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Nuevo Hublot Classic Fusion Europa League. Disponibilidad y precio

 

Un nuevo vástago del prolífico matrimonio de Hublot con el fútbol, que tan buenos réditos le está dando. El Hublot Classic Fusion Europa League es el primer reloj lanzado tras iniciar su colaboración en 2015.

 

Hublot comenzó su relación en 2016 como patrocinador de la selección nacional suiza. Desde entonces no ha hecho sino aumentar su presencia en el deporte rey, tanto como patrocinador de equipos como cronometrador de diversas ligas y campeonatos: la Champions League y los Campeonatos de Europa y del Mundo.

Hublot es el Reloj Oficial de la UEFA Europa League desde 2015 y ahora presenta su primer reloj con los colores propios de la competición. El Hublot Classic Fusion Chronograph UEFA Europa League, del que se ha fabricado una edición limitada de 100 ejemplares, está equipado con el movimiento cronógrafo de carga automática HUB1143. El calibre es en realidad un Sellita 300 al que se le ha añadido un módulo de cronógrafo desarrollado por Dubuis Depraz. Es una combinación muy habitual en la relojería moderna porque da un gran resultado.

Recubierto de tonalidades gris titanio, emula el brillo y los reflejos del célebre trofeo de plata. Acentuado con motivos naranjas, símbolo de fortaleza y resistencia, dice Hublot evoca los matices dorados que se encuentran en el interior de la copa. No hay por qué no creer al departamento creativo de la marca; en cualquier caso el naranja le queda muy bien. La caja de 45 mm muestra el diseño del trofeo en el pequeño segundero, a las 3 en punto. El conjunto está enmarcado por un bisel de fibra de carbono, y cuenta con una correa de caucho natural recubierta de gris. Como ya expliqué en este artículo, la correa de caucho es, por así, el “traje oficial” de Hublot.

Hublot también estará visible en los monitores, cronometrando la duración de los partidos de la UEFA Europa League, así como en los paneles que utiliza el cuarto árbitro para indicar el tiempo de descuento y la sustitución de jugadores.

Es una buena idea que Hublot haya usado el Classic Fusion y no el Big Bang, porque sin dejar de ser un reloj perfectamente actual tiene un cierto toque tradicional que le va muy bien a un deporte que, por mucho que haya evolucionado, sigue manteniendo sus raíces. El Hublot Classic Fusion Europa League tiene un precio de 12.300 euros y se le espera en las tiendas en diciembre. Más información en Hublot.es

 



En la muñeca: Hublot Big Bang MECA-10

 

Vamos a ver un reloj que casi podría considerarse una rara avis: el Hublot Big Bang MECA-10. Un reloj que pasa casi desapercibido entre los muchos modelos de la casa y que sin embargo es, a mi juicio, uno de los más interesantes de la colección.

 

Aquellos que queremos estar al tanto de las novedades relojeras con Hublot nos pasa justo lo contrario: la manufactura lanza tantos modelos que nos es imposible seguirle los pies. O mejor dicho, nos resulta imposible retener en la cabeza tantos modelos lanzados durante el año. Esto no es malo ni bueno per se. Hublot tiene una filosofía distinta, un acercamiento diferente al negocio de la relojería: no puede presumir de orígenes venerables -nació en la década de los noventa del siglo pasado- ni tampoco quiere. Su filosofía se basa en la fusión, que es un proceso continuo y no estático. Así, de manera permanente está probando nuevos materiales, nuevos colores, nuevos socios… Además de instaurar el esqueletado de las esferas como un estilo en sí, cuando normalmente el calado de los diales era simplemente un derivado de modelos ya existentes, como lo son los cambios de color o de metal.

En cada feria de Baselworld la casa muestra un montón de nuevos productos. En su mayoría son variaciones sobre un mismo tema (el Big Bang), pero también hay productos singulares. Y otros que son novedades pero que caen dentro de la zona de iluminación ambiental, no bajo el foco principal del escenario. Eso es lo que ocurrió el año pasado con el Hublot Big Bang MECA-10. Y sin embargo el reloj es muy interesante, más por detrás que por delante. Pero vamos por partes.

