarril y que muere contra una franja satinada sobre la que se han pintado los numerales romanos. La hora la señalan dos espadas de acero azulado.

El reloj se mueve gracias al calibre 1904 LU MC, es decir, el calibre base de Cartier -tan probado como fiable- con el módulo correspondiente. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

 

DRIVE DE CARTIER EXTRA FLAT

Hay veces que la ocasión a la que acudimos es de rigurosa etiqueta y hay que llevar un smoking o un chaqué (o incluso un frac). En estos casos los puños de la camisa van completamente ceñidos a la muñeca y al único tipo de reloj al que le pueden dar cháchara durante la velada es un extraplano, porque cualquier otro se va a sentir señalado y fuera de lugar. Aquí es donde se va a sentir a gusto el Drive de Cartier Extra Flat, porque sólo levanta 6,6 mm, un 40% menos que su hermano el tres agujas.

Como todos los relojes de etiqueta es sólo un dos agujas, movidas por el calibre manual 430 MC. Este es un calibre basado en el 430P de Piaget, lo que tiene mucho sentido dado el prestigio de Piaget en la creación de calibres extraplanos y porque ambas casas pertenecen al grupo Richemont. Por tanto el trasvase de tecnología entre marcas de una misma familia solo puede verse como un proceso natural. El calibre se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene una reserva de marcha de 36 horas, demasiado poco en estos tiempos.

El reloj se presenta en versión de oro rosa y oro blanco. Sorprendentemente no hay versión en acero, pero nada indica que no la vaya a haber. Más aún, la versión en oro blanco es una serie limitada a 200 unidades, que seguro va a ser la más solicitada. Ambas cajas son más pequeñas que sus hermanos de colección, ya que miden 38 x 39 mm. Pero la forma de cojín hace que el reloj siga pareciendo más grande de lo que es.

La esfera prescinde del tradicional guilloché y pasa a ostentar una decoración rayos de sol que hace de un modelo supuestamente muy serio y un reloj muy atractivo y sexi. No es de extrañar que para su dueño se convierta en reloj de todos los días e incluso de fin de semana, porque seguro que también le quedan bien unos vaqueros. Habrá que ver si, aparte de una versión en acero, Cartier seguriá expandiendo esta -digamos- subfamilia de Drive de Cartier extra planos con alguna complicación. Desde luego la ayuda de Piaget en este sentido puede ser inestimable.

Yo creo que el Drive de Cartier tiene mucho futuro porque es un reloj muy bien hecho y muy seductor que, por lo que hemos visto hasta ahora, mantiene su fuerte personalidad incluso con la inclusión de complicaciones (que a menudo diluyen el ADN de algunas piezas). La versión Moon Phases tiene un precio de 7.650 euros para la versión de acero, mientras que la de oro rosa se presenta con un precio de 20.600 euros. Por su parte la versión Extra flat tiene un precio de 15.200 euros, mientras que la edición limitada de oro blanco cuesta 16.300 euros. Más información en Cartier.es.



En la muñeca: Mustang P51 de REC Watches

Qué bueno es poder traer marcas independientes a la web, especialmente si tienen una oferta fresca y diferente, como ocurre en el caso del Mustang P51 de REC Watches, del que vamos a ver sus características técnicas y precio, tanto en vídeo como con fotos exclusivas.

 

El Mustang P51 fue un cazabombardero americano importantísimo durante la Segunda Guerra Mundial por su versatilidad y sobre todo por su superioridad frente al enemigo. Equipó las fuerzas aéreas de numerosos ejércitos y estuvo en activo en muchos países hasta los años 70, a pesar de que su tecnología había sido ampliamente superada.

John Najjar, el jefe de diseño de la Ford durante 40 años y entusiasta del Mustang P51 fue quien sugirió el nombre de Mustang para nombrar el nuevo vehículo deportivo de Ford, que finalmente vio la luz en 1964 y que ha acabado siendo tan icónico como el avión de combate. Hoy en día se sigue vendiendo, ya en su sexta generación.

La empresa danesa REC-Watches  tiene como lema Recover, Recycle and Reclaim. Es decir, recuperar, reciclar y rehabilitar. Lo que hacen es recuperar coches que ya son chatarra y cortar trozos de metal para reciclarlos en forma de esfera de reloj. Sus primeras colecciones están basadas en el Mini Cooper, pero con el Mustang  P51 han tomado trozos de metal de coches Mustang de 1966 abandonados para convertirlas en las esferas del reloj. De esta manera cada pieza se hace única, porque ninguna trozo es igual que otro, y el reloj es aún más personal.

La caja con forma de cojín mide 46,8 mm por 50,6 mm. No es en absoluto pequeña, pero seguramente si la hicieran con un tamaño menor perdería parte de su personalidad y además se haría mucho más difícil de leer la hora. El acero de la caja está recubierto por con PVD negro, que ofrece muy buen contraste con el color del acero y además disminuye la sensación de tamaño.

En los laterales se puede ver por un lado el nombre de la casa y por el otro, además de la corona con el logotipo de REC Watches grabado, una decoración sutil hecha a imagen de las luces de freno del Mustang. Y por eso el borde superior de la carrura sobresale un poco, para recordar el maletero del vehículo. De la misma forma que encima del nombre también sobresale: recuerda al capó delantero y añade simetría a la caja.

Pero claro, lo más llamativo del Mustang P51 es la esfera. Aquí es donde luce el metal recuperado de los Mustang. Se ha incorporado al reloj procurando que conserve lo más posible la pátina de óxido y deterioro original, pero con un tratamiento para que el óxido no se extienda a las demás partes del reloj. El diseño de los registros es todo un hallazgo, porque la subesfera de la hora replica perfectamente el velocímetro del vehículo. Incluso los numerales son los de los minutos, que recuerdan más a los kilómetros.

Por debajo se sitúa la fecha en una ventana abierta para simular el cuentakilómetros. Por encima encontramos dos placas: la de la derecha con el nombre de la marca, y la de la izquierda para identificar el vehículo que sirvió para crear el reloj: por debajo del año se puede ver el número de chasis. Así el dueño del reloj puede conocer la historia exacta del vehículo utilizado desde que fue localizado por REC Watches. Muy buen detalle del fabricante porque refuerza la singularidad del reloj y la sensación de unicidad. porque hace aún más personal el reloj.

