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MB&F LM1 Final Edition: el adiós a una leyenda

 

MB&F nos ha escrito para anunciar que deja de fabricar uno de sus relojes más significativos, y lo hace con una edición especial creada en un material que hasta ahora no habían usado: el acero, que además lo convierte en el modelo más asequible. Es el nuevo MB& LM1 Final Edition.

 

Ya sabemos que MB&F -o, por mejor decir, su creador Maximiliam Büsser- no es una fuente de creaciones relojeras al uso. Como él mismo repite a menudo, los relojes que crea están siempre relacionados con su propia experiencia vital. Por eso tiene creaciones tan dispares y sobre todo tan distintas de lo que estamos acostumbrados a ver. Sólo hace falta echar una mirada a los artículos que he publicado sobre la marca para constatar este hecho (están todos aquí).

Pero relojes con diseños rompedores siempre se van a encotrar por ahí. Lo que diferencia a MB&F es que sus diseños siempre siguen el más riguroso criterio relojero, tanto en lo que se refiere a exactitud como en acabados, ambos siempre de altísimo nivel. Por eso siempre se ha rodeado de relojeros de prestigio para que diseñen sus relojes, y por eso su marca se llama Maximiliam Büsser y Amigos. El MB&F LM1 Final Edition es por ahora el orgullos representante de esta estirpe de grandes relojes inusuales.

En 2011 nació la Legacy Machine Nº1, que se convirtió en un icono instantáneo gracias al volante suspendido de -y sustentado por- un puente curvo y pulido. El volante dotaba de vida a dos esferas enfrentadas que regulaban la información con una corona cada una, a las 4 y a las 8. La reserva de marcha -de 45 horas- la indicaba una columna vertical que iba cayendo según se agotaba; uno de los diseños más originales y a la vez atrevidos que yo he visto.

Desde su primera aparición se han construido 435 piezas, convirtiéndose en el reloj más vendido de la casa. Lo hemos visto en oro rojo, oro blanco, platino o titanio, y con esferas de color azul, gris o verde. Y ha visto dos interpretaciones de artistas: Alain Silberstein y Xia Hang (esta última la vimos en vídeo aquí).

La MB& LM1 Final Edition repite caja de 44 mm por 16 mm de altura, pero esta vez se ha elegido el acero. La elección del modesto metal no debe sorprender porque no son pocas las veces que se ha usado en alta relojería como excepción a la norma, convirtiendo con el tiempo a esas pocas unidades en piezas muy buscadas. Mira, por ejemplo, lo que ocurrió con este Patek Philippe.

De los acabados estéticos se ha ocupado el insigne Kari Voutilainen, mientras que el motor se construyó bajo los auspicios del no menos insigne Jean-François Mojon. La esfera toma un color marrón precioso que conjuga perfectamente con las esferas blancas y las manecillas de acero azulado.

El MB& LM1 Final Edition (la colección entera, de hecho) es la combinación perfecta de modernidad y clasicismo, que ahora debe morir para hacer sitio en los talleres de la casa a las piezas ya existentes y las que vendrán. Lo mismo ocurrió en 2015 con el mítico HM3 que vimos aquí. Es una edición limitada a 18 unidades con un precio unitario de 79.000 francos suizos (unos 73.000 euros), a los que hay que añadir el IVA. Personalmente lo voy a echar de menos. Más información en MB&F.com



Greubel Forsey Balancier: la sencillez complicada

 

Greubel Forsey son los reyes del tourbillon y sin embargo últimamente están presentado relojes mucho más sencillos que sin embargo conservan los genes de la manufactura. Uno de ellos es el nuevo Greubel Forsey Balancier, presentado en la feria de Baselworld 2017. Vamos a ver en qué consiste y su precio.

 

Dobles e incluso cuádruples tourbillones, a menudo inclinados en grados nunca vistos antes, alojados en cajas con un nivel de acabado igualadado por muy pocos… Eso es lo que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de G B. Y sin embargo, como decía arriba, lleva un tiempo presentando relojes con una presencia mucho más austera. En 2015 vimos aquí el Tourbillon 24 Seconds (que ganaría el máximo premio del GPHG) y el año pasado fue el Signature 1 (que vimos en vivo aquí). Así que el Greubel Forsey Balancier no está solo en la búsqueda de la más alta cronometría pero con una faz más limpia.

El reloj sigue siendo un Greubel Forsey, de eso no cabe duda. Sobre todo porque en el lateral luce la tradicional protuberancia que caracteriza a los relojes de la marca. Está fabricada en oro y tiene un diámetro bastante contenido para lo que suele ser la casa: 43,5 mm, con una altura de 13,94 mm. Luce un bisel pulido y graneado vertical en los laterales. Como también es norma en la casa, el “riñón” de la caja a las 7 horas tiene una apertura a través de la cual se puede mirar aquella pieza que esté más cerca del zafiro.

Y en este caso lo que se ve es la pieza que da nombre al reloj: el volante (balancier en francés). Como no podría ser de otro modo, este volante se ha diseñado en la manufactura. Mide unos poco habituales 12,60 mm de diámetro y presenta 6 tornillos reguladores, oscila a 21.600 alternancias/hora y, claro, se puede parar para ajustar correctamente la hora. Lo sujeta un puente con el nivel de pulido de la casa, que es inigualable.

Está alojado en el lateral de una esfera realizada en alpaca en que las superficies -ya sean rectas o curvadas- se han pulido para obtener un lustre uniforme, con los biselados perfectamente ejecutados. Los grandes puentes están escarchados y punteados, y sobre ellos se mueven las manecillas de horas, minutos y segundos, azuladas y pulidas. También la de reserva de marcha, que es la única complicación que incluye este Greubel Forsey Balancier.

Curiosamente el movimiento no es visible, y está cubierto por una placa con una profusa literatura grabada a mano. El trabajo aquí del artesano es descomunal, pero yo creo que hubiera sido preferible dejar a la vista el calibre manual del reloj.

En resumen, el Greuble Forsey Balancier es un canto a los elementos básicos de la relojería: mostrar la hora de la manera más exacta posible. Y lo hace con una presencia elegante y a la vez con la singularidad que tienen todos los relojes de la manufactura. Es una edición limitada que sólo se podrán atar a la muñeca (con una correa de aligátor) 33 afortunados. Para ello tendrán que pagar el precio de 205.000 francos suizos (aproximadamente 190.000 euros) más IVA. Para lo que son los precios de la casa, no está mal. Más información en GreubelForsey.com.

P.D.: Las dos fotos en vivo del reloj son de Emmanuel Jutier, Regional Sales Manager de Greubel Forsey, a quien agradezco que me las haya cedido.



Los relojes de Mr Jones Watches, con vídeo y precios

 

Yo no suelo hablar de los llamados “relojes de moda”, pero los de Mr. Jones me han encantado. El segmento de relojes de moda tiene una oferta infinita en la que destacar cuesta mucho, y eso es precisamente lo que ha conseguido Mr. Jones con sus relojes.  Mr. Jones es una empresa  londinense que surgió con la idea de que, ya que tenemos móviles donde mirar la hora exacta, los relojes pueden ofrecer algo distinto. Y lo hacen: esferas con diseños diferentes a los que estamos acostumbrados, buenos acabados, detalles cuidados y precios muy asequibles.

Todos los relojes de Mr Jones Watches tienen la misma caja de acero quirúrgico y asas integradas. La empresa es muy abierta sobre el origen de sus relojes: “diseñado en Londres y fabricado en China”. Hay siempre un terror mítico sobre la calidad de las cosas fabricadas en China. Y no hay por qué: depende del control de calidad al que estén sometidos. El iPhone está fabricado en China pero -salvo baches anecdóticos- su calidad es intachable. En el caso de los relojes de Mr Jones la calidad es bastante mejor de lo que cabría esperar. La fabricación en China se alterna con la producción en Londres, ya que la empresa tiene un pequeño equipo que lleva a cabo los relojes de edición especial y unos cuantos de la colección estándar. Son estos de aquí.

Los relojes miden 37 mm de diámetro por 46 de largo, por lo que son piezas que están en el límite de ser pequeñas. Si en el futuro hubiera también de 39 ó 40 milímetros serían ideales, pero entiendo que cuando estás haciendo relojes tan baratos, que no superan los 200 euros, tienes que amortizar bien la maquinaria antes de cambiarla.

Pero los diseños son tan buenos que no importa mucho. El más discreto de ellos -y sin embargo llamativo- es el The Accurate, con el famoso tema del Memento Mori (recuerda que vas a morir). La manecilla de las horas forma la palabra remember y la de los minutos you will die. Además cuando miras la hora te ves a ti mismo, porque la esfera es un espejo. En realidad la idea es que, sabiendo que de esta no salimos vivos, lo que deberíamos hacer es disfrutar de cada día. O, como habitualmente se dice también en latín, Carpe Diem.

Otro ejemplo de cómo Mr. Jones se aparta de los diseños tradicionales es el reloj Sun and Moon. Al igual que podemos encontrar en relojes antiguos, los cuerpos celestiales indican el paso del día y de la noche. La ventana está dividida en 12 unidades que van de las 6 de la mañana a las 6 de la noche, que son señalados por el Sol y la Luna.

Por su parte, la manecilla central indica los minutos.  En el Sun and Moon se han añadido además elementos de paisaje. Durante el día se ven pájaros o caballos y por la noche animales relacionados con la oscuridad como el gato o la lechuza. El reloj es francamente bonito, el diseño es delicado sin ser cursi y es mi favorito sin duda.

Pero además Mr. Jones también ofrece relojes mecánicos a los mismos precios asequibles. Uno de ellos es The Green Man, El Hombre Verde, el motivo escultórico tan común desde finales del Imperio Romano  y que presenta una cara rodeada o de la que nacen hojas. En este caso Mr Jones ha usado las imágenes creadas por el artista victoriano William Morris.

El reloj utiliza un movimiento Seagull ST 1721  mecánico que integra una hora saltante. De verdad que a veces te preguntas por los precios de la industria relojera. los Seagull no son precisamente los calibres mejores del mundo, ni los mejor acabados. Pero que puedan ofrecer una complicación como la hora saltante en este nivel de precios es llamativo. Es lo que tiene fabricar millones de piezas al año. La hora aparece en los dientes superiores, mientras que en los inferiores  se muestran los minutos agrupados de cinco en cinco. Todo ello en una caja terminada en PVD negro para ofrecer mejor contraste con la esfera. Se mueve a 3 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. En efecto la hora es difícil de leer, pero ya hemos dicho que ese no es el principio que rige Mr Jones.

Por último el reloj The King, otro de los éxitos de la casa y que tiene una versión femenina, The Queen. Utiliza el mismo movimiento de hora saltante, que en este caso aparece en el corazón del rey. Pero para mostrar la hora emplea cartas.

El as es la hora en punto, el 10 de tréboles negro indica los diez minutos, un as y un dos los veinte minutos. Tres dieces indican la media hora, mostrando ladeldiez de corazones rojo para no confundirlo con la carta que indica los diez minutos. Un as y un cuatro indica menos veinte -o sea, 40 minutos transcurridos- y un as y un cinco, menos diez.

Los relojes de Mr Jones quedan muy bien en la muñeca, aunque como ya he dicho caen del lado pequeño. Eso tiene la ventaja de que los hace atractivos también a mujeres, y eso que la marca tiene incluso un tamaño más pequeño aún. Y debido al tamaño de la caja la correa es también estrecha, de tan solo 18 milímetros. Pero para mí son defectos menores si lo comparamos con lo mucho que ofrecen.

Aunque la forma de las cajas es siempre la misma, hay que agradecer el que la casa se preocupe de que haya variedad. Así podemos encontrar cajas cepilladas, pulidas a espejo o recubiertas de PVD.

Por último los relojes vienen muy bien presentados, con una caja de cartón mucho más elegante que las habituales de plástico. Una cinta identifica el reloj para darle un toque menos industrial, y las instrucciones son del mismo tamaño de la caja. Nada que ver con lo que se suele encontrar en el mercado. El envoltorio las hace perfectas para regalar.

Los relojes de Mr. Jones se venden a través de la web de la propia marca. Los precios están empiezan en las 145 libras y, salvo algunas ediciones especiales, no superan las 200 libras. Eso quiere decir que puedes tener un reloj con un diseño muy especial por un precio inferior a 200 euros, e incluso uno mecánico por menos de 250 euros. No se puede pedir más. Más información en MrJonesWatches.com.



Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined. Fotos en vivo y precio

 

Chopard sigue con paso firme su política de vender relojes que saben combinar máxima calidad con lujo y conciencia social. Y además este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined añade una estética única.

 

Lo voy a repetir una vez más: Chopard es una de las marcas de alta relojería cuyo reconocimiento no se corresponde con los méritos que tiene, que son muchos. Este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es un buen ejemplo de cómo hacer un reloj de vestir comme il faut pero que sin embargo se distingue claramente de los demás. No es de extrañar que el reloj tenga el nombre añadido de “Twist”, porque es verdad que le da una vuelta al concepto de reloj formal.

En 2015 salió la primera versión del L.U.C XPS QF Fairmined (esta) que era mucho más formal que la que vemos hoy. Aunque aquel era sin duda un relojazo, Chopard ha cambiado algunas cosas para acentuar su capacidad de seducción mediante una presencia más sólida.

La caja ha aumentado medio milímetro su diámetro, pasando totalizar 40 milímetros. Su altura sigue siendo perfecta para no entrar en discusiones con los puños de camisa: 7,20 mm. El bisel está pulido a espejo al igual que el reverso, mientras que las caras verticales y el espacio entre las asas está satinado. Pero lo que destaca es la corona, que se ha agrandado -la anterior era demasiado pequeña- y se ha desplazado a las 4, acompañando el movimiento en rotación de la decoración del dial.

La delgadez de la caja se debe al calibre L.U.C 96.09-L, que aún siendo automático tiene una altura de sólo 3,30 mm. Y es que el movimiento integra un microrrotor de oro (variante en la que Chopard es experta) que reduce la altura total. Se mueve a 4 hercios y aporta 65 horas de reserva de marcha gracias a sus dos barriletes. Ostenta la exigente certificación de la Fundación Qualité Fleurier, lo que implica que también tiene la certificación COSC. Para ver lo que significa el sello Qualité Fleurier -la QF en el nombre Chopard L.U.C XPS QF Fairmined- sólo hay que leer la entrada sobre mi visita a la Manufactura Chopard.

Por supuesto la reina de esta fiesta es la esfera, con ese dibujo en rotación que está inspirado en el aspecto que tiene una pepita de oro al ser extraída. Sobre su color pizarra resaltan los nuevos índices con forma de diamante, muy habituales en los relojes de Chopard (por ejemplo). Se han recuperado también las tradicionales manecillas de Chopard que todos asociamos con el Art Deco y el edificio Chrysler, pero que la casa llama Dauphine-fusee; es decir, “delfín-cohete”.

Otro giro en el diseño y sin duda el gran objeto de debate es el pequeño segundero. Se ha desplazado hasta las 7 y además se ha remarcado con un un guilloché circular que rompe la continuidad de la esfera y crea asimetría con la corona a las 4. Choca ver en un reloj de vestir (lo opuesto a las locuras de diseño) una licencia estilística como esta, pero eso es precisamente lo que busca la casa: que el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined sea distinto a la vez que distinguido.

El segundo elemento añadido es el texto debajo del tradicional L.U. Chopard. Para mí sobra, pero como he dicho muchas veces la industria relojera suiza tiene esta pasión por escribir en la esfera cosas que el dueño del reloj ya sabe, por si se le olvida qué reloj ha comprado. Lo que menos me gusta es el símbolo de Qualité Fleurier: no pega con lo que significa la institución y, sobre todo, no consigo evitar que me recuerde al antiguo logotipo de Caja de Madrid (a éste me refiero). Pero, como en todo, es cuestión de gustos.

Por último, el reloj se ajusta al brazo de su afortunado poseedor con una correa negra de aligátor cosida a mano. El Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es una edición limitada a 250 unidades que hay que buscar en las boutiques de la marca (la de España está en Madrid, en la calle Serrano). Tiene un precio de 18.210 euros. Más información en Chopard.es.

 



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Julien Tornare, nuevo CEO de Zenith

 

Zenith ya tiene nuevo Director General: Jean-Claude Biver acaba de anunciar el nombramiento de Julien Tornare.

 

Recordemos que, tal como conté en este artículo, en enero salía de Zenith Aldo Magada, que había llegado poco más de un año antes a la dirección de la manufactura. Aldo también había sido nombrado por Jean-Claude Biver, presidente de la División de Relojes del Grupo LVMH. El propio Biver asumió la dirección de manera temporal.

Jean-Claude Biver durante un presentación de TAG Heuer, que también dirige

A decir verdad nadie esperábamos ver un nuevo director general en Zenith tan pronto, porque recordemos que cuando Biver tomo el mando de TAG (allá por diciembre de 2014) también dijo que sería sólo hasta encontrar la persona adecuada, y el hecho es que allí sigue. Así que todos pensábamos que ocurriría lo mismo en Zenith, especialmente cuando en Baselworld 2017 vimos que parecía que la empresa tomaba un nuevo impulso. Sobre todo con la presentación del nuevo calibre, plasmado en el Defy El Primero 21 de aquí abajo.

Por su parte Julien Tornare lleva desde 1997 en la relojería. En ese año entró en Raymond Weil, donde supervisó el crecimiento de la marca en Europa y sobre todo Rusia. En el 2000 entró en el que sería su destino hasta ahora: Vacheron Constantin. En la maison se fue encargando sucesivamente de las zonas de ventas del norte de Europa, de Europa Central y de Hispano América. En 2009 saltó a Estados Unidos. En 2011 pasó a dirigir Vacheron Constantin en el Pacífico. En todos los casos con unos espectaculares crecimientos en ventas y beneficios.

Zenith Chronomaster 1969

El propio Julien Tornare ha dicho en una entrevista que tenía ganas de hacer cosas nuevas. Pero, como también dice, va a ser “una tarea titánica”. Se dice que Zenith facturó el año pasado 80 millones de francos y perdió 30. Si es cierto, es para tener los pelos de punta permanentemente. No es de extrañar que el propio Julien diga que le esperan “unos cuantos años muy animados”. No nos queda sino desearle la mejor de las suertes. Más información en Zenith.es.

 

 



Alpina Startimer Pilot Automatic: relojes de aviador bien hechos y con buen precio

En Baselworld 2017 han visto la luz los Alpina Startimer Pilot Automatic, una nueva versión de su gama más popular y con unos precios muy aquilatados. Qué buen momento para incorporar la marca a Horas y Minutos.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic no surgen de la nada: basta con mirar la historia de la maison para encontrar sus raíces. Los relojes Alpina nacieron en 1883. Es decir, tiene tanto o más abolengo como muchas marcas más conocidas. La fundó Gottlieb Hauser y en el primer cuarto del siglo pasado era una marca muy innovadora. De hecho el nombre surgió para proteger los excelentes calibres que creaba y que no llevaban identificación. Fabricaban relojes en Suiza y en Glashütte y vendían relojes tanto a civiles como al ejército. Para pilotos, desde 1921.

En 1938 crearon los relojes “Alpina 4”, basados en los 4 principios que deben regir los relojes deportivos y que todavía están vigentes hoy en día: deben aguantar las sacudidas, ser herméticos, antimagnéticos y tener una caja de acero. Alpina siguió con paso firme hasta la famosa “crisis del cuarzo”, momento en que comenzó un lento e inexorable declive.

En 2002, cuando ya se veía abocada al cierre, fue comprada por los fundadores de Frederique Constant. El objetivo era el de revitalizarla y, con la misma filosofía que FC, crear relojes bien construidos y asequibles. Ahora ambas marcas pertenecen a Citizen, lo que les garantiza suficiente financiación para seguir adelante.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Modelo chapado en oro rosa

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic cumplen perfectamente los preceptos establecidos por la marca. Están bien hechos y los recortes en precio los hacen muy atractivos. Todos comparten la misma idea constructiva, pero hay dos modelos en acero gris (esfera blanca y esfera azul, que no aparece en este artículo) y el modelo con esfera antracita con caja de acero con un color como de titanio. Por último, una versión chapada en oro rosa.

Modelo en titanio

Las cajas están todas satinadas salvo el bisel, que está pulido, al igual que el canto de las asas. Es una buena opción porque les da un toque más refinado. No son relojes pensados para llevar con traje, claro. Aunque la altura sea de sólo 10,70 mm el diámetro (44 mm) y la configuración de la esfera los aleja de las situaciones formales. Más aún con esa gran corona cónica, típica de un reloj de piloto.

Versión en acero

Pero aunque el Alpina Startimer Pilot Automatic no sea un reloj “para las ocasiones” sino para todos los días sí es encomiable cómo la casa quiere mimar al usuario con pequeños detalles de decoración que los aleja de los acabados de -por ejemplo- muchos relojes asiáticos de parecido nivel de precio.

Las esferas están realizadas en mate con un graneado muy fino sobre el que resaltan perfectamente los numerales y las manecillas, todos generosamente tratados con material luminiscente. El triángulo que sirve de logotipo de la casa está presente en el contrapeso del segundero central y sobre las 12 horas.

El texto a las 12 está equilibrado a las 6 con una información francamente satisfactoria: el reloj es hermético hasta los 100 metros, gracias entre otras cosas a su corona roscada. Llama la atención los índices cardinales invertidos: los de las 12 y las 6 están tumbados mientras que los de las 9 y las 3 son verticales. La verdad es que la combinación funciona muy bien. También hay una ventana de fecha, discreta porque el fondo es el mismo que el de la esfera.

La legibilidad es extraordinaria en todos los modelos, gracias al tamaño de índices y numerales y a que tanto estos como las manecillas están perfiladas para que resalten más. En el caso de la caja chapada en oro rosa se ha usado el mismo acento en la esfera. Esta es una versión que se aleja de lo que es un reloj de piloto al uso, pero también tiene su encanto.

Por dentro se mueve el calibre llamado AL-525, que no es otro que el Sellita SW200-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y 38 horas de reserva de marcha, además de una durabilidad contrastada. El movimiento no se ve porque está tapado con un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Alpina, como otras marcas que luchan en su despiadado segmento de mercado, es muy sensible a los problemas que ahora mismo tiene la industria. Por eso ha pegado un tajo notable a los precios de estos Alpina Startimer Pilot Automatic. Los precios comienzan en 990 euros para la esfera blanca y la azul. Si se quiere la esfera antracita el precio es de 1.050 euros, y si prefiere la versión chapada en oro el precio alcanza los 1.290 euros. No está nada mal, ¿verdad? Los relojes estarán disponibles en junio, más o menos. Más información en Alpina.com.



Breguet Marine Équation Marchante 5887: Siguiendo al Sol

La propuesta de Breguet para Baselworld 2017 ha sido breve, pero muy significativa. Sin duda el reloj más llamativo técnicamente ha sido el Marine Équation Marchante 5887, que une tres altas complicaciones para homenajear al quehacer marino del fundador de la casa.

 

Pero como este reloj está inspirado no sólo en el mar sino sobre todo en el Sol, yo creo que lo más civilizado es que, mientras repasamos todo lo que ofrece este Breguet Marine Équation Marchante 5887, escuchemos a los Beatles y su Sun King (que por cierto es lo que suena en mi móvil como sonido despertador).

UN POCO DE HISTORIA

Como dice la nota de prensa de la marca, Abraham Louis Breguet no dejó de demostrar durante toda su carrera su excepcional pericia para medir el tiempo. Su entrega y sus revolucionarias contribuciones le hicieron merecedor de reconocimiento y honores. Gozó de buena reputación en toda Europa y encontró en Luis XVIII, rey de Francia, un ferviente admirador. En 1814 le nombró miembro del Comité de Longitud de París y, siendo el único representante de su profesión, tan útil para físicos y navegantes, Breguet se convirtió en el relojero de referencia, especialmente para el cálculo de la longitud en el mar.

Aparte de esta distinción, Luis XVIII concedió a Breguet el título oficial de Relojero de la Marina Real, el título más prestigioso al que un relojero podía aspirar dadas las implicaciones científicas que entraña el concepto de relojería de marina. Con dicho título también ejercía una función primordial para el país. En aquella época, los cronómetros de marina eran de importancia capital para las flotas, ya que les permitía calcular la posición de los navíos.

LA ECUACIÓN DEL TIEMPO

La ecuación del tiempo es seguramente la complicación más difícil de entender, probablemente porque, al contrario de las demás complicaciones, no responde a una necesidad de información del usuario. Nadie -o casi nadie- tiene en su vida diaria necesidad de saber cuál es la posición exacta del Sol en relación con la Tierra.

Originalmente la medida del tiempo seguía el movimiento aparente del Sol (con los relojes de sol), pero con el perfeccionamiento de la relojería se pasó a adoptar un sistema de 24 horas idéntico día tras día. Sin embargo el movimiento del Sol no exacto: si lo observamos todos los días a la misma hora y desde el mismo punto, notaremos que varía su posición y traza una línea muy parecida a un 8 (conocida como analema). Esta variación es siempre la misma y se ha fotografiado en numerosas ocasiones.

Esta variación del tiempo solar con respecto al civil (el que medimos con nuestros relojes) oscila entre menos de 16 minutos y más de 14 minutos. Solo durante cuatro días al año ambos tiempos son equivalentes. Como la variación es siempre la misma año tras año, los relojeros pueden programarla y reproducirla sobre un reloj, dando lugar a la complicación que llamamos “Ecuación del Tiempo”. Normalmente la diferencia de minutos tiene un indicador distinto al horario (por ejemplo en este Panerai), por lo que el usuario tiene que hacer el la suma o resta de minutos. Pero no es el caso que nos ocupa hoy.

Breguet Marine Équation Marchante 5887

En efecto, el Marine Équation Marchante 5887 no presenta la información aparte, sino que lo hace de una manera mucho más intuitiva: una manecilla extra, terminada en un sol dorado facetado sigue -o supera- a la manecilla de minutos, indicando la diferencia entre el tiempo solar y el civil. Esto se ha conseguido dotando a su aguja solar activa de un engranaje diferencial que se acciona mediante dos fuentes de rotación completamente independientes. En la foto de aquí abajo la diferencia es de -5 minutos.

Pero el reloj es además un calendario perpetuo. Entre las 10 y las 11 una ventana nos indica el día de la semana, mientras que otra entre la 1 y las dos nos presenta el mes y el ciclo de tres años y año bisiesto. Además en la parte inferior de la esfera aparece un semicírculo para el día del mes, señalado por una manecilla terminada en ancla que al cambiar de mes salta de manera instantánea hasta el día 1.

Tanto la manecilla de la ecuación del tiempo como la del día se distinguen perfectamente de las horarias, que tienen la tradicional forma de manzana, en este caso maciza para añadir SuperLuminova. Los numerales romanos destacan perfectamente sobre el disco satinado, y además están coronados por triángulos luminiscentes. Los puntos de los minutos también tienen tratamiento lumínico. Sin embargo debo reconocer que cuando la hora y minutos se mueven en la parte superior de la esfera hay demasiados puntos de atención, muchos elementos acumulados que dan cierta sensación de agobio.

Desde luego no es algo que me haga rechazar el reloj si alguien me lo quiere regalar. Pero quizá el día del mes se habría beneficiado de una solución como la de la reserva de marcha, con una apertura que sigue la curva de la esfera y un indicador azul. Es muy discreto pero perfectamente legible.

Todo ocurre sobre una esfera de oro con un azul muy elegante, decorado además con un guilloché que imita las olas y que es francamente bonito. Entre las cuatro y las seis aparece el tourbillon de un minuto y, sobre todo, la leva que crea la ecuación del tiempo. El disco transparente tiene marcados los meses del año, de manera que se puede ver cómo evoluciona el analema a lo largo de los 365 días. Qué gusto nos da a los legos ver una representación física de un cálculo matemático.

Dar la vuelta al Marine Équation Marchante 5887 significa seguir con el festín relojero. El calibre 581DPE no es manual, aunque lo parece: tiene un rotor excéntrico que de paso nos permite disfrutar de todo el movimiento. Es un motor a la última: rueda de escape de silicio y áncora de lado invertida con asas en silicio, espiral de silicio, frecuencia 4 Hz y ajustado en 6 posiciones. Y 80 horas de reserva de marcha.

Sobre los puentes del calibre se ha grabado hasta el más mínimo detalle el Royal Louis, uno de los más poderosos navíos de primera línea de la armada francesa. Además sobre el barrilete se ha grabado una Rosa de los Vientos, como homenaje a la navegación astronómica. El conjunto, salpicado por 57 rubíes (aunque a la vista sólo 13), es impresionante.

Toda esta maestría relojera, tanto técnica como estética, se recoge en una caja de platino de 43,9 mm cuya decoración se ha actualizado con un acanalado más ancho -que le confiere un porte más sustancial- acompañado de una corona rematada con una «B» pulida sobre fondo arenado y decorada con olas biseladas y satinadas. La correa azul de aligátor parte de unas asas que combinan el pulido con el satinado, y se cierra con una hebilla desplegable de oro.