Como su nombre indica el reloj pertenece a la colección Big Bang, por lo que exteriormente mantiene la misma forma de portilla y los 45 mm de diámetro. El MECA-10 no es un cronógrafo y no es automático, pero aún así el reloj es muy alto. No tengo la medida exacta, pero ronda los 15 mm así que resulta una presencia más que notable sobre la muñeca. Es obvio que no era necesario esa altura, pero viene dada en parte por la estructura de la caja y su prominente bisel y en parte por la propia esencia del reloj. Una pieza que se llama Big Bang no nace para andar modosamente escondida bajo el puño de la camisa, sino para mostrarse con orgullo y cierta insolencia.

Y en este caso está justificada, porque el reloj es muy atractivo. Cuando se lanzó el reloj durante Baselworld 2016 apareció en una edición limitada a 500 piezas en cerámica negra. Pero también se lanzó en edición sin limitaciones fabricada en titanio, que es la que he podido disfrutar (si quiera brevemente). En mi opinión, mucho más seductora en titanio que la versión “all black”. El arenado de la superficie hace resaltar las tonalidades entre grisáceas y remotamente beis del titanio, haciéndola más cálida que la versión de cerámica y, en mi opinión, más elegante.

La esfera del Hublot Big Bang MECA-10 es la que ya conocemos (es decir, esqueletada), pero al no ser cronógrafo la lectura es más fácil porque nos ahorramos una esfera -o su esqueleto- y nos deja sitio para fijarnos en la complicación de reserva de marcha, que es la que da origen al reloj. Así que hay que darle la vuelta y fijarnos en su motor.

Tener un calibre manual -como es este HUB1201- es poco habitual en Hublot, porque su filosofía va más con la vida rápida, moderna, brillante… ese marco vital. Tener que dar cuerda al reloj no encaja bien con esa idea. Sin embargo el movimiento está equipado con un doble barrilete que le proporciona una reserva de marcha de 10 días, que no interfiere mucho con la vida a toda velocidad con la que se identifica la marca. Y además el calibre está construido de una manera muy racional, con una sensación de orden y de gusto por el equilibrio estético que está muy lejos de lo que solemos ver en los otros movimientos de la casa.

El HUB1201, que está hecho de 223 piezas, se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora), una frecuencia habitual en los movimientos manuales. Además integra un escape de áncora de silicio que garantiza su durabilidad. Sería bueno saber cómo es de exacto el reloj, porque con dos barriletes y 10 días de andadura sin repostar la variación podría ser mucha con  los muelles completamente enrollados o cuando están prácticamente destensados. Pero Hublot no dice nada al respecto.

Pero si el calibre es bonito de espaldas, de  frente lo es aún más. Hublot Big Bang MECA-10 toma su nombre de los antiguos mecanos, los juegos de piezas para construir objetos, tan habituales cuando yo era pequeño (o sea en el Pleistoceno) y que desafortunadamente está en vías de extinción. Esa inspiración se ve en la manera en que se muestra la reserva de marcha. A las doce (medio tapada por el logo, un pena) hay una pieza en rastrillo que, cuando se va dando cuerda al reloj, se desplaza hacia la izquierda. Según se descarga la energía el rastrillo se mueve hacia la derecha, engranando con un gran disco central que a su vez enlaza con el indicador de reserva de marcha a las 6. Todo tiene un aspecto de construcción artesanal, como un mecanismo básico de engranaje de ruedas. Como lo haríamos con un mecano, vaya.

Yo no he visto nada parecido y la verdad es que me encanta. Y, por si no es suficiente un indicador de reserva de marcha, el reloj tiene dos: en el gran rotor que transmite el movimiento al indicador numérico hay un corte sin tornillos que, cuando quedan un par de días para que se acabe la reserva de marcha, descubre una zona pintada en rojo para hacer aún más patente la necesidad de dar cuerda. ¿Hacía falta? En absoluto. ¿Le queda bien? Muy bien.