A las doce nos encontramos un registro de la reserva de marcha que también imita el del vehículo original. Tanto esta manecilla como la de los minutos son naranjas, como las agujas originales. El color se repite en la punta del segundero y en la flecha a las seis que indica la fecha. La lectura es sorprendentemente muy buena. Eso sí, no tiene tratamiento luminiscente para leer en la oscuridad, pero es que rompería la estética del reloj. El cromado del marco de los dos registros termina por dar el toque necesario para simular el panel del instrumentos del vehículo.

Si volvemos a la reserva de marcha del Mustang P51 nos daremos cuenta de que está invertida: el punto máximo está a la izquierda y el de mínimo a la derecha. Esto se debe a que el indicador se ha dado la vuelta para poder encajarlo en el diseño de la esfera. El movimiento elegido es un Miyota 9130, un calibre perfectamente solvente que incorpora, además de la indicación de reserva de marcha y fecha, parada de segundero al ajustar la hora, lo cual se agradece para que la puesta en hora sea exacta. Lo que ocurre es que al tener un diámetro de tan solo 30,2 mm se queda pequeño en la caja del Mustang P51. Por eso se le ha dado la vuelta. Y por eso la corona queda descentrada.

El reloj también se puede dar cuerda manualmente, si hace falta. Otro buen atributo del reloj. La decoración del rotor recuerda a las llantas de aleación, mientras que la tapa del motor está decorada con unas franjas que a su vez recuerdan la calandra del Ford Mustang. Por lo demás el volante se mueve a 4 hercios y ofrece una reserva de marcha de 2 días.

El Mustang P51 añade otra comodidad: el cambio de correas es extremadamente sencillo, ya que tirando del pequeño gatillo ubicado en uno de los extremos del muelle de la correa esta se libera. La empresa vende sus propias correas personalizadas, así que cambiar de aspecto el reloj es muy sencillo (y tentador).

En la muñeca el reloj tiene mucha personalidad, por su tamaño y por su atractivo diseño. No es pequeño en absoluto, pero tampoco resulta descomunal como muchos relojes de su tamaño. Es realmente un reloj distinto que atrae inmediatamente; a quien lo lleva y a quien lo mira.

Además, el reloj viene en una caja muy bien lograda, muy distinta a lo que suele ser habitual en este tipo de marcas. Sin duda no vas a tirar la caja que lo protege durante el transporte, seguro que se queda en alguna estantería de la casa. Quiero decir que eso ya lo hace cualquier aficionado a la relojería, porque conserva la caja aunque sea la de papel de fumar que trae un Vostok, por ejemplo, así que desde luego que la caja del Mustang P51. Pero me refiero incluso al usuario casual, el que se compra el reloj porque le gusta; ese también conservará la caja de metal, que seguro que sirve para guardar algo dentro.

Existen tres versiones del reloj, y todas se venden en la web del propio fabricante. Su precio es de  1495 dólares, que al cambio son unos 1.400 euros. En definitiva el Mustang P51 es un ejemplo de cómo se puede ofrecer algo original, personal y a buen precio. Sólo hace falta tener originalidad y ganas de llevar el proyecto adelante. En Basilea veré el nuevo reloj, que también promete. Más información en RECWatches.com.

 



Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic: fotos en vivo y precio

 

 

El Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic es un epítome de todo lo que representa la marca: nuevos materiales, formas llamativas y esferas caladas. Vamos a ver qué argumentos tiene este cronógrafo para triunfar, incluido su precio.

 

Este Classic Fusion 45 tiene dos definiciones en un mismo nombre: Classic Fusion y Aerofusion. Si podemos perdonar el hecho de que un reloj tenga un nombre compuesto por siete palabras (vamos, como la realeza), esos dos términos nos dan una idea de cómo ubicar el reloj dentro de la colección. Los dos Hublot que hemos visto hasta ahora (y por ahora) pertenecen también a la colección Classic Fusion (son éste y éste). Y es que la Classic Fusion es la gama “de vestir” de Hublot, que se puede identificar fácilmente por el uso de índices en vez de numerales.

Pero también es “Aerofusion”, lo que significa que toma uno de los elementos más significativos de los Big Bang: la esfera calada o esqueletizada. Y además es un cronógrafo, como la gran mayoría de los Big Bang. Así que no es precisamente el más heterodoxo de los relojes de vestir, pero poco les importa ni al reloj ni a su dueño: el Classic Fusión 45 tiene otros argumentos para convencer. Para empezar su caja de 45 mm de diámetro (de ahí su nombre) está realizada en cerámica, pero muy bien tratada: mezcla satinados y pulidos en la carrura y en el bisel superior para dotar de elegancia al conjunto y alejarla de cualquier parecido a un cronógrafo de los muchísimos que hay en el mercado.

El resultado de esa combinación es muy atractivo porque el satinado está muy bien realizado y da una gran sensación de calidad. Los obsesos de la simetría echarán en falta que los tornillos del bisel estén alineados, pero es seguramente un mal menor que queda oscurecido por la imponente presencia de la esfera, que desborda con su personalidad.

Seguramente es la esfera sobre la que gravita toda la decisión de si gusta o no el reloj, si se compra o no. El esqueletado es una decisión capital a la hora de crear un reloj porque prácticamente siempre se impone sobre cualquier otro aspecto de la pieza. Hublot AMA el esqueletado, hasta el punto de que lo ha convertido en su característica más singular y diferenciadora. Por otra parte desnudar la esfera lleva intrínseco un peligro: la falta de legibilidad por culpa de un fondo en el que pasan muchas cosas y que pueden distraer o dificultad la lectura de la hora.

Pues bien, el Classic Fusion 45 Aerofusión  Black Magic sale bastante bien parado en cuanto a la hora se refiere. Utiliza manecillas de espada largas y unos índices de baguette (doble a las 12) que se asientan sobre la esfera en plaqué rodiado.  El resultado es mucho mejor de lo que uno esperaría, porque la lectura de la horas y minutos es muy buena. No hay ningún momento en el que las manecillas se encuentren perdidas (salvo en la oscuridad, claro, porque no hay tratamiento luminincente). Las dos subesferas (pequeño segundero a las 3 y contador de 30 minutos a las 0) sufren algo más  porque las agujas no son tan anchas, pero aún así el conjunto no decepciona en ese departamento.

El reloj añade una fecha a las 6 que viene dada por un disco de fecha -también calado- que recorre el borde exterior de la esfera. Cuando pasa sobre las 6 lo hace sobre un fondo blanco, de manera que se pueda leer bien. No es un prodigio de legibilidad, pero también es verdad que se hace sin mayor impedimento que el del poco tiempo que cuesta acostumbrarse.