El Breguet Marine Équation Marchante 5887 se lanza también en una versión de oro rosa y esfera plateada, pero a mí me gusta mucho más esta de platino. El precio de la versión de platino es de 226.200 euros, mientras que el precio de la versión de oro es de 211.100 euros. Más información en Breguet.es.



IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation”

 

Un año más, IWC presenta un reloj para la Laureus for Good Sport Foundation. Esta vez el modelo elegido pertenece a la colección que ha visto la luz este año: el IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus for Good Sport Foundation” que vamos a analizar con fotos en vivo y precios.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Laureus Sport for Good fue creada en el año 2000, pero su génesis se remonta a los años 70 en Nueva York. El sudafricano Johann Rupert, fundador del Grupo Richemont, estaba trabajando allí y era muy amigo de una estrella negra de los New York Yankees. Rupert se dio cuenta del cuidado que ponía su amigo al firmar pósters a los niños blancos. Cuando le preguntó el porqué respondió: “Si un niño blanco tiene mi póster en su dormitorio difícilmente discriminará a un compañero negro en el colegio”.

Después, en 1995, tuvo lugar la victoria en el Rugby World Cup del equipo de Sudáfrica, que unió a todo el país, prácticamente recién nacido, bajo una misma bandera para animar a su equipo. Estos dos hechos llevaron a Rupert a proponer la creación de una organización que utilizara el deporte para causas benéficas. Así nació Laureus, que desde entonces ha recaudado unos 100 millones de euros y apoyado 150 proyectos en todo el mundo. Cada año celebra una gala en la que premia a los deportistas más destacados.

IWC (que, como ya sabemos, forma parte del Grupo Richemont) ha sido socio de Laureus desde 2006. Cada año lanza una versión dedicada (como esta, por ejemplo), y parte del dinero recaudado en la venta de cada reloj va a la fundación.

 

IWC DA VINCI CHRONOGRAPH EDITION “LAUREUS SPORT FOR GOOD FOUNDATION”

Los relojes de IWC para Laureus siempre cumplen las mismas características: son ediciones limitadas, tienen la esfera azul y se venden en las boutiques de la marca. En este caso estamos hablando de una caja Da Vinci de acero y de 42 mm de diámetro, con una generosa altura de 14,5 mm. Es decir, es un reloj prominente sobre la muñeca. Es notable cómo el cristal de zafiro sobresale por encima, debido a delgadez del bisel que cede su presencia a la esfera.

Cuando digo que es una caja Da Vinci me refiero a que tiene una forma redonda clásica, acentuada por la forma de las asas. Son cortas y gruesas y la superficie de unión con la carrura, muy pequeña, deja más a la vista el círculo. Destacan también los pulsadores del cronógrafo y su base acanalada a juego con la corona. Esta, como es habitual, lleva grabado el nombre y el lema de la manufactura (Probus Scafusia).

La esfera del IWC Da Vinci Chronograph es, como siempre en las ediciones Laureus, de un azul precioso, con una decoración rayos de sol que crea una inacabable panoplia de tonos según reciba la luz; desde el azul claro al más profundo. También juega con la luz el pulido de los numerales arábigos. Las manecillas de punta de lanza tienen el tamaño perfecto y están facetadas para que su lectura sea óptima aún en con luz directa.

El dial está subdividido en dos esferas. La superior acoge las mediciones del cronógrafo en dos manecillas superpuestas, de manera que la lectura de minutos (60) y horas (12) se lean como si fueran las horas y minutos del reloj. Es, además, un cronógrafo flyback.

La esfera inferior integra el pequeño segundero y una ventana de fecha. Seguramente habría quedado mejor con el fondo azul y los numerales en blanco, pero no es menos cierto que eso habría comprometido la legibilidad del dato.

En conjunto la esfera resulta armónica y elegante, con un aire muy clásico que es el que se ha buscado para la colección Da Vinci. Recordemos que esta colección fue presentada en el pasado SIHH 2017, y poco a poco irán apareciendo en nuestra web los diferentes modelos con fotos en vivo.

La disposición de la esfera viene dada por el calibre de manufactura 89361, un movimiento automático que late con una frecuencia de 4 hercios y proporciona 68 horas de reserva de marcha. Integra función de parada de segundero y volante antimagnético de Glucydur. Sin embargo no es visible porque, como siempre, el fondo está decorado con el dibujo ganador del concurso que cada año propone IWC.

En este caso se celebró bajo el lema «Time Well Spent» y el jurado se decidió por el dibujo de Hou Ye, un niño de Shanghái de 12 años. A pesar de su discapacidad mental y sus limitaciones motrices, Hou Ye participó en los Special Olympics East Asia. En la imagen del vencedor se puede ver como él mismo alcanza su mejor marca  sobre los esquís y exhibe una sonrisa de felicidad.

Este IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation” se ciñe sobre la muñeca con una correa negra de piel de aligátor creada por Santoni, la peletería de IWC que entrega siempre unos productos de altísima calidad. Se asegura con un cierre desplegable en acero. Es una edición limitada a 1.500 unidades y ya está disponible en la boutique de IWC en Madrid. Su precio es de 13.700 euros, que no está nada mal para todo lo que te llevas (además de ayudar a buena causa). Más información en IWC.es.

 



Nuevo Seiko Astron GPS Solar Giugiaro Design

El nuevo Seiko Astron GPS Solar Giugiaro Design, un súper atractivo reloj fruto de la colaboración entre Seiko y la casa de diseño italiana. Pero hay un par de cosas debo explicar antes de ver sus características y precio.

 

Como ya sabéis hace un par de semanas volví de Baselworld 2017, donde Seiko anunció que el nombre Grand Seiko se escinde de la casa madre para hacerse una empresa independiente (pero bajo el mando de Seiko, claro). Tiene sentido, porque Seiko produce miles relojes -todos muy buenos- que comienzan en 200 euros y el Grand Seiko, uno de los mejores relojes del mercado, necesita prestigiarse. Para celebrarlo la manufactura presentó dos modelos en oro y acero. También este Seiko Astron GPS Solar Giugiaro Design.

Yo estuve con Seiko y -inexplicablemente- ni me dijeron lo primero ni vi los productos presentados, incluido éste. Podría resultar extraño que, habiendo estado en Baselworld no traiga fotos en vivo, pero ese es el -desafortunado- motivo. Y es que sencillamente Seiko no los tenía allí ◉_◉ Cuando digo que lo único que le falta a Seiko para tragarse una parte muy grande del pastel relojero mundial es simplemente mejorar la comunicación, no estoy exagerando en absoluto. Pero en fin…

Estos dos Seiko fueron también diseñados -en 1983- por Giugiaro, e integraban el primer reloj de cuarzo analógico del mercado. Pero lo que le hizo famoso fue que, el primero, era el que llevó en su muñeca Sigourney Weaver en Aliens. El segundo lo llevó Bishop, el robot de la película. En realidad estaba diseñado para los vehículos deportivos y de ahí su forma excéntrica (en el sentido de “fuera del eje central”), para poderlo leer bien bajo el mono de carreras. Sea como fuere el diseño es uno de los más buscados y queridos, y Seiko ha vuelto a reeditarlo.

Bishop, intenso, y arriba Ripley consolando a Newt

Pero esta vez la reedición se ha hecho dentro de la familia Astron GPS Solar. La caja no es precisamente pequeña, porque su diámetro es de 46,3 mm  y 13,3 mm de alta. Como está descentrada la sensación visual de tamaño es aún mayor (aunque lo mejor sería verlo en vivo). Tanto la caja como el brazalete están realizados en titanio y recubiertos de lo que Seiko llama “revestimiento negro súper duro”. El bisel, sin embargo, es de cerámica, con lo que estamos hablando por tanto de uno de los tipos duros del barrio.

La esfera del Seiko Astron GPS Solar Giugiaro Design tiene la misma disposición que los demás Astron, pero se diferencia en la forma de los índices, dispuestos en vertical para dar más profundidad al reloj y las manecillas, muy atractivas en su aire ochentero (o a mí me lo parece).

Las funciones son las muchas que ya conocíamos del Astron: hora controlada por GPS y ajustada automáticamente, carga solar, un cronógrafo que puede contar hasta seis horas, calendario perpetuo hasta el 2100, un reloj universal con 40 husos horarios y horario de verano y una exactitud de + 15 segundos al mes incluso si durante un mes no recibe el cariño del Sol.  Todo ello protegido por una tapa trasera con el diseño de una llanta de neumático, que además nos informa de que el reloj es hermético hasta 100 metros. La verdad es que Seiko siempre ha cuidado mucho la estanqueidad de sus relojes y siempre ha sido generoso con su resistencia, incluso en los niveles bajos de precio (como estos Presage).

El Seiko Astron GPS Solar Giugiaro Design se lanza en una edición limitada a 3.000 unidades con un precio de 3.300 euros. Llegará a las tiendas en julio de 2017. Más información en Seiko.es.

 

 



Nuevo Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm. Fotos en vivo y precios

 

Blancpain ha presentado en Baselworld 2017 su nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, un diver automático con la última tecnología que apela tanto a hombres como a mujeres.

 

El Fifty Fathoms es un icono de Blancpain. Muchas veces los iconos son eso, imágenes que gustan pero que están de exposición y, en el caso de la relojería, sólo son buscados por los aficionados más devotos. No es el caso del Fifty Fathoms, que es también un éxito de ventas con una popularidad a la que no se le pone nunca el sol. Prueba de ello son los nada menos que 61 modelos que componen su colección.

En Horas y Minutos ya hemos visto algún que otro ejemplo del Fifty Fathoms Bathyscaphe (por ejemplo este cronógrafo), pero esta nueva versión es interesante porque sigue una tendencia que se ha destapado este año: los relojes unisex. O así se ha dado en llamar, pero en realidad son básicamente relojes de caballero con unos canónicos 38 mm de diámetro. Yo creo que con estos modelos históricos y ese diámetro a quien de verdad se contenta básicamente es a todos aquellos puristas recalcitrantes a los que cualquier reloj por encima de 38 le parece demasiado grande e incluso de mal gusto. Y eso aunque, como en este caso, el reloj original tuviera un tamaño mayor. En el caso del Fifty Fathoms original el diámetro era de 42 mm. Por otro lado, cuando las mujeres se ponen relojes de hombre en realidad van más a por medidas de 40 y hasta 42 mm porque lo que quieren es eso, un reloj de hombre.

En fin, ya veremos cuál es la evolución comercial delFifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, pero de lo que no hay duda es de que el reloj es muy atractivo, tanto en estética como en todo lo que ofrece. La caja está hecha en acero satinado, mientras el bisel está recubierto de una capa de cerámica azul con los números e índices hechos de Liquidmetal. Este material,  tras ser sometido a una presión de 5 toneladas para que rellene los huecos y posteriormente enfriado, adquiere una dureza 3 veces superior a la del acero. La caja tiene una altura de sólo 10,77 mm (sus hermanos de colección superan los 13 mm) y es hermética hasta los 300 metros.

Aparte de las medidas de la caja, hay pocos cambios más. La esfera mantiene un precioso azul con decoración de rayos de sol. Las manecillas rectangulares y los índices son los que ya conocíamos, como también estamos familiarizados con el segundero acabado en punta roja, la fecha a las 4:30 y la excelente luminosidad nocturna.

El Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm camina gracias al calibre 1150, un movimiento de la casa que se mueve a 21.600 alternancias/hora. Está equipado con un doble barrilete que proporciona una cómoda reserva de marcha de 100 horas. No sólo eso: el espiral es de silicio, que gracias a su baja densidad reduce el peso total. Además tiene una mayor resistencia a las vibraciones y es inmune a los campos magnéticos.

El conjunto queda atado gracias a una correa textil que queda muy bien y que permite llevar el reloj en circunstancias formales. Se cierra con una sencilla pero contundente hebilla de acero con el nombre de la marca grabado. Aunque a mí se me hace un poco pequeño, he de reconocer que el reloj es muy bonito, y en la muñeca femenina aún más. Su precio es de 8.960 euros, y estará disponible a partir de julio. Más información en Blancpain.es.

 



En la muñeca: A. Lange & Söhne Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”

Una vez transcurridas las ferias de SIHH y Baselworld 2017 creo que, salvo sorpresa, se puede declarar el Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” de A. Lange & Söhne como uno de los relojes más significativos del año (y no se me ocurren muchos más, la verdad). Vamos a verlo con fotos en vivo y precios.

 

El pasado noviembre de 2016 estuve charlando con Thibaut Pellegrin, Brand Manager de A. Lange & Söhne Iberia (una entrevista que se puede leer aquí) y me decía que el reloj que querría ver otra vez en la colección era el Tourbograph “Pour Le Mérite”, y obviamente le di la razón. Pero claro, ¡seguro que el muy pillastre ya sabía que iba a llegar este año, y con un calendario perpetuo nada menos! La próxima vez que hable con él estaré más atento, a ver si atrapo pistas sobre lo que vendrá en el futuro. Mientras tanto, vamos a ver el origen de ese reloj.

UN POCO DE HISTORIA

Tourbograph de 2005

Walter Lange (que desafortunadamente falleció durante el SIHH, el martes 17 de enero) era el heredero del linaje original de Ferdinand Adolph Lange y en 1990, tras la caída del muro de Berlín, reconstruyó la casa relojera familiar (¡y de qué manera!). No voy a contar aquí todo el proceso porque lo recogí en una extensa entrevista con Walter Lange (aquí), pero sí merece la pena mencionar algunas cosas relativas al reloj.

En primer lugar el nombre “Pour Le Mérite”, que a todo el mundo extraña porque está en francés. Pues bien, la “Pour Le Mérite” era la máxima condecoración del Reino de Prusia (primero) y de Alemania (después),  y originalmente premiaba a militares y civiles por igual. Ocurre que cuando se creó, en 1740, el lenguaje de la corte prusiana era el francés, y de ahí el idioma elegido. Tras convertirla exclusivamente en un reconocimiento para militares, la medalla desapareció tras la Primera Guerra Mundial.

Medalla “Pour Le Mérite” militar

Medalla Pour Le Mérite Civil

Cuando Walter Lange emprendió su labor de recuperación de la casa paterna la relojería sajona era inexistente. Estaba completamente destruida y pocos pensaban que podría volver a alcanzar la gloria de un lejano antaño. De ahí la universal sorpresa cuando Lange presentó su colección en 1994, porque los cuatro relojes presentados no sólo eran mucho más de lo que se esperaba, es que eran obras maestras destinadas a perdurar en el tiempo (salvo el Arkade, pero yo no le doy por muerto aún). Así lo cuenta el propio Walter Lange:

Uno de esos relojes era el Tourbillon “Pour Le Mérite”, que incluía la extraordinaria complicación de huso (también llamado caracol) y cadena, una forma de proveer al mecanismo con fuerza constante (como expliqué someramente al hablar aquí del Richard Lange “Pour Le Mérite”). Ahora no nos resulta extraño ver esa exquisitez relojera (por ejemplo aquí o aquí), pero que en los años 90 una casa digamos “nueva” se pusiera un reto de ese nivel… No es de extrañar por tanto que la manufactura quisiera usar la antigua medalla para nombrar el que querían que fuera su mayor logro. Y vaya si lo consiguieron.

Tourbillon “Pour Le Mérite” de 1994

Desde entonces todos los relojes con la complicación llevaron el sobrenombre “Pour Le Mérite”. La complicación original se desarrolló junto con Renaud & Papi (APR&P), la subsidiaria de Audemars Piguet especializada en la creación de movimientos complicados. APR&P hizo el movimiento en bruto (y lo sigue haciendo, si no estoy equivocado) y después se completó, decoró y ensambló en Glashütte. Se cuenta a menudo una historia de cómo APR&P resolvió el problema de hacer los diminutos eslabones de la cadena: se insertaron hilos de seda entre los eslabones para mantener los huecos y, una vez completada, se quemaron. No sé si es verdad, pero… si non è vero, è ben trovatto. Actualmente la cadena tiene 636 piezas de las 684 que completan el movimiento L131.1.

 

Pero en Lange no son de los de ir presumiendo por ahí de sus relojes y sus soluciones técnicas (¡y mira si podrían!). Resulta que el huso y cadena, que da nombre a una de las más altas categorías de la marca… ¡no se ve en Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”! El regulador de fuerza está del lado de la esfera, pero es que ni descubriendo esta se ve, tal es la cantidad de elementos que configura el calibre. Eso no quiere decir que lo que sí se ve carezca de interés: dar la vuelta a un reloj de Lange hay que hacerlo con tiempo porque seguro que te vas a quedar hipnotizado durante mucho rato, admirando la complejidad y el nivel de acabados que siempre presenta. El calibre L 133.1 es de cuerda manual, con 36 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 3 hercios y nada menos que 52 rubíes. Por supuesto las platinas y puentes están hechos de alpaca y decoradas con el nivel al que nos tiene acostumbrados Lange.

Espectacular, ¿a que sí? Tener un cronógrafo rattrapante, tourbillon, calendario perpetuo y añadir el huso y cadena (que necesitan altura y anchura para alojarse) es una receta para crear un reloj ingobernable en la muñeca, ¿verdad? Pues no es éste el caso: el Tourbograph Perpetual “Pour le Mérite” tiene un diámetro de 43 mm y una altura de 16,6 mm. Sin ser precisamente un reloj delgado, es desde luego perfectamente ponible.

En la esfera ocurren muchas cosas, como era fácil prever, pero todo es perfectamente legible. empezando por las manecillas horarias en acero azulado, que se mueven perfectamente sobre el finísimo graneado de la esfera de plata. Tienen además una longitud exacta: la de minutos toca el riel externo de la minutería de ferrocarril y la de las hora roza con la punta el borde de los numerales arábigos. Estos a menudo se ven interrumpidos por las subesferas de las complicaciones, pero están tan bien hechos que parece que si “despegaras” esas esferas te encontrarías el resto de los números debajo.

Por cierto que los tres puntos que aparecen sobre los minutos en los 4 puntos cardinales son un recuerdo de los relojes de bolsillo de Lange. Las tres esferas se ocupan del calendario perpetuo (hasta el año 2100, momento en el que será necesario ajustar el final de febrero para tenerlo listo un siglo más). La de las nueve acoge además un contador de 30 minutos para el cronógrafo. Aunque Lange es orgullosamente germana y a menudo utiliza el alemán en sus relojes, sus calendarios perpetuos están siempre en inglés.

A las 12 horas el disco de los días rodea la preciosa fase lunar (exacta durante 122,6 años), hecha sobre un disco azul de oro macizo y con 1.164 estrellas cortadas a láser. Pocas hay tan bonitas en el mercado. A las 6 aparece la apertura del tourbillon, sujeto por un largo puente que en esta versión asume una suave curva que no quiero ni pensar la cantidad de horas que habrá llevado equilibrar y después pulir. Espectacular.

El Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” es una edición limitada a 50 unidades en platino, aunque imagino que en el futuro se lanzará también en oro. Supongo que estás deseando saber el precio para poder sacar dinero del cajero e ir a comprarlo: 480.000 euros. Pero si ves que no te alcanza, o que ahora mismo no te puedes acercar no te preocupes, ninguno quedará huérfano: seguro que encuentran un hogar rápido. Más información en A.Lange&Söhne.com.

 



Nuevo Sea-Dweller: el lanzamiento más polémico de Rolex, con fotos en vivo y precios

 

En la feria de Baselworld 2017 Rolex ha lanzado una reedición del Sea-Dweller, y desde el momento en que se presentó en público se generó una polémica entre los seguidores de la marca que probablemente no se acabe nunca. Vamos a ver el qué, el por qué y el cuánto.

 

UN POCO DE HISTORIA

El lanzamiento de esta nueva versión del Sea-Dweller marca el 50 aniversario del lanzamiento del reloj. En efecto el Sea-Dweller se lanzó al mercado en 1967, como respuesta de la marca al por entonces cada vez más amplio mercado del buceo de saturación. Con la ayuda de la Marina Norteamericana y los buceadores del Comex francés Rolex diseñó un instrumento capaz de soportar la presión de las profundidades.

Rolex Sea-Dweller Original de 1967

Pero en ese entonces “profundidades” significaba 610 metros. Su ancestro directo, el Submariner, sólo podía bajar hasta los 200 metros, así que el salto cualitativo fue enorme. Debido a la entrada de helio en el reloj y a que la decompresión de la cámara usada a este efecto era más rápida que la del reloj, se hizo imprescindible algún medio que permitiera la salida de las burbujas y evitar así la explosión del cristal. Así nació la primera válvula de helio, que desde entonces ha formado parte del lateral del Sea-Dweller. Por cierto que esa misma presión es la que impidió a Rolex añadir su famosa lente de aumento Cyclops, que originalmente estaba en el reloj. Los primeros modelos tenían el nombre escrito en rojo, y una caja de 40 mm de diámetro.

En 1977 desaparece el rojo de la esfera, al igual que la leyenda “Submariner 2000”. En 1978 el Sea-Dweller comienza a equipar un cristal de zafiro y pasa a resistir hasta los 1.220 metros de profundidad, además de integrar el calibre 3035 que pasaba de 19.800 a 28.800 alternancias a la hora.

En 2008 Rolex anuncia que suspende su fabricación y pasa a ser sustituido por el Rolex Deepsea, que aguanta hasta 3.900 metros (aquí puedes ver una famosa versión). Sin embargo en 2014 el Sea-Dweller volvió a la vida y ahora, sólo dos años después, aparece una nueva versión con suficientes cambios como para que dé mucho de qué hablar.

OYSTER PERPETUAL SEA-DWELLER 126600 DE 2017

En primer lugar la caja ha crecido hasta los 43 mm. No suele ser así de radical Rolex, pero en cualquier caso la caja está tan bien diseñada que en absoluto parece un reloj grande. Mira la foto de aquí arriba: si no acabara de decir que son 43 mm seguramente pensarías que seguimos teniendo la caja tradicional de 40 mm. Rolex no ha dado el dato de la altura de la caja, pero, sin ser desde luego delgada tampoco se puede decir que sea voluminosa. Y es más proporcionada que la de 40 mm en mi opinión.

Sobre la carrura se asienta el bisel unidireccional, con ese clic tan conseguido al paso. El disco superior del bisel es de Cerachrom, la cerámica resistente a rayaduras de Rolex. Los números y las graduaciones están recubiertas de platino. El resultado es sobrio, pero perfectamente visible. Por supuesto a las 12 aparece un triángulo luminiscente.

En la esfera se ha recuperado el texto en rojo como homenaje al modelo original. Es sólo un detalle, pero cuando lo ves al lado de la versión de 2014 te das cuenta de lo muy bien que le sienta, porque le da una profundidad a la esfera que las versiones con texto en blanco no tienen.

Y llegamos a la parte más polémica: la inclusión de la lente Cyclops sobre la ventana de fecha. El que el Sea-Dweller no tuviera la lupa era uno de los rasgos distintivos más apreciados por los seguidores del modelo, porque lo diferenciaba del Submariner. Por eso los puristas consideran que esto es un movimiento ilegítimo por parte de Rolex.

La idea de Rolex siempre fue la de que el reloj tuviera Cyclops porque, si el objetivo que debe perseguir siempre un reloj de inmersión es la máxima legibilidad, no se puede cuestionar que la lente ayuda a leer la fecha. Se puede decir que la fecha carece de importancia en este instrumento, pero si Rolex no hubiera querido que se leyera simplemente no la habría incluido. Y si estaba en el diseño orginal, entonces es plenamente legítimo.

Aunque no lo hubiera estado también sería legítimo incluirla, porque es uno de los rasgos más distintivos de Rolex. Así que por ahí también tiene fundamento. Pero es que además con la Cyclops Rolex está dando más a sus clientes: ha mejorado su técnica constructiva como para que el cristal aguante la presión, y por tanto lo ofrece. No es un capricho, es seguir dando lo máximo en cada reloj. Y por último: la lupa mejora la estética de una ventana de fecha que por sí sola tiene, reconozcámoslo, un diseño de lo más perezoso, digno de un reloj de 300 euros. Se nota que a mí SÍ me gusta esta innovación, ¿verdad?

Una cosa más sobre la esfera: como siempre tanto las manecillas como los índices están tratados con Chromalight, el material luminiscente creado por Rolex y que garantiza una luz azul constante durante ocho horas, y por tanto un placer visual que no acaba al ponerse el sol sino que se extiende durante las 24 horas.

El nuevo Sea-Dweller se mueve gracias la calibre 3235, no el 3135. Es una versión más reciente que cumple con los requisitos de exactitud de Rolex, que como sabemos son de -2/+2 segundos al día (mucho más exigente que lo que pide el laboratorio COSC). Integra el escape Chronergy, antimagnético, amortiguadores Paraflex, espiral Parachrom y un volante que opera a 4 hercios, además de un barrilete que proporciona 70 horas de reserva de marcha. Es hermano del 3255 del que hablamos aquí. Por supuesto el movimiento no se ve porque va tapado por el espartano (y diría yo que decepcionante) cierre roscado trasero.

El brazalete Oyster ha crecido en anchura para guardar la proporción debida con la caja. Se cierra mediante la Oysterlock, con láminas de extensión Fliplock (para alargar el brazalete hasta 26 mm) y el sistema Rolex Glidelock, que permite un ajuste preciso mediante incrementos de 2 mm hasta un total de unos 20 mm.

CON TODA ESTA POLÉMICA, ¿SE VA A VENDER O NO?

Como churros. El nuevo Sea-Dweller es un relojazo por donde quiera que se le mire. Si Rolex es el mayor vendedor de relojes no es porque se lo compran los seguidores de la marca (que también, claro), sino mucha gente que simplemente quiere un buen reloj y todo lo que aporta llevar un Rolex en la muñeca. Esa gente no sabe de tradición, de ADN ni todas esas cosas que quitan el sueño a los aficionados más empedernidos.

Más aún, podríamos decir que el Sea-Dweller de 2014 fue un fracaso (relativo, claro), seguramente porque no tenía suficientes argumentos para que la decisión de compra se decantara a su favor y no al del Submariner. Recordemos en este sentido que muy, muy poca gente va a necesitar una válvula de helio. Por tanto este año Rolex ha decidido hacer caso a lo que presumiblemente quieren los clientes potenciales y ha creado un reloj que sí tiene una personalidad muy definida. Y vaya si lo va a vender bien.

El Sea-Dweller tiene un precio de 10.450 euros. Por comparar, el Submariner de 40 mm con fecha cuesta 7.850 euros, y 6.900 sin fecha. Si el dinero no es problema, la verdad es que cuesta decidirse; pero creo que yo me quedaría con el Sea-Dweller. Más información en Rolex.es.

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017, y una reflexión sobre lo que ha significado la Feria

 

Rolex Daytona en Oro Amarillo

La última sección sobre los relojes más destacados de Baselworld 2017 me da pie a hacer una breve reflexión sobre lo que ha sido la feria. Por supuesto en un evento de este tamaño siempre va a haber algo llamativo, relojes que te dejen boquiabierto o nuevas versiones que vienen a reafirmar lo bueno que es tal o cual reloj… y por supuesto otros -incluso de grandes marcas- que sólo te provocan encogimiento de hombros y desdén.

La lista de relojes que he visto en Baselworld 2017 y que quisiera comprarme es mucho más larga de lo que me gustaría admitir, pero eso no esconde el hecho de que me ha parecido una feria bastante depauperada, una impresión que -desafortunadamente- los hechos han corroborado: la edición de 2017 ha tenido 200 expositores menos que la del año pasado (en el que por cierto ya se empezaron a producir bajas). Aunque los pasillos en las horas centrales estaban tan llenos como es costumbre en otros años, a decir verdad el grueso del tráfico se concentraba en el Hall 1.0, que es donde están los grandes nombres: Rolex, Hublot, TAG, Patek, el Grupo Swatch… las demás plantas y el Hall 2 (el del reloj de aquí arriba) estaban mucho más tranquilos. Preocupantemente tranquilos diría yo. Y la presencia de la industria auxiliar (herramientas, maquinaria, etc) ha sido prácticamente testimonial.

Lo que sí fue una sorpresa fue la zona de “Les Ateliers“, donde se reúnen los creadores independientes. En ediciones anteriores estaban agrupados en lo que se llamaba el “Palace”, que era básicamente una gran tienda de campaña en un lateral de la feria. Tenía la ventaja de la luz natural, pero podías morirte de calor o de frío -o que se te llevase el viento-, no todas las marcas tenían el espacio que necesitaban (o directamente no cabían), e ir al baño era una misión en sí misma por la lejanía de las instalaciones (aunque eso es así en toda la feria, la verdad).

Este año estaban situados en el Hall 2.2 (es decir, dos pisos más arriba que el más visitado) y además detrás del gigantesco stand del Grupo Festina. Llegar a esa planta era como ir a otro sitio distinto: parecía un centro comercial que acaba de abrir las puertas a las 10 de la mañana. Y sin embargo la zona de Les Ateliers estuvo bastante visitada, afortunadamente. En general los expositores allí estaban contentos, pero la verdad es que si les ponen un poco más lejos de la acción hubieran estado en un país distinto, o casi. Eso sí, el tono era el mismo que en el resto de la feria: pocas novedades y consolidación de modelos ya existentes.