El resto de los componentes de la esfera son los habituales de Hublot, con una subesfera de pequeño segundero a las 9 y manecillas e índices impregnados de Super-LumiNova. De hecho a oscuras es donde la lectura de la hora es más clara, aunque a la luz del día tampoco tiene problemas (salvo que le dé directamente la luz).

El reloj se ata a la muñeca con la sempiterna correa de caucho negra, cosustancial con Hublot. La correa, que es de una calidad excelente, se beneficia del sistema de desmontaje y montaje de la casa, extremadamente simple. Basta con apretar sobre el trapecio invertido de las asas para sacarla y, a la inversa, simplemente empujarla dentro hasta oír el clic. La correa termina en un cierre plegable de titanio.

En la muñeca el Hublot Big Bang MECA-10 no decepciona, porque ofrece la misma imagen potente de sus hermanos de colección. Pero este reloj resulta más elegante porque no es cronógrafo y porque, como ya he dicho antes, el tratamiento del titanio es muy acertado. Ya está disponible en los puntos de venta y su precio es de 20.350 euros. No es barato, desde luego, pero a mí en absoluto me parece disparatado para lo que ofrece. Más información en Hublot.es.

 

 



Nuevo Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph Ibiza

 

Si hay un sitio que se relacione en nuestras cabezas con el verano más “cool” ese es sin duda Ibiza. Si a eso le unimos el alto poder adquisitivo del turismo que puebla la isla, no es de extrañar el lanzamiento de este Nuevo Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph “Ibiza”.

 

Antes que nada debo confesar que nombres como Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph Ibiza me sacan la cadena, la verdad. Cosas como “Classic Fusion AeroFusion” en vez de empatía hacia la pieza me producen más bien “Con Fusión”, sobre todo  cuando tengo que acordarme del nombre. Pero en fin, ya sabemos que es parte de la idiosincrasia de la industria relojera suiza: si un reloj no tiene más de tres palabras en su denominación parece que no es bueno.

Si pasamos por encima ese detalle, la verdad es que el Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph Ibiza está muy bien. Por supuesto no hay novedades en cuanto a la forma externa del reloj: tiene 45 mm de diámetro y 13,40 mm de altura. La altura es notable y lo mismo la anchura, pero (como ya vimos con el Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph Black Magic) los Hublot se llevan bien porque están bien equilibrados. No parecen tan grandes.

El material utilizado es la cerámica, satinada y pulida, tanto en la carrura como en el bisel. En este caso el color es azul, que le va perfecto para hacer juego con la Isla Pitiusa.  Sorprende cómo, siendo el mismo azul, al satinarlo cambia el color, creando un contraste muy sugerente que se acentúa con el borde exterior de la esfera. Por contraste los pulsadores y la corona son negros, pero también de cerámica. Negro -aunque de resina de compuesta- es el perfil bajo el bisel, que le da la forma de portilla al reloj (Hublot significa portilla).

El otro cambio está en la esfera. Por supuesto está esqueletada, como todos los Aerofusion. Pero Hublot ha aprovechado el pequeño segundero a las 3 horas para convertirlo en el símbolo de la paz. Recordemos que Ibiza comenzó siendo un refugio de hippies de los auténticos, y de los que ya quedan pocos. Es una buena idea porque  identifica y singulariza el reloj, y queda muy bien.  El resto de los elementos de la esfera son los ya conocidos en esta colección.

Los puentes del esqueleto están satinados, y el círculo de fecha también es visible y esqueletado. Tantos elementos hacen de la esfera una centro de actividades bastante ajetreado. Los índices facetados y las agujas de bastón, también facetadas, están rodiadas, lo que les hace salir airosos (y legibles) la mayoría de las veces, pero es verdad que necesitan poder reflejar la luz para que la hora se vea correctamente.