Toda la animación de la esfera hay que agradecerla al calibre Hublot 1155. Tras ese nombre se esconde en realidad un ETA 2904-2, un movimiento cronógrafo más que sobradamente probado. Oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Como el calibre mide sólo 28 mm de diámetro resulta demasiado pequeño para el reloj, lo que queda compensando por la adición de una sección extra de cerámica con letras grandes, muy a tono con el espíritu del reloj. Pero por una vez se echa de menos algo de literatura en la trasera, porque su simpleza desmerece el conjunto. Podrían por ejemplo haber incluido la información sobre la hermeticidad, que es un dato importante y no aparece ni en el manual de instrucciones (aunque asumo que es no mayor de 50 metros). Eso sí,  Hublot personaliza el rotor, lo que saca al movimiento de su rutinaria presencia.

A pesar de los 45 mm de diámetro el reloj queda bien en la muñeca, sobre todo porque al ser tan oscuro, tan negro de hecho, la sensación de tamaño es menor. Además, el caucho de la correa -recordemos, otro signo definitorio de Hublot- es cómodo, cálido y se adapta muy bien al pulso.

La sensación de calidad del reloj es notable porque la cerámica le queda francamente bien. El precio, sin embargo, puede ser difícil para muchos: cuesta 16.050 euros. Pero por ese precio te llevas toda la personalidad de Hublot que, al fin y al cabo, es muy distinta y distintiva. Además de la incuestionable calidad de fabricación con materiales de última generación. El reloj ya está disponible en los sus puntos de venta, y hay más información en Hublot.es.

 



Urban Jürgensen Reference 2340: fotos en vivo y precio

 

La mayor parte de los artículos que aparecen en una web de relojes (ciertamente en Horas y Minutos), están ligados a la actualidad, de una forma u otra. Desde luego no es el caso con este Urban Jürgensen Reference 2340, un reloj difícil de ver dado el tamaño de la manufactura y su limitada red de ventas. Pero es que la belleza hay que compartirla.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

El árbol familiar de Urban Jürgensen

Este Reference 2340 no es sino la última incorporación (a la espera de lo que veamos en Baselworld) en la colección de una de las pocas manufacturas que han funcionado de manera ininterrumpida desde su fundación. En 1773 Jürgen Jürgensen (que significa “Jürgen, hijo de Jürgen”) creó su primer negocio en Dinamarca tras pasar por Le Locle y trabajar para Jacques-Frédéric Houriet, con cuya hija Sophie-Henriette se acabaría casando.

Jacques-Frédéric Houriet, más chulo que un ocho, y su hija Sophie-Henriette, quien, auque lo parezca, no era jorobada. Cuadro del Musée d’horlogerie du Locle

Fueron su hijo Urban (1776-1830) y su nieto Jules (1808-1877) los que se convertirían en los relojeros más famosos de la familia. Urban estudió con Breguet y con Arnold, y se ganó una gran reputación como teórico de la relojería (escribió en 1804 el importantísimo libro Principios Generales sobre la Medida del Tiempo de los Relojes), además de crear y suministrar cronómetros marinos para la Real Armada danesa. Jürgensen ofrecía una amplia gama de productos relojeros. En palabras de Søren Jenry Petersen, el actual dueño y director general de la empresa, “nuestra herencia es la de unos diseños muy contenidos, clásicos y funcionales, con especial atención a la disposición de las esferas, los guillochés, y a un uso honesto de los materiales y el trabajo artesano”.

Søren Jenry Petersen

La propiedad familiar de la marca terminó en 1912, y desde entonces el nombre más conocido fue el de “Jules Jürgensen”, que en 1936 pasó a manos norteamericanas. En los 80 sus dueños se aprovecharon de la herencia histórica de la marca… ¡para producir relojes de cuarzo! Afortunadamente el relojero y coleccionista Peter Baumberger se hizo con el nombre “Urban Jürgensen & Sønner” y volvió a crear relojes que, estos sí, eran herederos de la sabiduría relojera de la familia original danesa. En 2009 patentó un movimiento con escape de fiador, algo sólo visto en los cronómetros marinos porque el mecanismo es extraordinariamente sensible a los golpes y movimientos bruscos. En mi vídeo sobre los cronómetros marinos de Thomas Mercer (aquí) se puede ver una reproducción del escape. En 2014 la marca pasó a manos de 5 inversores, capitaneados por Søren Jenry Petersen.

URBAN JÜRGENSEN REFERENCE 2340

En realidad el nombre completo del reloj es Jules Collection Reference 2340 WG. Es una colección que por ahora se limita a dos modelos, un tres agujas y fecha (referencia 2240) y el que nos ocupa. La caja es de oro blanco (de ahí el WG del nombre, por white gold) y tiene un perfecto diámetro de 40 mm. Está realizada en tres secciones, culminadas por un bisel convexo y un cristal de zafiro arqueado. Las asas tienen un nuevo diseño para hacerlas más ergonómicas y sobre todo para darles una presencia más contemporánea, sin perder ese gusto por lo exquisito que distingue a la marca.

Uno de los forte de la manufactura, y por tanto también de este Reference 2340 WG, son las esferas. Cuando miramos el reloj nos llegan sin duda aromas de Breguet, pero también de Kari Voutilainen, quien estuvo colaborando con la marca y que, al fin y al cabo, también tiene una clara influencia de Breguet en su gusto por los guilloché, los numerales y las manecillas. Particularmente la manecilla de las horas, con esa forma de manzana hueca  tradicional de Breguet, es especialmente Voutilainen: él también la emplea, agrandando la circunferencia para darle más personalidad.

Pero la decoración de la esfera, llamada grenage, merece ser mencionada también, porque es un proceso que -salvo que esté equivocado- ya sólo usa Urban Jürgensen. El grenage tuvo su origen a finales del siglo XIX y ya está prácticamente abandonado debido a su dificultad y coste, ya que está hecho a mano. Cada esfera comienza con una platina de plata sobre la que se graban los huecos para los numerales y marcadores varios. Dichos bajorrelieves se rellenan a mano con laca, que se hornea para endurecerla. Después se pulen a mano. A continuación se depositan las distintas placas de grenage, compuesto por una mezcla secreta de plata, sales y otros ingredientes. Mediante una reacción electroquímica la superficie toma la textura final, una escarchado finísimo que sin embargo no se impone sobre el resto de los elementos de la esfera. El resultado es refinado, bello y atemporal.