Grönefeld Bespoke 1941 Remontoire

El invitado -o por mejor decir, el asistente- más incómodo de Baselworld 2017 ha sido, claro, el smartwatch. Todas las marcas que tienen uno lo han expuesto, por supuesto (la principal TAG Heuer y su Connected Modular 45). Pero lo que más ha llamado la atención ha sido la presencia de Samsung y su Gear S3, con un stand enorme y lleno de gente todo el rato. Samsung ha creado además unos relojes mecánicos con Yvan Arpa, quien además ha diseñado esferas digitales para el reloj conectado. Un paso muy atrevido que ni siquiera Apple se ha atrevido a dar y con el que pretende buscar legitimidad, con la idea de que hay un nexo de unión entre la relojería mecánica y la electrónica, una especie de continuidad que sitúa ambas casi al mismo nivel. Si esto suena herético viniendo de una empresa de electrónica de consumo coreana, recordemos que ese mismo fue el camino que inició TAG con su Connected. En esto los coreanos no han hecho nada innovador, sino que se están aprovechando del flanco que ha abierto la propia relojería suiza. Sea como fuere, está claro que los smartwatch están aquí para quedarse.

Y están también para quedarse con una buena porción del mercado de relojes de cuarzo e incluso de los relojes mecánicos de bajo precio. De estos la industria básicamente se ha olvidado (o se había olvidado hasta ahora) y han perdido el lustre y el respeto que se merecían. En este sentido Tissot nos ha sorprendido con los SwissMatic, una reinterpretación del calibre del Swatch51 con la que va ofrecer relojes mecánicos de moda a precios agresivos y con la calidad de Tissot.

Zenith Pilot Extra Special 40 mm

Lo que yo creo que ha definido Baselworld 2017, ya que no los relojes nuevos, ha sido el color. Hasta ahora en las esferas veíamos poco más del blanco, el negro y quizá el azul; también de vez en cuando algún marrón aquí y allá. Esta vez hemos visto mucho color, y con buen criterio: si funciona en los relojes de moda, ¿por qué no en un reloj mecánico? Cada vez queremos nuestras cosas lo más personales posibles, así que por qué limitarnos sólo a una correa distinta cuando también podemos tener una esfera distinta. “En tiempos de desolación nunca hacer mudanza”, decía Ignacio de Loyola. Parece que la industria relojera está evaluando los daños en su sentina y no quiere hacer movimientos radicales hasta saber en qué dirección se mueve su barco.

Y ahora veamos brevemente relojes. Ya los analizaremos a fondo más adelante.

 

NOMOS GLASHÜTTE CLUB NEOMATIK

Nomos Glashütte sigue con su historia de éxito. Para este año ha tomado su modelo Club y le ha dado nueva vida con su calibre de manufactura DUW 3001, pero también ha añadido unas llamativas esferas que, unidas a su hermeticidad hasta 200 metros, lo va a convertir en uno de los relojes del verano.

También se ha creado una versión con diámetro de 41,5 mm y otra con diámetro de 38 mm y esfera “California”, pensada como regalo para jóvenes recién licenciados y a la que ha llamado “Campus”.

 

ROLEX SEA-DWELLER

En efecto, el nuevo Sea-Dweller tiene una cyclops (la lente de lupa tradicional de Rolex). Y en efecto, los puristas han puesto el grito en el cielo porque nunca antes la había tenido. Pero es simplemente porque no se podía: no aguantaba la presión a los 1.220 metros. Ahora sí la aguanta y por eso la añade Rolex. En la relojería siempre se busca ir adelante y ofrecer los mejores productos sin perder la esencia. Y ¿acaso hay algo más Rolex que los relojes con esa tan imitada lupa sobre la ventana de fecha? Que digan lo que quieran los rolexistas más intransigentes: el nuevo Sea-Dweller es un ma-qui-nón.

ROLEX COSMOGRAPH DAYTONA

Otro pelotazo de Rolex. Después de lanzar dos versiones con bisel cerámico el año pasado, ahora aparece con esfera de oro amarillo, oro blanco y Everose, bisel de Cerachrom y, por primera vez correa Oysterflex, que es el caucho creado por la casa de la corona. ¿Así, de principio, te extraña un poco? Míralo un par de veces y verás lo mucho que te gustan. No se ve el final de las colas de espera para estas nuevas versiones.

PORSCHE DESIGN MONOBLOC ACTUATOR

Este año en Baselworld 2017 Porsche Design ha lanzado el que seguramente sea el cronógrafo de la feria y uno de los de los próximos años: el Monobloc Actuator. El cronógrafo se activa y desactiva pulsando hacia dentro la parte superior o inferior de la zona donde está la corona. El cronógrafo se pone en marcha o para gracias a un sistema de levas, tan bien resuelto que incluso se puede usar bajo el agua.

Seguimos tras el salto.

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017 – 2

Seguimos recorriendo los relojes que más destacan de todo lo mucho que se puede ver en Baselworld 2017. Ahora un resumen; ya lo ampliaremos en el futuro.

 

FREDERIQUE CONSTANT CLASSIC MANUFACTURE WORLDTIMER

Hace mucho que Frederique Constant está haciendo lo que se propone, y muy bien: crear relojes que ofrezcan todo lo que significa alta relojería pero a precios accesibles. El Manufacture Worldtime lleva en la colección de FQ tiempo, pero este año hemos visto esta versión en marrón que, en mi opinión, es la más elegante y atractiva. Caja de 42 mm chapada en oro y esfera marrón que junto con el blanco permite una lectura perfecta de tanto de la hora como de los 24 husos horarios. Por supuesto calibre de manufactura y lo mejor, su precio: no llega a los 3.800 francos suizos (3550 euros).

FREDERIQUE CONSTANT FLYBACK CHRONOGRAPH MANUFACTURE

Otro auténtico pelotazo de la casa. Un reloj que a todo el mundo le va a sonar porque repite códigos estéticos ya vistos (Patek o Vacheron). Pero tiene una presencia intachable, especialmente la versión que sustituye los numerales romanos por índices y los guillochés por rayos de sol. Una vez más caja de 42 mm, que puede ser chapada en oro o sólo acero y con esfera blanca o antracita. Es un cronógrafo flyback de manufactura con 38 horas de reserva de marcha y frecuencia de 4 hercios. Su precio está por debajo de los 4.000 euros.

BREITLING NAVITIMER RATTRAPANTE

Es curioso que siendo tan importante en la historia del cronógrafo, Breitling no tenía la función de split-seconds. Eso se ha solucionado ahora con el nuevo calibre propio B 03, que oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 70 horas. La caja que lo acoge (aquí en oro aunque la hay en acero) es de 45 por 15,73 mm, un tamaño perfecto para exponer la incuestionable belleza del modelo. El precio está por confirmar, pero la versión en acero se moverá en el entorno de los 10.000 euros, mientras que la de oro seguramente superará los 30.000 euros, y estará limitada a 250 piezas.

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE II CHRONOGRAPH

Este año el SuperOcean cumple 60 años y lo celebra en Baselworld 2017 con un rediseño de los tres agujas y los cronógrafos en los que se han incluido varios colores. Como ejemplo, esta versión en marrón (que es una de las tendencias este año, por si acaso alguien no se había dado cuenta aún). El reloj tiene 46 mm de diámetro e integra el calibre B13, derivado del 7750.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Alpina está en la lucha más encarnizada, la de los relojes automáticos de bajo precio. En este caso tiene un ofrecimiento muy interesante, porque el Startimer Pilot Automatic es un reloj muy bien hecho, con todos los códigos del reloj de piloto. Tiene 44 mm de diámetro y una esfera de excelente lectura, incluyendo el revestimiento de SuperLuminova. Dentro, un calibre automático Sellita. Y un gran precio: empieza en poco más de 800 euros.

ALPINA HOROLOGICAL SEASTRONG HOROLOGICAL SMARTWATCH

Alpina ya tenía un smartwatch con el mismo sistema que Frederique Constant. Pero ahora lo ha mejorado con la introducción de una caja que es hermética hasta los 100 metros. El reloj tiene un aspecto mucho más deportivo, sin duda con mucha más apariencia de reloj de inmersión.  Las demás funciones siguen estando ahí sin que el reloj deje de parecer uno analógico. Su precio de partida son 555 euros, lo que lo convierte en una alternativa muy interesante.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY CHRONO

Uno de los bombazos de Baselworld 2017, sin duda. Tudor ha sometido a su modelo más famoso a un tratamiento aún más deportivo y ha desarrollado un cronógrafo de manufactura que tiene todo lo que se le puede pedir: rueda de pilares, embrague vertical, espiral de silicio y certificación COSC. Y un precio muy competitivo: 4.500 euros. 

TUDOR HERITAGE BLACK BAY STEEL

A mí sin embargo el modelo que más me ha gustado de los que ha presentado Tudor en Baselworld 2017 ha sido el Black Bay Steel, que ha añadido un bisel satinado y, sobre todo, la primera ventana de fecha, perfectamente integrada en la esfera. Por dentro, por supuesto el calibre de manufactura MT 5612 con certificación COSC. Y un precio que rondará los 3.500 euros.

TUDOR HERITAGE BLACK BAY S&G

Ese mismo calibre aparece en la versión L&G del Black Bay. L&G son las iniciales de Steel & Gold (acero y oro), la primera versión bicolor de la casa. No es que el reloj esté simplemente chapado en oro amarillo, sino que lleva una capa más gruesa. El resultado es francamente llamativo, lo mismo que su precio:4.750 francos suizos, que son menos de 4.435 euros a fecha de hoy. Éxito de ventas seguro. Seguimos.

 



Los relojes más destacados de Baselworld 2017 -1

La feria de Baselworld es tan gigantesca que es imposible abarcarlo todo, explicando cada detalle de la infinidad de relojes que se ven. Para hacerse una mejor idea, hoy todavía no está abierta oficialemente la feria y aún así he hecho 418 fotos, todas de relojes. Eso da una idea de las dimensiones. Así que lo que he pensado es que voy a poner cada día lo que más me ha llamado la atención de lo que he visto. Un comentario rápido, porque ya habrá más tiempo para analizar cada reloj tranquilamente.

Seguramente no va a ser lo más comercial o lo que todo el mundo esté esperando, porque el orden de mis citas no coincide con con lo más llamativo. Simplemente voy a ir en orden cronológico de visitas.

H. MOSER & CIE. PIONEER CENTRE SECONDS

El primer reloj que he visto en la feria de Basilea, y el primero de los relojes más destacados de Baselworld 2017 en entrar en la lista de los deseados. Es el primer modelo de la casa hecho en acero, lo que lo hace más asequible, pero sin renunciar al gusto exquisito y la calidad de construcción y acabados. Incluye el nuevo calibre automático de la casa, Y en este caso si que se puede hablar de movimiento de manufactura propio, porque recordemos que Moser fabrica incluso sus propios espirales. Caja de 42 mm hermética hasta 120 metros, lo que de verdad le convierte en un reloj para todo momento, sea oficina u ocio. Además, si no queremos sacarlo al mar, trae una reserva de marcha de 3 días para que dure hasta el lunes.

H. MOSER & CIE. ENDEAVOUR CENTRE SECONDS AUTOMATIC

Otro ejemplo de la devoción de Moser por la elegancia y los acabados exquisitos. El Endeavour Centre Seconds Automatic comparte calibre con el Pioneer, pero sin embargo las cajas son de oro blanco y oro rojo. Las esferas buscan la máxima pureza. No llegan al extremo de las esferas Concept (que se pueden ver aquí), pero salvo los índices no hay ningún otro elemento. Ni siquiera el famoso lema “Swiss Made”.

CHANEL MONSIEUR PLATINO

Chanel hace tiempo que paso de hacer relojes de moda a auténticas piezas maestras de relojería. Desarrolló su primer calibre precisamente para este modelo, el Monsieur. Después de haber tenido el modelo en oro blanco y oro beis ahora lo presenta en platino con esfera Grand-Feu. Sobre ella se impone la esfera descentrada de minutos retrógrados, con un salto al cero instantáneo. El círculo está interrumpido por el pequeño segundero, mientras que a las seis se abre la gran ventana de las horas saltantes. Un reloj  de vestir distinto y muy atractivo, cuyo precio en platino es de 60.000 euros.

CHANEL MADEMOISELLE J2

Los J12 son uno de los grandes éxitos de Chanel, gracias a su cerámica y a su estética sencilla pero impactante. Ahora homenajea a su creadora, Coco Chanel, con dos relojes: uno negro y uno blanco. Con esos colores aparece la diseñadora, que gobierna con sus brazos las horas que marca su calibre automático. Los relojes con figuras corren el riesgo de resultar infantiles, pero la figura central está hecha con tanto gusto que el peligro se soslaya perfectamente. Un reloj precioso.

TAG HEUER CARRERA HEUER 01 43 MM.

Otro de los relojes más destacados de Baselworld 2017 son de hecho tres: los TAG Heuer Carrera Heuer 01 43mm, de los que hablé en este artículo. Ahora, tras verlos en vivo, se puede afirmar que el olor a superventas que desprenden los tres relojes se nota hasta aquí.

Los relojes se lanzan en Negro Intenso, que es el que abre esta nota, marrón cognac (este de aquí arriba), y en Azul Marino Profundo, que aparece aquí abajo. Las tres versiones son especialmente atractivas porque su diámetro (no así la altura) es de 43 mm y siempre cae bien en la muñeca.

Lógicamente la mayor superficie coloreada es el bisel, pero también la esfera aporta su pincelada de color. Eso tiene mucho mérito porque está esqueletada, así que no es fácil destacar contornos. Pero este TAG Heuer lo consigue ampliamente.

TAG HEUER AQUARACER 300 CALIBRE 5 KHAKI Y CAMOUFLAGE

El Aquaracer 300 es uno de los grandes iconos de venta de TAG Heuer, y ahora la casa lo presenta con un traje listo para la batalla. O, mejor dicho, para esconderse de ella. En primer lugar lo viste totalmente de color khaki, además de llevar una correa Nato a juego.

Pero sin duda la pieza de TAG Heuer que más va a dar que hablar es el modelo Camouflage, con sus tonos azules y grises. La verdad es que para el camuflage sea útil debería usarse en el Artico o algo así, porque está pintado en tonos azules y grises. Pero importa poco, porque el reloj es realmente chulo. Incluso la NATO tiene mucha personalidad. Ya verás como la pieza se “hace viral”. Sin duda y por derecho uno de los relojes más destacados de Baselworld.



Las novedades de Glashütte Original en Baselworld 2017

 

Por fin llegó. La gran gigantesca feria de la relojería ha abierto sus puertas y lo primero que nos encontramos son las novedades Glashütte Original en Baselworld 2017. No es mal comienzo.

 

SENATOR EXCELLENCE PERPETUAL CALENDAR

Esto es empezar con fuerza las novedades de Glashütte Original en Baselworld 2017. Hace poquito más de un año presentamos en este artículo los nuevos Senator Excellence que incluían un nuevo calibre, el 36, destinado a dirigir los pasos futuros de la manufactura en cuanto a movimientos se refiere. El movimiento late a 4 hercios y mantiene una excelente marcha durante nada menos que 100 horas con un solo barrilete. Más aún, el propietario del reloj obtiene un certificado personalizado del desempeño de su reloj. Ahora el Senator Excellence Perpetual Calendar ostenta un derivado de ese calibre, llamado 36-02.

Afortunadamente para los que nos gusta la relojería, la máxima exigencia que pone Glashütte Original en el desarrollo y construcción de sus relojes y que pudimos comprar en mi visita a la manufactura (aquí la primera parte, la segunda aquí), no se traslada sin embargo al precio, y en estos tiempos difícles la casa ha tenido la buena idea de lanzar el reloj con caja de acero, lo que sin duda hará mucho fácil acceder a una de las altas complicaciones y una de las más útiles también.

El tamaño es de 42 mm, lo que da amplio espacio en la esfera para colocar todos los elementos de forma armónica y con tamaño suficiente para una óptima lectura. Ya existía un Senator Perpetual Calendar, pero esta versión Excellence lo hace más sexi porque prescinde de los numerales romanos -salvo a las 12 y a las 6- y los sustituye por índices grabados y coronados por los minutos, lo que le da un aire más dinámico, menos serio. Especialmente en la versión de oro rosa, en la que se han pintado en rojo.

También se ha sustituido el indicador de año bisiesto, que anteriormente era una pequeña apertura circular con el 4 año marcado en rojo. Ahora aparece una subesfera en la que se ven los cuatro años, con una aguja de acero azulado (como las demás) que se mueve en sentido contrario a las agujas del reloj. De esta forma la indicación es mucho más clara.

La esfera queda así muy bien proporcionada, con un aspecto sereno pero no aburrido. Y con dos otros elementos muy significativos: la ventana de fecha tradicional de Glashütte Original, con los dos discos de los numerales a la misma altura, y una preciosa fase lunar que añade el toque romántico a un reloj que presume de racional perfección (no necesita corrección hasta el año 2100). Supongo que irán apareciendo distintas versiones de esferas, y me encantaría verla en azul.

SENATOR CHRONOGRAPH PANORAMA DATE

Y si estamos hablando de sexi dentro de las novedades de Glashütte Original en Baselworld 2017, mira esto:

La nueva versión del cronógrafo Senator, que ahora tiene un hermano mucho más atrevido al que le gusta mucho la noche. Como en el caso del calendario perpetuo que acabamos de ver, este nuevo cronógrafo se desembaraza de los numerales romanos, de la minutería de ferrocarril y del taquímetro para ofrecer una versión más deportiva.

Sólo queda como recuerdo el 12 y el 6, pero ni siquiera parecen tan romanos gracias al recubrimiento de SuperLuminova azul que ahora lo impregna todo, de manera que la legibilidad es excelente en la oscuridad. De hecho seguro que dan ganas de estar siempre a oscuras para disfrutar del tono elegante del material luminiscente.

El reloj parece grande, pero tiene un diámetro de sólo 42 mm. Y sobre todo: está hecho en acero, lo que presumiblemente acercará su precio a los mortales. Pero recordemos que, como siempre en Glashütte Original, el movimiento es de manufactura y siempre con el mismo nivel de acabados. El calibre 37, presentado en 2014, se mueve a 4 hercios y alcanza las 70 horas de reserva de marcha con un único barrilete. Y además ahora el reloj tiene una hermeticidad de 100 metros, gracias a su nueva corona roscada, así que combinado con la correa de caucho o el brazalete puede ser un gran compañero junto al mar. Va a ser un exitazo este reloj. Seguro.

 

PAVONINA

La última de las novedades de Glashütte Original en Baselworld 2017 es el Pavonina, el reloj que hizo su aparición en 2013 con una inspiración claramente GUB (la empresa relojera creada en la República Democrática Alemana) y que desde entonces se ha enriquecido con muchos modelos. En contraste con los modelos anteriores, las nuevas versiones presentan números romanos en sus esferas de nácar natural. La fuente de color antracita, suavemente curvada, fue desarrollada por la manufactura expresamente para el Pavonina. Creados en la manufactura de esferas de la casa relojera en Pforzheim, se imprimen con sumo cuidado en unas esferas de nácar tan finas como el papel y destacan claramente sobre el fondo claro. En el centro de la esfera, una decoración guilloqueada añade reflejos que varían con el movimiento de la muñeca.

La caja en forma de cojín de 31 x 31 mm, está disponible en acero noble, oro rojo o una combinación de ambos materiales, además de decoraciones con diamantes. Las esferas del Pavonina se encuentran disponibles en una gran variedad de materiales y motivos decorativos: de nácar, con guilloché, superficies galvanizadas, apliques arábigos o diamantes engastados. Todos los modelos cuentan con un cabujón sobre la corona. La decoración se complementa con una amplia gama de brazaletes y correas de diversos colores y materiales: acero noble u oro, piel de aligátor de Luisiana, piel de becerro o piel acharolada, además de satén Roma. Más información en GlashütteOriginal.com.



IWC Ingenieur Chronograph Special Edition: fotos en vivo y precios

 

IWC lanzó tres Ingenieur Chronograph Special Edition que volaron por debajo de radar entre tanto reloj de piloto presentado el año pasado. Poco tienen que ver con la imagen más conocida del Ingenieur, pero sin embargo sí tienen el ADN de la colección. Vamos a verlos más en detalle.

 

Antes de que Gerald Genta revisara el diseño del Ingenieur y le diera esa imagen que nos resulta tan conocida (y de la que pudimos ver un ejemplo en vídeo aquí), el Ingenieur tenía una presencia mucho más sobria, más de su tiempo. IWC está legítimamente repensando estos diseños que añaden un toque de elegancia del que en general carecen los modelos recientes, más en el segmento reloj-instrumento. Estos son los tres Ingenieur Chronograph Special Edition, inspirados en el mundo del automovilismo:

Edición “Rudolf Caracciola”

Edición “W 125”

Edición “74th Members’ Meeting At GoodWood”

Los tres relojes comparten características constructivas: caja de 42 mm de diámetro hermética hasta 60 metros, una altura muy notable de 15 mm (hay que irse olvidando de llevarlo con traje) y, sobre todo, un nuevo calibre de manufactura, el 69370. Es un movimiento automático con un diámetro de 30 milímetros y una altura de 7,9 milímetros. Tiene una reserva de marcha de 46 horas (demasiado escasa para un calibre de nueva creación), que se consigue tras 1.123 giros de la masa oscilante. El volante se mueve a una frecuencia de 4 hercios y está decorado con Côtes de Genéve y perlado. El rotor, como es habitual, está calado y ostenta el sello de IWC.

Otro de los elementos muy clásicos son las correas (marrón o negra, según el modelo. Tienen un cosido que captura perfectamente la apariencia de los modelos antiguos. Por supuesto se ata con una hebilla ardillón.

Iguales formas clásicas tienen las cajas, con una redondez muy retro. La corona roscada es de gran tamaño y lleva grabado el sello de IWC y la leyenda “Probus Scafusia”. A cada lado aparecen los pulsadores del cronógrafo, también de formas clásicas, con buen tamaño y un tacto excelente. Es muy notable la elevación del bisel pulido, lo mismo que el cristal de zafiro. Destacan también las poderosas asas rectas, que dan un porte aún más potente al reloj.

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “RUDOLF CARACCIOLA”

Otto Wilheim Rudolf Caracciola es un descendiente de la estirpe del prínciple Bartolomeo Caracciolo, que emigró desde Nápoles a Renania durante la Guerra de los Treinta Años, estableciéndose allí definitivamente. Rudolf Caracciola nació en 1901, y está considerado como el mejor piloto alemán de su época. Condujo prinicipalmente un Mercedes Benz y logró 16 victorias de Grandes Premios, superando a leyendas como Tazio Nuvolari o Bernd Resemeyer.

La caja del Ingenieur está realizada en acero. El pulido del bisel concuerda muy bien con la esfera pizarra, que le da un aspecto muy elegante, mientras que la SuperLuminova beis recuerda a los modelos antiguos. Pero es sólo el aire, porque las agujas de espada y sobre todo el color rojo de la agujas (la punta en las del cronógrafo y completamente roja la del pequeño segundero) fortalece su porte y lo hace más dinámico. La sencilla ventana de fecha ofrece su información discretamente, porque es del mismo color que la esfera.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “W 125”

El Mercedes-Benz W125 fue un automóvil de competición diseñado por Rudolf Uhlenhaut para participar en la temporada de Grand Prix de 1937, que fue ganada, precisamente, por Rudolf Caracciola a sus mandos. Aunque el vehículo, con un gigantesco motor de 5,7 litros, arrasó en las competiciones, quedó fuera de juego cuando al año siguiente se prohibieron lo motores tan grandes. Eso sí, le dio tiempo a establecer la marca mundial (aún no superada) de velocidad en carretera: 432,7 km/h. Lo consiguió Rudolf Caracciola.

IWC homenajea al vehículo con una caja de titanio pulido y una esplendorosa esfera plateada, resaltada por las manecillas y los índices negros. Si a esto le unimos los detalles en rojo resulta el más deportivo de los tres Ingenieur. Tiene muchísima personalidad en la muñeca.

 

INGENIEUR CHRONOGRAPH SPECIAL EDITION “74TH MEMBERS’ MEETING AT GOODWOOD”

El Circuito de Goodwood es un autódromo de 3.860 metros de longitud situado dentro de la finca Goodwood House del Duque de Richmond, cerca de la ciudad de Chichester, condado de Sussex Occidental. Se inauguró en 1948 y acogió a los mejores corredores hasta 1966. Volvió a la actividad en 1998 con el Goodwood Revival, un festival que reúne cada septiembre a máquinas y pilotos del período 1948 a 1966 y a pilotos destacados de la actualidad en competiciones de velocidad. Todos los competidores, personal, público y el propio circuito se visten de época para recrear el ambiente original. El evento también incluye exhibiciones de aeronaves antiguas.

El modelo conmemorativo es seguramente el más complicado de asimilar a los cronógrafos actuales porque la combinación oro rojo y esfera negra es siempre arriesgada. Pero no es menos cierto que muchos relojes antiguos tenían esa misma combinación, así que no es de extrañar que se use para un modelo vintage. No es el que más me gusta, sobre todo porque el color rojo parece estar aquí un poco fuera de lugar, pero para gustos los colores, y yo desde luego no me voy a quejar si me lo regalan.

Como su nombre indica los tres Ingenieur Chronograph Special Edition son una edición especial, limitada y numerada. Los dos primeros son sólo 750 unidades cada uno, mientras que el reloj de oro está limitado a 74 unidades. La versión en acero tiene un precio de 8.000 euros, mientras que la versión en titanio aumenta discretamente su precio hasta los 8.200 euros. Por último la versión en oro rojo tiene un precio de 20.900 euros. Los relojes ya están disponibles en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



Montblanc Summit: el primer smartwatch del grupo Richemont

 

 

Nadie se imaginaba que el Grupo Richemont lanzaría un smartwatch, y desde luego que nunca lo haría fuera del SIHH, su plataforma de comunicación más potente. Y sin embargo aquí está: Montblanc Summit, el smartwatch con el que el Grupo se lanza a un mercado cada vez más disputado e interesante.

 

El mismo día que publicaba el lanzamiento de la nueva versión del TAG Heuer Connected (aquí) Montblanc lanzaba sorpresivamente su propia versión. Es verdad que, como todo en estos tiempos, se había estado anunciando algo nuevo con una campaña basada en los triángulos (como la foto que encabeza el artículo) pero nadie se pensaba que podría ser lo que de hecho es el Montblanc Summit.

Sin embargo tiene sentido que, si una manufactura del Grupo iba a tener un smartwatch, esa fuera Montblanc. Al fin y al cabo lleva ya tiempo aunando tecnología y saber hacer tradicional, sobre todo en los instrumentos de escritura. El Augmented Paper, por ejemplo, es uno de sus grandes hallazgos. O por ejemplo, y como artículo de piel, el E-Tag que vimos aquí. Recordemos que la casa ya había jugueteado con la idea de lo conectado con su E-Strap, una idea interesante pero con muy poca proyección (la vimos en vídeo aquí). ¿Por qué entonces no seguir ese camino, que no colisionaba la relojería tradicional, sino que la complementaba? Pues porque en dos años las cosas han avanzado mucho y ahora se puede ofrecer un smartwatch con prestaciones muy similares a las que estamos acostumbrados en el móvil, en términos de nitidez de pantalla y sobre todo rapidez de manejo.

Y es que el Montblanc Summit integra el chip Qualcomm® Snapdragon ™ Wear 2100, que es la última generación desarrollada por la empresa norteamericana. Seguramente Montblanc podría haber elegido un chip más barato, pero usando éste se asegura de que el reloj va funcionar con la rapidez necesaria durante años. Y además es el mejor chipset para mover Android Wear 2.0, la última edición de Android para relojes inteligentes. Como se puede imaginar esta nueva versión es mucho más fluida y poderosa que la anterior, así que la sensación cuando te mueves por las esferas y los menús es perfectamente satisfactoria porque los tiempos son instantáneos. Además la pantalla es AMOLED y tiene la máxima resolución que hay actualmente 400×400 (286 ppi), muy importante para el tamaño de la pantalla.

 

El cristal de zafiro que recubre la pantalla está levemente curvado (levísimamente diría yo) porque Montblanc quiere ahondar en la idea de que el Summit nace de una casa relojera, no simplemente de una tecnológica de consumo. El cristal sufre, por cierto, del mismo problema que los cristales de los teléfonos: las huellas. Sin embargo el brillo es tan potente que pasa por encima del problema con buena nota.

Una de las cosas más llamativas del reloj es su tamaño: la caja tiene nada menos que 46 mm de diámetro. No sólo eso, además está inspirada en la colección 1858 (de la que se puede ver un glorioso ejemplo aquí) y por tanto tiene sus mismas asas alargadas. El conjunto es, por tanto, de unas medidas que van a tener poca conmiseración con las muñecas pequeñas. Sin embargo el grosor es sólo de 12,5 mm, por lo que se lleva mucho mejor de lo que uno pensaría a primera vista. Y es hermético hasta 50 metros (IP 68).