En la parte de atrás del Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph Ibiza se ha utilizado el famoso ” I Love Ibiza” para incluirse así misma. La mezcla del blanco y azul le da justo el tono marino que necesitaba la inscripción. Eso sí, la patria es la patria, así que la fuente usada es la Helvética y no la Cooper Blackque es con la más comúnmente se conoce el lema.

La inscripción queda por encima del calibre HUB 1155, que es la personalización por Hublot del ETA 2894-2. El movimiento es un viejo conocido de la relojería y con un excelente funcionamiento más que comprobado. Late a 4 hercios y tiene una discreta reserva de marcha de 42 horas. Está decorado con perlado y acaracolado de pletinas y puentes. Al rotor calado le queda muy bien el nombre de la marca.

Ya he dicho antes que el reloj se lleva muy bien y es muy atractivo. Le pega a Ibiza, diría yo, como perfecto complemento del verano, el Lounge y todas esas cosas que nos sugiere Eivissa. El Hublot Classic Fusion AeroFusion Chronograph Ibiza es una edición limitada a 50 unidades que será vendida en exclusiva por Rabat Viñets (ubicada en la isla, claro). Su precio es de 19.150 euros y ya está disponible.  Qué bien que las marcas lancen relojes que homenajean a España. A ver si vemos más. Más información en Hublot.es

 

 

 



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Italia Independent

 

Esto sí que es afortunado: si es difícil atrapar un Hublot porque son visto y no visto, mucho más complicado es echarle mano a una serie limitada. Esta vez ha habido suerte y he podido disfrutar de cuatro Hublot Classic Fusion Italia Independent. Vamos a verlos más de cerca.

 

Los Hublot Classic Fusion Italia Independent son el fruto de la colaboración entre la manufactura y Lapo Elkann. Lapo Edovard Elkann, de 40 años, es el nieto de Gianni Agnelli, el casi mítico propietario y director general de Fiat. Lapo trabajó en la empresa de su abuelo, pero su vida se ha visto reflejada en los periódicos más por sus escándalos que por su trabajo, y al final dejó Fiat para aventurarse por otros derroteros.

En 2008 fundó Italia Independent S.p.A., dedicada a la venta de gafas de sol. Lo más destacado de sus gafas es el uso de materiales innovadores, lo que sin duda despertó el interés de Hublot. Recordemos que el nombre de estos relojes es Classic Fusion Italia Independent, y es que Hublot siempre ha destacado su preferencia por la fusión de modas, de estilos y, sobre todo, de materiales. Así que era cuestión de tiempo que la marca del código Morse K (raya punto raya) se entendieran. La primera colaboración de Hublot y Lapo tuvo lugar en 2014.

El logotipo de Italia Independent, grabado sobre el zafiro del reloj

La especialidad de Lapo Elkann es el marketing. De hecho en Fiat coordinaba el marketing de los Fiat Punto y Fiat 500, así que ha tenido libertad absoluta para crear estos Classic Fusion Italia Independent. Lapo ha querido seguir el espíritu ecléctico y atrevido de Hublot y ha buscado la fusión de materiales, algo que como ya he dicho le viene de sí. De este modo, para las cajas de los distintos modelos de la colección ha utilizado titanio pulido y satinado, cerámica y King Gold, el oro de Hublot.

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule King Gold

Classic Fusion Italia Independent Prince de Galles Ceramic

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule Titanium

Classic Fusion Italia Independent Tartan Ceramic

Pero para decorar los relojes Lapo fue más allá: se puso en contacto con la Sartoria Rubinacci, el epítome de la elegancia italiana. La elección de la Sastería Rubinacci no fue fruto del azar: desde 1932 tres generaciones de Rubinacci se han relevado a la cabeza de esta institución del buen gusto y la elegancia masculina: Gennaro, el abuelo fundador; Mariano, el padre, que actualmente dirige la firma napolitana; y, por supuesto, Luca, uno de los hombres más fotografiados del planeta gracias a su estilo único, y que además es el director de la boutique de Milán. Entre los tres han vestido al Duque de Kent o al cantante Bryan Ferry, pasando, naturalmente, por la familia Agnelli.