En la siguiente página hablamos de los demás elementos de la esfera y el calibre.



Panerai 1950 LAB-ID: 50.000 euros, 50 unidades y 50 años de garantía

 

Uno de los lemas asociados a Panerai es “Laboratorio di Idee”. Sus diseños inextinguibles nos hacen a menudo perder la perspectiva de que efectivamente la manufactura dedica mucho tiempo y recursos a la investigación de nuevas propuestas, sobre todo en todo lo relativo a los materiales. El ejemplo más claro es sin duda este nuevo LAB-ID, realmente rompedor.

 

Por supuesto la Officine Panerai también investiga en lo que es la faceta más clásica de relojería, los movimientos. Fruto de ello son los numerosos calibres que ha desarrollado en muy poco tiempo, pero aún más le gusta juguetear con materiales y métodos constructivos. Por ejemplo la caja del Lo Scienziato 1950 Luminor Tourbillon GMT estaba construida en titanio, pero la manera de darle forma era esencialmente distinta -y muy avanzada- a los métodos tradicionales (como vimos en este artículo). Con este LAB-ID ocurre lo mismo, pero la investigación se ha extendido también a la esfera y al calibre.

La caja de este Panerai LAB-ID Luminor 1950 Carbotech 3 Days  – 49mm, que es su nombre completo, está realizada en Carbotech, un material que no le es desconocido a Panerai porque ya lo ha usado en otros modelos. El Carbotech es un compuesto a base de -sorpresa- carbono, en este caso en fibra, cuatro veces más ligero que el acero y con las cotas más elevadas de resistencia a la corrosión, y además es compatible con la piel humana.  El Carbotech es ampliamente usado en la industria del automóvil (por ejemplo para pastillas de freno), para hacer piezas de sustitución ósea, como elemento de filtración industrial para gases y líquidos e incluso en proyectiles balísticos.

Las innovaciones del LAB-ID siguen en la esfera. En principio sigue las normas de construcción habituales -y legendarias- de Panerai: una estructura de sandwich en la que la parte inferior está impregnada de SuperLuminova (azul en este caso) y la superior lleva cortes para dejar pasar el material luminiscente. La esfera está recubierta por un entramado de nanotubos de carbono que la hacen mucho más negra; prácticamente no produce reflejos. El material es tan duro que las leyendas “Luminor Panerai” y “LAB-ID” estén grabadas sobre el cristal porque dicha dureza no permite grabar nada encima.

El resultado es sin duda una de las faces más bonitas y atractivas de todas las que tiene Panerai. Ya sé que decir esto es arriesgado porque al fin y al cabo guarda las formas pero no los códigos históricos de color, pero creo que hasta el Paneristi más purista va a tener dificultades para no caer enamorado de este LAB-ID y su futurista presencia. Y eso a pesar de que la caja tiene un diámetro de 49 mm, nada menos (y es hermético hasta 100 metros).

Pero el verdadero tour de force del LAB-ID es su calibre, que no necesita lubricación. Los puentes y la platina están hechos de un material nuevo, un compuesto a base de cerámica de tantalio con un coeficiente de fricción muy bajo, gracias al alto nivel de carbono en su composición. Esto hace innecesarios los rubíes y sus aceites asociados.

También se ha eliminado la lubricación del escape porque se ha utilizado el silicio y ademá se ha recubierto el tren de engranajes con un revestimiento de DLC (Carbono como Diamante o Diamond Like Carbon en el orginal). Se llama así porque el compuesto transfiere las características de dureza del diamante al carbono. Panerai nos dice que estuvo probando durante dos años qué material sería el adecuado para tratar los componentes de los dos barriletes para que no necesitaran lubricación. La solución llegó mediante el uso de una serie de capas y subcapas de recubrimiento, con la superior también de DLC. Por último, los 4 rubíes también se han recubierto de DLC para que tampoco el antichoque Incabloc necesite lubricación.

Por si fuera poco, el calibre es realmente agradable de ver, con esa presencia de instrumento mecánico que tan bien distingue a Panerai y que va perfectamente con su espíritu: no son relojes para ver profusos acabados de alta relojería, pero los que incorpora están perfectamente ejecutados sin traicionar su espíritu de herramienta concebida para ser usada de manera continua.

Antes decía que el reloj tiene 49 mm de diámetro. Es, sin duda, una medida excluyente, pero a cambio la esfera luce espectacular. También es verdad que el negro zaíno del dial disminuye la sensación visual. Y, en cualquier caso, el reloj se lleva bien en la muñeca. A decir verdad mejor que otros relojes de menor tamaño.

Todos los avances tecnológicos le han permitido a Panerai hacer una oferta única con el LAB-ID: la colección está limitada a 50 unidades y, con su precio de 50.000 euros, se incluye una garantía de 50 años. Desde luego no se había visto nunca nada igual en la relojería comercial. Como son sólo 50 unidades a ese precio es casi anecdótico, pero esperemos que en un futuro adelantos técnicos como estos se vayan generalizando; por el bien de la industria y de nosotros, sus usuarios. Más información en Panerai.es.



Lo más destacado del SIHH 2017

El pasado viernes cerró sus puertas el Salón Internacional de la Alta Relojería (SIHH 2017) y es un buen momento para hacer un repaso de lo que más ha llamado la atención, tanto en productos como en empresas.

 

Nuevamente el SIHH 2017 ha crecido en tamaño: 30 marcas, comparadas con las 23 del año pasado y 14 del anterior. No es que me vaya a quejar de ver relojes en un marco tan magnífico como es el del Salón, pero la verdad es que para cuatro días resulta excesivo. De hecho muchas de las marcas independientes tenían un cuarto de hora para su presentación que consumían hablando del producto, no enseñando el producto. Esto es bastante frustrante porque lo que queremos ver es el reloj en vivo, no tanto los vídeos promocionales. Y debe serlo también para las marcas porque la sensación es que el mensaje, sencillamente, no cala.

Grönefeld 1941 Remontoire con esfera personalizada

En este SIHH 2017 hemos visto un interesante movimiento por parte de las marcas, que buscan un realineamiento de sus productos para adaptarse mejor a los difíciles momentos actuales (que ya expuse en este artículo). Así, se ha optado más por materiales y formas que por estrictamente movimientos. Esto tiene sentido porque la mayor parte de quien compra relojes busca un buen producto, a buen precio y de una marca reconocida, pero no está tan pendiente de los movimientos que animan dichos relojes.

