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En la muñeca: Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette

 

¿Qué pasa cuando unes una de las cajas más sexis del mercado, el tourbillon más delgado del mundo y además dejas a la vista todo el interior? Pues que tienes el fascinante Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette, uno de los relojes de vestir más atractivos del mercado.

 

Lo de Bulgari  no tiene parangón. Una marca de joyas que entra en el mundo de la relojería para tener un punto de negocio concurrente es algo habitual. Las joyas y los accesorios se llevan bien con los relojes, así que es normal que muchas casas aprovechen el tirón de su nombre para meterse en ese negocio. Con la bonanza económica algunas de esas marcas se lanzaron a crear relojes con movimientos propios. Tal es el caso de Chanel o Dior.  También el de Bulgari, que pasó de usar exclusivamente  movimientos externos (como en estos Bulgari Diagono Magnesio) a desarrollar sus propios calibres.

Bulgari Octo Finissimo

Bulgari Octo Finissimo Tourbillon

Octo Finissimo Minute Repeater

Estas tres fotos de aquí arriba son el testimonio de lo lejos, de lo lejísimos que ha llegado Bulgari en su camino por asentarse como gran manufactura, porque los tres son relojes de récord: el reloj automático más delgado, el tourbillon más delgado y el repetidor de minutos más delgado.

Hacer relojes ultraplanos supone un riesgo añadido, porque si ya de por sí los relojes son mecanismos delicados que sin embargo aguantan el uso diario, al hacerlos muy delgados los peligros para el reloj aumentan considerablemente. Esto es debido a que todas las piezas se hacen más delgadas y por tanto más endebles, así que pasar de la mesa de diseño a los movimentos cotidianos de la muñeca es un riesgo que da vértigo. Pero Bulgari ha conseguido que sus Finissimo lleven una vida perfectamente normal, no de simple ejercicio de ingeniería, y eso es realmente encomiable.

El Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette es el gemelo  desnudo del Finissimo Tourbillon con esfera negra que aparece arriba. La versión tapada apareció en 2014 y el calibre tenía sólo 1,95 mm de altura, estableciendo así la marca como el más delgado del mundo. Ahora podemos ver sus interioridades, y la verdad es que parece otro reloj distinto. El original era un reloj de vestir (si bien con la forma del Octo, que es de todo menos convencional), pero la versión calada parece un reloj deportivo. En realidad esa presencia potente es cosustancial a las esferas esqueletadas cuando no van muy decoradas. El ejemplo opuesto sería este reloj de Glashütte Original.

Es muy interesante fijarse en la construcción  y ensamblaje de los 253 componentes del calibre BVL 268, porque Bulgari lo ha concebido sin la configuración habitual de puentes y platina. Las ruedas dentadas se sujetan mediante un eje en vez de dos, y todo el sistema de cuerda está al mismo nivel que el tren de engranajes. Por cierto que es un gusto dar cuerda al reloj y ver cómo el giro de la corona se transmite mediante cinco ruedas y termina por tensar el muelle real, situado a las 12 horas.

Otro de los elementos inusuales del reloj es el uso de rodamientos cerámicos para el tourbillon volante y también para el barrilete. Esto reduce el tamaño porque los rodamientos ocupan menos que las joyas., y de paso explica por qué el calibre sólo tiene 13 rubíes. Por último, integra un espiral plano y sin regulador, con un volante de inercia variable. La rueda de escape es de acero, no de silicio como uno esperaría.

El movimiento se integra en una caja de platino de 40 mm de lado que, como es cuadrada, parece mayor. La caja del Octo es una de las más atractivas del mercado, a lo que contribuye no poco sus 110 facetados que también están presentes en este Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette. Tener tantos puntos distintos de contacto con la luz hace que el reloj resulte vibrante a la vista. Como la altura de la caja es de sólo 5 mm el reloj no tiene ningún problema en resguardarse bajo el puño de la camisa, pero dudo que su dueño le dejara hacer eso porque querrá tenerlo siempre a la vista. Y no para ver la hora, porque la verdad es que con las manecillas de platino la información no salta precisamente a los ojos. Más bien hay que buscarla, pero ¿a quién le importa?

Para acompañar a una caja tan fina Bulgari también ha puesto a dieta a la correa, que es sensiblemente más delgada que las de los Octo Roma y desde luego que la de los Octo Maserati.  Aunque el reloj es muy delgado el platino le da peso y presencia y, aunque visualmente se ve extremadamente fino, el reloj no es intrascendente en la muñeca, por el peso del metal y por la poderosa presencia de la esfera.

En resumen: caja de platino, movimiento de manufactura con récord de delgadez y tourbillon volante. El Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette no es desde luego un reloj de haute horlogerie más, y el precio que le acompaña tampoco: 140.000 euros. No es un precio para cualquiera, pero a cualquiera nos encantaría tenerlo. ¡Esa es nuestra desdicha! Más información en Bulgari.es.

 

 

 



Bulova Classic Aerojet: relojes automáticos por menos de 400 euros

 

 

Los Bulova Classic Aerojet son la apuesta de la casa norteamericana para la batalla de los relojes mecánicos de bajo precio. Relojes clásicos pero con toques modernos para llegar a un nuevo segmento del mercado.

 

Parece que el lado más asequible de la relojería mecánica se está moviendo. Hasta ahora sólo Seiko y su subsidiaria Orient habían entendido que hay una demanda de relojes mecánicos pero con precios contenidos, y han sido las dos casas las que han servido ese mercado durante años con productos magníficos. Es cierto que parece que Seiko, tras absorber el 100% de Orient, va a enfocarlo más a los relojes electrónicos, pero mientras tanto ahí siguen ambas con una oferta por ahora insuperable.

Es verdad que hasta hace bien poco una de las barreras de entrada para poder ofrecer movimientos mecánicos de bajo precio era el monopolio de ETA, pero hace ya años que la oferta ha aumentado y las marcas pueden acceder a otros fabricantes que además no les obligan a grandes compras. Aunque en el caso de estos Bulova Classic Aerojet no era éste el problema, ya que Bulova fue comprada por Citizen en 2008, accediendo así a su amplia gama de calibres Miyota, fabrica que también pertenece al gigante japonés.

Bulova no especifica qué movimiento es el que ha usado para estos Classic Aerojet, pero yo creo que es uno de su gama 8. Son unos calibres automáticos que se mueven 21.600 alternancias a la hora; a pesar de la baja frecuencia sólo alcanzan unas modestas 40 horas de reserva de marcha. Pero recordemos que son automáticos, así que tiene sólo una importancia relativa. Lo más llamativo es que a pesar de ser muy básicos tienen una decoración que le permite poder mostrarse a través del cristal posterior. Esto es gracias a las Côtes de Genève de los puentes y el esqueletado y graneado del rotor. Todo hecho industrialmente, claro, pero con una apariencia más que digna.

La frecuencia de tres hercios tiene un claro beneficio para el reloj: Bulova ha dejado a la vista el volante y, como la frecuencia es baja, se le puede ver girar al ritmo acompasado del espiral, así como ver el movimiento alternativo de las paletas del áncora y casi descifrar los seis saltos por segundo de la manecilla.

Cuatro de los seis saltos del segundero

El dejar a la vista el volante tiene dos ventajas: la primera y muy clara, anima una esfera más bien seria con un movimiento constante. Y ya sabemos que mirar el volante siempre fascina. Dos, que disimula la ausencia de la fecha, la complicación más demandada y casi obligada en relojes de bajo precio. Pero no cabe duda que dejar a la vista el volante va a atraer miradas y preguntas, lo que automáticamente sitúa al Bulova Classic Aerojet por encima de los relojes de cuarzo. Y eso lo va apreciar siempre su dueño.

La esfera es muy clásica, muy años cincuenta con sus agujas dauphin. Aunque el Aerojet se lanzó en los años 60 en cuanto que buscas el modelo en la red (y no hay muchas fotos ni mucha información) se encuentran modelos con la misma configuración que éste. Aunque sin la esfera abierta, claro. La esfera está animada por unas líneas en cruz, rojas para la esfera negra y gris y negra para la esfera blanca. Los índices están aplicados y tienen por encima un punto luminiscente, y se ha usado el logotipo de la marca para marcas las 12. Es una buena solución porque el diapasón es muy alto y, si no se pone ahí sino debajo, obliga a acercar mucho el nombre al tornillo central.

La esfera está curvada en el borde, lo que acentúa el aire vintage del reloj. La misma curvatura sigue el cristal, que por cierto es de hesalite, no zafiro. Esfera y cristal están abrazados por una caja también muy vintage por lo redonda que es. El único elemento disonante es la corona, situada a la altura de las 2 horas con la idea de romper la monotonía de las formas clásicas. No sé yo si era necesario llegar tan lejos para darle personalidad al reloj.

La caja tiene 41 mm de diámetro y 12 de altura, así que tiene buena presencia en la muñeca. Pueden ser de acero pulido o de acero con chapado en oro rosa. Ese mismo recubrimiento se ha usado para la versión con esfera gris, porque las versiones bicolor tienen mucho éxito. Los relojes se presentan con correas de piel -negra o marrón- pero hay también una versión con un brazalete de acero bastante conseguido para un reloj de este nivel de precio.

En resumen, los Bulova Classic Aerojet son una buena opción si se quiere disfrutar de un reloj mecánico a buen precio, con un movimiento suficientemente competente y una personalidad como para mantener feliz a su dueño día tras día. Los precios son de 325 euros para las dos versiones básicas (esfera gris o negra y correa de piel) y 385 euros para la versión chapada o con brazalete. No hay excusa para no iniciarse en el mundo de la relojería mecánica. Más información en Bulova.es.

 



Nuevo Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold, ahora en 41 mm

 

El nuevo Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold es la muy esperada versión en 41 mm de los modelos lanzados el año pasado. Y además se lanza junto con la remodelada colección de gemelos Royal Oak.

 

El año pasado, para el SIHH 2017, la manufactura de Le Brassus presentó dos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold, que vimos en este artículo con un par de fotos en vivo para apreciar mejor su textura. Los relojes tenían 33 y 37 mm, por lo que estaban claramente ubicados en la cartera de relojes para mujer. Es cierto que la medida de 37 mm es adecuada para la muñeca masculina (que se lo digan a los puristas), pero para mi gusto quedaban demasiado pequeños en la muñeca y la versión de oro rosa era excesivamente femenina.

Ahora los 41 mm vienen a resolver ese problema porque es una medida claramente más varonil.  Al igual que sus antecesores, con este Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold 41 mm se ha utilizado la Técnica Florentina para la  decoración. La Técnica Florentina consiste en golpear la superficie con un punzón de punta de diamante, de manera que se va quitando material para crear una superficie rugosa que tiene un brillo diamantino.

Es una técnica que llamó la atención de Audemars Piguet cuando vio el trabajo de la joyera florentina Carolina Bucci. Aunque la técnica se usa fundamentalmente para joyería AP pensó, con buen criterio, que quedaría bien en un Royal Oak. Trabajó conjuntamente con la joyera, que hizo unos cuantos modelos a mano, pero al final se decidió hacerlo todo a máquina. De esa forma se podía industrializar y el coste no se disparaba.

Como se ve en las fotos, la técnica se usa sólo en las superficies planas (el frontal del bisel, la parte superior de la caja y el frontal del brazalete). De esta forma no se altera el resto de la caja ni sus ángulos, respetando también las partes pulidas o satinadas.

Habrá que verlo en vivo, pero el tacto de la superficie es atractivo -lo era en los dos modelos iniciales- por lo que con el nuevo tamaño le puede quedar muy bien y conjuntarse con el espíritu deportivo y lujoso del Royal Oak.

En todo lo demás el reloj es como el estándar 15400: mismas dimensiones, oro blanco y la misma esfera. Una “Grande Tapisserie” en uno de esos preciosos azules de Audemars Piguet –como estos de aquí– con manecillas e índices fosforescentes. Por dentro, el calibre automático 3120. El Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold 41 mm es una edición limitada a 20 unidades, y su precio es de 56.400 euros.

 

Aprovechando este lanzamiento Audemars Piguet presenta también una renovada colección de gemelos. Son de oro o acero, y todos tienen 18 mm de diámetro. Hay tres versiones en acero con tapicería plateada, azul o negra.  Otros dos modelos son en oro rosa con tapicería azul o negra, y por último una versión en oro amarillo con tapicería en azul.

La forma octogonal presenta una superficie satinada con el mismo gusto que los Royal Oak. Los ángulos son pulidos y los flancos cepillados. Y además añaden los tornillos hexagonales. Son en definitiva el toque estelar que hay que tener cuando se lleva un Royal Oak. Más información en Audemars Piguet.es.

 



Ha fallecido Roger Dubuis

 

El fundador y dueño de una de las manufacturas más romperdoras, Monsieur Roger Dubuis, ha fallecido a la edad de 80 años.

 

En su cuenta de Instagram Roger Dubuis publicó ayer lo siguiente: “Roger Dubuis, nuestro fundador, ha fallecido hoy a la edad de 80 años. Su reconocida sabiduría de la Alta Relojería, su visión rompedora y sus valores humanos estarán siempre en nuestro corazón. Estamos todos comprometidos con mantener en la marca su espíritu único. El fallecimiento de Roger es una pérdida dolorosa para todos nosotros y para toda la comunidad relojera.  Nuestros pensamientos están con toda su familia y parientes.”

Carlos Dias

Roger Dubuis fundó su propio taller en 1980 tras 14 años trabajando para Patek Philippe desarrollando complicaciones.  Desde su atelier recibió durante años encargos para diseñar nuevas complicaciones para grandes marcas relojeras. Carlos Dias, un diseñador portugués que había estado trabajando para Frank Muller, se unió a Roger Dubuis para lanzar una marca que, a la postre, mantendría sólo el nombre del suizo. En 2004 Roger Dubuis anunció su retiro de la compañía, y en 2008 la manufactura fue adquirida por el Grupo Richemont. En ese momento se produjo también la marcha de Carlos Dias. Tras su marcha, Roger Dubuis regresó de su retiro y tomó un papel tan activo como antes.

El compromiso con la calidad en la manufactura es tal que, en el momento de su adquisición por el Grupo Richemont, era la única empresa del grupo que tenía la certificación del Punzón de Ginebra en todos sus relojes, algo que ha mantenido hasta este año, en que ha lanzado algunos relojes sin el Sello para poder ofrecer precios más asequibles.

Lo que nunca pierde Roger Dubuis es su pasión por los diseños rompedores y la investigación de materiales (por ejemplo). En un mercado tan saturado y con tantos modelos parecidos esta es una filosofía que de verdad agradecemos los aficionados. Mi más sincero pésame a la familia y allegados, y ánimos a todo el personal de la manufactura.

 

 



MB&F LM Split Escapement: características y precios

 

Ahora que el Legacy Machine 1 ya no está disponible, el laboratorio de creación de Maximiliam Busser lanza el MB&F LM Split Escapement, que podría ser su sucesor y cuyo calibre presenta algunas novedades interesantes.

El Legacy Machine es uno de los relojes más bonitos de MB&F. Horas y Minutos no había nacido cuando se lanzó por primera vez en 2011, pero sí llegamos a ver una versión especialEra casi al principio de la existencia de la web y se nota, pero mejor que esté a que no haya nada de información, ¡verdad? El otro reloj clásico es el LM 101 (del que vimos su versión “escarchada”), pero no es tan equilibrado como LM 1.

Para este MB&F LM Split Escapement la casa ha contado con el relojero Stephen McDonnell, que ya había diseñado un calendario perpetuo para ellos. La construcción del reloj recuerda, claro, a la línea Legacy Machine a la que pertence, pero Stephen ha variado elementos. La caja es de oro blanco y mide 44 x 17,5 mm. Pero bajo el zafiro se presentan cuatro versiones de esfera bruñida: azul, rutenio, oro rojo y oro amarillo.

En el MB&F LM Split Escapement se ha utilizado un acabado escarchado más amplio y difuso para adaptarse al gran tamaño de la superficie y poner de relieve el proceso de trabajo manual. A continuación las superficies recibieron un tratamiento PVD para colorearlas: azul, rutenio, oro rojo u oro amarillo. Los indicadores son de horas y minutos, reserva de marcha (72 horas) y fecha, con un pulsador a las 10 para el cambio rápido.

Por supuesto el centro de atención es el puente, que sobrevuela la esfera para sostener en el centro de la esfera el volante. Se sigue moviendo a 18.000 alternancias a la hora (2,5 hercios), algo muy de agradecer porque se puede ver el movimiento de contracción y expansión del espiral. Ese volante es el centro de la innovación de este reloj.

Aunque el volante de la LM Split Escapement oscila justo bajo la bóveda de cristal de zafiro de la esfera, su paleta de impulso, su áncora y su rueda de escape están del otro lado del movimiento y son visibles a través del fondo transparente de la caja. Esta arquitectura precisa un eje de volante excepcionalmente largo y que atraviesa el centro del movimiento.

La distancia entre el volante y la paleta de impulso alcanza los 11,78 mm, la longitud del eje que atraviesa el movimiento y se proyecta a través de la esfera para sostener el oscilador. Un eje más largo aumenta las posibilidades de influencias perturbadoras en el oscilador, así como los potenciales efectos distorsionadores de un árbol largo sometido a una torsión continua. La inercia del volante y la rigidez del eje son factores clave en esta delicada ecuación y el motor del LM SE se ha diseñado con gran precisión para garantizar su integridad cronométrica. El eje de volante está dotado en ambos extremos de cojinetes de rubí con protección antigolpes y el puente que sostiene el áncora y la rueda de escape está fijado de forma separada para lograr un ajuste preciso y óptimo.

El calibre se ha construido en el mismo metal que aparece en la esfera. Está basado en el calibre del calendario perpetuo, y destacan los dos barriletes además de la decoración inspirada en la de los relojes de bolsillo.

No queda mucho para el próximo SIHH donde es de esperar que MB&F presente una nueva Horological Machine, que es donde da rienda suelta a su lado más creativo. Pero no cabe duda que relojes como este MB&F LM Split Escapement gustan a todo el mundo (o casi), y establecen una unión con la relojería tradicional que es necesaria para que la marca tenga un curriculum relojero respetable. Los relojes se lanzan en una edición limitada de 18 unidades cada una, y su precio es de 79.000 francos suizos. Más información en MB&F.com.

 



Nuevo Oris Movember Edition: un buen reloj para una buena causa

 

El Oris Movember Edition es el modelo con el que Oris celebra ser miembro colaborador con la Fundación Movember. Un reloj que encaja perfectamente con la filosofía del movimiento y que además tiene un buen precio.

 

La Fundación Movember nació en 2003 como un proyecto de dos amigos de Melbourne, Australia. En un momento en que los bigotes estaban completamente pasados de moda quisieron ver si conseguían que los hombres de su entorno se lo dejaran crecer en noviembre. Bigote en inglés se dice moustache, y se abrevia en Mo.

El primer año consiguieron que 30 colegas (conocidos como Bros, de brothers, y de ahí Mo-Bro) se dejaran bigote, y recaudaron cero dólares. Al año siguiente la broma se convirtió en fundación, con la idea de usarla como forma de llamar la atención sobre algunos de los problemas de salud más graves a los que se enfrentan los hombres, incluyendo cáncer de próstata, cáncer testicular, salud mental y prevención del suicidio. Recaudaron 30.000 dólares co 480 bros. En 2007 se unen a Australia y Nueva Zelanda los primeros países no australes: Canadá, España, Reino Unido y Estados Unidos. Ya hay más de 200.000 Mo Bros y Mo Sistas (de Sisters, hermanas, que se pintan bigotes y apoyan la causa).

En 2015 ya había más de 5.200.000 Mo-Bros y Mo-Sistas, y se había recaudado un total de 542 millones de euros desde aquel lejano 2003. Con ese dinero se han apoyado a más de 1.200 proyectos de salud en todo el mundo. El  Oris Movember Edition es el modelo que celebra la asociación de la marca con el la Fundación Movember, y está basado en el Oris Diver Sixty Five.

Fotos de Rico Steiner, jefe de ventas regional de Oris

El Oris Movember Edition sin embargo tiene sólo 40 mm de diámetro, de manera que se adapta mejor a la muñeca. De todas formas el reloj tiene bastante presencia porque las asas rectas abarcan más espacio sobre el brazo. Otra de las diferencias está en la esfera,  en la que tanto los índices como las manecillas  son de oro rosa tratados con Super-LumiNova. También la aguja del segundero, que además tiene forma de piruleta.

El logo de Oris de los años 60, grabado en la parte trasera de la caja, está enmarcado por las palabras ‘Oris Movember Edition’ y el logo del bigote Movember. Este mismo logo aparece grabado en la correa de piel marrón del reloj a las 12 y las 6 horas.

El diseño se presenta en un estuche especial que incluye una correa textil NATO tricolor en burdeos, beige y marrón oscuro, con el logo Movember en el bucle metálico de la correa.

Durante el mes de “Movember”, Oris será el anfitrión de diferentes eventos para recaudar fondos en ciudades europeas, entre los que se encuentran sesiones de afeitado, recitales de poesía, marchas Movember y la subasta de un Oris Movember Edition. Los detalles se publicarán en las redes sociales de Oris mediante los hashtags #ORISMOVEMBER y #ORISCHANGEFORTHEBETTER. El reloj tiene un precio de 1.950 euros, de los que una parte se destinará, claro, a la fundación. Más información en Oris.es.

Foto de Rico Steiner

 



De Bethune DB25L Milky Way: fotos en vivo y precios

 

Hacía tiempo que no hablaba de De Bethune, que es una marca que siempre me ha gustado mucho. Así que es un placer hacerlo, y más con el De Bethune DB25L Milky Way que es un compendio de la relojería exacta y poética de la casa.

 

De Bethune ha pasado por su particular tiempo de silencio. La crisis de la industria relojera Suiza ha impactado en todos los sectores, y para las empresas pequeñas que crean relojes muy nicho y de alto precio ha sido particularmente dolorosa. Además los relojes de De Bethune tienden a estar en la zona de los tamaños grandes, lo que supone un problema para acceder a los mercados asiáticos. Por ejemplo este De Bethune DB25L Milky Way mide 44,6 mm de diámetro y 11,3 de alto.

Pero parece que la marca ha salido del túnel con la llegada de nuevos inversores. David Zanetta, diseñador y cofundador de la marca junto con Denis Flageollet -el relojero-, se ha retirado y es éste último el que ha tomado el mando de las nuevas creaciones, como este “Vía Láctea”.

Y es que el De Bethune DB25L Milky Way toma su inspiración en ese camino estelar que tanto nos embelesa (las veces que la vemos, que cada vez es más difícil por la contaminación lumínica). La esfera es de titanio pulido. El metal se calienta hasta que toma el tono azulado que vemos, una técnica que también se usa en el azulado de los tornillos. El resultado es espectacular, porque la gama de azules varía infinitamente con cada leve cambio de luz. Hay que ser muy ducho para conseguir una superficie perfecta como la del Milky Way.

La esfera está surcada por una rica franja estrellada. La superficie recibe múltiples impactos de láser que a continuación se rellena con pan de oro y con pequeñas esferas de oro blanco. La representación del firmamento se completa con la inclusión de la característica luna de De Bethune. Es una esfera de acero azulado y paladio, que además sólo necesita ser ajustada una vez cada 122 años.

La esfera se complementa con dos manecillas Breguet en oro rosa, que están curvadas para dar profundidad al conjunto. Los índices horarios, también en oro blanco, se alojan sobre una franja elevada que intensifica el porte tridimensional del conjunto. El resultado es espectacularmente poético.

De Bethune es una manufactura completa hasta el punto de que también fabrica su propio espiral, fabricado en silicio y oro blanco que además está patentado. Para este De Bethune DB25L Milky Way la casa ha usado el calibre DB2105v2 que, como su nombre indica, es la segunda versión del movimiento que usaba en los anteriores modelos de fase lunar.

Tiene doble barrilete para lograr una reserva de marcha de seis días- indicada en el margen-  escape de silicio y triple amortiguador, además de un volante que se mueve a cuatro hercios. El calibre es precioso en su sencillez y racionalidad. La decoración se limita al caracolado los barriletes y al pulido del acero con cantos biselados, pero es más que suficiente porque mirarlo resulta magnético.

La carrura de la caja de platino está decorada con 66 diamantes de corte baguette. Yo creo que hubiera estado mejor sólo con el platino, pero los diamantes son muy apreciados en algunos mercados. Las asas son esqueletadas y fijas, aumentando así la sensación de tamaño del reloj. Desembocan en una correa de cocodrilo azul con hebilla de platino.

El De Bethune DB25L Milky Way es otro de esos relojes que son a la vez únicos y atemporales. La estética pude no ser para todo el mundo, pero desde luego no deja indiferente a nadie. Pero en mi opinión, dentro de lo llamativo que es nunca abandona el clasicismo, por lo que dentro de una década seguirá siendo tan válido como nos parece ahora. Pero además no es un reloj joya, sino que mecánicamente es de un nivel altísimo.

No es un reloj en edición limitada, pero la producción de la manufactura es tan escasa que podría considerarse así. Tiene un precio de 225.000 francos suizos más el IVA correspondiente, que son 196.000 euros según el cambio de hoy.  Más información en DeBethune.com.

 



En la muñeca: Hublot Big Bang MECA-10

 

Vamos a ver un reloj que casi podría considerarse una rara avis: el Hublot Big Bang MECA-10. Un reloj que pasa casi desapercibido entre los muchos modelos de la casa y que sin embargo es, a mi juicio, uno de los más interesantes de la colección.

 

Aquellos que queremos estar al tanto de las novedades relojeras con Hublot nos pasa justo lo contrario: la manufactura lanza tantos modelos que nos es imposible seguirle los pies. O mejor dicho, nos resulta imposible retener en la cabeza tantos modelos lanzados durante el año. Esto no es malo ni bueno per se. Hublot tiene una filosofía distinta, un acercamiento diferente al negocio de la relojería: no puede presumir de orígenes venerables -nació en la década de los noventa del siglo pasado- ni tampoco quiere. Su filosofía se basa en la fusión, que es un proceso continuo y no estático. Así, de manera permanente está probando nuevos materiales, nuevos colores, nuevos socios… Además de instaurar el esqueletado de las esferas como un estilo en sí, cuando normalmente el calado de los diales era simplemente un derivado de modelos ya existentes, como lo son los cambios de color o de metal.

En cada feria de Baselworld la casa muestra un montón de nuevos productos. En su mayoría son variaciones sobre un mismo tema (el Big Bang), pero también hay productos singulares. Y otros que son novedades pero que caen dentro de la zona de iluminación ambiental, no bajo el foco principal del escenario. Eso es lo que ocurrió el año pasado con el Hublot Big Bang MECA-10. Y sin embargo el reloj es muy interesante, más por detrás que por delante. Pero vamos por partes.

Como su nombre indica el reloj pertenece a la colección Big Bang, por lo que exteriormente mantiene la misma forma de portilla y los 45 mm de diámetro. El MECA-10 no es un cronógrafo y no es automático, pero aún así el reloj es muy alto. No tengo la medida exacta, pero ronda los 15 mm así que resulta una presencia más que notable sobre la muñeca. Es obvio que no era necesario esa altura, pero viene dada en parte por la estructura de la caja y su prominente bisel y en parte por la propia esencia del reloj. Una pieza que se llama Big Bang no nace para andar modosamente escondida bajo el puño de la camisa, sino para mostrarse con orgullo y cierta insolencia.