En sus archivos la casa Rubinacci posee la colección más hermosa que existe de telas antiguas. Ahí, entre los 60.000 m2 de preciosas patas de gallo, tweeds y terciopelos de todo tipo, Hublot y Lapo Elkann encontraron una colección de tartanes –tejidos de lana con cuadros de colores– que datan de los años 70, y a los que han dado una segunda vida integrándolos en la versión cronógrafo del Classic Fusion Italia Independent.

En la parte que corresponde exclusivamente a Hublot, los relojes son los ya conocidos Classic Fusion Chronograph (como el que vimos aquí). Eso significa una ca de 45 mm de diámetro sobre la que se asienta un bisel satinado, debajo del cual sobresalen -a izquierda y derecha- las ya conocidas “bisagras”. La corona lleva el logotipo de la casa grabado y está flanqueada por los pulsadores del cronógrafo, con buen tamaño y de tacto agradable.

La caja es hermética sólo hasta 50 metros, pero en este caso es más que suficiente. No concibo a nadie con un reloj así que quiera meterse en el agua con él para arruinar la tela de la correa. En la parte trasera un cristal de zafiro permite ver el calibre HUB1143.

En realidad el HUB1143 es el calibre automático Sellita SW300 al que se le ha acoplado el módulo cronógrafo de Dubois Depraz, una combinación muy habitual (y más aún con el ETA 2892). El movimiento sólo tiene 25,60 mm de diámetro y por eso se ve tan pequeño en el reloj. Tiene 42 horas de reserva de marcha, cambio rápido de fecha y parada de segundero. En cuanto al cronógrafo sólo mide los segundos y 30 minutos, ya que la subesfera a las tres es para el pequeño segundero.

Aunque la caja tiene 13,05 mm de altura el reloj está muy bien equilibrado, y parece más pequeño de lo que en realidad es. Se ata a la muñeca con una correa de caucho hipoalergénica con un cierre plegable muy conseguido para transmitir la idea estética de Hublot.

A mí los relojes me han encantado, la verdad. Y me parece encomiable el deseo de Hublot de ir más allá, de ofrecer algo distinto. Si cada vez queremos que lo que ahora se llama “la experiencia de usuario” sea lo más personal posible, estos Classic Fusion Italia Independent cumplen el objetivo a la perfección.  No son relojes para todo el mundo, de acuerdo, pero quedan muy bien en la muñeca y son elegantes, mucho más de lo que las fotografías atestiguan.

Y son aún más personales porque son una edición limitada.  El reloj de titanio está limitado a 100 unidades, con un precio de 15.400 euros. La versión en cerámica y tartán está limitada a 50 unidades, y tiene un precio de 16.500 euros, mientras que la versión Príncipe de Gales está limitada a 100 unidades, con el mismo precio.

Por último, la versión en King Gold y Prínciple de Gales está limitada a 50 unidades, con un precio de 35.850 euros. La colección completa incluye dos relojes más, en oro y en titanio, que desafortunadamente no he podido fotografiar. Los he incluido en una foto de stock de la marca. Sus precios son los mismos que las versiones que hemos visto aquí. Más información en Hublot.es

 



A dos tercios de los clientes de artículos de lujo les gusta las compras online (incluidos los relojes, claro)

La encuesta realizada por The Big Watch Survey (del grupo Hearst) revela que a dos tercios de sus lectores les gusta la información y las compras online. Y eso incluye a las marcas más importantes de relojes.

