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Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



En la muñeca: Mustang P51 de REC Watches

Qué bueno es poder traer marcas independientes a la web, especialmente si tienen una oferta fresca y diferente, como ocurre en el caso del Mustang P51 de REC Watches, del que vamos a ver sus características técnicas y precio, tanto en vídeo como con fotos exclusivas.

 

El Mustang P51 fue un cazabombardero americano importantísimo durante la Segunda Guerra Mundial por su versatilidad y sobre todo por su superioridad frente al enemigo. Equipó las fuerzas aéreas de numerosos ejércitos y estuvo en activo en muchos países hasta los años 70, a pesar de que su tecnología había sido ampliamente superada.

John Najjar, el jefe de diseño de la Ford durante 40 años y entusiasta del Mustang P51 fue quien sugirió el nombre de Mustang para nombrar el nuevo vehículo deportivo de Ford, que finalmente vio la luz en 1964 y que ha acabado siendo tan icónico como el avión de combate. Hoy en día se sigue vendiendo, ya en su sexta generación.

La empresa danesa REC-Watches  tiene como lema Recover, Recycle and Reclaim. Es decir, recuperar, reciclar y rehabilitar. Lo que hacen es recuperar coches que ya son chatarra y cortar trozos de metal para reciclarlos en forma de esfera de reloj. Sus primeras colecciones están basadas en el Mini Cooper, pero con el Mustang  P51 han tomado trozos de metal de coches Mustang de 1966 abandonados para convertirlas en las esferas del reloj. De esta manera cada pieza se hace única, porque ninguna trozo es igual que otro, y el reloj es aún más personal.

La caja con forma de cojín mide 46,8 mm por 50,6 mm. No es en absoluto pequeña, pero seguramente si la hicieran con un tamaño menor perdería parte de su personalidad y además se haría mucho más difícil de leer la hora. El acero de la caja está recubierto por con PVD negro, que ofrece muy buen contraste con el color del acero y además disminuye la sensación de tamaño.

En los laterales se puede ver por un lado el nombre de la casa y por el otro, además de la corona con el logotipo de REC Watches grabado, una decoración sutil hecha a imagen de las luces de freno del Mustang. Y por eso el borde superior de la carrura sobresale un poco, para recordar el maletero del vehículo. De la misma forma que encima del nombre también sobresale: recuerda al capó delantero y añade simetría a la caja.

Pero claro, lo más llamativo del Mustang P51 es la esfera. Aquí es donde luce el metal recuperado de los Mustang. Se ha incorporado al reloj procurando que conserve lo más posible la pátina de óxido y deterioro original, pero con un tratamiento para que el óxido no se extienda a las demás partes del reloj. El diseño de los registros es todo un hallazgo, porque la subesfera de la hora replica perfectamente el velocímetro del vehículo. Incluso los numerales son los de los minutos, que recuerdan más a los kilómetros.

Por debajo se sitúa la fecha en una ventana abierta para simular el cuentakilómetros. Por encima encontramos dos placas: la de la derecha con el nombre de la marca, y la de la izquierda para identificar el vehículo que sirvió para crear el reloj: por debajo del año se puede ver el número de chasis. Así el dueño del reloj puede conocer la historia exacta del vehículo utilizado desde que fue localizado por REC Watches. Muy buen detalle del fabricante porque refuerza la singularidad del reloj y la sensación de unicidad. porque hace aún más personal el reloj.

A las doce nos encontramos un registro de la reserva de marcha que también imita el del vehículo original. Tanto esta manecilla como la de los minutos son naranjas, como las agujas originales. El color se repite en la punta del segundero y en la flecha a las seis que indica la fecha. La lectura es sorprendentemente muy buena. Eso sí, no tiene tratamiento luminiscente para leer en la oscuridad, pero es que rompería la estética del reloj. El cromado del marco de los dos registros termina por dar el toque necesario para simular el panel del instrumentos del vehículo.

Si volvemos a la reserva de marcha del Mustang P51 nos daremos cuenta de que está invertida: el punto máximo está a la izquierda y el de mínimo a la derecha. Esto se debe a que el indicador se ha dado la vuelta para poder encajarlo en el diseño de la esfera. El movimiento elegido es un Miyota 9130, un calibre perfectamente solvente que incorpora, además de la indicación de reserva de marcha y fecha, parada de segundero al ajustar la hora, lo cual se agradece para que la puesta en hora sea exacta. Lo que ocurre es que al tener un diámetro de tan solo 30,2 mm se queda pequeño en la caja del Mustang P51. Por eso se le ha dado la vuelta. Y por eso la corona queda descentrada.

El reloj también se puede dar cuerda manualmente, si hace falta. Otro buen atributo del reloj. La decoración del rotor recuerda a las llantas de aleación, mientras que la tapa del motor está decorada con unas franjas que a su vez recuerdan la calandra del Ford Mustang. Por lo demás el volante se mueve a 4 hercios y ofrece una reserva de marcha de 2 días.

El Mustang P51 añade otra comodidad: el cambio de correas es extremadamente sencillo, ya que tirando del pequeño gatillo ubicado en uno de los extremos del muelle de la correa esta se libera. La empresa vende sus propias correas personalizadas, así que cambiar de aspecto el reloj es muy sencillo (y tentador).

En la muñeca el reloj tiene mucha personalidad, por su tamaño y por su atractivo diseño. No es pequeño en absoluto, pero tampoco resulta descomunal como muchos relojes de su tamaño. Es realmente un reloj distinto que atrae inmediatamente; a quien lo lleva y a quien lo mira.

Además, el reloj viene en una caja muy bien lograda, muy distinta a lo que suele ser habitual en este tipo de marcas. Sin duda no vas a tirar la caja que lo protege durante el transporte, seguro que se queda en alguna estantería de la casa. Quiero decir que eso ya lo hace cualquier aficionado a la relojería, porque conserva la caja aunque sea la de papel de fumar que trae un Vostok, por ejemplo, así que desde luego que la caja del Mustang P51. Pero me refiero incluso al usuario casual, el que se compra el reloj porque le gusta; ese también conservará la caja de metal, que seguro que sirve para guardar algo dentro.

Existen tres versiones del reloj, y todas se venden en la web del propio fabricante. Su precio es de  1495 dólares, que al cambio son unos 1.400 euros. En definitiva el Mustang P51 es un ejemplo de cómo se puede ofrecer algo original, personal y a buen precio. Sólo hace falta tener originalidad y ganas de llevar el proyecto adelante. En Basilea veré el nuevo reloj, que también promete. Más información en RECWatches.com.