Y en este caso está justificada, porque el reloj es muy atractivo. Cuando se lanzó el reloj durante Baselworld 2016 apareció en una edición limitada a 500 piezas en cerámica negra. Pero también se lanzó en edición sin limitaciones fabricada en titanio, que es la que he podido disfrutar (si quiera brevemente). En mi opinión, mucho más seductora en titanio que la versión “all black”. El arenado de la superficie hace resaltar las tonalidades entre grisáceas y remotamente beis del titanio, haciéndola más cálida que la versión de cerámica y, en mi opinión, más elegante.

La esfera del Hublot Big Bang MECA-10 es la que ya conocemos (es decir, esqueletada), pero al no ser cronógrafo la lectura es más fácil porque nos ahorramos una esfera -o su esqueleto- y nos deja sitio para fijarnos en la complicación de reserva de marcha, que es la que da origen al reloj. Así que hay que darle la vuelta y fijarnos en su motor.

Tener un calibre manual -como es este HUB1201- es poco habitual en Hublot, porque su filosofía va más con la vida rápida, moderna, brillante… ese marco vital. Tener que dar cuerda al reloj no encaja bien con esa idea. Sin embargo el movimiento está equipado con un doble barrilete que le proporciona una reserva de marcha de 10 días, que no interfiere mucho con la vida a toda velocidad con la que se identifica la marca. Y además el calibre está construido de una manera muy racional, con una sensación de orden y de gusto por el equilibrio estético que está muy lejos de lo que solemos ver en los otros movimientos de la casa.

El HUB1201, que está hecho de 223 piezas, se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora), una frecuencia habitual en los movimientos manuales. Además integra un escape de áncora de silicio que garantiza su durabilidad. Sería bueno saber cómo es de exacto el reloj, porque con dos barriletes y 10 días de andadura sin repostar la variación podría ser mucha con  los muelles completamente enrollados o cuando están prácticamente destensados. Pero Hublot no dice nada al respecto.

Pero si el calibre es bonito de espaldas, de  frente lo es aún más. Hublot Big Bang MECA-10 toma su nombre de los antiguos mecanos, los juegos de piezas para construir objetos, tan habituales cuando yo era pequeño (o sea en el Pleistoceno) y que desafortunadamente está en vías de extinción. Esa inspiración se ve en la manera en que se muestra la reserva de marcha. A las doce (medio tapada por el logo, un pena) hay una pieza en rastrillo que, cuando se va dando cuerda al reloj, se desplaza hacia la izquierda. Según se descarga la energía el rastrillo se mueve hacia la derecha, engranando con un gran disco central que a su vez enlaza con el indicador de reserva de marcha a las 6. Todo tiene un aspecto de construcción artesanal, como un mecanismo básico de engranaje de ruedas. Como lo haríamos con un mecano, vaya.

Yo no he visto nada parecido y la verdad es que me encanta. Y, por si no es suficiente un indicador de reserva de marcha, el reloj tiene dos: en el gran rotor que transmite el movimiento al indicador numérico hay un corte sin tornillos que, cuando quedan un par de días para que se acabe la reserva de marcha, descubre una zona pintada en rojo para hacer aún más patente la necesidad de dar cuerda. ¿Hacía falta? En absoluto. ¿Le queda bien? Muy bien.

El resto de los componentes de la esfera son los habituales de Hublot, con una subesfera de pequeño segundero a las 9 y manecillas e índices impregnados de Super-LumiNova. De hecho a oscuras es donde la lectura de la hora es más clara, aunque a la luz del día tampoco tiene problemas (salvo que le dé directamente la luz).

El reloj se ata a la muñeca con la sempiterna correa de caucho negra, cosustancial con Hublot. La correa, que es de una calidad excelente, se beneficia del sistema de desmontaje y montaje de la casa, extremadamente simple. Basta con apretar sobre el trapecio invertido de las asas para sacarla y, a la inversa, simplemente empujarla dentro hasta oír el clic. La correa termina en un cierre plegable de titanio.

En la muñeca el Hublot Big Bang MECA-10 no decepciona, porque ofrece la misma imagen potente de sus hermanos de colección. Pero este reloj resulta más elegante porque no es cronógrafo y porque, como ya he dicho antes, el tratamiento del titanio es muy acertado. Ya está disponible en los puntos de venta y su precio es de 20.350 euros. No es barato, desde luego, pero a mí en absoluto me parece disparatado para lo que ofrece. Más información en Hublot.es.

 

 



Nuevos Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1942 y 1948

 

Vacheron acaba de enriquecer su ya de por sí arrebatadora colección de relojes históricos con los nuevos Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1942 y 1948, en acero y oro respectivamente. Vamos a ver sus características y precios.

 

VACHERON CONSTANTIN TRIPLE CALENDRIER 1942

Referencia 4240

La colección Historiques es probablemente una de las que menos se habla de Vacheron Constatin porque no se lanzan muchos modelos. En estos tiempos eso es algo extraordinariamente raro porque no paramos de ver en muchísimas marcas reediciones de modelos antiguos. Incluso se mezclan características de varios relojes antiguos y se les da legitimidad como si fueran de verdad un modelo que existió y ahora vuelve a la vida.

Por tanto, que VC sea tan contenida y no se dedique a manosear su fondo histórico para sacar modelos por puro interés crematístico es francamente encomiable, y no hace sino asegurar su posición central en el retrablo de las grandes casas relojeras. En mi opinión al menos.

La referencia 4240 se lanzó en 1942 y es ahora un objeto de coleccionista muy buscado, porque se produjo en muy pequeñas cantidades.  Era un reloj con una caja de 35 mm de diámetro decorada con triple bocel y asas “cuernos de vaca” (como este maravilloso cronógrafo).  El reloj se fabricó en oro amarillo y rosa, pero también en acero.

La caja de acero del nuevo Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1942 es perfectamente actual (40 x 10,35 mm), pero sigue conservando el mismo atractivo que la antigua. En realidad más, porque un reloj de 35 mm ahora mismo queda demasiado pequeño, mientras que 40 es perfecto para todo el mundo. Conserva sin embargo la misma decoración de la carrura y las asas, que le dan una personalidad única.

La esfera plateada tiene un acabado rayos de sol satinado, con números arábigos para las horas pintados en negro, mientras que la minutería está pintada en color azul oscuro o borgoña. Dentro se mueve a 4 hercios el calibre manual 4400 QC, que aguanta hasta 65 horas sin que necesite más cuerda. Su precio es de 19.800 euros.

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VACHERON CONSTANTIN HISTORIQUES TRIPLE CALENDRIER 1948

Referencia 4240 L

En 1948 el reloj recibió la compañera natural del calendario: la fase lunar. Así pasó a llamarse 4240 L, de Lune en francés. El modelo tuvo variaciones de color en la esfera, que es lo que se ha reflejado en esta nueva edición.

Este Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1948 resulta más elegante que el que ya hemos visto, porque la ventana de fase lunar siempre da un toque de distinción y porque la caja es de oro rosa. A pesar de la nueva incorporación las medidas son las mismas. La fase se ha añadido sobre el mismo calibre, que ahora se denomina 4400 QCL (Quantième Complete Lune). Pasa de 225 a 253 piezas.

Otra de las diferencias con el modelo sin fase lunar son las asas, que en este caso no son de cuernos de vaca sino tipo “garra”, más delgadas y largas. Ciertamente hace más refinado al reloj, aunque quizá pueda perder algo del encanto histórico. Personalmente lo prefiero así.

Hay que recordar que aunque el nombre dice Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier de lo que estamos hablando es de un calendario completo. Quiere decirse que el reloj debe ajustarse todos los meses que no tienen 31 días. El calendario completo se ajusta sólo en el salto de febrero a marzo y el perpetuo nunca.

Los cuatro relojes tienen el Sello del Punzón de Ginbera. Mientras que las versiones de acero son ilimitadas, las de oro están limitadas a 200 unidades y tienen un precio de 35.400 euros. Más información en Vacheron Constantin.es.

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Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire: fotos en vivo y precios

 

Por fin Parmigiani Fleurier llega a Horas y Minutos. Y lo hace nada menos que con el Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire, un reloj en apariencia sencillo pero que es una pieza de muy alta relojería.

 

UN POCO DE HISTORIA

En 1974, Michel Parmigiani es un joven titulado en un tiempo en el que la industria relojera se enfrenta a una crisis sin precedentes, provocada por la afluencia de movimientos de cuarzo procedentes de Asia. En el plazo de tan solo una década, la «crisis del cuarzo», como se la denominará, provoca la destrucción de 90 000 empleos y deja muchas zonas afectadas. La actividad relojera desaparece incluso del Val de Travers. En ese contexto, Michel Parmigiani decide abrir en 1976 su propio taller en Couvet y consagrarse a la relojería tradicional y a la restauración. «Cuando se ha trabajado en maravillas del pasado que pertenecen al patrimonio de nuestra civilización, como yo he tenido la oportunidad de hacer, no se puede creer simplemente que la relojería tradicional va a morir así», contó más tarde.

Toric Hemisphere Retrograde

Gracias a la restauración, en 1980 vive el encuentro más determinante de su carrera, el que tiene con la familia Landolt. Heredera del grupo farmacéutico Sandoz (en la actualidad Novartis), la familia Landolt posee una de las colecciones suizas de relojes de bolsillo y autómatas más impresionantes, la colección Maurice-Yves Sandoz. En aquella época, Effrène Jobin, conservador del Museo de relojería de Le Locle, es el encargado de restaurar estas excepcionales obras. Como va a jubilarse al cabo de poco tiempo, está buscando un sucesor. Y decide presentar a Michel Parmigiani a la familia que, convencida, acepta confiarle su colección.

A lo largo de los años, la familia descubre el talento de Michel Parmigiani como relojero y su conocimiento de los oficios artísticos de decoración y va tejiéndose una relación de amistad y confianza. Pierre Landolt anima a Michel Parmigiani a abandonar el reducido espacio de su taller y a embarcarse en un proyecto más ambicioso: crear su propia marca. Parmigiani Fleurier nace en 1996.

Sede de la manufactura

Poco tiempo después la Fondation de Famille Sandoz decide que una marca auténtica debe no solo diseñar movimientos, sino también fabricarlos, es decir, producir el conjunto de los componentes respetando la buena factura tan importante para la firma. Gracias a una serie de adquisiciones de pequeños proveedores de calidad, pronto se reúne a fabricantes de componentes, cajas y esferas.

Ovale Pantographe

La entidad constituida comienza a realizar sus propios escapes, algo que muy pocas casas relojeras hacen. En menos de seis años, los departamentos de la división, agrupados en la actualidad bajo la denominación de «División de relojería de Parmigiani»*, permiten a Parmigiani Fleurier controlar toda la producción, desde los componentes de menor tamaño hasta el ensamblaje final que da vida al reloj. Gracias a esta estructura única, Parmigiani Fleurier ha presentado en 20 años de existencia seis colecciones y 33 calibres desarrollados internamente.

PARMIGIANI TONDA CHRONOR ANNIVERSAIRE

El año pasado la manufactura celebraba su 20 aniversario, y para celebrarlo lanzó el Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire. A primera vista era un cronógrafo más, pero no: es en realidad un cronógrafo rattrapante o split seconds, que permite medir dos tiempos cortos a la vez. Pero además el calibre PF361 había sido desarrollado desde cero y constituye uno de los pocos ejemplos de movimiento cronógrafo integrado, que además es rattrapante y tiene gran fecha.

Más aún, se mueve a 5 hercios, o 36.000 alternancias a la hora. Esto es un verdadero logro: yo ahora mismo no recuerdo una calibre de manufactura de este nivel de precio con esa frecuencia de funcionamiento. Uno de los calibres integrados más difíciles de hacer es precisamente el cronógrafo, y la dificultad es aún mayor si encima tiene la función de split seconds. De ahí que añadirle la alta frecuencia (y 65 horas de reserva de marcha, por cierto) es realmente encomiable. Además, como siempre en Parmigiani, el calibre -de oro- está extensa y meticulosamente decorado, con un precioso satinado y todos las esquinas biseladas. Una gozada.

El Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire que nos ocupa tiene la caja de oro blanco y la esfera azul, realizada en esmalte Grand Feu. Tiene 42,10 mm de diámetro y 14,6 mm de altura, así que es un reloj sustancial. La altura se debe en buena parte a la del calibre, que es de 8,5 mm. Una altura tan notable y los puentes esqueletados son los que le dan esa sensación de profundidad y riqueza de detalles.

La esfera es a la vez sobria y llamativa. Sobria por la disposición clásica de los elementos pero llamativa por el color, que se ladea más hacia el añil que hacia el azul oscuro. Es un color llamativo pero no ostentoso, y de hecho reduce el impacto de tamaño del reloj, de por sí menor que el modelo del año pasado porque el oro blanco también ayuda a hacerlo más pequeño.

A las 12 aparece una gran fecha clásica que recuerda a las de Lange, tanto por su construcción como por la fuente utilizada para los números. A las nueve y a las tres aparecen los registros de 12 horas y 30 minutos respectivamente, mientras que el pequeño segundero se aloja a las 6. Es de doble manecilla; es decir, la numeración de la subesfera se conforma en dos semicírculos superpuestos: de 0 a 30 están señalados por el tramo pequeño de la aguja y de 30 a 60 por el palo largo. Una buena manera de no recargar la esfera del Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire, porque además tiene un taquímetro que la recorre por el exterior.

Y es para evitar saturar la esfera que los índices piramidales son pequeños. Localizan bien la lectura y no cansan el ojo con más información de la necesaria. Y las manecillas, impregnadas de Super-LumiNova, tiene la forma habitual en los relojes de Parmigiani.

No quiero dejar de mencionar la forma de las asas y de los pulsadores del cronógrafo: tienen un precioso diseño que recuerda a gotas de agua. Es difícil estilizar pulsadores para disminuir su carga de elemento deportivo, pero en el caso del Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire  está muy logrado. La corona integra el pulsador del rattrapante, decorado con el logo de la casa. Por último, el reloj se completa con una correa de piel de cocodrilo creada por Hermès.

El Parmigiani Tonda Chronor Anniversaire ha sido seleccionado para el Gran Premio de Relojería de Ginebra en la sección de cronógrafos, y en mi opinión es un más que serio candidato a llevarse el premio. Desde luego técnicamente es el más complejo, de lejos. Se lanza en una edición limitada a 25 unidades con un precio unitario de 128.600 euros. Más información en Parmigiani.com.

 



Breguet Classique Phase de Lune 7787: pura belleza clásica

 

El nuevo Breguet Classique Phase de Lune 7787 es una celebración de la pureza relojera. Un reloj con todos los toques más clásicos pero que resulta deliciosamente contemporáneo.

 

Me parece que ya he comentado en algún sitio que Breguet tiene ocho colecciones de relojes, de las cuales cuatro tienen nombres que hacen mención a la historia de la manufactura (Tradition, Classique, Classique Complications y Heritage). Eso sin contar con que otra de las colecciones, Reine de Naples, tiene también un origen histórico y los relojes de la última de las colecciones, la de Alta Joyería, se basa en la forma de los Reine de Naples. Y es que llamándote Breguet el peso de la historia es enorme.

Y además sin complejos. Hay por ahí mucha marca que apela a la historia más como herramienta de marketing que con auténtico fundamento, así que si hay una marca que de verdad pueda reclamar ese pasado ilustrado es sin duda Breguet. Y ocurre que tiene tan buen hacer en sus relojes que, aún siendo absolutamente clásicos, resultan extrañamente modernos. Bueno, extrañamente no es la palabra correcta. Las Tres Gracias de Boticelli fueron pintadas en 1482 (es decir, diez años antes del descubrimiento de América) y no creo que nadie pueda decir que no les resulta perfectamente contemporáneas. Eso es porque la belleza clásica siempre está vigente, y por eso lo están también los relojes de Breguet.

Este Breguet Classique Phase de Lune 7787 no es una novedad porque ya existía en oro rosa. Ahora se lanza en oro blanco, una variante que tiene muchos adeptos. Esto es porque, aunque generalmente es más caro (porque en su composición se usa el paladio), es también más discreto. A simple vista podría confundirse con acero, así que las piezas pasan más desapercibidas. La caja es absolutamente clásica en su redondez. Y prometo no decir más veces ninguna variante de la palabra “clásico”, porque es una obviedad redundante.

Como siempre en Breguet la carrura tiene un fino estriado, en este caso separado por el corrector de la fase lunar que le da nombre. Las asas son también muy clási- digooo, muy rectas, como siempre en la manufactura. Eso hace que aunque el diámetro sea de 39 mm el reloj parezca un poco más grande, porque necesita más espacio en la muñeca hasta que la correa empieza a bajar. Además, como es habitual, los pasadores de las asas están atornillados.

Pero no corre peligro de ser confundido con un reloj grande, eso desde luego. Como el bisel es escaso la esfera parece más grande. Lo cual le viene muy a mano porque pasan unas cuantas cosas en ella, y necesita el espacio para mostrarlas sin que se amontonen. Es una esfera hecha con esmalte Grand Feu, que garantiza que el brillo blanco no va a devaluarse con el tiempo. Si quieres saber más sobre el largo proceso de creación de las esferas con esmalte grand feu tienes que leer mi visita a la Manufactura Ulysse Nardin.

El esmalte ayuda a esconder la firma secreta de la manufactura. Solo se aprecia si la luz incide en cierto ángulo sobre la esfera, así que suele pasar desapercibida. En la siguiente foto se puede apreciar. Está en la línea que une la firma de Breguet con el número 3. Entre el tornillo central y el de la reserva de marcha. Lo mejor para verlo es abrir la foto en una pestaña nueva. Suerte.

Pero la firma es sólo un detalle menor entre tanta delicada belleza. Todas las manecillas son de acero azulado. Las horarias son por supuesto las conocidas como  “Breguet” con forma de pomme évidée (es decir, manzana hueca). La del segundero central tiene un largo contrapeso, heredero del de los relojes de bolsillo y que barre orgulloso toda la esfera. Su delgadez es la misma que la de la manecilla de reserva de marcha. Las dos agujas son de una compostura exquisita, con un perfil curvado que emite destellos azulados.

Tanto las indicaciones de la edad de la luna como de la reserva de marcha están marcadas con un singular gusto. Es todo delicado, pero sin resultar ñoño o afectado. Lo mismo ocurre con los numerales Breguet, rodeados a su vez por estrellas de seis puntas que crean minutos y flores de lis que marcan las horas (excepto en los puntos cardinales). ¡Es todo tan equilibrado! Me recuerda al juego inicial del oboe y el clarinete al principio de la Serenata nº 10 para viento en si bemol mayor de Mozart (esta de aquí), quien por cierto fue contemporáneo de Breguet -aunque murió mucho más joven-.

Dentro del reloj aparece el calibre de manufactura 591 DRL. Como muchos otros, el movimiento está basado en el antiguo Longines L990/Lemania 8815, que vienen de los años 70. Por cierto que fueron de los primeros calibres industriales que se movían a 4 hercios. Pero por supuesto está reconvertido por Breguet para que tenga un funcionamiento mucho más fiable y exacto. Integra, por ejemplo, un escape de áncora de sicilio y un volante ajustado en 6 posiciones, nada menos..  La decoración es fantástica, y como siempre destaca la masa oscilante y su trabajo de guilloché hecho a mano.

El reloj se complementa con una correa de aligátor terminada por un cierre plegable sencillo pero muy bien decorado. La piel tiene un tacto fantástico y el grosor exacto para darle firmeza sin restar elegancia.

El Breguet Classique Phase de Lune 7787 ya está disponible en los puntos de venta, y tiene un precio de 29.700 euros. Eso es 500 euros más que la versión en oro rosa. Yo los pagaría encantado. Más información en Breguet.es.

 

 

 

 

 

 



Tissot Everytime Swissmatic: relojes mecánicos por menos de 400 euros

 

Tissot entra en el competido mercado de los relojes mecánicos de bajo precio con los Tissot Everytime Swissmatic, que ofrecen relojes automáticos por debajo de los 400 euros. Vamos a ver cuáles son sus argumentos.

 

En mi opinión, uno de los grandes problemas que han hecho mella en la industria relojera suiza es su abandono de los jóvenes a la hora de ofertar relojes mecánicos. A menudo no había más opción que comprarte un reloj de cuarzo o comprar un reloj por encima de los mil euros. Aquí hablamos casi siempre de relojes de varios miles de euros con total normalidad, pero la verdad verdadera es que a la mayoría de nosotros pensar en gastar más de 200 euros en un accesorio nos hace que como mínimo nos lo pensemos bien.

Afortunadamente el reloj tiene un halo de prestigio como para justificar gastarse más dinero en su compra, porque se considera una especie de entrada a un estadio superior de presencia personal; es un elemento que dice mucho de quien lo lleva. O al menos así es para los que tienen de 30 años para arriba. Los jóvenes de ahora prácticamente han perdido esa noción, o si la tienen es hacia gente más mayor; no la reconocen como una necesidad para ellos.

Así que para el común de los mortales -jóvenes, me refiero- el tener que sacar más de 1.000 euros para comprarse un reloj mecánico entra dentro de la zona complicada, porque la pieza debe tener argumentos suficientes que justifiquen el desembolso. Sin embargo siempre ha habido una buena respuesta cuando los precios son asequibles. En esto Seiko y Orient lo han sabido hacer muy bien porque ofrecen relojes fantásticos, con calibres de manufactura y acabados excelentes y a menudo por menos de 300 euros.

O, si nos centramos en la industria Suiza, Certina ha gozado durante años del favor del público con sus relojes DS y DS 1, considerados por los aficionados como relojes perfectos por su estupenda relación calidad-precio: el DS 1 Powermatic 80 no llegaba a los 700 euros. Pero desde hace casi una década las casas relojeras parece que sólo se preocupan por los profesionales con capacidad para comprar como mínimo un GMT. El problema es que si no estás educado desde joven en la cultura del reloj, de mayor es probable que no lo necesites. Eso es lo que ha llevado a despoblar de relojes las muñecas: los jóvenes no lo consideran un instrumento necesario. Prefieren presumir de móvil que de reloj.

Swatch, como siempre tan innovador, se dio cuenta de esto y en 2013 lanzó el Sistem51, llamado así  porque el calibre mecánico automático tenía sólo 51 piezas. El reloj seguía todos los parámetros de Swatch: hechos en plástico, multicolor, asequibles (140 euros). En 2016 lanzó los Swatch Sistem51 Irony, que incluía caja de acero y costaban un poco más: a partir de 175 euros.

Ahora Tissot ha llevado la idea más allá con los Tissot Everytime Swissmatic. Afortunadamente Tissot ha elevado la calidad de la propuesta del Sistem51 en términos de refinamiento del producto. Pero sobre todo ha cambiado la caja: el Sistem51 utiliza la misma que lleva usando desde los años 90 y que, cuando el material es el acero, resulta incómoda porque el peso acentúa su forma (que no es de la más ergonómicas).

La de los Tissot Everytime Swissmatic es de acero 316L, el llamado quirúrgico por ser hipoalergénico.  Tiene 40 mm de diámetro, así que salvo en muñecas muy delgadas va a encontrar buen acomodo. La altura de la caja es de 11,6 mm y presenta unas asas bien diseñadas. Todo el conjunto está pulido a espejo y biselado, de manera que no hay ángulos abruptos.

Pero la caja resulta invisible cuando tenemos el reloj puesto y lo miramos, porque prácticamente no tiene bisel. Así que lo que vemos es todo cristal -de zafiro, por cierto- y esfera, lo que le hace parecer más grande de lo que es. Sobre todo el modelo de esfera blanca, claro. El conjunto tiene un aire muy BauHaus, con un diseño minimalista y sobrio.

Hay dos cosas que me gustan de la esfera y en las que se nota que Tissot siempre busca dar calidad: los índices son aplicados, lo que se agradece porque da más empaque a la esfera. Las manecillas son de tipo índice, que se distinguen por ser finas en la base y ensancharse después. Es un toque muy de los años 60 y le da cierta energía que lo hace menos serio.

El calibre Swissmatic, que es como lo ha llamado Tissot, tiene unas respetables 75 horas de reserva de marcha y, con el rotor satinado, una presencia más que aceptable. Pero ¿cómo es de preciso? Yo no he hecho mediciones, pero el otro día estuve hablando con el dueño de una manufactura de altísima-altísima relojería y me contaba que él tenía uno. Me contó que no lo llevó puesto (sólo faltaría, que le vieran llevar uno), pero que hizo pruebas de en distintas posiciones del reloj y que su comportamiento era “sorprendentemente bueno”. Le pregunté si me estaba gastando una broma y me confirmó que no, que era de verdad muy bueno. Pues ahí lo dejo.

Los Tissot Everytime Swissmatic se ofrecen con una correa de tela, con correa de piel (la que vemos aquí) y con un brazalete de acero estilo antiguo, con la construcción “granos de arroz”. Si me preguntas, la verdad es que el brazalete es decepcionante: es extraordinariamente delgado, da aspecto de fragilidad y el brillo no le favorece nada. Y me sorprende, la verdad, cuando puedes por ejemplo comprarte un reloj de Mr. Jones como los que mostré aquí que valen menos pero que tienen una milanesa mucho mejor que este brazalete. Y eso por no mencionar la del Apple Watch, que debería ser la referencia para la industria suiza.

Aún así los relojes tienen una garantía internacional de dos años, un detalle importante para generar confianza en el consumidor.  Los precios de los Tissot Everytime Swissmatic son desde luego tentadores: tanto con la correa NATO como con la de piel el precio es de 395 euros, mientras que con el brazalete el precio es de 450 euros.

Los Tissot Everytime Swissmatic son un paso en la dirección adecuada, y la capacidad de Tissot para hacer una oferta amplia de diseños los pone en una excelente posición para la carrera de fondo que ahora comienza. Y no perdamos de vista que los diseños suizos resultan mucho más atractivos en nuestro mercado que los orientales, a los que siempre les falta algo de pasión en mi opinión. Los relojes ya están disponibles en el tienda online de la marca y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es.

 

 



Back in Black: los nuevos Piaget Polo S. Fotos en vivo y precios

 

Vamos a ver las nuevas versiones de los Piaget Polo S. El reloj más dinámico de la manufactura ahora estrena un traje de rigurosa etiqueta, pero sin perder el toque deportivo que le caracteriza.

 

Este año de 2017 esta siendo para Piaget el año Altiplano. No muchas marcas pueden mostrar un reloj que lleva 60 años en el mercado sin haber variado su esencia y, más importante aún, siendo el best-seller absoluto. Eso demuestra que cuando se tiene uno de esos diseños tocados por la mano de Aglaia, la diosa de la creatividad, su longevidad está asegurada (y por tanto sus ventas, si somos pragmáticos).