Montblanc ha creado el reloj con cuatro variantes de caja: en primer lugar la que vemos aquí, con acero recubierto de PVD Negro. Con caja de acero bicolor y bisel de acero recubierto de PVD negro, en acero con acabado satinado y en caja de titanio grado 5 también con acabado satinado. Cada versión le da una personalidad distinta al reloj, desde la más discreta a la más deportiva. A eso le añade ocho correas fácilmente intercambiables: una correa NATO con sujeción de caucho en negro, azul, verde o rojo; una correa de piel de becerro negro o con el maravilloso acabado Sfumato de color marrón o azul marino de la Pelletteria Montblanc en Florencia (Italia), y por último también existe la opción de correa de cocodrilo. Las correas se pueden intercambiar fácilmente a través de pasadores de cambio rápido creando una multitud de looks y estados de ánimo. Un configurador online estará disponible para encontrar la combinación de caja y correa perfecta para cada ocasión. Si a esto le unimos las diferentes esferas se pueden crear más de 300 apariencias únicas. Y Montblanc promete seguir suminstrando esferas para descargar.

Porque en los smartwates, y el Montblanc Summit no es una excepción, la personalización y la experiencia de usuario es lo más importante. Por eso el reloj viene equipado con un software notable: Runtastic, que funciona junto con el sensor de ritmo cardíaco, un giroscopio, una brújula y un barómetro, está cargada en su forma Premium gratis durante 3 meses. La aplicación Google Play Music permite sincronizar música en la memoria interna del Montblanc Summit, que llega a unas respetables 4 gigas. Los códigos de barras de la tarjeta de embarque del avión pueden ser escaneados directamente desde la pantalla; una colaboración con Uber ofrece un rápido acceso a los coches; y la aplicación precargada Foursquare City Guide ofrece la función de búsqueda de restaurantes y experiencias en la ciudad. Además integra un traductor activado por voz. Y por supuesto están todas las aplicaciones de la Google Play. Además las subesferas se pueden personalizar de manera que se utilicen para la información que se desee: desde un pequeño segundero a las notificaciones de correo, alarma, sms,…

La caja del Montblanc Summit incluye una corona típica de la colección 1858, pero no gira; se utiliza pulsándola para volver atrás en la pantalla. A ambos lados tiene un micrófono para recibir órdenes. No hay un altavoz, pero creo yo que el cliente de Montblanc que compre este reloj no va a ser de los que vaya hablando -y sobre todo escuchando- a voces por teléfono. No creo que lo eche de menos. En la parte trasera destaca el sensor cardíaco y los dos puntos de carga (unas 4 horas para una carga completa), aunque también se puede cargar con un micro-USB como habitualmente se usan en los teléfonos (no en los Apple). También llama la atención el “Made in China”. No sé yo si eso va a favorecer la venta, dada la carga negativa que la leyenda lleva. Pero se agradece la sinceridad de Montblanc.

Una última función que es muy importante para todos aquellos que llegan a un smartwatch desde la relojería: el Montblanc Summit, gracias a la nueva versión de Android, tiene pantalla en reposo. Eso quiere decir que cuando no se está mirando el reloj no parece una piedra negra (como le pasa al Apple Watch), sino que siempre tiene apariencia de reloj. La pantalla en standby es simplemente la que se tiene elegida como principal, solo que “esqueletada”, por así decir. Pero su brillo la hace distinguible incluso a la luz del día.

Se me había olvidado decir que además de las esferas de la colección 1850 el Montblanc Summit también cuenta con dos de la colección TimeWalker: el tres agujas y el cronógrafo. Supongo que en próximas versiones la casa permitirá que cada uno personalice todo como quiera (aunque se cometan crímenes contra la estética). Eso favorecería aún más la unicidad del reloj, que es al cabo lo que todo el mundo busca.

El precio del Montblanc Summit comienza en 945 euros y en la versión en titanio más cara sube 145 euros más, lo que es muy razonable. Eso es un precio sensiblemente inferior al de TAG Heuer, pero éste tiene sus propios argumentos. Yo creo que este reloj va a a ser un éxito para Montblanc porque encaja muy bien en su gama de productos, pero en cualquier caso va a ser una batalla interesante esta de los smartwatch “de alto nivel” (podríamos decir), porque seguro que llegarán más contendientes. Veremos. Más información en Montblanc.es.

 



Andrés Iniesta, nuevo embajador de TAG Heuer

 

El espacio de la joyería Unión Suiza en El Corte Inglés de plaza Catalunya ha sido el escenario elegido por TAG Heuer para dar la bienvenida a dos nuevos miembros a la familia de la marca relojera. Por un lado, el futbolista Andrés Iniesta, genio del deporte rey en España, y por el otro el nuevo TAG Heuer Connected Modular 45, la última hazaña de la relojera que siempre se ha caracterizado por estar a la vanguardia de la innovación.

 

Blanca Panzano, Directora General de TAG Heuer España, y Andrés Iniesta

A simple vista, Iniesta y el nuevo Connected Modular 45 (del que ya hablamos en este artículo tras su presentación el pasado martes) parece que no tienen mucho en común, pero un simple vistazo al último lanzamiento de TAG Heuer basta para darse cuenta de que ambos destacan en sus campos, son versátiles, no tienen problema para adaptarse a cualquier situación, y, sobre todo, son las estrellas de sus equipos.

“TAG Heuer lleva desde 1860 rompiendo las reglas y desafiando los convencionalismos, y nuestro objetivo cada día es seguir haciéndolo” ha declarado Blanca Panzano, Directora General de TAG Heuer España. “Cuando nos planteamos recibir a alguien en nuestra familia, siempre buscamos personas que vivan según propias reglas y que no se rindan ante las adversidades. Y Andrés ha demostrado a cada paso que ha dado en su carrera que no está dispuesto a ceder ante la presión y que encarna los valores de la marca. Esta alianza con uno de los mejores jugadores del mundo coloca a TAG Heuer en la delantera del fútbol español. Para nosotros es un honor poder contar con Andrés Iniesta. Bienvenido a nuestra familia TAG Heuer”.

Recordemos que en julio de 2016 TAG Heuer anunciaba su acuerdo para ser el cronometrador oficial de La Liga, un anuncio del que dimos buena cuenta en este artículo.

Por su parte, Andrés Iniesta afronta este nuevo reto con ilusión: “Estoy encantado de formar parte de la gran familia de TAG Heuer, una marca de relojería que ha sabido combinar la tradición, innovación y que nunca cede a la presión”.

Durante el evento, el centrocampista del Barcelona F.C tuvo que superar un challenge para hacerse con las diferentes partes del reloj TAG Heuer Connected Modular 45 que posteriormente fue ensamblado. En cuatro minutos, que recordaron ese momento en el que Andrés Iniesta marcó el gol de la victoria a solo cuatro minutos de que terminase el partido de la final de la Copa del Mundo de 2010 en la que España se hizo con el título, el jugador tuvo que completar una serie de retos deportivos sin ceder ante la presión. Más información en TAGHeuer.es.



Vestiaire Collective te ayuda en la compraventa de tu reloj

Palacio de Santa Bárbara, Madrid

Vestiaire Collective traslada por primera vez a España su savoir faire francés y todos los atributos de su ADN durante 4 días en el céntrico Palacio Santa Bárbara de Madrid (Calle de Hortaleza, 87), un edificio histórico del siglo XIX donde podrás sumergirte en el universo de la moda y el lujo, incluyendo por supuesto los relojes.

 

Ya sabemos que, al contrario que la industria “oficial”, el mercado de reventa de relojes y artículos de lujo está viviendo su momento feliz, al calor de la compraventa por internet. Sin embargo ese comercio implica un riesgo muy importante: las falsificaciones, rampantes en la red. Y otro peligro menos doloroso pero sí muy costoso: los abusos. Para aquellos neófitos en ese mundo es muy habitual que compren piezas a precios desorbitados o, cuando van a vender, que la tasación sea injusta. De ahí que marcas empresas como Vestiaire Collective se han hecho un hueco.

Vestiaire Collective se creó en Francia en el 2009 y hoy en día cuenta con oficinas en Nueva York, Londres, Berlín, Milán y París. Controlan todo lo que venden (y compran, por tanto) y afirman que cada semana se ponen en venta más de 21.000 novedades, y vienen a reforzar un catálogo permanente de 400.000 productos.

Desde el 22 al 25 de Marzo Vestiaire Collective abre una pop-up en el Palacio de Santa Bárbara de Madrid (calle Hortaleza 87) Con el objetivo de dar a conocer su know-how en este sector y la lucha activa en contra de la falsificación, La Maison de Vestiaire Collective estará abierta al público para acercar la moda a todos aquellos interesados en ella. No sólo eso, contará con un atelier permanente de autentificación en el que los asistentes podrán descubrir de la mano de la experta, Victoire Boyer, cómo identificar si un artículo es verdadero o falso siguiendo los códigos de calidad propios de cada marca. Además habrá una serie de conferencias sobre el mundo del lujo y cómo elegir y comprar mejor. El de relojería la impartirá Paula Navarro, directora de marketing y comunicación de Rabat. Toda la información está en VestiaireCollective.es.

 



El nuevo smartwatch TAG Heuer Connected Modular 45, con fotos en vivo y precios

 

Ha sido sin duda uno de los lanzamientos más esperados y desde luego de los más sonados: el nuevo TAG Heuer Connected Modular 45, la segunda versión del smartwatch de la marca que ha mejorado notablemente sus prestaciones y además es fácilmente intercambiable con versiones mecánicas.

 

El lago Lucerna

Jean-Claude Biver durante la presentación

La presentación del TAG Heuer Connected Modular 45 tuvo lugarpor todo lo alto en Brunnen, al borde del lago Lucerna. No sólo es un lugar maravilloso (la verdad es que toda Suiza es pura postal), sino también con un significado especial porque atravesando el lago desde Brunnen se encuentra el lugar donde se fundó la Confederación Suiza. No ha sido una elección arbitraria porque desde la aparición del primer TAG Heuer Connected (cuya presentación vimos aquí) la idea que ha querido transmitir la casa es la de #ConnectedtoEternity, conectado a la eternidad. Con el primer reloj se ofrecía el que, si pasados dos años se quería cambiar el conectado por uno mecánico, bastaba pagar 1.350 euros para llevarse un Carrera de tres agujas. Pero ahora TAG ha ido más allá.

El primer TAG Heuer Connected

En efecto ahora es distinto, y lo es ya desde el nombre: Modular hace referencia a que el reloj es completamente personalizable: correas, asas, caja y, por supuesto, esfera. Y lo mejor es que hay dos relojes mecánicos que tienen las mismas hechuras y por tanto se pueden intercambiar sin problemas. Por ahora los dos relojes mecánicos disponibles son un Carrera Calibre 5 de tres agujas y fecha y el TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon, el tourbillon que revolucionó el mercado cuando apareció por un precio de 15.000 euros. Pero seguramente en el futuro habrá más modelos disponibles.

TAG Heuer Carrera Calibre 5

TAG Heuer Heuer 02T Chronograph Tourbillon

La otra parte del nombre, 45, hace referencia al diámetro del reloj. Es por tanto un milímetro más estrecho que su hermano mayor, y además ha reducido su altura por lo que se lleva mucho mejor. Esto era una obligación porque el Heuer 02T ya existía y tenía esa medida, así que no habría encajado de otra manera. Durante la presentación Jean-Claude Biver afirmó con la rotundidad que le caracteriza que habría un smartwatch para mujer de 39 mm de diámetro. Esto es realmente interesante porque abre la puerta a que haya más módulos mecánicos (de hecho hasta ahora esa era la medida del Calibre 5 de 3 agujas) y sobre todo amplía el mercado de muñecas, que incluso siendo de hombre se pueden sentir amedrentadas por un diámetro de 45 mm. Y planteará un reto de legibilidad, porque el tamaño físico de la pantalla se va a reducir notablemente. Será necesario, creo yo, aumentar la resolución.

Pero volvamos a lo que nos ocupa, que es sobre todo la modularidad. Decía antes que se podía elegir e intercambiar todas las partes del reloj, pero no es del todo cierto: el bisel que se elija en la caja será siempre el mismo. Es una pena que no sea también intercambiable porque al ser tan ancho define mucho la personalidad del reloj, pero imagino que no se podía hacer sin comprometer su integridad y, lo que es aún más importante, su hermetismo. Y es que el Connected Modular 45 es estanco hasta los 50 metros, por lo que se puede nadar con él e incluso bucear.

Y la personalización abre un nuevo debate interesante y que hay que ver cómo se desarrolla en el futuro. Según dice la marca se podrá elegir entre las 11 opciones disponibles en las boutiques de la marca o las 56 disponibles online. Claramente esto es un movimiento hacia la venta online que veremos cómo se toman los distribuidores porque de entrada parece que van a competir con menos armas. A decir verdad tiene sentido porque la venta de los productos electrónicos tienen menos margen, para el distribuidor pero sin duda para el fabricante, que tiene que incurrir en los enormes costos del desarrollo tecnológico. En el caso del TAG Heuer Connected Modular 45 la manufactura afronta sola la adaptación de sistema operativo, y ese coste se tiene que repercutir en el producto final; de ahí el menor margen.

El resultado de ese conflicto lo veremos de aquí a un año, o quizá menos, pero de lo que no cabe duda es de que hay una tendencia cada vez más acusada hacia la venta online de artículos de lujo (muy popular en Estados Unidos, no tanto en Europa) que generará tensión -una más- en el mercado.

Hay una cosa de la que en TAG se siente legítimamente orgullosos: el TAG Heuer Connected Modular 45 luce a las 6 y por debajo del bisel la leyenda Swiss Made, algo que no ocurría con el primer modelo. Eso no quiere decir que el reloj esté enteramente desarrollado en Suiza porque sigue lógicamente dependiendo de Google y sobre todo de Intel para la maquinaria. Pero ahora en TAG hay una sección dentro de la fábrica (que estaba vacía cuando visité las instalaciones) en la que ensambla y termina los relojes, de manera que puede grabar el deseado lema que tanto significa en relojería.

En la siguiente página seguimos hablamos de personalización, además del software y usabilidad.

 



4810 Chronograph Automatic: la propuesta de Montblanc para el día del padre

 

El 4810 Chronograph Automatic es la propuesta de Montblanc para el día del padre, que es una excusa tan buena como cualquier otra para repasar un reloj que apareció el año pasado y que es una excelente opción si se quiere disfrutar (o regalar) de un reloj polivalente y a buen precio.

 

El 4810 Chronograph Automatic se lanzó en realidad el año pasado dentro de la colección 4810, una familia de relojes inspirada en los primeros años de comercio intercontinental de Montblanc. En 1906 el ingeniero August Eberstein, el banquero Alfred Nehemias y el propietario de papelería Claus Voß viajaron a América con un producto que habían desarrollado: un instrumento de escritura con tecnología estanca y un convertidor de émbolo.  En 1910, los tres fundadores adoptaron el nombre de Montblanc -por la montaña más alta de Europa- y lo convirtieron en el símbolo de su visión de la excelencia. En 2006, para celebrar su centenario, Montblanc lanzó la colección 4810, que fue todo un éxito, y  2016 fue, en el marco de su 110 aniversario, un buen momento para reeditarla.

Visto así, separado de la colección, el 4810 Chronograph Automatic tiene poco que ver con ese espíritu pionero, los viajes y todo eso, pero es que tampoco le hace falta una historia detrás para convencer con sus argumentos. Sí se ve un diseño que luce su clasicismo sin remordimientos, pero con ciertos detalles que lo hacen mucho más versátil de lo que parecería a primera vista.

Para empezar el 4810 Chronograph Automatic es, como su nombre indica, un cronógrafo. Eso, además de incorporar la complicación favorita del usuario de relojes (después de la fecha), significa que el reloj ha de ser más grande para poder incorporar el medidor de tiempos, y el reloj lo es: mide 43 mm de diámetro y 13.68 mm de altura. Podría haber sido más pequeño, sin duda, pero esa una de las características peculiares del reloj: siendo un reloj clásico, que tendería a ser de vestir, tiene un tamaño muy atrevido para los rigores formales, lo que le dota de una personalidad que en absoluto le hace pasar desapercibido en la muñeca.

Y es que los relojes de Montblanc tienen un aire tradicional, es cierto, pero su construcción nunca es meliflua ni anticuada, en buena parte gracias precisamente a sus medidas. Pero también podemos fijarnos en las asas, con gran presencia y muy lejos del ideal retro. Es decir, cuando te pones el reloj sabes que lo llevas y los demás también lo notan, por apariencia y tamaño. Lo mismo ocurre con los pulsadores del crono, que son grandes y bien conformados para una pulsación cómoda y firme.

El cronógrafo también juega una parte fundamental en la esfera, porque contrasta con su porte clasicista y lo moderniza. Seguramente su elemento más llamativo es el elaborado guilloché, que parte de la estrella de Montblanc ubicada en el pequeño segundero. La estrella reparte sus rayos desde allí hacia todo el dial. Es sin duda una apuesta arriesgada, porque pone el fondo a la misma altura de importancia que los elementos principales, y no suele ser muy habitual (sí ocurre con Breguet, por ejemplo, pero de otra manera).

Por encima del sinuoso guilloché se asientan numerosos elementos que animan la esfera. En primer lugar y en orden de importancia, numerales romanos aplicados y manecillas, todos realizados en oro rojo. Hay un detalle que me gusta mucho y es cómo se ha resuelto la X y el VIII, con una textura muy lograda que aumenta su elegancia. Las manecillas están rellenas de SuperLuminova pero no, lógicamente, los romanos. Estos sin embargo tienen por encima unos puntos que sí lo están, así que la correcta lectura en la oscuridad está asegurada.

A las 6 aparece una ventana de fecha ampliada y resuelta muy elegantemente. El problema de las ventanas triples es que la acumulación de números puede arruinar la estética del reloj, además de que tampoco aporta nada más. Sin embargo en este caso sólo se leen los números impares, así que queda más espaciado y refinado. Por cierto que justo debajo del triángulo que señala la fecha aparece la inscripción “L-SWISS MADE-L”. Para quien no lo sepa las letras L significan que se ha usado SuperLuminova (de la misma forma que el uso de T significa que se han usado tubos de tritio), aunque es una inscripción que cada vez se utiliza menos.

Las esferas y sobre todo las manecillas del cronógrafo, en acero azulado, terminan por avivar la esfera y darle el toque necesario para que el reloj sirva tanto para ir al trabajo como para el ocio del fin de semana, masculinizándolo pero sin caer en el puro aspecto deportivo.

El 4810 Chronograph Automatic está impulsado por el calibre automático Montblanc MB 25.07, que es en realidad el Sellita SW500. Funciona a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas. Montblanc toma un movimiento absolutamente fiable pero aburrido de ver y le da una decoración merecedora de un zafiro trasero para poder verlo. La única pega que le pongo al reloj es que en la masa osciliante se lee Meisterstück, que supongo viene de reutilizar los que se hicieron para la colección de relojes del mismo nombre. Por último, el reloj se ata a la muñeca gracias a una correa de aligátor negra que se asegura gracias a un cierre despeglable.

El 4810 Chronograph Automatic se ha lanzado también con esfera negra, que lo hace aún más deportivo e impactante. Ambas versiones tienen un precio de 4.100 euros y por supuesto ya están disponibles en las boutiques de la marca. Por si alguno de nuestros relojes se anima a regalar uno de estos, recordad por favor que el que aquí escribe es padre y le encantan los regalos. Más información en Montblanc.es.

 

 



Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

 

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

 

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento “El primer Reloj Cibernético del Mundo”, aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.

Los relojes de cuarzo son un producto complicado para las empresas relojeras: son generalmente más fáciles de fabricar y más fáciles y más baratos de mantener (en su mayor parte el usuario sólo necesita cambiar la pila cada par de años más o menos), y además pueden ofrecer complicaciones a un precio que los relojes mecánicos no pueden ni soñar. A cambio no son sino “relojes de pila”, con escasa o nula diferenciación para el común de los mortales, y prácticamente un tabú para los más puristas aficionados a la relojería. Así que, cuando una compañía con tradición relojera se embarca en la producción de movimientos de cuarzo, necesita algo que las diferencie en ese proceloso océano compuesto de decenas de miles de relojes de cuarzo baratos. La alta precisión es sin duda una característica que puede atraer a esos compradores que quieran pagar más por un reloj mejor construido y con mejor desempeño.

Y eso es lo que ofrecen los nuevos Longines Conquest V.H.P.: tienen una precisión de + 5 segundos al año. Y aquí conviene recordar que para que un cuarzo obtenga el certificado COSC de cronometría no debe superar los + 0,07 segundos al día, lo que se traduce en + 25,55 segundos al año. Por tanto el nuevo calibre L288.2 (tres agujas) y el L289.2 (cronógrafo) claramente mejoran las prestaciones de los calibres de cuarzo certificados. Me vienen a la cabeza los Bulova (que puedes ver aquí y aquí), el Breitling Exospace B55 (aquí) o incluso el calibre ETA Precidrive (en estos Certinas). Son todos excelentes cuarzos, pero con una precisión de + 10 segundos al año. Es decir, el doble que los de los nuevos Conquest.

Pero ¿era necesario ir tan lejos con la precisión? ¿Había una demanda del mercado de algo así? El origen de los Conquest VHP se remonta a 2015 y el advenimiento de los smart watch, que puso a Longines a pensar cómo confrontar esta nuevo competidor. Y llegaron a la conclusión de que tenían que hacer lo que mejor sabían hacer, que son relojes tradicionales. Pero dado que algo tan tradicional y tan suizo como la bandera de la precisión ha sido arrebatada y ahora ondea como propia en el reino del smart watch (y antes en el de los móviles inteligentes), Longines decidió que iban a ofrecer el reloj no conectado más preciso del mundo. Ocurre que por aquel entonces ETA ya había estado jugueteando con la misma idea, así que se sentaron a hablar no sólo de precisión, sino de cuántas cosas más debía ofrecer el nuevo reloj.

Y desde luego el Conquest V.H.P. viene con algunas funciones ingeniosas y, sobre todo, muy útiles. En primer lugar el Sistema GPD, o Gear Position Detection (Detección de la Posición de Engranajes). Ocurre que el calibre está constantemente recordando la posición de las manecillas de manera que, cuando el reloj sufre un choque o un golpe (la habitual caída de un metro desde la muñeca), es capaz de volver a colocar las manecillas en la hora, minuto y segundo correcto. Además tiene dos sensores de magnetismo incrustados en la parte superior del movimiento, de manera que si detectan que el reloj ha entrado en un campo magnético inmediatamente para las agujas y, cuando ha pasado el peligro, las vuelve a poner en la hora y segundo que les corresponda.

En la siguiente página, más funciones, más fotos y los precios.



Rolex, la empresa con mejor reputación del mundo

 

Rolex Oyster Perpetual

El Reputation Institute ha publicado la lista de las empresas con mejor reputación del mundo, y la primera de la lista es nada menos que Rolex. Ojo, no la empresa relojera con mejor reputación, no: La Empresa con mejor reputación. Punto. Y encima repite, poruqe es la misma posición que tenía en 2016. Una razón más por la que Rolex lleva siempre puesta una corona.

 

Rolex Air King

Desde 1997 el Reputation Institute ofrece a sus clientes empresariales estrategias e informes sobre cómo calibrar y mejorar su reputación en distintos mercados y tipos de cliente, y además publica desde hace años la lista de las compañías con mejor reputación. La idea no es hacer una más de las infinitas listas que aparecen por internet y que parecen gozar de un inagotable fervor entre los usuarios de la red mundial, sino dar una mejor perspectiva sobre qué hace a una empresa respetable y cómo un puesto alto en la lista significa una mejor posición a la hora de las inversiones, las evaluaciones de riesgos y, en definitiva, unas ventas mayores y más sólidas.

Rolex Yacht-Master 40

La lista se confecciona a partir de las respuestas aportadas por unos 170.000 colaboradores y recoge la percepción en siete categorías: productos y servicios, innovación, lugar de trabajo, estilo de dirección, responsabilidad social, liderazgo y desempeño. Este último se basa en los datos recogidos a partir del primer trimestre del año. La lista no deja de ser curiosa, porque uno se espera oír los grandes nombres arriba del todo y resulta que no. Un ejemplo típico sería el de Apple, que todo el mundo pensaría que iba a estar en los puestos de medalla hasta que mira la lista:

Resulta que aparece en un modesto vigésimo puesto, mientras que su archienemigo Google está en el quinto (y Microsfot en el undécimo). Pero más llamativo aún resulta que en el segundo puesto aparezca Lego (por encima de Walt Disney), una compañía que en principio uno no metería en una lista así simplemente porque “hace juguetes”. Por eso una lista así es una buena lección de por dónde han de ir las empresas. Pero volviendo a Rolex, que es lo que nos interesa, hay que señalar que es la primera vez que una empresa supera los 80 puntos en la puntuación final, consiguiendo así la categoría de excelencia. Esto es porque los participantes en la encuesta perciben a la compañía como fabricante de productos de alta calidad, que los respalda y que responden a las necesidades de sus clientes. Y además la ven como bien organizada y rentable.

Rolex Explorer

La progresión de Rolex es sorprendente y encomiable: en 2012 no estaba ni entre las 25 primeras, pero en 2013 entra directamente en el puesto número tres. En 2016 fue la número uno y en 2017 retiene el cetro. A ello ha contribuido otra parte del negocio que de la que también informa el Reputation Institute: Rolex, además de sobresalir en los puntos arriba mencionados, los comunica de manera eficiente. Hace mucho énfasis en comunicar aquello en lo que cree y sus propias virtudes. Prioriza la comunicación y da información de sus actividades, siempre relacionadas con sus valores. No nos queda sino felicitar a Rolex por encabezar la lista y congratularnos de que una empresa de relojes tenga una relevancia tan grande. Ojalá volvamos a dar esta noticia el año que viene. Rolex.es.

Rolex Day Date en platino

 

 



El Grupo Swatch lanza el chip Bluetooth más pequeño del mundo

 

Pocos relacionan al Grupo Swatch con la tecnología más avanzada pero el hecho es que entre sus las empresas que forman el Grupo hay compañías que se dedican exclusivamente a eso. Y la prueba es el anuncio de que han lanzadado el micro-chip Bluetooth más pequeño del mundo.

 

 

Puede extrañar que un chip Bluetooth sea algo de lo que Swatch se preocupe, pero recordemos que en 2015 el Grupo Swatch lanzó el reloj Bellamy en China (como reflejamos en esta entrada), un reloj que por menos de 100 euros permitía pagos desde la muñeca. Y lo hizo llegando un acuerdo con Union Pay (algo que no ha logrado Apple), la entidad financiera con más de 5.000 millones de tarjetas emitidas en todo el mundo. Este año además se espera un nuevo modelo del Bellamy.

EM Microelectronics es el centro de Investigación y Desarrollo del Grupo Swatch y junto con el Centro Suizo de Electrónica y Microtecnología (CSEM en sus iniciales en francés) han lanzado este chip Bluetooth que además ostenta los siguientes récords:

– Es -en primer lugar y por encima de todo- el chip Bluetooth más pequeño del mercado. La ultra-miniaturización de los componentes electrónicos es crucial para el aumento de funciones en aparatos electrónicos portátiles, y para el Internet de las Cosas.

– Tiene el consumo de energía más bajo -comparado con sus competidores- para diferentes escenarios de uso, aumentando por tanto la autonomía de los objetos conectados (ya sabemos que las dos grandes cuestiones existenciales de la humanidad en estos tiempos son “¿dónde encuentro WIFI?” y “¿dónde recargo el móvil?”).

– Su alta velocidad de arranque no tiene rival, lo que hace posible la mejora en la reacción de los aparatos y la mayor duración de la señal electrónica.

Además este chip Bluetooth ha sido oficialmente certificado con el último estándar bluetooth, el 5.0. El chip consiste en más de 5 millones de transistores en una superficie de unos 5 mm cuadrados. Está diseñado para tener la máxima flexibilidad para poder trabajar en solitario o en conjunto con varios sensores, que se pueden aprovechar de un microcontrolador que un consumo muy bajo o puede usar el chip para añadir comunicación Bluetooth a cualquier portátil electrónico.

El Grupo Swatch y el CSEM, ambos situados en el “Silicon Valley Suizo” (en Biel) están trabajando en un ecosistema suizo exclusivo, especialmente diseñado para satisfacer las necesidades del Internet de las cosas y, sobre todo, relojes. Esta plataforma se construirá sobre un sistema operativo único y hecho a medida.

Un paso más hacia el largamente esperado smart watch de Swatch, un producto del que todo el mundo se pregunta por qué no existe aún. La respuesta es sencilla: Swatch no quiere un reloj que haya que recargar cada 20 ó 40 horas. Por eso tiene a su empresa Renata, fabricante de baterías para productos electrónicos, buscando una solución que se ajuste a los parámetros que quiere Swatch: en boca de Stefan Pfrommer, “los clientes no quieren recargar el reloj más de un par de veces al año”. Es un reto enorme, pero con las empresas de la rama de Sistemas Electrónicos (Renata, EM Microelectronics y Micro Crystal) el Grupo tiene confianza en que podrán llegar a una solución en un futuro no lejano. Más información en SwatchGroup.com.