Nuevo Piaget Polo S Chronograph con recubrimiento DLC

De hecho no hemos visto grandes propuestas ni siquiera entre los independientes. Entre estos seguramente lo más llamativo ha sido MB&F con su  HM/ Aquapod, un reloj con forma de medusa, y H. Moser & Cie con su Swiss Mad Watch cuya caja está fabricada con queso suizo.

Ha habido dos casas que sin duda han hecho la guerra por su cuenta: Lange, la reina sajona, y Vacheron Constantin. Lo que han presentado en este SIHH 2017 reafirma, por si a alguien todavía no le había quedado claro, que estamos ante las dos mejores casas relojeras del mundo, con diferencia. Y en el caso de VC, al menos este año, aún más porque han presentado 3 relojes con complicaciones astronómicas y 3 con sonerías. Una brutalidad.

Sin duda el Celestia Astronomical ha sido la estrella del salón con sus 23 complicaciones astronómicas: desde las mareas hasta los solsticios y el zodíaco, pasando por la ecuación del tiempo y un calendario perpetuo, por ejemplo. Y encima en un reloj que se puede poner en la muñeca. Espectacular.

También ha presentado tres Metiers d’Art Esferas Celestiales de Copérnico, basados en la teoría heliocentrista y que sirve para mostrar una vez más la excelencia técnica de Vacheron cuando hablamos de decorar esferas. Son una preciosidad los tres.

Además ha presentado un Patrimony Calendario Perpetuo con esfera color antracita. También ha presentado su primera Gran Sonería, la altísima complicación que reproduce un sonido automáticamente cada hora y cada cuarto de hora. También incluye una Pequeña Sonería (sólo suena cada hora) y un repetidor de minutos. Y como remate un modelo con tourbillon y repetición de minutos, con una decoración espectacular.

Lange ha tenido, como todos los años, su producto héroe, el Tourbograph Perpetual Pour Le Mérite, en el que aúna un cronógrafo rattrapante con un calendario perpetuo y el mecanismo de huso y cadena para proveer de fuerza constante al volante. Una maravilla que puesto en la muñeca no hace sino mejorar cada vez que se le mira.

También ha presentado un 1815 con calendario anual y el Lange 1 con indicador de día y noche: aprovecha el disco de las fases lunares para indicarlo. Una solución sencilla y muy bonita.

IWC ha relanzado la colección Da Vinci pero con caja redonda, no con forma de tonel como la conocíamos hasta ahora. Fue en los años 80 cuando tenía forma circular, y la verdad es que los relojes tienen aire muy ochentero. La manufactura hace este año mucho hincapié en los relojes de mujer, pero también ha lanzado relojes con complicaciones.

Da Vinci Tourbillon Rétrograde Chronograph

Jaeger-LeCoultre también ha lanzado relojes de mujer dentro de su colección Rendez-Vous, pero sobre todo una línea Master Control renovada y con precios atractivos que seguro le va a ayudar a llegar a clientes más jóvenes.

Otra sorpresa más que agradable nos la ha dado Baume & Mercier. Le hacía falta conectar con generaciones más jóvenes y lo quiere hacer (y yo creo que con buen criterio) con los Clifton Club, unos relojes de corte deportivo con una buena gama de colores y brazaletes y 100 metros de hermeticidad. Un nuevo contendiente en un difícil mercado, pero con buenos argumentos para triunfar.

Otro hallazgo ha sido el de Montblanc, que ha tomado el vacilante Time Walker, le ha lavado la cara y ha conseguido un reloj renovado, fresco, deportivo, atractivo y a buen precio. Al igual que los Clifton que acabamos de ver, los nuevos TimeWalker pueden dar mucha guerra en el mercado.

Por su parte Piaget está de celebración. Ya anticipamos en este artículo el comienzo de los fastos para celebrar el 60 aniversario del Altiplano y en el SIHH 2017 hemos visto numerosos modelos, preciosos, que seguro que son sólo el anticipo de muchos más.

Por último, Panerai ha presentado el LAB-ID, un modelo realmente único: la caja está hecha de CarboTech, un material que ha había usado antes, pero el calibre también está hecho a base de carbono, lo que le permite prescindir de la lubricación. Es decir, logra el Santo Grial de la relojería.

El Lab ID es una edición limitada a 50 unidades, con un precio de 50.000 euros cada uno y una garantía de 50 años. Como decía un reloj único.

Todos estos modelos -y otros que no se han mencionado- los iremos analizando en el futuro, seguramente mezclándose con los que se vayan anunciando para Basilea. ¡Otro año fructífero!



En la muñeca: TAG Heuer Carrera Heuer 01

El Tag Heuer Carrera Heuer 01 simboliza el renacer de Tag Heuer de la mano Jean-Claude Biver, director general de la división de relojería de LVMH. Bajo la idea de ofrecer nuevos diseños a precios más bajos nace un reloj que quiere conservar la esencia a la vez que ofrece algo nuevo. Vamos a analizarlo con fotos en vivo y precios.

 

El Tag Heuer Heuer 01 es la culminación de un proceso turbulento. Fue a finales de 2014 cuando Stéphane Linder salió de Tag Heuer abruptamente (como reportamos aquí). Jean-Claude Biver, seguramente la cabeza pensante más dinámica de toda la industria relojera, tomo el mando con la idea de rebajar un 7% los precios para reubicar a la marca en el segmento de mercado que le corresponde, deshacerse de la sección de alta relojería y lanzar un smartwatch en 2016 -como así fue y así vimos en vivo en este artículo-. Además Jean-Claude Biver afirmaba que los relojes de Tag debían de dar una sensación de calidad mayor de lo que su precio indicaba.

El hecho es que le ha debido gustar el olor de la habitación, porque de ser el Director General provisional ha pasado a quedarse en el puesto sin que haya visos de que quiera salir. Y no me extraña, porque ha vuelto a poner a Tag en el centro del escenario relojero con sus infinitas acciones comerciales y, sobre todo, con el Tag Heuer Connected, y la empresa va ahora estupendamente. Veremos si eso mismo ocurre con Zenith.

En realidad el TAG Heuer Carrera Heuer 01 se presentó en Baselworld 2015, pero la casa lleva tanto retraso en la producción -porque ha tenido mucho éxito y no lo habían previsto- que el reloj tardó un año en llegar a España, y aún así llegaban con cuentagotas. Hay dos cosas que llaman la atención en el momento en que miras al reloj: su tamaño de 45 mm -mucho más grande de lo habitual- y la esfera esqueletada, que te gusta o no te gusta. Y ahí es donde empieza el debate: ya que este reloj fue el primero que se creó bajo el mando de Biver, ¿está Hublotizado?

Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic

Pues hombre, no hay que mirar mucho para darse cuenta de que sí que hay un claro aire de familia, y Biver no lo ha escondido nunca. Ya dijo que para la creación de este reloj -y de los nuevos relojes de Tag en general- había tomado el modelo constructivo de Hublot. Y por lo que se ve eso no sólo afecta a la caja y su construcción modular; también al diseño.

Qué quiere decir “construcción modular”. Como se ve en la foto el reloj tiene una carrura, un bisel separado, el fondo y cuatro asas acopladas a la caja. Ello significa que se puede utilizar para fabricar otros relojes -aunque no necesariamente tienen que parecerse a éste- de manera mucho más rápida y eficiente. En cualquier caso esta caja, fabricada en carburo de titanio, es imponente, especialmente por el aspecto sólido que aportan las asas. El conjunto se nota grande y poderoso sobre la muñeca.

La esfera del Tag Heuer Carrera Heuer 01, aun esqueletada, sí recuerda al Carrera clásico, pero es verdad que para ver el parecido tienes que guiñar los ojos un poco. Recurriendo a las palabras de Biver sobre el reloj: “Puede que no lo reconozcas desde lejos, pero no importa. Aún así parece un Carrera”. El hecho es que a pesar del esqueletado la información de horas y minutos se lee muy bien, gracias a la correcta dimensión de las manecillas y el buen tamaño de los índices. La fecha, a las 3:30 horas, también se lee bien. No salen tan bien parados los registros del cronógrafo y el pequeño segundero, cuya información cuesta más descifrar dependiendo de cómo incida la luz, pero en conjunto el reloj cumple su función.

Toda la maquinaria se mueve gracias al calibre Heuer 01. El calibre es otro de los puntos de discusión del reloj: cuando se presentó el reloj se dijo que traía un nuevo calibre de manufactura llamado Heuer 01. Sin embargo a la vez se afirmó que estaba basado en el ya conocido Calibre 1887 de la casa, que a su vez es una intensa modificación de un calibre de Seiko.

El 1887 era un calibre que daba gusto mirar, y este Heuer 01 aún más. Destaca especialmente el rotor negro, que además es una circunferencia entera en cuya parte superior sólo queda el borde. El volante se mueve a 28.800 alternancias a la hora (4 hercios) y aporta una reserva de marcha de 50 horas. Es un cronógrafo con rueda de pilares, que Tag ha sabido resaltar muy bien decorándola en rojo. En conjunto el calibre Heuer 01 es supersexi, esa es la verdad.

La oferta original del reloj era una buena correa de caucho hecha a medida del reloj, o un brazalete que hace del reloj una pieza aún más contudente que, sin embargo, se lleva bien en la muñeca, pero ahora ya hay otras opciones. El reloj no es para todo el mundo porque además las asas, tirando a rectas, aumentan la sensación de tamaño. Pero por ejemplo en mi muñeca, de 18 cm de diámetro, queda muy bien.

Y para terminar de comprender el éxito del Tag Heuer Carrera Heuer 01, el precio: cuesta 4.750 euros. El reloj está tan demandado porque ofrece a los fieles de la marca un diseño nuevo que aún conserva sus raíces, mientras que al cliente de calle le propone un reloj moderno, atrevido y con buen precio. Veremos cómo evoluciona el reloj. Más información en TagHeuer.es.

 



¿Por qué el nuevo Tissot Ballade es tan importante (aunque no lo parezca)?

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El el pasado Baselworld 2016 Tissot presentó un reloj  que ya ha llegado a las tiendas con el sencillo nombre de Tissot Ballade. Es un modelo Powermatic 80 con certificado de cronómetro pero con un detalle único: el espirar es de silicio, algo normalmente reservado a modelos mucho más caros. Además de las fotos en vivo y los precios, vamos a ver por qué eso tan importante.

 

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Antes de hablar de este Tissot Ballade Powermatic 80 vamos a hacer un pequeño resumen de la historia del silicio en la relojería. Ulysse Nardin fue la primera manufactura en presentar un escape de silicio. Fue en 2001 con su Freak. Y, haciendo honor al nombre del reloj, la industria se polarizó: unos decían que ya veríamos, que esos materiales nuevos… otros aplaudieron la innovación. En 2005 nada menos que Patek Philippe lanzó su calendario anual 5250 con rueda de escape de silicio, lo que terminó por descolocar a todo el mundo. En 2006 repitió con otro calendario anual, el 5350, con un espiral fabricado en Silinvar, fabricado en realidad en colaboración con el grupo Swatch y Rolex. Ese mismo año Breguet presentaba el Calibre 591A, que por primera vez incluía la rueda de escape, regulador y espiral en silicio.

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Las ventajas del silicio son claras: es más ligero, más duro y más resistente a la corrosión, los cambios de temperatura y las sacudidas. Y es antimagnético. Más aún, no genera fricción como el metal y por tanto no necesita lubricación. Recordemos que la lubricación es el talon de aquiles de los calibres porque se terminan por endurecer o degenerar, afectando al movimiento o incluso parándolo completamente. De esta manera los movimientos con piezas de silicio son más precisos y con tiempos entre mantenimientos más largos.

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Por último, el silicio es el segundo componente más común del planeta después del oxígeno y es fácilmente manufacturable, creando piezas exactamente iguales entre sí de manera industrial. Los escépticos dicen que no sabemos si en 100 años se podrán reparar las piezas de silicio, de la misma forma que reparamos relojes de más de un siglo. Yo creo que precisamente por esa facilidad de fabricación será aún más sencillo recrear las piezas. Si ahora se sabe reconstruir relojes de más de cien años de los que no hay planos ni esquemas, supongo que ahora que esta todo más que documentado el trabajo será más sencillo. Más aún, se hacen relojes con cajas de materiales rarísimos, únicos, y nadie dice ni mu sobre ello. Pienso por ejemplo en el HM5 de MB&F, cuya caja está fabricada en CarbonMacrolon. Yo estaría más preocupado por si se me rompe la caja, no por el espiral.