Para celebrar esos 60 años Piaget ha lanzado unos cuantos modelos nuevos de Altiplano, algunos de los cuales he traído a Horas y Minutos. Comenzaron las celebraciones con dos modelos de esfera azul, un aperitivo bello y perfecto presentado en diciembre que adelantaba lo que iba a ser el año. Después, ya en el SIHH 2017 vimos una gama de modelos de la que yo destacaría estas tres auténticas golosinas.

Debido a la magnitud de la celebración del Altiplano las nuevas versiones del Piaget Polo S pasaron de tapadillo por la feria de Ginebra. De hecho, en aquel momento me dijeron que ni siquiera había planes de comunicarlos como lanzamiento. Esa contención de Piaget es admirable por lo poco vista, porque las marcas no dejan pasar un simple cambio de color sin anunciarlo. Pero es aún más sorprendente en este caso, porque el Polo S es una colección nueva y por tanto necesita toda la comunicación que pueda tener.

Porque el Piaget Polo S nació en 2016, y en Horas y Minutos celebramos el alumbramiento con un artículo con fotos en vivo y vídeo. Ahora que lo pienso, al final toda la polémica sobre su diseño se ha quedado confinada al momento de su lanzamiento y lo que de verdad permanece es, como yo dije en su momento, un reloj atractivo, moderno y con personalidad propia. Y si era necesario una prueba más, es esta: lo bien que le sienta el traje de gala.

Lo que ha hecho Piaget es recubrir el bisel con un tratamiento de ADLC. Ya he explicado en algún sitio que en realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición caótica de las fibras de carbono que le aportan aún más dureza y resistencia. La ventaja de todos los DLC es que pueden estar pulidos o satinados. Piaget ha cepillado el frontal del bisel y mantenido pulido a espejo el canto (como en los Polo S originales). Es una combinación perfecta para hacerlo aún más elegante.

Los Piaget Polo S no tienen problemas para colonizar muñecas porque el diámetro de la caja -en las dos versiones- es de 42 mm, mientras que la altura es de sólo 9,4 en el tres agujas y 11,2 mm para el crono. Pero es que con este traje negro el reloj parece más pequeño, sobre todo porque la camisa también es negra. La esfera bruna, con los índices y agujas plateados, tiene tanto impacto visual como la que vimos el año pasado en azul. Si no más, incluso.

Además los relojes se han negado a prescindir de su espíritu deportivo (¡el Polo es un deporte!) pero sin dañar su planta elegante, así que se han limitado a indicarlo mojando la punta del segundero central en un rojo casi granate. No le hace falta más para obtener el resultado deseado. Y por supuesto los movimientos son los que se crearon cuando se presentó la colección: 1110P para el tres agujas y 1160P para el crono.

Para completar el conjunto, una correa de piel negra. Comme il faut. Pero Piaget añade una correa de caucho al reloj, que es un buen detalle. Y lógico, porque hay que recordar que el reloj es hermético hasta los 100 metros. Además la correa es curva en la unión entre asas, por lo que resulta comodísima en la muñeca.

Mira qué bien queda el bisel pulido que recorre el reloj desde el borde de un asa hasta la otra, bordeando la carrura.

Ya he dicho en algún sitio que la forma en que tiene organizadas sus colecciones de relojes en la web no es la mejor porque mezcla modelos, lo que les resta visibilidad. Particularmente en el apartado “Relojes Black Tie”, que no se sabe qué es hasta que no lo abres. Pero sin embargo hay algo que sí hace bien Piaget, y lo lleva haciendo desde hace tiempo: se pueden comprar los relojes desde su propia web. Y además te dan un teléfono por si quieres consultar algo, un servicio fundamental cuando hablamos de artículos de lujo.

Los Piaget Polo S en negro son series limitadas a 888 unidades. Eso es un guiño al mercado oriental, donde el 8 es un número de la suerte (ya vimos otro ejemplo aquí). Los relojes ya están disponibles en la web de la marca, y encima son más baratos que las versiones originales. El tres agujas tiene un precio de 10.500 euros. Por su parte, el cronógrafo tiene un precio de 14.200 euros. En ambos casos la reducción de precio es de 500 euros. La verdad es que, mirando los modelos del año pasado y los de éste, la versión que más me gusta es la de tres agujas. Especialmente el de esfera azul y esta negra. Pero sea cual sea el que se elija te llevas un relojazo. Más información en Piaget.es.

 

 



En la muñeca: Zenith Heritage 146

 

Los nuevos Zenith Heritage 146 constituyen una perfecta edición de inspiración vintage que además incluye el gran calibre El Primero. A pesar de su aspecto discreto, para muchos -y me incluyo- es uno de los mejores relojes del año.

 

Zenith ha pasado por unos años convulsos en los que se temía incluso por su desaparición. Sin embargo parece que en 2017 toma nueva impulso bajo la dirección de Julien Tornare, a quien entrevisté hace no mucho. No es que ya estén solucionados todos los problemas ni mucho menos, queda mucho trabajo por delante y en la situación dubitativa en la que aún está la industria no hay ningún futuro garantizado. De hecho en ninguna industria está el futuro garantizado, pero en la relojera desde luego que no.

Pero la colección presentada en Baselworld 2017 hizo mucho ruido porque se empiezan a ver cosas interesantes que le pueden dar juego a la manufactura. Una de ellas es el nuevo Zenith Heritage 146, que demuestra lo actual que puede ser un buen diseño aunque tenga muchos años.

El Heritage 146 lleva dentro el calibre El Primero, uno de los primeros cronógrafos automáticos aparecidos en 1969, y el único que se movía a una frecuencia de 5 hercios, o 36.000 alternancias por hora. Desde entonces El Primero es un icono. Todo buen aficionado a la relojería tiene o quiere tener uno.

De hecho en 2016 Zenith presentó el Elite Chronograph Classic también con el calibre El Primero , pero es el Heritage 146 el que más sabor vintage rezuma. Esto es porque usa la misma caja que el El Primero original, con la referencia A386. Mide 38 mm de diámetro y 12,45 mm de altura y combina la parte superior de las asas satinadas con superficies pulidas. Está especialmente bien hecha la franja pulida que recorre de un asa a otra. Le da un toque de elegancia y suaviza sus formas angulosas.

Los pulsadores del cronógrafo son de pistón, como corresponde a un modelo vintage, y es un placer pulsarlos. Hay poco que añadir a lo que ya sabemos del calibre El Primero. Da gusto ver a través del cristal de zafiro como engranan la rueda de pilares y el embrague horizontal. Además, como la caja es de sólo 38 mm, el calibre llena todo el espacio disponible y aumenta esa sensación de instrumento mecánico, de herramienta creada para el trabajo duro. Y además está el rotor característico de este calibre, con su estrella central que lo hace reconocible a primera vista. Para completar el trabajo, el calibre tiene una autonomía de 100 horas, como 100 son los metros hasta los que el reloj se puede sumergir sin tener problemas con el agua.

Pero si el reloj es bonito por dentro, mucho más lo es en la esfera. Está disponible en dos colores, azul marino y marrón. Como la decoración es de rayos de sol los tonos de los colores varían según les de la luz, así que te puedes pasar un buen rato mirándolos. Tiene una configuración de dos subesferas: la del pequeño segundero a las 9 horas es completamente años 60, y le queda genial. A la derecha está el contador de 30 minutos.

Como sólo tiene dos subesferas el resultado es muy elegante, hasta el punto de que el reloj puede pasar perfectamente como reloj de vestir, aunque sea un cronógrafo. Es un reloj que no pasa desapercibido. Te gusta vértelo puesto y les gusta a quienes lo ven.

Como su medida es tan discreta, es un reloj que queda bien en cualquier muñeca. A mí, que me gustan los relojes un poco más grandes, este Zenith Heritage 146 me tiene fascinado. El precio de ambas versiones es de 6.900 euros. Más información en Zenith.es.

 

 



Nuevo Roger Dubuis Excalibur Aventador S, primer reloj de la colaboración oficial con Lamborghini

 

Roger Dubuis es el nuevo socio oficial de Lamborghini, y para celebrarlo la manufactura lanza el Roger Dubuis Excalibur Aventador S en dos versiones y con un calibre completamente nuevo.

 

Esta es una gran noticia para Roger Dubuis. Ser el socio oficial de una marca como Lamborghini, cuyo solo nombre es fuente de inspiración para todos los aficionados al motor más extremo, es un enorme paso adelante para la manufactura. Hasta ahora el socio relojero del fabricante de vehículos era Blancpain,  pero la asociación terminó con 2016.

El nuevo Huracán Súper Trofeo EVO 2018

Hay algo importante por debajo de los focos que iluminan una asociación como esta, y no debería pasar desapercibido: cualquier asociación con el mundo de las carreras de automóviles es costosísima. Una presencia como la de Roger Dubuis con los “Lambo” se mete claramente en el mundo de las 7 cifras. Puede superar los 10 millones de euros anuales, dependiendo de cómo de intensa y exigente sea la colaboración (que en este caso, recién nacido, está por ver). No es baladí el esfuerzo, por lo que nos permite asumir que la manufactura goza de buena salud financiera. No es lo habitual estos días, así que hay que felicitarse (y felicitarla) por ello.

Una asociación de campanillas como esta merecía una celebración a modo, que en este caso se ha materializado en el nuevo Roger Dubuis Excalibur Aventador S. Y para hacerlo aún más significativo se ha desarrollado un calibre completamente nuevo, inspirado en el motor del Aventador S y en el nuevo Huracán Super Trofeo EVO, al que ha llamado “Duotor”.

El calibre Duotor se distingue particularmente por las barras de suspensión del motor que reproducen el principio del Astral Skeleton de Roger Dubuis, creando un contraste con el resto del movimiento, como si el «capó» del motor fuese transparente. Imitando la colocación longitudinal para un mejor rendimiento de los motores Lamborghini, el doble volante se inclina a 90 grados, apoyándose y quedando resaltado por soportes con la forma del ensamblaje triangular de la suspensión de las ruedas. Los volantes se regulan de manera independiente y se mueven a diferente velocidad. Un diferencial (como en los coches) los conecta y compensa su movimiento. A los seguidores de la marca este Duotor les recordará inmediatamente al famoso Quator.

Pero hay más: el Duotor integra un remontoir d’egalité (por primera vez en Roger Dubuis) que hace que el segundero avance a saltos cada segundo, en vez de de manera continuada. Es la complicación conocida como segundos muertos, una de las más difíciles y sin embargo menos apreciada, diría yo. O menos conocida. Es decir, una vez más Roger Dubuis sabe sorprender con la máxima tecnología y una presencia fuera de lo común. Y recordemos que siempre ostenta el Sello del Punzón de Ginebra.

Los Roger Dubuis Excalibur Aventador S se presentan en dos variantes, ambas con 45 mm de diámetro y 14,05 mm de altura. Una de ellas, con acentos amarillos (conocido como Giallio Orion, amarillo Orion), está fabricada en carbono multicapa. Es una edición limitada a 88 piezas. Por su parte, la versión naranja (Arancio Argos) está realizada con un carbono especial y específico, porque sólo lo usa Lamborghini en determinadas piezas del vehículo.

Van a ser cinco años de colaboración oficial y, conociendo cómo es la manufactura y su deseo de ir siempre más allá, seguro que vamos a ver unos relojes superexcitantes. Más información en RogerDubuis.es.

 



A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst, y 4 modelos en azul

 

El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst es otra muestra de cómo la reina sajona sabe aplicar los oficios artesanos de la que es heredera y representante máxima. Además presenta cuatro relojes de esferas azules. Veamos los cinco modelos y sus precios.

 

Si no sabes alemán y consigues pronunciar A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst bien y sin trastabillarte, te invito a cenar. Handwerkskunst debe ser una de las palabras más difíciles de pronunciar del alemán, junto con 555 (Fünfhundertfünfundfünfzig) y caja de cerillas (Streichholzschächtelchen). Y sin embargo, su casi inalcanzable pronunciación sirve para identificar los oficios artesanos, que en Lange son, como todo lo que hacen, pura belleza.

Desde 2011 Lange ha presentado casi cada año un modelo Handwerkskunst: comenzó con el Richard Lage Tourbillon “Pour le Mérite”, continuó con el Zeitwerk, en 2013 y 2014 fueron dos Lange y en 2015 un 1815. El año pasado no hubo ningún modelo (salvo que yo esté equivocado), así que para compensar este año aparece esta bestia parda de la relojería -alemana y mundial- pero con tratamiento de belleza (de aún más belleza, quiero decir): A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst, que de paso lucha por el número uno en la lista de relojes con nombres más largos.

Es éste un reloj sustancial: 41,9 mm de diámetro y 15,8 mm de altura no pasan de tapadillo por una muñeca, pero como siempre pasa en Lange el reloj se debe manejar bien en la muñeca (me encantaría comprobarlo en persona, la verdad). La caja es de oro blanco, pulida a espejo pero con la el ecuador de la carrura satinado. Como bien indica su nombre, es un calendario perpetuo que además sirve de cronógrafo rattrapante (o split seconds). Eso lo hace gracias a un calibre -L 101.1- específicamente desarrollado al efecto. Es decir, no es un calendario al que se le ha añadido un módulo cronógrafo. Es que en Lange, ya que hacen algo, lo hacen como debe ser. Y les salió un movimiento de 631 piezas.

El A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst parece un reloj distinto al que rattrapante perpetuo aparecido en 2013 (que por cierto se llevó dos premios en el Gran Premio de Relojería de Ginebra). Esto es gracias a la delicada y a la vez llamativa decoración de la esfera. La fase lunar extiende su influjo por toda la esfera de oro blanco, que ahora se llena de un firmamento grabado a mano. Sobre él se aplica un esmalte azul iridiscente que hace esa miríada de estrellas brillar aún más.

Es la primera vez que Lange utiliza juntas las técnicas de grabado y esmaltado, y el resultado es fantástico. El guilloché circular de las subesferas es en este reloj aún más notorio y los numerales romanos parecen nadar en el infinito. Y, en términos de legibilidad, esta es aún mejor por el contraste. Y eso que, aunque el reloj es muy complejo y lleno de información, la lectura era ya de por sí excelente.

Si giramos el reloj nos damos cuenta de que el A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst es un reloj “de oficial”, con tapa trasera, que le sirve a Lange para dar otra clase de oficios artesanos. En el centro aparece la diosa Luna, materializada gracias al bajorrelieve y a la técnica del tremblage, que ya explicamos en la presentación del 1815 Tourbillon Handwerkskunst. La rodea un anillo de esmalte azul con nubes en bajorrelieve.

Si levantamos la tapa (que personalmente no me hace mucho tilín), vemos que el calibre también ha pasado por las manos del artesano decorador. Aunque la decoración es la habitual de los calibres de Lange, las partes relacionadas con el cronógrafo están decoradas con tremblage y bajorrelieve. Si el calibre ya era fascinante de por sí, verlo ahora es un verdadero festín.

Digamos por último que el A. Lange & Söhne 1815 Rattrapante Perpetual Calendar Handwerkskunst es una edición limitada a 20 unidades con un precio de 290.000 euros. Eso son 90.000 euros más que la versión estándar.

ESFERAS AZULES

Lange presentó el Handwerkskunst en Florencia, y aprovechó el rebufo del acontecimiento para introducir cuatro relojes ya existentes pero con esferas completamente azules. No es que Lange sea de las que sigue modas -todo lo contrario- pero no es menos cierto que las esferas azules gustan mucho y seguro que serán muy bien recibidas por los amantes de la marca.

Lange 1 Blue Dial 191.028

Caja de oro blanco de 38,5 mm de diámetro. El buque insignia de Lange y ya un icono de la relojería mundial. Salvo noticia al contrario, su precio sería como el de lista, 31.700 euros.

Lange 1 Daymatic Blue dial 320.028

El Daymatic es la versión automática del Lange 1, que se distingue por la ubicación a espejo de los elementos de la esfera, salvo en un detalle: en vez de reserva de marcha lo que indica es el día de la semana. Ah, y por tener tratamiento Super-LumiNova. El precio, 38.700 euros.

Saxonia Blue Dial 219.028

 

El modelo pequeño del Saxonia, con 35 mm de diámetro.  Se podría considerar su modelo de entrada en la marca, aunque su diámetro lo reduce prácticamente a reloj de mujer. Si no cambia nada, su precio será de 15.000 euros.

Saxonia Automatic 380.028

Con un diámetro de 38,5 mm y movimiento automático, este Saxonia es más polivalente que su hermano pequeño. La caja es de oro blanco, y por tanto su precio no debería ser distinto de los 23.200 euros.

Hay que tener en cuenta que, si bien ninguno de los cuatro relojes es una edición limitada en número, sí lo es en tiempo, porque sólo se van a fabricar un año. Así que mejor darse prisa. Más información en Lange.com.



Zenith Defy Lab: el reloj mecánico más exacto del mundo

 

Esto sí es una revolución: el Zenith Defy Lab integra el calibre más exacto del mundo, con una desviación de tan solo 0,3 segundos al día. Absolutamente único. Vamos a ver en qué consiste y su precio.

 

Aunque la relojería es innovación,  hay una cosa que no ha variado hasta ahora: la base del funcionamiento del reloj mediante la combinación espiral-volante. Ya sabemos que es el espiral el que, con su movimiento armónico regula el funcionamiento del reloj de manera precisa. Y, por ahorra palabras, mejor ver este vídeo donde se explica:

Este principio de funcionamiento del órgano regulador fue descrito -y demostrado- por el holandés Christiaan Huygens en 1675. El invento era la segunda contribución del científico al mundo de la relojería. Christiaan se había dedicado a investigar los osciladores, y a raíz de esos estudios creó un reloj de péndulo -basado a su vez en las teorías de Galileo- que mejoró ostensiblemente la exactitud de los relojes.

Dibujo original de Christiaan Huygens en el que describe el órgano regulador

A nosotros un péndulo nos parece algo casi natural, que se entiende de manera intuitiva. Pero, como todo en la naturaleza, necesita ser fijado en un estudio científico. Y eso es lo que hizo Galileo en su obra Sobre el Movimiento (De Motu) en 1590. Para poner en perspectiva estos avances, hay que tener en cuenta que cuando Huygens presentó su mecanismo hacía 200 años del descubrimiento de América, y la navegación marítima estaba en pleno apogeo. Los navegantes, sin embargo, no tenían un método para calcular la longitud correctamente, lo que llevaba a numerosos desastres. Faltaba aún ¡un siglo! para que John Harrison inventara el cronómetro.

Este es Christiaan Huygens. Cuando miras tu reloj él te mira desde dentro

Desde Huygens los relojes -primero de bolsillo, luego de muñeca- se han construido basándose exclusivamente en el principio de volante/espiral. Lógicamente se han ido mejorando no sólo el órgano regulador sino todas las piezas del reloj para obtener mejor cronómetría, pero sin variar el principio. Las mejoras más notables vienen por la parte de la frecuencia: de 18.000 alternancias/hora se pasó a 21.600, de ahí a 28.000 -la más habitual- y hasta las 36.000 de calibres como El Primero. También en los materiales, donde destaca el silicio por ser antimagnético, atérmico, más ligero, más duro, más resistente a la corrosión, aguantar mejor las sacudidas y, sobre todo, no generar fricción como ocurre en los escapes de metal, y por tanto no necesita lubricación.

Escape en silicio del Zenith El Primero

En 2013 Jean-Claude Biver dio luz verde a Guy Sémon, del Departamento de Investigación y Desarrollo de la División de Relojería del Grupo LVMH (grupo que él dirige) para embarcarse en el desarrollo de lo que al cabo sería el Zenith Defy Lab. El Departamento reunió expertos de muchas materias, que iban más allá de lo que es la relojería. Según Guy Sémon tuvieron que aprender de óptica cuántica, para la que el estudio de las oscilaciones es fundamental. Es decir, volver al siglo XVII para impulsar el siglo XXI.

En ingeniería mecánica, los llamados mecanismos flexibles son estructuras que transfieren una fuerza de un punto a otro mediante la deformación del dicha estructura. No se necesitan conexiones mecánicas y por tanto no hay puntos de fricción. Este tipo de construcción, aplicado al calibre ZO 342, le ha permitido a Zenith sustituir 30 piezas del regulador normal por un único elemento. Además, gracias a dicha estructura no hay contacto, fricción, lubricación o dispersión.

Está fabricado en silicio monocristalino, y en una sola pieza trabajan juntos lo que antes sería un áncora y un volante con espiral, al que se le une una rueda de volante. Gracias a la estructura flexible y la ausencia de fricción se consigue una alta frecuencia (15 hercios o 108.000 vibraciones por hora) con una amplitud baja (+/- 6 grados, contra los cerca de 300 grados de un volante estándar).  Y a pesar de ello el Zenith Defy Lab tiene una respetable reserva de marcha de 60 horas, que es un 10% más que El Primero. Esto es gracias a que el consumo de energía es un entre 3 y 4 veces inferior al de un mecanismo convencional.

La altísima frecuencia hace que el barrido de la manecilla del segundero sea continuo. Y además resulta en una precisión no alcanzada hasta ahora: 0,3 segundos al día. Recordemos que los parámetros COSC se mueve en -4/+6 segundos al día. Además se consigue esa precisión en el 95% del tiempo de duración de la reserva de marcha, lo que resulta realmente impresionante.

Esta maravilla mecánica se ha envuelto para su puesta de largo en una caja construida en un material llamado Aeronith. Es un nuevo elemento también desarrollado por LVMH y es, básicamente, espuma de aluminio que, al endurecerse, le da cierto aspecto granítico. Eso sí, muy ligero: 2,7 veces más ligero que el titanio, 1,7 que el aluminio y un 10% más liviano que la fibra de carbono. Y además es ponible: la caja tiene unas dimensiones de 44 x 14, 5mm.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL ZENITH DEFY LAB?

Con este nuevo movimiento estamos hablando de un gran avance en la relojería. De hecho, uno de los avances más importantes que se hayan visto en todo el siglo XX y lo que llevamos de éste. No es un instrumento de marketing, como tanta veces pasa. Tampoco es flor de un día: el Zenith Defy Lab se lanza en tan solo 10 unidades (ya vendidas, por supuesto), pero no se queda ahí. En 2018 aparecerán nuevos relojes con el calibre, y la idea es industrializar el producto. No puede ser de otra manera, para que sea rentable.

Además se va a incorporar a las otras marcas del grupo. Desde luego a Hublot y TAG Heuer,  y no me extrañaría que también a Bulgari. Y la idea es que se pueda vender también a marcas fuera del grupo, algo que ya hacía Zenith con El Primero. Si hacen esto último será exactamente lo contrario que me dijo el nuevo CEO Julian Tornare en mi entrevista con él. Para que veas.

En el futuro no todos los relojes no tendrán esferas caladas porque, francamente, pone nervioso ver el movimiento del calibre. O eso espero, al menos. Es decir que a mí me gusta verlo, pero no me gusta verlo todo el tiempo. Pero para gustos, los relojes. Hay otra cosa que llama mucho la atención: el Zenith Defy Lab tiene un precio de 29.900 francos suizos. Eso es un precio más que razonable para todo lo que ofrece, y abre la esperanza a que, cuando se industrialice, se pueda tener la mejor tecnología a precios asequibles. No queda sino felicitar a la manufactura por este gran, gran paso. Es junto lo que necesitaba para volver a la pole position. Más información en Zenith.es.

 

 



En la muñeca: Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport

 

Los  Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport son los nuevos modelos de la alianza entre las dos casas, que comenzó en 2012. Son los más sencillos hasta ahora, y seguramente los más atractivos.

 

El Octo (cuya última hornada vimos en vivo aquí) ha sido siempre la plataforma usada por Bulgari en sus manifestaciones artísticas en conjunto con Maserati. Tiene todo el sentido porque el Octo se ha convertido en el -merecido- buque insignia de la relojería de Bulgari (si no contamos el Serpenti), y además sus formas encajan bien con las atrevidas formas de los vehículos de Maserati.

Hasta ahora todos los modelos habían sido cronógrafos, por lo que estos Bulgari Octo Maserati son una excepción. Ambos comparten medidas y un movimiento propio de minutos retrógrados y horas saltantes, además de un diseño de los numerales que es el mismo que el del cuentarrevoluciones de Maserati.

BULGARI OCTO MASERATI GRANLUSSO

Su nombre ya lo indica: Gran Lujo. Los dos Bulgari Octo Maserati son llamativos y destilan calidad por cada esquina y cada ángulo de sus formas. Pero es obvio que la construcción de la caja en oro rosa le da un aspecto mucho más suntuario que la versión en DLC negro.

Las dos cajas tienen 41,5 mm de diámetro y conservan la forma del Octo original. Es decir, no es la caja del Octo Roma, más redonda, sino del modelo primigenio. Esto le dota de un porte mucho más musculado, a tono con el tipo de vehículo con el que se asocia. Sin embargo la altura no es excesiva; yo diría que no pasa de los 14 mm, aunque no lo puedo asegurar. En cualquier caso mezcla bien con la camisa.

Lo que se ve en la esfera es una manecilla que recorre una escala de minutos retrógrada. Es decir, cuando llega a 60 vuelve a cero. Por tanto, lo que vemos en la gran ventana circular no es la fecha, sino la hora saltante. Por supuesto la inspiración es la del cuentarrevoluciones del coche, y el efecto está muy logrado.  Debajo de la ventana de la hora, el tridente de Maserati. Queda discreto y muy elegante, ya que se ajusta al ancho de la ventana. Todo ello sobre una esfera antracita que añade aún más refinamiento al conjunto.

Como decía, el movimiento -llamado BVL 262- es de manufactura y remonta sus orígenes a Gerald Genta. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Está muy bien decorado, con Côtes de Genève, acaracolado en la platina y bordes achaflanados. En la versión final un gran logotipo de Maserati aparece grabado en el zafiro. Sin embargo en esta versión que pude ver no estaba, así que se puede apreciar mejor el movimiento.

Es llamativo como, siendo el mismo reloj, las opciones estéticas los haga parecer tan distintos. Vamos a ver los argumentos del otro miembro de este duetto italianissimo.

BULGARI OCTO MASERATI GRANSPORT

Lo que en el anterior modelo era oro rosa aquí es acero con tratamiento Diamond-Like Carbon negro. Más deportivo, más agresivo y más juvenil. La esfera también es negra, con un graneado grueso que acentúa su efecto competitivo. Además los numerales, que también están satinados y aplicados a mano, tienen en el tramo final los minutos en azul, que recuerda a la parte más exigente de las revoluciones de los coches.

Todos los acentos son azules. También en la única manecilla y en la hora. En la base del cuentaminutos, junto al cero, aparece escrito “x10” (también en la versión de oro). Un buen toque que recuerda al “x1000” de los cuentarrevoluciones. En el modelo de las fotos, aún en prototipo, no aparece la corona de Maserati, pero sí lo hizo en la versión final.

El recubrimiento en negro lo hace parecer más pequeño que su hermano de colección. Por cierto que ambos relojes comparten la misma hermeticidad: 100 metros. No es que nadie se vaya a ir a bucear con ellos, pero se agrace a Bulgari que se haya esforzado en este aspecto, que muchos otros descuidan.

Los dos modelos integran correas de piel integradas con pespuntes en oro o azul, que imitan el cosido de los asientos del GranTurismo nuevo. El coche fue presentado en la reciente feria de Frankfurt, donde también se desvelaron los dos Bulgari Octo Maserati.