El presidente del Grupo Swatch, Nick Hayek, con el nuevo micro-chip



En la muñeca y en el oído: Chopard L.U.C Full Strike

 

En estos tiempos difíciles para la relojería (alta y baja) es refrescante y esperanzador ver que hay casas que se lanzan a crear productos realmente innovadores incluso dentro del mundo de las altas complicaciones, donde parece que nada se puede inventar. Y no me extraña que la novedad de la que hablamos hoy venga de una manufactura como Chopard, que se dedica a hacer altísima relojería a la chita callando. Señoras y señores, el Chopard L.U.C Full Strike en toda su gloria.

 

Y no es un Full Strike cualquiera: es el que lleva el propio Karl-Friedrich Scheufele, copresidente de Chopard. Así que no estamos hablando de un reloj de “carnet ATA” (las colecciones de muestra que tienen las marcas para enviarlas de un lado a otro), sino un reloj vivido y sentido.  E impoluto, a decir verdad. Es lógico que el Sr. Scheufele lleve un reloj así porque él es el impulsor de las creaciones relojeras de la casa, nacidas del profundo amor que siente por este arte y ciencia. Eso explica también que a menudo le veamos con un Ferdinand Berthoud FB 1 como los que vimos aquí, ya que son otra gran creación relojera concebida, nacida y crecida gracias a él.

Y precisamente por su pasión relojera este reloj no es simplemente una unidad funcional, que sería lo normal. Es un reloj que ha pasado todos los controles de la casa en cuanto a precisión cronométrica (el famoso certificado COSC) e incluso el ostenta el Sello de Calidad del Punzón de Ginebra, que evalúa tanto aspectos técnicos como estéticos. Es decir, yo también lo haría, qué caramba: es mi empresa, mi idea, mi reloj… pues quiero lo mejor, aunque sea más caro. ¿O no? Esto tiene una ventaja añadida: siendo seguramente el único ejemplar que va a pasar por España (que no tenga un propietario final ya designado, quiero decir), hemos podido ver hasta los más pequeños detalles decorativos, que suelen estar reservado para las unidades a la venta.

En la foto de aquí arriba se pueden ver entre la abundante literatura grabada en el reverso del reloj y de izquierda a derecha, la inscripción Chronometer (que sólo pueden llevar los relojes que han pasado las pruebas del laboratorio COSC -que ya vimos en el reportaje sobre mi viaje a la Manufactura Chopard), el Sello del Punzón de Ginebra, el de L.U.C -que testimonia que el calibre L.U.C 08.01-L es de manufactura y con las mayores exigencias propias de precisión y acabado- y por último el sello “Fairmined”, que garantiza que el oro utilizado para la construcción de la caja proviene de comercio justo, una iniciativa que la manufactura puso en marcha en 2014 y de la que se sienten legítimamente orgullosos.

Y además el reloj es perfectamente ponible: la caja tiene un diámetro de 42, 5 mm por 11,55 mm de alto. Hay por ahi relojes de tres agujas que son más altos que éste, cuyo calibre tiene 533 componentes. Así de bien hacen las cosas en Chopard y así de bien está hecho este Full Strike. Mezcla superficies pulidas y carrura satinada, una combinación elegante que siempre acierta. La poderosa corona alberga el pulsador que pone en marcha el mecanismo de sonería, con el logotipo de los movimientos L.U.C.

La esfera del reloj está parcialmente calada, lo que le da una presencia única, muy distinta de la imagen que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en relojes con repetición de minutos (o sonería en general).  Es especialmente llamativo cómo han desaparecido las indicaciones horarias desde después de las 7 hasta casi las doce para poder admirar los enormes martillos. Afortunadamente el borde exterior de la esfera es una minutería de ferrocarril, lo que ayuda a que la lectura de la hora, cuando las manecillas se aventuran en ese abismo de maquinaria, sea precisa.

La verdad es que el conjunto de los martillos con los grandes numerales romanos, tan típicos de Chopard, crean una presencia muy poderosa, acentuada por las manecillas Art Deco (también irrefutablemente Chopard). A las tres una franja satinada subraya el doble indicador de reserva de marcha, que corresponde a las dos cargas del Full Strike: uno de los barriletes acumula la reserva de marcha del reloj, que se carga dando cuerda de la manera tradicional. El otro barrilete conserva la energía de la sonería, enrollando el muelle simplemente dando cuerda en sentido contrario a las agujas del reloj. Esta es una diferencia esencial con otros relojes de este tipo, ya que tradicionalmente al accionar el gatillo o pulsador de los relojes tradicionales se enrolla el muelle lo necesario como para que, al soltarlo, pueda mover los martillos el número suficiente de veces como para poder dar incluso la cadena más larga (las 12:59). Por tanto para repetir el proceso hay que volver a enrollar el muelle.

Con el Full Strike se puede repetir la cadena de sonidos más larga hasta 12 veces, algo nunca visto en un reloj de pulsera (que yo sepa). De ahí que tenga su propio indicador de reserva de marcha, con una manecilla en acero azulado deslizándose por por un segmento también azul.

¿Y que ocurre si, como en la foto, la reserva de marcha está agotada -o casi-? Nada. El Full Strike tiene una protección de seguridad que impide que el funcionamiento de la sonería si no tiene suficiente energía. Éste es el primero de los elementos de seguridad, pero hay dos más: se ha añadido un mecanismo que evita el arranque de la complicación si el embrague no está acoplado del todo (algo que ocurre más fácilmente en los repetidores de gatillo), y otro que evita que se pueda disparar la sonería cuando se está cambiando la hora. De esta manera el reloj está protegido de los problemas que más habitualmente hacen que el reloj tenga que pasar por el servicio técnico.

Y ha llegado el momento de escucharlo. Como ya expliqué cuando se lanzó el reloj, lo más particular del Chopard L.U.C Full Strike es que el cristal de zafiro no sólo cubre la esfera sino que se prolonga hasta la base de la caja, de manera que los martillos golpean sobre el zafiro, no sobre las habituales varillas metálicas. Por ello, como hay que hacer más fuerza para que suene el reloj, los martillos son más grandes de lo habitual. Chopard afirma que ha golpeado 1,5 millones de veces el cristal con los martillos y no se ha roto. Para hacernos una idea eso es como hacer sonar la 1 menos un minuto 45.454,5 veces. Es decir, repetir la secuencia 124 veces cada día durante un año. No parece que haya que preocuparse por la resistencia del zafiro, creo yo… Por si acaso, Chopard ha patentado la estructura.

El resultado es excepcional. Es el sonido que oímos cuando golpeamos una copa de cristal de Bohemia con un metal. Un timbre a la vez delicado, duradero y sorprendentemente potente. Vamos a escucharlo tal cual lo grabé con móvil Lumia. Aunque todos los móviles originarios de Nokia son famosos por sus buenos micrófonos, no deja de ser un móvil, así que hay que imaginarse que el sonido en vivo es aún más conmovedor.

¿A que sorprende? Pues después de oírlo unas cuantas veces te das cuenta de que hay algo que no se oye: el regulador. Es completamente silencioso y ni siquiera se oye el clic final, habitual cuando acaba la secuencia sonora. No es por señalar con el dedo, que es de mala educación, pero hay por Horas y Minutos unos cuantos ejemplos de repetidores de minutos que, puestos al lado de este Full Strike, resultan dolorosamente ruidosos.

El color de este oro de comercio justo es particularmente sobrio y cálido, nada ostentoso. La correa de aligátor, certificada por el CITES (el organismo internacional para la protección de especies en peligro) resulta excepcionalmente cómoda, y se fija cómodamente a la muñeca con la hebilla de oro. Pocas pegas se le puede poner a un reloj como el Full Strike, salvo la lejanía que su precio tiene de nosotros, pobres mortales: 265.000 francos suizos (aproximadamente 246.700 euros). El único consuelo es que sólo hay 20 unidades por lo que no creo que nos vaya a dar envidia desde una vitrina: seguro que están todas las unidades ya asignadas, o casi. De ahí el privilegio de haber podido tener uno en la muñeca, y de haber inmortalizado su sonido. Más información en Chopard.es.



En la muñeca: Ulysse Nardin Diver Le Locle, el diver vintage perfecto

 

Una de las sorpresas del SIHH 2017 fue que asistiera Ulysse Nardin, que a decir verdad en Baselworld no tenía la preponderancia que se merece. Y entre las innovaciones que presentó -y que iremos analizando poco a poco- se coló una que miraba al pasado de una manera muy seductora: el Ulysse Nardin Diver Le Locle que ahora podemos disfrutar con fotos en vivo y precios.

 

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es una de esas piezas con las que ocurre algo extraño: es un “lanzamiento más”, otra de las piezas que son novedad un año pero que ni siquiera tienen el peso específico que la marca considera necesario para poder anunciarlo en las presentaciones oficiales. Y sin embargo todo aquel que lo ve se enamora y quiere saber más de él. Eso es lo que me ocurrió a mí y a todos los que pudimos verlo, de paso y casi por casualidad.

El modelo original -que aparece en la foto pequeña- data de 1964 y es estéticamente muy parecido al Diver Le Locle de 2017. Incluso el nombre es el mismo y homenajea la localidad donde está radicada Ulysse Nardin. Pero, además del calibre, hay más diferencias: el modelo original tenía 38 mm de diámetro, mientras que el actual tiene 42 mm. En la esfera se aprecia cómo el modelo de 1964 tenía segundero central y el actual no. Pero por lo demás, el reloj es casi gemelo.

El diámetro del reloj es más contemporáneo y se adapta mejor a las muñecas actuales porque es a la vez un reloj no excesivamente alto -12,7 mm-. Es llamativo como la altura del bisel de aluminio negro brillante es casi tan grande como la de la caja, pero el conjunto, incluido el cristal de curvo, es muy armonioso y atractivo. Eso sí, para ser un Diver su hermeticidad es modesta: 100 metros. Tampoco le hace falta más porque nadie querría hacer buceo profesional con este reloj. Aquí estamos hablando sólo de un reloj que gusta llevar. Y en eso es sin duda un éxito.

La esfera negra del Diver Le Locle está graneada muy finamente y acoge dos manecillas de espada idénticas a las de la época original del reloj. Están unidas por un sencillo remache que le da un delicioso aspecto de reloj-herramienta de otros tiempos. Por encima aparece la orgullosa ancla de Ulysse Nardin, que recordemos desde el año pasado ha dejado de estar inclinada. Al igual que en el modelo original, la aguja del pequeño segundero tiene forma de punta de lanza, elegante y atractiva. Como es pertinaz costumbre en la relojería suiza se ha incluido la palabra Automatic, que no hacía falta ninguna.

Los generosos índices y manecillas están rellenos de SuperLuminova beis que recuerda el uso del tritio en los relojes de antaño. Todo tiene un aspecto grande y de fácil lectura, incluida en este caso la fecha: Ulysse Nardin ha incluido una lente de aumento por la parte inferior del cristal de zafiro.

El reloj está animado por el calibre automático de manufactura UN-320, con un diámetro de 25,60 mm y una altura: 3,60 mm. El volante se mueve a 28.800 alt/hora, tiene espiral y escape de áncora en silicio y corrección de fecha hacia adelante y hacia atrás, además de una reserva de marcha de 48 horas. Pero además el calibre tiene el Ulysse Nardin Chronometer & Performance Certificate (Certificado de cronometría y desempeño Ulysse Nardin). Este certificado fue introducido en 2012 y dura 7 días. El proceso incluye inspección estética, prueba de hermeticidad y pruebas de vacío y presión (que simula la presión del aire a -0,6 bares y a +2,5 bares respectivamente).

Pero su principal componente es el test de 5 días para comprobar la exactitud del reloj. Cada reloj se comprueba en 6 posiciones (permaneciendo en cada una de ellas 20 horas) y a tres temperaturas (ocho, 23 y 38 grados Celsius). El rango de desviación es menor que lo exigido por el COSC: -2/+6 segundos al día. La desviación basada en la temperatura es también un poco menor: + 0,5 segundos/día por grado. Es por tanto un movimiento excepcional. Eso sí, el calibre no se puede ver porque está escondido tras un fondo roscado que representa un buceador, también basado en el del modelo original.

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es la prueba de que se puede hacer un reloj respetuoso con el pasado y a la vez extraordinariamente atractivo para los que tenemos la suerte de vivir en esta época. El reloj llegará a las tiendas (o al menos esa es la idea) en abril de 2017, con un precio unitario de 9.700 Euros. Seguro que se va a vender muy bien. Más información en UlysseNardin.com.



Los 60 segundos de Rolex en los Oscars: otro éxito de la marca

Como supongo que nadie ignora, el domingo por la noche se celebró la esperada ceremonia de entrega de los Oscars. En lo que a nosotros concierne esta ceremonia marca el inicio de la presencia de Rolex en los Oscars como patrocinador, y para celebrar la ocasión creó un anuncio de nada menos que de 60 segundos resumiendo parte de sus apariciones en películas.

 

Goldfinger, 1964

Ver a Rolex en los Oscars resulta tan natural que parecería que estado ahí en todas las ediciones. Rolex inventó el marketing de relojes (bueno, casi podríamos decir que inventó el Marketing, con M mayúscula) y siempre ha tenido un ojo impecable para elegir qué eventos esponsorizar y con qué nombres relacionarse. Por ejemplo su patrocinio del tenis, perfectamente asimilable a sus rasgos de elegancia y por supuesto de precisión (aquí vimos su por ahora última gran aparición en este deporte). Por eso todo el mundo se sorprendió cuando pasó a ser imagen de la Fórmula 1, pero fue un golpe de genio porque la exposición es máxima sin grandes exigencias a cambio: mientras que Omega ha desarrollado (y sigue haciéndolo) excelente tecnología para medición de competiciones de la que se siente justa y merecidamente orgullosa, tal como vimos aquí y aquí, la sola presencia del nombre de Rolex y quizá un reloj convencional en la pista le sirve para que le atribuyan ese intangible de “la máxima exactitud necesaria en un evento deportivo”. No se puede lograr más con menos.

Ahora la marca coronada ha decidido esponsorizar otro acontecimiento global: los Oscars. Y por supuesto nuevamente le va que ni pintado, porque dónde mejor para encontrar un Rolex que entre el mundo del glamour y la fama en el que además se entregan muchas estatuillas que provocan innumerables momentos de felicidad. Asociar todo esto con una marca de relojes no tiene precio (bueno, seguro que lo tiene y seguro que exorbitante), y Rolex ha dado nuevamente en el clavo haciéndose con ello. Probablemente ha hecho crujir los dientes de envidia a más de una marca competidora, porque ver a los Rolex en los Oscars significa que los Oscars se van a asociar a partir de ahora con los Rolex y con nadie más.

Para remarcar aún más la idea de la toma de posesión de la marca, Rolex lanzó un montaje de 60 segundos con momentos de distintas películas en las que aparecen e incluso se nombran sus relojes. Así podemos ver a Peter Sellers, Paul Newman, Bill Paxton (triste y repentinamente fallecido el sábado) o Harrison Ford, entre otros, llevando un Rolex. Pero lo más llamativo es que no llevaban los relojes porque estuvieran patrocinados por la marca, sino que los llevaban ellos (y ellas) por su propio gusto.

Fotograma de Argo – 2012

Por supuesto no están todas las apariciones porque entonces no sería un vídeo de 60 segundos sino de 60 minutos. Por ejemplo aquí arriba vemos un fotograma de Argo, que en 2013 ganó el Oscar a la mejor película. Y, salvo el Casino Royale y Peter Sellers de 1967, no hay nada de James Bond (ni siquiera este Casino Royale se puede considerar una auténtica película de James Bond). Seguramente será un problema de copyrights. Sí es gracioso cómo en Apollo XIII, en la que como sabemos todo el protagonismo -merecido e históricamente cierto- se lo lleva el Omega Speedmaster, el vídeo ha conseguido colar un Rolex GMT Master.

En definitiva: Rolex en los Oscars es otro indudable acierto de la marca, que una vez más y de manera discreta hace saber quién manda en todo esto. Os dejo a continuación el vídeo para que podáis echar un rato tratando de averiguar qué películas y qué actores aparecen. Más información en la web dedicada de Rolex.com.



Nueva edición del Seiko de Steve Jobs, en dos versiones

Hubo un tiempo en que el fundador de Apple llevaba relojes, y el más famoso de todos es el que se ha dado en llamar Seiko de Steve Jobs, sobre todo por una famosa y cándida sesión de fotos en su casa. Ahora Seiko reedita el reloj en dos versiones que afortunadamente tienen un precio acorde con el reloj que es.

 

El que vemos en esta foto es el reloj original de Steve Jobs que, por el estado en que está la correa, es evidente que fue usado diariamente. Es un Seiko Chariot, y no puede ser más simple y a la vez más perfectamente funcional, porque la lectura de la hora es instantánea gracias a la claridad con la que se exponen todos los elementos. Hay algo muy Apple en el Seiko de Steve Jobs, en cuanto a la pureza de líneas y la simplicidad que siempre buscó el mago de la manzana. Por cierto que el año pasado el reloj fue subastado y vendido por 42.500 euros.

No era el primer reloj que tuvo, sin embargo: En esta foto -si consigues no quedarte mirando fijamente a ese bigote que le hace parecer el dueño italiano de una tienda de ultramarinos de Brookling- se puede apreciar que lleva un Seiko Chrono digital aparecido en 1977, el mismo año en que el Apple II sobre el que se apoya vio la luz.

Pero para cuando Apple lanzó el primer Macintosh, en 1984, era el Seiko Chariot el que lucía sobre la muñeca de Steve Jobs. Y la verdad, pegaba mucho con el diseño sencillo (ahora decimos minimalista) de la computadora. Ahora Seiko ha decido lanzar una nueva edición del Seiko de Steve Jobs, aunque aumentando la oferta: si el original de Jobs medía 33 milímetros de diámetro, ahora habrá también una medida de 37,5 mm. Además se lanzará con esfera blanca -como la original- o negra. La caja sigue siendo de acero, lo mismo que el fondo, y es hermética hasta 50 metros. Es una creación de Seiko en colaboración con la empresa de diseño -radicada en Tokio- Nano Universe.

El reloj está controlado por un sencillo movimiento de cuarzo con una exactitud de +/- 15 segundos al mes, aunque la exactitud no suele ser tema de conversación con los cuarzos: son considerados exactos porque medio segundo al día es inapreciable. El reloj es por tanto muy delgado (6,6 mm) y ligero: 35 gramos en la versión más grande. En la pequeña la altura baja a los 6,4 mm y el peso a los 28 gramos.

La versión de esfera blanca se lanzará en una edición limitada de 1982 unidades, mientras que la versión de esfera negra del Seiko de Steve Jobs será una edición limitada a 300 unidades. El precio es el mismo: 20.000 yenes, 169 euros al cambio de hoy. El único problema, si quieres satisfacer tu mitomanía, es que el reloj se pone a la venta el 10 de marzo, pero sólo en Japón. Aún así seguro que hay formas de hacerse con uno. Más información en la web dedicada de Seiko.com.



Baselworld 2017: TAG Heuer Carrera Heuer 01 43 mm

 

Uno de los hitos de la nueva etapa de TAG Heuer, la que capitanea Jean-Claude Biver, ha sido sin duda el TAG Heuer Carrera Heuer 01. De cara a Baselword 2017 la marca presenta los nuevos Carrera Heuer 01 43 mm en tres colores y precio atractivo, que seguro van a afianzar aún más el éxito del icónico reloj.

 

Estoy seguro que este Carrera Heuer 01 43 mm ha nacido por la demanda de los clientes de la marca. Cuando apareció el TAG Heuer Carrera Heuer 01 en 2015 fue muy controvertido porque todo el mundo vio una hublotización del reloj (yo también). No es que esa impresión haya desaparecido, pero la realidad ha dado la razón a Jean-Claude Biver: el reloj ha sido todo un éxito, lo que quiere decir que la gente quería un Carrera con una presencia más moderna. Tanto es así que la escasez del producto fue grande porque la demanda era enorme. En España por ejemplo no se ha normalizado el suministro hasta la segunda mitad del 2016. Podéis ver el artículo con fotos en vivo aquí.

Si el original ha tenido un éxito arrollador, estoy convencido de que el Carrea Heuer 01 43 mm lo va a tener aún mayor. 45 mm es una medida grande que no se adapta a todas las muñecas -sobre todo con las asas Carrera, tan rectas-, mientras que 43 mm sí que puede abarcar a una audiencia mayor. Hasta ahora las medidas “pequeñas” existían sólo con esfera tradicional, pero por qué alguien con muñecas más estrechas no iba a querer un esqueletado. De hecho incluso a aquellos que les gustan los relojes grandes estos no le parecerán pequeños.

La caja sigue siendo modular, compuesta de 12 piezas, en la que la carrura es de acero satinado y el bisel es cerámico. Los pulsadores también son de acero, y la corona está recubierta por una franja de caucho que seguro hará más sencillo su manejo. El cristal que cubre la esfera es de zafiro con tratamiento antirreflejos en ambas caras. La esfera del Carrera Heuer 01 43 mm está tan poblada como la de su hermano mayor, pero yo diría que al reducir su tamaño y -sobre todo- tener partes coloreadas, la legibilidad será mejor (y eso que no era mala en el modelo original). Los colores son los que se ven, pero si se quieren nombrar como lo hace la manufactura hay que llamarlos Negro Intenso, Azul Marino Profundo y Marrón Cognac. 

El calibre es lógicamente el Heuer 01, heredero del 1887 y con todo lo que se le puede pedir a un calibre moderno: embrague mediante piñón oscilante, rueda de pilares (roja, muy llamativa), el puente del cronógrafo y la masa circular con PVD negro esqueletizados… todo ello protegido hasta 100 metros de profundidad y visible gracias al zafiro posterior.

Digamos por último que los tres relojes TAG Heuer Carrera Heuer 01 43 mm se lanzan con dos opciones para atarlos a la muñeca: o bien un brazalete de acero o una correa de piel para las versiones azul y marrón o de caucho para la negra. TAG Heuer mantiene su promesa de entregar un reloj con calibre cronógrafo de manufactura por menos de 5.000 francos suizos: la versión con acero o cuero cuesta 4.800 euros, mientras que la versión con correa de caucho cuesta 4.650 euros. Ya sólo queda esperar a Baseworld para verlos. Más información en TAGHeuer.es.

 



Nuevo Bell & Ross BR 03-94 R.S.17 en colaboración con el Equipo Renault F1

 

Bell & Ross sigue su reciente aventura en los circuitos de Fórmula 1 de la mano con el equipo de Renault. En 2016 lanzó el primer reloj fruto de esta unión y ahora podemos ver el segundo, llamado BR 03-94 R.S. 17, como el coche de carreras. No lo hemos visto en vivo, pero al menos sí sabemos el precio.

 

¿Por qué este BR 03-94 R.S. 17? Recordemos que Bell & Ross es de origen francés, aunque todo el mundo piense que es otra empresa relojera suiza (aunque sin duda sus relojes se construyen en el país transalpino), así que es natural la alianza con Renault. Además Bell & Ross ha estado en el cielo (su lugar de nacimiento), en el mar (o en los dos sitios a la vez, como con los Aéronavale que vimos en vídeo aquí) y luchando en las trincheras (por ejemplo). En 2014 (¡tanto tiempo ha pasado ya!) se acercó a los bólidos terrestres con el B-Rocket y por fin el año pasado llegó a la cumbre de la velocidad con Renault. Aunque la Fórmula 1 no pasa por su mejor momento, la exposición que da la competición es máxima. De ahí que aunque sea enormemente exigente económicamente las marcas consideren muy rentable las esponsorizaciones.

El BR 03-94 R.S. 17 está al parecer inspirado en el volante del R.S. 17 de Renault; no he conseguido encontrar ninguna foto de dicho volante, así que hay creer lo que nos dice Bell & Ross. En cualquier caso el resultado es muy atractivo, extraordinariamente deportivo. La caja tiene 42 mm de diámetro (o de lado, sería más exacto decir ya que es cuadrada) y está fabricada en cerámica a la que se le ha dado un acabado mate. La cerámica es una buena opción porque es muy resistente y más ligera que el acero. De hecho yo creo que se va a acabar convirtiendo prácticamente en material estándar en la relojería. Es hermético hasta los 100 metros y, como los tornillos que garantizan el sellado son los del reverso del reloj, los del bisel están todos apretados en la misma posición, algo que gustará mucho a los aficionados más detallistas (y a mí también).

Hay un juego de colores repartido por la caja y esfera francamente logrado. El amarillo -color del vehículo R.S 17 de Renault- concierne a todos los elementos relacionados con el cronógrafo: el botón de puesta en marcha y paro, la trotadora del cronógrafo, el contador de 30 minutos y el taquímetro. Los colores del semáforo de inicio de carrera también están en la esfera: el pequeño segundero a las 2 está realizado en verde y la ventana de fecha está remarcada por un bisel rojo (que se repite en la corona). Los numerales están perfilados con un metal que mantiene a raya la SuperLuminova con la que se han rellenado. Las manecillas, facetadas para que se vean bien, también tienen el mismo tratamiento luminiscente. Todo ello sobre una esfera de fibra de carbono para terminar de dar el aspecto racing.

El BR 03-94 R.S. 17 se mueve gracias al que Bell & Ross llama calibre BR-CAL.301, que seguramente corresponde al ETA 2894-2. Es un calibre que se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas, aunque no podemos verlo porque fondo del reloj es ciego. Se ata con una correa mezcla de caucho y tejido sintético ultrarresistente, terminado por una hebilla de acero recubierta de PVD negro.

El BR 03-94 R.S. 17 es una edición limitada a 500 unidades y forma parte de una trilogía que se dará a conocer en Baselworld 2017 (para el que cada vez va quedando menos). Imagino que los otros dos serán un tres agujas y un tourbillon, pero soy famoso por lo mucho que me equivoco en mis predicciones. Lo que sí sabemos es su precio, aunque lógicamente el reloj aún no está disponible: 5.600 euros. Cuando vuelva de la feria espero poder enseñar más fotos en vivo que las dos de aquí arriba. Más información en su web específica, Bell&RossBRS17.com.



Dos Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA para la 35ª America’s Cup

 

El origen de Panerai está en el mar. O cuando menos el origen de los relojes Panerai que conocemos y amamos proviene del mar. Ahora la manufactura se ha hecho Colaborador Oficial de la America’s Cup y ha desarrollado una serie de relojes para los representantes norteamericanos en la competición. Entre ellos los más destacados son los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA Chronograph, presentados en el pasado SIHH 2017 y que vamos a ver a continuación con características técnicas y precios.

 

UN POCO DE HISTORIA

Antes de hablar de los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA creo que sería bueno saber algo más de dónde se está metiendo la manufactura. En realidad el origen de la America’s Cup es… ¡británico! Para la Exposición Universal de Londres en 1851 se cursó una invitación formal para que los Estados Unidos presentaran un yate como un gran ejemplo de la maestría americana en la construcción de navíos. La invitación llegó a oídos del Comodoro Stevens, del New York Yacht Club, que encargó su construcción al constructor naval mundialmente reconocido George Steers, que era… de padres británicos.

La goleta resultante, bautizada América, llegó a Londres para la exhibición e inmediatamente el Comodoro Stevens retó a las goleta inglesesas a una carrera pero, sabedores del poderío del barco americano, nadie mordió el anzuelo. Una semana más tarde volvió a lanzar su reto, esta vez apostando no más de 10.000 guineas. Tengamos en cuenta que una guinea equivalía a 1 libra y 5 peniques, así que sin ni siquiera traducir a valor actual las 10.500 libras apostadas en aquel entonces podemos darnos cuenta de que era una suma notabilísima. Aún así de nuevo nadie recogió el guante.

Al final el Comodoro decidió apuntarse a la “Copa de las 100 Guineas”, patrocinada por por el Escuadrón Real de Yates en Cowes y abierta a todo tipo de embarcaciones. La prueba consistía en rodear la isla de Wight, una distancia de 53 millas. La prueba comenzó a las 10 de la mañana para los 18 navíos competidores y terminó a las 8:37 pm, momento en que el América se proclamó vencedor.

– ¿Quién va primero? –preguntó la reina Victoria.

– Ha ganado el América -le contestaron.

– ¿Y quién quedó segundo? –replicó Victoria.

– Ah, Majestad. No hay segundo. Uno puede imaginarse la frustración de la reina al ver que un advenedizo de la que hasta hacía menos de un siglo era una colonia del Imperio se había llevado su muy británico trofeo.

La Copa América en 1874

Los norteamericanos se llevaron al Nueva York Yacht Club la copa como un gran título, porque era el símbolo de su supremacía sobre la gran nación naval que era hasta ese entonces Gran Bretaña. Inmediatamente y para alentar “la competición amistosa entre países diversos” se creó un premio con la copa, que años más tarde se daría en llamar America’s Cup. No por el país, sino por el barco. De esta manera la Copa América es la competición multinacional más antigua del mundo contemporáneo; es incluso anterior a los Juegos Olímpicos modernos, cuya primera edición tuvo lugar en 1896. No es de extrañar por tanto que Panerai haya querido unir su nombre a la competición.