 

La encuesta recoge resultados de unos 8.000 lectores británicos de sus principales cabeceras de moda y estilo de vida de Hearst (Esquire, Harper’s Bazaar, Red y Men’s Health). El deseo de ver y comprar online es particularmente significativo porque la abrumadora mayoría de las marcas de relojes que los 8.169 participantes quieren comprar están en el nivel alto del mercado del lujo. La encuesta se llevó a cabo entre octubre y enero. Las diez marcas más buscadas, según la encuesta, son:

  1. Rolex
  2. Patek Philippe
  3. Omega
  4. Breitling
  5. IWC
  6. Cartier
  7. TAG Heuer
  8. Audemars Piguet
  9. Jaeger-LeCoultre
  10. Hublot

Esta “lista de deseos” hace que los actuales esfuerzos de las marcas de lujo por desarrollar su estrategia de ventas en línea sean aún más importantes. Si miramos más a fondo los resultados de la compra en línea en oposición a la compra en tienda, la encuesta del The Big Watch Survey presenta el dato de que más del 70% de los lectores están de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación de que “me gusta mirar y comprar en línea”.

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La importancia de una estrategia multicanal que proporcione un experiencia de calidad transversal (de internet a la tienda), queda subrayada por el hecho de que, aunque a  más del 70% de los participantes les gusta ver y comprar en línea, casi dos tercios (el 63%) dijeron que nunca comprarían un reloj sin verlo en la tienda.

El mismo porcentaje, el 63% está de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación “me gusta investigar en línea, pero nunca consideraría comprarlo online”. La encuesta también resalta la importancia de personal de tienda bien formado porque más de la mitad de los que respondieron a la encuesta (el 57%) buscan consejo del personal la tienda antes de tomar una decisión de compra.

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Todo esto no hace sino confirmar una realidad de la que las casas relojeras son cada vez más conscientes: la importancia transcendental que tiene internet para su supervivencia. Pero no sólo como canal de venta (que todas las marcas acabarán teniendo), sino como el principal medio por el que sus posibles futuros clientes recaban información sobre aquellos productos que les interesa.

 

 



Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic: fotos en vivo y precio

 

 

El Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic es un epítome de todo lo que representa la marca: nuevos materiales, formas llamativas y esferas caladas. Vamos a ver qué argumentos tiene este cronógrafo para triunfar, incluido su precio.

 

Este Classic Fusion 45 tiene dos definiciones en un mismo nombre: Classic Fusion y Aerofusion. Si podemos perdonar el hecho de que un reloj tenga un nombre compuesto por siete palabras (vamos, como la realeza), esos dos términos nos dan una idea de cómo ubicar el reloj dentro de la colección. Los dos Hublot que hemos visto hasta ahora (y por ahora) pertenecen también a la colección Classic Fusion (son éste y éste). Y es que la Classic Fusion es la gama “de vestir” de Hublot, que se puede identificar fácilmente por el uso de índices en vez de numerales.

Pero también es “Aerofusion”, lo que significa que toma uno de los elementos más significativos de los Big Bang: la esfera calada o esqueletizada. Y además es un cronógrafo, como la gran mayoría de los Big Bang. Así que no es precisamente el más heterodoxo de los relojes de vestir, pero poco les importa ni al reloj ni a su dueño: el Classic Fusión 45 tiene otros argumentos para convencer. Para empezar su caja de 45 mm de diámetro (de ahí su nombre) está realizada en cerámica, pero muy bien tratada: mezcla satinados y pulidos en la carrura y en el bisel superior para dotar de elegancia al conjunto y alejarla de cualquier parecido a un cronógrafo de los muchísimos que hay en el mercado.

El resultado de esa combinación es muy atractivo porque el satinado está muy bien realizado y da una gran sensación de calidad. Los obsesos de la simetría echarán en falta que los tornillos del bisel estén alineados, pero es seguramente un mal menor que queda oscurecido por la imponente presencia de la esfera, que desborda con su personalidad.