Lo más lógico es que los relojes se lo compren los afortunados poseedores de un Maserati. De hecho el GranSport solo lo pudo comprar aquellos 30 afortunados que además compraron un Maserati GranTurismo o un GranCabrio en el pasado Goodwood Festival. Sin embargo la versión en oro no es una edición limitada. Y, a decir verdad, la versión GranSport también está anunciada en la web de la casa. Sea como fuere, el precio del GranSport es de 12.500 euros. Por su parte, el precio del Bulgari Octo Maserati GranLusso es de 29.900 euros. El reloj se vende exclusivamente en las boutiques de Bulgari. Más información en Bulgari.es.

 



Nuevos IWC Portugieser Blue Dial. Fotos en vivo y precios

 

IWC lanza dos nuevos objetos de deseo: los IWC Portugieser Blue Dial en versión automática y cronógrafo. Lo que ya era bonito ahora lo es aún más.

 

Este navegante portugués de IWC es eterno, porque eternos son los buenos diseños. Nunca he oído a nadie diciendo que no le gustaría tener un Portugués porque está anticuado, o muy visto, o algo así. Es verdad que lo conocemos desde hace años, pero es que es tan deseado como visto. No cansa nunca.

Ya existía versiones azules anteriormiente; o, mejor dicho, había versiones en las que el azul era el color predominante. Pero siempre había otros colores (blanco y/o rojo) ocupando partes de la esfera. Ahora la esfera entera se viste de azul (salvo en la fecha), lo que hace de estos IWC Portugieser Blue Dial unas piezas distintas y muy atractivas.

IWC PORTUGIESER BLUE DIAL AUTOMATIC

Yo creo que cuando se piensa en cómo es un Portugieser una de las imágenes que se nos viene a la cabeza es la del Automatic, aunque su origen se remonta sólo hasta el año 2000. En aquel entonces el reloj apareció con un diámetro de 42,3 mm, que es el mismo que el de esta versión. Apareció para celebrar el nuevo calibre de manufactura 5000, que integraba el sistema de cuerda automática diseñada por Albert Pellaton en los años 50.

El calibre de este modelo es el 52010, heredero de aquel y también con 7 días de reserva de marcha. Se mueve a 4 hercios y la masa oscilante tiene un medallón de oro central con el logotipo de la casa. Da gusto verlo, tan grande y ocupando todo el espacio de la caja.

El éxito de la esfera de los Portugueses, y por supuesto también el de este IWC Portugieser Blue Dial Automatic, está en el equilibrio de la esfera. Los dos registros simétricos en el ecuador del reloj (reserva de marcha a las 3 horas y pequeño segundero a las 9) se contrapesan con los textos a las 12 y a las 6, formando una cruz exacta.

La adición de la ventana de fecha en blanco es más cuestionable. Se podría haber hecho con el fondo azul y los números en blanco, pero IWC ha elegido la legibilidad. En cualquier caso el reloj es espectacularmente bonito en la muñeca. Un perenne objeto de deseo.

 

IWC PORTUGIESER BLUE DIAL CHRONOGRAPH

Esta es la otra imagen que tenemos en la cabeza como ejemplo de qué es un Portugieser. Desde que apareció a finales de los 90 este cronógrafo se convirtió en el reloj más exitoso de IWC. Una vez más, la clave está en el equilibrio de la esfera, que en este caso no se ve alterado por nada. Y aunque obviamente es un cronógrafo, su elegante disposición le hace parecer más un reloj de vestir.

A esa elegancia contribuye -y no poco- las manecillas, cuya forma dista mucho de las que encontramos habitualmente en un medidor de tiempos cortos. Más bien al contrario, homenajean al pasado de los relojes de bolsillo. La misma suavidad se transmite a los numerales aplicados, sencillos pero estilosos, gracias al pulido a espejo. Y ni siquiera hay un taquímetro que quiera simular un acercamiento a la velocidad.

O sea que todo lo contrario de la “deportividad sin concesiones”, como se suele decir. ¿Le hace falta? A la vista está que no. Y además muy a la vista porque el bisel es casi inexistente, dejando todo el protagonismo a una esfera que, en este modelo, muestra toda la gloria del azul.

El diámetro es de 40,9 mm, como el modelo original. Es una medida para cualquier muñeca, hasta el punto que es un favorito de las mujeres también. La altura es de 12,5 mm, poco agresiva con los puños de las camisas. El diámetro es perfecto porque dentro lleva el calibre 79350, que no es sino el Valjoux 7750: como el movimiento tiene un diámetro de 30 mm, la caja de 40 le viene de perlas para que los registros quedan tan bien situados sobre el dial. Un relojazo, punto.

Ambos IWC Portugieser Blue Dial se presentan con una correa de aligátor negra. Como he dicho al principio son ediciones que ya están a la venta  en los puntos de la marca y por supuesto en la boutique de la marca, que en el caso de España está en El Corte Inglés de La Castellana, donde se tomaron estas fotos. El precio del Automatic es de 12.900 euros. Por su parte, el Chronograph tiene un precio de 7.700 euros. Más información en IWC.es.

 

 

 

 



Panerai Green Dials: fotos en vivo y precios

 

 

Qué poquito le hace falta a esta casa para alterar el transcurso normal de las ventas relojeras. De repente saca esta colección, Panerai Green Dials, y ya vuelve a estar en la cabeza de todo el mundo como objeto de deseo.

 

No es la primera vez que hemos visto una esfera verde en Panerai, pero en los dos casos más conocidos, los Luminor Submersible 1950 PAM382 y PAM507, la caja era de bronce. Sin embargo estos Panerai Green Dials no conocen lo que es ese metal porque están hechos en acero o titanio, según el modelo. Entonces, ¿de dónde ha surgido la idea?

Luminor Marina 1950 Automatic. Foto de SalonQP

Pues de éste de aquí arriba. En 2016 Panerai lanzó una edición especial para los grandes almacenes Harrods, para la que usó este verde que va perfectamente con el color verde corporativo de la casa  británica. La caja está (o estaba, porque no queda ni uno) hecha en titanio y, dado su éxito, no sería de extrañar que Panerai haya querido repetir y ampliar la jugada.

En realidad en estos Panerai Green Dials la única novedad la constituye la esfera verde mezclada con el metal. Todas las configuraciones de tamaño, material y complicaciones ya existía en otros modelos, solo que con distinto color. Vamos a ver los tres relojes, siempre con la advertencia de que debido a la curvatura del cristal de zafiro y su -yo diría- nulo tratamiento antirreflectante, las fotos son un festín de reflejos. Bueno, eso y que yo soy regular haciendo fotos en cuanto que se pone un poco complicada la cosa.

RADIOMIR 8 DAYS TITANIO – 45mm (PAM00735)

El primero de los Panerai Green Dials integra una caja de titanio satinado en forma almohadillada, mide 45 mm de diámetro y lleva las características trabillas y la corona cónica que identifican este modelo desde su primera aparición en 1936. El bisel pulido enmarca una esfera tipo sándwich en color verde oscuro mate, sobre la que destacan los grandes índices horarios beige y el pequeño segundero a las 9h. La fecha a las 3h se lee mediante una pequeña lente redonda integrada en el cristal, y todas las agujas son doradas.

En el fondo de la caja se puede admirar, a través de una ventana de zafiro, el acabado del calibre de manufactura P.2002 de cuerda manual.  Los tres barriletes conectados en serie ofrecen una reserva de marcha de ocho días, con la indicación de reserva visible en la parte posterior.

El calibre P.2002 también dispone de un mecanismo para poner a cero la aguja del segundero y permitir así una sincronización muy precisa, además de un mecanismo para mover la aguja horaria hacia adelante o hacia atrás sin interferir con el movimiento del minutero. La sencillez de las formas de los calibres de Panerai no debe engañarnos: sus acabados son muy buenos.

RADIOMIR 1940 3 DAYS ACCIAIO – 47mm (PAM00736)

El segundo de los Panerai Green Dials pertenece a la segunda de las colecciones de la marca. Está realizado en acero quirúrgico AISI 316L, pero sin embargo no pesa mucho. La corona tiene  el logotipo OP en relieve. El diámetro de 47 mm es el de los modelos Panerai históricos, un tributo a los relojes hechos especialmente para el comando de submarinistas de la Armada Real Italiana, y el cristal de zafiro es ligeramente convexo.

Este modelo también lleva los indicadores luminiscentes con Super-LumiNova sobre la esfera tipo sándwich verde, al estilo clásico de Panerai: números grandes e índices horarios lineales, segundero pequeño y ventana de fecha a las 3 horas.

El calibre es el más que conocido P. 3000. Como el nombre del reloj indica, tiene 3 días de reserva de marcha. Presenta tres puentes con acabado satinado que protegen el mecanismo y un puente con soportes dobles para el volante de 13,2 mm de diámetro, que oscila a una frecuencia de 3 Hz. También tiene un mecanismo para ajustar la hora sin necesitar recorrer toda la esfera con la manecilla del minutero para avanzar. En la segunda posición de la corona se hace mover sólo la manecilla de horas.

 

LUMINOR 1950 CHRONO MONOPULSANTE
8 DAYS GMT TITANIO – 44mm (PAM00737)

El último de los Panerai Green Dials lleva una caja de titanio satinado de 44 mm de diámetro con el clásico puente patentado por Panerai en los años 50 para proteger la corona y ayudar a asegurar la hermeticidad del reloj (10 bar, una profundidad de unos 100 metros). El bisel lleva un acabado pulido y, en el centro de caja, a las 8h, un pulsador que controla las funciones de inicio, parada y reinicio del cronógrafo conmuchas funciones y características técnicas avanzadas.

La esfera es fácil de leer y muestra de forma clara los indicadores de las funciones del calibre manual P.2004, con una reserva de marcha de 8 días proporcionada por tres barriletes en serie. El indicador lineal de reserva de marcha se encuentra a las 6h, mientras el segundero y el indicador am/pm correspondiente a la aguja central del segundo huso horario están situados a las 9h.

Los minutos del cronógrafo se miden con el pequeño contador situado a las 3h y tiene una aguja de segundero central. Todas las agujas, aparte de la función GMT, son doradas y combinan de forma armoniosa con los índices beige de la esfera tipo sándwich.

El calibre cronógrafo manual de manufactura P.2004 incluye rueda de pilares, visible a través de la ventana de cristal de zafiro, y el embrague vertical. El minutero del cronógrafo se mueve a saltos, por lo que resulta más fácil de leer, y el reloj se puede sincronizar con gran precisión gracias al dispositivo que para el volante y pone a cero el segundero cuando se tira de la corona para hacer los ajustes necesarios.

Al igual que los otros modelos de esta serie, el Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT Titanio se entrega en una caja verde de madera de cerezo. Dentro de la caja hay una correa de repuesto de caucho negro, la herramienta para cambiarla y un destornillador. Pero la correa principal es de piel con hebilla de ardillón, preciosas las dos.

Los tres Panerai Green Dials ya están disponibles sólo en las boutiques de la marca, pero son ediciones limitadas a 300 unidades de las que no se sabe si habrá una reedición. Así que hay que solicitarlo rápidamente porque hay tortas para conseguirlos. Los precios de los relojes son: Radiomir 8 días, 11.800 euros. El precio de su tocayo, el Radiomir 1940, es de 8.900 euros. Por último, el Luminor 1950 tiene un precio de 17.600 euros. Más información en Panerai.es

 

 

 

 

 



En la Manufactura Blancpain

 

Asociamos el mundo de la relojería con un afán callado, paciente, constante y productivo, además de un deseo de mejora continua de las prestaciones del producto para ser más preciso y más bello. Eso es precisamente lo que encarna la manufactura Blancpain, y por eso es a la vez una obligación y un placer visitarla.

 

UN POCO DE HISTORIA

Estamos muy habituados a que las marcas remarquen sus hitos históricos, que a decir verdad muchas veces no son auténticos hitos y sólo se utilizan con instrumento de marketing. También oímos muchas veces sobre los muchos -o pocos pero muy selectos- calibres que desarrollan. O de alianzas con el mundo del automóvil en todos sus tipos. O de proyectos relacionados con la ecología. O de embajadores de más o menos peso. La manufactura Blancpain no suele ser el primer nombre que surge en estos casos, y sin embargo tiene de todo esto y más. Pero todo lo hace de un modo tan elegante -como sus colecciones- que sólo los verdaderos connoisseur saben de su verdadera dimensión.

Taller original de Jehan-Jacques, conocido como “La Granja”

Empecemos diciendo que Blancpain es la manufactura más antigua del mundo. Su fundador, Jehan-Jacques Blancpain, estableció su taller de relojería en su granja de Villeret. Le fue tan bien que en 1735 fundó Blancpain y se convirtió en la piedra fundacional de lo que se conoce como “el Valle de la Relojería”.

Aunque la relojería está asociada con la tradición y con la eternidad del tiempo, sin embargo progresa con su tiempo. Así, en la segunda mitad del XIX la sociedad occidental pasa a ser industrial; sin embargo Frédéric-Louis Blancpain, bisnieto del fundador y director de la maison, había modernizado el taller en 1815 y lo había convertido en una manufactura con producción en serie, facilitando así la transición de lo artesanal a lo industrial. En 1865 construyó una fábrica de dos plantas junto al río Suze para aprovechar la energía hidráulica. Fue esa previsión la que mantuvo firme a Blancpain mientras la Revolución Industrial se llevaba por delante a muchos de sus competidores.

El taller de Villeret en los años 20

John Harwood se asoció con la Manufactura Blancpain en 1926, lanzando a continuación el primer reloj de pulsera automático del mundo. Sus 12 horas de reserva de marcha ahora nos parecen ridículas, pero en ese entonces fue revolucionario. Además para evitar el problema de la entrada de polvo y humedad en la caja carecía de corona, haciendo los ajustes de la hora girando el bisel. Cuatro años después aparece, de la mano de Rolls, el primer reloj de pulsera automático para mujer, un reloj minúsculo y rectangular en el que Blancpain encaja un calibre automático de 15 rubíes.

En 1950 Robert Maloubier, capitán del escuadrón de los “Nadadores de Combate” de la marina francesa, describió cómo debería ser el reloj ideal para que los soldados de su unidad pudieran medir adecuadamente el tiempo de inmersión. El reloj tenía que ser visible en la oscuridad y hermético hasta al menos cincuenta brazas náuticas (91 metros). La manufactura Blancpain recogió el guante porque su a la sazón director general, Jean-Jacques Fiechter, era también aficionado al buceo. En 1953 se presentó el Fifty Fathoms, el primer reloj de buceo de la historia propiamente dicho porque era automático, antimagnético, con bisel giratorio unidireccional, manecillas e índices luminiscentes y segundero también iluminado.

El Fifty Fathoms es por encima de todo un icono que ha perdurado hasta hoy en distintas versiones, pero siempre conservando el espíritu original de instrumento bello y sobre todo funcional.  Tanto es así que originalmente el reloj se vendía en tiendas de artículos de buceo y no en relojerías o joyerías. Una de esas tiendas, Aqua Lung, fue tan importante en las ventas del reloj que Blancpain decidió crear el Fifty Fathoms Aqua Lung como agradecimiento. En la web tenemos unos cuantos artículos sobre el Fifty Fathoms: éste por ejemplo; éste también, o éste otro. A finales de los años 50 Blancpain ya fabricaba más de 100.000 relojes al año, y  para poder atender la demanda se integró en la Société Suisse pour l’Industrie Horlogère (SSIH) junto a Omega, Tissot y Lemania.

Betty Fiechter, presidenta de Blancpain de 1932 a 1950

Pero veinte años después, en los 70, la revolución del cuarzo había inundado el mercado de relojes japoneses muy baratos, lo que unido al fortalecimiento del franco suizo frente al dólar y la primera crisis del petróleo hicieron que el mercado de la relojería tradicional se hundiera. La única forma que vieron las marcas de luchar con el cuarzo fue tratar de imitarlo, y todas, hasta las más reputadas, comenzaron a lanzar relojes de cuarzo sencillos para tratar de competir en precio. SSIH entró en barrena y en enero de 1983 vendió el nombre de Blancpain a Jaques Piguet  y a Jean-Claude Biver, el actual director general de relojería del grupo Louis Vuitton. La empresa se trasladó a Brassus y pasó a llamarse Blancpain SA. Y si Blancpain fue la primera casa relojera también iba a ser la primera en sacar a la relojería del atolladero en el que estaba.

Biver, en la época Blancpain

Biver se puso como objetivo hacer de Blancpain una casa de haute horlogerie y lo primero que hizo fue presentar un reloj con fase lunar y ventanas de fecha en una caja redonda. Es decir, la revolución de lo puramente tradicional. Mientras todo el mundo se había vuelto simple Blancpain se había vuelto histórica. El éxito fue fulminante: comprar la marca Blancpain le había costado a los dos socios 22.000 francos suizos; en 1983 vendieron 92 unidades del reloj con fases lunares por valor de 16 millones de francos suizos.

Para 1989 Blancpain ya había lanzado los 6 pilares de la alta relojería: un dos agujas ultra delgado (el Ultraplate), un fases lunares, un calendario perpetuo, un tourbillon, un cronógrafo rattrapante y un repetidor de minutos. Todos con la misma esfera redonda y todos con un diámetro de 33 mm.

Todas esas complicaciones, tan habituales hoy día, estaban a punto de desaparecer del mercado. Nadie en los 80 (y cuando decimos nadie incluimos a, por ejemplo, Patek Philippe or Jaeger-LeCoultre) hacía relojes con estas complicaciones. Fue Blancpain el que abrió los ojos de la industria tradicional a la idea de que a los relojes baratos se les combatía no en precio, materiales baratos o uniformidad, sino en tradición, acabados artesanales y unicidad.

En 1991 aparece la obra cumbre de Blancpain: el 1735, en ese momento el reloj de pulsera más complicado del mundo ya que incluía un movimiento automático con repetición de minutos, tourbillon, calendario perpetuo, fases lunares y cronógrafo rattrapante. La pieza la construye un sólo maestro relojero, que dedica un año entero a tiempo completo en su montaje, y cuando está terminado él mismo hace entrega en mano de la pieza a su propietario. La exclusividad es tal que sólo se van a fabricar 30 unidades, lo que significa que a partir del 2021 el 1735 será un producto histórico.

En 1992 Blancpain volvió a SSIH (que acabaría siendo Swatch Group) y en 2002 Marc Alexander Hayek, nieto del fundador del grupo, pasó a ser presidente y consejero delegado. Marc revitalizó la empresa desde diversos enfoques: en primer lugar aprobó fuertes inversiones en todas las secciones de la casa, tanto en I+D como en fabricación. El resultado es un impresionante músculo creativo que desde 2006 hasta hoy ha alumbrado ¡33 nuevos movimientos! Es difícil encontrar una potencia así en el mercado de la alta relojería.

En segundo lugar siguió ahondando en los principios tradicionales de la relojería. Así en 2008 recupera el carrusel, un mecanismo que busca el mismo efecto del tourbillon (mejorar la cronometría) pero con una construcción. aún más complicada. Y como demostración de su maestría relojera en 2013 la manufactura presentó el Villeret Tourbillon Carrousel en el que ambas complicaciones actúan en conjunto.

En tercer lugar comenzó en 2009 una alianza con el mundo del motor que con el tiempo ha ido creciendo, de manera que hoy en día la marca patrocina la Blancpain Endurance Series, la Blancpain GT Series, el Avon Tyres British GT Championship y, por encima de todo, el Lamborghini Blancpain Super Trofeo. La unión con Lamborghini es especialmente querida para Hayek: no sólo ha participado en ella como piloto sino que ha auspiciado el nacimiento de una serie especial de relojes: los L-Evolution-R.

Toda esta historia, toda esta sabiduría se concentra en las dos sedes de la manufactura Blancpain, situadas en  Le Sentier y Le Brassus. Las vemos en las siguientes páginas.

 



En la muñeca: Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar

 

He tenido la suerte de poder llevar durante una semana el Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar, presentado en Baselworld 2017 y que ahora se pone a la venta. Vamos a ver sus características y precios.

 

Glashütte Original es una de las grandes casas relojeras alemanas y una de las más ilustres vecinas de la ciudad de Glashütte. Glashütte es el epicentro de la relojería de Sajonia, una región que ha establecido sus propios criterios que deben observarse para que un reloj lleve ese sello de procedencia que garantiza su calidad. Cuando visité su manufactura (el reportaje se puede leer aquí -la primera parte- y aquí) pude comprobar como esos requisitos, y más, se cumplen escrupulosamente para crear una colección que va de lo más clásico a lo más funky.

En esa búsqueda constante de la mejora de la calidad de sus productos, el año pasado presentó el calibre 36, que es el movimiento base sobre el que van a ir construyendo los nuevos relojes. Se mostró en marzo un reloj de tres agujas. Siete meses después, en octubre, aparecieron modelos con gran fecha y con gran fecha y fase lunar, a cuya presentación acudí y que traje en este artículo.  Ahora tenemos nada menos que un calendario perpetuo, que es una de las consideradas altas complicaciones. Hay que quitarse el sombrero ante la capacidad de desarrollo de la casa.

El Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar se beneficia de todo lo que tiene el calibre, que no es poco. Hablé extensamente sobre las características del calibre 36 en el artículo sobre su presentación (éste de aquí). Por tanto no me voy detener mucho en los aspectos técnicos para no ser repetitivo, pero si voy a apuntar un par de cosas que hay que tener en cuenta para saber porqué este reloj está a la cabeza de la innovación.

Para empezar tiene una reserva de marcha de 100 horas con un sólo barrilete, que además se carga transmitiendo la energía desde el rotor al barrilete gracias a tres ruedas dentadas que se engranan directamente, reduciendo así el número de piezas y de paso los ajustes y sustituciones cuando tenga que pasar por el taller de mantenimiento.

El volante está regulado en 6 posiciones, lo que le convierte de facto en un cronómetro. Pero además, como la entrega de la energía desde el muelle real es muy constante el  reloj guarda parámetros de cronógrafo hasta el final de la cuerda.

De hecho el reloj pasa un test de 24 días, y Glashütte Original entrega un certificado personalizado de cada reloj, con los datos de su comportamiento durante el test. Por supuesto la decoración tiene los más altos estándares de la casa, y sigue los criterios estéticos de los relojes sajones: platina de tres cuartos, nervaduras Glashütte, que es como se llaman las Côtes de Genève en Sajonia, ajuste por cuello de cisne y tornillos azulados.

El Senator Excellence Perpetual Calendar  se presenta en oro rojo o, como esta versión, en acero. No es habitual que las altas complicaciones se presenten en acero y es de agradecer, porque hace el precio un poco más asequible para el común de los mortales. La caja tiene 42 mm de diámetro y 12,8 mm de altura, así que no es pequeña. Presenta la clásica y elegante mezcla de superficies pulidas y satinadas, y en la carrura encontramos cuatro pulsadores para corregir las cuatro indicaciones de la esfera.

En la esfera galvanizada en plata encontramos a las 12 el indicador de año bisiesto. A las 2:30 el mes y a las cuatro la gran ventana de fecha Panorama, un desarrollo de Glashütte Original que consigue tener los discos de decenas y minutos al mismo nivel, de manera que pueda estar abierta. En otros relojes se utiliza un doble cuadrado para esconder el desnivel de los discos.

A las 7:30 nos encontramos la ventana de las fases lunares típica de Glashütte Original, muy bonita. Por último a las 10: 30 tenemos el día de la semana. Todo el conjunto está bien proporcionado y, junto con la forma de las manecillas, recuerda a los antiguos cronómetros marinos.

Sin embargo el tamaño de la caja del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar es plenamente contemporáneo, y el reloj tiene presencia en la muñeca. Mucha personalidad dentro de su clasicismo. Y por supuesto queda muy bien. Cuando te pones un reloj nuevo la muñeca va a tener que luchar con la correa (de aligátor, en este caso) porque las pieles suelen resistirse a abandonar la rectitud original para someterse a la curva del brazo, pero no fue así en este caso.

Una vez encontrada la medida el conjunto se asienta perfectamente y enseguida te sientes cómodo con el reloj. Como decía antes, dentro de lo muy clásico que es el reloj resulta muy atractivo, y te das cuenta de que lo miras mucho más a menudo de lo que creerías en un principio.

El precio de la versión de oro rojo es de 32.900 euros mientras que la versión de acero del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar tiene un precio de 20.200 euros, que es muchísimo más barato de lo que suele ser habitual las altas complicaciones en las marcas de alta relojería. Ese es uno de los objetivos de la manufactura, ofrecer alta relojería a precios razonables. Este reloj es buena prueba de ello. Ya está disponible en la boutique de la casa en Madrid, y se puede encontrar más información en GlashütteOriginal.com.



Oris Staghorn Restoration Limited Edition: fotos en vivo y precio

 

El nuevo Oris Staghorn Restoration Limited Edition es un excelente reloj de buceo que además ayuda a una buena causa: la conservación de los arrecifes de coral.

 

Hacía demasiado tiempo que no me había puesto ningún Oris, y en el momento que me probé éste me di cuenta de lo que hecho de menos los relojes de la marca. Oris siempre ha sabido hacer instrumentos bien pensados, bien construidos y muy atractivos. Combinan perfectamente practicidad con presencia sin necesidad de diseños estridentes. Este Oris Staghorn Restoration Limited Edition es un buen ejemplo.

Por otro lado el apoyo de las marcas relojeras a proyectos solidarios es de larga tradición, y en el caso del cuidado y protección de los océanos hay muchas marcas que ofrecen distintos tipos de ayuda. Y qué bien que lo hagan, porque ya sabemos el alarmante mal estado de un elemento tan absolutamente indispensable y abundante como para dar nombre a nuestro Planeta Azul.

En concreto, Los arrecifes de coral del mundo se enfrentan a una grave amenaza. Según los informes, una cuarta parte de estos delicados ecosistemas ya han sido dañados más allá de la reparación a través del blanqueo, la sobrepesca y el turismo descuidado, con dos tercios que permanecen bajo mayor amenaza.

La Coral Restoration Foundation es una organización de conservación sin ánimo de lucro que trabaja para preservar los arrecifes de coral del mundo. Coral Restoration Foundation ha logrado una diferencia tangible en los océanos del mundo. En 2015 plantó 22.502 nuevos corales a través de sus programas de voluntariado de replantación y está preparando otros 40.000 para repoblar los arrecifes nativos. También organizó 72 programas de buceo para educar y fomentar el voluntariado para tomar medidas y salvar a nuestros océanos. El Oris Staghorn Restoration Limited Edition nace para apoyar esta labor.

El reloj comparte los criterios estéticos de la colección Aquis, renovados en 2017, y es muy atractivo. Tiene una caja de acero de 43,5 mm, lo que le hace visible pero no desproporcionado. Por encima se ubica un bisel con disco de cerámica negra pulida y numerales blancos. Para el conteo de 15 minutos se ha elegido el color naranja, que es el color del coral.