LUMINOR 1950 ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC CERÁMICA – 44mm (PAM 00725)

No voy a entrar en lo de la longitud de los nombres de los relojes suizos porque es una causa perdida. Eso sí, tiene una ventaja: si dices el nombre prácticamente no tienes que explicar nada, porque ya está todo ahí. Pero si se hace la vista gorda con la denominación, lo que nos encontramos es un reloj cronógrafo muy atractivo. La caja está realizada en cerámica, incluido el icónico protector de la corona que garantiza la hermeticidad de hasta 100 metros. El fondo sin embargo ha sido realizado en titanio, está atornillado y lleva el logotipo del Oracle Team USA, la inscripción 35th America’s Cup y un dibujo del trimarán del equipo defensor en relieve.

Por tanto no se ve el calibre automático de manufactura P. 9100, un movimiento introducido por Panerai en 2013. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 3 días, gracias a sus dos barriletes conectados en serie. Pero es, sobre todo, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical. La aguja flyback es la azul, mientras que la roja marca los minutos transcurridos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema para que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

Al ser un reloj pensado para el equipo de Estados Unidos todos los colores -en la esfera y en la correa- evocan los de la bandera de Estados Unidos. Pero si no miramos la leyenda del fondo del reloj éste sigue siendo perfectamente marítimo, porque el blanco, el rojo y el azul lo son de por sí. En la esfera tenemos a la derecha el contador de minutos -rojo como el del cronógrafo- y a la izquierda el pequeño segundero -azul como el del cronógrafo-. En el borde de la esfera se ha incluido una escala taquimétrica en nudos, que
permite determinar la velocidad de una embarcación a lo largo de una distancia determinada. El patrón de colores se repite también en la correa negra de piel natural sin tratar, que además lleva el logotipo de la competición.

Y como se ve el reloj queda muy bien sobre el pulso, aunque desde luego no es para muñecas pequeñas. El Luminor 1950 ORACLE TEAM USA 3 Days Chrono Flyback Automatic es una edición especial de sólo 200 unidades, con un precio de 14.900 euros.

 

LUMINOR 1950 REGATTA ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO – 47mm (PAM00726)

Este es el otro crono pensado para honrar al defensor del título de la America’s Cup, y en mi opinión es el que más sentido tiene en una competición marina, simplemente porque tiene la función que se necesita: la cuenta atrás. Una carrera de barcos difiere de cualquier otra carrera en que los competidores no parten desde la posición de parado, sino que el mar les obliga a moverse. Por eso se estableció una cuenta atrás (habitualmente de 5 minutos) en el que las naves van maniobrando de manera que cuando suene la sirena de arranque estén lo más cerca posible de la línea de salida (sin sobrepasarla, claro).

El calibre P.9100-R permite exactamente eso: mediante el pulsador a las 4 la aguja roja se va retrasando a intervalos de un minuto hasta ubicarla allí donde se desea comenzar la cuenta atrás. El reloj trae marcados los períodos de 5, 10 y 15 minutos hacia atrás, pero teóricamente la manecilla se podría llevar a los 59 minutos previos. Porque se puede estar en una regata o por ejemplo cocinando algo en el horno; aquí no se juzga a nadie. Una vez en sus sitio, se pulsa el pistón a las 10 y comienza el conteo con la aguja azul, y según van pasando los minutos la manecilla roja va avanzando. Cuando comienza la competición el cronógrafo pasa a medir los tiempos de la carrera.

El resto de las funciones y disposiciones de la esfera es igual que las del Flyback anterior, porque es en esencia el mismo calibre pero con el módulo de cuenta atrás. Aquí también el movimiento queda oculto tras una tapa conmemorativa del equipo norteamericano.

Como el nombre indica la caja está hecha en titanio, algo necesario porque tiene un diámetro de 47 mm y en acero habría sido excesivamente pesado. Se puede argüir que es demasiado grande para ser llevable, pero hay que tener en cuenta que éste es un reloj instrumento que se ha de ver rápidamente. Y más aún con la velocidad a la que se mueven estos trimaranes, con una media de 38/40 nudos y 18 de viento. Traducido a medidas de tierra: 1 nudo equivale a 1 milla náutica/hora, y esta a su vez equivale a 1.852 metros/hora. Por tanto 40 nudos = 74,08 kilómetros/hora con viento soplando a 33,3 kilómetros/hora. ¡Como para estar tratando de averiguar la hora! Extraña por tanto que el reloj (los dos, de hecho) no tenga mejor tratamiento antirreflejos, per ese defecto es otra de las tradiciones a las que Panerai no renuncia.

En este caso también se ha creado una serie especial limitada a 200 unidades. Se entrega con una correa negra de piel sin tratar, personalizada con el logotipo de la America’s Cup en termorrelieve en ambos lados y acabada con doble costura con hilos azul y rojo contrastados. El precio es de 17.400 euros. Eso son 700 euros más que la versión sin limitación, que salió en 2013 y tiene acentos en naranja. Pero esta versión es mucho más bonita y además más exclusiva. Más información en Panerai.es.



Celebra cada día de 2017 el 185 aniversario de Longines

En 2017 se celebra el 185 aniversario de Longines, que no es poca cosa. Para conmemorar esta ocasión a lo largo del año, la marca ha puesto en marcha en su web el proyecto “On this day”. Desde el pasado 1 de enero y hasta el 31 de diciembre se revelará diariamente una pequeña historia que sucedió en el pasado.

 

Sede central de Longines

El 185 aniversario de Longines ha pasado por ahora inadvertido, pero es momento de comenzar las celebraciones, que sin duda van a empezar a lanzar fuegos artificiales a partir de marzo. Según dice la nota de prensa, Longines tiene su sede en Saint-Imier, Suiza, desde 1832. En sus inicios, la marca estuvo dirigida por Auguste Agassiz y era una oficina de comercio, como otras muchas de la zona. Los relojes se producían bajo el sistema de “établissage”, conforme al cual los relojeros trabajaban en sus propias casas. En 1867, Ernest Francillon, sobrino y sucesor de Agassiz, decidió abandonar este método de producción y aunar bajo un mismo techo las distintas etapas necesarias para la elaboración de un reloj. Había nacido la Fábrica de Longines.

Auguste Agassiz y Ernest Francillon

Desde entonces, la Fábrica de Saint-Imier ha desarrollado y producido sin descanso numerosas creaciones relojeras que han obtenido reconocimiento internacional. En 1889, Francillon patentó una marca que incluía el nombre Longines y su famoso reloj de arena alado (que ha evolucionado, pero nunca cambiado). Longines también se hizo con un nombre por derecho propio en el cronometraje deportivo y desarrolló herramientas de medición del tiempo, que otorgaron a la marca una gran reputación a nivel mundial. Gracias a este conocimiento, la marca estableció una red de ventajosos vínculos con el mundo del cronometraje deportivo, lo que le permitió ofrecer desde ese momento sus servicios especializados a numerosos eventos deportivos.

Caja de reloj antigua

Por tanto, 2017 marca el 185º aniversario de Longines. Para celebrar este hito, cada día, la marca publica en su web una nueva anécdota relacionada con su rica historia. Desde el 1 de enero y hasta el 31 de diciembre, se desvelarán 365 pequeñas historias relacionadas con la historia de Longines. Desde logros relojeros hasta asociaciones deportivas, pasando por recuerdos del día a día.

Imagen de la página “On This Day”

La sección específica (que está dentro de la web de la marca) y llamada On this day (En Este Día), funciona como un calendario de adviento en el que cada día se desvela un hecho de mayor o menor relevancia para la marca. Los eventos que se cuentan no están ordenados cronológicamente (en el sentido de que no van desde la fundación de la manufactura hasta hoy); el criterio es que el hecho histórico ocurriera el mismo día que el día de 2017 correspondiente. La navegación es muy intuitiva, porque se han creado una serie de sencillas animaciones que identifican el tema del que se habla: desarrollos, personal, negocios, relojes, deportes… Por ejemplo: cuando haces clic en este gif

Se abre esta nota:

Más ejemplos: Como ya sabemos, Longines es patrocinador de las competiciones de saltos ecuestres, así que:

Un ejemplo de noticia de negocios junto con su animación:

El esquí, otro de los deportes que por supuesto tiene un lugar preeminente en el 185 aniversario de Longines:

Noticia sobre nuevos modelos:

O, por poner un último ejemplo (aunque hay más), las distintas etapas por la que ha pasado el marketing de la casa:

Es sin duda una forma entretenida (y formativa) de celebrar el 185 aniversario de Longines, que sirve -y mucho- no sólo para saber de dónde viene la marca, sino de lo que hay detrás de la creación de los modelos actuales y de los que sin duda se lanzarán para celebrar el aniversario. Así que, a disfrutar de la web. Su dirección es https://www.longines.es/185years/on-this-day.

¡Felicidades a Longines!

 



En la muñeca: Seiko Presage, o como tenerlo todo (incluido buen precio)

Seiko nos tiene muy mal acostumbrados: siempre ofrece una de las mejores relaciones calidad-precio del mercado, y lo hace en todas sus gamas, de la más baja a la más alta. Una de sus colecciones, Presage, sólo estaba disponible en Japón, pero ahora ya es global. Vamos a ver lo mucho y bueno que nos ofrece.

 

Hay que decir en primer lugar que la gama de Presage tiene a su vez dos subgamas: la Prestige y la Básica. De la gama Prestige ya vimos en este artículo los dos cronógrafos en edición limitada, sin duda una de las mejores ofertas del 2016 y del 2017 (si es que todavía están disponibles). La subgama Básica a su vez incluye tres modelos distintos, uno de los cuales ni siquiera aparece en la web de la marca. Es que en esto del marketing comercial Seiko va muy por detrás de sus competidores del resto del mundo. Es verdad que poco a poco va cambiando, pero lo cierto es que le cueeeesta.

Los que vamos a ver son, por clasificarlos de alguna forma, la gama alta de la gama básica. Aunque cuando ves la calidad de todos los relojes te das cuenta que es una diferenciación artificial. Estos Presage podrían entrar dentro de la -más o menos imprecisa- definición de “reloj de todos los días”, porque presentan rasgos que los hacen sentir bien en casi cualquier ambiente.

A primera vista el reloj recuerda mucho al Grand Seiko, lo que es sin duda un piropo que cualquier reloj del mercado le gustaría recibir (si quieres ver un ejemplo de Grand Seiko, tienes uno aquí). Sin embargo su caja tiene 42 mm de diámetro -dos más que las versiones tradicionales del Grand Seiko- lo que le da un aire menos serio, más deportivo.

El Presage, que está fabricado en acero y con una versión en dos colores, alterna las superficies satinadas y pulidas con la excelente ejecución a la que Seiko nos tiene acostumbrados. Esto le da una personalidad refinada que le permite pisar una trabajo diario en oficina con aplomo. El satinado se extiende al brazalete de tres eslabones hecho a medida, de manera que la unión del mismo con las asas y la carrura está muy bien lograda, añadiendo otro punto de elegancia y buenos acabados.

La caja es estanca hasta los 100 metros, un estándar en Seiko que permite llevar el reloj puesto cuando estás en la piscina o el mar. No es que el Presage sea un reloj de buceo, claro; para eso Seiko tiene excelentes representantes, tanto de gama más asequible (estos) como de gama más alta, como este MarineMaster. Pero con 100 metros sí puedes hacer un buceo recreativo o, simplemente, zambullirte en la piscina sin mayor problema. Y encima, a pesar de dicha hermeticidad y de los precios ajustados del reloj, Seiko añade un cristal posterior para poder ver el calibre 4R57A, un movimiento -por supuesto de manufactura- más que conocido y fiable. Es más bien aburrido de ver, pero es un detalle que Seiko nos permita a nosotros ser los jueces de esa afirmación. El calibre se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora) y tiene una reserva de marcha de 41 horas).

Si nos fijamos en la esfera nos encontramos con unas manecillas y segundero central inspiradas, una vez más, en el Grand Seiko. No tienen por supuesto es casi maniático nivel exigencia en el acabado de éste, pero no cabe duda de que están muy bien realizadas. Destacan especialmente las de acero azulado de la versión en plata, francamente atractivas. Lo mismo ocurre con las del modelo bicolor.

Para completar la apuesta por la elegancia el reloj presenta índices aplicados y facetados -dobles en los puntos cardinales- y una subesfera a las 6 con la fecha. La subesfera es una manera más elegante de presentar la fecha que una ventana, y siempre queda mejor integrada.

Pero también ofrece un gran indicador de reserva de marcha que abarca desde las 11 hasta las 4:30 y además va aumentando su tamaño para indicar de manera visual el aumento de carga. Es una forma harto inusual de presentar la complicación, y sin duda es lo que distingue la personalidad de este reloj. La reserva está señalada por una manecilla muy distinta a las de horas y minutos para no confundirla. Además el sector de la complicación está decorado con un guilloché.

A pesar de su diámetro el reloj se lleva muy bien en la muñeca porque la forma de la caja está muy bien pensada para que el reloj encuentre sus sitio incluso en muñecas pequeñas. Todo el que tenga un Seiko sabe lo bien que caen sobre la muñeca, y este Presage no es una excepción.

Digamos por último que hay también una versión de esfera azul, pero no la pude fotografiar porque no estaba disponible. Como decía al principio los Seiko Presage lo incluyen todo, y ese todo significa también el precio. Las versiones de esfera plateada y negra tienen un precio de 650 euros, mientras que las versiones bicolor y azul cuestan 690 euros. Además las cuatro versiones han llegado a España en un estuche especial que incluye una tacita tradicional japonesa para beber el sake, con la forma exterior de un demonio e interior una cara feliz. Ambos simbolizan el deseo de que la bebida traiga la felicidad y aleje de nosotros los tormentos que nos trae la vida. Y si te bebes la copita con el Presage puesto en la muñeca, mejor que mejor. Más información en Seiko.es.

 

 

 



Brian Lavio, nuevo General Manager de Audemars Piguet Iberia, lleva un reloj histórico

Audemars Piguet Iberia tiene un nuevo Country General Manager. Su nombre es Brian Lavio y, cuando estuve hablando con él, me di cuenta de dos cosas: una, su extraordinaria afabilidad; dos, que su reloj personal es un interesantísimo modelo histórico de la marca: el Star Wheel. Vamos a conocer un poco más de ambos.

 

Brian Lavino fue nombrado Country General Manager de Audemars Piguet Iberia el día 1 de enero de 2017, que no es una mala manera de comenzar el año. Habla perfectamente español, con un suave acento italiano que hace más musical nuestro idioma. Según dice la nota de prensa oficial, “laureado en Marketing y con un MBA en gestión de marcas de lujo, Brian llega a Audemars Piguet con toda su pasión y espíritu emprendedor aprendidos de la creación y lanzamiento de empresas propias en el mundo del automovilismo y de lujo.

En 2014 su camino se cruza con Audemars Piguet gracias a su actividad de consultoría con importantes marcas de lujo. «Creo en la versatilidad dentro del entorno de los negocios y en la habilidad de cambiar adaptándose a las necesidades que dicta el momento, captando con rapidez el nuevo rumbo y tomando decisiones con la agilidad que la velocidad de estos nuevos tiempos dicta».

Desde ese momento Brian Lavio se ha ocupado como Brand Manager de varios mercados europeos y desde 2016 de toda la coordinación de ventas y marketing de la región. «Audemars Piguet es una empresa como pocas en el mundo. El espíritu familiar y el dinamismo que se respira fueron los principales factores que me hicieron dejar todo para dedicarme a la marca al 101%»”. Lo que no dice la nota es que además en su juventud Brian fue piloto de coches de carrera y derallies, una experiencia que le llevaría a fundar en 2010 la empresa Ellegy para la difusión del GT Open y European F3 Open.

El pasado jueves tuve la ocasión de hablar con él un rato y me di cuenta de que por encima de su amor por Audemars Piguet está su amor por la relojería, por todo lo que significa el arte y la ciencia tras ella. Prueba de ello es el reloj que lleva, que no es el calendario perpetuo que aparece en la foto oficial -y que vimos en vídeo en este artículo-. Es un Star Wheel nada menos. Parece que Audemars Piguet es sólo Royal Oak, especialmente porque en los últimos años es casi lo único que sobre lo que hace hincapié, pero la realidad es que la manufactura de Le Brassus es un maravilloso pozo de sabiduría relojera con una ingente cantidad de modelos creados a lo largo de sus 142 años de vida, muchos de los cuales sus seguidores -y los que no lo son tanto pero les gusta la relojería- estarían encantados de verles de nuevo en el catálogo de la marca.

STAR WHEEL

El Star Wheel de Brian Lavio

En 1989, tras ver un artículo en el Journal Suisse de l’Horlogerie sobre un reloj del siglo XVIII que no usaba manecillas para dar la hora sino tres discos rotativos que a su vez rotaban sobre un eje central, Audemars Piguet comenzó el desarrollo de un reloj -esta vez de muñeca- con el mismo mecanismo. Tras 18 meses de desarrollo se presentaba un Jules Audemars automático con tres finos  y trasparentes discos rotativos de zafiro, cada uno con cuatro numerales y una flecha sobre cada uno de dichos numerales. Los tres se movían sobre una rueda central que hacía una rotación completa cada tres horas.

Según gira, la rueda coloca el numeral de la hora a lo largo de un arco graduado de 0 a 60, de manera que las pequeñas flechas señalan los minutos. Una vez cada tres horas los tres discos transparentes realizan un cuarto de giro, de manera que también giran los numerales horarios. Y si hasta ahora no se te había venido a la cabeza la casa Urwerk y sus satélites horarios, es buen momento para que lo recuerdes.

Es una manera a la vez complicada, elegante y original de mostrar la hora. El de Brian Lavio es una de las versiones que Audemars Piguet produjo: un modelo decorado con hojas de acanto grabadas que apareció el mismo año que se lanzó el reloj, cuya primera versión es la que hemos visto en oro amarillo. También se lanzó una versión de bolsillo extraplana y con la misma decoración que el modelo original:

Para el 125 aniversario de la manufactura se lanzó un Star Wheel de bolsillo con dos caras, en una edición limitada a tres unidades. Una cara tenía un calendario que se mostraba al estilo Star Wheel y la otra una esfera tradicional, con manecillas y un pequeño segundero a las 6, y con el bisel con diamantes engastados. Además se lanzó una versión en platino. Y, por primera vez, el Millenary recibió un mecanismo Star Wheel, en edición limitada a 150 unidades: 125 en acero y 25 en oro rosa.

Pero sin duda el Star Wheel más original es el modelo John Shaeffer, cuya forma y nombre vienen de la pieza creada para el industrial John Shaeffer (y que ahora está en el museo Audemars Piguet). Shaeffer se dio cuenta de que su nombre y apellido sumaban 12 letras, así que le pidió a AP que le fabricara un reloj en el que las horas fueran las letras. El reloj que le confeccionó la manufactura, un repetidor de minutos, pasó a denominar a la gama de relojes con esa forma de cojín. Posteriormente se llamaron Tradition, una colección ya extinguida (aunque en relojería nunca se sabe).

El John Shaeffer Star Wheel se lanzó en 1995 en una edición limitada de 40 unidades; cinco en oro rosa, diez en platino y veinticinco en oro rosa. La característica más excepcional de este reloj, sin embargo, y que lo hace una pieza especialmente apreciada por los coleccionistas, es que incluye un repetidor de minutos.

Con la entrada en el nuevo siglo el Star Wheel se dejó de producir, desafortunadamente. Pero como digo, quién sabe si veremos alguna reedición en el futuro. Quedan 8 años para celebrar el 150 aniversario del nacimiento de la manufactura, e imagino que se celebrará por todo lo alto. ¿Quizá sería un buen momento para una reedición del Star Wheel?. Mientras tanto a mí no me queda sino felicitar a Brian Lavio por su nombramiento y desearle la mejor de las suertes. Y de paso alabarle su exquisito gusto a la hora de elegir su reloj personal. Más información en AudemarsPiguet.es.

 



Drive de Cartier amplía su club de caballeros con dos nuevos modelos

El reloj más masculino de la casa parisina incorpora dos nuevos modelos. El Drive de Cartier Moon Phases y el Drive de Cartier Extra Flat consolidan una colección que va camino de convertirse en otro gran clásico de la casa. Veamos las cuatro variaciones y sus precios, con algunas apresuradas fotos en vivo que saqué en el SIHH 2017, donde fueron presentados los relojes.

 

Cuando apareció el Drive de Cartier hubo unanimidad total a la hora de alabarlo como una gran incorporación al mundo del reloj masculino. Más aún, todos pensamos que por fin Cartier lanzaba un reloj que era exclusivamente para hombre, ya que sus otras colecciones siempre han tenido cierta ambivalencia o directamente han querido atraer tanto a hombres como a mujeres, El ejemplo más claro es el Clé de Cartier que presenté en este artículo.

El Drive de Cartier se presentó como un modelo inspirado en el automóvil, pero era una imagen que no necesitaba porque su masculinidad no precisaba de ningún subrayado. De hecho la colección presentada carecía de un cronógrafo, una complicación consustancial con el mundo automovilístico. En realidad fueron modelos mucho más de vestir: un tres agujas (que vimos aquí) y un segundo huso horario, que también tuve la fortuna de poder disfrutar y que presenté en este artículo. Ahora ese lado más formal se ratifica con las nuevas incorporaciones: un fases lunares y un extra plano.

DRIVE DE CARTIER MOON PHASES

Este Drive de Cartier Moon Phases es un tanto sorprendente: si el primer automático presentado era un tres agujas con pequeño segundero a las 6, ahora se ha suprimido el segundero para dejar todo el espacio a la complicación lunar. Esto hace que el reloj sea más estático de lo quizá gustaría, y te hace pensar si no hubiera sido mejor dejar el pequeño segundero o tener un segundero central. Además por primera vez se ha escrito la palabra Automatic, que no se había usado en los demás modelos. Está ubicada precisamente en el registro de la las fases lunares, por lo que imagino que ha sido una decisión estética, para que la esfera no tuviera una aspecto desmayado.

La caja sigue midiendo 40 x 41 mm, lo que le permite tener una esfera con elementos grandes que sin embargo quedan muy bien proporcionados. Se presenta tanto en acero como en oro rosa, y la corona -en cualquiera de los dos metales- está culminada por un zafiro. La fase lunar necesita un ajuste cada 125 años, lo que acredita lo muy en serio que se toma la relojería Cartier: seguramente podría haber desarrollado un módulo menos preciso y sin embargo sus objetivos han sido todo lo exigentes que demanda la alta relojería.

La esfera mantiene la decoración guilloché -tan querida por Cartier- que se ve truncada por la minutería de ferrocarril y que muere contra una franja satinada sobre la que se han pintado los numerales romanos. La hora la señalan dos espadas de acero azulado.

El reloj se mueve gracias al calibre 1904 LU MC, es decir, el calibre base de Cartier -tan probado como fiable- con el módulo correspondiente. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

 

DRIVE DE CARTIER EXTRA FLAT

Hay veces que la ocasión a la que acudimos es de rigurosa etiqueta y hay que llevar un smoking o un chaqué (o incluso un frac). En estos casos los puños de la camisa van completamente ceñidos a la muñeca y al único tipo de reloj al que le pueden dar cháchara durante la velada es un extraplano, porque cualquier otro se va a sentir señalado y fuera de lugar. Aquí es donde se va a sentir a gusto el Drive de Cartier Extra Flat, porque sólo levanta 6,6 mm, un 40% menos que su hermano el tres agujas.

Como todos los relojes de etiqueta es sólo un dos agujas, movidas por el calibre manual 430 MC. Este es un calibre basado en el 430P de Piaget, lo que tiene mucho sentido dado el prestigio de Piaget en la creación de calibres extraplanos y porque ambas casas pertenecen al grupo Richemont. Por tanto el trasvase de tecnología entre marcas de una misma familia solo puede verse como un proceso natural. El calibre se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene una reserva de marcha de 36 horas, demasiado poco en estos tiempos.

El reloj se presenta en versión de oro rosa y oro blanco. Sorprendentemente no hay versión en acero, pero nada indica que no la vaya a haber. Más aún, la versión en oro blanco es una serie limitada a 200 unidades, que seguro va a ser la más solicitada. Ambas cajas son más pequeñas que sus hermanos de colección, ya que miden 38 x 39 mm. Pero la forma de cojín hace que el reloj siga pareciendo más grande de lo que es.

La esfera prescinde del tradicional guilloché y pasa a ostentar una decoración rayos de sol que hace de un modelo supuestamente muy serio y un reloj muy atractivo y sexi. No es de extrañar que para su dueño se convierta en reloj de todos los días e incluso de fin de semana, porque seguro que también le quedan bien unos vaqueros. Habrá que ver si, aparte de una versión en acero, Cartier seguriá expandiendo esta -digamos- subfamilia de Drive de Cartier extra planos con alguna complicación. Desde luego la ayuda de Piaget en este sentido puede ser inestimable.

Yo creo que el Drive de Cartier tiene mucho futuro porque es un reloj muy bien hecho y muy seductor que, por lo que hemos visto hasta ahora, mantiene su fuerte personalidad incluso con la inclusión de complicaciones (que a menudo diluyen el ADN de algunas piezas). La versión Moon Phases tiene un precio de 7.650 euros para la versión de acero, mientras que la de oro rosa se presenta con un precio de 20.600 euros. Por su parte la versión Extra flat tiene un precio de 15.200 euros, mientras que la edición limitada de oro blanco cuesta 16.300 euros. Más información en Cartier.es.



En la muñeca: Mustang P51 de REC Watches

Qué bueno es poder traer marcas independientes a la web, especialmente si tienen una oferta fresca y diferente, como ocurre en el caso del Mustang P51 de REC Watches, del que vamos a ver sus características técnicas y precio, tanto en vídeo como con fotos exclusivas.

 

El Mustang P51 fue un cazabombardero americano importantísimo durante la Segunda Guerra Mundial por su versatilidad y sobre todo por su superioridad frente al enemigo. Equipó las fuerzas aéreas de numerosos ejércitos y estuvo en activo en muchos países hasta los años 70, a pesar de que su tecnología había sido ampliamente superada.

John Najjar, el jefe de diseño de la Ford durante 40 años y entusiasta del Mustang P51 fue quien sugirió el nombre de Mustang para nombrar el nuevo vehículo deportivo de Ford, que finalmente vio la luz en 1964 y que ha acabado siendo tan icónico como el avión de combate. Hoy en día se sigue vendiendo, ya en su sexta generación.

La empresa danesa REC-Watches  tiene como lema Recover, Recycle and Reclaim. Es decir, recuperar, reciclar y rehabilitar. Lo que hacen es recuperar coches que ya son chatarra y cortar trozos de metal para reciclarlos en forma de esfera de reloj. Sus primeras colecciones están basadas en el Mini Cooper, pero con el Mustang  P51 han tomado trozos de metal de coches Mustang de 1966 abandonados para convertirlas en las esferas del reloj. De esta manera cada pieza se hace única, porque ninguna trozo es igual que otro, y el reloj es aún más personal.

La caja con forma de cojín mide 46,8 mm por 50,6 mm. No es en absoluto pequeña, pero seguramente si la hicieran con un tamaño menor perdería parte de su personalidad y además se haría mucho más difícil de leer la hora. El acero de la caja está recubierto por con PVD negro, que ofrece muy buen contraste con el color del acero y además disminuye la sensación de tamaño.

En los laterales se puede ver por un lado el nombre de la casa y por el otro, además de la corona con el logotipo de REC Watches grabado, una decoración sutil hecha a imagen de las luces de freno del Mustang. Y por eso el borde superior de la carrura sobresale un poco, para recordar el maletero del vehículo. De la misma forma que encima del nombre también sobresale: recuerda al capó delantero y añade simetría a la caja.

Pero claro, lo más llamativo del Mustang P51 es la esfera. Aquí es donde luce el metal recuperado de los Mustang. Se ha incorporado al reloj procurando que conserve lo más posible la pátina de óxido y deterioro original, pero con un tratamiento para que el óxido no se extienda a las demás partes del reloj. El diseño de los registros es todo un hallazgo, porque la subesfera de la hora replica perfectamente el velocímetro del vehículo. Incluso los numerales son los de los minutos, que recuerdan más a los kilómetros.

Por debajo se sitúa la fecha en una ventana abierta para simular el cuentakilómetros. Por encima encontramos dos placas: la de la derecha con el nombre de la marca, y la de la izquierda para identificar el vehículo que sirvió para crear el reloj: por debajo del año se puede ver el número de chasis. Así el dueño del reloj puede conocer la historia exacta del vehículo utilizado desde que fue localizado por REC Watches. Muy buen detalle del fabricante porque refuerza la singularidad del reloj y la sensación de unicidad. porque hace aún más personal el reloj.