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El caso es que en este Tissot Ballade Powermatic 80 el espiral del calibre 80.111 (que es como se le ha llamado) es de silicio. Para un reloj con precio inferior a 1.000 euros es evidente que no se ha hecho un desarrollo específico, sino que Tissot lo ha tomado de los ya existentes dentro del grupo Swatch para integrarlo en el Powermatic 80. Éste no es sino un ETA 2824 modificado para reducir su frecuencia a 21.600 alternancias/hora y con un nuevo barrilete con un eje más delgado de manera que se pudiera integrar un muelle real también más delgado y más largo. El resultado son las 80 horas de reserva de marcha de las que habla su nombre, un verdadero logro. Además ahora, gracias al silicio, el reloj resultante tiene la certificación de cronómetro del laboratorio COSC. La única diferencia la vemos en un lado del movimiento con el símbolo del silicio y un dibujo que representa el espiral.

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Tener un cronómetro COSC con volante de silicio y no pasar de los 1.000 euros significa muchas cosas, todas importantes: la tecnología del silicio está al alcance de la mano, no hace falta que pagar muchas decenas de miles de euros para poder disfrutar de sus ventajas. Por tanto no pasará mucho tiempo hasta que sea habitual en todos los relojes baratos. En uno momento en que el reloj mecánico está perdiendo la batalla de las muñecas (como contaba en este artículo), es bueno poder volver a tener argumentos que ofrecer en la gama baja de precios; que el cliente final vea una pequeña maravilla mecánica que no necesita recargarse y que responde a lo que antes siempre vendía la industria relojera: la precisión suiza.

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Cuando salió el calibre Powermatic 80 yo dije que era un calibre funacional, y así ha sido: ahora es común en todo este segmento de precio. Lo mismo ha de ocurrir con la tecnología del silicio. La marcas relojeras deben dejar de vender mitos y ofrecer realidades, y el silicio les puede ayudar a volver a dar prestigio a un segmento de su mercado que ahora mismo se ve amenazado por un vulgar relojito con microchip, como son los smart watch.

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El Ballade Powermatic 80 tiene una caja de acero de 38 mm, una medida más bien pequeña (seguramente pensando en el mercado asiático). Sin embargo está muy bien realizada. Ofrece una enorme calidad para un reloj de este nivel. La parte frontal del reloj tiene superficies pulidas mientras que las verticales están bien satinadas. Pero sobre todo destaca la decoración del bisel, con “Clavos de París” que le dan un aspecto mucho más lujoso, además de dotarle de un dinamismo que rompe con la seriedad del modelo.

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Como el reloj tiene una altura que no supera los 10 milímetros se convierte en un perfecto reloj de vestir, discreto y lustroso, que queda bien en cualquier muñeca por pequeña que sea. Yo espero que veamos relojes de mayor tamaño con la misma aplicación de silicio, y que se integre también en los cronógrafos. Sería así una oferta imbatible.

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La esfera sigue con las misma propuesta de calidad que la caja. Tiene una esfera central que repite la decoración de clavos de París. Está rodeada por una franja satinada que la hace más distinguida. Sobre ella se asientan los índices facetados. Por último, las agujas dauphine están facetadas para mejorar la lectura. Todo el conjunto resulta refinado y clásico, pero muy atractivo.

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También hay una versión de mujer que también se mueve gracias al mismo calibre cronómetro. Si es difícil de ver una versión femenina a la que no se le reduzca características, que sean las mismas que la de la versión masculina cuando estamos hablando de certificación COSC (que recordemos cuesta dinero a las casas el obtenerlo), es francamente extraño, así que no queda sino agradecer y felicitar a Tissot.

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Y no quiero dejar de señalar la calidad del brazalete de acero. Cinco eslabones que alternan satinado y pulido y que resulta extraordinariamente cómodo y con una sensación de mucho valor. No tanto en la correa de piel, más discreta (pero también con cierre desplegable).

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Y llegamos a los precios, el argumento que corrobora la aseveración que significa este Tissot Ballade Powermatic 80: la versión de caballero con correa de piel tiene un precio de  920 euros, mientras que la versión con brazalete y la versión de mujer tienen un precio de 970 euros. Ya sólo nos queda esperar a que sigan apareciendo modelos con esta tecnología y que se generalice, y sobre todo que el cliente final sepa entenderla y apreciarla. Más información en Tissot.es.

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Fotos en vivo y precios del Drive de Cartier Segundo Huso Horario

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario en oro o acero es la versión GMT del Drive de Cartier, la colección que se lanzó el año pasado. Mantiene la misma presencia masculina y elegante del la versión tres agujas pero añadiendo una de las complicaciones más útiles en estos tiempos.

 

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Cuando presenté la versión “sencilla” del Drive, la de tres agujas y fecha (en este reportaje con muchas fotos), decía que me parecía el reloj más indiscutiblemente masculino de Cartier, y ahora que he tenido en la muñeca el Drive de Cartier Segundo Huso Horario me reafirmo en lo que dije: me parece un grandísimo acierto de la casa francesa. La forma de la caja es perfecta para no repetir la circunferencia y por tanto diferenciarse de los muchos relojes de hombre que hay, y que la forma de cojín le dota de un espíritu más dinámico que le permite aventurarse en ambientes distendidos sin mayor problema.

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La caja del Drive de Cartier Segundo Huso Horario ha crecido un milímetro hasta los 41mm, mientras que la altura lo ha hecho un poquito más: de los 11,25 mm de la versión tres aguja a los 12,63 de este modelo viajero. El milímetro extra de anchura le sienta como un guante porque ahora el reloj, además del pequeño segundero, integra dos grandes aperturas para la función de GMT y una gran fecha a las 12, además de los tradicionales -y grandes- numerales romanos de Cartier. Y sin embargo la esfera resulta espaciosa, cada cosa tiene su sitio para poder verlas bien y  de paso la hora también tiene una lectura sin tacha. Desafortunadamente la caja sólo es hermética hasta 30 metros; es decir, sólo aguanta salpicaduras.

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La decoración de la esfera se basa en un guilloché rayos de sol con origen en el tornillo central pero que va siendo sucesivamente entrecortado por un bisel que remarca cada una de las complicaciones: el pequeño segundero, la gran fecha y los dos abanicos del contador retrógrado de doce horas y el de la indicación de día y noche. Para mejorar la lectura y dar más viveza a la esfera, en la ventana de 12 horas y la subesfera del pequeño segundero el guilloché se hace circular  y queda remarcado por otro de nervaduras más finas y juntas entre sí, sobre el que se han pintado los raíles de horas y segundos respectivamente. El conjunto tiene un decidido aire Art Deco, subrayado por la decoración de la esfera de día y noche con un un degradado en secciones del blanco al negro muy bien conseguido.