El Oris Staghorn Restoration Limited Edition es hermético hasta los 300 metros, con toda seguridad 250 metros más del límite máximo al que se van a sumergir muy poquitos de aquellos que tengan el reloj. Pero una hermeticidad de ese nivel y el bisel de cerámica le permite competir en la liga de otros relojes de buceo de mucho más precio. Para conservar la hermeticidad la corona es roscada y tiene dos protectores a ambos lados.

La esfera está muy bien resuelta. A juego con el naranja del bisel está la aguja del segundero central, además de la fecha y el día. Éste se indica de manera muy ingeniosa, con una secuencia de siete ventanillas caladas sobre una sección circular que discurre en la parte interior central de la esfera, cada una de las cuales se rellena de color naranja en el día apropiado.

El conjunto queda muy bien. Resulta armonioso y a la vez muy dinámico. Los índices están aplicados, con una buena inyección de Super-LumiNova. Lo mismo ocurre con las manecillas, que además tienen distinta anchura para que se distingan bien en la oscuridad. Y, como es preceptivo para un reloj de buceo, el segundero también es fosforescente, al igual que el triángulo sobre las doce.

El resultado es impecable, como se puede ver. El reloj está disponible con una correa de caucho, como es obvio en reloj de inmersión. Pero a mí me ha gustado mucho el brazalete de acero, porque combina el pulido con el satinado de manera intachable. Da auténtica sensación de calidad, y queda muy, muy bien. Por dentro lleva el calibre automático 735,  cuya base es el más que conocido Sellita SW 220-1.

El Oris Staghorn Restoration Limited Edition es -claro- una edición limitada, en este caso a sólo 200 unidades. Por supuesto es discutible, pero a mí me parece el más bonito de todos los relojes de buceo de Oris, exceptuando los de inspiración vintage. El reloj ya está disponible y su precio es de 2.100 euros. Más información en Oris.es.

 

 



Nuevo Chopard L.U.C Heritage Grand Cru: lo mejor de la vendimia

 

 

El nuevo Chopard L.U.C Heritage Grand Cru tiene el buqué de las grandes cosechas relojeras. Por eso su nombre (Grand Cru) rinde homenaje a los viñedos que los Scheufele miman con devoción, como todo lo que hacen en su manufactura.

 

Karl-Friedrich Scheufele ama la relojería y los coches, pero también ama el vino. De hecho en 1996 abrió en Ginebra La Galerie des Arts du Vin -especializada en Burdeos- y también es dueño de Le Caveau de Bacchus, una cadena de tiendas de vino. Él y su mujer estuvieron buscando viñedos en Francia durante muchos años, hasta dieron con -y se enamoraron de- Monestier La Tour, una propiedad de 100 hectáreas a 20 km de Bergerac, una localidad literaria de narices (perdón por el chiste malo). La compraron en 2012.

La propiedad tiene 30 hectáreas exclusivamente de viñedos de suelo arcilloso y calizo, así como un gran parque. Produce vino bajo las denominaciones de Bergerac, Côtes de Bergerac y Saussignac, incluyendo unas 7.500 cajas de tinto Merlot, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Malbec, y 5.000 cajas de blanco de Sauvignon Blanc, Semillon y Muscadelle. Además produce Grand Crus de Burdeos. Por cierto que cuando visité la manufactura de Chopard tuve la oportunidad de probar los vinos.

Decir Grand Cru es como decir Gran Pago, es decir un vino excepcional que se producen en una finca determinada con unas características específicas que las diferencia de fincas de la misma zona. No es de extrañar por tanto que el nombre elegido para el reloj sea el de Chopard L.U.C Heritage Grand Cru, porque es realmente un reloj exquisito.

No hay muchos relojes con forma de tonel porque no tienen un gran mercado y, por lo mismo, los que hay sobresalen notablemente. Por eso Chopard ha querido maridad sus mejores habilidades relojeras en esta creación singular. Curiosamente las medidas de la caja de oro rosa son casi iguales: 38,5 mm en el punto más ancho por 38,8 en el más largo. Ese extra de anchura le otorga un mayor porte y le mete en la liga de los relojes masculinos.

Sin embargo la altura es de tan solo unos 7,74 mm, que le diploman como perfecto reloj de vestir. Dentro se aloja el calibre L.U.C 97.01-L, que sigue la forma de la caja. Está dotado con dos barriletes superpuestos (lo que Chopard llama la tecnología Twin) para llegar a 65 horas de reserva de marcha. Y además tiene un microrrotor que me atrevería a decir es el más bonito del mercado. Por supuesto la decoración está a la altura de todos los L.U.C, con puentes biselados y decorados con Côtes de Genève y perlado en la platina.

Hay que señalar que el reloj ostenta el renovado sello del Punzón de Ginebra que no sólo controla los aspectos estéticos del movimiento, sino que ahora también sopesa los de la caja y además comprueba la exactitud, la reserva de marcha, la hermeticidad (30 metros en este caso) y todas las funciones. Y para rematar, está certificado como cronómetro por el COSC.

La esfera recuerda a la de porcelana de los relojes de bolsillo antiguos. Ya habíamos visto este tipo de esfera recientemente en uno de los relojes Mille Miglia (éste), y queda muy bien. Y sin embargo tiene una presencia muy actual, gracias sobre todo a las características manecillas de Chopard. Contrastan perfectamente con la minutería de ferrocarril y los numerales romanos, que de por sí son muy vibrantes. Se ha añadido una ventana de fecha sobre una subesfera de segundos particularmente atractiva, pero está tan bien resuelta que no creo que nadie dejara de comprar el reloj por ella.

Por último, el reloj se ata a la muñeca con una correa de aligátor marrón con hebilla de oro. Afortunadamente el Chopard L.U.C Heritage Grand Cru no es una serie limitada. Que se integre en la colección significa que se quiere impulsar la caja de tonel y por tanto en el futuro veremos nuevas versiones y complicaciones. ¡O eso espero! A falta de definir su valor exacto en euros, en francos suizos el reloj tiene un precio de 22.300 francos suizos (23.400 euros aproximadamente). Enhorabuena a Chopard por otro gran reloj. Más información en Chopard.es.

 

 

 



Nuevo IWC Aquatimer Perpetual Calendar Ceratanium: un nuevo material aún más resistente

 

El nuevo IWC Aquatimer Perpetual Calendar Ceratanium es la carta de presentación de un nuevo material, el Ceratanium, que puede ser muy importante porque aúna los beneficios de la cerámica y el titanio. Veamos sus características y precio.

 

Seguro que hay lectores que en cuanto han leído “Ceratanium” se han acordado del famosísimo personaje de videojuegos, Megaman. Megaman es una creación de Capcom lanzada en 1987 en la que el Doctor Light creaba un robot a base de Ceratanium, que en japonés se llamaba Titanium Ceramical (セラミカ ル チタン o Seramikaru Chitan). La ventaja de este material para la creación de robots, según se dice en la -digamos- “documentación” del personaje, se basaba en que “esta variación del titanio es mucho más duradera que el titanio estándar, además de su capacidad para flexionar o doblar bajo impactos severos y conservar su forma original, en lugar de romperse o generar roturas”.

Pues bien, ese material ahora existe de verdad. Según IWC sus especialistas en materiales han dedicado más de cinco años a desarrollar este material especial sobre la base de una aleación de titanio. Gracias a su proceso de fabricación el metal adquiere una superficie cerámica de color negro. Así, el Ceratanium es tan ligero y resistente a la rotura como el titanio, pero al mismo tiempo también es tan duro y resistente al rayado como la cerámica. Es decir, la realidad imita a la ficción para beneficio de todos.

La única pega que se le puede poner a la cerámica es que es, en efecto, quebradiza. Con un impacto de cierta consideración se puede romper, y es irreparable: en un reloj hay que sustituir la caja entera. Esto no ocurre con el titanio, así que conseguir unir ambos materiales se antoja una solución ideal. Recordemos además que el titanio es muy ligero -como la cerámica- así que no penalizará en exceso la liviandad de la cerámica.

Y además IWC tiene plena legitimidad para considerar el Ceratanium no como un material exótico usado más bien como herramienta de marketing (recordemos, por ejemplo, el CarbonMacrolon de MB&F), sino como parte de su afán de innovación. Lo digo porque, como expliqué en el artículo y vídeo sobre el Porsche Design Actuator (éste), IWC fue el primero en usar titanio en un reloj, allá por 1980. Pero es que en 1986 lanzó el primer reloj con caja cerámica, el Da Vinci Gold Ceramic Perpetual Calendar Moonphase, Referencia 3755.

Ahora, 31 años después, lanza este IWC Aquatimer Perpetual Calendar Ceratanium en el que combina los dos materiales. Como decía antes, yo creo que este material tiene mucho futuro porque ofrece mucho. Estoy convencido de que pasará como con la cerámica: empezó siendo un material monocromo y ahora la hay de todos los colores. Este primer modelo es negro -que además le viene muy bien-, pero seguro que no tardaremos en ver variaciones. Y además seguro que se extiende a otras marcas, porque la patente del material es del Grupo Richemont (tal como aparece aquí). Es una ventaja tecnológica que seguro que va a aprovechar.

Además el IWC Aquatimer Perpetual Calendar Ceratanium aparece en un momento ideal, porque en 2017 se celebra el 50 aniversario de la aparición del primer Aquatimer. El reloj ya tenía su característico bisel giratorio interno y una profundidad de 200 metros. Es éste de aquí abajo. La verdad es que viéndolo y viendo todos los relojes neo-vintage que se lanzan últimamente, el de 67 podría pasar perfectamente como un modelo de ahora mismo. ¿A que sí?

El nombre completo del nuevo modelo es Aquatimer Perpetual Calendar Digital Date-Month Edition “50 Years Aquatimer”, que yo creo que es récord de longitud. En realidad es un reloj que se lanzó en 2014. En ese momento tenía una caja de titanio revestido de caucho, bisel de oro rojo y esfera negra, pero actualmente en el catálogo sólo aparece con esfera azul.

El IWC Aquatimer Perpetual Calendar Ceratanium cambia -mejora, por ser precisos-  el material pero mantiene las mismas impresionantes medidas. Su diámetro es de 49 mm y la altura de 19,5 mm, así que no pasa desapercibido. La esfera vuelve a ser negra, pero los acentos rojos le dan un aspecto mucho más deportivo. A pesar de ser un calendario perpetuo y un cronógrafo flyback toda la información se muestra de manera clara y fácilmente legible. Destaca sobre todo la visualización del día y el mes, muy diferentes a lo que tenemos en la cabeza cuando pensamos en un calendario perpetuo.

 

Dentro lleva el calibre automático de manufactura 89802, que oscila a una frecuencia de 28.800 alternancias a la hora. Integra parada de segundero y reserva de marcha de 68 horas, además de una decoración en antracita muy atractiva. El calibre se puede ver a través de un cristal de zafiro, lo que limita la hermeticidad a los 100 metros. Más que suficiente, de todas maneras.

El IWC Aquatimer Perpetual Calendar Ceratanium es una edición limitada a 50 unidades y tiene un precio de 50.900 euros. Me parece muy buen precio para todo lo que te llevas. Y no me refiero sólo al material, es que como reloj es un calendario perpetuo y cronógrafo flyback. Qué más se puede pedir. Más información en IWC.es.



Calidad y precio: Tres relojes para todos los días de Hamilton

 

Ahora que se acaba el verano y hay que volver al trabajo es el momento de elegir qué reloj nos va a acompañar en nuestro puesto. Traemos aquí una propuesta de tres relojes para todos los días de Hamilton: bonitos, funcionales y a buen precio.

 

Muchas veces me preguntan por relojes que no cuesten mucho, y para eso los de cuarzo son imbatibles. Pero el número de cuarzos es infinito, como lo es la calidad que muestran unos y otros. Aquí no voy a hablar de relojes de cuarzo muy baratos pero mal hechos, sino de aquellos que, costando algo más, garantizan durabilidad y sobre todo buena construcción. Para eso el grupo Swatch se las pinta solo-también en los relojes mecánicos baratos- y creo que estos tres relojes para todos los días de Hamilton son una opción muy buena.

BROADWAY DAY DATE

El primero de estos tres relojes para todos los días de Hamilton es el Broadway Day Date. Los Broadway son una colección nueva presentada por Hamilton el año pasado, que vimos en este artículo con fotos en vivo. La propuesta original, más seria, ha dado paso este año a una diversificación de modelos y a la introducción del cuarzo.

El usar modelos de cuarzo es normal en las marcas de nivel medio, porque tienen que llegar a cuanta más gente mejor. Lo bueno de Hamilton es que lo hace sin aguar la calidad, así que la sensación de los modelos de cuarzo es tan buena como la de los mecánicos (si no te importa que sean de pila, claro).

Los Broadway de este año aprovechan la característica banda central que recorre de arriba abajo el reloj para ofrecer distintas combinaciones de colores. Esta, por ejemplo, hará las delicias de los seguidores del Barça. El que estamos viendo aquí es el más informal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, sobre todo por su correa de piel pero recubierta en el frontal con tela (muy bonita por cierto, con su color oliva). Así que se puede usar tanto el fin de semana como durante el trabajo, cualquiera que sea donde éste se desarrolle.

Tiene una caja de acero satinado de 40 mm de diámetro, pero parece incluso más pequeño gracias a la delgadez de la caja. La esfera presenta índices aplicados y manecillas impregnadas de Super-LumiNova en cantidad más que suficiente para una lectura correcta en la oscuridad. Tiene un precio de 550 euros, que no está nada mal para un reloj que puedes llevar 7 días a la semana.

 

 

HAMILTON JAZZMASTER GENT

El más formal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, El Jazzmaster Gent Quartz pertenece a la colección Jazzmaster, que es la más abundante en modelos de la casa. Es la más clásica y por tanto obedece mejor a los códigos de los relojes de vestir: un reloj de tres agujas y fecha, en una caja de 40 mm de diámetro y sólo 9 de altura.

Aunque hay varios modelos más, en este caso la esfera es de un tono antracita pero con toques leves de marrón, dependiendo cómo le incida la luz. La esfera tiene un bisel exterior blanco en el que comienzan los índices con forma de diamante. Terminan bien dentro de la esfera, lo que le da continuidad al conjunto. La discreta decoración rayos de sol es clásica y a la vez elegante.

Las manecillas con forma Dauphine son también clásicas y terminan dando al reloj ese aire de los años 50, aunque con un porte contemporáneo. Además tienen inserciones de Super-LumiNova, lo que siempre es de agradecer. Por último, la correa de cuero marrón tiene una buen tacto y grosor. El reloj cuesta 495 euros.

 

JAZZMASTER POWER RESERVE

El último de los tres relojes para todos los días de Hamilton es este Jazzmaster Power Reserve. Como resulta obvio por el nombre y el indicador de reserva de marcha, estamos ante un reloj mecánico. Porque la marca también tiene hueco para relojes de vestir mecánicos pero de precio asequible. Y al ser parte de la familia Jazzmaster también sigue los códigos clásicos.

El reloj es más grande que los otros dos, porque crece hasta 42 mm. Pero ciertamente el bisel estrecho y pulido y la esfera en un plateado muy clarito, casi blanco, hace que el reloj parezca grande. Aunque como tiene una altura discreta en absoluto parece fuera de control. De hecho queda muy bien.

En la esfera destacan por un lado el indicador de reserva de marcha, que se hace notar por su tamaño y por la combinación gris y rojo. Por otro, las manecillas azules, todo un acierto a mi entender. Es verdad que le quita formalidad, especialmente porque se combina con el blanco de la Super-LumiNova. Pero yo creo que es la clave para pasar de un reloj sin más a uno muy atractivo.

Por dentro lleva el calibre H3, que en otras partes del Grupo Swatch se hace llamar Powermatic 80. Y es que la reserva de marcha del reloj es de 80 horas, algo que no se ve en relojes de este nivel de precio. Hamilton hace que le decoren el calibre a su gusto, y por eso siempre que lo equipa añade un cristal trasero para disfrutar de él. Muy bien.

De este Jazzmaster Power Reserve hay varias versiones, dependiendo del color de la esfera y de si lleva correa o brazalete. Esta versión con brazalete de acero es la más llamativa porque está muy bien hecho, con su acabado satinado y un buen cierre plegable. El precio con brazalete es de 1.195 euros, mientras que las versiones con correa de cuero cuestan 1.145 euros.

En definitiva, siempre hay una opción para poder llevar un buen reloj sin tener que gastarse un dineral. Es obvio que de estos tres relojes para todos los días de Hamilton yo prefiero el último porque siempre da más placer tener un reloj mecánico. Pero cualquiera de las opciones -y otras que tiene la marca- son buenas. Más información en Hamilton.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange

 

El Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange es una pieza peculiar: es un reloj inspirado en un vehículo que en realidad no existe. Y sin embargo el resultado es muy bueno, como vamos a ver con las fotos en vivo y el precio.

 

La cara más conocida de Bell & Ross es Carlos Rosillo (a quien hemos visto en Horas y Minutos alguna vez). La que no se ve tan a menudo es la de Bruno Belamich, que es el diseñador de la casa. Si no conocías los dos nombres, ahora ya sabes de dónde viene el nombre de la marca. Pues bien, Bruno diseñó un vehículo que recordaba mucho al Aston Martin Vulcan, y de paso el primero de los BR 03-94 Aéro GT.  Éste de aquí abajo.

El vehículo nunca se llegó a construir lo cual, a decir verdad, no deja de ser una decepción: si ves un diseño sobre el papel que es muy bueno quieres verlo en vivo. Eso es lo que había ocurrido en 2014 con la motocicleta B-Rocket, cuya presentación reflejamos, con fotos y vídeo, en este artículo.

Sea como fuere el bólido no se materializó, pero sí evolucionó. Este año en Baselworld 2017 la casa presentó el mismo coche pero en naranja. El color hace que el coche sea más vistoso, pero a decir verdad a mí personalmente me llamó la atención lo justo, precisamente porque sólo es un dibujo creado por ordenador. Lo que sí me llamó mucho la atención fue el reloj que sigue su estela, el BR 03-94 Aéro GT Orange.

El hecho de que sea un BR 03-94 acota las medidas del reloj, porque esa denominación significa siempre una medida de 42 mm en cada lado de la icónica caja cuadrada. En eses sentido no hay novedad, porque tampoco hace falta que la haya: la caja tiene personalidad propia y funciona bien tanto en hechuras como en estética. Para ello alterna el satinado general con un pulido en el canto del bisel y los tornillos. Estos están alineados correctamente porque los que garantizan la hermeticidad (100 metros) son los del fondo de la caja.

Como ya es costumbre en estos relojes “temáticos” -por así decir- el pulsador de puesta en marcha y paro del cronógrafo está anodizado en el color del reloj. La corona está decorada con “Clous de Paris” (Clavos de Paris), lo que facilita el agarre, y además lleva grabado el logotipo de la casa. Nada nuevo en la colección, salvo el naranja. Pero es que, como se puede ver, el susodicho naranja hace mucho.

La esfera está realmente conseguida. Hace no mucho veíamos fotos en vivo de los Garde-Côtes (en este artículo) que también vienen marcados por el naranja. Y sin embargo en esos relojes el uso del color era más bien moderado. Casi lo llamaría tímido. No es el caso de este BR 03-94 Aéro GT Orange. Aquí se ha usado el naranja con generosidad, y el resultado no puede ser mejor. Si volvemos a mirar la versión del año pasado y la comparamos con esta nos resulta un tanto anodina, mientras que esta es vibrante, estilosa, potente pero con un aire festivo.

La estructura calada de la esfera se anima con el color, que le da mayor sensación tridimensional. Es cierto que también complica la lectura de las subesferas, que además tienen una disposición inusual: segundero a las 12, 12 horas a las 6 y 30 minutos a las 9. Desde luego si alguien quiere usar este reloj para medir tiempos con exactitud en las manos tiene un cronógrafo estupendo. Pero si lo que quiere es leer esos tiempos rápidamente, lo va a tener bastante más complicado.

¿Importa? No, no mucho. Es decir, que no se me entienda mal. La lectura de la hora y minutos es buena porque las manecillas resaltan sin problemas. Son las manecillas del cronógrafo las que tienen más dificultades para sobresalir. Y desde luego la del pequeño segundero, que al ser de hélice requiere buscar la pala con Super-LumiNova  para saber qué segundo es. Y por encima tiene el nombre de la marca grabado en el cristal, lo que no ayuda nada. En la oscuridad, sin embargo, se lee muy bien.

Otro de los elementos que requiere de la ayuda del dueño es la lectura de la fecha. Aparece en una ventana de sector en la que se leen tres fechas. Pero una de ellas es sólo un punto (las pares), así que hay que hacer la cuenta. Hay que deducir el número cuando es par.

Pero sin embargo el reloj funciona, y funciona bien. Hay algo alegre y atractivo en ese conjunto poco coherente de piezas satinadas en naranja que atraviesa la esfera, y que se repite en el bisel exterior de la esfera que sirve para ubicar el taquímetro. No sé, a mí me gusta el reloj, me pone de buen humor. Y eso que yo los esqueletados no es que los tenga precisamente entre mis preferencias.

Entiendo que, como en otras ocasiones, este BR 03-94 Aéro GT Orange lleva dentro un calibre Sellita SW300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es una configuración muy habitual en Bell & Ross (y en muchas otras marcas). De ser así estaríamos hablando de frecuencia de 4 hercios, parada de segundero y 42 horas de reserva de marcha.

Como bien se puede leer en la trasera del reloj es una edición limitada a 500 unidades, equipadas con una correa de piel de becerro negra perforada con ribete naranja y tela sintética ultrarresistente negra. La hebilla de ardillón es de acero pulido-satinado.

Ya estamos acostumbrados a ver en la muñeca las cajas de Bell & Ross, así que es casi redundante decir que el BR 03-94 Aéro GT Orange queda muy bien puesto. Se acomoda sin problemas e inmediatamente está integrado. Se queda ahí esperando a cuando quieras alegrarte el ojo con el naranja. El reloj tiene un precio de 7.900 euros y ya está disponible en las boutique electrónica de la marca y en sus distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



IWC Portofino Hand Wound Moon Phase: fotos en vivo y precios

 

Vamos a ver el IWC Portofino Hand Wound Moon Phase, una nueva belleza en dos versiones -acero y oro- que además homenajea al Portofino original.

 

Portofino Original de 1984. Foto de Steve G.

En contra de lo que se puede pensar por el aspecto clásico, el Portofino apareció en el mercado por primera vez en 1984, en esta versión que vemos aquí arriba que era manual y con fase lunar. Como el Portofino Hand Wound Moon Phase que vemos hoy. Sin duda el de 1984 tenía un aspecto muchísimo más clásico y a la vez fiel al origen de los relojes de pulsera de la manufactura: relojes de bolsillo que se atan a la muñeca.

Comparando las dos fotografías se ve cómo el Portofino Hand Wound Moon Phase de 2017 es más refinado y elegante, además de mucho menos adusto. Es curioso que IWC lo haya lanzado de manera tan soterrada, sin darle la difusión que merece. Es verdad que éste es el año de la nueva colección Da Vinci, de los que ya hemos visto los modelos de mujer (aquí) y la Laureus (aquí) y veremos más. Pero en mi opinión este reloj se merece más difusión, porque me parece un acierto. De hecho es el Portofino que más me ha gustado hasta la fecha.

Ya existía un reloj en la colección con calibre manual, indicador de reserva de marcha y pequeño segundero a las 6. Es la referencia IW410103 (en acero). El diámetro del nuevo Portofino Hand Wound Moon Phase es el mismo (45 mm), pero la altura pasa de 12 a 13,5 mm con la adición del módulo de fases lunares. Un milímetro y medio pero ¡qué cambio! El reloj es distinto y muuucho más atractivo.

Hay que reconocer que la capacidad de seducción de una ventana de fase lunar, cuando está tan bien hecha como esta, es total. Sabe unir la precisión técnica -en este caso sólo se desvía 1 día de cada 577,5 años- con el romanticismo que siempre inspira nuestro satélite.  Aporta una calidez especial a la esfera sin restar ni un ápice de masculinidad al reloj. Hay que celebrar por tanto que vuelva a la colección (aunque ya estaba en los de mujer).

A las 6 horas se sitúa la subesfera del pequeño segundero, esculpida sobre la esfera para darle mayor profundidad y enmarcada con un anillo de oro, como los índices y manecillas. Como siempre en el Portofino el 60 está pintado en un granate que iguala el de los dos últimos días de la reserva de marcha. Que es de 8 días, aunque IWC afirma que podría funcionar hasta 9.

Si damos la vuelta a la caja vamos a ver el calibre de manufactura 59800. Como también ocurre en los Portugieser, IWC honra su tradición de movimientos grandes -provenientes de los relojes de bolsillo- y los muestra al máximo, con unos biseles muy estrechos (al igual que en el anverso). Da gusto ver todo el hueco de la caja lleno de mecánica.

Además de la reserva de marcha ya mencionada, el movimiento tiene parada de segundero y espiral Breguet. La decoración se limita a perlage y Côtes de Genéve, pero como siempre está muy bien realizada. A las doce se puede ver parte del gran barrilete. Desafortunadamente el reloj es sólo hermético hasta 30 metros.

El Portofino Hand Wound Moon Phase es un reloj grande, como todos los Portofinos. Como casi todos los IWC. Pero eso no quiere decir que se lleve mal, sino más bien al contrario. Siendo relojes de vestir, no son sin embargo de los que quieren pasar de puntillas por la muñeca y esconderse bajo el puño de la camisa. Más bien al contrario, son una afirmación por parte de su dueño de saber lo que es la elegancia, pero sin renunciar a la personalidad propia.

La correa de aligátor, como siempre hecha por Santoni y como siempre de altísima calidad, contribuye a remarcar la rotundidad con la que se expresa la pieza, subrayada por unas asas poderosas que, orgullosas, tardan en inclinarse hacia el dorso del brazo.

El IWC Portofino Hand Wound Moon Phase se presenta tanto en acero (referencia IWC516401) como en oro con esfera color antracita (IW516403). Sus precios son de 13.300 euros para la versión que hemos visto en este artículo y de 23.600 euros para la versión en oro, y ya están disponibles en la boutique de la marca. Más información en IWC.es.

 



En la muñeca: Longines Legend Diver

 

Vamos a ver el Longines Legend Diver, uno de los iconos de la casa que ahora se lanza con milanesa. Y lo vemos con fotos exclusivas, vídeo y precios.

 

Con la aparición del Blancpain Fifty Fathoms en 1953  (de cuyas numerosas versiones se pueden encontrar fotos en vivo y precios aquí) comienza la era de los relojes de buceo. Como ha ocurrido infinitas veces a lo largo de la historia, el reloj fue fruto de una demanda militar. Pero en los 50 el buceo había pasado ya a formar parte de los gustos recreacionales de la sociedad, así que pronto todas las marcas tendrían un reloj de inmersión. A finales de la década de los 50 Longines lanzó el Nautilus Skin Diver, su primer reloj de inmersión. A primeros de los 60 lanza la referencia 7042, que es el antecesor del Longines Legend Diver.