A las doce nos encontramos un registro de la reserva de marcha que también imita el del vehículo original. Tanto esta manecilla como la de los minutos son naranjas, como las agujas originales. El color se repite en la punta del segundero y en la flecha a las seis que indica la fecha. La lectura es sorprendentemente muy buena. Eso sí, no tiene tratamiento luminiscente para leer en la oscuridad, pero es que rompería la estética del reloj. El cromado del marco de los dos registros termina por dar el toque necesario para simular el panel del instrumentos del vehículo.

Si volvemos a la reserva de marcha del Mustang P51 nos daremos cuenta de que está invertida: el punto máximo está a la izquierda y el de mínimo a la derecha. Esto se debe a que el indicador se ha dado la vuelta para poder encajarlo en el diseño de la esfera. El movimiento elegido es un Miyota 9130, un calibre perfectamente solvente que incorpora, además de la indicación de reserva de marcha y fecha, parada de segundero al ajustar la hora, lo cual se agradece para que la puesta en hora sea exacta. Lo que ocurre es que al tener un diámetro de tan solo 30,2 mm se queda pequeño en la caja del Mustang P51. Por eso se le ha dado la vuelta. Y por eso la corona queda descentrada.

El reloj también se puede dar cuerda manualmente, si hace falta. Otro buen atributo del reloj. La decoración del rotor recuerda a las llantas de aleación, mientras que la tapa del motor está decorada con unas franjas que a su vez recuerdan la calandra del Ford Mustang. Por lo demás el volante se mueve a 4 hercios y ofrece una reserva de marcha de 2 días.

El Mustang P51 añade otra comodidad: el cambio de correas es extremadamente sencillo, ya que tirando del pequeño gatillo ubicado en uno de los extremos del muelle de la correa esta se libera. La empresa vende sus propias correas personalizadas, así que cambiar de aspecto el reloj es muy sencillo (y tentador).

En la muñeca el reloj tiene mucha personalidad, por su tamaño y por su atractivo diseño. No es pequeño en absoluto, pero tampoco resulta descomunal como muchos relojes de su tamaño. Es realmente un reloj distinto que atrae inmediatamente; a quien lo lleva y a quien lo mira.

Además, el reloj viene en una caja muy bien lograda, muy distinta a lo que suele ser habitual en este tipo de marcas. Sin duda no vas a tirar la caja que lo protege durante el transporte, seguro que se queda en alguna estantería de la casa. Quiero decir que eso ya lo hace cualquier aficionado a la relojería, porque conserva la caja aunque sea la de papel de fumar que trae un Vostok, por ejemplo, así que desde luego que la caja del Mustang P51. Pero me refiero incluso al usuario casual, el que se compra el reloj porque le gusta; ese también conservará la caja de metal, que seguro que sirve para guardar algo dentro.

Existen tres versiones del reloj, y todas se venden en la web del propio fabricante. Su precio es de  1495 dólares, que al cambio son unos 1.400 euros. En definitiva el Mustang P51 es un ejemplo de cómo se puede ofrecer algo original, personal y a buen precio. Sólo hace falta tener originalidad y ganas de llevar el proyecto adelante. En Basilea veré el nuevo reloj, que también promete. Más información en RECWatches.com.

 



Las propuestas del Grupo Swatch para San Valentín

Ya se acerca el día de San Valentín. Insoportablemente cursi para algunos y verdaderamente sincero para otros, el caso es que quien más quien menos compra algún regalo para su mejor mitad (salvo que ese día lo único que escuches es la otra vez famosa canción de The Sounds of Silence, que comienza con aquello de “Hello darkness my old friend…”) Y si hay algo puede hacer durar esa amorosa emoción que nos lleva a comprar un detalle, eso algo es un reloj. El Grupo Swatch propone una amplia selección de modelos de todos los gustos y, sobre todo, para cualquier presupuesto.

SWATCH PLANET LOVE

 

Mi favorito para San Valentín es este Swatch; por ser tan auténtico con la fecha y sobre todo porque está decorado por Guillermo Mordillo, uno de mis ilustradores favoritos. Es una edición limitada y numerada a 14.999 piezas. ‘Planet Love’ es el nombre que el artista ha decidido para este reloj, con el que representa su personal visión del amor. Sus característicos muñecos son los protagonistas de la esfera y también de la correa. Esta edición especial de Swatch llega en un paquete especial también diseñado por el artista argentino.
Su precio es de 65 euros.

 

CALVIN KLEIN MINIMAL

La segunda sugerencia para San Valentín son los Calvin Klein Minimal. Inspirada en la moda retro, esta propuesta unisex presenta una esfera pulida y minimalista con el logotipo de la marca. Calvin Klein Minimal está disponible en dos tamaños –hombre y cadete- y en diferentes combinaciones de colores: esfera negra con correa, caja e índices en PVD de oro rosa o con esfera, caja y correa de malla milanesa negra e índices en PVD dorado.
Su precio es de 260 euros.

 

TISSOT BELLA ORA

Un reloj superfemenino de Tissot con una caja muy sinuosa, con medidas de 31,4 x 28 mm acabada en PVD color oro rosa. La esfera es de nácar, con una incrustación a las 12 de nácar rojo a juego con la corona. Se mueve gracias a un movimiento de cuarzo con indicador de fin de vida de la pila. La correa es de piel a juego con los acentos rojos del reloj. Su precio es de 395 euros.

CERTINA DS PODIUM

Ambos Certina integran un movimiento de cuarzo, pero el modelo masculino -llamado DS Podium Chronograph- lleva el Precidrive, un excelente calibre que ya explicamos, junto con otros compañeros de colección, en este artículo. El color dorado lo da el recubrimiento de PVD en color oro rosa, para contrastar con el acero del resto de la caja y el brazalete.

El DS Podium Lady tiene un precio de 440 euros, mientras que el cronógrafo cuesta 570 euros. Aunque yo personalmente para mujer y en San Valentín preferiría éste de aquí:

HAMILTON

Dos colecciones distintas de Hamilton: el Jazzmaster Open Heart Lady, de 34mm de diámetro presenta en la esfera una flor de loto elaborada en nácar sobre un fondo tornasolado. Además la esfera está calada para permitir ver el calibre automático H10, con 80 horas de reserva de marcha. Su precio es de 995 euros.

El Hamilton Broadway fue la colección presentada el año pasado. Tanto este Day Date como su compañero cronógrafo fueron analizados a fondo en este artículo, así que baste decir ahora que su precio es de 895 euros.

LONGINES DOLCE VITA

La colección Longines DolceVita, digna heredera de una tradición en la que la elegancia asume el papel principal, ha tenido un éxito mundial desde sus inicios. Este modelo tiene una caja rectangular de acero con unas medidas de 23 x 37 mm y una decoración muy clásica en la esfera. El movimiento es de cuarzo y la correa de caimán. Su precio es de 1.220 euros.

RADO TRUE AUTOMATIC

Los relojes de la colección Rado True Automatic, fabricados con cerámica de alta tecnología pulida y resistente a los arañazos, son perfectos para el Día de San Valentín. La clásica forma redonda del Rado True Automatic de 30 mm destaca aún más gracias al diseño en cerámica de plasma pulida de alta tecnología. La esfera incluye un anillo formado por doce diamantes situados sobre un fondo de nácar. Su precio es de 2.440 euros.

Por otra parte, la colección Rado True cuenta también con un homólogo de 40 mm. La caja y el brazalete de este reloj son de cerámica de alta tecnología de color negro y resistente a los arañazos. Además incluye cuatro diamantes en la esfera. Su precio es de 1.920 euros.

OMEGA

Omega Globemaster Co-Axial Master Chronometer Annual Calendar 41 mm. Caja de acero noble y bisel de carburo de tungsteno. La esfera plateada opalina es de estilo “Pie Pan” y recuerda la del primer modelo Constellation de 1952. Cada una de sus facetas incluye un mes, de acuerdo con la función de Calendario Anual. Lleva estrella Constellation y logotipo OMEGA en azul. Los índices y agujas, también azulados, están facetados y rellenados con Super-LumiNova. El calibre 8922 del Globemaster OMEGA Co-Axial Master Chronometer Annual Calendar se puede ver a través del cristal de zafiro posterior. El reloj está certificado por el laboratorio METAS y tiene un precio de 7.900 euros.

De Ville Ladymatic Co-Axial 34 mm. La otra propuesta para San Valentín de Omega es este reloj en el que el acero noble se ha utilizado para crear la caja de 35 mm y el brazalete. Las agujas de estilo alpha son de oro blanco, igual que los engastes de los 11 índices formados cada uno por un diamante. La esfera es de nácar
blanco perlado. Los días se marcan en una ventana de fecha situada a las 3 y el cuerpo interior de la caja encierra el calibre OMEGA 8520 Co-Axial. Su precio es de 7.000 euros.

BLANCPAIN

 

La ornamentación de este reloj Blancpain de 29 mm ha sido diseñada para conmemorar San Valentín. Su bisel y asas de acero aparecen engastados con 68 diamantes, mientras que la esfera nacarada muestra ocho diamantes. El segundero representa una flecha de Cupido, buscando interminablemente el corazón a las 12 formado por 19 rubíes pulidos. Dentro del reloj late el nuevo Calibre 913. El volante de Glucydur, provisto de tornillos reguladores micrométricos, está ahora equipado con una espiral de silicio, lo que presenta varias ventajas: su baja densidad lo hace particularmente ligero y resistente a los golpes, así como a los campos magnéticos. Estas propiedades aseguran una geometría de la espiral del volante casi perfecta, mejorando así el isocronismo del movimiento y, por ende, la precisión del reloj. Esta nueva pieza se presenta con dos correas intercambiables de piel de aligátor, una roja y otra blanca. Y está disponible en una edición limitada de 99 relojes grabados y numerados. Su precio es de 14.090 euros.

GLASHÜTTE ORIGINAL

La propuesta femenina de Glashütte Original para San Valentín es este Pavonina con caja de 31 x 31 mm completamente pavonada con diamantes y una altura de sólo 7,5 mm para que quede como una auténtica joya en la muñeca. La esfera repite la forma de la caja con diamantes. En total 513 diamantes que se sujetan a la muñeca gracias a una correa de raso. Su precio es de 33.500 euros.

En este artículo analizamos, con muchas fotos en vivo, el Senator Moon Phase Skeletonized Edition, un reloj en el que GO demuestra que maneja tanto la creación relojera de movimientos como las artes decorativas. Su precio es de 40.200 euros.

BREGUET

Al contrario de lo que suele ser habitual, la propuesta de Breguet es más complicada para la mujer que para el hombre. El Breguet Tradition Dame 7038 está realizado en oro blanco, con un diámetro de 37 mm, bisel con 68 diamantes engastados, carrura acanalada y corona con rubí engastado. Consta de un barrilete en el centro de la esfera, una reducida esfera en nácar de Tahití situada a las 12 horas con una minuciosa decoración en guilloché que se ha realizado a mano, agujas Breguet de “pomme évidée” directamente accionadas desde el barrilete, un volante y ruedas intermedias que forman un arco cuya curva se traza de las 4 a las 8 horas. El puente que lleva el escape está reforzado mediante un paracaídas biselado a mano que protege al eje del volante de los choques y golpes fortuitos. Su precio es de 38.200 euros.

El Breguet Classique 7147 es el epítome del reloj de vestir masculino, con el gusto por la decoración guilloché siempre presente en Breguet. Lo mejor para entender lo mucho que ofrece este reloj es leer el artículo que escribí sobre su hermano de oro blanco. Se puede encontrar aquí. El precio del reloj es de 20.700 euros.

¡Con toda esta oferta seguro que se sale victorioso del día de San Valentín!

 

 



Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic: fotos en vivo y precio

 

 

El Hublot Classic Fusion 45 Aerofusion Black Magic es un epítome de todo lo que representa la marca: nuevos materiales, formas llamativas y esferas caladas. Vamos a ver qué argumentos tiene este cronógrafo para triunfar, incluido su precio.

 

Este Classic Fusion 45 tiene dos definiciones en un mismo nombre: Classic Fusion y Aerofusion. Si podemos perdonar el hecho de que un reloj tenga un nombre compuesto por siete palabras (vamos, como la realeza), esos dos términos nos dan una idea de cómo ubicar el reloj dentro de la colección. Los dos Hublot que hemos visto hasta ahora (y por ahora) pertenecen también a la colección Classic Fusion (son éste y éste). Y es que la Classic Fusion es la gama “de vestir” de Hublot, que se puede identificar fácilmente por el uso de índices en vez de numerales.

Pero también es “Aerofusion”, lo que significa que toma uno de los elementos más significativos de los Big Bang: la esfera calada o esqueletizada. Y además es un cronógrafo, como la gran mayoría de los Big Bang. Así que no es precisamente el más heterodoxo de los relojes de vestir, pero poco les importa ni al reloj ni a su dueño: el Classic Fusión 45 tiene otros argumentos para convencer. Para empezar su caja de 45 mm de diámetro (de ahí su nombre) está realizada en cerámica, pero muy bien tratada: mezcla satinados y pulidos en la carrura y en el bisel superior para dotar de elegancia al conjunto y alejarla de cualquier parecido a un cronógrafo de los muchísimos que hay en el mercado.

El resultado de esa combinación es muy atractivo porque el satinado está muy bien realizado y da una gran sensación de calidad. Los obsesos de la simetría echarán en falta que los tornillos del bisel estén alineados, pero es seguramente un mal menor que queda oscurecido por la imponente presencia de la esfera, que desborda con su personalidad.

Seguramente es la esfera sobre la que gravita toda la decisión de si gusta o no el reloj, si se compra o no. El esqueletado es una decisión capital a la hora de crear un reloj porque prácticamente siempre se impone sobre cualquier otro aspecto de la pieza. Hublot AMA el esqueletado, hasta el punto de que lo ha convertido en su característica más singular y diferenciadora. Por otra parte desnudar la esfera lleva intrínseco un peligro: la falta de legibilidad por culpa de un fondo en el que pasan muchas cosas y que pueden distraer o dificultad la lectura de la hora.

Pues bien, el Classic Fusion 45 Aerofusión  Black Magic sale bastante bien parado en cuanto a la hora se refiere. Utiliza manecillas de espada largas y unos índices de baguette (doble a las 12) que se asientan sobre la esfera en plaqué rodiado.  El resultado es mucho mejor de lo que uno esperaría, porque la lectura de la horas y minutos es muy buena. No hay ningún momento en el que las manecillas se encuentren perdidas (salvo en la oscuridad, claro, porque no hay tratamiento luminincente). Las dos subesferas (pequeño segundero a las 3 y contador de 30 minutos a las 0) sufren algo más  porque las agujas no son tan anchas, pero aún así el conjunto no decepciona en ese departamento.

El reloj añade una fecha a las 6 que viene dada por un disco de fecha -también calado- que recorre el borde exterior de la esfera. Cuando pasa sobre las 6 lo hace sobre un fondo blanco, de manera que se pueda leer bien. No es un prodigio de legibilidad, pero también es verdad que se hace sin mayor impedimento que el del poco tiempo que cuesta acostumbrarse.

Toda la animación de la esfera hay que agradecerla al calibre Hublot 1155. Tras ese nombre se esconde en realidad un ETA 2904-2, un movimiento cronógrafo más que sobradamente probado. Oscila a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Como el calibre mide sólo 28 mm de diámetro resulta demasiado pequeño para el reloj, lo que queda compensando por la adición de una sección extra de cerámica con letras grandes, muy a tono con el espíritu del reloj. Pero por una vez se echa de menos algo de literatura en la trasera, porque su simpleza desmerece el conjunto. Podrían por ejemplo haber incluido la información sobre la hermeticidad, que es un dato importante y no aparece ni en el manual de instrucciones (aunque asumo que es no mayor de 50 metros). Eso sí,  Hublot personaliza el rotor, lo que saca al movimiento de su rutinaria presencia.

A pesar de los 45 mm de diámetro el reloj queda bien en la muñeca, sobre todo porque al ser tan oscuro, tan negro de hecho, la sensación de tamaño es menor. Además, el caucho de la correa -recordemos, otro signo definitorio de Hublot- es cómodo, cálido y se adapta muy bien al pulso.

La sensación de calidad del reloj es notable porque la cerámica le queda francamente bien. El precio, sin embargo, puede ser difícil para muchos: cuesta 16.050 euros. Pero por ese precio te llevas toda la personalidad de Hublot que, al fin y al cabo, es muy distinta y distintiva. Además de la incuestionable calidad de fabricación con materiales de última generación. El reloj ya está disponible en los sus puntos de venta, y hay más información en Hublot.es.

 



Los maravillosos A. Lange & Söhne Lange 1 Moon Phase, en la muñeca

Aunque fueron anunciados por A. Lange & Söhne como lanzamiento pre-SIHH 2017, no fue hasta que abrió el salón que pudimos verlos en vivo y confirmar lo que ya sabíamos: son una fantástica versión del modelo icónico de la casa. Vamos ver los tres modelos y sus precios.

 

Lange 1 Moon Phase en platino

El Lange 1 Moon Phase pertenece a la familia de lo que yo considero uno de los (muy pocos) relojes perfectos: el Lange 1. Prácticamente no ha cambiado desde que apareció en 1994, salvo un retoque en el bisel y las letras. Aparte, por supuesto, de otra minucia: nada menos que un calibre completamente nuevo que Lange decidió crear porque sí, porque por algo es la número uno y hace estas cosas como el anuncio: porque yo lo valgo. Lo expliqué todo en este artículo. ¿Quiere esto decir que es único Lange que hay que tener en la colección? En absoluto. Lo que quiero decir es que por lo menos hay que tener un Lange 1, y luego todos los demás Lange que se puedan (porque soñar es gratis).

Versión en oro rosa

Y como Lange va completamente a su aire hace difícil lo fácil: elegir un Lange 1 es sencillo porque la perfección no deja margen para dudar, pero como va añadiendo versiones que nunca desmerecen el original cada vez cuesta más elegir con qué perfección quedarte.

Versión en oro blanco

No es la primera vez que vemos una fase lunar en el Lange 1, pero hasta ahora había aparecido siempre en la configuración más grande, la de caja de 41,5 mm de diámetro. Esta medida se utiliza en el Grand Lange 1 (el ejemplo más llamativo es éste) o, sin el Grand, en las versiones con calendario perpetuo. Porque el diámetro tradicional del Lange 1 es 38,5 mm y, en este caso, con una altura de 10,2 mm. El Lange 1 Moon Phase además se ha lanzado en dos oros y en platino para, como digo, complicar aún más la elección.

El Lange 1 Moon Phase mantiene en la esfera la misma proporción áurea de sus hermanos de colección, y por tanto hay que tener mucho cuidado cuando se introducen elementos para no romper el equilibrio. En el caso de las fases lunares era sencillo porque ya existía la subesfera del pequeño segundero, con un tamaño ideal para ubicar allí la complicación. Pero, como es la primera vez que aparece en el icono de la casa, tenía que ofrecer algo más que simplemente la fase lunar.

Ya lleva unos años Lange usando un disco de fases lunares en el que ha incluido 1164 estrellas cortadas a láser, logrando uno de los cielos nocturnos más bonitos del mercado. Pero ahora el disco lunar sirve también para indicar el día y la noche de una manera sencilla, intuitiva y -una vez más- preciosa: la luna no forma parte del disco, sino que se mueve sobre su propio eje. En realidad son dos lunas de oro macizo, aunque sólo se ve una cada vez. La luna va siguiendo su curso normal (con una exactitud tal que sólo se desvía un día cada 122,6 años).

Por detrás se mueve un disco celeste -también de oro macizo- que efectúa una revolución completa exactamente cada 24 horas, para indicar el día y la noche. Así, durante el día se mueve una mitad delicadamente decorada con una gradación de azules, mientras que la noche se indica con el firmamento estrellado que ya he mencionado, en el que además las estrellas brillan menos que la Luna para no quitarle protagonismo. Aquí se entiende mejor:

Este mecanismo tan sencillo en realidad no lo es, ya que necesita de ¡70 piezas! para hacerlo realidad. Están integradas en el nuevo calibre manual de manufactura L121.3 que en total tiene 438 piezas, entre las que destacan el volante excéntrico antichoques con espiral de fabricación propia (Lange es de las pocas casas que fabrican su propio espiral). Oscila a 21.600 alternancias a la hora, con regulación del declive con tornillo de ajuste lateral y muelle en forma de cuello de cisne. Además, por supuesto, de la maravillosa decoración a mano de que disfrutan todos los relojes de la casa.

Si mecánicamente el reloj es excitante, cuando te lo pones la muñeca es para caerse de espaldas de lo maravillosamente bien que queda. Un reloj de 39 mm de diámetro me suele dar la impresión de bordear lo ligeramente pequeño, pero este Lange 1 Moon Phase es perfecto también es este aspecto. Parece que te ha crecido en el brazo, porque tiene una caída impecable y siempre está bien puesto. Es como un traje a medida.

Sin duda la versión más llamativa es la de oro blanco con esfera negra, pero yo me quedo con la de oro rosa o con la de platino. ¿Más tradicionales? Es posible pero, aun gustándome mucho las esferas negras, en este caso prefiero las versiones de tez clara. Pero por favor: ¡que eso no impida a nadie regalarme la versión oscura!

Los Lange 1 Moon Phase tienen unos precios en línea con los que suele ofrecer la manufactura: parecen caros -y sin duda cuestan mucho dinero-, pero cuando valoras lo que ofrecen son siempre de lo mejor en su relación calidad-precio. Tanto la versión de oro rosa como de oro blanco tienen un precio de 39.500 eurosmientras que la versión con caja de platino tiene un precio de  52.000 euros. Los precios pueden variar porque se presentaron con el IVA alemán que es del 19%, pero no creo que cambien demasiado. Más información en A.Lange&Söhne.com.



Importantes cambios directivos en el Grupo Richemont

Oficinas centrales de Richemont en Bellevue

Los cambios en las cúpulas directivas de algunas marcas del grupo Richemont han tenido ya su confirmación esta semana, y las marcas afectadas han sido Jaeger-LeCoultre, Vacheron Constantin, Piaget y Dunhill, además de los que ya habían tenido efecto anteriormente.

 

Edificio del Grupo Richemont – entrada

El pasado noviembre publicamos una noticia que ha sido ampliamente comentada en el sector relojero: Johann Rupert, fundador y propietario del Grupo Richemont, tomaba la decisión de suprimir los puestos de Director General de sus empresas relojeras; lo que habitualmente llamamos CEO. Es por cierto un término que crea confusión: CEO significa Chief Executive Officer y se usa sobre todo en Estados Unidos. No desde hace mucho tampoco, porque apareció por primera vez en 1972. Es otro ejemplo de la tendencia contemporánea de alargar palabras y términos de manera innecesaria y ampulosa, de manera que Director General (Managing Director o MD en inglés), que era el término utilizado habitualmente, en algún momento pareció demasiado humilde para nombrar a la persona que dirige todo. MD todavía se usa ampliamente en el inglés británico, aunque la influencia estadounidense hace que el término CEO goce de una excelente salud y cada vez más extendida presencia. Así es desde luego en España, donde debido a nuestro proverbial complejo de inferioridad frente al inglés nos parece que llegar a Director General es mucho menos que ser nombrado CEO. Pero volvamos a la noticia.

Marcas del Grupo Richemont

Junto con la supresión de  directivos del Grupo Richemont -incluyendo el director financiero- se decidió crear el puesto de Director de Relojería , que recayó sobre Georges Kern (hasta ese momento Director General de IWC). También el de Director de Operaciones y responsable de los servicios centrales y regionales, además de las firmas que no sean de joyería y relojería. El puesto lo cubrió Jérôme Lambert, hasta ese momento Director General de Montblanc. Ahora el Grupo continúa dando pasos para su reestructuración.

PIAGET

Chabi Nouri

La nueva Director General de Piaget es Chabi Nouri, hasta ahora Directora de Marketing. Sustituye a Philippe Leopold-Metzger, seguramente uno de los directores generales más queridos dentro del grupo. Según la nota de prensa:

Philippe Leopold-Metzger  se retirará del cargo de CEO de Piaget el día 31 de Marzo de 2017, después de una carrera de 26 años en el Grupo Richemont, y pasará a ocupar el cargo de Presidente no ejecutivo de Piaget, garantizando de este modo una suave transición a su sucesora, Chabi Nouri, y  con el privilegio de continuar asociado a la Maison, para la cual tuvo la oportunidad de escribir un nuevo capítulo de su historia de prestigio. Bajo su liderazgo, Piaget desarrolló colecciones de relojes y joyas de éxito, construyó una fuerte red de 100 boutiques alrededor del mundo e invirtió de manera significativa en sus dos manufacturas completamente integradas.

Philippe Leopold-Metzger

Mrs. Nouri es actualmente directora de marketing y ventas de Piaget, cargo que ocupa desde 2014. Ella se convertirá en CEO de Piaget el 1 de Abril de 2017. Antes de unirse a Piaget, Ms Nouri dedicó 6 años en “British American Tobacco” como directora mundial para la marca Vogue y, más recientemente, como directora de Marketing & Ventas para Suiza y Australia. Trabajó previamente durante 10 años en Cartier, de los cuales 8 de ellos en la central como directora de grupo de joyería y alta joyería, directora de retail internacional y directora de merchandising. Chabi ya ha tenido un fuerte impacto, particularmente   desarrollando exitosamente nuestro negocio de joyería y reposicionamiento de la marca. 

VACHERON CONSTANTIN

Juan Carlos Torres y Louis Ferla

El otro gran cambio tiene lugar en Vacheron Constantindonde Juan Carlos Torres deja su puesto a Louis Ferla, que era hasta ahora el Director General de Ventas y Marketing. Louis Ferla lleva en el Grupo Richemont desde 2001, en el que comenzó dentro de Dunhill para después pasar a Cartier hasta 2015, año en el que se incorporó a Vacheron Constantin. De Juan Carlos Torres ha dicho Johann Rupert: “Juan Carlos Torres ha sido la auténtica fuerza motriz de Vacheron Constantin desde que el Grupo adquirió la Maison. Ha sido el responsable del enorme desarrollo que ha experimentado la empresa. Le doy las gracias por sus esfuerzos durante su exitosa carrera en la Maison”. A mí particularmente me parece espectacular lo que ha hecho bajo su mando.

JAEGER-LECOULTRE

Daniel Riedo durante la inauguración de la boutique de Jaeger-LeCoultre en Madrid. A la izquierda Mercedes Canos, Directora de la marca en España

Daniel Riedo, Director General de Jaeger-LeCoultre desde 2013, entró sin embargo en la empresa como director industrial en 2011. Ahora sin embargo deja su puesto, pero extrañamente sin un sucesor, por lo que en este caso a lo mejor ha sido decisión propia y no esperada. Mientras se encuentra un sucesor Georges Kern se hará cargo de la casa.

Por último Andrew Maag se hará cargo de Dunhill, que ya no tiene relojes. Y no olvidemos que el año pasado Cyrille Vigneron se hizo cargo de Cartier a la que ha dado la vuelta: despidió a personal, recompró relojes no vendidos y suprimió la sección de alta relojería para centrarse en los relojes de mujer, bajo la idea de “primero joya, después reloj”.

Todos estos cambios van enfocados a agarrar firmemente el timón en una época muy difícil para la relojería. Esperemos, por el bien de este arte y de todos los que lo amamos, que sean decisiones fructíferas.

 

 



Nuevos Glashütte Original Sixties Iconic Square en Edición Limitada

 

Glashütte Original vuelve a la escena con los Sixties Iconic Square, que apelan a su herencia temporal más cercana -la de la República Democrática Alemana- y que siempre entusiasma tanto a sus seguidores más fieles como al simple aficionado a la relojería. Vamos a ver los cinco modelos y precios.

 

Los Sixties Iconic Square son los herederos directos de los Sixties Iconic, la colección lanzada en 2015 por la manufactura sajona que nos volvió locos a todos y seguramente pilló desprevenida a la propia casa, tal fue su éxito. De hecho se vendieron tan rápidamente que para poder verlos en España los tuvo que traer el propio subdirector de GO durante un día. Las fotos en vivo se pueden ver en este artículo.

Tanto aquellos como estos Sixties Iconic Square entroncan directamente con la época tan fructífera que siguió a la unificación de la relojería sajona bajo un solo nombre, la GUB (Glashütter Uhrenbetrieb), encargada de suministrar relojes baratos para los países del lado derecho del Telón de Acero. La GUB realizó numerosos diseños que iban con la época y que ahora nos resultan arrebatadores. Afortunadamente todos los archivos de cajas y esferas se conservan en Glashütte Original, que tiene así un inacabable acervo en el que inspirarse para producir relojes a cual más atractivo.

Algunos de los muchos modelos de la GUB que atesora Glashütte Original

Los Sixties Iconic Square son en realidad los ya existentes Sixties Square Chronograph pero con nuevas esferas. Así que las medidas de la caja son de 41,35 X 41,35 mm que, a falto de verlos en vivo, deben tener una presencia muy poderosa en la muñeca, acentuada por los pulsadores de pistón del cronógrafo. La altura es de 12,6 mm, lo que significa que sin ser pequeño no tiene tampoco una medida descocada.