Seguramente es la esfera sobre la que gravita toda la decisión de si gusta o no el reloj, si se compra o no. El esqueletado es una decisión capital a la hora de crear un reloj porque prácticamente siempre se impone sobre cualquier otro aspecto de la pieza. Hublot AMA el esqueletado, hasta el punto de que lo ha convertido en su característica más singular y diferenciadora. Por otra parte desnudar la esfera lleva intrínseco un peligro: la falta de legibilidad por culpa de un fondo en el que pasan muchas cosas y que pueden distraer o dificultad la lectura de la hora.

Pues bien, el Classic Fusion 45 Aerofusión  Black Magic sale bastante bien parado en cuanto a la hora se refiere. Utiliza manecillas de espada largas y unos índices de baguette (doble a las 12) que se asientan sobre la esfera en plaqué rodiado.  El resultado es mucho mejor de lo que uno esperaría, porque la lectura de la horas y minutos es muy buena. No hay ningún momento en el que las manecillas se encuentren perdidas (salvo en la oscuridad, claro, porque no hay tratamiento luminincente). Las dos subesferas (pequeño segundero a las 3 y contador de 30 minutos a las 0) sufren algo más  porque las agujas no son tan anchas, pero aún así el conjunto no decepciona en ese departamento.

El reloj añade una fecha a las 6 que viene dada por un disco de fecha -también calado- que recorre el borde exterior de la esfera. Cuando pasa sobre las 6 lo hace sobre un fondo blanco, de manera que se pueda leer bien. No es un prodigio de legibilidad, pero también es verdad que se hace sin mayor impedimento que el del poco tiempo que cuesta acostumbrarse.

Toda la animación de la esfera hay que agradecerla al calibre Hublot 1155. Tras ese nombre se esconde en realidad un ETA 2894-2, un movimiento cronógrafo más que sobradamente probado. Oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Como el calibre mide sólo 28 mm de diámetro resulta demasiado pequeño para el reloj, lo que queda compensando por la adición de una sección extra de cerámica con letras grandes, muy a tono con el espíritu del reloj. Pero por una vez se echa de menos algo de literatura en la trasera, porque su simpleza desmerece el conjunto. Podrían por ejemplo haber incluido la información sobre la hermeticidad, que es un dato importante y no aparece ni en el manual de instrucciones (aunque asumo que es no mayor de 50 metros). Eso sí,  Hublot personaliza el rotor, lo que saca al movimiento de su rutinaria presencia.

A pesar de los 45 mm de diámetro el reloj queda bien en la muñeca, sobre todo porque al ser tan oscuro, tan negro de hecho, la sensación de tamaño es menor. Además, el caucho de la correa -recordemos, otro signo definitorio de Hublot- es cómodo, cálido y se adapta muy bien al pulso.

La sensación de calidad del reloj es notable porque la cerámica le queda francamente bien. El precio, sin embargo, puede ser difícil para muchos: cuesta 16.050 euros. Pero por ese precio te llevas toda la personalidad de Hublot que, al fin y al cabo, es muy distinta y distintiva. Además de la incuestionable calidad de fabricación con materiales de última generación. El reloj ya está disponible en los sus puntos de venta, y hay más información en Hublot.es.

 



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Blue King Gold

 

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Cuando Hublot introdujo el Big Bang en 2004 cambió la historia de la marca de manera radical. Desde entonces ha producido una completamente inabarcable gama de variaciones, pero también ha mantenido una colección, la Classic Fusion, que le une con su pasado. El resultado es una elegante gama de relojes de vestir de la que vamos a ver uno de sus más llamativos representantes: el Hublot Classic Fusion Blue King Gold, con fotos en vivo y precio.

 

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Antes de hablar de este Hublot Classic Fusion Blue King Gold creo que es bueno saber un poco de su historia. Hublot se fundó en 1980 y su nombre significa en francés “portilla”, es decir, la ventana típica de los barcos. Con estos dos datos y leyendo la historia del Nautilus de Patek Philippe (que resumí en este artículo) se puede imaginar cuál es el origen -nunca negado, rara vez confirmado y menos aún divulgado- de la caja de los Hublot. Pero Hublot supo dotarla de una personalidad propia, especialmente cuando fue más lejos que nadie en su propuesta de reloj deportivo de lujo: Carlo Crocco, fundador de la casa, presentó su primer reloj con una caja de oro pero con correa de caucho natural. Fue tan definitorio de su estilo que a día de hoy la correa de caucho está disponible para todos los modelos de Hublot.