Nautilus Skin Diver y Longines 7042

La caja se hizo del tipo Super Compressor. Éste era un tipo de caja patentada por el fabricante Ervin Piquerez y que se basaba en un sistema muy inteligente: la tapa trasera tenía un muelle que la sujetaba a la caja. Después, según se iba sumergiendo el reloj la propia presión del agua comprimía cada vez más la tapa trasera, haciéndola más hermética. Tanto es así que la mayoría de los relojes Super Compressor tenían una hermeticidad garantizada hasta los 200 metros. Mucho más de lo necesario en esa época, así que no es extraño que el sistema fuera adoptado por muchas marcas.

Si nos centramos en el Longines Legend Diver, es obvio que su origen está en la referencia 7042, si bien la doble corona está inspirada en la referencia 7594 de finales de los 60. La caja de acero es de 42 mm de diámetro y una altura de menos de 14 mm, así que se lleva estupendamente.

Las dos coronas llevan grabada una cuadrícula, una característica de las cajas Super Compressor que Longines ha mantenido. Hay que decir que desde que se volvió a lanzar el reloj en 2007 la estanqueidad no se consigue mediante el mecanismo de las cajas Super Compressor, sino simplemente con el roscado del fondo y las coronas.

Cada corona tiene la misma función que la original, con la salvedad de que en el modelo original no había fecha. La superior sirve para mover el bisel hacia adelante y hacia atrás. Como ya sabemos esto invalida al reloj como auténtico reloj de inmersión, pero es que en aquella época así eran los biseles: bidireccionales. La corona inferior sirve para cambiar la fecha en la primera posición y para ajustar la hora en la segunda (la más abierta). Por cierto que el reloj tiene salto de fecha rápido.

La esfera, como se puede ver, es preciosa. Es fiel al original salvo en la inclusión de la ventana de fecha, pero está tan bien hecha que no molesta en absoluto. La lectura de la hora es rápida y sin confusiones, a pesar de que los índices de los minutos son casi tan largos como los de los múltiplos de 5. Estos, juntos con las manecillas y el triángulo del bisel, están impregnados con Super-LumiNova. Como la superficie pintada es escasa la luminosidad no es fantástica, pero sí más que suficiente. Es en la oscuridad cuando se aprecia lo bien que quedan los rectángulos bajo las 12, 6 y 9. Para tener una simetría perfecta el rectángulo vertical de las tres se tendría que haber pintado justo en el borde de la ventana de fecha. Demasiado complicado para mecanizar, y por eso no se ha incluido. Pero con todos los puntos de referencia que tiene la lectura en oscuridad es intuitiva. El triángulo sobre las 12 ayuda más de lo que uno podría pensar.

Me gusta mucho que la esfera esté tan limpia, sin textos superfluos. Siempre digo que lo de Automatic sobra porque el que lo lleva ya sabe que es un reloj automático, y en ningún reloj de cuerda manual pone “Manual”. Sin embargo en este caso sí que aparecía en el original, porque en aquel entonces un reloj automático sí era un extra importante, así que está bien que aparezca. Y la letra es bonita, además.

El reloj lleva por dentro el calibre  L633, que no es otro que el venerable ETA 2824-2. Sin embargo no se ve porque va tapado por un fondo que tiene el mismo grabado que el usado en los años 60. Nadie va a usar el Legend Diver como reloj de buceo, pero aún así Longines lo ha fabricado con una hermeticidad de hasta 300 metros, que está muy bien.

Cuando apareció el Legend Diver se ofrecía con la esfera de piel que vemos aquí, aunque la parte exterior es de tela. Pero este año se ofrece también con una milanesa excelente. Es sólida pero flexible, y su construcción de grano de arroz aumenta su aspecto vintage. Además aporta al reloj un aire más formal, más válido para la oficina. Y por cierto, no te pilla ni un solo pelo de la muñeca, lo que es muy de agradecer sobre todo para los que tenemos muchos.

El cierre desplegable del Longines Legend Diver está muy bien hecho. Da sensación de calidad y elegancia, y además es ajustable gracias a sus distintas posiciones. Incluso las secciones flexibles se presentan con un satinado con una presencia inmejorable.

Otro de los grandes atractivos del Longines Legend Diver es el precio. Con la correa de piel cuesta 1.870 euros, mientras que con la milanesa (o con la correa de caucho) cuesta 2.100 euros. La verdad, por ese precio no se encuentran relojes tan icónicos y con tanta personalidad como éste. Es una compra excelente si se quiere tener un reloj de inspiración vintage y realmente funcional y polivalente. Más información en Longines.es.

 



En la muñeca: Rolex Yacht-Master II 2017

 

El reloj de regata de Rolex ha tenido una actualización, que nos viene perfecta para explicar su peculiar funcionamiento y sofisticación técnica.  Abran paso al Rolex Yacht-Master II edición 2017.

 

Ya sabemos que Rolex es muy cauta en sus pasos, pero ninguno es insustancial ni de cara a la galería. Todo lo que hace, por pequeño que sea, tiene una justificación: mejorar lo que ya era perfecto. O casi perfecto, porque cuando ves las nuevas características te dices “pues sí, queda mejor que antes”. Eso mismo pasa con este Rolex Yacht-Master II, que en Baselworld 2017 se presentó con sutiles cambios. Pero antes vamos a ver cómo funciona este cronógrafo velerista.

Ya explicamos en este artículo por qué existen cronógrafos específicos de regata. Todos son de cuenta atrás -y  en general adelante también, cuando la competición ya ha comenzado-, pero cada casa tiene una manera de implementarlo.  En el Rolex Yacht-Master II intervienen la corona, los pulsadores y el bisel cerámico, que Rolex denomina Ring Command.

Para programar la cuenta atrás se gira el bisel en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta el tope, bloqueando el pulsador superior y permitiendo la función de programación. Después se presiona el pulsador inferior y la trotadora roja vuelve a las 12 horas. La aguja de los minutos de la cuenta atrás vuelve al minuto programado anteriormente. Se ajusta la duración de la cuenta atrás desenroscando la corona y  girándola en el sentido de las agujas del reloj. La aguja del minutero de la cuenta atrás salta de un minuto a otro hasta llegar al que se desea. Se vuelve a girar el bisel a tope, esta vez en sentido contrario, liberando el pulsador superior y memorizando la programación.

Cuando suena el primer aviso de carrera se presiona el pulsador superior y comienza la cuenta atrás: se pone en marcha la trotadora y la aguja de minutos va avanzando hacia el cero. Cada vez que se presiona el pulsador inferior la aguja de minutos avanza un minuto y la aguja del cronógrafo vuelve a cero. Así se puede resincronizar la cuenta atrás con la de la carrera. Cuando queda un minuto vuelve a sonar una bocina, momento en el que, si es necesario, se puede resincronizar. Cuando se da la salida se presiona el pulsador superior para parar la trotadora. Presionando el inferior, el reloj vuelve a la posición inicial de cuenta atrás.

Como se ve es un sistema muy sofisticado que permite una sincronización exacta con la cuenta atrás de la carrera, algo fundamental cuando un segundo puede significar perder el puesto en el podio. Para llevar a cabo estas funciones Rolex desarrolló el calibre 4161, que es exclusivo del Rolex Yacht-Master II. Es un cronógrafo con rueda de pilares y embrague vertical.

La masa oscilante carga en las dos direcciones hasta conseguir una reserva de marcha de 72 horas. Integra espiral antimagnético Parachrom y volante de inercia variable. Por supuesto es un Cronómetro Superlativo con certificación COSC y con el propio control de Rolex, que garantiza una exactitud de -2/+2 segundos al día. Y una garantía de 5 años, por cierto.

 

¿QUÉ HA CAMBIADO EN EL NUEVO ROLEX YACHT-MASTER II?

Los cambios conciernen sólo a la esfera. Ahora a las 12 horas tenemos un triángulo isósceles y a las 6 horas un rectángulo. En las versiones anteriores todos los índices horarios eran cuadrados idénticos, así que ahora se hace más intuitiva la lectura.

Las manecillas también han cambiado: en vez de ser las dos de bastón ahora la de las horas es la icónica “Mercedes”, lo que le da mucho más aire de familia. La de los minutos sigue siendo de bastón, pero se ha vaciado una sección para que no obstruya la vista de la cuenta atrás. Por lo demás sigue siendo el mismo reloj de 44 mm de diámetro y hermeticidad hasta los 100 metros. Brazalete Oyster con plegable Oysterlock y extensor de 5 mm Easylink.

El precio de este nuevo Rolex Yacht-Master II acero es de 17.250 euros. Por supuesto las otras versiones ya existentes (acero y oro, oro amarillo y oro blanco con platino) se irán actualizando con las mejoras expuestas, pero hay que esperar a que la casa publique los relojes en la web para saber los nuevos precios. Más información en Rolex.es.

 



Dos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute 2017: fotos en vivo y precios

 

Jaeger-LeCoultre sigue homenajeando a su modelo más icónico, el Reverso, de la manera que mejor sabe: lanzando nuevas versiones. Como estos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute, presentados este año.

 

El año pasado el Reverso de Jaeger-LeCoultre cumplió 85 años, y la manufactura le rindió un sonoro homenaje a lo largo del año. Entre los tres tamaños disponibles lanzó no menos de 10 Reversos (que vimos en este artículo). Pero sobre todo lanzó el Reverso Gyrotourbillon, en mi opinión uno de los mejores relojes que se han visto en esta década por su compendio de máxima complicación relojera en un formato perfectamente ponible.

En el reportaje que publiqué (éste) sobre el Gyrotourbillon incluí un vídeo en vivo del reloj -tomado del canal de YouTube de Horas y Minutos y aún hoy es de los más vistos, y el segundo más añadido a las listas de reproducción creadas por los usuarios. Y es que la vida del Reverso no parece tener fin. Por su parte, los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se están convirtiendo en una rama propia del mismo tronco, diferenciada no sólo por el nombre sino por la combinación -al menos en la cara “principal”- de agujas Dauphine e índices de punta de lanza sobre esferas escarchadas. Y por ser todos Duoface. Vamos a ver los presentados este año en el SIHH 2017.

 

JAEGER-LeCOULTRE REVERSO TRIBUTE DUOFACE

Este reloj es un planteamiento moderno de la estética del  Reverso (como son todos los Tribute) que a lo mejor no es lo que buscan los seguidores más tradicionalistas del modelo. Y sin embargo a cualquiera que se acerque a él sin prejuicios le va a parecer que bebe de la estética más clásica.

En primer lugar porque la caja es una remembranza de la época en la que fue creada, como lo es la minutería de ferrocarril que recorre el borde de la esfera. Clásico es también el uso de las manecillas delfín y los índices. Y sin embargo el conjunto tiene un aire más moderno, un punto más sonoro que el de la configuración habitual del Reverso (como esta, por ejemplo). Sólo la subesfera del pequeño segundero se atreve a romper con las líneas rectas del dial.

En la “cara B” -si se me permite el símil anticuado-  nos encontramos con los mismos elementos, pero todos curvos y enmarcados por un guilloché clous de Paris, y todo en color pizarra. Muy bonito y muy refinado en mi opinión. Yo no sabría cuál de las dos esferas usar cuando no estuviera viajando. Y es que el Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Duoface puede mostrar un segundo huso horario (el de la esfera pizarra) con indicador de día y noche. La hora local, por su parte, se cambia mediante un gatillo escondido en la parte superior: cada vez que se desliza avanza una hora. De esta manera no se rompe con pulsadores la fluidez de la caja, aunque es más incómodo que un pulsador normal.

De estas operaciones se encarga el calibre manual 854A. El movimiento 854 se presentó hace 23 años con el Reverso Duo original. Él a su vez estaba basado en el 822, que era de 1992. Así que a cambio de no tener la última tecnología nos aseguramos un calibre requeteprobado. Se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene 42 horas de reserva de marcha.

El conjunto se presenta en una caja de 42,9 mm de largo por 25,5 mm de ancho y 9,2 de altura. En la muñeca (o en la mía al menos) queda un ligeramente pequeño, pero no es un problema: al ser un reloj de oro rosa un tamaño más pequeño hace que no se vea tanto. Y ser discreto es una de las máximas de un reloj de vestir.

La verdad es que es un reloj francamente atractivo que seguro va a gustar a los amantes de los relojes de inspiración clásica. Además como los la base que acoge la caja tiene una pequeña curva, todos los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se adaptan perfectamente a la muñeca. Es también perfecto para muñecas femeninas, y recordemos que el 45% de las ventas de la manufactura son relojes para mujer. Este Tribute Duoface tiene un precio de 20.000 euros. En la siguiente página hablamos del Moon.



En la muñeca: Chopard L.U.C Perpetual Chrono

 

Chopard es, sin duda, una de las grandes manufacturas de hoy en día. Y si hace falta alguna prueba más aquí está este Chopard L.U.C Perpetual Chrono, una muestra de altísima relojería con una personalidad única.

 

Es verdad que Chopard no es de las primeras marcas en las que pensamos cuando hablamos de alta relojería, por varios motivos. En primer lugar, es una empresa muy nueva. Esto significa que todo lo que ha hecho desde 1996 es aún más meritorio, pero a la vez implica una falta de conocimiento profundo y duradero por parte del aficionado. En los niveles de precio en los que se mueven los relojes de alta gama el aficionado tiende a mirar a marcas más consolidadas.

Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro blanco fairmined, de 2016

Esto va unido al segundo motivo: la carencia de inversión publicitaria e informativa de la marca es un ejemplo de cómo marcas con muchos productos a menudo desequilibran sus presupuestos de marketing en favor de unos y en detrimento de otros. Se hace mucho hincapié en los relojes de mujer (estos, por ejemplo) o en los cronógrafos conmemorativos de diversas carreras. Estos Grand Prix de Monaco son un ejemplo, como lo son los múltiples Mille Miglia (aquí presentamos los de 2017). Son grandes relojes que sin embargo no dan la medida de la empresa, porque publicitariamente remarcan los aspectos más de papel couché (una carrera de coches antiguos para gente con dinero) y, si hablamos de técnica, en la mayoría de los casos presenta movimientos genéricos con precios altos. Nada en contra de ello, pero hace que Chopard se tenga que enfrentar a monstruos como por ejemplo TAG Heuer o, más difícil todavía, Omega.

Versión de 2016 del Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro rosa fairmined

Y sin embargo, como he dicho al principio y como vengo exponiendo desde que se creó Horas y Minutos, Chopard es una manufactura que puede hablar de tú a tú con cualquier otra casa suiza que le quiera dar palique porque domina todos los retos relojeros. Tiene, por poner algún ejemplo, el mejor regulador de los últimos años (éste). El año pasado presentó una magnífica colección de relojes con Horas Mundiales (aquí con fotos en vivo y precios). Por último, este año ha presentado el Chopard L.U.C Full Strike, un fabuloso repetidor de minutos que es un portento de sonido y técnica que pudimos ver y escuchar en este artículo.

Un calendario perpetuo con cronógrafo no es cualquier bagatela. De hecho no es cualquier perpetuo, y desde luego no es cualquier cronógrafo. Cuando nombramos las dos complicaciones juntas se nos viene a la cabeza el Datograph Perpetual  de A. Lange & Söhne, el Vacheron Constantin Traditionelle Chronograph Perpetual y, por supuesto, unos cuantos Patek PhilippeDe ese nivel estamos hablando, nada menos. Así que el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una clara afirmación, otra más, de la maestría de Chopard.

La caja está hecha en platino y tiene nada menos que 45 mm de diámetro y 15 mm de altura. Como el platino, además de escaso, es un metal pesado, el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es toda una declaración en la muñeca de su afortunado poseedor, que va a tener que acostumbrase a su peso. El platino tiene además un brillo dulce, mucho más que el oro blanco y desde luego que el acero (con el que se puede confundir a primera vista, es verdad). Además es un brillo que siempre permanece igual, algo exigible en un reloj de este nivel.

Los relojes L.U.C llevan siempre unas coronas de tamaño sustancial y la de este reloj, de oro blanco y no platino, también lo es. A su lado los pulsadores del cronógrafo resultan discretos. De hecho es que los son por sí mismos, para no añadir tamaño a una ya de por sí notoria caja.  Pero, con independencia del tamaño o el metal escogido, donde todo ocurre es en la esfera. En esta versión el Chopard L.U.C Perpetual Chrono se ha vestido de un azul marino muy elegante, con un guilloché  en rayos de sol. El origen de dichos rayos no está, como cabría esperar, en el centro de la esfera. Ni siquiera en el nombre de la casa, bajo las doce. El epicentro se esconde tras la gran -y doble- ventana de fecha.

La amplia superficie de la esfera permite alojar mucha información de gran tamaño sin sensación de agobio. Salvo la fecha, el resto de la información se ha dispuesto en dos semicírculos entre las 2 y las 3 y las 9 y las 10, con sendos círculos más pequeños en intersección.  Así, el primer grupo a la derecha presenta los meses en grande y el grupo de cuatro años en pequeño (la L significa “leap year” que es como se dice año bisiesto en inglés).

Los dos círculos a poniente marcan el día de la semana y la indicación día/noche. Los amplios biseles de los círculos están dedicados a los registros del cronógrafo flyback: 30 minutos a la derecha y 12 horas a la izquierda. Los señalan unas agujas con la punta roja (como la trotadora central) para distinguirlas de las de calendario. Y sobrevolándolo todo las tradicionales manecillas Dauphine-fusee (delfín-cohete), marca de la casa. Están facetadas para que se lean mejor e impregnadas con Super-LumiNova.

El recoger toda la información de esta manera no sólo le da al Chopard L.U.C Perpetual Chrono una personalidad propia muy acusada; también deja espacio para una subesfera de fase lunar de gran tamaño, y muy bien resuelta: un firmamento estrellado -con constelaciones auténticas al parecer- que se va desplazando al par que la edad de la luna, que a su vez está representada por una apertura que se va oscureciendo o aclarando según pasan los días. Muy ingenioso y muy elegante. Y sobre todo distinto.

Si damos la vuelta al reloj el cristal de zafiro nos permite seguir consumiendo más néctar relojero, porque lo que vemos es una maravilla. Los L.U.C son los calibres altos de gama de Chopard (ya hablé sobre ellos en la crónica sobre mi visita a la manufactura Chopard), y siempre reciben el mejor tratamiento. En este caso también, por supuesto.

El calibre L.U.C 03.10-L, de 455 piezas, está ejecutado de manera intachable. Parece un calibre manual tradicional, pero es en realidad moderno; de ahí la forma de puentes y levas. Está basado en el 03.07-L, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical para garantizar un arranque instantáneo y sin saltos de la trotadora. Se mueve a 4 hercios y presume de 60 horas de reserva de marcha. Tiene certificación COSC y una decoración exquisita. Es todo lo que se espera de un movimiento de alta relojería, que Chopard refleja con su sello L.U.C y, sobre todo, con el de Punzón de Ginebra, que controla el reloj entero, no sólo el movimiento.

El reloj se ajusta a la muñeca gracias a una exquista correa azul de aligátor, que se habría beneficiado de un pasador curvo para que la correa sea ajustara más a la caja. El cierre es un plegable de platino con hebilla de oro blanco.

El Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una apuesta por la altísima relojería pero ofreciendo un reloj más contemporáneo, con un tamaño que se hace notar porque en su intención nunca estuvo ir escondido debajo del puño de la camisa. Un nuevo puñetazo de Chopard en la mesa a la que se sientan los grandes. Es una edición limitada a 20 unidades, con un precio de 83.730 euros, que es un precio mucho menor que el de aquellos con los que compite. Un valor más en su activo. Más información en Chopard.es.

 



Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture: fotos en vivo y precios

 

El nuevo Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture es una demostración más de cómo ofrecer lujo asequible, en este caso con el Horas Mundiales más barato del mercado.

 

Es ya un lugar común decir que Frederique Constant lo está haciendo muy bien. Pero es que en un mundo tan exigente como el relojero hacer lo que hace esta auténtica manufactura es portentoso. Recordemos que FC  lanzó su primera colección en 1992. En  2004 creó su primer calibre de manufactura y desde entonces ha desarrollado nada menos que 19 movimientos propios, incluido uno de los de más alta complicación: el calendario perpetuo que presentamos en este artículo.

Su lema siempre ha sido “hagamos que más gente disfrute del lujo”. Y vaya si lo consigue. Yo creo que no vende más porque le ha faltado difusión, pero esperemos que con su adquisición por parte de Citizen esto mejore, ya que el respado financiero debería servirle para mejorar su presencia en el mercado. Este Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture no es nuevo, claro. Apareció en 2012 con esfera plateada y dos configuraciones, que se han ido manteniendo con el tiempo. Una con numerales romanos (que no está mal, pero que me parece demasiado clasicona) y esta con índices redondos.

En 2015 apareció la versión en azul marino (esta de aquí), que tuvo mucho éxito porque le daba un toque muy elegante. Ahora aparece en esta versión marrón (o chocolate, para que sea más suiza) que es también muy atractiva.

La caja de acero chapada de oro rosa sigue siendo de 42 mm, una medida perfectamente contemporánea, mientras que la altura es de sólo 12,1 mm. Son unas medidas muy buenas, sobre todo si tenemos en cuenta que acoge un calibre automático con un auténtico reloj mundial dentro. Y digo “auténtico” porque muchas veces lo que se ofrece es un GMT con muchas ciudades impresas, pero que sólo muestra una hora cada vez (además de la local, claro).

En este caso es un World Timer de verdad porque de verdad muestra la hora en 24 husos horarios al mismo tiempo. Y además lo hace mediante un disco que muestra el día y la noche, diferenciándolos por el color beis claro o marrón oscuro del disco de numerales arábigos. Y además toda la información se ajusta desde la corona de manera muy sencilla: la primera posición sirve para dar cuerda al reloj, la segunda ajusta la fecha y la ciudad (hacia adelante y hacia atrás) y la tercera ajusta la hora.

Todo ello gracias al calibre FC-718, de 30 mm de diámetro y 139 piezas. Late a 4 hercios y tiene 42 horas de reserva de marcha. La decoración es más que correcta: perlado, Côtes de Genève circulares, tornillos azulados, y una masa oscilante satinada y esqueletada para poder apreciar mejor la decoración.

La combinación de colores entre el mapa, el círculo de 24 horas y el fondo de la esfera resulta elegante y atractiva. Y eso a pesar de que hay muchas cosas en la esfera, que seguramente se habría beneficiado de una ventana de fecha más que de un una subesfera. No sólo porque fuera más ligera a la vista, sino que la subesfera cubre al menos tres zonas horarias, lo cual parece un contrasentido cuando se anuncia que hay 24 zonas. Pero como digo, no es en absoluto desdeñable, y de hecho compite con la versión azul en el buen porte del conjunto.

El reloj queda fijado a la muñeca con una correa de piel. La hebilla tiene la forma del relativamente enrevesado escudo de Frederique Constant, también chapado en oro rosa. Hay que decir que el chapado, que normalmente tira para abajo el aspecto del reloj que lo lleva, en este caso está muy bien hecho y en absoluto parece una pieza barata o pretenciosa.

En resumen, el Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture es un reloj imbatible por todo lo que ofrece, y especialmente cuando se sabe su precio: 3.990 euros. No hay quien dé más por ese dinero. Una gran compra sin duda. Más información en FrederiqueConstant.es.

 



Dior VIII Grand Bal: alta costura y alta relojería

 

Los Dior VIII Grand Bal consigue lo que muchas casas relojeras buscan: un reloj absolutamente femenino y a la vez estrictamente relojero. Una auténtica belleza.

 

Vestido “Bar” Colección de 1947

Se podría decir que Christian Dior devolvió la femineidad a la mujer. En un mundo destrozado física y anímicamente por la II Guerra Mundial -particularmente en Europa- surgió un modista que se atrevió, con lo que se dio en llamar “New Look”, a quitar a la mujer el mono de trabajo que la Guerra había impuesto. Dior quiso que la mujer fuera de nuevo bella y, devolviéndole sus armas, hacerla más segura de sí misma, más independiente.  Para ello propuso hombros torneados, cintura fina y falda amplia en forma de corola.

Colección de 1953

“Yo quería ser arquitecto, y como diseñador debo seguir las leyes y principios de la arquitectura” -afirmó una vez Christian Dior. Y es verdad, sus líneas no puedes ser más estructuradas, pero ¡qué ironía!: esa constricción formal libera una feminidad cuya esencia impregna todo lo que le rodea, devolviendo a la mujer al centro de la atención y convirtiéndola tanto en objeto de deseo como en representación de la belleza ideal.

También decía Dior que “un vestido de baile ha de ser el de tus sueños, y a su vez él debe convertirte en una criatura de ensueño“. Eso, claro, era en los tiempos en los que los bailes de salón aún eran un acontecimiento. Para esos eventos creó unos vaporosos vestidos que han quedado en la memoria colectiva como el símbolo de todo lo bello que significa la mujer y la moda. Y son esos vestidos los que inspiraron la creación de los relojes Dior VIII Grand Bal.

La gama Dior VIII Grand Bal apareció por primera vez en 2011, y sorprendió a todo el mundo. Lo que parecía un simple adorno (muy bonito, pero adorno), resultó ser en realidad una más que ingeniosa variación sobre el concepto del reloj automático. Como ya sabemos lo habitual  es ver el rotor encima de del movimiento. Sin embargo Dior tuvo la gran idea de traerlo al frente para que sirviera de elemento decorativo. Se alió con Soprod y desarrollo el llamado Calibre “Dior Inversé 11 1/2”.

Parece una cosa simple pero no lo es tanto, porque hay que buscar la manera de transmitir el movimiento del rotor al barrilete para que lo cargue. Por otra parte a menudo los elementos decorativos son muy livianos, y el rotor necesita de cierto peso para tomar inercia en el giro y así cumplir su función. Así que deja de ser una pura cuestión estética para pasar a ser también parte de un cálculo físico.

Dior VIII Grand Bal Résille 38 mm con caja y pulsera de cerámica. Precio: 27.500 euros

Dior VIII Grand Bal Plisé Ruban Ø 36 mm en acero pulido. Precio: 19.000 euros

Pero una vez resuelto el problema técnico el producto resultante ofrece unas posibilidades casi infinitas, porque los Dior VIII Grand Bal tienen dos superficies decorativas distintas (esfera y masa oscilante). Un caramelo para los diseñadores. Y así ha sido: los materiales de la masa oscilante se han hecho con plumas, diamantes, trozos de nácar… y a su vez se combinan con esferas que van de los más sobrio a lo más llamativo.

Por su parte las cajas -de 36 ó 38 mm de diámetro- pueden ser de las variantes más habituales del oro (amarillo, rosa o blanco), o bien acero, o de cerámica. Y los biseles tienen todos piedras preciosas, también de distintas formas.

Vestido Zaire de Dior. Foto de Mark Shaw, 1954

Por cierto: ¿de dónde viene el nombre de “Dior VIII Grand Bal”? Aunque se dice que la inspiración es la del vestido “Bar” que aparece en la famosa foto del principio del artículo, a mí el rotor me recuerda más al vestido Zaire de aquí arriba.