Pero, como ocurría con sus antecesores, las esferas eclipsan cualquier otra consideración porque hipnotizan a quien las mira. Y también como aquellos los nuevos relojes tienen nombres: Sixties Iconic Forest, Sixties Iconic Ocean, Sixties Iconic Graphite, Sixties Iconic Tangerine y Sixties Iconic Fire.  La esfera presenta dos  registros: a las 3 el pequeño segundero y a las 9 los 30 minutos del cronógrafo. Es la disposición más bonita para un cronógrafo, para mi gusto.

La esfera, de 35,5 mm, está realizada en la fábrica de diales de Pforzheim que la empresa adquirió hace ahora 11 años, aunque llevaba trabajando con ella muchos más años. El esmerado proceso de fabricación quedó descrito en mi artículo sobre la manufactura de Glashütte Original que puedes leer aquí (y la segunda parte, aquí). Al estar la esfera curvada en los extremos, obliga a que la trotadora del cronógrafo y la manecilla de los minutos estén curvadas en la punta, lo que le da un toque deliciosamente vintage.

Dentro se mueve el calibre automático de manufactura 39-34, cuyo volante oscila a 4 hercios y tiene 40 horas de reserva de marcha. Como siempre en Glashütte Original el movimiento tiene una platina de tres cuartos, además de regulación por cuello de cisne, y es visible a través del zafiro posterior.

Los Glashütte Original se han presentado en Nueva York en primicia, lo que habla de la importancia de ese mercado para la casa. El precio que se ha comunicado está, por tanto, en dólares. Es una edición limitada a 25 unidades por color con un precio unitario de 9.700 dólares, que son, a cambio de hoy, un poquito más de 9.000 euros. Esperemos que en el cada vez más cercano Bselworld pueda probármelos y traer las fotos correspondientes. Más información en GlashütteOriginal.com.



En la muñeca: Rado Hyperchrome Chronograph Automatic

Seguramente la marca que menos ruido hace de todo el grupo Swatch es Rado, y eso que tiene unos relojes muy interesantes. Un ejemplo sin duda es este Hyperchrome Chronograph Automatic que vamos a repasar con fotos en vivo y precios.

 

Alguien que no conozca la marca podría pensar que este Hyperchrome Chronograph es un reloj más que se suma a la moda de los nuevos materiales. Pero ahora que la cerámica se ha convertido en uno de los materiales modernos más usados en relojería, conviene recordar que Rado lleva tres décadas utilizándola en sus relojes: lanzó su primer reloj a base de óxido de circonio en 1986. Desde entonces está investigando nuevas aleaciones cerámicas y creando una extensa gama de relojes con la más alta tecnología. Aunque no se sepa como debiera.

Yo creo que el problema fundamental reside en que la marca ha estado siempre demasiado callada sobre su propios avances, y al final cuando se habla de relojes de cerámica de “hace ya tiempo” nos acordamos más de Chanel y sus J12 de primeros de siglo, que fueron los que popularizaron el material. Rado, sin embargo, ha ido reduciendo cada vez más su comunicación sobre el aspecto técnico para centrarse en ofrecer simplemente relojes atractivos que, además, están hechos de cerámica. De hecho si se mira la página de las colecciones de la marca hay una que se llama “Cerámica”, de manera que el que lo ve intuitivamente piensa que los únicos relojes que hay de cerámica son, lógicamente, los que están en esa colección y los demás son “normales”. Y nada más lejos de la realidad.

Este Rado Hyperchrome Chronograph Automatic está, desde luego, hecho de cerámica, utilizada de la manera más tradicional. Quiero decir que el tratamiento de la cerámica es tal que uno diría que estamos ante un reloj de titanio, por ejemplo, por el aspecto metálico que tiene. En ese sentido es un reloj muy clásico, pero cuando te lo pones notas la diferencia. Para empezar la ligereza, que es sorprendente; aunque se podría argumentar que eso también nos lo da el titanio, aquí la experiencia es aún mejor.

Lo que sí es exclusivo es el tacto, algo difícil de describir. Uno diría que la cerámica tiene un sensor térmico que hace que en el momento en que te pones el reloj en la muñeca se adapta a tu temperatura. Es cálido sin ser caluroso, fresco pero no frío. Es una experiencia muy especial. Además el tratamiento que tiene la cerámica hace que desprenda unos tonos levemente marrones, que lo hacen aún más bonito y que se notan especialmente en el brazalete.

La caja, monobloque, es de 45 mm de diámetro, pero no se nota en absoluto grande. Ello es gracias a la curvatura de la caja, que hace que se adapte muy bien al brazo del portador. En este caso la carrura está adornada con unos resaltes en PVD de oro rosa. Es una estética que gusta o no, pero no cabe duda de que hay mucha gente a la que le gusta los bicolores. En este caso no se impone el PVD porque sólo aparece en los laterales. Sí que llama la atención lo bien que están diseñados los pulsadores del cronógrafo, con aire automovilístico y con una línea que se integra perfectamente en la del reloj.

En la esfera se repite el PVD dorado para resaltar todos los elementos que se asientan sobre el dial: manecillas e índices. También el bisel de los registros del cronógrafo y el pequeño segundero, lo que añade profundidad al diseño. Además, como las subesferas se entrecortan la presencia es más vivaz, más joven, dentro de la idea de cronógrafo-de-vestir que que quiere transmitir el reloj. Sin embargo este abundante uso del dorado tiene como consecuencia que las manecillas no destaquen todo lo que debieran. No en la oscuridad, sin embargo, porque el tratamiento con SuperLuminova permite una lectura adecuada.

Hay que destacar otro detalle que a menudo pasa desapercibido: el ancla encima del nombre, justo debajo de las 12, se mueve con los vaivenes de la muñeca. No tiene una función específica que no sea la estética, pero es un detalle que a mí me gusta y que puede pasar desapercibida cuando se mira al reloj. De hecho casi en cada foto de este artículo el ancla está en una posición distinta.

El reloj se mueve gracias a un calibre ETA, por supuesto. Es el 2894-2, en realidad un 2892 para el que ETA diseñó específicamente un módulo cronógrafo. Por eso la altura del calibre no es excesiva y los botones del crónógrafo están alineados con la corona, al contrario de lo que pasa con los cronógrafos modulares. Además está bien decorado, resaltando especialmente el rotor negro con forma de ancla. Tiene una reserva de marcha de 42 horas y el volante late a 4 hercios. Es de agradecer que Rado haya incluido un cristal de zafiro para poder verlo, sin que afecte su hermeticidad de hasta 100 metros.

Ya he mencionado antes el brazalete, pero me gustaría añadir lo bien que está personalizado. Tal como está realizado quedan huecos entre la caja y los eslabones iniciales, lo que le da un aspecto aún más lujoso. Pero sobre todo el porte elegante del que puede presumir, que se extiende hasta el cierre. Repito: hay que ponerse uno de estos relojes para inmediatamente apreciar sus virtudes, porque puesto en la muñeca mejora exponencialmente lo bueno que pueda parecer en las fotos. La sensación es mucho más delicada de lo que se piensa en un principio.

Este Rado Hyperchrome Chronograph Automatic está destinado a un público más bien joven que quiere tener un reloj polivalente, tanto para el trabajo como para el ocio. Tiene un problema con el precio: cuesta 4.600 euros. No es un precio descabellado porque muchos otros cronógrafos con este calibre (o el casi equivalente 7750) tienen estos precios, pero como digo hay que conocer la marca para saber que te está ofreciendo una excelente calidad y ese plus añadido de la cerámica, que te garantiza una presencia que no se deteriora con el paso del tiempo y es absolutamente resistente a arañazos. Pero si se sabe qué se tiene entre manos, Rado es siempre una opción muy a tener en cuenta. Más información en Rado.es.

 



Audemars Piguet y Rolex, ganadores del Australian Open

 

A los que nos gusta el tenis este Abierto de Australia nos ha resultado particularmente atractivo porque hemos visto resurgir leyendas y sobre todo enfrentamientos que creíamos que no volverían. Además de los deportistas, de las finales han emergido dos claros ganadores: Audemars Piguet y Rolex.

 

En primer lugar, la final femenina. Nuevamente se enfrentaron las hermanas Williams, Serena y Venus. La primera vez que jugaron en Melbourne fue en 1998, llevando trenzas y aparatos bucales, pero muchas han cambiado en estos 19 años: Serena tiene 23 títulos principales y su hermana 7. Venus es la contendiente más mayor que ha jugado la final del Australian Open, con 36 años (uno más que su hermana). Y, de manera increíble, desde que cumplió 30 años Serena ha ganado 10 grandes títulos, a una edad en que la mayoría de las mujeres ya se han retirado.

El partido fue claramente para Serena, que ganó su séptimo Australian Open con un tanteo de 6-4, 6-4, que además le sirvió para volver al número 1 del ranking. Está a un título del record absoluto de victorias (24) aún en poder de Margaret Court -qué ironía, apellidarse “cancha”-.  Y ganó la final llevando en su muñeca un Audemars Piguet, de quien es embajadora.

Pero en esta ocasión no lo ha hecho llevando un Royal Oak Chronograph, como era habitual y como la vimos cuando ganó Wimbledon (en este artículo). Para la final del Australian Open lució un Millenary Rose Gold con bisel de diamantes. Los Millenary es una colección de relojes de caja oval que tiene tanto modelos masculinos como femeninos, aunque son los de mujer a los que más atención está prestando AP estos últimos años. Pero aún así están muy a la sombra de todo lo que sea Royal Oak.

No es desde luego un reloj deportivo, ni tampoco es que a Serena le importe mucho. De hecho para Audemars Piguet es una elección excelente porque le ayuda a publicitar un modelo no muy conocido entre el público. Yo imagino que la decisión de llevar este reloj fue de la propia Serena. Si es así, AP no tiene sino que aplaudir su elección. Y por supuesto felicitarla por ser la mejor tenista de la historia.

ROGER FEDERER

La final masculina del Australian Open fue aún más emotiva, porque nos permitió volver a disfrutar de uno de los grandes duelos de la historia del tenis. Seguramente el mayor enfrentamiento que ha dado este deporte: Roger Fereder contra Rafael Nadal. Dos tenistas que todo el mundo daba por enterrados -incluso ellos mismos no se veían con demasiadas posibilidades- y que sin embargo llegaron, contra todo pronóstico, a la final.

¡Y qué final! Casi 5 horas de batalla épica en la que se vio que no sólo habían resurgido los jugadores míticos, sino que lo habían hecho jugando el mejor tenis que nunca habían jugado. Por supuesto Nadal jugó todo el rato con su Richard Mille RM 27-02 Tourbillon Rafael Nadal (que vimos aquí). Roger Federer jugó sin reloj puesto, también como siempre, pero para la entrega de trofeos sí que se puso uno: el Rolex GMT Master II con bisel azul y negro de Cerachrome. El llamado “Batman”.

El reloj fue lanzado en Basilea en 2013, y fue el primer Rolex con un bisel de Cerachrome bicolor. Y es un detalle importante, porque no son dos piezas de cerámica juntas, sino una sola en la que se ha conseguido dos colores. El proceso es tan complicado que incluso está patentado por Rolex. Además, sobre la superficie pulida se inserta una fina capa de platino para formar los numerales. El bisel se asienta sobre una caja de 40 mm que además acoge el excelente calibre 3186. Todo por un precio de 8.250 euros.

En este caso yo sí creo que el modelo fue “sugerido” por Rolex, porque en las pantallas digitales que rodean las canchas era el modelo que se proyectaba, y en los cortes publicitarios también. Aunque claro, imagino que Roger no le hizo ningún asco cuando se lo dieron. Entre que por contrato había que decir el nombre de Rolex en las retransmisiones, que las pantallas continuamente mostraban el GMT Master II y la victoria de Federer, la exposición de Rolex ha sido máxima. Le ha salido redondo el Australian Open.

Felicidades al que es sin duda (y salvo que milagrosamente Nadal lograra igualar su número de Grand Slams, labor harto difícil a estas alturas) el mejor jugador de tenis de la historia.



Urban Jürgensen Reference 2340: fotos en vivo y precio

 

La mayor parte de los artículos que aparecen en una web de relojes (ciertamente en Horas y Minutos), están ligados a la actualidad, de una forma u otra. Desde luego no es el caso con este Urban Jürgensen Reference 2340, un reloj difícil de ver dado el tamaño de la manufactura y su limitada red de ventas. Pero es que la belleza hay que compartirla.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

El árbol familiar de Urban Jürgensen

Este Reference 2340 no es sino la última incorporación (a la espera de lo que veamos en Baselworld) en la colección de una de las pocas manufacturas que han funcionado de manera ininterrumpida desde su fundación. En 1773 Jürgen Jürgensen (que significa “Jürgen, hijo de Jürgen”) creó su primer negocio en Dinamarca tras pasar por Le Locle y trabajar para Jacques-Frédéric Houriet, con cuya hija Sophie-Henriette se acabaría casando.

Jacques-Frédéric Houriet, más chulo que un ocho, y su hija Sophie-Henriette, quien, auque lo parezca, no era jorobada. Cuadro del Musée d’horlogerie du Locle

Fueron su hijo Urban (1776-1830) y su nieto Jules (1808-1877) los que se convertirían en los relojeros más famosos de la familia. Urban estudió con Breguet y con Arnold, y se ganó una gran reputación como teórico de la relojería (escribió en 1804 el importantísimo libro Principios Generales sobre la Medida del Tiempo de los Relojes), además de crear y suministrar cronómetros marinos para la Real Armada danesa. Jürgensen ofrecía una amplia gama de productos relojeros. En palabras de Søren Jenry Petersen, el actual dueño y director general de la empresa, “nuestra herencia es la de unos diseños muy contenidos, clásicos y funcionales, con especial atención a la disposición de las esferas, los guillochés, y a un uso honesto de los materiales y el trabajo artesano”.

Søren Jenry Petersen

La propiedad familiar de la marca terminó en 1912, y desde entonces el nombre más conocido fue el de “Jules Jürgensen”, que en 1936 pasó a manos norteamericanas. En los 80 sus dueños se aprovecharon de la herencia histórica de la marca… ¡para producir relojes de cuarzo! Afortunadamente el relojero y coleccionista Peter Baumberger se hizo con el nombre “Urban Jürgensen & Sønner” y volvió a crear relojes que, estos sí, eran herederos de la sabiduría relojera de la familia original danesa. En 2009 patentó un movimiento con escape de fiador, algo sólo visto en los cronómetros marinos porque el mecanismo es extraordinariamente sensible a los golpes y movimientos bruscos. En mi vídeo sobre los cronómetros marinos de Thomas Mercer (aquí) se puede ver una reproducción del escape. En 2014 la marca pasó a manos de 5 inversores, capitaneados por Søren Jenry Petersen.

URBAN JÜRGENSEN REFERENCE 2340

En realidad el nombre completo del reloj es Jules Collection Reference 2340 WG. Es una colección que por ahora se limita a dos modelos, un tres agujas y fecha (referencia 2240) y el que nos ocupa. La caja es de oro blanco (de ahí el WG del nombre, por white gold) y tiene un perfecto diámetro de 40 mm. Está realizada en tres secciones, culminadas por un bisel convexo y un cristal de zafiro arqueado. Las asas tienen un nuevo diseño para hacerlas más ergonómicas y sobre todo para darles una presencia más contemporánea, sin perder ese gusto por lo exquisito que distingue a la marca.

Uno de los forte de la manufactura, y por tanto también de este Reference 2340 WG, son las esferas. Cuando miramos el reloj nos llegan sin duda aromas de Breguet, pero también de Kari Voutilainen, quien estuvo colaborando con la marca y que, al fin y al cabo, también tiene una clara influencia de Breguet en su gusto por los guilloché, los numerales y las manecillas. Particularmente la manecilla de las horas, con esa forma de manzana hueca  tradicional de Breguet, es especialmente Voutilainen: él también la emplea, agrandando la circunferencia para darle más personalidad.

Pero la decoración de la esfera, llamada grenage, merece ser mencionada también, porque es un proceso que -salvo que esté equivocado- ya sólo usa Urban Jürgensen. El grenage tuvo su origen a finales del siglo XIX y ya está prácticamente abandonado debido a su dificultad y coste, ya que está hecho a mano. Cada esfera comienza con una platina de plata sobre la que se graban los huecos para los numerales y marcadores varios. Dichos bajorrelieves se rellenan a mano con laca, que se hornea para endurecerla. Después se pulen a mano. A continuación se depositan las distintas placas de grenage, compuesto por una mezcla secreta de plata, sales y otros ingredientes. Mediante una reacción electroquímica la superficie toma la textura final, una escarchado finísimo que sin embargo no se impone sobre el resto de los elementos de la esfera. El resultado es refinado, bello y atemporal.

En la siguiente página hablamos de los demás elementos de la esfera y el calibre.



Baume & Mercier Clifton GMT Power Reserve: fotos en vivo y precio

Baume & Mercier sigue dando pasos firmes para convertirse en una de las marcas de lujo asequible. Su mejor colección, Clifton, se vuelve a enriquecer con este nuevo Clifton GMT Power Reserve que ofrece dos complicaciones útiles en una pieza realizada con gusto y buen precio.

 

He declarado a menudo lo mucho que me gustan los Clifton, desde el momento en que se lanzó la colección. Su inspiración en los años 50 pero con un porte actual, con una pizca de deportividad pero sin perder la compostura elegante, me ha parecido siempre un acierto. Es el reloj perfecto para todos aquellos que quieren “un buen reloj”. “Bueno” como lo opuesto el concepto de “un reloj de 100 euros”, de los de usar y tirar. Todavía perdura el concepto de reloj para toda la vida, el que se va a llevar en todas las ocasiones porque es el reloj que se tiene. Al contrario de lo que se piensa esto no es un concepto anticuado, sino justo el que en el fondo defiende la industria relojera: el reloj como instrumento fiable y de tal calidad que nos va a acompañar toda la vida; es, por tanto, una compra importante. Y no hay que olvidar que que la inmensa mayoría de los relojes que se compran caen bajo esta premisa, y Baume & Mercier apunta a este segmento ofreciendo grandes relojes a precios atractivos. Como este Clifton GMT Power Reserve.

La caja del Clifton GMT Power Reserve sigue teniendo 43 mm de diámetro. No es desde luego la medida canónica de los relojes de vestir, pero el reloj se lleva bien en la muñeca. Y, sobre todo, es que Clifton no quiere ser ese tipo de reloj. Aspira más a la persona joven (digamos hasta los 40) que quiere un reloj para la oficina pero con más presencia, y que se lo pueda poner con vaqueros. Para la oficina ya tiene la combinación de pulidos y satinados, además de la correa de aligátor.

La esfera sigue la senda elegante, pero el tono azul de la el extra de personalidad necesaria para que no sea otro reloj más para llevar de 9 a 5. El dial irradia tonalidades azules desde el tornillo central, y la disposición de los elementos es equilibrada y atractiva. Personalmente hubiera quitado la leyenda “GMT” y sobre todo la de “Automatic” (como siempre digo, no hace falta que le recuerdes al dueño lo que lleva puesto) y habría subido el nombre de la casa a la parte superior. Pero esto es una batalla perdida y, al menos, resulta proporcionado.

Los numerales e índices de este Clifton GMT Power Reserve son los tradicionales de la colección: aplicados y pulidos a espejo. Las manecillas -de perfecta longitud, por cierto- son también las mismas dauphine que ya conocemos. Ya existía la complicación GMT/Reserva de marcha en otros relojes de la casa, pero ahora la ejecución es más moderna y atractiva (aunque más difícil de interpretar): a las 12 aparecen dos semicírculos concéntricos; el superior abarca desde las 6:00 PM hasta las 6:00 AM y está marcado por la punta roja de la manecilla. El superior, por tanto, marca desde las 6:00 AM hasta las 6:00 PM gracias a la punta blanca. Al sur un semicírculo -ubicado en espejo con respecto a los del segundo huso horario- indica la reserva de marcha de 42 horas.

Las funciones las alimenta el calibre Soprod 9035, que es en realidad un módulo de SOPROD que se monta sobre el ETA 2892-A2. Una pena que no sea sobre un calibre Valgranges, porque así la ventanilla de fecha quedaría más pegada al borde de la esfera. Lo bueno es que Baume & Mercier ha adoptado la política de decir qué movimientos usa, al contrario que muchas otras marcas que intentan esconderlo, y además lo enseña gracias al zafiro posterior. El movimiento tiene una decoración más que correcta, con Côtes de Genève en el rotor y graneado circular en la platina y los puentes, además de tornillos azulados.

El Clifton GMT Power Reserve resulta, como ya he dicho, muy atractivo en la muñeca. Las asas curvas hacen que la correa se adapte muy bien, en primer lugar al reloj y en segundo al brazo. Da sensación de calidad y buenos acabados, y el azul combinado con el rojo y el blanco le dan esa planta deportiva necesaria para afrontar el fin de semana sin complejos.

El precio del Clifton GMT Power Reserve está en 3.400  francos suizos, que con el cambio actual sería el mismo en euros. Es uno de los mejores precios que ha visto en la colección, la guinda que corona a este pastel. Estará disponible a partir de abril. Más información en Baume&Mercier.es.

 



MB&F HM7 Aquapod: fotos en vivo y precios

Uno de los relojes más comentados del SIHH 2017 ha sido, sin duda, el MB&F HM7 Aquapod, el reloj inspirado en las formas de una medusa. Vamos a ver de qué está hecho este cnidario mecánico y cuanto cuesta.

 

Ya sabemos que los relojes de MB&F surgen de los recuerdos de su fundador, Maximiliam Busser, y de todo aquello que le hizo como es. Es esto no es distinto de cualquier artista. En el caso de esta Horological Machine 7 Aquapod leemos en su web que la inspiración le vino de cuando una vez vio una medusa, estando de vacaciones con sus padres. La verdad es que debió dejarle una impresión muy vívida como para que, décadas después, le inspirara este reloj. ¡Y eso que no le picó! Por otro lado se me ocurre que, si tan fuerte fue la impresión, lo lógico hubiera sido que siguiera leyendo sobre los cnidarios y todo esa investigación le hubiera llevado, en su edad adulta, a diseñar el reloj… Pero no, la inspiración vino de esa única vez. Si él lo dice, habrá que creerlo. Siendo un hombre tan interesado en el diseño hubiera tenido más sentido que le hubiera inspirado el Aquatic Pod Suite de Hammacher Schlemmer de principios de siglo, que además es súper chulo. O incluso los conceptos visuales de las naves invasoras de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells. Pero cada uno es cada uno, supongo.

Porque la verdad es que si no tienes en cuenta la correa de caucho y te fijas en la caja del reloj -que es al cabo lo que se va a mirar cuando el reloj está puesto- recuerda más a un platillo volante de los años 50 y 60 que a otra cosa. El Aquapod es un reloj de inspiración marina, hasta el punto que tiene un bisel unidireccional  -el anillo exterior del reloj-. Sin embargo no se puede sumergir, porque es hermético sólo hasta 50 metros. ¡Qué decepción! Es decir, por supuesto que nadie va a querer usar el reloj como instrumento de buceo, pero si ni siquiera te puedes meter en la piscina con él… como mínimo es frustrante. Dice MB&F que se debe a que las dos coronoas no van roscadas, pero es una excusa pobre: un Seiko 5 de 200 euros no tiene la corona roscada y es hermético hasta cien metros. Estamos tan acostumbrados al alto nivel de exigencia que siempre supera la marca que esto se me hace un fallo inexplicable.

Pero, si no tenemos en cuenta estos detalles, el reloj es realmente una de esas piezas que comienzan conversaciones. Se presenta en titanio con bisel azul u oro rojo con bisel negro -en mi opinión la versión más bonita-. El bisel, fabricado en cerámica para que no pierda su lustre, se sujeta a la caja gracias a cuatro brazos fijos que dan la rigidez necesaria al anillo. El conjunto tiene unas medidas de  53,8 mm × 21,3 mm. Es decir, enorme. El ancho podría disimularse porque las correas articuladas hacen que la pieza se ajuste bien a la muñeca, pero la altura es insalvable: hay que estar pendiente del reloj porque si no lo vas a golpear contra todo.

 

El reloj es así de alto porque el calibre se ha diseñado como los relojes de bolsillo del siglo XVIII: hacia arriba. Es decir, en los relojes de muñeca normales -e incluso los de bolsillo- todo se hace en horizontal para que el reloj abulte lo menos posible, pero en este caso se ha partido de la base y se ha crecido hacia arriba para culminar el reloj en el tourbillon volante de 60 segundos. Es el mismo tourbillon que vimos en el Space Pirate (en vídeo, aquí), una de las grandes creaciones de MB&F. Verlo funcionar es un verdadero placer -que por cierto me recuerda al Deep Space Tourbillon de Vianney Halter, que también repasamos en vídeo en este artículo-.

De abajo arriba, el rotor, el barrilete, los indicadores de las horas y los minutos y el tourbillon volante van montados concéntricamente sobre un eje central. La energía se transmite desde el rotor, situado en la parte inferior, hasta el tourbillon volante, en la parte superior, mediante una serie de engranajes que, a modo de escalera, permiten que el impulso avance de un nivel a otro. La masa oscilante tiene una fantástica forma de tentáculos de titanio y platino, uno de los mejores diseños que he visto.

Seguimos en la siguiente página.



Panerai 1950 LAB-ID: 50.000 euros, 50 unidades y 50 años de garantía

 

Uno de los lemas asociados a Panerai es “Laboratorio di Idee”. Sus diseños inextinguibles nos hacen a menudo perder la perspectiva de que efectivamente la manufactura dedica mucho tiempo y recursos a la investigación de nuevas propuestas, sobre todo en todo lo relativo a los materiales. El ejemplo más claro es sin duda este nuevo LAB-ID, realmente rompedor.

 

Por supuesto la Officine Panerai también investiga en lo que es la faceta más clásica de relojería, los movimientos. Fruto de ello son los numerosos calibres que ha desarrollado en muy poco tiempo, pero aún más le gusta juguetear con materiales y métodos constructivos. Por ejemplo la caja del Lo Scienziato 1950 Luminor Tourbillon GMT estaba construida en titanio, pero la manera de darle forma era esencialmente distinta -y muy avanzada- a los métodos tradicionales (como vimos en este artículo). Con este LAB-ID ocurre lo mismo, pero la investigación se ha extendido también a la esfera y al calibre.

La caja de este Panerai LAB-ID Luminor 1950 Carbotech 3 Days  – 49mm, que es su nombre completo, está realizada en Carbotech, un material que no le es desconocido a Panerai porque ya lo ha usado en otros modelos. El Carbotech es un compuesto a base de -sorpresa- carbono, en este caso en fibra, cuatro veces más ligero que el acero y con las cotas más elevadas de resistencia a la corrosión, y además es compatible con la piel humana.  El Carbotech es ampliamente usado en la industria del automóvil (por ejemplo para pastillas de freno), para hacer piezas de sustitución ósea, como elemento de filtración industrial para gases y líquidos e incluso en proyectiles balísticos.

Las innovaciones del LAB-ID siguen en la esfera. En principio sigue las normas de construcción habituales -y legendarias- de Panerai: una estructura de sandwich en la que la parte inferior está impregnada de SuperLuminova (azul en este caso) y la superior lleva cortes para dejar pasar el material luminiscente. La esfera está recubierta por un entramado de nanotubos de carbono que la hacen mucho más negra; prácticamente no produce reflejos. El material es tan duro que las leyendas “Luminor Panerai” y “LAB-ID” estén grabadas sobre el cristal porque dicha dureza no permite grabar nada encima.

El resultado es sin duda una de las faces más bonitas y atractivas de todas las que tiene Panerai. Ya sé que decir esto es arriesgado porque al fin y al cabo guarda las formas pero no los códigos históricos de color, pero creo que hasta el Paneristi más purista va a tener dificultades para no caer enamorado de este LAB-ID y su futurista presencia. Y eso a pesar de que la caja tiene un diámetro de 49 mm, nada menos (y es hermético hasta 100 metros).

Pero el verdadero tour de force del LAB-ID es su calibre, que no necesita lubricación. Los puentes y la platina están hechos de un material nuevo, un compuesto a base de cerámica de tantalio con un coeficiente de fricción muy bajo, gracias al alto nivel de carbono en su composición. Esto hace innecesarios los rubíes y sus aceites asociados.

También se ha eliminado la lubricación del escape porque se ha utilizado el silicio y ademá se ha recubierto el tren de engranajes con un revestimiento de DLC (Carbono como Diamante o Diamond Like Carbon en el orginal). Se llama así porque el compuesto transfiere las características de dureza del diamante al carbono. Panerai nos dice que estuvo probando durante dos años qué material sería el adecuado para tratar los componentes de los dos barriletes para que no necesitaran lubricación. La solución llegó mediante el uso de una serie de capas y subcapas de recubrimiento, con la superior también de DLC. Por último, los 4 rubíes también se han recubierto de DLC para que tampoco el antichoque Incabloc necesite lubricación.