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La aparición del  Big Bang en 2005 redefinió la marca hasta el punto de que parece que Hublot sólo hace ese reloj,  pero el lanzamiento de la colección Classic Fusion en 2010 fue excelentemente bien recibida por el mercado porque introduce un hermano menos musculado y más elegante que el Big Bang. No hay nada comercialmente viable que se escape al ojo de Jean-Claude Biver, uno de los grandes nombres de la relojería actual, y por ello la colección Classic Fusion se expande a buena velocidad, con varios modelos nuevos todos los años.

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Este Hublot Classic Fusion Blue King Gold es, sencillamente, precioso, arrebatador. La caja de 45 mm está realizada en lo que la manufactura llama King Gold, que es en realidad un oro rojo en el que se ha aumentado la cantidad de cobre para hacerlo más intenso, y de paso añaden platino para estabilizar el oro para evitar la oxidación natural del cobre, que podría modificar el color del conjunto. Mezcla un satinado perfecto de las superficies frontales con el igualmente perfecto pulido de los cantos y los laterales. Como los tornillos del bisel están perfectamente alineados el resultado es enormemente seductor, a lo que contribuye, y no poco, las inserciones azules bajo el bisel, que dan continuidad estética al conjunto a la vez que contraste.

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La elegancia sigue en la esfera, con un azul marino que, al estar pintado en rayos de sol, presenta infinitos matices al mover la muñeca. El reloj refuerza su espíritu clásico con los índices facetados tipo baguette y las manecillas con forma de espada, también facetadas para mejorar la lectura. Es verdad que la aguja de las horas se habría beneficiado de una longitud mayor, pero como el reloj no está pensado para la lectura en la oscuridad porque no tiene pigmentos luminiscentes, no supone ningún problema. Afortunadamente la ventana de fecha tiene el mismo color que la esfera, por lo que no sólo se lee bien sino que no resulta disruptiva.

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Por dentro del Hublot Classic Fusion Blue King Gold se mueve el calibre automático HUB1112, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y una discreta reserva de marcha de 42 horas (recordemos que este movimiento es una copia del ETA 2892). Sin embargo Hublot lo ha modificado para que la fecha quede bien ubicada en relojes de este tamaño, lo que le viene de perlas al reloj. Además lo ha decorado hasta conseguir que un movimiento de estética simplona resulte atractivo, especialmente gracias al rotor personalizado. El conjunto es visible gracias al zafiro posterior. Como el calibre es tan pequeño comparado con el diámetro de la caja (sólo tiene 25,60 mm de diámetro), en el reverso se ve mucho oro, lo que incide directamente en el mayor precio de la pieza.

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Si no hubiera dicho que el reloj mide 45 mm de diámetro hubiera sido difícil apostar por su tamaño sólo viendo las fotos, ¿verdad? La delgadez del reloj y su buen diseño hacen que el reloj se ajuste muy bien a la muñeca, que inmediatamente se siente cómoda llevándolo encima sin que se pelee con los puños de las camisas. Se ata gracias a una correa de aligátor con una contundente hebilla plegable del mismo material de la caja.

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Aunque es un reloj aparecido en 2015, el Hublot Classic Fusion Blue King Gold va a tener una larga vigencia, porque es precioso y atemporal. Hublot lo presenta en cuatro tamaños -33, 38, 42 y éste de 45 mm- y dos metales (King Gold y titanio). La versión que acabamos de ver y que estaría encantado de poseer tiene un precio de 24.000 Euros, y está disponible en las tiendas. Más información en Hublot.es.

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