Lo que sí es seguro el el VIII evoca la fecha de creación de la casa de costura, el 8 de octubre de 1946. El nombre de su primera colección fue “En Huit” (en ocho) en el 8º distrito de París, cuna de la Casa Dior, en la Avenue Montaigne. Incluso “Grand Bal” tiene ocho letras. Así que no es de extrañar que fuera el número de la suerte de Christian Dior. Y sí que le ha dado suerte a Dior, porque encima el 8 es uno de los números de la suerte en la cultura china; y ya sabemos de la pasión china por los artículos de lujo. ¡Ah! Y todos los relojes se hacen en edición limitada a 188 unidades.

 

Vamos a ver alguna de las propuestas de Dior para este año, presentadas en Basilea.

En primer lugar el Dior VIII Grand Bal Plume.  Los rotores decorados con plumas aparecieron desde casi el lanzamiento de la colección, pero Dior consigue renovarlo cada vez y que su poder de atracción aumente.

La caja es de 36 mm de diámetro y está hecha de acero inoxidable pulido. El bisel es de acero engastado con diamantes y adornado con una anilla de oro rosa; el cristal es de zafiro antirreflejos y la corona de acero está grabada con las iniciales “CD”. El fondo es de cristal de zafiro transparente con metalizado dorado y un degradé azul. La esfera es de aventurina y el rotor de plumas.

Qué bonito, ¿verdad? Pues hay otra versión -que desafortunadamente no pude fotografiar en Baselworld- con esfera de malaquita que es igualmente espectacular. O más incluso, porque el brillo diamantino del mineral lo hace destacar aún más. Éste de aventurina tiene un precio de 25.000 euros, mientras que el de malaquita vale 28.000 euros.

DIOR GRAND BAL GALAXIE

Los Galaxie presentan por primera vez una masa oscilante que cubre toda la esfera, con secciones transparentes e inserciones de metales y piedras preciosas, que se mueven sobre las esferas opalinas. Cada reloj lleva una correa que recuerda la transición de colores durante y después de un eclipse solar, y llevan el nombre de las constelaciones que representan. Las cajas son de 36 mm en oro blanco o amarillo.

Dior VIII Grand Bal Galaxie Pavo

Dior VIII Grand Bal Galaxie Draco

Dior VIII Grand Bal Galaxie Dorado

Dior VIII Grand Bal Galaxie Cygnus (el cisne)

Hay otros modelos que tampoco estaban disponibles durante mi visita. Pero si alguien estaba preparando ya la tarjeta de crédito platino, que no se moleste: todos los relojes, que son piezas únicas, están ya vendidos.

DIOR VIII GRAND BAL BRODERIE ANGLAISE

Por último, esta delicia. Tiene una caja de 36 mm de oro rosa y un bisel con diamantes corte baguette. El borde del bisel tiene diamantes de corte redondo. En el reverso nos encontramos con un cristal de zafiro de verde precioso, que una vez más nos permite ver el calibre Dior Inversé 11 1/2 con 42 horas de reserva de marcha.

La esfera está hecha de nácar blanco, sobre la que gira un rotor hecho con oro rosa y amarillo y un bordado de nácar con diamantes. Una auténtica y maravillosa virguería. Por cierto que estas fotos son exclusivas: nunca hasta ahora se ha visto este reloj sobre una muñeca femenina. Es una edición limitada a 88 unidades.

En resumen, los Dior VIII Grand Bal son un canto a la felicidad de ser mujer, al gusto por lo exquisito, al placer de ser diferente. Pero mejor resumirlo con las propias palabras de Christian Dior: Considero que, en el armario de toda mujer, un vestido de baile es tan indispensable como lo es un traje. Y tan magnífico para levantar la moral…”. Pues eso :0)   Más información en Dior.es.

 

 



Patrick Pruniaux, nuevo CEO de Ulysse Nardin

 

Kering, grupo propietario de Ulysse Nardin, acaba de anunciar el nombramiento de Patrick Pruniaux, procedente de Apple, como nuevo Director General a partir del día 28 de agosto.

 

Qué cosas tiene la actualidad: ayer mismo publiqué el artículo sobre mi visita a la manufactura de Ulysse Nardin y hoy se anuncia un nuevo Director General, Patrick Pruniaux. Y es curiosa la historia de Pruniaux: fue Sargento I de la Fuerza Aérea Francesa durante un año (1996/97). Imagino que como parte del servicio militar, porque lo hizo recién salido de una escuela de negocios. Desde el 97 y durante tres años trabajó para Diageo, el gigante de bebidas alcohólicas.

De ahí pasó a trabajar hasta 2004 para Moët Hennessy. Pero en 2005 Patrick Pruniaux entra en TAG Heuer como director de exportación. En TAG llegaría a ser el Vicepresidente Global de Ventas, cargo al que accedió en 2010. Hasta que Apple llamó a su puerta porque tenía en proyecto el Apple Watch. Supongo que vio una gran oportunidad para salir de una TAG que en esos momentos estaba muy revuelta.

Ya sabemos que la idea de Apple era la de invadir el mundo de la relojería y hacerse los dueños absolutos del mercado. Luego ocurrió que el mercado respondió según su propio criterio, que no a menudo no coincide con el que desean las empresas. Patrick Pruniaux se unió Apple Special Project Team en Cupertino para preparar el lanzamiento.

En 2015 sin embargo pasó a ser el Director General de Apple Reino Unido e Irlanda, además de ser parte del Comité Ejecutivo para Europa, Medio Oriente y África. Dos años después pasa a dirigir una gran manufactura de relojes puramente mecánicos, como es Ulysse Nardin.

Patrik Hoffmann

Patrick Pruniaux viene a sustituir a Patrik P. Hoffmann, a quien personalmente voy a echar de menos. Yo sabía que Patrik tenía en la cabeza marcharse, pero la verdad es que me ha sorprendido que lo haya hecho tan rápido. Patrik ha vivido todas las épocas de la manufactura, y últimamente ha tenido que hacer el tránsito de la compra por parte del grupo Kering en agosto de 2014. Además se ha hecho cargo de la reestructuración de la empresa mientras seguía impulsando la innovación.

Como bien dice Albert Bensoussan, CEO de Kering Luxury: El profundo conocimiento del sector de la relojería de Patrick Pruniaux, desde la innovación hasta la relación con el cliente y la distribución, será un importante activo en el esfuerzo continuado para desarrollar esta manufactura, creciendo sobre su experiencia en la más alta tecnología y su identidad única”.

No me queda sino desearle muchos éxitos. Más información en UlysseNardin.com.

 

 



En la manufactura Ulysse Nardin. Tradición centenaria y tecnología punta

 

Sede histórica en Le Locle

Caminar por la manufactura Ulysse Nardin es un fascinante paseo por un mundo que ha sabido unir el trabajo artesano más puro con la más avanzada tecnología, de la que además pionera. Una visita obligada, sin duda.

 

Ulysse Nardin nació en 1876 y desde el principio dedicó sus fuerzas a la construcción del más exigente de los relojes: el cronómetro marino. Su pasión por conseguir la máxima exactitud está refrendada por el Observatorio de Neûchatel, donde desde 1846 a 1975 Ulysse Nardin presentó 4.504 cronómetros marinos para su certificación. Sus vitrinas de trofeos de relojería acogen 3.186 premios.

Cronómetro marino expuesto en el museo de la manufactura Ulysse Nardin

Sin embargo la economía no entiende de respeto a los mayores ni cosas así, y con la crisis del cuarzo Ulysse Nardin prácticamente desapareció. Afortunadamente en 1983 un grupo de inversores capitaneados por Rolf W. Schnyder se hicieron la compañía. En ese momento y según el propio Rolf “sólo había un administrativo y un relojero”. El legendario empuje de Rolf hizo reflotar la empresa y la llevó a una expansión que terminó por descontrolarse en cierto modo, creando una miríada de modelos que confundía más que animaba al comprador. Desafortunadamente Rolf murió repentinamente en 2011, y en agosto de 2014 el Grupo Kering adquirió Ulysse Nardin, lo que dota a la compañía del respaldo financiero necesario. Las riendas han pasado a Patrik Hoffmann que está capitaneando un proyecto más racional y acorde con los tiempos, sin perder la vena innovadora.

Instalaciones en La Chaux-de-Fonds

Desde 2005 hasta hoy Ulysse Nardin ha invertido cerca de 100 millones de francos suizos para ponerlos al servicio de un doble objetivo: disponer de la mejor tecnología y a la vez preservar el acervo relojero que siempre ha existido en la manufactura Ulysse Nardin. A estas innovaciones dedicamos la primera parte de la visita en La Chaux-de-Fonds. Nuestro anfitrión y cicerone fue Massimo Bonfigli, Area Sales Manager para Latinoamérica, España, África y parte de los Balcanes. Él nos presentó a Stephane Von Ganter, Director de Laboratorio y Tecnología en la manufactura.

Así es el silicio en bruto

Stephane nos dio una interesantísima conferencia sobre la importancia del silicio y de cómo Ulysse Nardin fue la pionera en su uso, ya que presentó en 2001 el primer reloj con escape de silicio (su famoso reloj Freak). He repetido hasta la saciedad las virtudes del silicio: es un elemento excelente en estas piezas clave del reloj porque es antimagnético, atérmico, es más ligero, más duro, más resistente a la corrosión, aguanta mejor las sacudidas y, sobre todo, no genera fricción como ocurre en los escapes de metal, y por tanto no necesita lubricación.

El nuevo escape de Ulysse Nardin, que ya presentamos en este artículo

A pesar de las reticencias iniciales, la industria relojera siguió después los pasos de Ulysse Nardin y ahora el silicio es una presencia habitual. Ulysse Nardin, por supuesto, siguió investigando y, gracias a su colaboración con Sigatec, introdujo el DIAMonSIL, que no es sino piezas de silicio recubiertas por diamantes sintéticos. El objetivo es mejorar la resistencia a los golpes, a las incidencias térmicas y sobre todo a reducir la fricción. Ya hablé sobre el silicio en el vídeo sobre los Marine Torpilleur.

Otra de las ventajas del silicio es su industrialización: permite la fabricación en serie para conseguir siempre el mismo resultado, ya que la desviación es literalmente infinitesimal. El proceso se realiza mediante estampación de unas obleas de silicio. Al ser el segundo material más abundante de la Tierra el coste del material de la oblea, que tiene una pureza del 99,99% periodo, es de 50 euros. Pero dada la tecnología necesaria el coste final de producir las piezas que necesita el reloj se acerca a los 15.000 euros. Para hacernos una idea de lo que significa la fabricación es bueno ver el vídeo de Sigatec.

Impresiona, ¿verdad? La apuesta por la industrialización en la manufactura Ulysse Nardin es clara,  e incluso hacen ostentación de ella. La primera vez que yo escuché a Patrik Hoffmann dar una charla sobre la compañía pasó mucho más tiempo hablando de los asuntos industriales que de los artesanos (que por supuesto los tiene, y muy buenos). Eso contrasta mucho con otras casas relojeras, que pasan por este aspecto casi de puntillas.

Máquina para la colocación automática de rubíes

Tomemos por ejemplo la máquina de aquí arriba: yo he visto a un artesano relojero poner cuatro veces el mismo rubí, porque se le caía o porque no lo ubicaba correctamente. ¿Que valor añadido extra tiene ese reloj sobre uno en el que la máquina pone de manera precisa cada piedra a la primera? Ninguno. Eso sí, el reloj es más caro de fabricar cuando esas labores las tienen que hacer trabajadores. Quiere decirse que la industrialización es esencialmente buena para la relojería y no resta nada de su valor. Más aún: garantiza un producto excelente, que es lo que exige quien paga el dinero que cuestan hoy en día. Y por eso Ulysse Nardin tiene una certificación propia en sus relojes, con unas pruebas que se extienden durante 7 días.

Por supuesto toda esta actualización de la producción no sólo se ha empleado para lanzar nuevos materiales. A partir del renacimiento de la marca en los años 80 la casa usó calibres externos (como era la costumbre, por otro lado). Ahora la cosa ha cambiado y de la manufactura Ulysse Nardin salen un 90% de relojes con calibres propios.

Máquinas de control numérico

Departamento de diseño

En la siguiente página visitamos el taller de esmalte y la otra sede de la manufactura.



Nuevo Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete

 

Tenía que ocurrir. La casa romana ha decidido incorporar su alta relojería a la colección de joyería Monete. Y lo ha hecho sin complejos, porque inaugura la sección con el Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete. Vamos a ver cómo es y qué precio tiene.

 

Vamos a centrar un poco el tema, porque a los aficionados a la relojería lo más seguro es que algo como Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete les suene a chino (lo de Monete, me refiero), salvo que sean tan afortunados como para haber podido regalar una de estas joyas a un ser querido (que de paso y desde ese momento le habrá correspondido aún más).

A partir de los años 60 Bulgari comenzó a integrar monedas griegas y romanas a sus creaciones de joyería, siempre buscando piezas singulares o que transmitieran una parte significativa de la historia. Y vino a demostrar que algo con muchos siglos de antigüedad puede resultar muy sexi cuando se combina con diseños modernos. Ahora la idea ha sido ya muy imitada, pero en su momento fue única y rompedora. La clásica genialidad que de simple te desarma y te hace decir “¡Pues claro! ¿Cómo es que no se le había ocurrido a nadie antes?”. Por cierto: Monete en italiano significa Monedas.

Ahora el mismo concepto se extiende a la relojería, y se estrena con el Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete. El Octo Finissimo Tourbillon, aparecido en 2014, es nada menos que el tourbillon más delgado del mundo. Este año Bulgari ha ido más allá y lo ha hecho esqueletado, pero conservando las mismas medidas. La caja de oro rosa tiene 40 mm de diámetro y tan solo 5 mm de altura. El movimiento sólo levanta 1,95 mm, y eso que incluye 253 piezas nada menos.

El calibre BLV268 utiliza rodamientos para diversas partes móviles, lo que explica que sólo tenga 13 rubíes. El barrilete, por ejemplo, gira gracias a tres rodamientos perimetrales para así ahorrar espacio. El tourbillon es volante, por lo que se sujeta a la platina y no necesita un puente superior. Otra sabia decisión para no disminuir el espacio necesario. El motor late a 21.600 alternancias a la hora y tiene 52 horas de reserva de marcha. Una maravilla relojera.

De tapar la esfera del Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete se encarga una singular moneda romana de plata con el rostro de Constantino el Grande, acuñada por su hijo Constantino II en el 336 D. C. Es una moneda perfecta para el reloj porque el emperador Constantino fue el impulsor de la construcción de la Basílica de Majencio en Roma, cuyo encofrado octogonal sirvió de inspiración para el Octo. Se puede ver en este artículo. El reloj es, en dos palabras, una preciosidad.

BULGARI MONETE RELOJ SECRETO COLGANTE

El fundador de Bulgari, Sotirios Bulgari, era de origen griego. Griega es también la moneda que aparece en este colgante: un tetradracma de plata que representa a Alejandro el Grande. El colgante también es octogonal y, cuando el Rey de Macedonia y conquistador del Imperio Persa permite abrirlo, dentro se puede apreciar un reloj tourbillon con movimiento esqueletado.

La caja es de oro rosa con diamantes y rubíes, y queda suspendida gracias a un collar de 90 cm de oro macizo con eslabones geométricos decorados con diamantes y rubíes. El trabajo de decoración del calibre de manufactura BVL 208 es igualmente espectacular: biselado, pulido, achaflanado y acaracolado. Todo hecho a mano, todo en oro rosa. Y además 64 horas de reserva de marcha.

Por supuesto tanto el Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete como el Monete Reloj Secreto Colgante son creaciones únicas. Los precios están a la altura de su singularidad: el Octo cuesta 450.000 francos suizos, mientras que el Colgante cuesta 400.000 francos suizos. Eso son 393.500 y 350.000 euros respectivamente. ¿Y sabes qué? Los valen, sin duda. Más información en Bulgari.es.

 

 



Ya disponible el nuevo Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm

 

Uno (de los muchos) clásicos de la casa italiana, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, vuelve a estar disponible en una versión que repasamos con fotos en vivo y precio.

 

UN POCO DE HISTORIA

Como ocurre con la mayoría de los grandes éxitos de la manufactura, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm no nace de la nada, sino que tiene tras de sí una historia que en este caso es particularmente llamativa.

Ya sabemos que el origen de los relojes Panerai que conocemos está en los instrumentos desarrollados para la Marina italiana. Su notable historia relojera se expande entre 1936 y finales de los años 50, si bien durante y después de los años que duró la II Guerra Mundial esta producción no fue tan relevante.

Prototipo original del Mare Nostrum

Pero el relativamente pequeño número de relojes creado en esa época ha sido, sin embargo, el origen de muchos modelos que han hecho salivar permanentemente a los -muchos- seguidores fieles de la marca, y seguramente ninguno como el cronógrafo Mare Nostrum (excepción hecha, quizá, con el Egiziano de los años 50).

Es conocido que Mare Nostrum era el nombre que los romanos daban al Mediterráneo. Ese nombre fue también adoptado por la Marina italiana y también por Panerai, que nombró así a los temporizadores de torpedos que vendía a la Marina.

La propia Marina encargó a Panerai en 1942 un cronógrafo de muñeca para los oficiales de cubierta, de los que al año siguiente había producido unos cuantos prototipos (no se sabe el número) de un reloj de acero de 52 mm de diámetro (¡les debía quedar enorme!) con un calibre Angelus 215, un cronógrafo con rueda de pilares.

La esfera tenía un insual color “verde alga”, y los índices y manecillas estaban recubiertos, claro, con el pigmento Radiomir. Pero la invasión aliada de Italia en 1943 hizo que el reloj nunca se llegara a fabricar en serie. Como se puede uno imaginar, esto hizo de los prototipos unos ejemplares muy deseados por los coleccionistas de la marca. Hasta el punto que Panerai compró en 2005 uno de ellos que había salido a subasta en Christie’s, y pagó por él 132.000 francos suizos (116.000 euros).

Un Mare Nostrum pre-Vendome

Se cree que entre 1993 y 1997 se hicieron 492 Mare Nostrum como el de aquí arriba, una versión más manejable porque tenía 42 mm de diámetro. Incluía además un calibre ETA con un módulo cronógrafo de Dubuis Depraz y, significativamente, un bisel grabado con la leyenda “Km/h”. Tras la compra de Panerai en 1997 por el Grupo Vendome (después Richemont) se fabricaron otros 398 relojes que incluyen la leyenda “Tachymetre”. Ni qué decir tiene que los más buscados son los pre-Vendome. Después, en el SIHH 2010, el Mare Nostrum volvió a ser presentado.

El Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm es una reedición del modelo pre-Vendome. Tiene una caja de 42 mm de diámetro de acero. Éste es un tamaño que cada vez vemos más en Panerai, probablemente como estrategia comercial para poder llegar a más gente. Un reloj que tiene un diámetro entre 44 y 47 mm limita su alcance porque es demasiado grande para muchas muñecas.

Recordemos que, por ejemplo, China es un país a cuyos jóvenes les gusta mucho Panerai, pero sus muñecas caen más bien del lado pequeño. Pero es que además hay otro mercado muy importante: el femenino, que no hace sino crecer. Panerai tiene mucho éxito entre las mujeres, y eso sin tener que hacer nada especial para ellas. El lanzamiento de estos Luminor Due dieron carta de naturaleza al nuevo diámetro, ya que se han convertido en una nueva familia de producto.

En el caso del Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm el bisel tan ancho hace parecer más grande el reloj, pero no mucho más porque a su vez la esfera azul se encarga de que la sensación visual no sea excesiva. El bisel, satinado, también ha recuperado el grabado pre-Vendome, con la inscripción Km/h.

La caja tiene una corona muy pronunciada. Tanto como la de los Radiomir, aunque en este caso es cilíndrica. Lleva además el nombre grabado. La inserción de los pulsadores de pistón es la misma que la original, lo que acentúa su aspecto vintage y mecánico. El conjunto tiene una hermeticidad sólo hasta 50 metros, lo que unido al taquímetro en kilómetros y no millas náuticas (como estos Regatta) parece contradecir el origen marino del reloj.

La esfera, por su parte, es incuestionablemente seductora. La combinación del azul marino con la pintura Super-LumiNova beis (aunque brilla en verde) sobre manecillas, numerales e índices resulta muy atractiva. Al reducir el tamaño de los 52 mm originales a los 42 actuales Panerai ha prescindido de la esfera partida, que seguramente habría hecho que el conjunto estuviera demasiado atosigado por tanto elemento en tan poco espacio.

Al igual que en los modelos pre-Vendome, el reloj está animado por un ETA 2801-2 con módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es, en efecto, el mismo que el reloj de entre 1993 y 97. El ETA 2801-2 es un calibre manual que funciona perfectamente, pero al que se le nota la edad: sólo tiene 42 horas de reserva de marcha. Muy lejos de los 3 días como mínimo que tienen los movimientos propios de la casa.

Me pasa una cosa curiosa con Panerai: a menudo pienso que son demasiado grandes con sus medidas de 45 ó 47 mm de diámetro. Pero en cuanto me los pongo se me pasa la idea, porque quedan fantásticamente en la muñeca. Sin embargo, cuando me pongo  uno de 42 mm me resultan pequeños. ¿Quiere eso decir, por tanto, que el reloj queda mal? Absolutamente no.

De hecho queda estupendamente, y más un reloj como el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, tan bonito. Pero es verdad que al principio me sorprende su tamaño. Pero claro, en cuanto te miras la muñeca y ves esa esfera tan bien equilibrada con el pequeño segundero a las 3 y el contador de 30 minutos a las 9 horas… ¡difícil devolverlo!

Como dice el título del artículo, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm ya está disponible en las dos boutiques de la casa en Madrid. Me consta que está siendo un éxito, y eso a pesar de un precio que puede sorprender: 9.900 euros. Pero ese es el precio de la exclusividad, porque este reloj es todo un Panerai, pero muy distinto a los Panerai que ya conocemos. Más información en Panerai.es.

 



En la muñeca: Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G

 

El Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G viene a unirse a la gran familia de los calendarios perpetuos de Patek con la idea de destacar entre ellos con unos argumentos únicos. Y lo consigue.

Abre la foto en una pestaña nueva para verla a tamaño completo

El calendario completo es la complicación favorita de Patek Philippe junto con la repetición de minutos. En la secuencia histórica del gráfico de aquí arriba se pueden ver las 27 referencias de la casa, lo que habla del cariño con el que se trata a esta gran complicación. Grande por lo intrincado de su construcción y grande por lo muy útil que es.

Ser tan pródigo en versiones de una misma complicación hace difícil la innovación en el diseño, pero con el nuevo Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G la casa ginebrina nos ha vuelto a sorprender. La propuesta es claramente distinta a las referencias a las que estábamos acostumbrados. Y sin  embargo el nuevo episodio de la historia del Quantième Perpétuel de Patek tiene un aire claramente retro y familiar.

A primera vista se nota que el reloj es claramente años 40 y 50. Si abrimos la foto de la historia de los calendarios perpetuos e investigamos un poco, encontraremos la Referencia 2497 de 1951 en la que podremos reconocer el diseño general de la esfera: numerales arábigos (en este caso en todas las horas posibles), doble ventana para día y mes y disco de fase lunar a las 6 horas con la fecha sin ningún círculo que la remarque. Por cierto que en este Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G se ha añadido un indicador de día y noche a las 7:30 horas, mientras que a las 4:30 aparece el indicador de año bisiesto.

Sin embargo las agujas “de jeringuilla” se han tomado de la referencia 1591, de 1944. El color base de las manecillas es casi el mismo crema que el de la esfera. Eso podría hacer que la lectura se complicara algo, pero las manecillas tienen un borde de oro lo suficientemente ancho como para que resalten. Desde luego cuando lo tuve puesto no conseguí encontrar una posición de la muñeca en la que no se leyera bien la hora. La esfera, por cierto, es lacada, no esmaltada.

Los numerales también están perfilados en oro. Todo el conjunto está impregnado de Super-LumiNova. ¿Podría haber usado tritio para darle un toque más retro? Pues sí, podría. Hay dos peros, sin embargo: el tritio a la larga pierde brillo y hay que acabar sustituyéndolo. La Super-LumiNova no. Y en segundo lugar, y es algo que los fans furibundos de lo vintage no entienden, Patek Philippe no quiere sacar imitaciones de sus relojes antiguos. Quien quiera esos relojes, que los consiga. Lo que quiere Patek es sacar los mejores relojes contemporáneos basados en su tradición. Y este Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G es un perfecto ejemplo.

Otro ejemplo: la caja. Podría haber sido de 35 ó 37 mm. Sin embargo tiene 40 mm de diámetro. ¿Traición? En absoluto. Patek está siempre en su tiempo. Y en este tiempo 37 mm es una medida demasiado pequeña para las muñecas actuales. Nadie se queja ya de que Patek utilice sus Spiromax, los espirales de silicio de fabricación propia, ¿verdad?  ¿Por qué entonces iba a ponerse en contra de los tiempos que vive? Es justo lo contrario de su filosofía, que además la llevaría a convertirse en una empresa nicho. Y los nichos tienen poco recorrido.

Aunque no lo parezca, la caja está estampada para conseguir esos ángulos tan afilados entre la carrura y las asas. Cualquiera que oiga “estampado” podría pensar que la caja es entonces un puro artículo industrial. Nada más lejos de la verdad. La otra forma de conseguir esos bordes sería soldando las asas, cosa que no va a ocurrir en Patek.

Pero es que una vez estampada la caja tiene que ser fresada y pulida a mano, algo para lo que muy pocos están entrenados en la manufactura de Patek Philippe.  Las asas de triple segmento están inspiradas en las de la caja Calatrava Referencia 2405 de 1940 (aunque Patek en su catálogo nunca llama a las altas complicaciones otra cosa que “Altas Complicaciones”).

Como el bisel el más estrecho que la carrura hacía falta que el cristal cubriera el borde del dial. Por eso se ha usado un zafiro con forma de caja y metalizado en el borde, para conseguir una mayor apertura de la esfera. El cristal se alza bien por encima del bisel, acentuado el aspecto retro del reloj. La altura total de la pieza es de sólo 11,08 mm.

Toda esta máquina se mueve gracias al nuevo calibre 324SQ. Es un movimiento automático con 367 componentes, entre los que por supuesto está el volante Gyromax y el espiral Spiromax. Se mueve a 4 hercios y tiene 45 horas de reserva de marcha. Por supuesto los acabados de Patek se pueden ver a través del cristal de zafiro posterior.

El Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G es, en definitiva, un reloj contemporáneo con aspecto retro y con todo lo bueno que te da Patek. Sobre la muñeca es espectacular, pero sabiendo ser a la vez discreto. Aunque en el momento en que se te suba el puño y se vea la esfera color crema alguien va a decir algo, seguro. Y eso no es malo, ¿a que no? Su precio oficial en Suiza y con el IVA incluido es de 73.000 CHF. Eso es, al cambio de hoy, 64.475 euros. Pero, por supuesto, hay que consultar el precio en los distribuidores  locales. Más información en Patek.es.

 

 



El próximo Apple Watch podría ser independiente del teléfono

 

Apple podría presentar en septiembre la nueva generación de su Apple Watch equipado por primera vez con un módem 4G, lo que permitiría su utilización sin el teléfono.