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Hay dos detalles que me gustan mucho: mientras que los numerales a los que interrumpen las complicaciones quedan así, truncados (de hecho ni el diez ni el seis aparecen salvo en forma de un pequeño índice), el número III está adaptado a la curva de la ventana. Y tanto en la versión de oro como la de acero la parte delgada de la V del siete está conformada con el nombre de la marca (en la versión de tres agujas sólo ocurría en la caja de oro). Las agujas de espada, en acero azulado, terminan por completar una estampa equilibrada, serena a pesar de los muchos datos y elegante.

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario se mueve gracias al calibre automático 1904-FU MC que, como indica su nombre, es el poderoso caballo de batalla de Cartier, el 1904 MC aparecido en 2010, al que se le ha añadido los módulos de segundo huso horario y la gran fecha. Por tanto el reloj se mueve a 28.000 alternancias a la hora y tiene una discreta reserva de marcha de 48 horas. Y sobre todo un funcionamiento sobradamente probado. La decoración se limita a un graneado circular en la platina base y a Côtes de Genéve en los puentes y en el rotor bidireccional. Sin embargo el movimiento es agradable de ver, y desde luego da mayor sensación de calidad y refinamiento que muchos calibres base.

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Ambas versiones equipan una correa de piel de aligátor semimate, negra acompañando el acero y marrón para la versión de oro. La hebilla doble desplegable ajustable de 18 mm es la que ya conocíamos.

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Como ya he dicho y como se ve en las fotos, el Drive de Cartier Segundo Huso Horario es un reloj que se lleva muy bien. El diseño de las asas, impecable, hace que el reloj se adapte perfectamente a la muñeca y, a pesar de la sensación de mayor tamaño que le da la forma de cojín, el reloj queda bien en casi cualquier muñeca. Además los precios son muy interesantes, especialmente la versión en acero: cuesta 8.500 euros, mientras que la de oro rosa cuesta 22.100 euros. Más información en Cartier.es.

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Fotos en vivo y precios de los Nomos Glashütte neomatic nachtblau

 

 

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Los Nomos Glashütte neomatic nachtblau son la última iteración de los relojes de Nomos neomatik con calibre propio. Ahora se visten de un elegante azul oscuro para aumentar su atractivo, tanto a nivel técnico como de precios.

 

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De izquierda a derecha, los neomatik nachtblau Minimatik, Tangente y Metro

Hacía mucho tiempo que no teníamos en Horas y Minutos a mi querida (y querida por muchos) Nomos Glashütte. En realidad las fotos de estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau las tomé en el Salon QP de Londres del pasado noviembre, pero me vinieron a la cabeza mientras escribía el artículo sobre la situación actual de la industria relojera suiza (éste de aquí). Y es que, si hay una empresa relojera que lo está haciendo bien yque entiende perfectamente cómo debe ser el negocio de la relojería hoy día, esa es Nomos Glashütte.

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Los Tetra neomatic con las dos esferas, blanca y azul nocturno

Nomos ha sabido crear una línea de productos con la que satisfacer los gustos de las nuevas generaciones y de los de aquellos que, sin tener que someterse a los nombres tradicionales, saben apreciar la buena y alta relojería; y siempre manteniendo unos precios muy tentadores. Pero esos precios nunca han comprometido su calidad. Justo al contrario: como estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau vienen a demostrar, el gusto por el trabajo bien hecho, la mejor técnica y el amor por los detalles han sido la constante de la manufactura sajona. Y eso siempre tiene su recompensa.

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El paradigma de esta afirmación es sin duda el calibre de manufactura DUW 3001. Cuando presentamos los Nomos neomatik (aquí, con vídeo y fotos) ya hablamos de él, así que ahora baste decir que, salvo el espiral, todo en el calibre se hace en Nomos. Es un calibre de tan solo 3,2 milímetros en el que cabe un volante ajustado en 6 posiciones, como los mejores cronómetros. Y por supuesto la decoración es la se espera de una relojería sajona: platina de tres cuartos, tornillos azules y nervaduras Glashütte. El movimiento integra parada de segundero para poder ajustar la hora con precisión.

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La única pega que le pongo a estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau es la hermeticidad: que sean sólo resistentes a salpicaduras (que es lo que significa “hermético hasta 30 metros”) es demasiado poco. Es verdad que en absoluto son relojes para llevarlos en el mar porque no eso forma parte de su idea conceptual, pero qué menos que 50 metros. Y mejor aún 100 metros, que debería ser ya el estándar. En realidad los 30 metros es igual para todos los modelos de Nomos, salvo en los Club (100 metros) y en los Ahoi Atlantik, que llega a los 200 metros. Éste se lanzó en 2014 y es seguramente el reloj de buceo menos reloj de buceo del mundo; lo vimos en vídeo aquí.

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Ahora mismo el nachtblau -es decir, azul nocturno- es un color que sólo está disponible en cuatro modelos. Tanto el Minimatik como el Tangente y el Metro comparten el mismo diámetro -35 mm- y función: horas, minutos y pequeño segundero. Además su altura es escasa: 8,86, 6,9 y 8,06 mm respectivamente, así que no hay puño de camisa que se le resista. La distinción -aparte de la esfera, claro, viene fundamentalmente por la forma de las asas, distintas en todos los modelos. Es verdad que el diámetro de los Nomos Glashütte neomatic nachtblau, 35 milímetros, es pequeño, pero los relojes en la muñeca quedan muy bien y dan sensación de ser más grandes de lo que son.

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El Tetra neomatik nachtblau se lanzó dos meses antes que los demás, pero el color de su esfera es el mismo. El Tetra ha crecido de tamaño hasta los 33 mm de lado y 46 de diagonal, y eso le beneficia porque lo hace más masculino. Además sus asas tienen un toque Art Deco que le favorece mucho. Estoy seguro que sus ventas se van a reactivar porque ahora el reloj es mucho más atractivo.

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Cuando Nomos lanzó la gama neomatik quiso poner el nombre en minúsculas, incluida la N inicial. Ahora ha hecho lo mismo con nachtblau. La verdad es que si de por sí el diseño de las esferas en Nomos es un primor, con el azul nocturno su belleza resalta aún más, conjugando perfectamente el clasicismo con un toque moderno y dinámico cortesía de los acentos azules o dorados y sobre todo de la manecilla del pequeño segundero.