 

Según Bloomberg en Septiembre Apple podría presentar su nuevo Apple Watch, la tercera versión, con una novedad importante: un chip LTE de Intel que le permitiría conectarse a las redes celulares sin depender del iPhone. Sería la manera de que de verdad el smartwatch fuera un reloj inteligente, no un añadido del móvil. Por supuesto eso podría traducirse en un empuje significativo de ventas del modelo.

Significaría liberar al accesorio de muñeca para que pudiera hacer el sólo cosas que hasta ahora dependen de su hermano mayor.  Compras, descargas de música y aplicaciones o el control de los datos de las actividades físicas se gestionarían desde la muñeca exclusivamente.

Pero mucho más importante aún para Apple que el poder descargarse Despacito directamente en el móvil es la posible certificación de la FDA, la Food and Drug Administration de los Estados Unidos. Este organismo es el que certifica los aparatos que pueden ser usados en el entorno sanitario. Una de las primeros objetivos del Apple Watch era que sirviera para monitorizar el sueño, pero la escasa duración de la batería lo descartó para esta labor desde el inicio.

Apple está investigando un sensor que sirva para controlar los niveles de glucosa, esenciales en el tratamiento de la diabetes, pero hasta que no consiga el sello de la FDA todo lo que haga se considerará “no válido” a efectos sanitarios. Y mientras el reloj dependa del teléfono no parece posible que pueda obtener el certificado.

Pero si el Apple Watch fuera autónomo el camino sería más sencillo. El empujón para el producto sería monumental, porque a ojos del público dejaría de ser un “cacharro” más, de cuyo utilidad ni siquiera muchos fieles seguidores de la marca están convencidos. Ahora tendrían entre las manos (o sobre sus muñecas, mejor dicho) un producto clínico. Eso sería entrar en un universo completamente distinto.

Hay un problema que todavía no está resuelto: la duración de la batería. Pero si Apple resuelve el problema, o lo mejora significativamente, sería un enorme paso adelante. Recordemos que Apple nunca ha dicho cuántos Apple Watch lleva vendidos. Es con el único producto estrella con el que no lo dice, lo que significa que probablemente no lo ha vendido en las cantidades que le hubiera gustado. A cambio, ya le gustaría a muchas casas relojeras tradicionales vender tantos relojes como Apple (aunque fueran de cuarzo).

Septiembre es el mes reservado por Apple para la presentación de productos. Si finalmente se presenta este nuevo Apple Watch  la campaña de navidad puede ser especialmente interesante para la casa de Cupertino. Si llega a tiempo, cosa que últimamente no ha hecho. Estaremos atentos.

Todas las fotos del artículo son de Unsplash.com

 



A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar

 

 

El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar es otra de las novedades de este año de la Reina Sajona. Una de las complicaciones más interesantes para el reloj más clásico de la casa.

 

Ya sabemos que A. Lange & Söhne no necesita presentar muchas novedades para ser la reina del baile, año tras año además. En el SIHH 2017 presentó el espectacular Tourbograph (fotos en vivo aquí), los preciosos Lange 1 Moon Phase (aquí, también en vivo), su homenaje a la técnica de los antiguos relojes de bolsillo con el Lange 31 y otros que aún no hemos publicado aquí.

Pero Lange siempre presenta algún modelo para su colección 1815 que, como ya sabemos, es el año de fundación de la manufactura. Es también la colección más tradicional, en el sentido de que se basa en los relojes de bolsillo de la casa. Por eso siempre tiene una minutería de ferrocarril y numerales arábigos. ¿Por qué no lleva además la gran fecha por la que Lange es tan conocida (y reconocida)? La respuesta la tiene Tino Bobe, Director de Fabricación, en la entrevista que le hice durante el Salón de Ginebra y que publiqué aquí.

El 1815 Annual Calendar integra, como indica su nombre, un calendario anual. Esta complicación reconoce los días 30 y 31 y salta al 1 del siguiente mes de manera instantánea, pero no el cambio de febrero a marzo. Eso significa que el reloj necesita un ajuste una vez al año. Esta complicación está justo por debajo del calendario perpetuo en complicación, pero muy por debajo en precio. Por eso es resulta tan interesante. Ofrece prácticamente todo a cambio de hacer algo que al fin y al cabo nos encanta a los aficionados a la relojería: toquetear el reloj.

De manejar los datos se encarga el calibre manual Lange L051.3. Ya existe un calendario anual en la gama Saxonia, pero es automático. En la colección 1815, como homenaje a la tradición, los calibres son manuales. Sobre la base del movimiento del 1815 tres agujas se ha desarrollado un módulo calendario con un desempeño técnico muy interesante.

El pulsador a las 2 horas permite avanzar todas las indicaciones del calendario a la vez. Esto es muy interesante en caso de que el reloj haya estado parado muy tiempo, una circunstancia que a mí me parecería inconcebible si fuera el propietario del reloj. Pero además, gracias a cuatro pulsadores en bajorrelieve (a las 4, 8, 9 y 10), se puede ajustar individualmente cada parte del calendario, incluida por primera vez la gran fecha. Por supuesto el calibre tiene todos los elementos de la relojería sajona: platina de alpaca de tres cuartos con nervaduras Glashütte, ajuste de cuello de cisne, puente del volante grabado a mano, tornillos azulados y chatones de oro, volante atornillado… Se mueve con una frecuencia de 21.600 alternancias por hora. La verdad, dan ganas de dejar el reloj parado mucho tiempo para luego darse el gusto de poder apretar unas cuantas veces el pulsador.

La esfera de plata maciza del 1815 Annual Calendar es un dechado de equilibrio y serenidad. Parece mentira que un nombre tan largo como el de la manufactura Lange y encima en curva caiga perfectamente sobre la esfera sin agobiar los otros dos registros circulares. Se puede caminar tranquilamente desde la esfera del día y la fecha a las 9 hasta la de los meses a las 3, pasando por el nombre completo de la casa sin el menor atisbo de claustrofobia. Y eso que los numerales son bien grandes. Pero es que es así como se las gasta Lange: todo es armonía. Pero si es aprensivo en exceso, siempre puedes descansar mirando el firmamento infinito de las fases lunares, visión barrida cada medio minuto por el pequeño segundero.

Esta golosina relojera se aloja en una caja de oro rosa u oro blanco con 40 mm de diámetro y 10,1 de altura, pero con la forma redondeada de la caja parece más pequeño. El resultado es tan elegante como funcional: aunque el calibre tiene una altura de sólo 5,7 mm el reloj sólo necesita atención cada 72 horas, lo que permite dejarlo descansar durante el fin de semana y poder retomar el lunes la cátedra de elegancia sin mayor problema. Se ata con una correa de aligátor marrón o negra y hebilla de ardillón en el mismo metal que la caja.

El reloj ya está disponible (pero con lista de espera) en las boutiques de la marca y en los distribuidores. El precio del 1815 Annual Calendar es el mismo para las dos versiones, algo no habitual porque el oro blanco es una aleación de oro con paladio, que ha recuperado el nivel de precio que tenía en 2014 (aunque también es verdad que el oro ha perdido un 21% de su valor desde 2012).  Sea como fuere, la etiqueta de los dos modelos marca 37.500 euros. ¿Que por ese dinero te puedes comprar otros relojes? Desde luego. ¿Tan buenos como éste? Yo personalmente no los conozco. Y aunque los conociera, mi elección está clara. Más información en Lange.com.

 

 



En la muñeca: IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000”

 

 

El nuevo IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es la reedición de un modelo que fue una proeza de la ingeniería y que ha ido mutando hasta llegar a nuestros días.

En 1982 Ferdinand Porsche, el mítico creador del Porsche 911 y fundador de Porsche Design creó, junto con IWC,  el Ocean 2000 para la marina alemana. Era un reloj de titanio que podía descender hasta los 2000 metros de profundidad, aunque también se hicieron otros para poder llegar hasta los 500 metros. En puridad aguantar la presión del agua a 2.000 metros es un ejercicio de proeza de la ingeniería, porque ningún buzo va a bajar nunca a esa profundidad.

Hay que recordar que PADI (de la que ya hablamos aquí) expide sus licencias de buceo para una profundidad de hasta 18 metros. Se necesita un certificado avanzado para bajar a 30 metros. A partir de esa profundidad es necesario usar botellas con mezclas de gases distintas para evitar la narcosis del nitrógeno. Pero es que a partir de los 60 metros comienza la hiperoxia, que es la intoxicación por exceso de oxígeno y que produce contracciones primero y espasmos, convulsiones, mordedura de lengua y emisión de orina después. Por último, si aún no se ha perdido la consciencia, el buceador se queda adormilado durante horas. Como es fácil de imaginar, ninguna de las dos situaciones son las que uno desea cuando está bajo el agua.

Y luego está la bestia negra del buceo: el Síndrome Nervioso de las Altas Presiones (SNAP). Comienza a aparecer a los 130 metros en descensos rápidos, pero si se está muy entrenado y se baja despacio aparece a partir de los 300 metros. Los síntomas son: temblores en las piernas, náuseas y trastornos psicomotores. Consecuencias más graves son temblores, vómitos, hiperreflexia, somnolencia y descenso cognitivo. En estadios graves del SNAP presentan temblores y, en casos extremos, psicosis, crisis convulsivas focalizadas o generalizadas. Esto es un ejemplo de cómo utilizar un párrafo para describir el proceso de una muerte segura (salvo que se reciba ayuda).

¿Por qué entonces hacer un reloj así, si nunca nadie va a bajar a esa profundidad? Pues porque la relojería, como todos los artes y todas las ciencias siempre quiere explorar nuevos terrenos, que se dibujan delante de quien los afronta como hitos a superar. Nadie va a bajar nunca a esas profundidades, pero ¿no llena de orgullo saber que llevamos un logro así en la muñeca? ¡Pues claro que sí! Por eso el IWC Aquatimer Automatic 2000 es un modelo tan celebrado y por eso se ha ido manteniendo en el tiempo. Pero el anterior Aquatimer 2000 tenía casi 49 mm de diámetro total y casi 20 de altura. Este nuevo  IWC Aquatimer Automatic 2000 sin embargo vuelve a los 42 mm originales, y tiene un grosor de sólo 14,5 mm. Es decir, sólo medio milímetro más que el Aquatimer normal.

La caja está hecha de titanio. Como todos los Aquatimers tiene el bisel Safe Drive, que combina el movimiento del bisel exterior con el interior. La protuberancia a las 9 -visible en todos los Aquatimers modernos- no es una válvula de helio, sino el alojamiento para el engranaje del bisel. Es increíble que con la presión a la que puede llegar a estar sometido el reloj se consiga que siga funcionando el bisel y no se vea afectado en sus engranajes. Especialmente si esa protuberancia es una vía de salida de agua del mecanismo. Sorprende que la presión no involucione esa función.

El reloj se mueve gracias al calibre IWC 30120 que es en realidad el ETA 2892 pero modificado por IWC. Pero por supuesto no se ve porque tiene un fondo conmemorativo. Y aunque no lo tuviera: sería impensable un cristal trasero, como todo el mundo puede entender.

La esfera negra graneada está salpicada por unos índices aplicados muy potentes. Aunque no tanto como las manecillas, que son grandes para que la visibilidad sea excelente. La manecilla del segundero está pintada en el mismo rojo que la leyenda de los 2000 metros, lo que le da un toque deportivo.

Por supuesto el tratamiento con SuperLuminova es intachable. No sólo es intenso sino además bicolor para que la lectura sea instantánea. Eso sí, como la cantidad de pigmento es notable necesita tiempo para cargarse totalmente; no basta con iluminarlo con la linterna del móvil durante unos segundos.

La verdad es que el IWC Aquatimer Automatic 2000 es mucho más discreto de lo que uno pensaría y podría pasar perfectamente como reloj de diario, si obviamos la correa técnica de caucho. Que por cierto es muy cómoda de llevar y de poner, sujeta por una hebilla de ardillón también en titanio.

Pero haber conseguido una cámara para que el reloj aguante esa presión abisal y que sin embargo tenga una altura tan moderada es encomiable. Por eso se adueña de manera tan natural de la muñeca, sobre la que se siente realmente bien. No sería por tanto extraño verlo tras una mesa de oficina, soportando la enorme presión… de los correos electrónicos y la falta de vacaciones (que también tiene lo suyo).

El IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es una edición especial de 350 piezas que ya está disponible en la boutique de la casa, y tiene un precio de 8.250 euros. Más información en IWC.es.

 

 



En la muñeca: Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary

 

En este año 2017 cumple 60 años el reloj más icónico de la manufactura Piaget, y la casa lo ha celebrado lanzando numerosas versiones. Vamos a ver los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary, que a mí me fascinan.

 

Al preparar este artículo sobre los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary me he dado cuenta de que sólo había escrito sobre el aniversario del Altiplano una vez, y fue en diciembre. En ese momento se desvelaron las dos primeras piezas del aniversario, y yo tuve la suerte de verlas antes de su presentación oficial (y de mostrarlas en este reportaje). Después han llegado unas cuantas más y la verdad, para ser un reloj que me gusta tanto, no es que haya sido muy profuso. ¡Ya me vale! Vamos a compensar deteniéndonos en estas preciosidades, tan delicados y a la vez tan masculinos.

El reloj es un objeto maravilloso, pero totalmente obsoleto. Tan obsoleto que no puede serlo más, porque no hace nada que no hagan otros cacharros más versátiles y desde luego mucho más baratos. Y como tal obsoleto no lo necesitamos, sino que nos lo ponemos por el puro gusto de llevar una máquina que complementa nuestra forma de presentarnos ante los demás. Y yo creo que ese es el motivo por el que los relojes que rememoran los modelos de otros tiempos son tan populares: ya que nos vamos a poner un objeto que es obsoleto ahora, que sea como era cuando lo conocíamos plenamente vigente, cuando de verdad hacía falta un reloj para saber la hora y el día.

Por eso los diseños ultramodernos son siempre minoritarios y los vintage nunca pasan de moda y siempre vuelven: queremos algo que retenga y rememore la esencia de lo que significaban en su tiempo los relojes. Y de esa época son los llamados “relojes de vestir” que es donde se encuadran estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary. Pero ¿qué es exactamente un reloj de vestir hoy en día?

Supuestamente un reloj de vestir es aquel que se va a usar en ambientes formales: en la oficina, en una comida seria, en un acto religioso si me apuras. Francamente, eso ha desaparecido. No voy a decir el Polo S cronógrafo porque de por sí es muy delgado, pero si alguien aparece por la oficina por ejemplo con alguno de estos Panerai -y no me importaría ser yo- nadie va a decir “pero ¡dónde vas con eso!”. Más bien el comentario sería “¡vaya relojazo que llevas!”. Tampoco es que vayas a ir a trabajar con los Clerc que vimos ayer, pero digamos que lo de reloj de vestir casi está relegado a ocasiones mucho más formales.

Esas ocasiones más formales exigen un smoking, un chaqué o un frac. Pues bien, en puridad con ninguna de las tres vestimentas se debería llevar reloj. Y eso es así porque cuando acudimos a donde quiera que sea que exige esa etiqueta nos están haciendo el honor de invitarnos, y por tanto es de mala educación consultar la hora. Es como decir al anfitrión que te empiezas a aburrir, o que empiezas a querer estar en otro sitio.

Por supuesto esas normas también se han flexibilizado (afortunadamente para mí que me gusta llevar siempre un reloj). Primero se empezó por el smoking -que es la ocasión menos formal-, después se siguió por el chaqué -aunque lo ideal sería llevar un reloj de bolsillo- y llegó incluso al frac. Al menos las fronteras entre los trajes sí se han respetado: NO te casas de smoking sino con chaqué, NO vas a una recepción real con chaqué sino con frac… De la misma forma, el reloj de vestir debe cumplir unas normas …que, como toda norma, están hechas para saltárselas.

La regla fundamental es la discreción. Y la discreción empieza por la delgadez para que el reloj se mueva bien entre los puños de la camisa, no vaya a ser que se enganche con los gemelos y esconda el puño dentro de la chaqueta, de manera que se vea la muñeca desnuda (o peor, llena de vello). Las funciones del reloj se reducen al mínimo: horas y minutos. Ni siquiera segundero. El metal debe ser precioso y claro (es decir, oro blanco o platino). La correa debe de ser de piel oscura y lisa, cerrada con hebilla. Ese es el origen del Piaget Altiplano. Pero, como digo, las normas se han hecho más flexibles, y también lo ha hecho este paradigma de la elegancia.

Los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary cumplen alguno de esos preceptos e inclumplen otros. El resultado es sin embargo el mismo: una belleza de reloj. Por supuesto la delgadez sigue siendo una de sus grandes bazas: 6,36 mm en un reloj con movimiento automático es francamente notable. Eso hace que los 40 mm de diámetro ajusten perfectamente sobre cualquier muñeca pero sin que el reloj resulte intrascendente. Y menos con las combinaciones de metal y color de esfera que traen estos modelos, que son de quitar el hipo de bonitas.

Piaget ha querido presentar las tres variaciones habituales del oro y combinarlas con unas esferas con decoración rayos de sol, que hace que los colores ofrezcan unas tonalidades preciosas. El azul de la caja de oro rosa pasa del cielo brillante al azul más profundo. El verde puede ser muy discreto y con un movimiento de muñeca pasar a ser de un funky rabioso, gracias también al oro amarillo. Y la esfera marrón en caja de oro blanco se combina con tonos grisáceos según le dé la luz. Los índices y manecillas son del mismo oro que las cajas.

Yo, que no soy de ventanas de fecha porque rompe la estética de la esfera, en este caso debo confesar que me gusta. No la ventana en sí, sino la fuente que han usado para los números. Sus formas redondeas ocupan toda la ventana y, sencillamente, queda bien.

Las entrañas de los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary quedan a la vista gracias al zafiro posterior, que deja ver el calibre 1203P. Está construido con 209 piezas que ocupan sólo 3 milímetros de altura. Para poder ser tan delgado se ha optado por un microrrotor, que lleva grabado el escudo de la casa. El volante se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 44 horas. La decoración es, como siempre, muy buena: tornillos azulados en los puentes, ruedas con motivo sol, puentes biselados, Côtes de Genève circulares y platina perlada.

Las correas de aligátor son del mismo color de la esfera, y están rematadas por una hebilla de ardillón. Una maravilla, debo decir, porque es lo que mejor le queda a una correa de piel (mucho mejor que el cierre plegable).

En definitiva estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary son un perfecto homenaje al modelo nacido a finales de los años 50. Captan de manera exacta ese aire elegante y feliz de la vida social de su tiempo, y son unos compañeros perfectos para cualquier ocasión en la que queramos llevar un reloj arrebatadoramente clásico y la vez capaz de comenzar muchas conversaciones por sus reminiscencias de los años 60 y 70.

Los tres modelos están ya disponibles en las boutiques de la marca y en sus distribuidores, y los tres son ediciones limitadas a 260 unidades. Los dos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary en oro amarillo y rosa tienen el mismo precio en la web de la marca:  25.900 euros. La versión en oro blanco tiene un precio de 27.000 euros. Hay que tener en cuenta sin embargo que estos precios puede variar en cada país, así que conviene comprobarlos localmente. Más información en Piaget.es.



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



Los nuevos Panerai Luminor 1950 PCYC, en la muñeca

 

 

Pocos espectáculos tan bellos, evocadores y emocionantes como una competición de vela. Panerai, que podríamos decir nació para el mar, comanda los Panerai Classic Yacht Challenge, el origen de losPanerai Luminor 1950 PCYC que vamos a ver ahora.

 

Angelo Bonati gobierna la nave de Panerai desde el puente de la Dirección General desde 1997. Veinte años en los que ha conseguido que una marca que sólo tenía el nombre se convirtiera en una manufactura por su propio derecho. Y sin duda ninguna una de las pocas casas que en estos años no han hecho sino aumentar su caché y deseabilidad de manera palpable.

El propio Bonati es un consumado aficionado a la navegación, así que no es de extrañar que Panerai lleve desde 2004 patrocinando los Panerai Classic Yacht Challenge. Panerai tiene incluso su propio yate, el Eilean, un maravilloso queche de 22 metros de eslora construido en 1936 (el año del primer prototipo del Radiomir), abandonado en Antigua y descubierto por Angelo Bonati en 2006 y restaurado durante tres años por Panerai.

A mí la unión de la navegación a vela y la relojería me parece un matrimonio natural. Al fin y al cabo, la cronometría tal como la conocemos se la debemos a John Harrison, creador del cronómetro precisamente para poder calcular la longitud durante la navegación en mar abierto. Si la navegación transoceánica fue el verdadero motor del cambio mundial, la relojería fue la que hizo posible que ese cambio ocurriera.

Pero la navegación no es algo estático, sino que históricamente ha sido -y aún es- una búsqueda continua de mejores materiales, más duraderos, más precisos y, al mismo tiempo, más bellos. Esa es también la historia de la relojería. El resultado de ese continuo avanzar son, por ejemplo, las naos supertecnológicas como las que acuden al America’s Cup. Panerai ha creado unos relojes para el Oracle Team USA (que vimos con fotos en vivo en este reportaje).

Pero los Panerai Luminor 1950 PCYC están a otra cosa. Celebran la belleza de la mecánica. O la Belleza; así, pura y con mayúscula. Celebran el reto humano de competir contra otros con unos recursos puramente manuales, al estilo antiguo, en un enfrentamiento regido por la nobleza. Es una canto a la pureza del mar y del dominio de sus artes.

Decía antes que Panerai lleva 13 patrocinando estos “desafíos” náuticos, y sin embargo es ahora cuando lanza unos relojes específicos para la colección. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena!

Vamos a ver cada uno de los tres modelos.

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC REGATTA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO (PAM 652)

 

El reloj más importante, mecánicamente hablando, es el PAM 652. Mide unos contundentes 47 mm de diámetro, pero al estar hecho de titanio resulta muy cómodo de llevar. Quiere decirse que el reloj no va a poder navegar escondido porque su presencia y tamaño -incrementados física y visualmente por el protector de corona y los pulsadores- no son precisamente de Pulgarcito, pero el equilibrio de pesos y dimensiones es intachable, así que se ubica sobre el pulso de manera instantánea. Y de todas formas, quién iba a querer llevarlo tapado.

Mientras que la carrura está satinada el bisel está pulido a espejo, para darle el toque de elegancia necesario si te tienes que bajar del barco y cenar en el club marítimo. Aunque en la foto el PAM 652 parece un cronógrafo rattrapante, en realidad no lo es. La doble aguja es, por un lado, para marcar los segundos del cronógrafo (la aguja anaranjada) y por otro para marcar la cuenta atrás de la regata (la rodiada).

Mediante el botón a las cuatro la manecilla va atrasando un minuto por cada pulsación. En una regata se anuncia la marca de los 5 minutos previos al comienzo, de manera que los barcos pueden maniobrar como consideren para estar lo más cerca posible de la línea de salida cuando suene la sirena de arranque. Cuando se presiona el pulsador a las 10 se lanza el cronógrafo y empieza la cuenta atrás. Cuando llega a cero comienza a contar los minutos hacia adelante, como un cronógrafo normal.

En puridad “la manecilla de regata” podría retrasarse hasta 59 minutos, simplemente pulsando repetidamente hasta llegar donde se quiera. De esta manera el reloj vale tanto para una regata como para algo tan mundano como, por ejemplo, medir el tiempo de cocción de la pasta. Pues sí. No juzgues y no serás juzgado. El encargado de zarpar a tiempo (o del sabor al dente) es el calibre de manufactura P.9100/R, en el que la R marca la variación para regatas del conocido P.9100. Dos barriletes, reserva de marcha de 3 días y frecuencia de 4 hercios. El calibre no se ve porque está tapado por un fondo conmemorativo, también de titanio.

La Super-LumiNova se limita a los numerales 12 y 6, las manecillas de horas y minutos, el pequeño segundero a las 9 horas y el contador de 12 horas del crono a las 3. El reloj se ata con la correa de piel de becerro Assolutamente. Es, en efecto, absolutamente Panerai. Habría que saber qué correa de la casa se vende más, pero yo apostaría que es esta.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 653)

Con el segundo de los Panerai Luminor 1950 PCYC bajamos de complicación, bajamos de material y bajamos de tamaño también. El PAM 653, como su nombre italiano indica, está fabricado en acero y sólo mide 44 mm de diámetro, 3 milímetros menos que su hermano mayor. ¿Se nota la diferencia? Pues sí. ¿Mucho? Pues no. Ya he dicho que el PAM 652 está muy bien equilibrado. Los Panerai son relojes-instrumento pensados para trabajar y por tanto tienen que ser una ayuda en el tajo, no un estorbo. En Panerai se rigen por el concepto de “la forma sigue a la función”, así que sus relojes cumplen perfectamente sea cual sea su tamaño.

Este PAM  653 también opera bajo el mando del calibre de manufactura P.9100. No tiene la R porque en realidad es sólo (aunque lo que corresponde es un “nada menos que”) un cronógrafo flyback. En este caso la doble aguja tiene la misma función que en la versión de regata, pero lógicamente sin una cuenta atrás de minutos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

También en este caso el reloj viene con la correa Assolutamente, terminada en la conocida hebilla de la marca. Como se puede ver, el reloj queda fantástico en la muñeca.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 654)

El PAM 654 es exactamente igual que el que acabamos de ver, pero es completamente distinto. Quiero decir que forma, tamaño y calibre son los mismos, pero en este caso la esfera es de un color marfil casi blanco que, personalmente, me ha enamorado y que hace que el reloj se distinga de sus hermanos de colección. De hecho uno diría que ni pertenece a ella. Y eso es bueno.

Como cronógrafo flyback que es y con el contador de minutos también central, en este caso se ha optado por una trotadora azul y una contadora de minutos dorada. Azul es también la aguja del pequeño segundero a las 3 horas, un uso -el de usar el azul en el segundero- que ha comenzado a aplicarse este año. El resultado es precioso.

Debo confesar que de los tres Panerai Luminor 1950 PCYC este PAM 654 es el modelo que más me gusta. Es más “Panerai” la esfera sandwich, lo sé, pero a mí éste me parece el más marino de los tres (quitando la función regata, claro). Me parece una belleza que llevaría todos los días.

Había olvidado decir que los tres relojes tienen un taquímetro, pero en vez de medir kilómetros mide nudos marinos (con toda lógica). El PAM 654 viene con una correa también de becerro, pero en este caso es la Ponte Vecchio más oscura. Un perfecto contraste.

Los tres Panerai Luminor 1950 PCYC ya están disponibles en las boutiques de Panerai (en España hay dos, y las dos en Madrid). Su precios son: PAM 652, 16.700 euros. PAM 653, 12.000 euros. Por último, el precio del PAM 654 es también de 12.000 euros.

Digamos para acabar que este año los Panerai Classic Yatch Challenge van a pasar por España. Del 29 de agosto al 2 de septiembre se va a celebrar en Mahón la decimocuarta edición de la Copa del Rey de Barcos de Época – Vela Clásica. Momentazo para visitar un isla maravillosa (Menorca) y una ciudad igualmente preciosa. El que pueda, que no se lo pierda. Le doy permiso para después contármelo y hacerme morir de envidia. Para los afortunados y para todos los demás, más información en Panerai.es.